Saludos, estoy subiendo los capítulos de corrido y sin notas al inicio y al pie, esto porque lo estaba considerando innecesario. Pero en este caso no.

Este es un especial, situado en la temporada en que Shisui y Sakura eran muy amigos, y vendría a ser el evento grabado en el teléfono de Shisui que Itachi miró por curiosidad, en el capitulo "Declaración de guerra"


ESPECIAL 1 - LA HISTORIA DETRÁS DE AQUEL VÍDEO

– ¿Dónde estás exactamente? –dijo Shisui soñoliento. La vida emprendedora le estaba tomando factura, pues su empresa consumía demasiado tiempo y energías… y apenas era enero eso, sin contar su rompimiento con Olivia… Oh, Olivia… era buena chica, pero sencillamente no lograba entenderle a veces (o sea, la mayoría del tiempo) pero no podía engañarse diciéndose que no la extrañaba. De hecho, se había deprimido bastante. Por un momento pensó que era la indicada. Llevaba ya casi medio año guardando luto a la relación y sin ganas de hacer nada ni conocer a nadie.

Pero esa no era una situación que le importara a Sakura "Vamos-a-buscar-problemas" Haruno. No, a ella no le importaba que fuera casi media noche, le llamaba diciéndole que fuera a quien sabe qué lugar. Ella era una mujer adorable, además de su mejor amiga, pero sencillamente su reloj interno para fiesta-trabajar-dormir no estaba ajustado al mismo ritmo que el de Shisui.

Solamente pudo distinguir ruidos extraños de fondo de su suave (estridente, casi a gritos) voz.

– Habla más claro –dijo restregándose los ojos y bostezando– ¿Donde?

Escucho solamente un poco de su voz y más ruido de fondo. Logro distinguir una palabra "Space"

– ¿Vader?

Una risa de fondo– ¡Veeeeennnnn!

Shisui sonrió– media hora.

– ¡Una! –Grito afónica– ¡quiero que vistas elegante, es una noche especial!

Silencio otra vez.

Shisui suspiro y encendió sus luces para después ir al baño. Ya se había duchado antes de dormir, pero su cabello y rostro eran un desastre, lo descubrió mirándose al espejo. Sonrió pensando en que Sakura estaría afónica en aquel karaoke que a ambos les gustaba. El cantinero era de confianza, al igual que los baristas, ella seguramente estaría charlando con ellos en la barra y alejarían a las alimañas.

Shisui suspiro. Años siendo su amigo y aun no dejaba de pensar posesivamente sobre ella. Suspiro una vez más, pensando que era un verdadero descarado. Hacia unos minutos estaba extrañando a Olivia y al pensar en salir de fiesta con Sakura ya la había olvidado.

Negó con la cabeza y se convenció que era normal, que no debía sentirse culpable. Olivia paso a la historia. Ahora volvería a la vida de karaokes y bares a media noche, viajes cortos por el país y lo que se le ocurriera a Sakura. Cuando Itachi se fue de Japón pensó que esos arranques de espontaneidad y necesidad de hacer cosas de un día para otro habían terminado… pero no; Sakura era peor y aún más demandante.

Shisui era un hombre de proyectos. Shisui hacia planes, cosas que debían suceder en determinado tiempo y bajo su control y supervisión. Eso escapaba totalmente de sus manos cuando estaba con Sakura. Le ponía de los nervios el primer año que la conoció, pero como descubrió después, los viajes y salidas con ella era donde más él se había divertido, logrando olvidar el estresante mundo que había allí afuera.

Llego al Karaoke en taxi, no podía conducir allí, no sería sensato. La encontró en la barra. Su cabello largo recogido en un complicado moño y vestida de etiqueta con un elegante y algo corto vestido negro, un delicado collar con un pendiente rojo en forma de pedrusco amorfo y delgado del tamaño del meñique de un bebe era la única joya que tenía encima, combinando perfectamente con el rojo brillante que había escogido para su labial. Se llevaba una copa a los labios cuando lo vio acercarse, le sonrió y dijo algo al cantinero mirándole con sus bonitos ojos. Shisui respiro profundamente, cuando llego a su lado, Sakura se cruzó de piernas en su dirección y estirando su largo y delgado cuello le miro entrecerrando los ojos, al mismo tiempo que le extendía una copa con la mano.

Shisui no pudo evitar reírse de la actitud dominante de Sakura, como queriendo intimidarlo. Se pasó una mano por el cabello y con los ojos clavados en los de ella, desabotono su traje y se sentó a su lado todo lo galante que había aprendido a ser, al mismo tiempo que tomaba la copa que le ofrecía y luego de chocarla contra la de ella la vaciaba de un sorbo.

– ¿Estás sola? –le pregunto mientras pedía otra copa y saludaba con la mano al cantinero.

–Si –dijo ella algo enfurruñada y deslizando su dedo por la superficie de su copa– Invite a Ino, pero tenía planes con Sai. También a Hinata, pero tenía asuntos privados con Naruto.

– ¿Y porque no invitaste a ambos?

– ¿Y ser mal tercio? No gracias.

–Yo te hubiera acompañado.

–Sigues de luto por Olivia –dijo despacio– No quería exponerte a parejas amorosas.

Shisui le miro alzando una ceja mientras bebía otra copa– Pensé que disfrutabas viéndome sufrir.

–Solamente cuando yo te hago sufrir –dijo indignada– además no es sufrimiento en sí, ya que tú lo disfrutas.

Shisui alzo aún más su ceja y luego rompió a reír contagiándola en el acto– no sé cómo llegaste a esa conclusión, pero te aseguro que no soy masoquista. Niña tonta. –le toco la frente con el índice empujándola levemente hacia atrás.

Sakura inflo infantilmente sus cachetes– No soy una niña.

Shisui se rió– Dime, señorita Haruno, ¿porque era tan urgente salir de fiesta hoy? Todavía es miércoles.

Ella pidió otra copa– Es una despedida.

Algo en el interior de Shisui se agito y el licor en su sistema parecía subir de golpe a su cabeza, obligándose a frotar su cuello– ¿Despedida?

Ella asintió sin mirarle– Si, despedida. –tomo su bolso y busco algo allí dentro, saco un sobre y se lo extendió a Shisui, pero se detuvo mirándole fijamente a los ojos. – ¿Qué pasa?

Shisui sacudió la cabeza– Nada –dijo sintiendo la molestia en su interior y tironeando el sobre que Sakura le ofrecía. Allí estaba la "Despedida". Prácticamente era eso. Una despedida. La despedida de Sakura del mundo de la Gimnasia. Le comunicaban con esa carta que ya no era parte del equipo nacional para las olimpiadas, le agradecían los años que represento a su país, pero que no esperara la convocatoria, pues nunca llegaría.

Shisui volvió a mirar a Sakura, ella ya estaba en su actitud deprimente, había apoyado su mentón en la mano y miraba a la nada. Shisui pidió que prepararan una botella de licor y después de llamar la atención de Sakura, se puso de pie y le extendió una mano. Sakura se veía muy pequeña sentada allí con sus ojos tristes.

Shisui le sonrió y le miro sugerente, al mismo tiempo que resonaba una de sus canciones favoritas. Sakura le regalo una de sus enormes sonrisas y tomo su mano. La condujo hasta la pista de baile y bailaron hasta que Sakura le dijo que se sentía mareada. Para entonces la pista estaba llena y tuvieron que sortear muchas parejas para llegar a la barra, donde su botella les esperaba. Shisui tomo la botella en una mano, Sakura llevo dos copas en su mano libre y los dos, de la mano se internaron nuevamente en la marea de gente, buscando una mesa libre.

Ya eran pasadas las tres de la mañana cuando la botella solamente tenía un cuarto de su contenido, la música en el lugar se había vuelto apacible y ya no tenían que gritar para escucharse.

– ¿La extrañas? –pregunto ella de pronto.

Shisui se lo pensó. De hecho, le costó comprender a quien se refería Sakura. Se sintió un poco ruin. "Si no la hubieras mencionado, ni recordaría que existió"

– Solo un poco –mintió.

–No te merecía –dijo con su rostro indignado y bebiendo lentamente su copa.

Shisui sonrió– ¿Ah sí? ¿Tu intuición femenina despertó?

–Tú solo hazme caso.

–Claro, haré caso a los consejos de una pequeña niña ebria –dijo riendo y extendiendo su índice para empujar la frente de Sakura, pero ella lo vio venir y le sujeto el dedo con fuerza.

– No soy una niña –casi sonaba amenazante.

Shisui suspiro– ¿Sucede algo?

–No soy una niña.

Shisui le miro serio y con la mano libre, acaricio la mano de Sakura– Esta bien. ¿Me devuelves mi mano?

– No lo soy. No dirás eso nunca más –sus ojos se estaban volviendo brillantes– Promételo.

Shisui le sonrió tiernamente y llevo las manos de ambos a sus labios, depositando un respetuoso beso en el dorso de la delicada mano de Sakura– Nunca más.

Sakura se relajó y después de soltar a Shisui se llevó una mano al moño de su cabello, liberándolo sobre sus hombros.

–Llévame a casa… –dijo mirando hacia el suelo.

Cuando Shisui salió del karaoke "Vader Space" llevando a Sakura de la mano, no se dio cuenta de que ella traía en la otra la botella de licor. Cuando él le regaño con la mirada ella se encogió de hombros, nada dispuesta a tirarla a la basura.

– ¿Quieres caminar? –dijo mientras la llevaba aun de la mano y ella decidió subirse con sus finos tacones sobre la acera, haciendo equilibrio con sus manos. Ella asintió.

Shisui tenía la cabeza algo embotada y no sabía exactamente a que se refería Sakura cuando le dijo que la llevara a casa. Más específicamente no sabía si ella quería ir a su propia casa o a la de él. Después de todo, ya habían compartido techo una infinidad de veces, tantas que ya no podía recordar exactamente cuántas.

Sakura comenzó a tararear una ya conocida canción para él, "Mal de amores" su canción favorita en todo el mundo. Shisui ponía sus propios tarareos en las partes graves de la canción. Sakura le miraba con su gran sonrisa. Caminaron por un tiempo que él no sabía cuánto fue. De pronto ella dejo de tararear.

–Shisui…

– ¿Si?

–Soy bonita ¿verdad?

Shisui hizo acopio de toda su fuerza de voluntad para no reírse. Algo le decía que esa era una pregunta trampa y cualquier gesto haría que la botella que Sakura llevaba en la mano terminaría estrellada en su cabeza

– Mucho –dijo relajado– He sido la envidia del lugar.

Sakura levanto una ceja, casi exasperada– No exageres. No necesito halagos de auto ayuda.

"Es la verdad" pensó internamente, pero solo sonrió levemente

– sabes que eres bonita. No sé por qué necesitas mi aprobación.

Ella dejó de caminar y se quedó callada por un momento antes de contestarle, pero no soltó su mano. Se volvió a mirarle– No es aprobación, solamente una opinión masculina de alguien de mi entera confianza y que no necesite decirme mentiras.

Shisui se llevó una mano al mentón pensativo "Entonces si era pregunta trampa"

–Ummmm –divago un poco y se acercó mucho su rostro al de ella, como si la estuviera inspeccionando; ella en vez de sentirse incomoda le encaro. Sus bonitos ojos mirándole. Shisui soltó su mano y puso suficiente espacio entre ellos, pensamientos que destrozarían su amistad pasaron por su mente cuando miro sus labios– Hermosa. –Fue lo único que dijo.

Sakura se rió y camino tan rápido que pronto estuvo por delante de él. Casi tropezó con sus altos y delgados tacones en lo que parecía ser una grieta en el pavimento.

– ¡He! –Grito Shisui– eso estuvo cerca –le dijo casi advirtiéndole, pero ella solamente se reía.

Shisui meneo la cabeza de un lado a otro y saco su teléfono y comenzó a grabarla. No importa lo mucho que Sakura se embriagara, desde que la conoció, ella nunca se caía aun cuando corría con esos endemoniados tacones de diez centímetros. Cuando ambos despertaran, él le enseñaría el vídeo y reirían por la capacidad de equilibrio de Sakura y de los estúpidos que eran los organizadores de la delegación para las olimpiadas. Ella era toda una Gimnasta.

Sakura aun caminaba tambaleante mientras Shisui la observaba por la pantalla de su teléfono– ¡Espera Sakura! –Ella no se detenía. Si seguía caminando, casi corriendo delante de él, tambaleando y con la botella en su mano, darían una imagen perturbadora– Sakura, suelta esa botella ¿sí? Mi imaginación esta corta para idear una buena y creíble historia si nos detiene la policía.

Eso pareció ser divertido para Sakura, pues se echó a reír con más fuerza, pero de pronto se quedó callada y después arrojo la botella al suelo con fuerza.

–Si te pones a vomitar quedara en vídeo –dijo para distraerla de lo que sea que estaba perturbándole.

Sakura se volvió hacia él y parecía estar a punto de llorar. Antes de que el pudiera decir algo, Sakura corrió hacia él. Shisui soltó el celular para recibirla en sus brazos. Sakura decía algo inentendible mientras lloraba y se escondía en su pecho, él solamente le acaricio el cabello en silencio.

–Shisui –logro entender que le decía con voz entrecortada. Dijo algo más, pero no logro escucharla claramente. Acerco su oído hacia ella– ¿Qué haré Shisui? ¿Qué voy a hacer?

–Tranquila. Yo estoy aquí. –Pero ella solamente lloraba aún más. – Me tienes a mí.

Por un momento escucho la palabra "Proteger"

Acaricio nuevamente su cabeza y la abrazaba, ofreciéndole toda la seguridad que podía darle– No te preocupes, te cuidare

Perder la gimnasia debió ser demoledor para ella. Pero aún tenía el violín, además de que hace menos de un mes estaba incursionando en modelaje. Quizá por eso sentía que no era bonita. Las modelos viven en eterna competencia unas contra otras por popularidad.

Después de que ella se hubo calmado, Shisui tomo su mano. – ¿mejor?

Ella asintió en silencio. Rodeo a Shisui hasta llegar a su espalda y de un salto se colgó de su cuello– Llévame a casa. –dijo soñolienta.

Shisui se agacho en una posición incómoda para recoger su teléfono, lo levanto con la única intención de grabar desde arriba como Sakura se encimo sobre su espalda casi como un pequeño bebé mono. La molestaría semanas con eso.

–Y esta es… la prueba irrefutable de que eres una nenita.

Shisui la llevo cargando unos cuantos manzanos antes de tomar un taxi, las cosquillas que ella le hacía en el cuello con su respiración le gustaron demasiado. Decidió llevarla a su casa, su departamento tenía ascensor y era un barrio discreto. La casa de Sakura estaba rodeada de vecinos fanáticos al chisme. Cuando llegaron, Shisui despertó con cuidado a Sakura, ella murmuro algo sobre sus pies y Shisui supuso que le dolían por la mueca que ella hizo. Una carrera en tacones de diez centímetros mientras tambaleaba, después de todo, no era una buena idea.

–Te cargare –le dijo resuelto y ella solamente extendió sus brazos hacia él, demasiado obediente. Shisui se aguantó una carcajada, pero no así el taxista que los miraba entre curioso y divertido. Le dio las gracias y cargo a Sakura en brazos.

Shisui entro al edificio y luego de dar un asentimiento al portero soñoliento, se dirigió hacia el ascensor.

–Buenas noches Charlie –dijo Sakura agitando uno de sus pies. Shisui negó con la cabeza cuando por el rabillo del ojo veía como Charlie, el portero, estrujaba sus ojos y estirándose para ver claramente quien entraba.

–Recuérdame sobornar a Charlie para que no divulgue el que tuve que cargarte –le dijo a Sakura mientras esperaba el ascensor.

–Es amable cuando vengo de visita –dijo acomodando la cabeza contra su pecho.

Shisui blanqueo los ojos por un segundo. Luego se dio cuenta de que el ascensor no llegaba y finalmente, recién noto que había un letrero pegado que decía "en mantenimiento"

Miro a Sakura, luego a las escaleras y de nuevo a Sakura.

– ¡Es conmigo con quien deberías ser amable! –dijo casi gruñendo– Hago demasiado por ti. Reza para que no caigamos rodando del segundo piso.

Comenzó a subir grada a grada y sorprendentemente no se sentía cansado, pero si algo mareado. Iba ya por el tercer piso cuando Sakura estiro su cabeza para ver que ocurría.

–El ascensor no sirve –dijo él como única respuesta.

–Shisui…

– ¿Si?

–Ve más despacio. Sacudes mucho. –se quejó descaradamente, ordenándole.

Una vena estaba por estallar en su frente. Había sido cuidadoso todo el camino hasta allí. Aun le faltaban dos pisos para llegar a su departamento. Piso con más fuerza las gradas y la sacudía adrede de cuando en cuando.

– ¡Shisui!

– ¿Pasa algo, princesa?

Ella le miro con los ojos entrecerrados, pero volvió a acomodarse en su pecho– Si, nada es diferente.

– ¿Perdón?

–Ino es idiota. –Shisui ya estaba por tener jaqueca con esa conversación incoherente, pero ella hablo antes de que él le preguntara como descubrió que su amiga si era idiota la mayoría del tiempo– ¿Sabes? Mi carta de despedida llego hoy por la mañana. Estaba con Ino toda la mañana y parte de la tarde lamentando mi suerte, entonces recibí la llamada de uno de los coordinadores de la selección de Japón para las olimpiadas y me invito a cenar hoy. Ino me dijo que no asistiera, pero yo acepte por las formalidades, pero ese coordinador no fue para nada formal. De hecho… me dijo que esa carta aun no era algo oficial y que las cosas se podían arreglar. Ino hizo la predicción y acertó. Es idiota pero en cuestión de medir intenciones de los hombres, tiene razón... bueno… la mayoría de las veces…

Shisui sudo frio ante sus palabras. Se aclaró la garganta antes de hablar– ¿Qué paso después?

Sintió como Sakura reía despacio– Mi carta será oficial mañana. Y es definitivamente mi despedida. No creo que nadie quiera volver a "negociar" conmigo después de todo lo que le dije. Salí de allí y fui a Space.

–Cerdo.

–Sí, un malnacido. Todos ellos unos malditos.

Shisui reconoció su pasillo. Se dirigió despacio hacia su puerta. Sakura se quedó callada un momento, pero se removió un poco inquieta y se aferró más a su pecho.

–Shisui… creo que tengo una maldición encima. No me llevo bien con la mayoría de hombres a mí alrededor. Algo debe ir mal conmigo.

–Tú estás bien, no digas eso.

–Es verdad –Sakura sonaba con la voz rota– Mi padre no me quería en su vida. Gaara fue un gran idiota cuando fui amiga de Temari, a Kankuro no le agrado y dudo que algún día le agrade, Sasuke decía que era molesta. ¡Si quiera tú no me soportabas cuando me conociste!

Shisui la recostó en su cama despacio y luego de hurgar en los cajones de su velador, saco un pijama y se lo paso a Sakura.

–Te traeré agua. –dijo dándole intimidad para que se vistiera.

Cuando regreso con un vaso y ya vestido para dormir, Sakura estaba echa un ovillo entre las sabanas. Shisui se sentó a su lado y le tendió el vaso de agua.

–No mencionaste a Itachi ¿Sigue siendo tema tabú?

Ella le miro enfadada, lo cual era bueno. Cuando Sakura se ponía triste lo mejor era distraerla haciéndola enfadar.

– El corona mi lista. Ese egoísta maldito.

Shisui suspiro pesadamente y luego tomo una almohada y una sábana y acomodo un lugar en el suelo alfombrado al lado de la cama.

– ¿Dormirás allí? –ella se asomó por la orilla de la cama.

–Si –dijo frotándose los ojos– Tú duerme en la cama.

Shisui se sentía aun pensativo por las confesiones de Sakura, pensando demasiado en que ella estaba sensible y necesitaría su propio espacio. Aunque habían compartido techo, nunca habían compartido cama para dormir, generalmente dormían en la alfombra sobre los cojines. Era un límite que Shisui no estaba dispuesto a cruzar.

–Mi sofá no es el que solía ser. Además, me duele la espalda. –Le gruño. Callo un momento, recostarse en el suelo estaba acabando con su sentido del equilibrio y la distinción de la profundidad. Sentía que el techo se abalanzaba sobre él. Al ver hacia la cama, Sakura aún seguía mirándole con cara de no creerse lo que estaba viendo– Los hombres de verdad cedemos nuestras camas a las damas a las que cobijamos bajo nuestro techo. No dormirás en la misma cama con un hombre que no vaya a ser tu futuro esposo. Ni siquiera yo. –Sakura seguía mirándole en silencio– No vayas a pisarme cuando despiertes, no pagare por las idioteces que son la constante en las acciones de mi género. Yo soy un hombre, ni se te ocurra ponerme al mismo nivel que ellos.

Shisui cerró los ojos y antes de darse cuenta se quedó profundamente dormido. Cuando despertó, acomodada en una almohada y cubierta con su propia sabana, estaba Sakura recostada a su lado, durmiendo completamente relajada. Shisui torció el gesto. Esa mujer hacia lo que le daba la gana.

Suspiro pesadamente una vez más y se quedó viéndola dormir. Como su pecho subía y bajaba en un compás suave, casi hipnotizante. Tuvo ganas de tocar su cabello, pero no debía. Siguió observándola dormir durante muchos minutos antes de caer en cuenta una vez más, como hacía muchos años, que no veía a Sakura como una amiga. Era cierto que marcó distancias con ella, pero una cosa es no querer hacer algo y otra muy distinta restringirte de algo que quieres hacer…. Y durante toda la noche anterior, desde que la vio sentada en el bar, cuando bailaron, cuando charlaron en la madrugada, también cuando tuvo que cargarla por esas infernales escaleras… una y otra vez pensaba que todo eso era lo correcto, lo más natural del mundo. Que así deberían de ser las cosas.

"Llévame a casa"

Esas palabras sonaron a gloria cuando ella las dijo. Esa era la vida que él quería. Que la casa a la que ella quisiera llegar fuera también la suya. Despertar a su lado, como justo ahora lo hacía… poder tocarla…

"Estoy perdido"

Pensó con tristeza infinita, porque aunque estaba a centímetros de él, eso era impensable.

La amistad era un preciado tesoro y Sakura era su mejor amiga.

Las relaciones eran complicadas. Él mismo era complicado y Sakura todavía más. Shisui podía tranquilamente ser su amigo, un amigo posesivo, eso sí, pero se entendían y no hubo una sola vez en todos esos años en los que se hubieran alejado por algún tipo de pelea. Ella le comprendía y él a ella. Shisui no sabría como actuar si es que fueran algo más.

Él se aplaudió internamente a sí mismo por su determinación, convencido que solamente había flaqueado esa noche por el alcohol. Ser amigos era más valioso.

Con cariño le acomodo el cabello.

Su amiga, su más preciado tesoro.


Y pues... así era su amistad. Cuando escribí el capitulo "Declaración de Guerra" ese pedasito de historia donde metí el vídeo me pareció una pequeña injusticia, tenia el capítulo escrito, pero no quiero abusar de los Flash Back, así que pensé mejor en publicarlo como un especial, ademas de que es el primer especial de otros mas, entre ellos... detalles del pasado que se merecen tener un capitulo completo. (ItaSaku :s)

Saludos!