Disclaimer: Todos ellos le pertenecen a diferentes compañías. Yo sólo juego con ellos. La trama es mía.

Pareja: KiWoon.

Advertencia: OoC. Slash. Sangre. Rarezas.

Canción: Possibility, by Lykke Li (watch?v=-SSApYvnTUQ)


Dance for me IX

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La mañana era fría. El cielo estaba cubierto de una manta color gris. No sentía el calor de Dongwoon en mi cama.

Abrí mis ojos, sintiéndome mareado. No podía recordar nada. Cerraba mis ojos y sólo veías flashes, pero no alguna imagen concreta. Mi cuerpo dolía, pero no veía alguna herida.

Me senté en la cama, y mi corazón se detuvo por unos segundos.

El lugar de Dongwoon estaba manchando con su sangre. La sabana tenía pequeños cortes y estaba arrugada.

Al levantarme con rapidez mi cuerpo cayó al suelo, mi miraba se posó en la habitación. Todo estaba desordenado.

¿Qué había sucedido? ¿Por qué no recordaba nada? ¿Dónde estaba Dongwoon?

Caminé con sigilo hasta el piso de abajo. Mi corazón latía estrepitosamente. Me tendría que defender y preparar mi mente para lo peor.

La imagen de Dongwoon en la sala apareció, su cuerpo estaba pálido, y lleno de heridas. Un corte adornaba su cuello a lo largo de este. Estaba muerto.

Agité mi cabeza quitando esa espantosa imagen. Inhalé una gran cantidad de aire, y me adentré en la sala de estar. Todo estaba en silencio, no había rastro de él. Con una patada abrí la puerta de la cocina, y también estaba vació. Lo mismo pasó con el baño. No estaba por ninguna parte de la casa.

No llamaría a la policía, no podía. Algo me decía que si llamaba, Dongwoon ya no estaría más conmigo.

Estaba desesperado no tenía dónde ir. Mi mente se iluminó de pronto. Había sólo un lugar.

Corrí hasta la habitación, al entrar sentí un olor asqueroso. Abrí la ventana, para que mi asco se fuera. Volteé y cogí la primera camisa que encontré, un par de pantalones y me calcé las deportivas.

Tomé las llaves y salí corriendo a ese lugar.

Las calles comenzaron a tornarse turbias. No había mucha gente. Una brisa tan fría como un cubo de hielo me envolvió, haciéndome tiritar. Corrí más rápido.

Tenía que llegar, tenía que ayudar a Dongwoon.

Mi cuerpo comenzó a convulsionar sin motivo, sentía que la gente gritaba mi nombre, se reunían a verme, reían de mí, me apuntaban.

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Kikwang, Kikwang…—susurraba alguien a mi lado. Abrí mis ojos. Estaba todo oscuro. Los brazos de Dongwoon me rodeaban, protegiéndome. No sabía donde estábamos. Busqué sus labios, le di un casto beso, sintiendo un sabor metálico luego en mis labios. Era sangre.

— ¿Qué pasó…? —Pregunté asustado—. ¿Dónde estamos? —volví a interrogar. Dongwoon me calmo besando mi cabello. Me apretó más contra él.

—No recuerdas, ¿cierto? —le oí suspirar, pero no sabía si de preocupación o de alivio —Prometo decirte en cuanto salgamos de aquí, te lo prometo.

Asentí, a pesar de que no sabía si él podía verme.

Podía oír como los fuertes pasos de una persona se acercaban, mi corazón comenzó a latir, dolía.

—Shh…No tengas miedo —susurró en mí oído —. Estoy aquí para protegerte —me acarició con suavidad —, por siempre —besó mis labios.

La puerta se abrió con fuerza. El eco del golpe retumbó en mis oídos, quise quejarme pero el miedo no me dejó moverme.

En un rápido movimiento, estábamos de pie. Dongwoon me puso detrás de él.

La risa de esa persona inundó el lugar. Mi espalda chocaba con la dura y fría pared. Sentía el miedo y la rabia de Dongwoon mezclada.

—Aléjate —gruñó la otra persona. Ví como él negaba con su cabeza. Su cuerpo se tensó al sentir los pasos del otro hombre acercarse.

—Las cuentas la saldaré con él y no contigo, niño —Cerré mis ojos. Sabía como Dongwoon odiaba que le llamaran así.

Se adelantó, no quería oír golpes. Sólo quería saber porque me quería a mí, y quién era ese sujeto.

El sonido de un puño estrellarse en la cara de alguien, me hizo temblar. Deseé que fuera Dongie quién hubiese propinado el primer golpe.

Quería saber cómo defenderme, pero siempre había sido débil y tímido. Mis ojos ardían, las lágrimas caían.

Abrí mis ojos, Dongwoon estaba tirado en el suelo. La poca luz que se filtraba de la puerta abierta, me dejaba ver sus heridas. Era mi culpa.

Una rabia se apoderó de mi cuerpo, miré en dirección del agresor. Mis ojos se abrieron por la sorpresa, era la pareja del Señor Choi.

El tipo se acercó a mí y dio el primer golpe. Quise llorar por el dolor, pero debía mostrarme fuerte.

Me tragué el asco por la sangre que sentía en la boca. Agarré al tipo del cuello de la camisa, y lo tiré al suelo. Como lo había visto en las películas, comencé a golpearlo con fuerza.

— ¿Qué quieres de mí? —le grité mientras lo golpeaba. Mis nudillos ya me dolían, pero no me importaba, quería respuestas.

El hombre escupió sangre, y trataba de hablar.

— ¿Por qué no me dejas tranquilo y te vas? —le gritaba y seguía pegándole. Su cara ya estaba hecha un mar de sangre.

Mi mente y cuerpo no tenían control. Mis manos rodearon su cuello, estaba asfixiándolo, mi mente decía "detente", pero mi cuerpo no le obedecía. No veía con claridad, no pensaba.

Sentí como mi cuerpo era sacado con fuerza, chocando contra una pared. Todo era extraño, la rabia seguía en mi cuerpo. La persona que me estaba ayudando trató de calmarme y lo golpeé con fuerza.

Su gritó me hizo despertar. Había golpeado a Dongwoon. Mi mente se despejó y la escena ante mis ojos me asustó.

Había asesinado a una persona. Mis manos temblaban, lloraba y no podía hablar.

Estaba en shock.

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Los días pasaban y me iba recuperando poco a poco. Dongwoon me estaba pagando una terapia, estaba funcionando.

No iría a la cárcel, pues había actuado en defensa. Una triste noticia había llegado a mis oídos días antes de la terapia. El Señor Choi había fallecido en un accidente de auto, al parecer iba en estado de ebriedad. El funeral había sido un día antes de encontrarme encerrado en aquel sitio. Ahora podía comprender el odio de su pareja, quizás también era mi culpa.

La puerta se abrió, dejando ver a un sonriente Dongie. Venía con el desayuno, en los días de terapia sentía que él me mimaba demasiado, me sentía mal por no poder ayudar.

Aquel día, luego de haber acabado con la vida de alguien, mi mano se había quebrado. Mi suerte no podía ser mejor.

— ¿Cómo estás? —preguntó colocando con cuidado la bandeja sobre la cama. Su peso hundió la cama, y se acercó para besar mi mejilla.

Me sonrojé, aún no podía controlar eso.

Era extraño como la vida podía cambiar en un segundo. Te encuentras besando a alguien, pestañeas y luego estás encerrado en una habitación.

—Bien, ya no me duele —comenté elevando el yeso. Dongwoon sonrió, y encendió el televisor.

Recosté mi cabeza en el hombro de Dongwoon. Me sentía feliz de haber elegido correctamente.

—Mañana te llevaré a un lugar muy especial para mí…—murmuró mientras sus labios se perdían en mi cuello.

La bandeja con comida cayó de mi regazo, pero ninguno le puso atención. Dongwoon se apoderó de mi cuello, haciéndome gemir bajito.

— ¿Podemos…? —pregunté rompiendo el beso en mi cuello, le enseñé el yeso.

—Prometo ser cuidadoso…—susurró contra mis labios y me besó.

Mañana sabría a donde iría, por ahora dejaría de pensar en todo, y solo me entregaría al momento.

Dejaría que mi cuerpo bailara de placer para Dongwoon, sólo para él.

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*Holi, este fue el último capítulo de Dance for me. Bueno, quedó raro (¿?) xDD, espero que les haya gustado. Gracias por sus RR.

Aclaraciones: Al comienzo es un sueño que tiene Kikwang.

Las amo.

LD.