Holi! :) Bueno este es cortito...y tal, y Os recuerdo: Esta historia tiene saltos temporales de atrás adelante y viceversa...no nos liemos :)
Si, lo recuerdo por que ahora vamos un poco avanzados y luego volveremos al principio.
Disfrutad el capitulo...no sé si haré muchos más, por que ando liada con unos trabajitos...y encima no me dejais ningun coment para saber si va bien la historia o no...asi que disfrutad este por ahora...
Saluds.
La habitación olía a azul. Si los colores se pudieran sentir como las esencias, olfateándolas, esa estancia de la casa estaba impregnada de un olor azul inconfundible.
Las sabanas olían a un suave aroma, estaban frescas y bien ventiladas. Apenas entraba luz por una rendija de la ventana, cerrada, con vidrio doble que impedía que el ruido de la gran cuidad se colora arruinando su descanso.
Un montón de peluches daban aun mayor calidad a esa habitación, llena de esperanza y alegría. Castle se asomó a la cuna de su recién nacido hijo, y le observó.
Tenía sus cinco deditos en cada mano y cada pie. Acarició levemente sus bracitos, mientras este enfurruñado se removió ante el contacto de su feliz padre. Dormía plácidamente haciendo el mismo gesto con los labios que su famoso papá y arrugando la nariz como su madre.
Max contaba con el mismo cabello fino que su padre y el mismo color castaño oscuro que su madre. Abrió los ojos, bien grandes y casi siendo un reflejo del color de la pared, un azul claro pero intenso que dejó a Rick quieto, sonriendo.
-No te cansas de mirarle eh- Beckett abrazó a Castle por la espalda, asomándose también a la cuna, observando el bebé.
-Es perfecto.
-Así que...ya...no te quejas de haber tenido un hijo y no otra hija.
-No, ya no. -Castle acarició con mucha delicadeza la cabecita de su hijo.
Beckett sonrió ante la escena. Desprendían ternura. Besó el hombro de su compañero y apoyó su frente allí, sin dejar de mirar a su hijo, sin poder evitarlo.
