Les recuerdo una vez más que los personajes son de Stephenie Meyer, lo demás es invención mía.

Ahora que la historia se pone "compleja" espero les guste, agradezco infinitamente sus reviews y los espero con ansia, procuro responderlos, pero hay personas de las que no puedo responder.

Capítulo IX: ¡AUXILIO!

Edward despertó con la urgencia de hablar con Jasper y solicitarle su ayuda como había considerado toda la noche ante el terror de la situación; bajó a la cocina antes de que Esme y Carlisle lo hicieran y se plantó frente a Jasper.

Edward POV

¡Demonios! ¿Cómo le pido eso? Está bien, está bien, no puede pasar nada peor de lo que ya ha sucedido.

-Jas, ¡Buenos días!- dije con la mayor despreocupación de la que era capaz.

-Buenos días, Edward, ¿Cómo amaneciste? Parece que tuviste una noche "difícil".- me dijo con una sonrisa picarona.

-Mmm… - aclaré mi garganta.- Si, en realidad tuve una noche "difícil", pero no de la manera que tú piensas.- se lo dije en tono grave, inmediatamente noté el efecto de mi voz en su rostro.

-¡Oh por Dios! ¿Qué ha pasado?- dijo mirándome angustiado como nunca lo había visto.

-Bueno pues… -pensé cómo decirlo, pero no había otra forma más que la directa.- ¿Recuerdas la primera noche que pasé con Bella y lo que tú me dijiste entonces?- Su mirada era un pasaje de la preocupación a el terror total.

-¡Mon Dieu!- su mirada lo dijo todo, ni siquiera pudo formular la pregunta, pero yo sabía lo que quería saber, así que sólo le contesté con un leve asentimiento de cabeza y unas cuantas lágrimas saliendo involuntariamente de mis ojos.

-¿Qué piensa hacer amo Edward?- odio cuando me llama así sin usar su tono de broma porque denota una perturbación total en sus emociones y su reacción es ceremoniosa.

-La verdad no sé.- dije con sinceridad después de pensar unos segundos, sabía que era el momento de pedir su ayuda, entonces esbocé mi mirada más desvalida para rematar con un toque de lástima. –Pensaba que quizá tú conoces a "alguien" que pueda ayudarnos.-

Continué mirándolo mientras pensaba recordar algo molesto o sumamente doloroso y después de quizá dos minutos que parecieron eternos me contestó.

-No prometo nada.- no dejé que terminara su frase, lo abracé y di un par de vueltas con él ceñido a mi cuerpo, al darme cuenta de mi "amanerada" reacción lo coloqué en el suelo y me alejé un par de pasos.

Jasper rió con ganas ante mi reacción y continuó. –Mira, no será fácil, es algo que no me gustará ni un poco, tendré que ponerme en ridículo y será atroz, pero lo haré porque si tus padres se enteran probablemente te castrarán, a ella la encerrarán y la pobre criatura no tendrá oportunidad alguna de una vida "normal" y lo hago sólo porque eres mi amigo.- Está bien, Jasper me había advertido todo lo que iba a costarle, entonces era el momento de hacer juramentos y quizá un poco de teatro, pero pensé ¿Qué demonios? Él es hombre como yo y sabe de las urgencias físicas y del amor, entonces no necesitamos más palabras para decir que esa amistad tan profunda era mutua.

-Jas, sólo espero que esto no te cause problemas.- La verdad es que tenía curiosidad de qué tendría que hacer por ayudarme.

-Edward, no te preocupes.- lo dijo tratando de calmarme, pero no saciaba mi curiosidad.

-Venga Jas, dime ¿Qué tendrás que hacer?- finalmente lo solté somos hombres y las sutilezas no se nos dan.

-Bueno…- dijo dudoso.- ¿Recuerdas de la única vez que me enamoré y todo terminó de forma bizarra?- dijo como si aún le doliera.

¡Oh por Dios! Esa ocasión. Recuerdo que tuve que alegrar a Jasper por semanas, sin realmente conseguirlo, estuvo como un fantasma meses enteros, nunca supe el nombre de la dama ni nada más allá de que él la había amado y ella lo había dejado alegando cosas sin mucha coherencia para él.

Sólo lo miré con culpa, porque por mi culpa parecía haberse abierto aquella vieja herida y al parecer nunca cerró del todo, ¿Podría ser que todos estos años hubiera fingido alegría y después de todo aún le doliera? Parecía que sí.

-Con ella es con la única persona que podría obtener ayuda útil.- Ni hablar tendría que verla de nuevo y los culpables éramos mi lujuria y yo.

-Jas…no es necesario, buscaré en otro lugar, debe haber otras opciones.- En realidad no quería hacerle ese daño a mi amigo.

-¡No! Estoy seguro que puedo hacerlo, no te preocupes, lo conseguiré.- Y sin decir más les indicó a las mucamas que el desayuno estaba listo y se marchó sin siquiera dedicarme una mirada.

¡Bien Edward! Ahora sí que la has armado.

Espero les haya gustado, espero sus reviews comentarios, dudas, lo que sea, venga no muerdo. Saludos y esperen más lemmons en el transcurso de la historia.