Halo 9

De nuevo un día productivo en la oficina que llegaba a su fin, acaba de cerrar un trato para desarrollar una nueva línea de refrigeradores, el diseño era muy innovador pero más que todo llamó mi atención el funcionamiento que se proponía en el proyecto; estábamos creando los mejores refrigeradores del momento y eso me dejaba muy satisfecho.

Ahora mi vida era perfecta, llevaba dos semanas así, completamente perfecta; mi trabajo iba muy bien; con cada proyecto la sede en Japón crecía a la par (sino mejor) que la de China, en la empresa no habían problemas todo marchaba como un reloj, ahora podía decir que había retomado mi vida; era un hombre más tranquilo, sin tantas preocupaciones por el trabajo o por el amor y esto último se debía únicamente a que ahora, y luego de no hacerlo por algún tiempo, tenía novia; una hermosa chica de ojos verdes y sonrisa encantadora por fin había decidido ser mi novia y sabía que esto era algo duradero, no terminaría en 1 o 2 semanas como mis noviazgos anteriores, de eso me encargaría yo.

No me apresuré por salir de la oficina ya que Sakura, mi novia, estaba trabajando en el restaurante de Eriol, mi mejor amigo, comencé a pensar en ir a visitarla pero no era muy agradable cuando no podía pasar el tiempo conmigo ya que sólo nos podíamos ver de vez en cuando y casi no cruzábamos palabra ya que el restaurante de Eriol era muy popular y por la noche tendía a estar lleno. Terminé de colocarme mi chaqueta y salí de la oficina, me despedí de los empleados que aún estaban en el piso, bajé al parqueadero por mi auto y me dirigí a mi apartamento.

Como esperaba Sakura no estaba en casa seguía en el restaurante, la verdad su horario variaba tanto que nunca podía estar seguro de cuándo encontrarla, estaba algo cansado para cocinar así que decidí pedir algo a domicilio, mientras llegaba subí al cuarto y me coloqué algo más cómodo pero cuando abrí una de las puertas del armario me encontré con el regalo de navidad que me había dado Sakura, lo tome y me quedé mirándolo un momento. Era increíble que en algún momento me hubiera denominado a mi mismo un playboycuando nunca pude leer los gestos de Sakura luego de venir de Tomoeda… ah luego de eso me sentía feliz y algo decepcionado al tiempo; yo no soy un hombre machista o algo así pero si me molestaba un poco que fuera ella quien siempre había dado el primer paso, bueno aunque sino lo hubiera hecho tal vez aún estaría delirando por ella y deseando que me diera algo más que la hora, y es que luego del viaje que hicimos con Eriol y Tomoyo como después de ir a Tomoeda fue ella quien me besó y quería hacer algo para que quedáramos a la par, algo que dejara en paz mi orgullo masculino y que fuera significativo para ella, lo malo es que aún no sabía qué hacer. Quería demostrarle a Sakura cuánto la amaba y quitar de su mente todas las preocupaciones que tenía, porque podía notar que en su mente aún pesaba el trauma de su familia porque aunque ya no se culpara por lo que les había pasado si se sentía mal por las últimas palabras que les había dicho y eso no la dejaba completamente tranquila… pero no sabía que hacer para quitar ese pensamiento de su mente, quisiera quitarle al menos un peso de su vida pero era algo difícil ya que ella era muy independiente; trabajaba de mesera para pagar por los servicios del apartamento, algo que no he podido lograr que deje de hacer, estudiaba marketing y era muy buena además iba muy adelantada, según me había dicho había logrado conseguir una pasantía en una importante compañía, por lo mismo iba a dejar de trabajar en el restaurante de Eriol. Conclusión; no había nada que yo pudiera hacer por ella y eso era lo único que por el momento me molestaba porque yo también quería ayudarla, ya que Sakura me había dado la felicidad completa al estar conmigo… pero por ahora no se me ocurría más que estar a su lado. El timbre sonó y bajé por lo que suponía sería la comida que había ordenado.

-Hola –me saludó Sakura al entrar –perdí mis llaves –dijo sonrojándose un poco, color que le quedaba perfecto y que ahora solía mostrar ante algunas situaciones que antes no tendrían importancia para ella, creo que en verdad estaba tratando de volver a ser como era antes, aunque no la conocí en ese entonces Tomoyo siempre contaba emocionada historias de su niñez. Entró, se quitó su bufanda y la dejó en el perchero al igual que su abrigo.

-Mm mm –me hice sentir, ¿qué clase de saludo era ese?, me quedé mirándola.

Sonrió, devolvió su camino y me dio un beso en la mejilla, cuando se estaba separando la retuve por el brazo, la halé hacia mi y recibí el saludo que esperaba, un beso suave pero intenso. Debo decir que Sakura para no tener mucha experiencia en el amor sabía besar muy bien, tanto que siempre me dejaba queriendo más.

Ah estaba enamorado, por primera vez en mi vida amaba a una mujer.

-¡Shaoran! –me dijo sonrojándose un poco más.

-¿Qué? –respondí como si no supiera realmente a qué se refería, y es que descubrí que Sakura era algo, o más bien muy, tímida, a veces terminaba roja cuando nos besábamos así que me hice el desentendido y comencé a caminar a la cocina.

-¿Ordenaste algo? –dijo y volví mi rostro para ver al repartidor con mi pedido en las manos, con razón Sakura se avergonzó. Cambiamos de lugar mientras me dirigí a la entrada Sakura prácticamente corrió a la cocina, pagué, recibí el pedido y caminé para poder servirlo. Sakura había sacado dos platos y estaba buscando un par de palillos cuando dijo:

-¿Y por qué ordenaste?

-Bueno no había cenado y estaba algo cansado para cocinar –expliqué.

-Ah –comenzó a servir- pues que bueno porque tampoco he cenado.-Sonrió, me encantaba ver su sonrisa, al verla también sonreí era algo involuntario pero ese era su efecto en mí.

-¿Y por qué no cenaste en el restaurante?

-Bueno ya sabes que la comida de allí aunque es deliciosa ya me tiene cansada… -nos sentamos en la mesa y comenzamos a comer- ¿cómo te fue hoy?

-Bien, bien, hoy aprobé un proyecto para la producción de nuevos refrigeradores.

-Ah veo, así que los refrigeradores son lo nuevo en tu empresa.

-Bueno no solo los refrigeradores, ya sabes que fabricamos todo tipo de electrodomésticos, es sólo que estos nuevos refrigeradores serán desarrollados con nueva tecnología y serán los pioneros con estos nuevos mecanismos, esperamos que si funcionan adecuadamente la tecnología se aplique a más electrodomésticos.

-Entiendo.

-¿Y cómo estuvo tu día?

-Normal, ya sabes que en el restaurante no pasa mayor cosa, hoy estuve la mayor parte de tiempo en la sección de postres pero al almuerzo si estuve en la sección principal –me contó, recordó algo y me miró algo ¿prevenida?- ¿recuerdas que te mencioné lo de las prácticas empresariales? –asentí- pues mañana tengo la entrevista en la empresa que necesita a los practicantes.

-Que bien, y ¿ya sabes qué empresa es?

-Si me enteré hoy en un mail –me miró.

-¿Y qué empresa es? Habías mencionado que era una empresa reconocida tal vez he escuchado de ella.

-Si, creo que si… pero en este momento no recuerdo el nombre correcto –desvió la mirada- oye Shaoran ¿en tu empresa tu estás al tanto de la contratación de nuevos empleados?

-Bueno si y no, tengo que estar al pendiente de la contratación para altos cargos en la empresa pero para cargos de recepción, asesoría y demás no estoy al pendiente, ya sabes que es una empresa grande y hay muchos empleados, no puedo entrevistarlos a todos.

-Ah ya veo.

-¿Y por qué la pregunta?

-Bueno… pues… como te digo la empresa donde tengo la entrevista es muy conocida, y quería saber si tal vez el presidente o alguien muy importante me entrevistaría, tal vez tendría que hablar con el presidente o algo ja…jaja. –Bueno no eran ideas mías; Sakura tenía un gesto algo raro, casi parecía que estuviera mintiendo.

-La verdad no creo –respondí ignorando mi suposición-, yo creería que solo vas a hablar con el jefe de recursos humanos o personal pero nada más allá.

-Ok, bueno es que quería estar preparada.

-¿Ya hablaste con Eriol? –dije luego de un momento en que bajó su mirada y quedamos en silencio. Asintió

-Si, me dijo que no había problema que trabajara hasta el viernes.

-Entonces está todo listo para que comiences a trabajar en la otra empresa.

-Aja, aunque estoy algo preocupada la otra semana también comienza el nuevo semestre.

-No te preocupes tu eres una excelente estudiante, no tendrás ningún problema –sonrió ante mi comentario. Miró mi plato

-¿Subimos? –asentí.

Nos levantamos, lavamos los platos y subimos al cuarto.

-Ah estoy tan cansada –dijo Sakura entrando al cuarto y acostándose en la cama.

-Si yo también… iba a revisar el correo porque estoy esperando unas noticias de mi madre pero lo haré mañana ahora solo quiero descansar.

-Aunque tengo ganas de tomar un baño –dijo mientras se levantaba y quitaba el chaleco que llevaba puesto, ahora tenía algo de su ropa en mi armario, ya casi ni usaba su cuarto anterior. –Mmm -Se quitó los zapatos y las medias y soltó el primer botón de su falda, estaba meditando el tomar un baño o no pero mientras lo hacía ¿pensaba desvestirse? ¿no notaba mi presencia? Salí del lugar, no podría soportar ver a Sakura así… es decir; de solo pensar en ella… ¡no!, ¡tenía que sacar esos pensamientos de mi mente!. Lo peor es que la idea había cruzado ya varias veces mi mente y ya habían pasado meses desde que yo…

-¿Shaoran qué pasa? ¿Por qué saliste corriendo? -la mire; su falda aún estaba en su lugar pero estaba desabotonada mientras ella se quitaba sus aretes. No pude evitar recordar la primera vez que durmió en mi apartamento, como prácticamente desfilo para mi en su cuarto con su pijama rosa…

-¡Yo también voy a tomar una ducha! –le dije y entré rápidamente el baño del corredor, me mire en el espejo y estaba algo sonrojado; no era benéfico para mí o para mi salud mental ver a Sakura desvestirse frente a mi, si es que acaso pensaba hacerlo, ni mucho menos recordar lo sexy que se veía con su pijama rosa. Me quité la ropa y abrí la ducha completamente para que me saliera el agua helada. No me podía poner a pensar en Sakura en esa forma, porque aunque la deseara no podía ni siquiera sugerirle algo así a ella, era tan inocente que me sentía algo… pervertido al insinuarle algo. No, ¡esperaría hasta casarme con ella! De esa manera todo se daría de manera natural. Sí, eso haría, esperaría hasta… ¿casarme con ella?, sonreí, había descubierto mi nuevo deseo; quería casarme con Sakura jajaja. Salí del baño ya calmado y sonriendo como un tonto, debo admitir que últimamente tenía mucho esa sonrisa tonta, supongo que es la sonrisa que pones cuando te enamoras porque también se la había visto a Eriol y Zhi Ping, el esposo de Fuutie la menor de mis hermanas, se habían casado no hace mucho así que se podría decir que estaban en su luna de miel. Entré al cuarto deseando que Sakura tuviera una de sus pijamas más cómodas y para mi mala suerte la tenía, era una blanca de dos piezas; un pantalón que le cubría las rodillas y dejaba ver sus pantorrillas y una camisa holgada pero lastimosamente no opacaba su belleza, al contrario mostraba claramente a la sencilla Sakura de la que me había enamorado, se veía tan tierna, tan dulce, tan endemoniadamente hermosa que comencé a acercarme y sin decir nada toqué uno de sus brazos lentamente, ella no dijo nada se quedó mirándome, cuidadosamente subí mi mano a su cuello y cuando me acerqué a besarla dijo:

-¿Shaoran qué te pasa? – preguntó algo exaltada, dio un paso atrás y me miró con confusión, volví a mis sentidos y noté que sólo me cubría la toalla que llevaba en la cintura.

-Es que olvidé llevar la… eh pijama –respondí y me acerqué al armario algo avergonzado.

-¿Por qué te duchaste en ese baño? Finalmente decidí no tomar un baño, podrías haberte bañado aquí.

-Bueno no esperé porque pensé que lo ibas a usar y quería aprovechar el tiempo para poder dormir bastante.

-Ah –dijo mientras se sentaba en la cama- pues no tenías porque haberte acelerado tanto ya viste que no lo use.

-Si la próxima vez esperaré… bueno creo que me acostaré ahora ya que estoy muy cansado.

-Sí yo también sino mañana me costará despertar jejeje –dijo avergonzada mientras me acercaba a la cama y ella se cubría con las cobijas.

Apagué la lámpara y me recosté en la cama, me quedé casi inmóvil en la cama, estaba algo alterado pero sentí como se acercaba y ponía su cabeza en mi pecho, lo que me ayudo a calmarme porque Sakura no estaba inquieta, la abracé para dormir.

-Te amo –le dije antes de dormir.

-Yo también –contestó y lentamente nos quedamos dormidos.

Sakura

Un nuevo día y un nuevo comienzo, hoy empezaba un nuevo semestre en la universidad y además era mi primer día como pasante de marketing en la empresa Industrias Li sucursal de Japón, precisamente la empresa de la que mi novio era presidente. Por eso precisamente intenté, y con todas mis fuerzas debo agregar, levantarme más temprano, no quería que se ofreciera a llevarme o algo parecido, aunque él aún no sabía que estaba trabajando en su empresa, pero como aún no quería que se enterara para evitar comentarios malintencionados de los demás empleados, decidí salir primero.

Todo había salido perfecto, cuando estaba desayunando escuché a Shaoran entrar a bañarse, grité un mevoy y salí del apartamento. Estaba llena de entusiasmo, caminé rápidamente por las calles de Tokio hasta encontrar la estación del metro, esperé mi transporte y luego caminé las pocas calles hasta la empresa, entré y me dirigí a la oficina de recursos humanos ya que el señor Haruno me diría en donde trabajaría a partir de ese día.

-¡Kinomoto-san! –dijo alegre un señor regordete, calvo y algo bajo –Llega usted muy temprano.

-Si, no quería llegar tarde –contesté sin emoción alguna, algo ya natural en mí, al parecer no le gustó mi respuesta porque vi como cambió su sonrisa y se dio la vuelta para buscar unos papeles.

-Bien le mostraré –dijo y comenzó a caminar, recorrimos el pasillo y me dio unas pequeñas instrucciones y finalmente anunció- esta será su oficina, el grupo está compuesto por dos de nuestros mercado-tecnistas, dos pasantes más, un ingeniero y un diseñador, por favor espere a que lleguen los demás.

-Gracias –contesté. Comencé a caminar hacia una de las sillas y escuché a Haruno-san decir.

-¡Shinwa-kun que bien que ya llegó! No quería dejar a Kinomoto-san sola –al escuchar mi nombre dejé de analizar el entorno de la oficina y me fijé en el hombre que acababa de entrar, era joven, alto, de cabello castaño claro, piel blanca, atractivo debía admitir.

-Mucho gusto –me dijo sonriendo, la verdad no entendía por qué siempre la gente sonreía cuando se saludaba –Shinwa Kei.

-Kinomoto Sakura.

-Que hermoso nombre –me aduló- ¿puedo llamarte Sakura-san?

-Prefiero Kinomoto, Shinwa-san –su rostro cambió y mostró sorpresa, pero en realidad no podía esperar que aceptara a que me llamara por mi nombre; apenas y nos acabábamos de conocer.

-Bien creo que se pueden hacer compañía mientras llegan los demás miembros del equipo –comentó Haruno-san antes de salir de la oficina.

Y así comenzó el día, pronto llegaron los demás miembros del equipo, nos presentamos y nos explicaron los determinantes del problema por el que se generó la solicitud. A la hora del almuerzo los mayores decidieron que fuéramos a almorzar juntos a lo que decidí no negarme para no parecer grosera, aunque la idea no me llamaba la atención. Mientras comíamos varios temas salieron a flote y al ver que yo no participaba en la conversación algunas veces trataron de incluirme pero al escuchar mis respuestas tan cortas se cansaron de hacerlo por lo que sentí algo de culpa así que cuando estaban hablando de la universidad de Shinwa-san y un profesor en específico hablé sobre una conferencia a la que asistí en donde él fue el ponente principal, creo que quedaron satisfechos al escuchar mi respuesta ya que escucharon atentamente y luego dieron su opinión, con eso quedé satisfecha no parecería una persona antisocial o antipática.

Al final del día estaba rendida pero con el mejor ánimo comencé a caminar hacia el metro camino a la universidad, allí todo era como siempre, salones, alumnos por doquier, que al inicio de semestre se estaban abrazando por tanto tiempo sin verse, profesores nuevos, antiguos… en fin el ambiente normal de la universidad.

-.-.-.-.-.-.-

Habían pasado exactamente un mes, dos semanas y cuatro días desde que la "nueva etapa" de mi vida había comenzado, y se había derrumbado, ¿por qué?, pues por mi incompetencia. Creí que estudiar y trabajar podría ser sencillo, pensé que este nuevo trabajo sería como el de mesera en un restaurante pero esto era mucho más demandante, comenzando por los horarios, no había nadie que pudiera "cubrirme", tenía que estar investigando continuamente y al mismo tiempo ayudando a desarrollar el proyecto y en la universidad las cosas aunque no eran diferentes si habían subido el nivel de trabajo y exigencia, casi no tenía tiempo libre y muchas veces me había quedado dormida sin realizar algún trabajo lo que claramente se reflejó en las notas parciales del semestre.

3.3

Esa había sido mi nota más alta, solo estaba viendo tres materias y no había podido lidiar con ellas, 3.3, era decepcionante saber que mi máximo del corte era un simple y vergonzoso 3.3 y el mínimo 2.7.

Era la primera vez que veía en mi un rendimiento tan bajo… tanto que quedé en shock por algunos segundos mientras revisaba las notas.

-¿Kinomoto-san estás bien? –preguntó Shinwa-kun, era una persona muy amable y muy inteligente muchas veces me había explicado cosas del proyecto que desconocía… salí de mi letargo y le respondí.

-Sí, si, solo que vi algo que me sorprendió.

-¿Qué? –preguntó curioso, debo agregar que además de inteligente y amable era algo… entrometido.

-Nada –dije rápidamente mientras cerraba la pantalla del monitor. Y sin querer me fijé en la ventana de la oficina que mostraba el pasillo y a Shaoran caminando en él con dos personas a su lado, una mujer que asumí era su secretaria por la manera en que sostenía una libreta y esfero y un hombre que le hablaba de lo que creía era un reporte o informe de algo, rápidamente bajé mi rostro hasta quedar bajo la mesa, evitando que pudiera verme ya que en este último mes no le había dicho que estaba trabajando en su empresa.

-¿Qué pasa? –preguntó Shinwa-kun intrigado y llamando la atención de los demás que también se fijaron en mi. Shaoran siguió su camino sin siquiera percatarse en la oficina y comencé a sacar mi cabeza segura.

-No, nada, nada es que creí que había tirado mi esfero pero no… -dije tratando de poner una mueca de sonrisa en mi rostro, el grupo estuvo satisfecho pero decepcionado con mi explicación y siguieron haciendo lo que hacían.

Llegué a casa cabizbaja, triste, sin la menor idea de qué hacer, no podía renunciar a ninguno de los dos… me senté en el sillón de la sala, recosté mi cabeza en uno de los brazos del mueble y comencé a meditar ¿qué hacer… qué hacer?

-Sakura –escuché la voz de Shaoran, abrí los ojos, no sabía en qué momento la meditación se convirtió en sueño -¿cómo te fue? –tenía que recordármelo… no puse buena cara, me senté.

-No muy bien –confesé.

-¿Y eso? –dijo mientras se sentaba a mi lado y me abrazaba.

-Bueno pues hoy salieron las notas parciales en la universidad y –dejé de hablar mientras despertaba completamente.

-¿Y…?

-¿Qué hora es? –le pregunté preocupada, se supone que había regresado a la casa únicamente para cambiar mis zapatos porque me estaban apretando pero me había quedado dormida.

-Las 8:30pm

-¿QUÉ? –contesté preocupada, había faltado a la primera clase, me levanté rápidamente y salí corriendo de allí.

¿Cómo había podido ser tan irresponsable? Quedándome dormida… era el colmo, primero sacaba malas notas y ahora me había quedado dormida y llegaba tarde a clase…

-Ejemplar Sakura, ejemplar –me dije mientras entraba al edificio donde tenía clase. El profesor me miró molesto por la interrupción de mi llegada pero luego siguió explicando el tema del día del que claramente no había entendido absolutamente nada.

Regresé a casa cansada y con una profunda frustración… no podía creer que algo como trabajar y estudiar fuera imposible para mí… tenía que hacer algo, no podía perder el semestre, ni renunciar…

Comencé a subir las escaleras y en el cuarto encontré a Shaoran dormido, me senté a su lado, se veía tan tranquilo, eso me llenó de alegría por lo menos él había tenido un buen día. Recordé sus palabras hace un mes, él confiaba en mí, en mis capacidades no podía defraudarlo y más importante ¡no podía defraudarme!

¡Ahí estaba la solución! No tenía porque renunciar a ninguna de las dos, ¡solo tenía que organizarme mejor y esforzarme el doble! De nuevo me sentí feliz, llena de animo.

Me acerqué y le di un beso a Shaoran.

-Gracias –dije por ayudarme a encontrar una solución.

Y con esa nueva convicción me acosté a dormir mucho más tranquila.

Shaoran

Estaba desconcertado de nuevo despertaba y Sakura no estaba a mi lado; estaba, de nuevo, en su cuarto estudiando.

-¿Dormiste? –pregunté conociendo la respuesta, se notaba por su apariencia que no había dormido nada, últimamente además de no verla , pues se iba muy temprano y cuando llegaba se iba a su cuarto, se desvelaba estudiando para la universidad.

-Mmm –fue su respuesta.

-Sakura… -le dije en tono un tanto regañón pero es que nada bueno puede venir de esta nueva forma de vida que estaba llevando y obviamente no quería que le pasara algo malo.

-Ya estoy terminando –escuché que presionó algunas teclas del computador y dio un par de clicks–listo ya lo estoy imprimiendo –comentó animada- ah pensé que no alcanzaría –me contó mientras se paraba de la silla y me miraba sonriente.

-¿¡Sakura has visto tus ojos!

-¿…Qué? –dijo algo aletargada, nada raro ya que no dormía sus sentidos no estaban bien, caminó y se miró en el espejo del cuarto- ¡Dios estoy horrible! –exclamó sorprendida.

-Estás cansada –le corregí- Sakura no creo que sea saludable esto que estás haciendo, no es bueno para tu salud no dormir.

-Lo sé pero sólo fue por hoy, tengo que entregar un trabajo muy importante en la universidad y si no lo acababa antes de ir a la oficina no podría entregarlo –dijo sonriendo.

-Espero que el profesor te de un 5, sino tendré que ajustar cuentas con él por hacerte perder el sueño.

-Jajaja sonaste como un matón –se me acercó, me dio un beso en la mejilla y salio del cuarto para entrar al baño. Salí del cuarto y comencé a bajar las escaleras y me dirigí a la cocina, saqué unas ollas y comencé a preparar el desayuno, escuché como Sakura salía del baño y corría al cuarto a vestirse.

Finalmente bajó y a mitad de las escaleras regresó al segundo piso para luego bajar corriendo las escaleras, seguramente había olvidado algo.

-El desayuno está listo –le dije mientras llevaba los jugos a la mesa.

-Lo siento pero no alcanzó a desayunar, tengo que estar temprano en la oficina para prepararme para la presentación de hoy –me contesto, se acercó tomó algo de jugo, me dio un beso en la mejilla y se fue.

Era extraño ver a Sakura apurada y preocupada ya que siempre tenía una expresión seria y serena en su rostro. Desayuné y dejé los platos en el fregadero par lavarlos después, ya que no tenía ganas en ese momento, subí a prepararme para ir al trabajo.

En la oficina todo era muy normal, como siempre; informes, presentaciones, balances, proyecciones, cuentas, etc., ya manejaba el estrés del trabajo al dedillo, atendí un par de reuniones en la mañana y al terminar llamé a mi secretaria para decirle que quería de almuerzo ya que no podría salir por los informes que tenía que tener listos pronto.

La tarde comenzó normal; estaba leyendo unos informes cuando recibí una llamada del departamento de mercadeo, ya tenían listo un nuevo estudio por lo que requerían mi presencia para la presentación, salí de mi silla, me puse mi saco y salí a la sala de conferencias.

La presentación no demoró mucho, unos 30 minutos más o menos, al terminar hablé un par de cosas con el gerente de cuenta y luego llamé al jefe del proyecto para darle algunas indicaciones, comencé a hablar mientras caminábamos de regreso a mi oficina, de repente escuché algo que me erizó la piel.

-¡Kinomoto-san! –dijo alguien preocupado, ese grito hizo que me detuviera completamente -¡Reaccione Kinomoto-san!

-¿Li-san? –me llamó el jefe de proyecto, pero no le respondí, mi atención estaba en los gritos que había escuchado, giré mi cabeza a la izquierda y vi a un grupo de personas reunidos entorno a algo, comencé a acercarme algo preocupado, pero sabiendo que no era quien yo pensaba que era.

La gente me dio paso cuando vio que me acercaba y me dejaron ver a la persona desmayada que era el centro de atención del grupo.

-¡Sakura! –grité al verla tirada en el piso, con unos papeles regados cerca y completamente inconsciente- ¿qué le pasó? –pregunté exaltado mientras me acercaba para escuchar si respiraba.

-Estábamos caminando hacía el departamento de planeación a entregar unos informes y de repente se desmayó –dijo un hombre.

-¿Quién es usted? ¿qué hace ella aquí? –pregunté casi gritando al hombre por la impotencia que sentía, ¿Sakura había ido a verme y se había desmayado? ¿Pero cómo es que la gente de la oficina sabía quien era?

-Mi nombre es Shinwa Kei, Li-san, soy uno de los pasantes que contrataron hace poco, ella trabaja conmigo en el departamento de…

-¡¿QUÉ? ¿A qué se refiere con que ella trabaja aquí? – pregunté furioso, era imposible que Sakura estuviera trabajando en mi empresa sin yo saberlo, deje eso de lado ya que lo importante era la salud de Sakura. Miré a una de las secretarias y le dije:

-Usted llamé al médico de la enfermería inmediatamente –pasé mis brazos alrededor de Sakura para alzarla y llevarla a mi oficina –Usted venga conmigo –le dije al hombre que había dicho que trabajaba con Sakura.

-Sí –dijo nervioso y enérgico.

Entré a la oficina y puse a Sakura en el sofá que tenía allí, acomodé su cabeza y le quité la chaqueta para que estuviera más cómoda.

-¿DÓNDE ESTÁ EL DOCTOR? –le grité a mi secretaría para que se apresuraran a traerlo, miré al hombre frente a mi y le dije- por favor dígame qué pasó exactamente.

-La verdad no sé que le pasó, solo íbamos caminando hacía la oficina de planeación paró un segundo se tocó la cabeza y siguió caminando, dio unos cuantos pasos más y se cayó al piso.

-¿Y no le dijo nada que le doliera o algo?

-El doctor está subiendo Li-san –dijo mi secretaria entrando, asentí y miré al hombre para que me contestara.

-No, no señor no me dijo nada –estaba nervioso, no sé si por Sakura o por mi actitud- la verdad es que ella no habla mucho de sus cosas personales.

-Sí así es ella… -le dije recordando cuando la conocí.

-¿Disculpe?

-Nada, olvídelo, puede retirarse –dio dos pasos hacía la puerta y se volvió a decirme. -Pero… he notado que últimamente está más agotada que antes y ha dejado de ir con nosotros a almorzar.

-¿Ha dejado de almorzar? –pregunté preocupado.

-La verdad no sabría decirle, el primer día nos dijo que nos adelantáramos que ella nos alcanzaba pero nunca llego, así ha sido últimamente y cuando regresamos a la oficina ella está ahí, no sé si trae su almuerzo y lo come allí o algo así.

-Entiendo, gracias –le dije y salió de la oficina. Dos segundos después llegó el doctor.

-Subí tan pronto me avisaron del incidente –dijo mientras sacaba su estetoscopio y se arrodillaba para usarlo en Sakura- ¿qué le pasó?

-No sé con claridad, sólo sé que se desmayó camino a la oficina de planeación.

El doctor asintió y comenzó a analizarla.

-No parece ser nada grave –dijo para mi tranquilidad- parece más fatiga y debilidad –terminó y sacó una libreta de su maleta y comenzó a escribir algo- le voy a recetar un suplemento, que le va a ayudar a tener más energía –me entregó un papel- y estos son algunos exámenes de rutina que le pueden determinar si tiene algo más y descartar un embarazo –me entregó el otro papel.

-¿Embarazo? –le pregunté sorprendido.

-Sí, -me contestó mientras guardaba sus cosas de nuevo en la maleta- en el primer trimestre del embarazo es muy común que la mujer sienta mareos, náuseas y hasta se desmayen ocasionalmente –se volvió a mirarme- ¿es su novia? –asentí y me dio una medio sonrisa- lo mejor será que se haga esos exámenes pronto para estar seguros, por ahora debemos doblar sus piernas –y comenzó a hacerlo me acerqué a ayudarle- para que la sangre circule a su cerebro –se volvió hacía su maletín y sacó algo- y hacer que huela esto para que pueda reaccionar –acercó el frasco a su nariz- es sólo alcohol y ahora solo debe esperar unos cuantos minutos a que reaccione y darle esto cada 8 horas –lo recibí- no se preocupe no es peligroso en caso de embarazo.

-Sí, gracias –le dije dándole una reverencia la cual él respondió y salió de la oficina.

Miré el segundo papel que me entregó y leí los exámenes, eran tres, los dos primeros eran solo letras, por lo que no sabía a qué se referían con claridad y el tercero decía embarazo. Recordé la medio sonrisa que me había dado el doctor y me reí, la verdad era que de lo que podía estar seguro es que no era un embarazo. Dejé los papeles y la medicina en la mesa que estaba cerca y le pedí un vaso a de agua a mi secretaria, me senté al lado de Sakura, alrededor de 8 minutos después ella despertó.

-¿Shaoran…? –asentí- ¿dónde estoy?

-En mi oficina –le contesté tranquilo.

-¿En tu oficina? ¿qué… pasó? –me dijo mientras se incorporaba

-Bueno ibas camino al departamento de planeación y de repente te desmayaste… y ah si estás trabajando en mi empresa y no me dijiste nada –le dije con un tono de reclamo, aunque no estuviera molesto en realidad.

-¡Qué! –contestó preocupada, recuperó completamente la conciencia y se llevó una mano a la cabeza- ah… lo siento… es que no quería que la gente dijera nada…

-¿Y por eso no me lo dijiste a mi? –pregunté acongojado- entiendo que quieras evitar habladurías pero por lo menos me podrías haber dicho a mi, bueno ya sabes… ya que soy tu novio. –Le reclamé.

-Por favor Shaoran tu no sabes guardar apariencias en dos minutos la gente sabría que estamos juntos.

-¿A qué te refieres? –le pregunté ofendido.

-¿No recuerdas lo que pasó cuando fuimos a esa reunión en la casa de Eriol? Claramente te dije que no le dijeras nada a mi tía para que ella no comenzara a preguntarme cosas y planear el futuro que quiere para mi…

-¡Y no dije o hice nada! –le corté.

-No expresamente –me respondió- pero solo estuviste a mi lado y no paraste de sonreírme en toda la noche además que solo bailaste conmigo. –¿Eso hice?

-Pero… que estuviéramos juntos no tiene nada que ver en la fiesta de navidad también estuve a tu lado toda la noche.

-Si, pero le ponías más atención a la gente y no tratabas de estar a mi lado a cada instante.

-Jajajaja claro que lo intenté solo que Tomoyo te alejaba –le revelé.

-Bien pues mi tía obviamente se dio cuenta y me preguntó si tenía algo contigo lo que no pude negar.

-Ah así que tu tía ya sabe… de razón al despedirse me pareció demasiado amable –reflexioné- pero es que no puedo evitarlo –le dije mirándola y acariciando su rostro- me encantas. –Sonrió y puso su mano sobre la mía, lentamente me acerqué para besarla pero fuimos interrumpidos por mi secretaria Kaori; una chica joven de cabello rojizo y ojos cafés.

-Perdón –dijo sonrojada y saliendo de la oficina, Sakura quedo inmóvil y lentamente bajó el rostro. Acaricié su rostro para intentar tranquilizarla y al segundo volvió a parecer Kaori.

-Lo siento Li-san pero es su madre por la línea 1 –anunció muy rápido y con la cara roja.

-Gracias Kaori, ya la tomo –le dije con una sonrisa amable y ella salió rápidamente de la oficina. Me levanté de la mesa y toqué la cabeza de Sakura –no te preocupes- le dije y me dirigí a mi escritorio, levanté el auricular y presioné el botón de hold.

-Buenas tardes madre –saludé.

-¿Shaoran por qué no contestabas mis llamadas? –fue su saludo.

-Se presentó algo importante en la oficina y no pude contestar.

-Ah si tu secretaria dijo que alguien se desmayó y tu estabas ayudando.

-Así es –respondí y percibí lo comunicativa que en verdad era Kaori lo que podría ser problemático para Sakura.

-Ya te he dicho que no te involucres en los problemas de los trabajadores, tu eres el presidente de la compañía.

-Madre no podía simplemente dejar a esa persona desmayada en medio del corredor.

-Por supuesto, si algo le pasara podrías tener una demanda –contestó pensando en lo que para ella era importante- solo debías hacer que lo llevaran a la enfermería y allí solucionaran el problema.

Problema, así lo veía mi madre, me molestaba que dejara de considerar a las personas y solo los viera con un potencial en cifras para la compañía… -¿Para qué me llamaba madre? –le pregunté pues no tenía intención de seguir escuchando como debía manejar una situación.

-Quiero saber cuándo vas a venir a visitar a la familia. –Anunció.

No esperaba esa pregunta –Aún no sé cuando podría, tendría que consultar mi agenda para ver cuándo tengo unos días libres.

-Tu secretaria dijo que en dos semanas tienes el lunes libre así que pensé que podría ser ese fin de semana –Gracias Kaori, pensé fastidiado de la manera en que mi madre quería manejar mi vida.

-Tendría que verificar la fecha madre porque no estoy seguro, algunas veces actualizo la agenda virtual al final del día por lo que puede haber una cita con algún cliente o algo importante que aún no he puesto.

-Muy bien, entonces espero tu respuesta, cuídate hijo –se despidió.

-Adiós madre. –Colgué, puse mi mano en mi frente y respiré profundamente, hablar con mi madre podía ser bastante estresante.

Regresé con Sakura que seguía cabizbaja.

-Sakura –le dije en un tono muy suave.

-No quería que la gente se enterara –me contestó.

-¿Por qué? –le pregunté sentándome a su lado en el sillón.

-Porque no quiero que la gente diga que tengo este trabajo porque mi novio es el presidente de la compañía.

-Buen punto –pasé mi brazo alrededor de su cuerpo- pero ¿y qué si lo piensan? No serías la primera ni la última persona que se beneficia por conocer a alguien importante.

-Lo sé… pero no quería qu…

-Que lo supieran ya sé… querías que la gente te valorara por tus propios logros y capacidades.

-Exacto –dijo mirándome.

-Te entiendo porque eso quería cuando comencé a trabajar en Industrias Li, pero ¿quieres saber la cruda verdad? –asintió- la gente nunca lo valora –le dije y vi su cara de desilusión- ¿y sabes por qué? –negó- porque hay gente envidiosa a nuestro alrededor que cuando somos elogiados y reconocidos por nuestro trabajo siempre van a decir que es por las personas que conocemos y las conexiones que tenemos y como ellos no las tienen y no se dan cuenta de sus propios errores.

-¿Sabes? –dijo luego de un pequeño silencio- eres muy profundo en el trabajo –completo con una sonrisa y mirándome radiante- y tienes razón no debería sentirme culpable o tener miedo de lo que digan, la verdad es que conseguí este trabajo por mis capacidades y casualmente mi novio es el presidente de la compañía y quien no lo quiera creer que no lo crea, es su problema.

-Exacto –afirmé- ¿y te sientes mejor? –pregunté acariciando su cabello.

-Si.

-¿Es cierto que has dejado de almorzar?

-Eh… no –puso el mismo gesto de la primera vez que me dijo que tenía una entrevista en una gran empresa por lo que supe que estaba mintiendo.

-Aja –le dije en un tono incrédulo.

-No ha sido a propósito –confesó- es sólo que la universidad y el trabajo… ha sido más difícil de lo que imaginé y por estar adelantando y estudiando es que salto algunas comidas.

-¿Algunas? Querrás decir la mayoría, porque en casa no he vuelto a verte comer, de hecho no he vuelto a verte –le dije como regaño- y no me interesa lo que digas Sakura pero o tienes una vida normal con el trabajo y la universidad o ahora mismo te despido para que sólo tengas que preocuparte por uno –sentencié e inmediatamente se exaltó.

-¡No puedes hacer eso!

-Claro que puedo, soy el presidente –le dije confiado de mi mismo- así que elige: ¿te vas a cuidar adecuadamente o vas únicamente a estudiar?

-Voy… -estaba sonrojada por la rabia de verse sobrepasada- me voy a cuidar.

-¿Segura?

-Segura.

-Muy bien –le dije y apreté su brazo en el medio abrazo que le estaba dando como un gesto de apoyo- entonces vamos a cenar.

-¡Pero aún no es la hora de salida! –me recordó. Como si me importara- pensé pero le contesté.

-No importa, estas son las ventajas de ser el dueño.

-Pero eso es lo que no quiero, que digan que me aprovecho de la situación.

-Sakura te estoy dando luz verde para que te aproveches –le dije bromeando- pero como veo que no lo vas a hacer pues vamos a aprovecharlo sólo por hoy ¿ok? Ya mañana te trataré como a cualquiera de los empleados de la empresa.

-¿Seguro?

-Tienes mi palabra. –Sonrió- ¿vamos? –asintió.

Nos levantamos del sillón, yo me acerqué a mi escritorio y del perchero que estaba cerca tomé mi chaqueta mientras Sakura salía de la oficina e iba por sus cosas.

Cuando salí no pude evitar ver los ojos inquisitivos de Kaori ante mis acciones.

-¡Ah que se le iba a hacer! Así era la gente –pensé en cómo hacer para que no creara chismes porque suponía que así le prohibiera hablar terminaría diciendo algo además necesitaba que dejara de ser tan comunicativa con mi madre.

-Kaori –le dije mientras ella me miraba nerviosa y sonrojada – bien… esto es un tanto vergonzoso –puse un tono amable para sonar más sincero- quisiera que no comentara nada de lo que vio en mi oficina hace poco, no quisiera chismes en la oficina –comencé siendo honesto.

-Por supuesto que si Li-san.

-Gracias, en especial no quiero que Hiraguizawa se entere que ella se desmayó hoy –hice una pausa para ver su reacción, obviamente mostraba curiosidad- bien –dije como dudando- creo que puedo confiar en usted –vi como medio asentía- es que Kinomoto-san es prima de Daidouji, la prometida de Hiraguizawa –le conté como si también fuera algún tipo de chisme- la familia Daidouji no sabe que Kinomoto-san está trabajando aquí pero si se enteran que estuvo enferma pueden preocuparse y crear algún escándalo que termine perjudicando la empresa.

-Ahhh –dijo entendiendo todo y decidida contesto- no se preocupe Li-san no diré nada de lo que pasó hoy en su oficina –con su gesto quería demostrarme que no me equivoqué al "confiar" en ella.

-Y una cosa más, por favor absténgase de comentarle mi agenda y los asuntos de la empresa a mi madre –eso lo dije en un tono más severo- aunque ella es la presidenta de la empresa, su jefe soy yo y a quien debe lealtad es a mi no a ella.

-Entiendo Li-san no se preocupe –dijo bajando un poco la cabeza.

Bien con eso bastaría y tenía que agradecer que Kaori solo había hablado de un incidente a mi madre, sin específicos ya me imaginaba el sermón si se enteraba que había sido una mujer y que para colmo la estaban atendiendo en mi oficina… comenzaría a hablar sobre como no se deber ser muy cercano con los empleados o darles mucha confianza y bla bla bla… El ascensor llego en el mismo instante que Sakura se acercaba, entramos y cuando las puertas estuvieron cerradas nos tomamos de las manos.

En el estacionamiento sólo vi a dos personas en autos, seguramente buscando algo o guardando algo pero no me tomé la molestia de soltar la mano de Sakura aunque sentí el intento de ella de hacerlo. Entramos al auto y le pregunté qué quería comer.

-Pizza –me dijo animada- el otro día vi un comercial que me dejó súper antojada pero no he tenido tiempo de comerla.

-Muy bien pues vamos a comer pizza entonces. –Salimos del edificio Li y recorrimos la ciudad buscando un lugar que le gustara, finalmente encontramos uno y pedimos unas cuantas porciones y sodas. Sakura comió con animo cosa que me alegró y comió tres porciones en total, algo que demostraba que si tenía mucha hambre; ya que ella no comía demasiado normalmente.

Luego regresamos al apartamento, Sakura soltó su bolso en el sofá cansada y me miró.

-Gracias –bajó la mirada apenada- no debí descuidarme de esa manera… hice que te preocuparas.

-Y mucho –enfaticé- la verdad me asusté demasiado al verte tirada en el suelo… fue aterrador –le confesé.

-Lo siento, como recompensa voy a pasar toda la tarde contigo –me dijo con una sonrisa.

-¿No vas a ir a la universidad? –no entendía eso ya que su desmayo fue por sobre-esforzarse por la universidad y el trabajo.

-No, no voy a ir… porque desde hoy estamos en un tipo de semana cultural y no hay clases y como estoy en jornada nocturna pues no hay ninguna actividad programada.

-Ah ¿así que estos cuatro días te tengo sólo para mi?

-Aja –dijo dándose la vuelta y comenzando a caminar hacia el segundo piso.

En el cuarto se cambio de ropa y se sentó a mi lado en el sillón para ver algo de televisión.

-¿Qué quieres ver? –le pregunté.

-Lo que sea está bien.

Cambié de canales varias veces hasta que vi en uno un partido de fútbol, dejé el canal y Sakura refutó.

-¿Fútbol?

-Dijiste lo que sea.

-Lo que sea menos fútbol.

-Ah por favor –rogué- ahora están jugando para clasificaciones del mundial.

-Pero son aburridos, pero si quieres verlo está bien –se sentó a mi lado. Unos 20 minutos pasaron cuando sentí su cabeza sobre mi hombro. Se había quedado dormida, supongo que estaba demasiado cansada no solo por ese día sino por los días anteriores en los que apenas y había podido dormir. La levanté del sillón y la puse en la cama. Regresé al sillón y le bajé volumen al televisor para que no pudiera despertarla. Luego llamé a la oficina.

-Industrias Li –contestaron.

-Kaori –dije.

-Li-san –se sorprendió la secretaria- ¿olvidó algo?

-Si olvidé decirte que canceles mis citas de mañana.

-¿Pero por qué? –me molestó la pregunta ya que no tenía que darle explicaciones al fin y al cabo yo era el jefe pero rápidamente agregó- Le pregunto porque el señor Shintani vendrá a las 11am, y ya sabe que con él se iba a cotizar la producción para el nuevo diseño de medidores.

-Mmm si lo recuerdo pero lo de mañana es un asunto que no puede esperar por lo que llama al señor Shintani y dile que si podemos reprogramar la reunión para otro día.

-Entendido ¿algo más?

-Si por favor dígale a Haruno-san que el doctor le dio incapacidad a Kinomoto por el día de mañana, programe una reunión con él para pasado mañana a las 2pm. Eso es todo por ahora Kaori.

-Muy bien, buenas noches Li-san.

-Adios – respondí y colgué. Al final decidí no seguir viendo el partido, apagué el televisor y tomé una pijama del closet para cambiarme. Me acerqué a la cama y vi dormir a Sakura, estaba muy tranquila, y así viéndola dormir terminé durmiéndome también.

Sakura

-Buenos días –le dije a Shaoran mientras colocaba una bandeja de desayuno sobre sus piernas.

-Buenos días –dijo adormilado- ¿por qué te despertaste tan temprano?

-Bueno porque quería prepararte el desayuno y asegurarme de que tengamos el tiempo suficiente para ir a la oficina juntos.

-¿La oficina? –me dijo comiendo el primer bocado.

-Si, porque ¿supongo que iremos juntos no?

-Hoy no –anunció.

-¿Tienes alguna cita?

-Si.

-Ah una reunión con alguien del trabajo.

-Si, lo malo es que va a tomarme todo el día.

-¡Todo el día! –le dije sorprendida- supongo que es una negociación muy importante.

-Relajación –dijo muy tranquilo.

-¿Qué? –pregunté confundida.

-Es una cita de relajación, una chica del trabajo se desmayó ayer por trabajar demasiado.

¿Qué estaba diciendo? No lograba entender nada pero acaso ¿iba a tener una negociación conmigo?

-¿Es conmigo? –le pregunté confundida.

-Obviamente.

-Shaoran ¿quieres decir que vas a pasar el día conmigo?

-Si.

-¡Pero no puedes! –le dije exaltada- ¿qué dirá la gente de la oficina si nos ven todo el día juntos?

-¿Y quién dijo que vamos a ir a la oficina?

No entendía nada; iba a tener una negociación pero no con un cliente, iba a pasar el día conmigo pero no en la oficina…

-Shaoran habla claro que no te entiendo nada –le dije mientras comenzaba a beber el jugo de naranja.

-Pues que vamos a pasar el día juntos sin ir a la oficina –lo miré extrañada ¿por qué? Pensé y aparentemente leyó mi mente porque me respondió- porque el doctor dijo que estabas muy agotada y lo mejor es que te tomaras un día libre para descansar.

-¿En serio? –no sabía nada de lo que había dicho el doctor porque nunca hablé con él.

-Sí –bajo la mirada- me dijo que estabas agotada y necesitabas un día libre –me miró- ah y me dijo que debías hacerte una serie de exámenes de rutina para descartar cualquier otra cosa que puedas tener –completó mientras se levantaba de la cama y se acercaba a la mesa frente al sillón- son tres, dos no sé qué son pero el tercero es para descartar un embarazo.

Me sonrojé completamente.

-¡¿Un embarazo?

-Si dijo que era muy normal, ya que en el primer trimestre del embarazo es común que las mujeres sientan nauseas y hasta se desmayen.

-¡Shaora pero tu sabes que nosotros no… yo no… -le dije muy rápido, muy nerviosa y bajando el tono de voz- yo no… puedo estar…

-Ya sé, ya sé –me dijo mientras me tomaba por los hombros sonriendo, claramente se había estado burlando de mi - sólo te estoy comentando que es uno de los exámenes de rutina, supongo que los otros dos son de azúcar o algo por el estilo, el doctor sólo escribió unas letras así que no entiendo para qué son.

- Pero no es necesario que me haga…

-Sí es necesario –me cortó- porque aunque podemos estar seguros de que no estás embarazada –acercó más su rostro, lo que hizo que me sintiera aún más avergonzada y bajara la mirada- no sabemos si tienes algo más, puedes tener la presión alta, la glucosa baja, no sabemos.

-Ah si. –Fue lo único que pude decir volviendo a verlo.

-Debiste ver la mirada del doctor cuando me entregó la orden, parecía que fuera cómplice de un gran secreto, le faltó guiñarme el ojo jajaja –yo no le veía lo gracioso a la situación- así que decidí que hoy te voy a acompañar a tomarte esos exámenes y luego pasaremos el día juntos haciendo que te relajes.

-Pero ya estoy relajada, ayer descansé mucho y no es necesario que me tome ningún examen.

-No es suficiente, fueron 3 semanas de fatiga Sakura así que debemos estar seguros.

-Pero… -nada más pensar en un hospital me daba escalofríos no había tenido una buena experiencia en ellos y así se lo hice saber a Shaoran- Odio los hospitales, no me traen más que malos recuerdos, el solo hecho de pensar que tengo que estar en ellos me deprime.

-Te entiendo –dijo después de una pausa- pero es lo mejor, debes cuidar tu salud.

Me negaba a ir al hospital, así fueran 5 minutos serían 5 horribles minutos.

-Que te parece si mejor posponemos los exámenes y –agregué cuando vi que iba a refutar- si me vuelven a dar dolores de cabeza o desmayos o algo prometo –le dije solemne- que iré a tomarme esos exámenes. –Lo pensó, pero era la mejor contrapropuesta que tenía y a la que accedería.

-Muy bien pero –condicionó- si vuelves a sentir algún malestar me lo tienes que decir inmediatamente por menor que parezca –asentí- e iremos al doctor para que te haga un chequeo más profundo y te envíe todos los exámenes necesarios no sólo los de rutina.

-Acepto.

-Muy bien –respondió y se acercó a besarme- ¿cómo es que me convences tan fácilmente? –preguntó.

-Porque eres pésimo negociando –le dije bromeando, puso cara de sorpresa y me asió más a él para besarme de nuevo.

-¿Entonces qué quieres hacer hoy?

-No tengo idea –le contesté honestamente- yo esperaba ir a trabajar no se me ocurre nada distinto a eso.

-¿Ah no? –preguntó incrédulo, negué- pues qué te parece si me cambio y salimos al centro comercial.

-Yo no quiero comprar ropa Shaoran. –le aclaré ya que hace poco había hecho un cambio de guardarropa.

-Pero yo sí –me corrigió- ayer llamó mi madre y me dijo que quería que fuera a Hong Kong unos días.

¿Se iría de nuevo? Aún recordaba lo sola que me sentí cuando viajó en Diciembre, no quería que se volviera a ir pero no podía impedirle que fuera a ver a su familia, me separé de él y le respondí en el mejor de los tonos: -¿Y por cuánto tiempo te irás? –me deprimía la idea de estar sola pero no podía estar dependiendo de él todo el tiempo, tenía que prepararme mentalmente para su ausencia.

-¿Y quién dijo que me iría? –lo miré sorprendida, claramente había dicho que su madre quería que fuera… pero no dijo que él quisiera ir, no pude evitar sonreír.

-¿Entonces… no te vas?

-¿Y dejarte sola? Por supuesto que no, prefiero que me acompañes –puse cara de sorpresa, no esperaba que dijera eso- pero no creo que estés lista para conocer a mi madre, así que les enviaré algunos presentes como soborno mientras viajamos para que los conozcas a todos.

-¿Tu… quieres que los conozca? –no sé por qué me sentí extraña al pensarlo, pero era un sentimiento agradable.

-Por supuesto –dijo sin vacilación- pero como te dije aún no es el momento así que por ahora sólo les enviaremos regalos. Dame 20 minutos y estoy listo. –Dijo y comenzó a caminar hacia el baño pero se volvió hacia mi para preguntar: ¿Desayunaste?

Me quedé viéndolo por un segundo y recordé que no lo había hecho, pensaba desayunar con él pero como al final decidí subirle el desayuno el mío había quedado abajo en el mesón de la cocina. Salí rápidamente del cuarto hacia la cocina pero pude escuchar la risa de Shaoran por mi olvido.

Tal como lo dijo 20 minutos después estábamos en el auto saliendo del estacionamiento. Salir fue muy agradable, ver a Shaoran comprar para su familia era entretenido; podía ver cómo se preocupaba por cada uno de los miembros de ésta y conocía sus gustos. Cada que comenzaba a elegir un regalo y me decía para quien era me daba una breve presentación de esa persona, por lo que pude conocer algo de cada uno de los miembros de su familia. Cuando más se emocionó fue cuando estábamos comprando los regalos para sus sobrinos, se notaba que le gustaban los niños, en un futuro sería un gran padre y por lo que veía uno muy consentidor. Eso me alegró, me mostraba un lado hogareño del que Shaoran sólo me había dado un pequeño vistazo en la navidad pasada.

Cuando terminamos con las compras decidimos ir a almorzar, Shaoran dijo que yo debía elegir el lugar ya que "tenía prioridad" por mi debilidad, la verdad no conocía muchos lugares por lo que le dije que condujera un poco y cuando vi un restaurante que me llamó la atención almorzamos allí.

Antes de volver a casa y como teníamos que relajarnos rentamos algunas películas, para repetir la rutina que teníamos antes. En casa yo me encargué de preparar las palomitas y unos emparedados mientras Shaoran preparaba las películas.

Alcancé a ver 2 antes de comenzar a sentir sueño, cuando la primera acabó, Shaoran hizo que recostara mi cabeza sobre sus piernas y durante toda la segunda película me acarició la cabeza. Eso me hacía sentir tan tranquila, Shaoran siempre sabía como hacerme sentir bien, siempre protegiéndome y cuidándome, por lo que no me extrañó cuando me desperté y él me informó que me había quedado dormida en la tercera película. No me importó mucho tampoco, solo me importaba el momento que estaba pasando con él, y es que mi salud no era lo único que había descuidado por enfocarme en la universidad y el trabajo, también había dejado prácticamente de ver a Shaoran, creo que no había cruzado palabra con él antes del día anterior, no es que yo no quisiera hablar con él es sólo que no tenía tiempo y cuando finalmente tenía algún descanso, me avergonzaba llamarlo, yo no era del tipo de novia que está llamando cada instante a su novio para saber cómo está o qué esta haciendo y Shaoran tampoco lo era, o más bien había dejado de serlo; cuando comenzamos a salir me llamaba algunas veces mientras estaba en el restaurante pero al ser las conversaciones tan cortas finalmente dejo de hacerlo. Me alegraba poder estar así con él, sin nada que nos preocupara, simplemente nosotros dos compartiendo juntos. Además al día siguiente tendríamos que volver al trabajo y le había dicho que por favor no comentara nada o demostrara la relación que teníamos en la oficina, me contó como habló con su secretaria para que tampoco dijera nada, por lo que por ahora estaba tranquila.

Al día siguiente nos fuimos juntos a la oficina pero una cuadra antes de llegar me bajé del auto y caminé para que los demás no vieran que llegaba con Shaoran al trabajo.

-¿Kinomoto-san está bien? –me preguntó el jefe del proyecto- nos asustó mucho que no viniera ayer pero luego nos informaron que tenía incapacidad por cansancio.

-Si, parece que me estaba exigiendo demasiado –le comenté.

-Exigirse es bueno –me dijo- lo malo es cuando termina por olvidarse de uno mismo y termina haciéndose daño.

-Tiene razón, pero no se preocupe no volverá a pasar –le aseguré- porque sino pierdo el empleo- recordé, ya que Shaoran lo había dejado claro.

El día transcurrió sin ningún inconveniente pero pude notar algunas miradas inquisidoras en los corredores de la oficina, suponía que era por el incidente del desmayo pero lo raro es que la mayoría eran mujeres y no eran miradas muy amables la verdad, lo analicé por un segundo y la respuesta fue muy clara: Shaoran. Seguramente estaban curiosas por el trato de él hacia mi, aunque honestamente creo que cualquiera habría recibido el mismo trato ya que él no era una persona que deja a cualquiera de sus trabajadores en un pasillo al verlos desmayarse. Traté de no prestar atención al suceso y seguí con mi trabajo normalmente.

Una nueva semana y las cosas no parecían cambiar, veía a la gente murmurando cuando pasaba por un pasillo.

-Te has vuelto muy popular –me dijo Suzuna, una chica con la que trabajaba.

-Eso parece –fue mi respuesta mientras veía como una de las chicas del departamento de contabilidad se me quedaba mirando.

-Pero no parece molestarte –continuo.

-Pues no es que me guste pero mientras no afecte mi trabajo esta bien –le conteste, y era cierto; porque aunque no me gustaba ser el centro de atención, o de chismes, mientras no me afectara a la hora de trabajar bien podrían decir que era un alíen y no tendría ningún problema.

-Pero ¿no te causa curiosidad saber por qué lo eres? –preguntó ella.

Me detuve a pensarlo, tenía la impresión que era por Shaoran, pero esa pregunta me hizo preguntarme si tal vez fue por el trato que me dio al momento de desmayarme o porque la secretaría había dicho algo sobre nosotros, y es que si fuera un chisme cualquiera ya habría pasado pero aparentemente seguía en boca de todas.

-Kinomoto-san –me llamo una chica rubia que no conocía- no has autenticado la incapacidad que te dio el médico y si no lo haces en esta semana ese día será reducido de tu paga.

-Oh –me sorprendí ante el anuncio- bueno… -no sabía que decirle, es decir yo no tenía el papel de la incapacidad o los exámenes, es más nunca hablé con el doctor por lo que no tenía idea dónde podría encontrar el papel- lo traigo mañana, si mañana… es que se me ha olvidado en estos días.

-Bien que no se te olvide mañana hacerlo, te estaré esperando en la oficina de recursos humanos –se dio la vuelta y se fue.

Sin pensarlo dos veces me disculpé con Suzuna diciéndole que la alcanzaría en la oficina y me dirigí a la oficina de Shaoran.

-Necesito que me des los papeles que te dio el médico la semana pasada –dije en cuanto entré.

-¿Qué? –me dijo sentado desde su escritorio.

-La incapacidad y los papeles de los exámenes que te dio el doctor el día que me desmayé, los necesito.

-¿Y para qué los necesitas?

-Bueno tengo que autenticar la incapacidad porque sino ese día será reducido de mi paga.

-mmm veo –dijo inclinando hacía atrás la silla- es solo que… mentí.

-¿De qué hablas?

-En lo que te dije sobre el doctor –dijo pero no tenía mucho sentido ya que él mismo me había mostrado los exámenes, ya recordaba lo avergonzada que me sentí cuando dijo que podría estar embarazada o el escalofrío cuando dijo queteníaque ir al hospital a tomarme unos exámenes de sangre.- Quiero decir… el doctor no te dio ninguna incapacidad.

-¿Qué? –dije muy sorprendida- ¿Pero entonces por qué me dijiste que me tomara un día libre? ¿Acaso no sabías que me lo descontarían? ¡Y si piensan que estaba mintiendo porque no quería ir a trabajar y me pasan un memorando o me despiden! –le dije asustada.

-¡Es que ese doctor no sabe nada! –dijo como defendiéndose- debió haberte dado unos días de descanso, ya que te desmayaste por estar tan cansada de trabajar.

-¡¿Pero no me dio ninguno? –le pregunté exaltada.

-No –dijo bajito.

-¡Shaoran cómo me haces esto! –estaba preocupada- dejemos a un lado el hecho que de me van a descontar el día, ¿qué dirá la gente? Tu fuiste quien avisó de mi incapacidad, ¿cómo voy a explicar que lo anuncies si ni siquiera el doctor la escribió?

-No te preocupes…

-¡Cómo quieres que no me preocupe! –lo interrumpí- ¡Sabes que en la última semana he sido el tema de conversación de todos tus empleados! ¿Qué crees que pensarán luego de que no presente la excusa? –iba a responder pero no lo dejé- obviamente que me estoy tomando atribuciones que no tengo, sólo porque tuve un pequeño desmayo.

-¿Pequeño desmayo? –volteó los ojos- ¿entonces qué querías un coma para darte cuenta que no te estabas cuidando? –me sorprendió su tono- mira si es por la excusa no te preocupes ya mismo arreglo eso –dijo y acto seguido se levantó de su silla y caminó hacia mi, me miro y siguió derecho saliendo de la oficina.

-¿…Shaoran…? –dije al vacío y lo seguí.

Lo alcancé en el ascensor, llegó, nos subimos, él presionó el 4; piso donde fue mi primera entrevista, cuando las puertas se volvieron a abrir Shaoran comenzó a caminar rápidamente sin siquiera esperarme, giró a la derecha, giró a la derecha de nuevo luego de pasar unas oficinas y luego caminó por el pasillo y se detuvo en la segunda oficina, estaba frente al escritorio de la chica que me habló sobre la incapacidad. Ella estaba algo distraída con la pantalla de su computador y cuando se percató de Shaoran inmediatamente se levanto y con una reverencia lo saludo. –Li-san –dijo como asustada.

-Vengo a hablar de la incapacidad de Kinomoto Sakura –anunció él- no tiene que pedírsela más porque yo la recibí personalmente cuando el doctor la atendió.

La chica algo tímida le contestó –pero es necesario hacer el registro para los archivos.

-El problema es que el papel desapareció, -dijo sin darle importancia, pero pude notar sorpresa en el rostro de la secretaria y creo que en el mío también ya que no sabía cómo iba a explicar la falta del papel- no sé si la persona que limpia mi oficina lo botó y tal vez fui yo mismo que sin darme cuenta y leer un nombre desconocido no le di importancia y boté el papel a la basura, por lo que no hay más remedio que generar una autorización para que a la señorita Kinomoto no se le afecte el salario por el día que se ausentó, por favor redáctela y ya mismo se la firmo ya que fue mi culpa que desapareciera.

-Pero… -a la chica no le parecía tan sencilla la solución pero al fijarse en la cara de Shaoran no tuvo más remedio que aceptar- ya mismo la redacto Li-san –dijo mientras se sentaba frente a su computador. Me sentí feliz de ver que la solución había sido tan sencilla y creo que sonreí porque cuando miré a Shaoran también me sonrió, bajé la mirada para ver a la chica y noté que me veía con algo de rabia, eso me desconcertó un poco ya que no sabía la razón de ese tipo de reacción, al bajar la mirada pude ver que se fijaba un poco en Shaoran… unos cuantos clicks y se escuchó el sonido de la impresora trabajando. –Aquí tiene Li-san –dijo y mientras Shaoran se acercaba para firmar el papel de nuevo vi rabia en sus ojos hacía mi, Shaoran le entregó la hoja y ella le puso dos sellos y luego un visto o una pequeña firma no me fijé bien.

-Espero que con esto no haya ningún problema por el incidente de Kinomoto-san –era tan extraño escucharlo llamarme por mi apellido, la chica asintió y él se volvió a mi con una sonrisa dibujada en su rostro- ¿contenta? –dijo suave pero pude notar que la chica lo escuchó y de nuevo su mirada se dirigió a mi pero rápidamente volvió al papel que estaba archivando.

Como por instinto di la vuelta y comencé a caminar para llegar al ascensor, y digo por instinto porque la mirada de esa chica no podría significar más que sospechaba que tuviera algo con Shaoran; seguramente había escuchado de las atenciones que me había dado el día que me desmayé, que repito creo que se las habría brindado a cualquier otro, pero aparte de eso bajar él mismo a gestionar mi incapacidad, el mismo día que ella me pide el papel y luego de yo decirle que lo llevaría al día siguiente solo podía generar más sospechas de que teníamos una relación, sin mirar atrás y sin esperar por Shaoran presioné el botón del ascensor para subir al 7º piso y dirigirme rápidamente a mi oficina, esperando que la chica no difundiera el hecho. Al entrar en el ascensor mientras se cerraban las puertas me dijo:

-¿Viste que era muy sencillo de solucionar? –y se acercó un paso más a mi, sentí su mirada y no me pude contener.

-¿No te das cuenta de lo que acabas de hacer? ¿acaso no me escuchaste cuando te dije que todos tus empleados no hacen más que tenerme como su tema de conversación? ¿Crees que no sospecharán de nuestra relación una vez se enteren que el presidente mismo generó un permiso de incapacidad para mi? –vi que iba a decir algo pero al ver que las puertas se volvían a abrir lo corté- ¡no digas nada, ya me voy a trabajar! –y comencé a caminar una vez las puertas estuvieron lo suficientemente abiertas pero antes de que caminara por el pasillo que me llevaría a mi oficina lo escuché llamarme.

-¡Kinomoto-san venga a mi oficina inmediatamente! –era un tono firme, como si acabara de hacer algo mal, era el tomo que un jefe utiliza con un empleado para regañarlo y que éste sintiera un escalofrío al escucharlo, y la verdad lo sentí pero no por miedo a mi jefe, sino a mis compañeros, quienes inmediatamente pusieron toda su atención en nosotros dos, y ante esto no tuve más opción que obedientemente seguir su orden.

-Si, Li-san. –y muy sumisamente cambié mi rumbo para dirigirme a su oficina, una vez adentro cerró la puerta y las persianas para tener más privacidad.

-Dime qué pasa –me dijo muy tranquilamente cuando estuvo frente a mi, pero yo no podía estar tan tranquila.

-¡Qué soy el tema de conversación de toda la empresa! –le contesté enérgica- ¡y todo es tu culpa!

-¿Te han dicho algo? –preguntó en el mismo tono calmado.

-No –le dije- pero no necesitan decirlo me puedo dar cuenta, hasta Suzuna se dio cuenta –continué.

-Entonces me estás diciendo que ya saben de nosotros.

-No lo creo… creo que lo sospechan –le dije más calmada, como analizando la situación-. Pero tu los ayudas –lo reprendí- bajando inmediatamente te enteras que necesito la incapacidad…

-¿Entonces debía dejar que te descontaran el día? –me dijo acercándose- cuando fui yo quien te obligó a no ir a trabajar y quedarte descansando en casa todo el día –me abrazó por la cintura- tal vez debí haber anunciado que te daba el día libre pero sabía que tu no lo aceptarías así que tuve que mentir un poco –acercó un poco su rostro y no pude más que pasar mis brazos por su cuello.

-No debiste haber mentido –le dije en un tono muy suave, toda la preocupación y desespero que sentía se había ido completamente- yo estoy muy bien –le dije levantando un poco más el rostro.

-Lo sé, eres una chica fuerte –dijo y finalmente sentí que me besaba lentamente, el beso era pausado pero sentía como me abrazaba un poco más fuerte para estar más cerca, pasé mis dedos por su cabello y sentí como su lengua acariciaba la mía.- ¿Entonces qué quieres hacer? –preguntó cuando nos separamos y liberó un poco su abrazo.

-Quiero que me trates como a cualquier empleado de la empresa, no quiero que sospechen de nosotros.

-¿Segura que quieres eso? –me dijo serio, asentí- porque… un empleado normal no recibe este tipo de trato –me dijo con su mirada burlona y no pude más que empujarlo por su ocurrencia.

-Hablo en serio Shaoran.

-Bien, bien –dijo levantando las manos como rindiéndose- de ahora en adelante te trataré como a cualquier otro empleado y no tendré preferencias contigo –sonreí feliz- pero –dijo advirtiéndome- sino te gusta luego no te puedes quejar –no borré la sonrisa del rostro, sabía que no me arrepentiría de esa decisión.

-Trato hecho –reafirmé- bueno ya me voy a trabajar Li-san –le dije dirigiéndome a la puerta.

-Una cosa –dijo deteniendo mi caminar y acercándose- necesito algo más antes de que te vayas –me volví a él y sentí como su mano subía a mi rostro y lo acariciaba, para luego sentir sus labios sobre los míos en un beso más urgente; estaba sorprendida por su acción pero mi cuerpo le respondió automáticamente, mis ojos se cerraron, mi mano derecha se puso sobre su pecho; podía sentir el latido de su corazón, y mis labios le correspondieron en la demanda que tenía el beso- ya puede volver a su lugar de trabajo Kinomoto-san –me dijo al separarse de mi.

-No me llames por mi apellido Shaoran –le dije de la nada- no me gusta –fue como una confesión- cuando estemos los dos –me sonrojé- no me llames por mi apellido –sonrió, parecía complacido.

-Bien –y se acercó a abrazarme, luego me miro y dijo- eres tan linda –lo cual aumentó mi sonrojo- sino fueras tan seria con todo el mundo estaría seriamente preocupado –y me volvió a presionar sobre su pecho por unos cuantos segundos- bien, vete… nos vemos en la esquina de siempre a la salida. –Se dio la vuelta hacia su escritorio y yo salí de la oficina.

Al llegar a mi lugar de trabajo y sentarme sobre mi escritorio sentí varios pares de ojos sobre mí, no pude más que separarme del monitor y verlos.

-¿Está todo bien? –fue Shinwa-kun quien preguntó.

-Si -¿por qué no habría de estarlo? Pensé y luego caí en cuenta que Shaoran me había llamado prácticamente frente a todo el personal del piso, y quienes no vieron seguramente se enteraron rápidamente.

-Li-san no… -comenzó a decir Shinwa-kun de nuevo pero lo interrumpí.

-Estaba arreglando lo de mi incapacidad con Li-san –les expliqué, sentí que querían algo más de detalles pero eso era todo lo que les iba a decir. Pronto lo notaron y solo asintieron algo decepcionados por la falta de información, se ubicaron en sus puestos y Suzuna me comenzó a decir.

-Ya sé porqué todas te miran.

-¿Por qué? –no pude evitar la curiosidad.

-Quieren saber por que estás aquí. –la miré confundida- por lo de tu familia –me aclaró.

-¿Qué de mi familia? –¿se habían enterado del accidente de mi padre y sentían lastima? No pero muchas de las miradas que sentí no eran de lástima, mucho menos la de esa tarde de la secretaria en recursos humanos.

-Quieren saber por qué siendo una Daidouji estás trabajando en esta empresa.

-Yo no soy una Daidouji –le aclaré.

-Pues eso escuché, que eras prima hermana de Daidouji Tomoyo, la heredera millonaria, creen que estás perdiendo el tiempo en esta empresa.

-Entiendo –así que era eso, la verdad no me preocupaba, no estaba perdiendo el tiempo en esa empresa, estaba adquiriendo experiencia, logré sentir tranquilidad al saber que nadie sospechaba de lo mío con Shaoran, y así se lo hice saber a él cuando estuvimos en casa por la noche.

-Así que no te molesta que sepan que eres familia de los Daidouji pero sí que eres mi novia –afirmo.

-Bueno sí, no creo que tenga nada de malo con que la gente sepa que Tomoyo y yo somos primas.

-¿Y si piensan que conseguiste el trabajo por ayuda de eso?

-Pues no lo creo, es decir soy Kinomoto y por mucho que conozca a Tomoyo siendo su empresa una dedicada a los juguetes y la tuya a los electrodomésticos no creo que se den ese tipo de ayudas –iba a decir algo pero no lo deje- quiero decir, si Tomoyo o mi tía me ayudaran a trabajar en tu empresa, que sé podrían hacerlo, no sería para un cargo tan básico –le expliqué- mínimo vicepresidenta –le dije bromeando pero no se rió.

-¿Y… tu novio sí? –preguntó.

-Claro –contesté segura- porque si fuera por mi novio precisamente sería un cargo básico para que no fuera tan obvio.

-Mmm ahora entiendo tu manera de pensar, pero dime ¿cuánto tiempo planeas trabajar en mi empresa?

-¿Por qué lo preguntas?

-Porque si hablas de un tiempo indefinido esta mentira será descubierta.

-¿Qué? ¿por qué?

-Sakura no esperarás que mienta por siempre ¿verdad? –anunció- menos si piensas en esta como una relación a futuro, ¿qué pasará cuando conozcas a mi madre, y ella visite la empresa?, te aseguro que ella no se prestará para este tipo de teatros, ¿y si nos casamos? Esperas que tu estado pase de soltera a casada sin que nadie en la oficina lo note, ¿o sin que tus compañeros de trabajo te pregunten por el novio? –tenía razón- ¿no lo habías pensado verdad? –dijo luego de leer la sorpresa en mi rostro.

-No –le dije honestamente- y tienes toda la razón…

-Entonces… ¿no sería mejor revelar esto antes que después?

-¡NO! –dije enérgica- … creo que tienes razón y esta mentira no durará por siempre… a no ser que cambie de trabajo o que cambien de presidente –dije como viendo opciones- pero no creo que ninguna de las dos pase así que supongo que eventualmente se enterarán de todo pero… al menos quisiera que por el tiempo que se pueda los empleados no sepan que estamos juntos –le dije mirándolo fijamente.

-Bien, no diré nada, pero no me mires así que no puedo resistirlo –me dijo acercándose- me dan ganas de hacer esto –dijo y sentí como tomaba mi rostro entre sus manos y me daba un suave beso en los labios, luego otro, y otro más, di un paso hacia él pero se separó- me haces perder el control –sólo lo dijo para sonrojarme, cosa que logró, pero al levantar el rostro tenía una tierna sonrisa dibujada en él así que me acerqué y le di un beso en la mejilla.

-Y tu haces lo mismo conmigo –confesé y me di vuelta para subir al cuarto para dormir.

Al día siguiente Eriol hizo una visita en la empresa, según me contó Shaoran mientras desayunábamos él era el cliente "prueba" para el nuevo sistema de refrigeradores que Industrias Li estaba desarrollando, ya que al tener Eriol varios restaurantes podría probar una cantidad considerable de refrigeradores, mi sorpresa llegó al ver a Tomoyo salir de la oficina de Shaoran.

-Sakura-chan –me dijo sonriendo como saludo.

-Tomoyo –traté de imitarla pero al sentir que algunos compañeros nos miraban no me salió muy bien el gesto.

-¿Qué haces aquí? –preguntó extrañada.

-Estoy trabajando aquí –le revelé y vi como se sorprendía por la noticia.

-¡Aquí! Bueno Eriol si me dijo que renunciabas porque ibas a comenzar unas pasantías pero no sabía que era aquí, no me digas que Shaoran te ayu…

-¿Y tu qué haces aquí? –le pregunté rápidamente al ver que podía revelar algo de mi relación con Shaoran.

-Bueno Eriol vino por unos negocios y… yo vine a invitarlos a mi fiesta de compromiso –me reveló algo más tímida pero feliz.

-¡¿Fiesta de compromiso? –pregunté sorprendida.

-¡Siii! –me dijo feliz, tanto que llamó la atención de más personas en el lugar, hasta de Shaoran y Eriol que no se habían percatado de nuestra conversación, sentía algo de vergüenza y le dije a Tomoyo que mejor bajáramos a la cafetería a hablar más tranquilas.

-Eriol me propuso matrimonio ayer en la noche –me contó mientras esperábamos por el café en la mesa, se veía emocionada y más que todo feliz, me alegraba mucho por ella, pues sabía lo mucho que amaba a Hiraguizawa-kun y lo mucho que él se esforzaba en hacerla feliz- fue en mi apartamento, la verdad fue tan tierno –un pequeño sonrojo cruzó su rostro y su mirada se enterneció- me dijo que él prepararía la cena y cuando sirvió comenzó a decir lo feliz que se sentía al estar conmigo, luego sacó un ramo de rosas rojas, pero en el centro había una azulada y cuando la saqué en el tallo estaba el anillo –me contó y me mostró su mano izquierda, donde reposaba un hermoso anillo de diamantes azul.

-¡Que bueno Tomoyo me alegro mucho por ti! –le dije sonriendo y me acerqué a abrazarla- sé que serás muy feliz con él.

-Gracias Sakura-chan, quería que fueras la primera en saberlo así que acompañé a Eriol esta mañana para que me dejara en tu departamento en el camino.

-Felicidades, en verdad me alegro mucho.

-Lo sé –me dijo feliz- pero no tenía idea que estabas trabajando aquí.

-Si, bueno es una larga historia que no te puedo contar ahora porque no tengo descanso sino hasta el almuerzo.

-Seguro que a Shaoran no le moles…

-¡Pero tengo que cumplir con mis obligaciones! –le corté rápido evitando que cualquiera pudiera escucharla- pero te prometo que hoy paso a tu casa para que hablemos.

-Muy bien, te espero entonces –me contestó, nos terminamos el café y la acompañé a la recepción donde ya estaba Eriol esperándola, lo felicité también y subí para seguir trabajando pero antes de entrar en a la oficina escuché a Shaoran hablar.

-¿Kinomoto-san qué cree que hace? –no sabía a qué se refería así que me di la vuelta para enfrentarlo.

-¿Disculpe? –su tono era igual que el del día anterior, pero precisamente ayer había prometido tratarme como a cualquiera.

-¿Cree que no la vi bajar con su amiga? Le recuerdo que aquí tiene un horario y unas obligaciones que cumplir –su mirada era seria, no estaba jugando en verdad me estaba regañando ¡cómo a cualquier otro que se toma atribuciones!- entiendo el porque lo hizo, ya que su amiga le estaba contando algo tan importante pero no creo que usted deba ir y venir cuando quiera y por el tiempo que quiera, sin importar quien sea su amiga, le recuerdo que en el día su tiempo le pertenece y se lo paga Industrias Li, así que no me haga perder dinero. Que no vuelva a pasar.

-Si… Li-san –le dije sintiéndome avergonzada, vi como caminaba a su oficina como si nada, giré en dirección a la mía y me senté en el computador muy molesta, estaba tratando de reprenderme frente a todos, para darme y darles, una lección, pero no podía evitar sentir rabia por la manera en que me hablaba.

Después del almuerzo ya estaba tranquila trabajando como si nada hubiera pasado, aunque luego del regaño de Shaoran, Matsumoto-san, mi jefe directo, me dijo que por favor no me tomara descansos injustificados; como si no hubiera tenido suficiente con Shaoran, pero luego de eso el día seguía normal, salí de mi oficina y me dirigí al baño un momento, estando dentro de uno de los cubículos escuché unas voces, tres identifiqué, que hablaban mientras entraban al baño.

-¡Si la hubieras visto!, fue tan gracioso, te habría encantado.

-Si, habría pagado por ver a Li-san regañando a Kinomoto, se cree tan altiva porque es prima de Daidouji-san.

Estaban hablando de mi, y la última voz pude reconocer que era de Kaori, la secretaria de Shaoran.

-La verdad yo si alcancé a pensar que ellos tenían algo –dijo la tercera voz y me sorprendió su afirmación- hay que reconocer que Kinomoto-san no es fea y ya sabemos que Li-san se ha involucrado algunas veces con empleadas.

-¡Lo sé! –dijo Kaori- más luego de lo que vi –reveló pero se calló inmediatamente.

-¿Qué viste? –preguntaron las otras dos al unísono.

-Bueno creo que ya no tiene importancia –aceptó- luego de saber que esos dos no tienen nada, aunque tal vez Li-san si tiene algo de interés en esa chica –dijo como lamentándose.

-No te preocupes Kaori, piensa que es mejor que Li-san no se fije en ti, es la manera más segura de conservar tu empleo –comentó una de sus amigas.

-¡Lo sé! –dijo en un tono caprichoso- pero no puedo evitar sentir un cosquilleo cada vez que lo veo o cuando estamos solos en su oficina y se acerca para hablarme de los detalles de alguna reunión -no podía creerlo. ¡Esa chica estaba enamorada de Shaoran!, y tan inocente que se veía… quise salir en ese momento a decirle que dejara de soñar con él ya que no tendría una oportunidad pero la volví a escuchar hablar- ya sé que sólo sería una aventura, pero ¡qué aventura! Jajaja.

-Sí, yo también la aceptaría sin quejarme jajaja –parecía que eran las tres las que deliraban por él.

-Aunque Kotoko no se ha podido olvidar de él –dijo alguna- aún sueña con que la aventura se repita y él le pida algo más serio.

-Pero hay que ser realistas, Li-san no busca más que un juego con alguien como nosotras, más con lo estricta que es su madre, estoy segura que no aceptaría a cualquiera como la esposa de su hijo, tiene que ser alguien de buena familia como la novia de Hiraguizawa-san, la chica que vino hoy, Daidouji Tomoyo –explicó Kaori- por eso sospeché de Kinomoto.

-¡Ah sí dinos que viste! –dijo una volviendo al tema.

-Bueno la semana pasada –comenzó a relatar- el día que Kinomoto se desmayo, la llevaron a la oficina de Li-san –escuché un asentimiento de las otras dos- pues mientras la atendían la señora Li llamó a preguntar por su hijo y le pasé la llamada pero al ver que él no atendía entré a su oficina a avisarle y lo vi sentado con Kinomoto tocando su rostro.

-¡QUÉ! –exclamaron las otras dos- ¡No puede ser!

-Por eso pensé que él estaba interesado en ella.

-¡Claro!

-Pero no es así –se apresuró a corregir Kaori- o bueno no está realmente involucrado con ella –dijo- seguramente tiene un interés pero no creo que sea algo más que el que ha mostrado por Kotoko o cualquier otra de las empleadas con las que ha salido. –Sentí rabia al escuchar esa declaración.

-¿Por qué lo dices? –le pregunto una- si los viste en esa posición tan comprometedora es obvio que está interesado en ella.

-Si, eso no lo niego –contesto- pero al saber que la ve como a cualquier otro empleado y no le da privilegios demuestra que no está seriamente interesado en ella, sólo le preocupa que le pueda hacer mala fama a la empresa con su familia Daidouji.

-¿Y cómo sabes eso?

-Él me lo confió –dijo suspirando- cuando lo vi aquel día con Kinomoto, me contó que se preocupaba de que ella pudiera andar de boquisuelta con su familia.

-Ah –dijeron las otras- Pero Mizuno de recursos humanos dijo que ayer se vio muy protector con ella por lo de su incapacidad –siguió una.

-Claro –contesto Kaori- por lo que te estoy diciendo, no quiere que vaya y diga que aquí se le trata mal, más cuando acaba de hacer negocios con el novio de la heredera Daidouji, creo que fue una verdadera sorpresa para él saber que ella estaba trabajando aquí, si lo hubiera sabido de antemano estoy segura que no habría permitido que la contrataran –cayó un segundo y escuché como movían algunas cosas y una cremallera ser cerrada- y bueno chicas las dejo porque Li-san me puede necesitar.

-Denme un segundo y salgo con ustedes –dijo una y luego de un momento escuché los pares de tacones salir del baño. Cuando ya estuve segura de que no estaban salí y me bañé la cara, esa conversación había sido muy reveladora. No era de extrañar que alguna de las empleadas estuviera enamorada de Shaoran al ser tan apuesto, pero fue una sorpresa saber que su secretaria y sus amiguitas eran unas de ellas, además saber que Shaoran había tenido varias aventuras con las empleadas de la empresa.

Salí del baño y cuando iba a entrar a la oficina vi a Shaoran caminar con su secretaria al lado hablando de algo específico, ella lo miraba con atención; lo que podría ser interpretado como una señal de empeño en el trabajo pero luego de la conversación que había escuchado sabia que era sólo por aprovechar el momento que tenía con Shaoran, me quedé frente a la puerta de la oficina apretando el pomo, viéndolos y cuando estuvieron cerca y levantaron el rostro esperé ver una pequeña sonrisa en el rostro de Shaoran pero nunca llego, eso me sorprendió, además que la mirada de Kaori no fue muy amable, pasaron derecho sin decir nada. Entré a la oficina sorprendida pero traté de dejar esas ideas a un lado para concentrarme en el trabajo. Estábamos trabajando en un proyecto que tendríamos que presentar en dos días.

Al salir me dirigí a la esquina donde Shaoran me recogía.

-Hola –dijo mostrándome su sonrisa.

-Hola –respondí.

-¿Por qué tan seria?

-¿Por qué no me hablaste cuando me viste en el corredor? –le dije directamente.

-Porque no me la paso saludando a todos los empleados que veo en la empresa, menos si no tengo un asunto que tratar con ellos.

-Entiendo –claro, ese era el trato que le daba a cualquier empleado. No hable más en el camino, estaba molesta y no tenía animo para hablarle o para visitar a Tomoyo así que la llamé y le dije que por una presentación importante del trabajo no la podía visitar ese día, y quedamos de vernos al día siguiente, decidí no cenar y más bien aprovechar el tiempo para la presentación, sólo arreglar unos últimos detalles de la presentación que haría dentro de dos días, cuando la terminé y me levanté del escritorio, me tuve que volver a sentar por el mareo que sentí, esperé unos cuantos minutos con los ojos cerrados a que el mareo se fuera, seguramente fue porque me levanté muy rápido luego de tener mi atención fija en el monitor y porque no había cenado, debía ser eso ya que últimamente me estaba cuidando más, bueno un poco más, es que aunque Shaoran me había amenazado y demás no podía descuidar la universidad, menos estando tan cerca de terminar el semestre, dos semanas más y se acabaría, y mucho menos luego de haber obtenido buenas notas para el segundo corte, así que para el tercero que ya estaba por terminar no me podía descuidar, aunque si me estaba cuidando más en estos días, estaba haciendo todo lo posible por no saltarme las comidas, aunque la dieta que seguía no era la mejor, pero sólo dos semanas más y sería más juiciosa. Me cambié a la pijama y entré al cuarto principal, Shaoran estaba viendo televisión, así que me dirigí a la cama directamente.

-¿Por qué estás molesta? –preguntó luego de apagar el televisor y acercándose a la cama.

-No estoy molesta.

-Entonces porque no me has mirado ni una vez luego de que te recogí después del trabajo, no me digas que te molestaste por lo que te dije hoy, lo que te dije a ti se lo diría a cualquier otro que se vaya con un amigo cuando quiera –explicó sentándose en la cama.

-No es por eso –le dije, aunque no podía negar que su actitud de jefe si me molestaba.

-¿A no? ¿Entonces porque no me fije en ti cuando estabas en el corredor? Ya te dije que no me fijo en todos mis empleados.

-¡Tampoco es eso! –me apresuré a decir, ya que ese era el tratamiento que yo había pedido al decirle que me tratara como a cualquiera- es… -dudé y bajé la mirada avergonzada.

-¿Es… qué? –preguntó.

-¡Es por todas las aventuras que has tenido en la empresa! –le revelé y en realidad me sorprendí un poco pues no había notado cuánto verdaderamente me molestaba la idea.

-¿Qué?

-No intentes negarlo, -le dije- hoy lo escuché y de tres de tus empleadas y una era tu secretaría.

-¿Y desde cuándo eres amiga de Kaori?

-No lo soy y no cambies el tema –le dije- ¿con cuántas chicas de la empresa has salido? –le pregunté directamente. Se quedó callado pensando.

-Tres… -miró al techo como haciendo un reconteo- sí tres.

-¡Tres! –le dije sorprendida- ¡son muchas!

-¿Tu crees? –pensó por un momento-¿De casualidad estás celosa?

-Por supuesto que no –le afirmé- sólo creo que no separas el trabajo del placer.

-Claro que lo hago, con las chicas que he salido siempre les he dicho que no es serio, son ellas las que aceptan.

-Tres –dije y volteé el rostro para ver por la ventana.

-Por favor Sakura no me digas que estas molesta porque he salido con otras chicas de la empresa, no es por excusarme pero en el pasado he salido con muchas chicas –me volví a verlo- no lo escondo y si, he salido con chicas de la empresa y si quieres saberlo luego de terminar las cambiaba de sección para no tenerlas cerca –estaba siendo honesto y lo agradecía pero por alguna razón eso me molestaba más.

-No es eso lo que me molesta –le dije y volví a desviar la mirada.

-¿Entonces?

-Que más de una empleada esta enamorada de ti –le dije volviendo a verlo- y entre esas está tu secretaría.

-¿Qué? ¿Kaori? –preguntó asombrado- jajajaja.

-No le veo el chiste.

-Bueno no lo esperaba de ella, no lo sospechaba en realidad.

-¿Y te alegra?

-Por supuesto que no –me dijo serio- Sakura no puedo impedir agradarle a las mujeres y no te niego el pasado que he tenido, pero te puedo asegurar que ninguna me ha hecho sentir lo que tu –confesó acariciando mi rostro- para ser honesto cuando era un adolescente era muy tímido con las mujeres, pero luego de conocer a Eriol aprendí a controlar mis nervios y a salir con las chicas, de hecho salí con muchas pero nunca fue serio, con ninguna, la relación más larga que tuve duró mes y medio, de resto era un promedio de una o dos semanas y salir con mujeres de la empresa… lo hice porque no salía a ningún lugar, no tenía contacto más que con gente de la oficina así que fue algo natural salir con ellas, pero no era distinto a con las demás, nunca fue una relación seria. –me contó mientras acariciaba mi cuello y se acercaba para darme un beso en la mejilla.

-Para –le dije incomoda, en realidad me molestaba saber el pasado que él tenía pero me molestaba aún más que mientras me acariciaba me hacía olvidar lo que pensaba y quería estar molesta. Se separo un poco y pude recuperar mi tren de pensamientos; Shaoran, chicas, aventuras, oficina, muchas chicas… sabía que él estaba siendo honesto y no podía hacer nada porque tuviera un pasado, de alguna manera me tranquilizaba que no tratara de esconderlo pero conocerlo me incomodaba, y es que saber que había salido con muchas chicas me hacía conocer algo que no había visto nunca en Shaoran, la pasión, para haber salido con muchas chicas debía ser porque ellas despertaban la pasión en él y eso era algo que no veía en mi o tal vez yo hacía algo para que él se reprimiera… y entonces entendí que en realidad si estaba celosa, no porque hubiera salido con muchas chicas sino por la relación que tuvo con ellas…

-¿Sakura? –me miró algo confundido y sentí de nuevo su mano acariciando mi cuello.

-Yo... –no sabía que decir, no le podía decir que estaba celosa luego de afirmarle que no lo estaba –no puedo pensar ahora… la presentación… me tiene muy preocupada y algo estresada.

-Entonces… ¿vas a seguir trabajando? –retiró su mano- pensé que venias a dormir ya.

-Eh si… pero no –no sabía ni lo que estaba diciendo o tratando de inventar- quería descansar pero no puedo creo que revisaré de nuevo la presentación y luego si me duermo –dije y comencé a levantarme de la cama y caminar hacia el otro cuarto.

Como para que lo que dije fuera verdad me senté frente al escritorio y encendí de nuevo el computador, sólo que en vez de trabajar me quedé mirando el monitor pensado en qué me hacia falta para que Shaoran se sintiera atraído por mi…

Al no encontrar solución alguna decidí dejar el teatro e irme a dormir.

-¿Estás lista Kinomoto-san? –Me preguntó Shinwa-kun.

-Sí, si estoy lista –le dije segura, tenía algo de nervios pero estaba confiada en lo que debía hacer.

-Bien entremos –me dijo y abrió la puerta de la sala de conferencias, entramos y pude ver a los demás miembros de mi equipo y al deje de mi departamento que una vez había ido a la oficina a presentarse, además pude distinguir a otros dos jefes de departamento, la secretaria de presidencia y en el centro de la mesa frente a la pantalla de presentación el presidente de la compañía, Shaoran Li.

Luego del incidente de hace dos días las cosas se habían puesto un poco extrañas, prácticamente lo estaba evitando, al día siguiente la duda no había desaparecido de mi mente, en realidad fue lo primero que vino a mi mente al ver a Shaoran en la mañana, así que para evitar cualquier tipo de conversación en el auto no hice más que leer y releer los papeles de la presentación, como si no supiera ya que decían y a la salida fui a ver a Tomoyo tal y como se lo había prometido. Al día siguiente había repetido la misma rutina de la mañana y por la tarde sólo me había excusado en la importante presentación de hoy.

Shinwa-kun y yo tomamos asiento y nuestro jefe se dirigió al frente para hacer una pequeña introducción al proyecto que habíamos estado desarrollando y dándome lugar a mi para continuar con la presentación.

-Buenos días –dije- como ya nos explicaba Matsumoto-san este proyecto permitirá a Industrias Li estar por encima de cualquier empresa de electrodomésticos actual –comencé, di un click para que comenzara la presentación virtual y continué hablando- en un principio lo que vemos es que los consumidores principales son las amas de casa, pero ¿cómo hacer para que electrodomésticos Li sea la marca principal en la que se piense al decidir comprar? Muy sencillo para lograr el topofmind vamos a comenzar con una campaña que atraiga a los distintos targets de edad. Esta campaña está planeada para…

-Un momento –me interrumpió Shaoran- ¿esta es su presentación prospectiva? –dijo sin verme sólo viendo las páginas del informe que tenía enfrente.

-Si –respondí un tanto nerviosa. Cerró la carpeta y me miro.

-Señorita Kinomoto ¿cuánto lleva usted en esta empresa?

-Desde mitad de Enero Li-san –respondí aún más nerviosa y fijándome en los demás miembros de la reunión, y pude ver como uno de los jefes de departamento movía la cabeza en negación.

-¿Y dígame en éstos casi tres meses ésta ha sido toda la investigación que ha realizado?

-Eh… si… bueno esto es un resumen y la conclusión.

-Señorita ¿para qué me hace perder el tiempo?

-¿Qué?

-Matsumoto-san ¿acaso usted no leyó esto que me están presentado hoy? –ignorando mi pregunta se dirigió a mi jefe.- ¿Creen acaso que no iba a notar que ésta es la misma campaña que realizó General Electrics hace un año?

-¿Dequéestabahablando?¿Cómoqueunacampañaparecidayahabíasidohecha?¿YporquélatontasecretariadeShaoranteníaunasonrisadesatisfacciónenelrostro?

-Señorita Kinomoto ¿cómo es que en tres meses de investigación no notó que GE había realizado una campaña similar? ¿es que acaso estoy perdiendo dinero con los pasantes que se contrataron? –dijo frustrado.- Quiero que repitan esta presentación y esta vez háganlo bien, en una semana quiero ver nuevos resultados y si no lo logran cerraré esa división de investigación. La reunión ha terminado –dijo y se levantó de su asiento junto con los demás miembros de la empresa y salieron de la sala de juntas.

Los demás miembros del equipo esperaron a que Shaoran y los demás salieran para acercarse a mi con sorpresa y comentar sobre lo sucedido.

-¿Entonces nos van a despedir? –preguntó Shinwa-kun nervioso.

-No Kei, no escuchaste sólo si la nueva presentación es un fracaso como esta nos despedirán antes no –intentó tranquilizarlo Suzuna pero sus palabras no tranquilizaban en nada. Siguieron hablando mientras comenzamos a caminar fuera del lugar pero no escuché más de lo que decían, sólo me sentía humillada, nunca en mi vida me habían tratado así en público, nunca y menos a mí que era una de las mejores estudiantes de mi facultad tanto que en dos semestres podría terminar mi carrera, sin importarme lo que los demás estaban haciendo me dirigí a la oficina del presidente a reclamarle la humillación que me hizo, pasé sin anunciarme con su tonta secretaria; quien al verme pasar se levantó para seguirme por lo que la entrar en la oficina de Shaoran puse seguro a la puerta y cerré las cortinas, Shaoran estaba sentado en su escritorio y al verme levantó el rostro en confusión.

-¿Sakura qué haces? –preguntó parándose de su asiento y dirigiéndose a mi.

-¡Cómo te atreves a humillarme de esa manera! – casi le grité- ¡nunca, nunca en mi vida me habían tratado así! –le dije indignada.

-¿Qué? ¿Estas… reclamándome… a mí?

-Obviamente, ¡¿cómo te atreviste? ¡Y no es la primera vez que me tratas de esa manera pero hoy te pasaste!

-Un momento Sakura aquí la que cometió un error fuiste tu y todos los miembros de tu equipo no yo, y lamento si te sientes humillada pero ¿qué esperabas? ¿Que te llamara aparte y te dijera cuáles eran tus errores? –dijo sarcástico- pues lamento informarte que así es que trato a mis empleados, si comenten un error y mucho más uno tan grave como el tuyo se lo hago saber estemos en público o no.

-¡Pero yo no soy tu empleada! –le dije.

-¿A no entonces qué eres? –preguntó acercándose con una medio sonrisa que me enfureció más.

-¡Soy tu novia! ¿o es que lo olvidas?

-No –dijo con satisfacción- pero según recuerdo fuiste tú quien me pidió que en la oficina te tratara como a cualquier otro empleado ¿no?

Pasaron algunos segundos y tuve que admitir con decepción que tenía razón –¡AHH! sí –contesté bajando la mirada frustrada.

-Pero si tu quieres puedo olvidar esa promesa ya mismo –dijo tocando mi barbilla y levantando mi rostro- si tu quieres podemos olvidar que aquí eres una empleada más –siguió mientras acercaba su rostro y me besaba suavemente- ¿qué dice señorita Kinomoto? –al sentir sus besos comencé a perder la noción de mi alrededor y me di cuenta que en verdad había extrañado sus besos en estos dos días.

-Si –respondí, olvidando mi sentido común y besando más profundamente sus labios.

-¿Qué? –sonaba confundido.

-Olvida que soy tu empleada aquí –contesté pasando mis manos por su cuello- sólo aquí.

-Sakura –me separó- ¿qué estas diciendo?, no te entiendo.

-Te extraño Shaoran, éstos dos días han sido… -bajé la mirada, no sabía como explicarme- sin poder o saber cómo hablarte –lo acaricié- así que vamos a olvidar que soy tu empleada mientras estoy en esta oficina ¿si?

No pude descifrar el gesto de Shaoran, no sabía si estaba feliz o no por lo que decía pero un segundo después estaba besándome como yo quería, sin restricción alguna.

-No olvidaré esta promesa –dijo acercando sus labios a mi oreja y hablando en susurros haciendo que perdiera el equilibrio, lo que lo obligó a sostenerme y sonreír por mi reacción.

-¿Está bien Li-san? –preguntó su secretaria preocupada- ¡Li-san Kinomoto no me dio tiempo de anunciarla!

-Detesto a tu secretaria –le dije recuperando mi posición.

-Si, es algo inoportuna –agregó él arreglando su imagen.

-¿Li-san está bien? –volvió a preguntar preocupada- ¡Kinomoto sal de ahí!

-¿Qué piensa que puedo hacerte? –la idea era irrisoria.

-Si, tienes razón, creo que va a tener un ataque sino salimos. –Dijo acercándose y tomando mi mano- pero creo que voy a necesitar que venga a mi oficina más seguido señorita Kinomoto- y sin darme tiempo a responder volvió a besarme.

-¡Li san! –volvió a golpear la puerta desesperada, haciendo que finalmente nos separáramos.

-No te preocupes Kaori estaba discutiendo un asunto con la señorita Kinomoto que espero haya quedado claro –habló Shaoran apenas abrió la puerta- aunque… si tiene más dudas siéntase libre de venir a preguntarme en cualquier momento.

-¿Podríaacasosermásobvio?pensé y salí rápido de ahí antes de que la secretaría viera el sonrojo en mi rostro.

Shaoran se había tomado demasiado en serio lo de la oficina, habían pasado un par de días y diariamente me llamaba a su oficina en la tarde, cosa que molestaba demasiado a su secretaria debía agregar, su rostro cuando pasaba frente a ella a la oficina de Shaoran no tenía precio.

-Disfrutas mucho molestándola. –Aseveró Shaoran mientras me abrazaba por detrás luego de cerrar la puerta.

-No lo dis…fruto –dejé de hablar cuando sentí que me abrazaba más fuerte.

-Amo tu aroma, quiero tenerlo cerca siempre –dijo junto a mi oído cosa que me inquietó, no sé como lo hacía pero de una manera u otra lograba alterar mis sentidos, intenté separarme pero me retuvo- quédate quieta un momento –dijo suavemente- ¿no sabes que estar lejos de ti teniéndote tan cerca es my difícil? Necesito llenar mi mente de tu aroma para poder seguir trabajando.

No pude decir nada y sólo me quedé quieta, cerré los ojos para intentar tranquilizar a mi corazón pero sólo se aceleró más cuando sentí que suavemente besaba si cuello -Shaoran… deja de hacer eso…

-¿Te molesta? –preguntó sin parar de hacerlo.

-No…si, si –le dije separándome de él- no puedo pensar así que detente –él sonrío a mi respuesta- ¿sabes que me estás llamando diariamente a tu oficina, cosa que es demasiado extraña en el trabajo?

-¿Y?

-¿Cómo que "y"? Y la gente va a sospechar que algo pasa entre nosotros.

-Pero algo pasa entre nosotros –dijo acerándose se nuevo- de hecho muchas cosas pasan entre nosotros –completo mientras me abrazaba nuevamente, de frente esta vez, y comenzaba a besarme, a hacerme perder la razón.

-No es justo –dije mientras caminaba un par de pasos lejos de él.

-¿Qué? –preguntó siguiéndome.

-Tu haces que pierda completamente la razón mientras yo… -me detuve cuando sentí el borde de su escritorio- no tengo efecto alguno sobre ti.

-En verdad no notas nada Sakura, -dijo mientras me alcanzaba completamente. No pude refutar nada más pues eliminó la distancia que nos separaba y comenzó a besarme, suavemente, pero sentí como lentamente el ritmo del beso cambiaba; se hacía más demandante y sin darme cuenta puse sus manos en su cabello respondiendo sin restricción alguna al beso.

-Ah –no pude evitar decir cuando sentí que acariciaba mi espalda. Me sonrojé completamente y puse una mano sobre mi rostro para cubrirlo.

-No te cubras –me dijo y con una de sus manos retiró la mía mientras comenzaba a subir la mano que tenía retenida y la besaba suavemente para luego besar mis labios de nuevo. Por alguna clase de impulso loco me cargó un segundo sentándome en su escritorio y luego siguió besándome.

-Ringring

Comenzó a sonar su celular, pero Shaoran parecía no haberlo escuchado porque puso sus manos en mi cintura en vez de contestarlo.

Ring ring.

-¿No vas a contestar? –pregunté.

-No es nadie importante.

Su respuesta me asombró y no pude evitar preguntar.

-¿Cómo lo sabes?

-¿Qué? –obviamente no había puesto atención a lo que había dicho, estaba concentrado en el beso, y en su mano sobre mi blusa pero ahora era yo la que volvía a mis sentidos impidiendo que él los afectara.

-¿Cómo sabes que no es nadie importante? –le dije separándome de él y pude ver claramente el desconcierto en su rostro.

-¿Qué pasa Sakura?

-Pasa que quiero saber cómo sabes que no es nadie importante al teléfono. –Había confusión en su mirada, me levanté completamente del escritorio- si el día que papá y Touya murieron yo hubiera contestado la primera llamada que me hizo Tomoyo tal vez habría logrado despedirme de ellos, pero ese día yo pensé que no era nadie importante quien llamaba así que nunca conteste –le dije en un tono severo pero con la voz algo quebrada- es por eso que desde ese día siempre contesto mis llamadas sin importar donde este o que este haciendo, nunca sabes qué te van a decir al otro lado de la línea. –Le dije y salí de allí sin esperar una respuesta, aunque él se veía algo aturdido por mis palabras.

Llegué a mi oficina y entre como si nada y como siempre Shinwa-kun se me acercó para saber si el presidente me había regañado de nuevo.

-No, es sólo por una cosa de contabilidad, de nuevo un problema por lo de mi incapacidad parece que no está bien registrada o algo así.

-Ah que bueno.

-Si muy bien –complementó Matsumoto-san- Kinomoto veo que te has esforzado mucho en esta investigación, más aún luego del regaño que tuviste que soportar por todo el equipo el otro día, pero para nuestra buena suerte creo que finalmente acabaremos a tiempo, hoy revisamos los últimos detalles de la nueva propuesta para la empresa y confirmamos que no ha sido usada o existe una parecida en las demás compañías.

-¡Qué bien! –dije con alegría, la verdad que luego del regaño y amenaza de Shaoran estaba muy preocupada, no sólo por mi sino por todo el equipo, pues estábamos colgando de un hilo.

-Si creo que ahora lo que tenemos que arreglar es la presentación y según veo tenemos el tiempo preciso, si comenzamos hoy mismo con seguridad lo tendremos para el próximo lunes.

Asentí y todos comenzamos a organizar la nueva presentación. El tiempo se pasó volando y cuando me di cuenta ya era hora de salida. Estaba algo insegura de qué debía hacer, ¿enfrentar a Shaoran después de la manera que le hable o disculparme o ignorarlo e ir a casa en metro?, me decidí por enfrentarlo y esperar a saber que me iba a decir; así que como todos los días me preparé para salir y camine una cuadra abajo del edificio de la empresa, camino que casi ningún trabajador tomaba, y esperar que apareciera el auto de Shaoran.

Cinco minutos después vi su auto girar en la esquina y detenerse frente a mi, abrí la puerta y me subí sin decir nada. Shaoran comenzó a conducir en silencio y a mitad de camino hablo.

-Gracias.

-¿Qué? –pregunté pues no sabía de qué hablaba.

-Por hacer que contestara –me explico, espero mi respuesta pero no dije nada así que continuó- era Fuutie, llamaba a decirme que está embarazada –volteé a verlo y pude ver una sonrisa de emoción en su rostro- ella y su esposo se acaban de enterar y quería que fuera el primero de la familia en saberlo.

-¡Qué alegría! –le dije, podía ver claramente la felicidad por el hecho no sólo por el embarazo de su hermana, sino por la confianza que ella tenía en él.- ¡Me alegro mucho por ellos!

-Si, Fuutie no hacía más que gritar de la emoción y no la culpo todas mis hermanas son igual –paro un segundo y detuvo el auto- pero fue por ti que pude enterarme primero, gracias por hacerme contestar esa llamada.

No pude más que sonreír ante sus palabras –Por nada –terminé por decir mientras él arrancaba de nuevo el auto. Sentí la vibración de mi celular y lo busqué en mi bolso para ver el mensaje que Tomoyo me había dejado: ¡yatengotuszapatos!No pude evitar imaginarme su rostro y suspirar, a veces pensaba de Tomoyo era muy extraña, pero le conté la noticia a Shaoran. –Tomoyo ya tiene mis zapatos.

-¿Cuáles zapatos? –preguntó.

-Para su fiesta de compromiso.

-Ah si Eriol mencionó algo de eso… ¿cuándo es que es?

-Mañana –le dije rodando los ojos- en realidad no pones atención a nada de lo que digo.

-Claro que si, sólo que eso me lo dijiste por chat y tenía muchas cosas en la oficina.

-mmm –acepté su excusa- ¿y sabes de qué me enteré el otro día que fui a visitar a Tomoyo?

-¿Qué?

-Que ella le contó lo de nosotros a tía Sonomi, sólo que ella no le creyó y fue en aquella fiesta que lo confirmo.

-¡Ves te dije que no fue mi culpa! –afirmó sonriendo, como triunfante.

-Bueno en realidad ambos tenemos la culpa, yo por no decirle a Tomoyo que no dijera nada y luego aceptarlo con tía Sonomi y tu por ser tan obvio –sonreí ante la cara que puso- jajaja no te pongas así que ya no importa –terminé de decir bajando del auto, pues ya habíamos llegado al edificio.

-¿Y sabes para cuándo quedó la boda?

-No, parece que lo van a anunciar mañana pero no estoy segura por lo del viaje que tiene que hacer Eriol en Julio.

-Ah si me comentó, es por unas inversiones y parece que son muy importantes por eso no puede dejarlas de lado.

La fiesta de compromiso de Tomoyo había sido un éxito, todos los asistentes estaban satisfechos y felices por los novios, pero claro los más felices habían sido ellos, en realidad creo que no había visto a Tomoyo tan feliz, ya me la imaginaba en su boda.

Pero ahora el momento de la verdad, la nueva presentación de la investigación que demostraría nuestras capacidades en la empresa. De nuevo Matsumoto-san hizo una introducción y me dio paso para hacer la presentación, la cual fue un triunfo total, pude hacer la presentación completa y al final las preguntas de los jefes de proyectos y el presidente Li, aunque su pregunta fue muy sencilla.

-Bien, creo que ahora es nuestra parte de hacer el trabajo –dijo Shaoran mirando a los demás jefes- tendremos que reunirnos para analizar las dos propuestas que nos dan ellos –todos asintieron- felicidades Kinomoto-san, me alegra que hayan mejorado en tan poco tiempo y no nos den una sino dos propuestas de acción.

-Por nada Li-san –me sentí tan feliz al escucharlo decir eso y su rostro mostraba que en realidad estaba satisfecho.

-Bueno entonces ¿que les parece si nos reunimos mañana a las 9? –preguntó y los demás jefes de departamento aceptaron. Mientras tanto pude ver la cara de tranquilidad y alegría de mis compañeros, ya que estábamos amenazados por un posible despido, todos habíamos estado muy nerviosos pero luego de escuchar la felicitación del presidente todos podíamos estar tranquilos.

-¿Kinomoto-san? -Preguntó el presidente mientras nos dirigíamos a la salida, todos nos detuvimos y lo volteamos a ver. –Pase un momento a mi oficina y lleve su carpeta por favor.

-Si señor –contesté y me fije que había dejado mi carpeta, que contenía el resumen de la investigación y que también había sido entregada a cada uno de los jefes en la reunión. Salí y como me había ordenado me dirigí a su oficina y lo esperé por aproximadamente 10 minutos, luego abrió la puerta y lo escuché hablar a su secretaria.

-Para las 3 en producción.

-Sí Li-san –contestó ella mientas él cerraba la puerta.

Se fijó en mi y sonrió mientras caminaba hacía mi.

-¡Felicidades!

-Gracias –le dije sonriendo- ¡estaba tan nerviosa! –confesé.

-Si lo note al inicio pero luego dominaste completamente la presentación –me tomo por la cintura- estoy muy orgulloso de ti –dijo y me abrazo- y de tu equipo –completo.

-Gracias –dije respondiendo a su abrazo.

-Pero ahora necesito hablar algo muy importante contigo. –dijo algo serio.

-Dime.

-Bien quiero que me digas qué propuesta crees es la mejor y por qué –me quedé observándolo por un segundo sorprendida- es sólo para saber como experta por cuál te inclinas más, quiero saber tu punto de vista, con eso podemos hablar de ellos en la junta de mañana.

-Bien… personalmente creo que la segunda opción es la mejor –comencé a hablar y le comencé a explicar los pros y contras que le veía a la propuesta.

-Bien entiendo, entiendo –dijo analizando la última gráfica que le había señalado, finalmente cerró la carpeta y me miro- además quería comentarte que tu contrato termina el viernes.

-¿Qué? –pregunté sorprendida.

-Si, bien el contrato era un contrato temporal.

-Ah sí. Lo había olvidado… -le dije bajando el rostro.

-Pero mañana aparte de consultar las propuestas hablaré con Matsumoto-san para saber según su criterio que miembros cree que deben permanecer en la empresa –levanté el rostro aliviada- y más vale que tú estés en su lista ¿entiendes? –me dijo acercándose y dándome un suave beso en los labios- ahora ve a tu oficina y no comentes nada.

-Ok –le dije sonriendo y salí a mi oficina.

Shaoran

Viernes, el último día en que Sakura trabajaría para Industrias Li, hoy luego de entregar lo correspondiente a su trabajo de investigación se terminaba su contrato con la empresa. Lo que ella no sabía es que Matsumoto-san la había recomendado a ella y a Shinwa Kei para seguir en la compañía, quería darle la sorpresa de inmediato pero resultó que terminó los trámites de entrega de cargo muy rápido y se fue antes de salir a almorzar, sin siquiera despedirse y cuando la llamé me dijo que iba a estar con Tomoyo toda la tarde hablando de cosas de la boda.

En realidad Matsumoto-san me había dado su recomendación el miércoles a primera hora, pero no quería decirle de inmediato por eso esperé para decírselo hoy pero resultó que se fue antes de que me enterara, ni modo tendría que esperar al viaje para decirle.

Y es que había planeado un viaje por su cumpleaños ya que si imaginé que terminaría temprano, sólo que no tanto, por eso liberé mi agenda para tener la mayor parte de la tarde libre y no tendríamos problema en preparar todo para el viaje con tranquilidad pero conociendo a Tomoyo supongo que no dejará que Sakura se vaya temprano sabiendo que esta libre del trabajo, y seré yo quien tenga que esperar, ya que según ella tengo a Sakura demasiado tiempo así que la idea de preparar juntos lo del viaje estaba completamente eliminada al igual de mi plan de tener más tiempo para celebrar su cumpleaños además de darle la sorpresa de su nuevo contrato y felicitarla por haber obtenido muy buenas notas en la universidad, tanto sacrificio había dado resultado y no es que lo aprobara pero me alegraba por ella pues había estado muy preocupada por eso.

Al llegar a casa comencé a preparar todo para el viaje y reconfirmar que todo estaba listo, justo cuando estaba terminando de preparar la maleta llegó Sakura.

-¿Qué haces? –preguntó apenas vio la maleta. -¿te vas de viaje?

-Nos vamos. –respondí acercándome y tomando sus manos.

-¿Nos vamos? –preguntó.

-Bien es que preparé un viaje este fin de semana para descansar un poco.

-Un viaje –me dijo comenzado a sonreír mientras yo asentía- ¿a dónde?

-A la isla de Kumejima.

-¿A la playa? –preguntó emocionada.

-Si.

-¡Genial! –dijo emocionada, como lo pensé al saber que no tenía que preocuparse por el trabajo o la universidad se animó con el viaje- voy a preparar mi maleta –dijo mientras se dirigía a su cuarto para ir por la maleta, cuando regreso aparte de la maleta tenía unos tarros de cremas que puso sobre la cama mientras buscaba su ropa- ¿Y quiénes irán?

-Tu y yo. –le respondí. Paro un segundo de empacar y me miro.

-¿Solos? –asentí, iba explicar algo más pero me interrumpió- ¡Ah que bien! –comentó más animada. –La verdad es que nunca he viajado sola –dijo como confesando algo muy secreto- pero siempre he querido hacerlo, alguna vez le dije que Tomoyo que lo hiciéramos pero ella no se animo, así que esta idea me gusta aún más.

-¿Entonces soy nadie? –dije medio sonriendo.

-No –respondió mirándome- no seas tonto cuando digo sola me refiero más a… sin alguien supervisando lo que hago.

-Pues estás muy equivocada porque yo voy a supervisar cada moviendo que hagas en la isla –comenté poniendo un tono severo.

-Jajaja –nos comenzamos a reír al tiempo. Entré al baño para revisar que no me faltara nada y luego a cambiarme y relajarme en la cama mientras veía a Sakura correr por el cuarto buscando cosas que debía llevar.

-Bien ya estoy lista –anunció luego de cuarenta y cinco minutos de empacar.

-Finalmente –fue mi respuesta, pero lo dije muy bajo para que no me escuchara- viajaremos mañana, ya arreglé todo.

-¡Genial! Me encanta la idea del viaje.

Al día siguiente el viaje sucedió sin ningún inconveniente, Sakura estaba sorprendida por mi cabaña, más cuando le dije que era secreta ya que no había comentado con nadie cuando hice la compra, era un lugar para estar tranquilo sin que nadie pudiera ubicarme.

-Pero ahora yo lo podré hacer –me había dicho.

-Es porque quiero que lo hagas. –Le contesté sonriendo- bueno ¿que te parece si vamos a la playa a nadar un rato y luego a comer?

-Me parece perfecto, déjame me cambio –contesto y se dirigió al cuarto a cambiar su atuendo, mientras yo hice lo mismo en el baño, aunque no era gran cosa sólo me iba a cambiar la camisa pues ya tenía puestas unas bermudas.

Al verla salir del cuarto quedé sorprendido por unos segundos por su apariencia, se veía muy sexy, tenía unas gafas grandes que cubrían gran parte de su rostro y una batola beige semi-transparente que dejaba ver el bikini que llevaba puesto, uno verde con bordes amarillos según pude apreciar. Llevaba un sombrero en la mano que se puso apenas salimos de la cabaña.

-Te ves hermosa –le dije aún apreciándola mientras caminábamos.

-Era la idea –contesto sonriendo- me gusta ver tu cara sorprendida, ayuda a mi autoestima.

-Pues tu autoestima debe estar por las nubes hoy, en verdad te ves… muy bien.

-Gracias –dijo sonrojándose un poco- ven vamos a nadar –terminó de decir mientras corría hacia la playa fuera de la cabaña, dejando en la mesa cercana sus gafas y el sombrero y luego se quitaba la batola para entrar libremente al mar. Yo estaba caminando lentamente hacia ella, como un idiota que sólo sigue una orden.

-¡Toma! –me dijo mientras arrojaba algo de agua y me despertaba.

-¡Tu toma! –le respondí apenas recuperé mis sentidos. Jugamos un rato más, nadamos otro poco y luego decidimos dar una vuelta en jet ski por el lugar. Nos pusimos los chalecos y subimos a los jet ski. Comenzamos dando un paseo por el mar, luego carreras y finalmente dejamos uno de los en la cabaña y con el otro hicimos sky acuático. Fue Sakura quien comenzó, y aunque no lo había hecho antes lo hizo muy bien, luego fui yo quien lo hacía mientras ella manejaba y debo confesar que me caí más veces que ella, por lo que no paraba de reír. En realidad Sakura se veía radiante, creo que era la primera vez que la veía constantemente con una sonrisa en el rostro.

-Lista –dijo cuando salió de la cabaña luego de cambiarse, tenía un vestido de tirantas corto blanco con un estampado de flores negras ajustado en el pecho y luego suelto y unas sandalias negras a juego, yo tenía unos pantalones caqui un esqueleto blanco y una camisilla de hilo rosa manga larga encima. Luego de dar un paseo y ya que estaba oscuro decidimos ir a cenar al pueblo ya que ninguno tenía ganas de cocinar. Aunque en realidad era una excusa pues esa era la sorpresa que tenía preparada para Sakura.

Caminamos un poco por la playa rumbo al pueblo, sólo que a mitad de camino vimos una mesa con un centro de flores rosa y dos copas preparadas, sobre un piso lleno de flores de cerezo y rodeada por antorchas, unos meseros esperando a los comensales y un par de músicos a un lado. Sakura se quedó mirando un par de segundos el lugar pero no dejó de caminar.

-¿Qué te parece este lugar? –le dije mientras me acercaba a la mesa y corría una de las sillas para que pudiera sentarse. Se acercó y lentamente comenzó a sonreír.

-Es hermoso – dijo mirando la playa y el mar mientras yo me sentaba. Se acercó uno de los meseros con una botella de champagne y comenzó a llenar las copas. Tomé una de las copas y alenté a Sakura para que hiciera lo mismo con la suya.

-Feliz cumpleaños –le dije sonriendo. Bajo la mirada sonriendo y luego me volvió a mirar con un sonrojo en el rostro.

-Gracias. No puedo creer que hayas hecho todo esto –dijo sonriendo más ampliamente.

-Bueno teníamos que celebrar tu cumpleaños en grande ¿no crees?, ya que es el primero que pasamos juntos quería que fuera especial. –expliqué levantando la copa.

-Gracias –repitió y levantó la copa.

-Salud –dije.

-Salud – contestó.

-Además tengo que felicitarte también por el resultado que obtuviste en la universidad.

-Si, me costó mucho pero al final logré un promedio decente.

-Aunque con un pésimo método –dije y vi que se iba a defender pero seguí hablando- además también quiero felicitarte por conseguir un trabajo permanente en Industrias Li.

Se sorprendió -¿En serio? ¿Voy a seguir trabajando allá? –preguntó.

-Si, en el transcurso de la semana te llamarán para anunciártelo formalmente a ti y a Shinwa.

-¡Ahhh que buena noticia! –dijo y me contó como con sus compañeros habían comenzado a ver las posibilidades de seguir trabajando en la compañía y de lo contrario que otras empresas podrían ser una buena opción. Mientras comíamos hablamos un poco más de la empresa y de cómo cambiaría su trabajo al ser una empleada permanente y de quién sería su nuevo jefe ya que al ser contratada de manera oficial cambiaría de área y por tanto de jefe, sería Aibu Riko una mujer joven pero responsable con su trabajo.

Finalmente comenzó a sonar la canción de cumpleaños y el mesero se acercó con el pastel, me uní para cantar la canción de cumpleaños y al final Sakura se levantó para poder soplar las velas. Me acerqué para abrazarla.

-¿Pediste un deseo? –le dije sin dejar de abrazarla.

-Sólo podía desear por una cosa el resto me lo has dado tu –contestó mirándome fijamente- gracias por todo.

-Deja de agradecerme, hoy es tu cumpleaños y mereces sólo lo mejor. –dije recibiendo un pedazo de torta y dándoselo a ella y luego recibiendo el mío, nos sentamos para comerlo y luego hablamos un poco más. Al final decidí aprovechar la música y la invite a bailar un poco.

-Es el mejor cumpleaños que he tenido en años –mencionó mientras bailábamos.

-Aún falta el regalo –dije mientras sacaba la cajita de uno de los bolsillos de mi pantalón.

-Es hermosa –dijo mientra veía la pulsera con una estrella dentro de un círculo en el centro de la pequeña cadena. La tomé y se la puse. Luego le di un beso suave en los labios mientras seguíamos bailando lentamente.

Luego de un par de canciones decidimos regresar a la cabaña, Sakura se quitó sus sandalias para sentir la arena y se acercó más al mar para juguetear un poco. De repente vi que se caía y corrí a ayudarla.

-¿Qué pasó?

-Me enterré algo –dijo tomando su pie, efectivamente se había enterrado un vidrio verde, no era muy grande pero al sacarlo comenzó a sangrar un poco. Hicimos algo de presión en la herida y cuando se sintió con confianza volvió a levantarse, ya que obviamente no podía caminar decidí cargarla el resto del camino a la cabaña.

-¿Sabes qué parece esto? –dijo algo burlona al momento que la coloqué sobre la cama.

-¿Qué? –respondí siguiendo su sonrisa.

-Cuando los esposos tienen su noche de bodas que el novio entra cargando a su esposa igual a como lo hiciste tu jajaja.

-¿Y eso por qué es gracioso?

-Pues porque no estamos casados pero era como la misma escena –me explicó.

-Veo… y… ¿qué tal si lo hiciéramos?

-Mm –me miro- ¿a qué te refieres?

-A casarnos –respondí sin rodeos, había sorpresa en su mirada- Sakura yo te amo, eres la única mujer que he amado en mi vida y sé que no amaré a nadie más como te amo a ti. –confesé, ella bajó la mirada lentamente- ¿tu… no… te quieres casar conmigo? –pregunté poniéndome nervioso.

-No… no es eso… es sólo… -me miro- bueno luego de lo que le pasó a la mía… me da miedo pensar en ser parte de una familia de nuevo.

-¿Miedo? ¿Por qué? –pregunté tomando su mentón cuando vi que quería bajar la mirada nuevamente.

-Bien… al final comprendí que no fui la causante de la muerte de mi familia… pero…

-Pero… -la anime a hablar.

-Pero no dejo de pensar que tal vez fui una especie de mala suerte o algo así.

-¿Qué? ¿Sakura cómo puedes pensar eso?

-Mira sé que te suena extraño pero aunque no fue mi culpa que los estrellaran sí fue mi culpa que mi hermano y mi padre hicieran ese viaje y fue mi culpa que mi madre no descubriera antes su cáncer porque perdió una cita con el especialista por acompañarme a un viaje que organizó tía Sonomi para Tomoyo y para mí.

-Sakura tienes que entender que nada de eso fue tu culpa –reafirmé.

-Lo sé, no fue mi culpa directa pero de alguna manera yo tuve algo que ver por eso… tengo miedo de crear una nueva familia… de verla desaparecer de nuevo.

-¿No me amas?

-¡Por supuesto que te amo! Sólo que no te quiero lastimar.

-Tú no serías capaz de lastimarme –le dije mirándola fijamente- al contrario me harías muy feliz si aceptaras casarte conmigo. Y te prometo que siempre velaré para que nada malo pase –tomé sus manos- para que nunca vuelvas a estar sola.

-…esta bien acepto casarme contigo –dijo sonriendo luego de meditarlo por unos segundos.

Comencé a sonreír y me acerqué a besarla suavemente, al separarme de ella la mire y luego de un par de segundos me acerqué de nuevo a sus labios, en un beso más demandante, me separé un par de centímetros pero sentí como acomodaba sus manos en mi nuca y me acercaba más a ella para que la besara de nuevo. No resistí mucho y comencé a recostarme en la cama junto a ella sólo que al hacerlo sin querer puse mi rodilla en el pie que se había lastimado.

-Ah –dijo separándose y soltando mi cuello.

-Lo siento –respondí cambiando mi posición y sentándome en la cama. Tome su pie y lo mire; el sangrado había parado, había algo de arena en su pie así que lo limpié suavemente luego tome su pie, lo acerqué a mis labios y le di un suave beso- sana pronto –le dije y mire a Sakura que estaba algo sorprendida- es algo que he visto que hace mi hermana cuando uno de sus hijos se lastima, es su hechizo de sanación.

-Que lindo.

Luego noté que su rodilla se había raspado, en la playa no lo noté seguramente porque no había más luz que la de la luna. Hice lo mismo me acerqué a su rodilla y le di un beso- sana pronto –repetí el hechizo y luego me acerqué a su rostro- y aquí –dije acercándome más y comenzando a besarla –sana pronto –repetí pero no me separé de sus labios, al contrario profundicé más el beso, sentí sus manos de nuevo alrededor de mi cuello e intenté acomodarme sobre ella cuidando mis movimientos para no lastimarla nuevamente. Me separé de ella para verla pero ella no abrió los ojos sino algunos segundos después que dejé sus labios.

-Aún no funciona –dijo y se inclinó hacia mi para besarme. Fue algo inesperado pues últimamente siempre mostraba su timidez cuando nos besábamos. Siguiendo un impulso profundicé el beso explorando su boca sin restricciones y dejando que ella hiciera lo mismo.

Subí mis manos a su cuello para acariciarlo, era suave y delicado, bajé lentamente mis manos para tocar sus hombros y brazos para al final ponerlos en su cintura y acercarla más a mi. Sin pensarlo demasiado abandoné sus labios para besar su quijada y bajar a recorrer con mis labios lo que antes habían tocado mis manos.

-Ah –la escuché decir, ese sonido me impulsaba a seguir y al mismo tiempo hacía sonar una campanilla de alarma en mi mente, una campanilla que en ese momento no quería escuchar y que decidí ignorar. Seguí mi recorrido y probé su cuello sin reservas, dejando besos en mi recorrido y probando con mi lengua el camino que abandonaba, lentamente me acerqué a su hombro derecho y al sentir el tirante del vestido subí una de mis manos a él para quitarlo pero en ese momento la campanilla sonó muy fuerte y me hizo darme cuenta de mis acciones, sorprendido me separé lo más que pude pero su abrazo a mi cuello no se soltó al contrario su respuesta fue un gemido acompañado de una voz llena de emoción que me erizó la piel. En realidad no sé si ella se estaba dando cuenta de lo que yo hacia o a donde nos guiaba pero no me importó apagué la alarma en mi cabeza y puse mis manos de nuevo en sus tirantes para bajarlos y dejar al descubierto su pecho, ella soltó mi cuello y abrió los ojos en sorpresa; en ellos podía leer la emoción y pasión del momento pero al mismo tiempo el miedo por mi acción. No pude resistir la tentación y a pesar de su reacción bajé mi mirada a su pecho; la piel era un poco más clara que la de su cara o sus hombros, eran perfectos, se veían suaves y quise comprobarlo por lo que acerqué una de mis manos pero ella se cubrió con sus brazos.

-Eres hermosa –dije aún en un tipo de trance por el encantamiento del momento, ella tenía su rostro a un lado pero al escucharme hablar volvió su rostro hacia mi.- nunca… había visto alguien tan hermosa –revelé y vi como abría un poco sus ojos en sorpresa. Estaba nerviosa, lo entendía y tenía que reaccionar así que cerré los ojos tratando de volver a mis sentidos pero sentí como ponía suave y tímidamente los brazos al lado de su cuerpo. Abrí los ojos sorprendido y como un adolescente precoz volví a fijarme en sus senos perfectos.

-Yo… -comenzó a decir, pero en realidad no la estaba escuchando mis sentidos estaban ocupados admirando su belleza, sin advertir su reacción acerqué una de mis manos a sus senos y pude sentir su suavidad- ahh –exclamó sorprendida, eso sólo avivó mis sentidos y comencé a sentir que mi entrepierna se endurecía. Acerqué mis labios a uno de sus senos y comencé a degustarlo con suaves besos- Ah… Sha…o… -ese gemido más que sorpresa era de placer y me hizo recuperar un poco los sentidos y disfrutar de su reacción, comencé a acariciar con la lengua su pequeño pezón y sentir como lentamente crecía al tiempo que con mi mano estimulaba el otro. Sakura siguió gimiendo de placer, para mi goce, y arqueó su espalda para que tuviera más acceso a su busto al tiempo que se llevaba una mano y cubría un poco su boca para parar o calmar su voz, cambié la posición para probar su seno contrario y la sentí estremecer, movió sus piernas y de manera involuntaria toco mi entrepierna endureciéndola aún más. No podía más, quería disfrutarla completamente.

Bajé mis labios por su pecho y encontré el vestido bajo su busto, lentamente comencé a bajarlo dejando pequeños besos en cada parte que iba descubriendo.

-Shaoran… -dijo embriagada- Sha… -creo que al igual que yo estaba perdiendo un poco la razón por el momento.

Terminé de descubrir su vientre y me separé para poder despojarla de su vestido, viendo cómo sólo quedaba con unos pantys blancos con puntos de colores , dejé caer el vestido fuera de la cama y regresé a disfrutar de su cuerpo, volví a su abdomen y comencé a besar suavemente su ombligo y dejé que mi boca recorriera su plano vientre, con mis manos comencé a acariciar sus piernas que se movían un poco a mi contacto. Sentí que ponía sus manos en mi cabello, acariciándolo, me acerqué nuevamente a su rostro y noté que tenía los ojos cerrados, sólo estaba sintiendo, disfrutando. Me separé quitarme la camisilla y note como abría los ojos al notar mi ausencia, me miro mientras me quitaba la camisilla de manga larga y luego cuando me quité el esqueleto blanco que estaba debajo. Su mirada estaba fija sobre mi; admirándome, esa acción ayudaba a mi ego y no pude más que sonreír y sonrojarme un poco por ella. Lentamente acercó una de sus manos a mi pecho.

-¿Puedo…? -preguntó nerviosa.

-Sakura tu puedes hacer lo que desees conmigo –se sonrojó con mi respuesta, pero con un poco más de confianza puso sus manos sobre mi pecho y comenzó a recorrerlo, primero sintió y recorrió mis hombros y los músculos de mis brazos, luego siguió por mi torso tocando suavemente, su toque era delicado, como si tuviera miedo de hacer algo mal por lo que intenté tranquilizarla.

-No tienes que tener miedo.

-No sabía… nunca… te había visto así –dijo tímida mirándome.

-Claro que sí, -respondí- cuando hemos ido a nadar…

-Tenías una camiseta puesta –me interrumpió. Tenía razón, recuerdo que la vez anterior para nadar usé una camiseta blanca para cubrirme del sol, al igual que en ese mismo día cuando fuimos a la playa. Me acerqué un poco más para quitar la duda y el miedo de su mente. Me miro algo sorprendida pero luego acercó su rostro y comenzamos a besarnos de nuevo, los besos eran los más apasionados que había sentido con Sakura, eran desinhibidos, pasionales, demandantes y me encantaban, sentí a sus manos recorrer un poco mi pecho y luego pasarlas para mi espalda donde comenzó a acariciar más segura, más confiada, separé mis labios de su boca y comencé a besar su oreja, a morder suavemente su lóbulo lo que hizo que se tensara un poco y me rasguñara la espalda.

-Así que este es uno de tus puntos débiles –le dije suavemente sintiendo como se agitaba un poco más -¿y si hago esto? –pregunté mientras soplaba suavemente su oído y lo acariciaba con mi lengua.

-Ah –un gemido fue su respuesta.

-No puedo creer que no lo descubriera antes –me dije a mi mismo en voz alta.

-Yo tampoco lo sabía –me reveló mirándome, estuvimos así por un par de segundos y luego comenzamos a reírnos. Tomé su rostro en mis manos y volví a besarla y esta vez fue Sakura quien se separó y comenzó a besar mi mejilla y luego pasó a mi cuello, moviendo una de sus manos a mi pecho para acariciarlo. Su toque aunque inexperto y sencillo despertaba mi piel a su paso, era como si reviviera cada parte que tocaba.

Lentamente bajé una de mis manos y volví a tocar su pecho para lentamente seguir bajando por su vientre y suavemente llegar a su intimidad. Puse mi mano sobre la tela que la cubría y sentí su excitación, a mi toque Sakura dejo de besarme y me miro sorprendida, supe que iba a decir algo pero antes de que me preguntara o dijera algo comencé a acariciarla suavemente, a mi toque cerró lentamente los ojos y movió su cabeza hacía arriba disfrutando de la acción, decidí profundizar la caricia a pesar de sentir demasiada presión en mi entrepierna. Bajé la última prenda que la cubría, ella apenas y se dio cuenta, y repetí mi acción entrando en ella despacio y suavemente.

-Ah ahh –sus gemidos iban en aumento, la molestia o sorpresa que pudo sentir al inicio desapareció completamente para dejar espacio a las sensaciones- Shaoran… no puedo… yo ahh –su respiración comenzó a aumentar más y más, volvió a poner una de sus manos en su boca pero no pudo esconder su grito final. Lentamente comenzó a respirar un poco más pausado y se volvió a mirarme- ¿qué… qué hiciste? –preguntó intentando recuperar por completo el aliento.

No pude soportarlo más, me separé por unos segundos para quitarme el resto de mi ropa y volver junto a ella, comencé a besarla suavemente para luego aumentar la intensidad del beso y posicionarme sobre ella, ella volvió a abrazarme y comenzó a acariciar mi espalda.

-Te amo –le dije acariciando su rostro, ella abrió los ojos y respiró profundamente.

-Yo también te amo Shaoran –respondió.

-Esto… puede doler un poco –le dije honestamente.

-Se que todo estará bien… porque eres la persona en quien más confío. –contestó y acercó de nuevo su rostro para besarme.

Lentamente comencé a entrar en ella.

-Ah a…h –esta vez no eran sonidos de placer, eran de dolor por sentirme dentro, aunque intenté hacerlo lo más suave posible, el dolor había sido inevitable. Vi como unas lágrimas comenzaban a salir de sus ojos y volteé mi mirada, no quería verla sufrir; terminé de entrar en ella y esperé unos segundos antes de poder moverme cosa que le causó más dolor.

-Lo… siento –le dije sinceramente, lo último que quería era lastimarla como lo estaba haciendo.

-Es…ta bien –dijo intentando poner una sonrisa que no fue más que una mueca por el dolor que le estaba causando. Me sentí culpable y miserable por estarla lastimando, había una lucha dentro de mi; por un lado estaba feliz y disfrutando el momento de hacer mía a Sakura pero por el otro me sentía mal por estarla lastimando, y fue este lado el que ganó la batalla en mi conciencia, decidí parar las cosas ahí - sigue –dijo para mi sorpresa mirándome a los ojos con los suyos aún húmedos por las lágrimas- yo… quiero… ser tuya –terminó de decir. No podía creer lo que decía pero me alegraba escucharla decir eso, dejando las dudas de lado comencé a moverme dentro de ella y al poco tiempo vi como su mirada se relajaba y su voz volvía a salir, las manos que estaban alrededor de su cuerpo apretaron la tela de la sábana que estaba a su alcance y finalmente volví a escucharla gritar de placer- ah Shaoran… Shaoran.

Me sentía feliz, deslumbrado, extasiado, alucinando era un momento de placer pero más que nada de amor, amor compartido, amor dado y recibido, sentía a Sakura entregada a mi, más que nunca la sentía mía y al mismo tiempo me sentía suyo. –Te amo -le dije cercándome a sus labios para volver a besarla y acariciarla una vez más. Y así entre besos y caricias, entre el amor y el placer alcanzamos el cielo; ella en un principio y luego yo la seguí mientras también gritaba de placer perdiéndome completamente en él.

Lentamente comencé a recuperar mis sentidos, respirando más pausadamente y sintiendo cómo Sakura hacía lo mismo.

-Eso fue –le dije- nunca había sentido algo así –era el momento más especial que había compartido con alguien en toda mi vida, me emocioné al descubrirlo, volví a besarla suavemente mientras salía de ella y me recostaba a su lado.

-¿En… serio? –dijo volviéndose a verme aún sin recuperar el aliento.

-En serio –le respondí acariciando su rostro- fue en verdad especial. -¡Y ahí estaba de nuevo su reacción tímida y feliz!, la que siempre me mostraba y la cual disfrutaba- lamento haberte lastimado –le dije pero ella negó con el rostro.

-Para mi –dijo acercando un poco su rostro- también fue muy especial, estoy feliz de que pasara –volteó un segundo el rostro y luego volvió a verme- y en mi cumpleaños –dijo sonriendo. Volteé para ver la hora también y efectivamente aún quedaban unos minutos de su cumpleaños.

-Feliz cumpleaños –le dije abrazándola y dándole un suave beso en la frente- te amo.

-Yo también, gracias por entrar en mi vida –me dijo abrazándome también. Estuvimos así por unos minutos y luego caí en cuenta que seguíamos desnudos y descubiertos- vamos a cubrirnos… -comencé a decir pero al moverme pude ver que ya se había dormido, suavemente la moví a un lado y corrí las sábanas para cubrirnos con ella y dormir juntos tranquilamente.

-Continuará-

N/A: ¿Hay alguien?... ¿Hola?… jajaja :P Hola a todas las personas que siguen la historia, finalmente el capítulo 9 está actualizado ¡EEEHHH! Antes que nada quiero disculparme por publicar luego de más de un año de ausencia pero no ha sido mi culpa; cuando comencé a escribir este capítulo (exactamente el 4 de agosto de 2010) fue el momento en que inicié semestre en la U (como una semana después), y era mi tesis de diseño industrial (con quienes he tenido la oportunidad de hablar saben que estaba cursando dos carreras y que el año pasado el primer semestre del año estuve haciendo mi tesis/portafolio de diseño gráfico y el segundo la de industrial por lo que fue algo pesado) y la verdad tuve que dedicarme al 100% a ella, por lo mismo mis tiempos de diversión y esparcimiento se redujeron demasiado (tanto que dejé de usar twitter –mi adicción quita tiempo #1- y dejé de ver dramas coreanos y a mis oppas y unnies de kpop –adicción #2) por lo mismo dejé el fic de lado, sólo lo retomé al terminar el semestre, y aprobar mi tesis XD pero luego el problema fue de inspiración, de hecho este capi estaba listo en diciembre pero no me convencía para nada por lo que decidí arreglarlo antes de subirlo, tanto lo arreglé que terminé reescribiéndolo unas tres veces, hasta que por fin di con un hilo conductor que me gustó y lo pude seguir hasta el final, sólo que cuando comencé a trabajar mi tiempo volvió a reducirse, pero el trabajo fue horrible así que renuncié lo que me causó algo de presión por buscar otro y eso me espantaba la musa, al final conseguí otro trabajo que igual me quitaba tiempo pero ya que se acabó el contrato pude tranquilamente volver al fic, resultando un capítulo algo largo (46págs. Mi record personal), el final también fue algo problemático pues en el primer "borrador" el lemon no estaba en el final sino antes pero no me terminaba de convencer (de hecho estoy algo nerviosa con éste aunque también estoy satisfecha de cómo quedó kekeke).

Y bueno esa es la historia del capi ahora volviendo a la historia, en este capítulo lo principal era mostrar la vida normal entre Sakura y Shaoran, como las cosas cotidianas se desarrollan y los afectan. Pudimos ver lo obsesiva que puede llegar a ser Sakura, además que demuestra emociones más normales que antes y lo imponente que llega a ser Shaoran cuando quiere conseguir algo además de lo detallista que es. Y finalmente el lemon ^/^ la verdad es que he tratado de que se vea que fue un momento especial entre ambos, fue contado por Shaoran porque es él quien comienza la historia y quien hizo que se desarrollara porque sino se hubiera empeñado en conquistar a Sakura no existiría este fic, tal vez les parezca que hace falta "la charla" o la pregunta por parte de Shaoran para asegurarse que Sakura está segura de dar el siguiente paso o no, pero no quise ponerla porque su relación es muy sólida, ambos confían en el otro mutuamente y pueden leer sus expresiones y gestos por lo que las palabras se me hizo que sobraban. Quisiera conocer sus opiniones sobre cómo quedo, bueno sobre todo el capi en realidad, pero sus reacciones al lemon, en realidad es la primera vez que lo escribo tan preciso y en primera persona así que también fue medio reto jajaja.

A la historia le quedan mas o menos calculando dos capítulos más (podría ser uno largo como este pero no me gusta mucho la idea además de que me demoraría más en publicar), y aunque no doy fecha de actualización, más que nada porque ahora estoy algo ocupada con algo familiar espero poder publicar pronto.

Por último quisiera agradecer a todas las personas que han seguido la historia y que me dejaban mensajes en el grupo de crónicas, en el mail o en FF de ánimo y preguntando por la actualización, me ayuda a saber que aún recuerdan el fic. Quiero agradecer a: scarletthino, katy, María Alexis (gracias a ti y tus amigas - ana fer, maju, claudia, frexsy, daniela, wendy, margarita, estefany, karla, karen , kristy, mariana, angela, mixy, mariely, camila, rafaela, mariale, valeria, zandra, maria jesus, veronica, rosa y lucia- por apoyar la historia), Tania, Ana, Angel Vivian y Ana Paula Cura que son quienes me dejaron el review del último capi. Aprecio mucho que se tomen el tiempo para escribir.

Sin más espero que les haya gustado el capi y me dejen un review con sus opiniones del mismo.

Bye

Daracanela.

PD: Si me quieren seguir en twitter mi usuario es (arroba) daracanela