Los personajes de Twiligth no son míos sino de Stephenie Meyer, yo solo me divierto un poco con ellos.
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Bella solo había tenido que usar un poco de maquillaje extra para cubrir el rasguño que el anillo de Rosalie le había dejado, pero no había sido nada grave.
Paulette seguía enojada con ellos al día siguiente de su cumpleaños por haberla mandado a su cuarto, aun y cuando Edward fue a ponerle el pijama y dejarle una rebanada de pastel con un vaso de leche.
El domingo por la mañana Paulette no bajo a pesar de que Bella y Edward escuchaban sus pasos por la habitación, Edward fue por ella para que comiera después de que el reloj marco las tres.
—¿Te durara mucho el enojo o ya comerás algo?
Paulette le miro desde la cama entrar a la habitación con un plato con dos galletas de fresa, se sentó junto a ella y le entrego una de las galletas.
—Ayer nos enojamos y no fue justo que te mandáramos a la habitación
—Me regañaron en mi cumpleaños y yo solo quería dormir con los abuelitos
—Debes entender que ni a Bella ni a mi nos gusta que duermas fuera de casa, no te enojaste cuando fui por ti hace unas noches a casa de Rosalie, ahora no es diferente.
Paulette asintió comiendo despacio su galleta, sin estar lista para bajar aun cuando le dolía un poco la barriga por no comer.
Veinte minutos después Paulette comía fajitas de pollo con puré de papa que Bella había preparado, Valentina estaba junto a ella aun con el pijama puesto.
Para la noche Paulette estaba saltando de un lado para el otro con las seis muñecas sentadas en el sofá mientras Paulette hablaba con ella como si fuera su madre, Bella que estaba mandando algunos correos desde el sofá individual reía cuando Paulette regañaba alguna de ellas por haberse portado mal.
El lunes Bella la había besado y deseado un bonito día para después marcharse a su trabajo, no estaba dispuesta a seguir llegando tarde, así que fue Edward el encargado de esperar a que subiera al autobús o el mismo llevarla al colegio.
Los días pasaron con Paulette cansada al extremo después de sus clases y entrenamientos, en el colegio la estaban enseñando las palabras y a leer pequeñas conjugaciones, Paulette estaba de malas pues algunas se le dificultaba pronunciarlas, pero nada que la práctica no pudiera solucionar.
En ocasiones Bella y Edward llegaban a casa para encontrar a Paulette gritando en el salón las palabras, ni ellos ni Matilde la reprendieron por su método de estudio, después de todo estaba cumpliendo con sus deberes.
Durante la segunda semana el colegio no tuvo clases por un día, el problema era pensar quien se llevaría a Paulette al trabajo, dejarla con Matilde por unas cuantas horas era muy distinto a dejarla durante todo el día.
Bella fue quien debía de llevarla con ella después de que Edward aludiera tener una importante junta en donde decidirían si vender más acciones de la empresa, ser subdirector ocasionaba tener interminables reuniones en donde le era imposible llegar tarde.
Bella subió a Paulette al auto, iban con quince minutos de retraso pues Paulette había derramado la malteada en su ropa, ahora Bella manejaba lo más rápido que las leyes de transito se lo permitía.
Bella estaciono el auto en su lugar preferente, solo a unos cuantos cajones lejos del elevador.
Bella tomo su maletín e iba revisando el teléfono ya que Angela le había mandado WhatsApp diciéndole que Marcus requería su presencia inmediatamente, Victoria de recursos humanos lo había entretenido con unas indemnizaciones que debía de firmar, Bella le debía una grande por su intervención.
—Rápido Paulette —apresuro Bella al notar que se había detenido varios pasos detrás de ella—
—Ya voy
Bella la miro intentando abrocharse las agujetas del tenis, pero estaba fallando estrepitosamente. El tiempo no se detendría y Victoria no mantendría entretenido a Marcus por mucho tiempo, frustrada guardo el teléfono y se acercó a ella.
—Suelta —le dio una palmadita a sus manos haciendo que las apartará de las agujetas y fuera ella quien los hiciera— vámonos, es tarde
Bella el tomo de la mano y con paso veloz las metió al elevador, Paulette le soltó la mano y se cruzó de brazos, Bella no se dio cuenta pues estaba muy ocupada hablando con Angela que le aseguraba estar esperándola en el elevador para no retrasarla de su reunión con Marcus.
Al abrirse las puertas del elevador en su piso Angela estaba ahí con la carpeta y Tablet lista.
—Me hare cargo de ella Bells, tu ve sin preocupaciones.
Paulette no tuvo tiempo de protestar pues Angela la saco del elevador y Bella presiono el botón para ir dos pisos arriba.
—Te llevare a la oficina de Bella y te quedaras muy quieta, no puedes tocar nada, ¿me entiendes?
—Bella me deja hacer todo lo que yo quiera
—Pues aquí no, si haces algo que haga que Bella este en problemas con Marcus, créeme que no querrás estar cerca de ella
Cerca de tres horas después Bella entraba a su oficina acompañada por Angela y Victoria.
—Así que es real que ahora eres mami —se burló Victoria sentándose en una de las sillas reclinables— ¿sabes que es lo que necesito? Unas vacaciones en una playa paradisiaca junto a un apuesto chico que me masajee la espalda
—Pues no es una playa, pero el hotel que reserve para mi despedida es magnífico —hablo Angela— ¿es normal que este más emocionada por eso que por mi boda?
—Es completamente normal —aseguro Victoria— yo aún recuerdo la mía, alcohol y estríper por montón, creo que le di mis bragas a uno de ellos
Bella se carcajeo y se metió a la cuenta de la empresa en donde el email de Marcus con las nuevas modificaciones que habían decidido implementar le esperaba.
—Me encantaría seguir hablando chicas, pero tengo cosas que hacer y tener listas si en dos semanas tendré la semana libre para ir a Las Vegas con ustedes
—¿Yo también iré?
Las tres mujeres se callaron ante la aniñada voz.
—Eres una nena —dijo Victoria— no creo siquiera que puedas entrar al hotel, tal vez cuando tengas dieciséis Bella me deje llevarte por un trago…me tengo que ir Bella, suerte con esos cambios que quiere Marcus.
Victoria pellizco sus mejillas y salió de la oficina con su carpeta de pendientes por hacer.
—Yo también te dejo, tengo que enviar esos correos tan importantes que me causaran problemas si no lo hago.
Bella rio y se despidió con la mano mientras comenzaba a trabajar.
Paulette frunció el ceño y se dedicó a jugar con su muñeca mientras Bella la ignoraba por las siguientes horas, aún estaba enojada y no le preguntaría donde quedaban Las Vegas ni porque iría en dos semanas.
Al pasar las horas, Ángela le dejo un vaso de jugo y un emparedado de atún sin mayonesa, pero no había tocado nada, aun cuando no había comido desde hace horas.
Bella levanto la vista y noto que incluso la muñeca pelirroja estaba junto a ella, podía ser absurdo, pero ambas expresaban que estaban bastante molestas.
—¿Qué tienes Paulette? —pregunto Bella sin despegar la vista de la computadora, solo quedaban 4 horas para que su turno terminara y con Paulette en la oficina y teniendo clases al día siguiente no podía quedarse hasta tarde para terminar los correos, haber recibido un aumento en la prima de riesgo de trabajo había causado demasiadas modificaciones.
—Estoy enojada —respondió poniéndose de pie y caminando al escritorio—
—Ahh
—¿No quieres sabes porque estoy enojada?
—Por alguna tontería será
—Estoy enojada porque no me dejaste abrochar mis agujetas.
—Eso ocurrió hace horas Paulette —suspiro dejando de trabajar—
—Y me pegaste en mis manos
—Ni siquiera lo hice tan fuerte y no te dolió, tenía prisa y no podía perder tiempo en esperar…regresa al sofá y comete lo que te trajo Angela.
Paulette iba a contestar, pero tres toques en la puerta la detuvieron a hablar, Bella le repitió que volviera a sentarse en el sofá y se comiera el emparedado para después dar el paso a la persona que toco la puerta.
Paulette se acurruco en el sofá y abrazo a su muñeca al ver al alto hombre entrar a la oficina.
—Hola Marcus, ¿Puedo ayudarte en algo?
—Me han dicho que traes a tu sobrina —respondió girando su rostro y mirando a Paulette que solo se acurruco aún más contra el sofá—
—Si, solo es en lo que consigo una niñera
—No me gusta que esté aquí Bella —respondió mirando mal a Paulette— puede causar desastres, los niños no saben hacer otra cosa
—Es solo por hoy Marcus, no ha tenido clases en la escuela y no tenía con quien dejarla.
—Bueno…una vez no hace daño a nadie, espero —aseguro dándole una última mirada fría a Paulette y girándose a Bella— Espero que mañana no vuelvas a llegar tarde, mi directora contable no puede ser impuntual.
—No volverá a pasar Marcus
—Eso espero —respondió antes de dejar la oficina—
—Tía Bella…
—A tu lugar y comete lo que te ha traído Angela —interrumpió Bella siguiendo con su trabajo—
Paulette se recostó en el sofá abrazando su muñeca y siguió viendo con el ceño fruncido a Bella que ahora estaba hablando por teléfono.
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Una semana después Bella estaba alistando los últimos detalles para marcharse a La Vegas, Edward había protestado pues se iría sin él.
—Yo no tuve una despedida de soltera Edward, iré a divertirme con mis amigas
—Puedo esperarte en el hotel y darte diversión en la noche —ofreció besándola en el cuello— anda nena, no quiero estar sin ti
Bella había sido firme en su decisión, pasaría los siguientes cuatro días divirtiéndose en Las Vegas junto a sus amigas, antes de que fuera la boda de Angela en donde debería de soportar a su reemplazo por las siguientes dos semanas, no estaba ni un poco preparada para cambiar el sistema que tenía con Angela.
Esa tarde llego temprano a casa pues Marcus la había mandado a casa después de que sufriera un terrible mareo, había aceptado que estaba pescando un resfriado y prefería ir a casa y descansar, realmente se sentía mal y con la cabeza a punto de explotar.
Paulette le sonrió a Rosalie al escuchar los tacones de Bela sobre el piso, dejo los colores sobre la mesa y tomando la hoja junto a ella corrió a la sala en donde Bella estaba acostada en el sofá cubriéndose los ojos con el brazo.
—Bella, Bella, mira lo que hice —chillo saltando junto a ella— Bella, Bella, Bella...
— ¿Podrías callarte? Me duele la cabeza
El salón quedó en absoluto silencio, Bella apartó el brazo de sus ojos y miro como Rosalie la fulminaba con la mirada.
—Lo siento, solo tuve un mal día —con pensar se sentó sobre el sofá— dime qué es lo que querías decirme
—No es importante Bella, no te preocupes
—Dime que pasa Paulette —volvió a insistir, pero la niña negó marchándose a su habitación— de acuerdo, ¿Qué hizo Matilde de comer?
—Es una niña, debes de ser paciente con ella —intervino Rosalie de brazos cruzados—
—Cuando quiera tu opinión te la pediré, ahora cállate y vete de mi casa
—Podrías ser un poco más amable, he venido a ayudarte con Paulette
—No te pedí que lo hicieras, de hecho, recuerdo haberte dicho que no te quería más aquí
— ¿Y que harías tú sin mí?, ¿Dejar a Paulette todo el día sola o con Matilde que tiene poca paciencia con los niños?
—Contrataría una niñera —se encogió de hombros— pero tu detestas esa idea así que por eso seguirás viniendo aun cuando ni yo ni Edward te lo pedimos.
—No contrataste a nadie en las dos semanas que no estuve aquí
—Matilde se estaba haciendo cargo, pero en una o máximo dos semanas llega la institutriz que contraté
— ¿Que?
—Te dije que no te quiero aquí Rosalie, así de simple, Carmen llegara muy pronto y tiene prohibido dejarte entrar a la casa, Matilde solo te deja entrar a casa porque la ayudas con Paulette, pero una vez este Carmen aquí no tendrás ningún motivo para que Matilde abra la puerta para ti.
—Eres una perra, una quiere ayudar a su amada sobrina y lo único que recibe son insultos, —se acomodó el bolso en el hombro— que le pagues a una mujer para que cuide de ella no es lo que Paulette necesita, necesita el amor y cariño de su familia, no de una extraña que su preocupación dejara de existir apenas deje de recibir un cheque.
—Lo repito nuevamente, cuando quiera tu opinión te la pediré, mientras no lo haga, ahorra gastar saliva y vete de mi casa.
Rosalie dejo la casa y Bella tuvo paz y tranquilidad, Matilde llego con una aspirina y un vaso con agua, después de agradecerle y tomar la pastilla le dijo que podía marcharse a casa, Matilde se marchó y Bella subió a su habitación en donde después de quitarse la ropa de la oficina se metió a la cama.
Unas horas de descanso le vendrían muy bien.
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Bella despertó cerca de las seis de la tarde, se vistió con unos jeans ajustado, una blusa morada junto a sus zapatos altos color blanco.
Fue a buscar a Paulette que aún estaba en su habitación.
— ¿Quieres comida mexicana? —pregunto mirándola desde la puerta—
—Si
—De acuerdo —se giró dispuesta a marcharse, pero antes de hacerlo volvió a mirarla— oye, lamento haberte gritado
—No importa Bella
—A ti te importo —se recargo contra el marco viendo a la niña dibujar en la mesita de madera, fue en ese momento en el que se dio cuenta que no había hecho ningún cambio en la habitación de Paulette, solo ver el armario a medio cerrar que dejaba ver su ropa así como las muñecas en la cama, era lo único que identificaba la habitación de Paulette, las paredes seguían blancas y las colchas eran de un rosa grisáceo, no había ningún solo destello de la habitación perteneciente a una niña pequeña, dejando sus cavilaciones aun lado, volvió a prestarle atención a Paulette— así que, ¿dime qué es lo que pasa?, ¿Porque tanta emoción?
Paulette dejo el color sobre la mesita, tomo su mochila y saco la hoja que horas antes traía en la mano, con la mirada agachada le entrego la hoja a Bella y se quedó frente a ella jugando nerviosamente con sus manitas.
—Sacaste 10 —la sorpresa en su voz no fue fingida, realmente le había sorprendido ver tantas palomitas rojas en la hoja—
—Si
—eso es muy bueno —se agacho a la altura de Paulette tomando su rostro y haciéndola que la viera a los ojos— esto merece más que una comida mexicana, te llevaré a comer a donde tú quieras, podemos ir a la juguetería a comprarte algo divertido
— ¿Puedes ponerlo en la puerta del frigorífico?
Bella se quedó congelada, no esperaba que le pidiera eso
—De acuerdo, iré a ponerlo y...
—No, las dos juntas
—De acuerdo, trae tus zapatos y lo pondremos juntas
Bella salió de la habitación y Paulette corrió a su armario tomo las sandalias y corrió fuera de la habitación para alcanzar a Bella, se detuvo al ver que Bella bajaba lentamente las escaleras así que decidió imitarla.
Sólo había un imán en la puerta y sostenía la fotografía que ella y Edward se habían sacado la primera noche que habían pasado en la casa, le gustaba verla por las mañanas, pero tenía una niña saltarina junto a ella que esperaba que pusiera el examen en el frigorífico.
Suspirando quitó la foto y coloco el examen.
Una hora después ambas comían en el desayunador la comida mexicana que habían ordenado, Bella estaba entretenida con el móvil mandándose WhatsApp con Edward, mientras que Paulette disfrutaba de sus enchiladas de pollo, viendo muy feliz su examen en la puerta del frigorífico.
Bella no había dicho nada acerca de que al nombre de Paulette en el examen le faltaba un "T", un error cualquiera lo tenía... Paulette pensó que su madre la hubiera reprendido por no haber escrito bien su nombre, su padre ni siquiera le habría prestado atención, no como lo hizo Edward cuando llegó a casa, le había besado la frente para después los tres juntos ir a los sillones y ver "Gravity falls", mientras comían pay de manzana que habían ordenado del restaurante mexicano.
