—No tienes de qué preocuparte, Carmilla. A Draco y Serpens les encanta tener a Pansy de visita, al igual que Daphne y Astoria.

Serpens apretó los puños al escuchar a su madre.

Habían pasado dos semanas desde su visita a Azkaban, y aún no tenía noticias de Sirius. Y para colmo, a su madre se le ocurre invitar a Pansy Parkinson y las hermanas Greengrass a pasar la tarde en Malfoy manor.

Serpens se terminó su sopa tan rápido como pudo su perder la compostura, se excusó y se fue directo a su habitación.

En el año que llevaban en Hogwarts, ninguna de las tres Slytherin había intentado nada contra ella, pero Draco no tardaría en incluirlas en sus "juegos".

Serpens sacó sus pinturas para tratar de relajarse, pero un elfo se apareció en su habitación.

—La ama Narcissa pude que la amita Peny baje al salón del ala sur.

Serpens apretó la mandíbula. Conociendo a su madre, seguro querría que le hiciera compañía a las "visitas" mientras ella y sus madres se presumían los maridos las unas a las otras.

Serpens se levantó de la cama y le lanzó un hechizo desilusionador al señor Darcy.

—Draco podría entrar mientras no estoy —dijo acariciándolo—, y si te llevo conmigo, ellas podrían hacerte algo.

Serpens salió de su cuarto dejando la puerta entreabierta. Si Draco quisiera entrar, le pediría a un elfo que lo metiera, no tenía caso cerrarla. Además, debía dejarle al señor Darcy una vía de escape.

Serpens llegó al salón, donde la esperaban Pansy, las Greengrass, Narcissa... y Draco.

—Las chicas quieren que les hagas compañía, Serpens —dijo Narcissa, ignorando la mirada aterrada de su hija—. Draco también se quedará para asegurarse de que no hayan... inconvenientes. Yo estaré tomando el té con las madres de las chicas en la sala central. No quiero problemas, Serpens. ¿Está claro?

'Entonces no me dejes aquí con ellos'

—Como el cristal.

Narcissa entornó los ojos, pero su rostro no mostró emociones. Serpens sabía que si madre odiaba las expresiones muggles.

—Luego tendremos una charla tú y yo, hija.

Serpens suspiró internamente. Siempre que su madre la llamaba "hija" en público, quería decir que le esperaba un castigo en cuanto estuvieran a solas.

Narcissa dejo la habitación, ignorando la súplica en la mirada de Serpens, como si no le importara que su hija estuviera a punto de ser torturada. Justo como no le importó dos semanas atrás.

—Draqui, ¿por qué no nos sigues contando cómo te ha ido este verano?

Serpens hizo una mueca al oír la voz chillona de Parkinson. Esa chica no podía ser más obvia sobre sus "intenciones" con Draco. Era tan fastidiosa.

"Son tal para cual" pensó al ver a Draco contándole a las tres chicas sobre lo "geniales" que habían estado sus vacaciones. 'En especial el primer día'.

Serpens aprovechó que tanto las Greengrass como Parkinson estaban pérdidas en el relato de Draco y trató de escabullirse, pero cuando movió la manija de la puerta, descubrió que ésta estaba cerrada con llave.

'Narcissa' pensó. Desde el día en que Lucius les hizo... lo que hizo, Serpens había dejado de referirse a Narcissa como su madre. Había leído suficientes novelas muggle para entender que una madre moriría antes de dejar que alguien dañara a sus hijos.

—¿Se puede saber a dónde vas, Lagartija?

Serpens cerró los ojos sabiendo lo que venía.

—Chicas, ¿quieren ver el nuevo truco que aprendí?

Un chorro de agua salió de la varita de Draco, mojando por completo a Serpens.

Las Greengrass y Parkinson reían como tontas mientras aplaudían.

—Has otro truco, Draqui. ¿Sí? ¿Por mí?

Serpens rodó los ojos. Draco no necesitaba esos "insentivos" para molestarla.

Draco le lanzó el hechizo de piernas pegadas, haciendo que Serpens cayera al suelo, golpeándose la cabeza contra la puerta.

Por un segundo, a Serpens le pareció ver preocupación en los ojos de Draco, pero desapareció en cuanto Parkinson le pidió que hiciera otro "truco".

Draco siguió lanzándole todos los hechizos que sabía a Serpens, volviendo a empezar cada vez que se quedaba sin más ideas, hasta que alguien tocó a la puerta.

—¿Podemos pasar, Draco?

Los ojos de Serpens se llenaron de lágrimas cuando comprendió. Narcissa sabía que Draco y las demás la estarían molestando, y tocaba para darles tiempo de ocultar su crimen para que ni la señora Parkinson ni la señora Greengrass se dieran cuenta.

Draco tomó a Serpens del brazo y la jaló hacia la ventana. Serpens seguía mojada, tenía el cabello lleno de caracoles y su vestido estaba manchado de baba púrpura.

—No te muevas —siseó Draco antes de salir corriendo hacia la puerta.

Cuando Draco abrió la puerta, las tres mujeres entraron, enfocándose en Pansy, Daphne y Astoria.

Serpens pensó en salir por la ventana, pero Narcissa clavó sus ojos en ella, enviándole una mirada que claramente le ordenaba no mover ni un dedo.

—Cissy, ¿que tu hija no estaba jugando con ellos?

Astoria, la menor de las Greengrass, rió como si le hicieran cosquillas, y se giró hacia Serpens.

—¡Oh, por Merlín! —exclamó la señora Greengrass— Daphne, ¿qué le pasó a Serpens?

Daphne se puso pálida, aunque Serpens no entendió por qué. Aún si descubrían lo que le habían hecho, dudaba que la señora Greengrass o la señora Parkinson fueran capaces de castigar a sus hijas.

—¡Se cayó por la ventana! —exclamó Draco al ver que Daphne no decía nada— Se cayó mientras jugábamos y afuera hay un charco lleno de caracoles.

Como era de esperarse, ninguna de las mujeres le dio más importancia al estado de Serpens, y se sentraron en sus hijas.

—Serpens, ve a tomar un baño y bajas para despedir a las visitas —dijo Narcissa sin siquiera mirarla.

Antes de que su madre pudiera protestar, Serpens salió corriendo hacia su habitación, empujando a Pansy en el camino, y cerró la puerta con el hechizo más potente que pudo.

Aún con la ropa puesta, Serpens se metió en el baño y encendió la llave. Se dejó caer sobre el suelo del baño y abrazó sus rodillas mientras el agua tibia la mojaba por completo.

Esa fue la primera vez que Draco le había hecho algo durante el verano, desde que Lucius los había "castigado".

Serpens empezó a llorar. En todos los años que Draco llevaba molestándola, jamás la había humillado tanto como ahora. Su hermano siempre le rompía o robaba sus cosas y hacía que sus guardaespaldas la empujaran o la tiraran al suelo.

Esta vez había sido diferente. Esta vez Draco había usado magia contra ella, y lo peor, lo había hecho para impresionar a unas niñas.

Draco había cumplido trece años en Junio. Ya no era un niño al que sólo le interesaba convertirse en el príncipe de Slytherin. Ahora también buscaba la atención de las chicas, y justo hoy había descubierto cómo conseguirla.

Serpens sabía que Draco no se atrevería a hechizarla en el gran salón, pero bien podría seguirla interceptando en los pasillos y llamar a alguna chica que le interesara presenciar el "show".

Pero Draco no fue el único que cambió de actitud.

Serpens sabía que Narcissa había notado el cambio que sufrió luego de la lección de Lucius.

Serpens había dejado de dirigirse a sus padres como "madre" y "padre", pasaba todo el día encerrada en su habitación, y había dejado de tomar la cena.

En consecuencia, Narcissa se volvió aún más fría con ella. En las pocas veces que habían cruzado caminos, Narcissa ni siquiera la había mirado. De hecho, aquella tarde, durante la merienda, había sido la primera vez que Narvissa le había dirigido la palabra. Y sólo lo hizo porque tenía enfrente a las señoras Parkinson y Greengrass.

Aquella visita había sido parte de los cambios de Narcissa. Antes, solía invitarlas no solo a ellas, sino también a la señora Zabini, la señora Nott, y todas las señoras respetables sangre pura que conocía. Sin embargo, esta era la primera vez que invitaba también a sus hijas.

Aquello sólo podía significar una cosa: Lucius había empezado a buscarle esposa a Draco y le había ordenado a Narcissa que éste empezara a relacionarse con las posibles "afortunadas".

Serpens rezava para que no fuera así. Astoria, la menor de las Greengrass, era apenas dos meses mayor que ella. Lo que significaba, que a Serpens no le quedaba mucho tiempo antes de que Lucius empezara a buscarle marido.

La escena en Azkaban cruzó la mente de Serpens. Si Sirius lograba probar su inocencia y reclamar el título de Lord, él podría revocar la custodia de Serpens de los Malfoy y reclamarla como una Black. Después de todo, la familia Black era más antigua y poderosa que la familia Malfoy.

Pero Serpens no se hacía esperanzas. Ni siquiera sabía si Sirius había logrado escaparse, o si lo lograría algún día. Y aún si lo hacía, probar su inocencia podía tomarle meses, años incluso. Lucius tendría tiempo de sobra para casarla con alguno de sus socios antes de que Sirius pudiera ayudarla.

Serpens pasó dos horas sentada en el pletamente inmóvil, pensando en forma de lograr que su padre la expulsara de la familia, como los Black lo habían hecho con la tía Andromeda.

'Podría casarme con un nacido de muggles' pensó. 'Si tan sólo conociera alguno que no le temiera a Draco'.

En ese momento, Tutsy se apareció en su cuarto y la llamó desde ahí, avisándole que las visitas se habían retirado y que su presencia no era necesaria en la cena.

Serpens se levantó lentamente, con las piernas temblándole. Se quitó el vestido empapado y lo lanzó al cesto de ropa, tomó el jabón y empezó a limpiar su cuerpo de toda la suciedad que los hechizos de Draco habían dejado.

Media hora después, Serpens salió del baño envuelta en una bata gruesa, con una toalla en su cabeza.

Camino hacia su ropero y sacó la pijama más cómoda que encontró, pero cuando la puso en su cama, vio que había una nota doblada sobre su almohada.

Trató de quitarla, pero no pudo. Era como si hubiese algo invisible sobre esta. La jaló con más fuerza y escuchó un pequeño gemido, como un maullido.

Serpens tomo su varita y le quitó el hechizo desilusionador al señor Darcy, quien se había quedado dormido sobre la carta.

Serpens movió con cuidado a su gato y tomó la nota.

Linda,

La parte uno está completa.

Resiste un poco más.

Te quiero.

S.

Al día siguiente, los encabezados de todos los periódicos mágicos traían la misma noticia: Sirius Black se fugó de Azkaban.

¡Gracias por leer y comentar!

¡Dulces de limón para ustedes!

-SR