CARD CAPTOR SAKURA

HEAVEN SEASON

Capítulo 9 "Destino" segunda parte

El sonido de sus pasos rápidos emparejados junto a los jadeos que expedía su boca mientras corría, daban el perfecto preludio para recordar la escena que pasó minutos antes…

La Card Master estaba parada en el balcón en compañía de su pequeño hijo a quien recientemente habían recuperado en un golpe de suerte o más bien… por azares del destino… la conversación es interrumpida.

-aquí estabas…, -le habla su tercer guardián en forma humana, mientras la observa desde la puerta de la habitación, su semblante luce ciertamente intranquilo.

-Sora,-kun…, -lo reconoce al mismo tiempo que le sonríe desde lo lejos, -¿Necesitabas algo?, -pregunta dispuesta a brindarle lo que necesitara.

-Sakura…, -se detiene antes de explicar su presencia en el lugar al ver junto a ella a Hane, -Ha-chan…, -le llama, haciendo referencia con eso que sus palabras son también para él.

-¿Qué pasa?, -nota entonces el semblante del pelinegro, la maga que ha regresado a su cuerpo de juventud.

-¿Tío?, -se interesa también el chico de ojos ambarinos.

-Ha pasado algo…, -responde aún pausadamente, por lo que Sakura inmediatamente empieza a hacer una lista mental de las cosas que pudieron pasar o con las personas que pudo pasar algo, al menos eso es lo que notaba el ojidorado al ver la reacción en el rostro de la Li.

La reina pensaba que segundos antes había estado platicando son Sayuri y Tsu-chan, tenía a Hane a su lado y Sora acababa de llegar. La impresión le vino de impacto, evidenciándose en sus pupilas que se dilatan rápidamente junto a la apertura de sus ojos en un segundo.

-¡SHAORAN!, -se arma de energía y corre, saliendo del lugar dejando a Hane y pasando de lado junto a Sora.

El sonido de sus pasos rápidos emparejados junto a los jadeos que expedía su boca mientras corría daban el perfecto preludio para la apertura violenta de la puerta de su recámara.

La escena frente a ella la preocupó, su entrecejo enseguida se frunció y su boca se abrió ligeramente. Sobre la cama estaba su amado castaño, parecía inconsciente y respiraba lenta y dificultosamente.

Sora la ha alcanzado y espera a que ella decida entrar a afrontar lo que tiene ante sus ojos para empezar a hablar.

En un segundo, Sakura deja sus inseguridades y alcanza la cama, frente a la cual se arrodilla y buscando la mano del ojimiel, la toma y dirige su mirada hacia su rostro.

-¿qué fue lo que pasó?..., -pregunta sin despegar la mirada de él.

-Desde ayer… que la verdad le fue revelada a Ha-chan… lo empecé a notar extraño…, -habla Sora

-¿eh?... ¿ayer?, -voltea a él la castaña. Parece entonces que el recuerdo de ver a Shaoran con un leve gesto de incomodidad antes de acostarse le surge en el pensamiento, -yo también… pero él…

-Hace unos momentos lo vi salir de su habitación, parecía oprimirse el pecho con la mano, creo que lo más que dio fueron un par de pasos antes de desmayarse.

-¿El pecho?..., -coloca por instinto su mano en el lugar mencionado, al hacerlo puedo sentir como este se levanta al inspirar, entonces entrecierra los ojos triste, -¿qué crees que le esté pasando?...

-La verdad Sakura… creo que esa respuesta ya la conoces…

-No… ¡No Sora-kun!, -aprieta los párpados y en un movimiento desesperado hala al joven Li contra su pecho y lo abraza, -esto no es el destino… no se puede estar haciendo esto él mismo…

-cuando se suponía que Ha-chan regresara a la vida… el trato fue que él no estuviera cerca de sus padres… pero nuevamente las cosas han cambiado…

-pero yo… yo me resisto a creer que las cosas que pasan… ya estén decididas… el destino no existe… no puede existir, -aprieta contra su cuerpo al chico que aún permanece inconsciente.

-Pero al hacer eso… al decir eso, estás negando la existencia de Shaoran… Sakura…

-Shaoran… ni él ni yo… estamos conscientes de eso… sabemos lo que pasa… pero… para mí… ¡Shaoran es Shaoran!, -apoya su mano sobre la cabeza del castaño.

-Lo sé… pero ambos sabemos que él y tú no son solamente eso… no son sólo Sakura y Shaoran… y si quieres deshacerte del destino… ¡eso significa que debes deshacerte de Shaoran!

-¡Tío Sora!, -le grita por sus cruentas palabras inesperadas desde la puerta de la habitación el pequeño Hane.

-… váyanse…, -se escucha en medio de los gritos la voz por ahora delicada de la persona que ha despertado, sus ojos cansados no terminan de abrirse pero con la fuerza que aparentemente ha recuperado se quita los brazos de Sakura de encima, cosa que la sorprende y la deja expectante.

Sora no necesitó dos veces para obedecer la prácticamente orden que le había dado Li y sacando consigo a Hane del lugar cerró la puerta tras de sí.

-Lo mejor será dejarlos solos por ahora Ha-chan…, -le dice al niño y voltea hacia la puerta cerrada tras de sí, adonde dentro del lugar, Shaoran se ha puesto de pie con dificultad.

-Déjame ayudarte…, -se para también Sakura pero es detenida por el brazo de Shaoran que la rechaza, mientras su mirada le pide a gritos que no haga caso de sus acciones, por lo que los ojos de la castaña se inundan rápidamente en lágrimas.

-¿qué estás haciendo?..., -pregunta aterrorizada por su actitud.

-Quiero que te vayas… tú tambi…, -no puede terminar la frase ya que enseguida pierde las fuerzas sobre sus piernas y cae nuevamente al suelo, pero es interceptado por Sakura, quien al atraparlo lo abraza fuerte demostrándole que jamás va acceder a tal petición.

-…Sakura…, -la abraza también y no puede evitar cerrar los ojos para desprender de aquellos color del atardecer las lágrimas afligidas que estaba guardando para el solo.

Al sentir como empieza a llorar, Sakura no puede evitar acompañarlo sintiendo como su dolor y su angustia se transfieren a ella a través de su unión de amor.

-Sí esto va a matarme… que sea sólo a mí…, -habla finalmente

-No digas tonterías… pareces un niño asustado…, -se separa de él y trata de sonreírle entre lágrimas, pero la esperanza que intentaba transmitirle se va ocultando de su sonrisa al ver distinguir frente a ella, que a quien le hablaba, no sólo era a Shaoran… era su persona más querida… el amor de su vida… no podía sólo mentir y pensar en que todo estaría bien… tenía que sentirse segura de eso… Hasta que llegó el momento en que su conversación consigo misma se interrumpió, al recibir entre sus brazos la figura del chico que nuevamente se había desmayado y por la posición en que habían quedado cayó sobre ella.

-Mi amor…, -observa su rostro pálido, no puede entonces dejar de comparar aquel con la habitual muestra de alegría y vivacidad que le caracteriza.

Se acurruca sobre él y ya no puede distinguirse si lo que hace es hablarle en susurros al oído ó besarlo.

Continuará…