Una vez llegué a la central me puse a trabajar. Durante la noche habían llegado los resultados de las pruebas y de las autopsias de los cadáveres. El modus operandi fue el mismo que el de los cadáveres desenterrados y esto me hizo comprender que estábamos ante el caso de un asesino en serie. Sus víctimas parecían ser elegida al azar, sin ninguna conexión lógica.
Entre los informes noté que faltaba el de los residuos de ADN. Empecé a ponerme nerviosa, por lo que decidí ir hacer una visita al laboratorio para pedir explicaciones. Fui a la sala de autopsias:
- J: Señores, quiero una buena explicación de por qué los resultados de ADN de las autopsias de los dos cuerpos de ayer aún no están en mi escritorio?! - Dije, alzando la voz.
Desde la oficina de al lado respondió una voz femenina. Era Maura!
- M: Detective Rizzoli, buenos días. Sus resultados aún no están listos porque hubo problemas con los ordenadores y mi personal fue incapaz de trabajar. Si no le importa se los llevaré a su escritorio en dos horas.
- j: Gracias, doctora. - Dije enojada.
Empecé a caminar hacia la puerta para dirigirme a mi oficina que se encontraba en los pisos de arriba cuando note que me sujetaba por la muñeca. Me quedé helada. No sabía cómo reaccionar.
- M: Dime sólo si has mirado los documentos que te llevé. - Dijo con un dolor en la voz que no creí que pudiera existir.
No contesté, me libré del agarre y fui arriba con la esperanza de que no hubiese notado las lágrimas que caían por mi rostro. Mientras subía hacia mi oficina por las escaleras estaba temblando, nunca me había sentido tan frágil como ahora.
Me senté en las escaleras y lloré. Tenía la esperanza de que nadie me oyera, principalmente esperaba que no me escuchase ella. Sentí que la puerta de su laboratorio se abría y me apresuré a levantarme.
- M: Detective ¿cómo es que todavía está aquí?
- J: Nada... - dije, tratando de ocultar la voz entrecortada por las lágrimas.
- M: Jane, por favor. Dime la verdad. Vamos a hablar de ello aquí, así no nos molestará nadie.
La siguió lentamente a su oficina que se encontraba al lado de la sala de autopsias. Cerró la puerta y se sentó a la mesa, en cambio yo estaba sentada en el sofá. Me quedé mirándola y ella hizo lo mismo conmigo. Los minutos pasaban y ninguna de las dos decía nada, así que tomé valor y le pregunté qué quería de mí. Su respuesta me sorprendió mucho:
- M: Deseo lo mismo que tú. Sólo que esa mujer que vino a la central el otro día te sorprendió, incluso me sorprendió a mí. Hace tres años que no me buscaba, apareció de repente. Sé que puede parecer una excusa, pero sabes en su corazón que no lo es. - Se levantó de la mesa y se sentó a mi lado en el sofá, y luego continuó - La única mujer para mí eres tú. Ayer te llevé todos esos documentos porque necesito que me creas, que vuelvas a confiar en mí. Jane, por favor, dime que los has mirado. - Tenía lágrimas en los ojos.
- J: Maura, no voy a mentirte. Los miré de pasada, pero con esa breve mirada que les di, me di cuenta que siempre habías dicho la verdad. Te doy las gracias por haberme seguido siempre. Y sobre todo te agradezco que me hayas parado antes en las escaleras.
La miré sonriendo ligeramente. Le di la mano. En ese momento me sentí como en casa: ella era mi casa. Ella me abrazó y ambas estallamos en lágrimas liberadoras.
Con cuidado, le limpié las lágrimas y le di un beso en la mejilla. Nos levantamos, y de común acuerdo, decidimos volver a trabajar rápidamente para cerrar este terrible caso. Mientras tanto llegaron los resultados de ADN. Agradecí a Maura haberlo hecho tan rápidamente pero le dije que pasaría más tarde a por ellos ya que tenía un interrogatorio.
- M: ¿Habéis arrestado a un sospechoso? - Me preguntó.
- J: No, tengo que interrogar a los dos traficantes de drogas que has detenido. Me lo pidió Korsak.
- M: Ok, está bien, hasta luego.
Me despedí rápidamente y me dirigí a la sala de interrogatorios, donde me esperaban los dos hombres esposados. Me senté frente a ellos y empecé a hacerles las preguntas. En el informe que Maura me había dado sobre su detención estaba escrito que fueron capturados cuando estaban llevando una gran cantidad de drogas al edificio.
Los sospechosos se derrumbaron después de una hora y confesaron. Me aproveché de la situación y les preguntes si habían visto deambular por la zona del puerto a alguien más. Me dijeron que vieron a un niño en compañía de un hombre y una mujer hace una semana. Les di las gracias y luego mandé que los llevaran ante el tribunal para el juicio final.
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