Disclaimer: Miraculous: Tales of Ladybug y Chat Noir no me pertenece. Es de Thomas Astruc (Hawkdaddy) y de Zagtoon Animation. La trama de esta historia si es mía.


Días Lluviosos

Marinette era un amuleto de la buena suerte ¿cierto? Era una de las ventajas de ser Ladybug. Adrien tenía mala suerte ¿cierto? Bueno, en realidad no tanta si lo mirabas en retrospectiva.

Pero la suerte es relativa y a veces se voltea. En especial en esos días en los que la lluvia cae y te hace querer hundirte en tus propios problemas, cuando hace frio y te dan ganas de llorar. Es entonces cuando te das cuenta que solo queda levantarte y pelear.

Solo queda esperar que esos días lluviosos no nublen tu vista.


Capítulo 9

—Te noto un poco rara hoy, Marinette—comento Alya al siguiente día durante un descanso.

La verdad es que toda la mañana la chica había estado un poco distraída. Después de platicar con su madre, Marinette había decidido salir un rato a patrullar, sin embargo no había logrado encontrar a Chat por ningún lado. Al final, no había logrado sacarse de la cabeza las palabras de su madre.

—Creo que no es mi día—dijo Marinette.

— ¿Por qué?—pregunto su mejor amiga un poco preocupada.

Era la misma reacción que tuvo Tikki cuando la vio en la mañana. No había dormido bien pensando en eso. Tal vez simplemente le daba muchas vueltas a lo asuntos en su cabeza. El akuma que se le había escapado, la chica perdida del anuncio, lo que le había dicho su madre y sobre todo la idea de que tendría una cita el siguiente martes con Adrien en la subasta de su padre. No quería pensar en realidad, le dolía la cabeza si lo pensaba.

—Ayer vi algo extraño—dijo Marinette.

—Dime ¿qué paso?—Alya estaba curiosa de las cosas que podrían tener a su amiga tan decaída.

Marinette lo pensó un momento. No quería abrumara su amiga con sus problemas. Sin embargo, si había algo raro en el día de ayer en lo que no había pensado demasiado.

—Ayer fui a pedirle al director el permiso para hacer lo de la colecta aquí —empezó la heroína encubierta—. Y Chloe estaba adentro y parecía como si me ayudara.

— ¿Qué?—la cara de Alya era poesía pura. Estaba confundida. Muy confundida.

—Fue como si ella se encargara de asegurar el permiso—Marinette quiso decir más, pero se dio cuenta que la siguiente clase estaba por comenzar.

Adrien observo a Marinette entrar al salón y no pudo evitar sonrojarse. No habían interactuado mucho en tiempo que se conocían, pero la chica tenía algo que él no lograba descifrar. Incluso después de quedarse pensando mucho tiempo en eso, no logro saber porque Marinette parecía atraerlo tanto. Tal vez en verdad, sentía atracción hacia la chica en un sentido romántico. Pero no quiso pensar mucho.

Pero después observo a Marinette. Parecía perdida en sus propios pensamientos, como si algo la molestara. Su mirada estaba pérdida y vacía. Eso no debía ser así. Marinette debía de tener siempre una sonrisa en su rostro, una mirada radiante que iluminara la habitación y una risa cálida que abrigara los corazones de quienes la rodeaban.

— ¿Estás bien Marinette?—le pregunto de repente.

Marinette salto en su asiento. ¿Qué tenía ese día que se sentía tan decaída? Tenía una extraña sensación, como si estuviera por suceder algo muy malo. Como su tuviera que prepararse para una batalla. Ni siquiera su sentido de alerta se activó cuando Adrien le hablo. Además, estaba empezando a acostumbrarse a su presencia y a sus atenciones. Y eso le agradaba. Así que sonrió un segundo antes de contestar.

—No es mi mejor momento—dijo con un suspiro.

—Deberías sonreír—comento Adrien sin pensar. Solo dijo lo primero que se le vino a la mente—. Te ves mucho más bonita cuando sonríes.

Marinette se sonrojo a más no poder. No sabía que Adrien podía hacer cumplidos tan a la ligera. Y eso le recordó a cierto gato que hacía malos chistes.

—Gracias—dijo Marinette por fin sonriendo—. Eres muy lindo.

—Lo sé—aquello era raro. Con Marinette, Adrien no tenía miedo de comportarse como Chat. Se sentía libre con ella.

Marinette río. Algo en este nuevo rostro de Adrien se le hacía familiar. Era sencillo hablar con él cuando pensaba si pensaba que lo conocía de toda la vida, lo cual no era así, pero igual. Lo bueno es que no la había asaltado ningún ataque de timidez en ese tiempo.

— ¿No te ha tocado tener un día muy malo?—pregunto de repente mientras su risa se apagaba.

—Sí, muchos—contesto Adrien. ¿Por qué de repente quería hablar de eso?

—Porque no me cuentas—le dijo Marinette.

Pero antes de que Adrien pudiera abrir la boca y sincerarse, la profesora entro al salón, con mucho trabajo para ellos. Aquello tendría que esperar. Pero mientras Adrien resolvía ecuaciones y Marinette trataba de entender que tenía que hacer (las matemáticas no eran lo suyo), una figura en el salón sonrió de medio lado. Y Alya no pudo evitar notarlo.

La escuela termino en un abrir y cerrar de ojos. Eso era bueno, Marinette no podía más con esto. Estaba abrumada, y no sabía porque. Estaba a punto de irse hacia su casa cuando alguien la llamo, era Adrien quien tomo su mano esperando que no se fuera. Marinette le sonrió.

— ¿Ya estás mejor?—pregunto Adrien genuinamente preocupado.

—No te preocupes—dijo Marinette.

—Dijiste que estabas teniendo un mal día—Adrien en verdad quería saber que Marinette estaba bien. Era su amiga y ahora en verdad comenzaba a considerarla algo un poco más grande.

—Ya estoy bien—. Mentira. Aun se sentía un poco abrumada, pero la simple presencia de Adrien la calmaba.

—Te acompaño a tu casa—propuso Adrien. No tenía ningún trabajo esa tarde, y Marinette siempre era buena compañía.

La chica asintió quedándose sin palabras. Adrien comenzaba a sorprenderla y eso le gustaba. Era el chico de sus sueños. Lo sabía. Pero, las palabras de su madre le habían sonado a una advertencia. Y recordó que no era una chica ordinaria, era una súper heroína. ¿Cómo reaccionaría Adrien si le dijera que ella era Ladybug?

Caminaron hasta la panadería, platicando de todo lo que se les viniera a la mente. No paraban de hablar, y los temas de conversación nunca se acababan. Adrien se preguntó si así eran las relaciones, nunca había tenido una y le agradaba esto.

Cuando llegaron a la panadería ambos se sentían mejor. Había sido divertido platicar. Chat nunca podía hacer eso con Ladybug, si lo hacían podrían revelar sus identidades. Y su Lady no quería eso. Adrien se acercó a Marinette para despedirse, como aquella vez en el callejón, hubo algo en ella que le parecía hipnotizante.

Entonces, hizo algo que era más de Chat Noir que de él. La beso, un beso cálido y lleno de sentimiento que dejo a Marinette sin habla, quien simplemente le correspondió.


No están las respuestas al capítulo anterior, pero ya llegaran, por el momento ¿a que estuvo lindo ese besos? No olviden dejar sus comentarios y les mando muchos besitos! Por cierto, ¿quieren capítulo mañana o el martes?