No quiero violar ningún derecho de autor solo hacer un fanfic.

Aviso: este fic tiene la categoría de "M" por contener escenas un tanto subidas de tono además de violencia.

Un alma.

Puntos e ies,

donde van cada cual.

Por: Luna "El Sol Nocturno"

Tal y como predijo esa misma mañana Islandri el baile comenzó de nuevo, la tradición marcaba que el pretendiente enviase un trovador para dedicar versos de amor a la amada, en el próximo baile que se celebrase ella debía preguntar a su amado si le había enviado un trovador, de ser así, y de aceptarlo, este volvería a tocar la canción para anunciar quien era el afortunado.

-

Pero el trovador enviado por Lord Kaeldrich no se espero a la furiosa quimera al otro lado de la puerta.

-Largo.

-Pero debo...

-Largo.

-Señor, permitid que toque...

-No.

Y le cerro la puerta en las narices.

-Al próximo déjamele-dijo Lina-por que sino corre el riesgo de terminar en tu estomago.

-Todo tuyo.

Los golpes llenos de seguridad de otro incauto se volvieron a oír, Zelgadiss alcanzo a darse la vuelta, a medio camino del sillón, fulminando la puerta con un bufido.

La tranquilidad que Amelia le transmitió cogiéndole la mano desvió su atención, Lina y Gaudy se prepararon para pasar un buen rato a costa del pobre músico mientras ella le llevaba a su recamara. Tras las cortinas la situación cambio, la princesa se sentó en la cama y le invito a tumbarse, el desquiciado mago apoyo la cabeza en el almohadón y cerro los ojos cansado; durante todo lo que llevaban de tarde, que era apenas tres horas después de la comida, ya habían aparecido cinco trovadores, si volvía a escuchar otro golpecito en la puerta estallaría.

-

-¿Cómo puedes soportarlo?

-Tú estas aquí, los demás ya me dan igual.

-Laila-el guiño de Gaudy les convenció de la broma-¿Sabes donde ha ido Amelia?

-No Señor Gabriev, creo que ha ido a dar una vuelta con el Señor Greywords, a los jardines.

-Ya la has oído, nosotros estamos aquí por que ella nos pidió que le trajésemos unas cosas, estas de suerte, creo que tus compañeros no cuentan con esa información.

-Tenéis que ayudarme, no me puedo ir de aquí sin haberla cantado previamente.

-Muy bien, Laila les diremos a los chicos que den las nuevas señas ¿Puedes colocar tú lo que queda?

-Si Señorita Invers-asomo la mano por detrás de la cortina-si vuelven les diré que les están buscando.

En cuanto la puerta se cerro y Lina lanzo el hechizo de silencio Amelia estallo en carcajadas, el espadachín la miro con una sonrisa en el rostro, por eso la daba igual, ahora se lo pasaba de miedo.



-U-N-A-L-M-A-

Lina y Gaudy acompañaron al pobre trovador, y a los demás que se les unieron por el camino, a la zona del jardín donde había un laberinto de setos, por lo que sabían era uno de los lugares mas concurridos hoy que hacia buen tiempo, por tanto ¿Qué hacia pensar que la Princesa no estaba allí?

-Están seguros.

-Sí, completamente, Zel dijo que quería ver el trazado.

-Y a Amelia no se le ocurrió mas brillante idea que coger una hoja, carboncillo y arrastrarle dentro.

-No sé-dijo un trovador con la cara llena de pecas-el laberinto es grande y ahora atardece pronto.

-Tienes razón, ellos dos pueden usar algún hechizo para volar, nosotros solo somos simples mensajeros, no magos.

-Nosotros solo sabemos que vinieron aquí a dar un paseo.

Los trovadores se miraron los unos a los otros, su trabajo, y sustento, consistía en cantar a las jóvenes de la nobleza, bien fuese como declaración o como entretenimiento en los bailes y fiestas, pero este trabajo era una muy buena oportunidad de aumentar él caché, ser el afortunado que diese el mensaje correcto equivalía a una pequeña fortuna y un reconocimiento que le podía servir para otras muchas cosas... pero primero había que encontrar a la princesa.

Finalmente fueron entrando uno a uno en el laberinto verde.

-Problema solucionado.

-Vamonos.

-

-¿Amelia?

-Sí, aquí.

Eldran entro en la habitación, la escena que Christopher había imaginado se hacia realidad, la joven pareja estaba sentada frente a la chimenea, sobre la alfombra, rodeada de libros y pergaminos con toda la información que habían encontrado sobre Kaos, faltaban varios volúmenes de las estanterías.

Mientras Zelgadiss escribía, Amelia revisaba.

-Veo que estáis ocupados.

-Aprovechando el rato de tranquilidad.

-¿Rato de tranquilidad?

-Lina y Gaudy se han llevado a todos los trovadores al jardín, concretamente al laberinto.

-El truco del paseo, tu abuela lo instauro.

-Por eso, sin perder las buenas tradiciones-dijo con una sonrisa-¿Querías algo?

-Sí, venia a comentaros si no os importaría mudaros, ya no eres solo Princesa, sino también Guardiana, además El Portador esta aquí, en teoría podíais ocupar El Nido del Fénix.

El mago miro interrogante a la joven.

-No creo que sea buena idea.

-Amelia.

El tono de voz no presagiaba nada bueno, y tenia razón, le había ocultado lo que era ese lugar, el simbolismo que tenia. No pensaba que estuviese preparado para ello, sino por los cambio tan radicales que se producirían en su estilo de vida, pasar de ser un mercenario buscado por la justicia a ser parte de algo tan antiguo como la magia, era demasiado radical para alguien como él.

Demasiado repentino, y eso le podía asustar.

O alejarle de ella.

-Abuelo es algo muy serio, prefiero esperar, ahora tenemos tiempo pero también algo importante por hacer.

No debería hacerlo, no posponerlo, en una situación tan apurada no se atrevía a nada más.

La quimera paso el brazo por la fina cintura, el libro ocultaba el movimiento, y la hizo acercarse.

-Espero que me lo cuentes-susurro-todo.

"Lo haré"

-

Eldran miro sus expresiones, acababa de meterse donde no le llamaban, su nieta conocía mejor al espadachín que él o Philionell, sabia como decirle las cosas y tratarle, sabia que aunque él se había habituado rápido al tipo de rutina de la Corte aun quedaba mucho por hacer.

-De todas formas es mejor tomárselo con calma, aun tenéis mucho tiempo por delante, no hace falta apresurarse.

La Guardiana sonrió pero la duda ya había calado. Tendría que explicarle lo que era.

Y no estaba listo.

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-U-N-A-L-M-A-

El resto del día paso tranquilo, los trovadores pasaron toda la tarde buscando a una evadida princesa por los jardines, Lina y Gaudy dándoles pistas falsas y buscando nuevos sitios donde perderlos, Eldran intento reparar el daño y Amelia intento evadir las miradas curiosas de la quimera.

Solo tras la hora de la cena obtuvo un pequeño respiro.

-

Cuando Zelgadiss entro por la cristalera esa misma noche Amelia le esperaba en los escalones, con la cabeza entre los brazos y estos sobre las rodillas; tenia todo el aspecto de entablar una lucha entre sus sentimientos y su razón, entre lo que estaba bien o mal, para una persona como ella criada en que siempre había que hacer el bien era todo un tormento.

Con suavidad se acuclillo delante de ella, la rozo la coronilla para que supiese que estaba allí.

-¿Por qué es tan difícil? Si no te digo lo que es te enfadaras, si te lo digo te enfadaras¿Qué hago?

-No sabes cual es mi reacción.

La joven apretó las mandíbulas.

-No hay otra forma entonces, ven.

Al ponerse de pie descubrió que no tenia el acostumbrado camisón, llevaba puestas unas ropas que jamás había visto pero que sabia que existían, Lina había descrito las ropas de las tumbas de las Guardianas y esas eran, Amelia había asumido su faceta de Guardiana, pantalones ajustados y túnica corta de mangas amplias, fajín amplio que cubría desde la cintura hasta la parte superior de las caderas, las botas eran de color crudo, como todo lo demás, y por las rodillas.

La ayudo con la capa y la cogió de la mano.

Necesitaría todo el valor que pudiesen reunir.

-

Se adentraron por los desiertos y casi desconocidos pasillos como ya lo hizo en una ocasión el mago, descubrió que el camino era simple, se adentraba aun mas en la zona de habitaciones, se pasaba la puerta de Philionell y Eldran y continuaba mas adelante hasta una muy concreta; dos imponentes hojas de madera dorada, altas hasta rozar el techo, pesadas por la forma en que encajaban una con otra, no había forma de saber donde empezaba una y terminaba la otra, pero también antiguas por el trabajo del artesano, un fénix primitivo de mirada decidida y dura, plumas afiladas y gesto altivo al surgir de las llamas.

Amelia cogió aire.

-Tienes que estar seguro.

-¿Por?

-Detrás de esta puerta hay un nido especial, cenizas de fénix, si no estas seguro de lo que sientes por mí terminaras muerto.

-Quieres decir que Él me matara, resucitara al entrar y me matara si no estoy seguro de lo que siento por ti.

-Sí, vera la verdad que se esconde en tu alma.

...vera la verdad que se esconde en tu alma...

Entonces también vería lo que le paso con Rezo, lo que le ocurrió ese día y en los posteriores años, todo, seria un ser indefenso ante Él y ese era el detonante de que Amelia temiese por él, perderle.

...la verdad escondida... silenciada…

Si entraba, y sobrevivía, todos sabrían que no era un farsante, que era el Portador del Brazalete a pesar de todo lo que llevaba implícito su extraña piel; sujeto a Amelia por la cintura y cogió el discreto pomo de la puerta.

-

Una llama de fuego se extendió por la rendija que había logrado abrir, subió por las puertas hasta la mano y fue por sus ropas transparentándolas, desvelando su piel, el horror que Rezo había creado hacia unos años, les envolvió, Amelia gimió sujetándole con fuerza cuando un torrente de calor y frío por igual les hizo desvincularse de la realidad.

El palacio de Seilloon estaba muy lejos, las atenciones y besos de Amelia habían dejado de existir, las risas y bromas de sus amigos de diluían en la inexistencia, el apoyo de la Familia Real se perdió.

Ya solo quedaba un montón con los cuerpos a medio descomponer de las personas que había matado a lo largo de ocho años… hombres mujeres e incluso algún chiquillo, demasiadas muertes, demasiado dolor, culpas que, a pesar del amor que procesaba a Amelia, tenían que ser saldadas.

-¿Por qué piensas eso?

Estaba tumbado en el suelo, la joven que había rodeado con el brazo había desaparecido, solo tenia el brazalete que, en teoría, estaba en su habitación.

La voz que había preguntado era atemporal, profunda ¡Y veía!

Delante de él se extendía el Nido del Fénix, varios pabellones comunicados entre si por pasarelas que cruzaban las aguas de un lado, el principal donde se encontraba era enorme, justo en medio había un pedestal del mas fino cristal; las cenizas se habían convertido en el pájaro de fuego que representaba al poder de la casta de las Guardianas, el hermoso pájaro le miraba con dureza, los extraños ojos dorado rojizo le traspasaban el alma con la misma facilidad que una espada el cuerpo indefenso de un hombre, giro la cabeza para mirarle con ambos ojos.

-¿Por qué?

No movía el pico, su voz se transmitía directamente a su mente.

-¡Soy un monstruo!

-Eras un títere.

-¡Podía haberme resistido!

-Y él te habría obligado. Desnúdate.

Zelgadiss negó con la cabeza. Su ropa estallo en llamas al entrecerrar el pájaro los ojos.

-Tu alma es noble pero tu cuerpo fue adulterado para servir como escudo y arma al mismo tiempo, eres uno de los seres que tiene el amor mas ardiente que he visto, compite incluso con mi nombre, Ignus, por eso te haré un regalo, disfrútalo.

El grito salvaje de Ignus le llevo hasta el regazo de Amelia, a la suave realidad que eran sus labios y caricias, los susurros de baka y tonto murmurados con cariño.

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-U-N-A-L-M-A-

Cuando la Corte llego allí el fénix había puesto el punto sobre la "I" pendiente, Zelgadiss Greywords, a pesar de su pasado y lo que dijese la gente, era inocente.

DOS PERSONAS QUE COMPARTEN UN ALMA: AMOR VERDADERO.

Sadhir: Ok oído barra, la idea era mostrar algo pero sin hacerlo completamente los protas son Zelgadiss y Amelia, son codiciosos, al no tener rival y el otro estar a medio pelo aprovechan. Pa´ lo poco que les sirve XD

Tengo la mala impresion de que a la gente no le gusta, solo pido un rewiev, onegai. SOLO UNO, NO ES TAN DIFÍCIL. ¬¬

Sore wa himitsu desu.