Capítulo nueve: Realizations
Abrió los ojos, estirándose un poco. Estaba solo en la enfermería, se restregó los ojos ¿Cuántas posibilidades habría de haber soñado todo aquello? Por el estado en el que se encontraba, unas demasiado altas, se miró la túnica que tenía puesta… olía a Malfoy, le andaba un poco floja, y tenía el escudo de la casa de Slytherin. Bueno, eso mandaba a la mierda, su teoría onírica.
Se levantó suspirando. Su visión de las sábanas rojas cada vez se volvía más certera. No debía darle más campo a Malfoy, eso sería terriblemente catastrófico. Miró el reloj que se encontraba en la enfermería, eran las ocho de la noche. Huyó literalmente de la enfermería, no soportaba ese lugar… ahora más fobia le había agarrado luego de haber permitido a Malfoy besarle, y, lo peor de todo es que su conciencia le culpaba por haber disfrutado el beso tan descaradamente, insinuándosele aún más al Veela. ¿En qué clase de prostituto se iba a terminar convirtiendo?
Parecía que los poderes del veela, si iban con cuidado e introduciéndosele por dosis pequeñas, atravesaban sus barreras… se sintió terriblemente mal. No físicamente sino, que su moral había sido fuertemente atacada. Además, había otro factor que le impedía unirse al veela, y era algo que, ni remotamente tenía pensado decir, pero… preocupante a fin de cuentas, y lo peor es que se lo tendría que guardar todo y cargar sólo con su cruz. En esos momentos su corazón se llenaba de odio y resentimiento hacia Voldemort.
1
— Remus. En serio. Esta situación me desagrada en extremo. Harry no siente ni el más mínimo deseo por Malfoy, y aún así tiene que calárselo porque… ¡Porque sí!
— Sirius, ya habíamos discutido muchas veces esto. Será hasta el cumpleaños de Draco. Y será una entera decisión de Harry. Donde ninguno de nosotros podemos intervenir. Sólo Draco y Él. Y si al final decide seguir con esto, nosotros sólo estaremos para apoyarlo ¿Entendido? Sabe lo que hace, y hay que darle espacio. Draco es la mejor opción para Harry. Sé que él no sería capaz de unirse a alguien, aún después de haber derrotado a Voldemort. Está demasiado acostumbrado a sufrir en silencio y a tener por compañía a la soledad. No importa cuan feliz se proyecte al mundo. Harry es un alma solitaria, Sirius. Él no conoce el término de la palabra ayuda, a pesar de que la aplica estupendamente.
¿Qué no te has dado cuenta que siempre camina con la cabeza baja, tratando de pasar lo más desapercibido que pueda? Odia su fama, no soporta que la gente lo alabe, y lo moleste con tanta frecuencia. ¿Tú por qué crees que a pesar de tener las posibilidades Harry prefiere estar con las ropas de la vaca de su primo? Eso no es la excepción, él piensa que escondiendo todas sus cualidades, será mejor persona… es su personalidad, y ni tú ni yo podemos hacer nada más. Sin embargo, Draco es un caso diferente…
— ¡Harry odia a Malfoy!
— Por supuesto que no le odia. Ellos hubiesen sido MUY buenos amigos, ya que sé, por boca del propio Harry que ellos se conocieron por primera vez en Madame Malkim. Y le había caído muy bien, pero tuvo más interrelación con Ron, y cuando Draco lo insultó, todo sucedió demasiado rápido. Sólo no han tenido una buena oportunidad de conocerse. Draco está perfecto para Harry. Complementa la parte desastrosa de Harry haciéndola desaparecer.
— Igual. Estamos haciendo lo que tanto odia. Tratar de manipular su vida.
— No lo estamos haciendo. La situación se dio. Si tú no quieres hacer nada, bien. Nadie te puede pedir que los Malfoy's te caigan bien de la noche a la mañana. Pero, yo haré todo lo que esté en mis manos para que la relación surja. Te recuerdo que Lily y James tampoco tenían mucho futuro. ¿Y quién fue el insistente? Déjame refrescarte la memoria: TÚ.
— No es lo mismo —Dijo con voz baja.
— ¿A no¿Por qué, no? —Eso dejó sin argumentos al animago… demonios. Malfoy no podía ser ni remotamente la mejor opción para su hijo… no importaba que no lo hubiese engendrado él. En el momento en que lo había cargado en el hospital con apenas dos horas de vida, había jurado que ese sería su pequeño. Le había flechado de inmediato, a tal punto de decir que si algún día, llegaba a tener un hijo (poco probable, porque, a pesar de ir de cama en cama todas las noches, con millones de mujeres y hombres, sólo quería a Remus… lo que le castraba su posibilidad de reproducción). Tenía que ser como Harry. Tanto así, que, no quería otro que no fuera aquel bebé recién nacido. Aquello que siempre le recordaría su relación platónica con James. Al igual que como había hecho Remus, convirtiéndole en un Alfa de su manada. No por nada llamaba "Cachorro", a Harry. El lobo lo reconocía como familiar consanguíneo, y se atrevía a decir que más cercano.
Suspiró profundamente, dejando a Remus sólo. No quería comenzar a pelear. Con la única persona que trataba de no hacerlo, era con él… su corazón no soportaría una mirada cargada de furia. En el colegio, cuando sólo podía obtener su amistad por miedo a perderlo, por creer ofensivo su amor. Sonreía y le abrazaba en jocosa actitud, antes de que pudiera ponerse a gritar, desgarrándole el alma.
— Sirius, no he terminado contigo.
— No he peleado nunca contigo. No lo haré ahora. Lo siento Remus… ya sabes mi opinión con respecto a esta locura.
— Sé que quieres a Harry como un hijo. Pero, no lo puedes proteger hasta ese punto.
— Lo único que te puedo prometer es que no me meteré y me morderé la lengua. Pero me llego a enterar que Harry ha derramado una sola lágrima más por ese Malfoy. Y te aseguro que sólo mataré a Lucius para poder torturar a placer a Draco…
— ¡Es tú sobrino de sangre!
— ¡No me importa¿Tú crees que él me tiene alguna estima¡Un Malfoy no ama¡Un Malfoy no muestra sus sentimientos¡Un Malfoy NO TIENE SENTIMIENTOS!
— ¿Eso mismo no se aplica también a los Black? —Le acusó.
— No soy como mi familia —Dijo pegándole a la pared mirándole con furia.
— Entonces, no juzgues… tú, menos que nadie tiene moral alguna para hablar. Orion Black —Le escupió. Esas palabras le dolieron en lo más profundo al animago. Le hizo recordar a su madre, diciéndole que era la deshonra para la familia, mas en esos casos él, sólo sonreía de forma cínica y oscura, disfrutando el darle infartos y malos momentos—. Si no fuiste mortífago, no fue por tu gran corazón —Siguió con tono frío—. Bien que sé que te agrada el sadomasoquismo y torturar a aquellos que odias o atentan contra ti o aquellos que amas y te prometiste proteger. Sino, por joderle la existencia a tus padres. Sirius, tú eres un depravado. Está bien, te acepto que te lo guardas, y sé que James tampoco era santo de devoción de nadie. ¿O es que crees que no me enteré de las orgías que hacían? Sirius, te acostabas con tú propio hermano —Le soltó lastimado. Trayéndole de golpe a Regulus, que en paz descansase.
— ¿Te molesta que me haya tirado a Regulus o que no te haya llamado a ti? —Le contestó. Tenía que decirlo, su orgullo a pesar de ser un atípico Black, seguía siendo condenadamente alto y normalmente estando por encima de todo. Su corazón estaba demasiado corroído como para quedarse con aquello. Luego se arrepentiría y se comenzaría a auto flagelarse, pero, nadie le sacaba en cara cosas que no había hecho. Remus nada tenía que criticarle… en esos momentos, no eran nada… es más, él era quién sufría en silencio. Ahogándolo en aquellas vacías orgíaspecadoras y vacías, en las que terminaba con James. La soledad de sus vidas era demasiado agobiante. Lo único que los mantenía vivos eran sus personalidad jocosas y liberales, el alcohol y el sexo…
— ¡Vete a Infierno Black! —Le increpó haciendo que sus ojos dorados brillasen de forma peligrosa. Sin mediar media palabra se adentró a la habitación cerrando con un golpe seco la puerta.
2
Harry estaba en su sala común rodeado de oscuridad. Le gustaba estar a oscuras… en ella no podías distinguir nada. Todo era igual bajo su manto. Un conglomerado y fantasmal vacío. Estaba en la orilla de su cama, mirando fijamente la pared.
Se encontraba pensando. Pensando en todo aquello que podía pasar si permitía traspasar a Draco Malfoy su perímetro de seguridad… Torció una mueca, y se levantó dejando ver el pantalón desabrochado, tenía unos bóxer blancos con rayas negras. Sin camisa, mientras se movía. Su cuerpo carente de grasa (cosa que nunca asimilaba gracia a la anorexia incurable que le habían dado de gratis los Dursley). Hacía que los músculos del abdomen se marcaran mientras se movía.
Bajó mascullando nada entendible para el mundo exterior. Y cuando piso la sala común, miró que frente al fuego estaba: Sirius. ¿Qué haría allí? Su padrino no tendía a dejar mucho tiempo a "su lobito" sólo. Y sabía que jamás se pelearía con él por voluntad propia…
— Hey —Le saludó sentándose a su lado—. ¿Problemas?
— Supongo.
— ¿Qué pasó con Remus?
— Divergimos en una cosa. Esa cosa hizo que comenzáramos a discutir. Remus hirió mi orgullo de forma que éste, me hizo decir algo feo…
— Ah… ya. ¿Y qué le dijiste a Remus?
— Hay que estar en contexto para entender —Le evadió eficaz.
— Ok. Te dejaré sólo. Sé cuando no me llaman…
— ¿Qué hacías aquí sólo?
— ¿Y con quién iba a estar? —Preguntó irónico—. ¿Con Malfoy? —Soltó con retórica.
— ¿Vuelve a ser Malfoy¿Qué sucedió?
— No me hagas responderte con una evasiva.
— Te dañó.
— Para nada. Draco me trata como si fuera una muñeca de cristal que en algún momento fuera estallar.
— ¿Y eso te molesta? —Insistió.
— Estoy tratando de descubrirlo.
— Pequeño mentiroso…
— Permíteme chantajearte: Yo te cuento mi problema con el Veela. Tú me cuentas tu problema con Remus. Sabemos que no vamos a aceptar las condicione. Así que, iré a caminar por ahí.
3
— Draco.
— Padre —Respondió terminando de redactar un informe de los millones que tenía como tarea. Éste se le sentó en frente con la mirada seria—. Esto va a ser una conversación padre e hijo, que tanto me desagradan¿verdad?
— Sí.
— Déjame adivinar. Tópico principal: Harry Potter.
— Correcto.
— ¿Qué le hice ahora al niño-que-vivió?
— Ese es el problema: NADA, no le has hecho nada.
—Pardon? —Preguntó con un tono cargado de incredulidad.
— De repente se llevaban de lo mejor, y ahora parece que han dado como doscientos pasos hacia atrás. Y peor, ahora se ignoran.
— No lo hacemos —Declaró con calma. Lucius miró a su hijo con una ceja alzada.
— Ajá… ¿Es que acaso no te bastó con lo que sucedió la otra vez¿Qué fue lo que sucedió? —Demandó con voz dura y sin derecho a réplica—. Draco —Presionó, sin variar el tono de voz. El aludido sintió como comenzaba a transpirar.
— ¿Qué podría haber pasado?
— ¡Draco Lucius Malfoy¡Qué clase de estúpido crees que soy!
— Nos besamos —Respondió muy bajo.
— ¡Y¿Se besaron? No me juegues con mi paciencia, Draco. El besarse no habría causado tal ruptura.
— ¡No lo sé! —Dijo comenzando a sentir sus nervios se alteraban—. ¡Nos besamos y parece que transgredimos demasiado! Sentí que invadí más de lo que Harry estaba dispuesto a permitirme. Me quedé dormido un poco después que él lo hiciera, creo que mi veela interactuó con una parte de mí, haciendo una mezcla extraña. Cuando me desperté, me sentí demasiado desorientado y huí. Luego de allí. No hemos vuelto a mediar palabra.
4
Harry tenía los ojos cerrados y se movía al ritmo de la música que dictaban sus audífonos. Estaba acostado en su cama, con un simple mono azul desgastado y sin camisa. Recién se había aseado, y un poco harto de su tarea. Había decidido vaguear un poco.
Todo estaba bien hasta que sintió que sus doseles eran descorridos sin permiso. El moreno miró hacia la derecha. E inmediatamente vio a Draco. El susto fue tal que su magia se activó vistiéndole, tapándole cada parte de su cuerpo. Molesto por el descuido, se bajó la capucha del suéter negro.
— Señor Malfoy. ¿Cómo sabe usted dónde queda Gryffindor y la contraseña?
— Severus muy amablemente me la concedió.
— ¿Qué hice ahora? —Preguntó quitándose el grueso suéter, la calefacción en Gryffindor estaba bastante alta. Draco trató de no ver el espacio de piel que quedó libre mientras que se zafaba de la pieza. Harry sacudió la cabeza, y se arregló las mangas de la delgada camisa manga larga azul marino—. ¿Entonces¿Se van a quedar mirándome allí cómo los mismos tarados? —Preguntó hoscamente. Sabía que Draco había reaccionado a su persona. De nuevo¿Qué no podía ni moverse cuando ya el veela tenía algún pensamiento lascivo hacia su persona?
— Potter. Parece que algo sucedió entre tú y Draco, y me veo en la penosa necesidad de mediar por ustedes de nuevo.
— ¿Por qué lo dice? No ha pasado nada. ¿Tengo que estar como una lapa a su lado? Creí que había algo que se llamaba espacio personal, y que, aún siendo tratado más bajo que un consorte; eso se respetaba —Dijo quitándose los audífonos. Y moviendo la cabeza para que se le despegara el cabello.
— No sabes de lo que hablas.
— ¿En serio? —Preguntó con un brillo de desafío en sus ojos. Lucius decidió cambiar el tema… no le había gustado lo que había visto.
— Escucha.
— Aquí vamos otra vez. Señor Malfoy —Dijo cansado—. ¿Qué más tengo que ceder ahora? Que sepa yo no he puesto un cartelito que diga: "Draco Malfoy, no te me acerques". Estoy aquí tranquilito, acostado en mi cama.
— Draco sintió que algo te pasó, y se alejó. Tú deber es estar junto a Draco… —Iba a seguir discutiendo cuando Harry apareció un diccionario.
— No me haga buscar la definición de consorte en el diccionario y recitársela señor Malfoy. Además, Draco Malfoy es supuestamente, mi "pareja" —Dijo entrecomillándolo con los dedos—. ¿No debería ser él, quién hable? Y no se atreva a volver a decir que tengo algún deber con su hijo.
Harry cometió el peor error, que podía haber tenido en esos momentos. Ignorar a un veela, más aún cuando éste era Lucius Malfoy. No era ni remotamente lo más sano que podía hacer. Bufó con molestia al sentir como sus poderes lo querían envolver para controlarlo. Una barrera negra se creó, haciendo chocar los poderes que se manifestaron plateados.
— ¡Como se atreve a tratar de manipularme con sus poderes! —Le increpó muy molesto.
— ¡Harry!
— ¡Y tú ahora que quieres!
— Cálmate —Le pidió Draco. No se podía acercar mucho, el veela le estaba advirtiendo que si trataba de alcanzar al moreno, saldría dañado de una u otra manera. Que en ese estado la incompatibilidad que normalmente compartían aumentaba en un porcentaje desmesurado, casi incalculable.
— Están acabando con mi paciencia —Les advirtió. Cerró todos sus poderes y se fue de allí recuperando la compostura. Estar sólo unas pocas horas Eso definitivamente NO era mucho pedir.
5
— Malfoy. Sé que estás allí, si vas a decir algo, que sea rápido sino, deja de espiarme…
— No fue mi intención espiarte. Venía a pedirte mis más profundas disculpas por el comportamiento de mi padre. No te pediré que ni siquiera entiendas, pero, para mi padre, yo soy el ser más importante sobre el planeta, aún más que mi madre. El verme en esta situación le desquicia tanto como a mí, el hecho de saber que no tendré a mi pareja.
— ¿Y qué se supone que debo hacer con tus disculpas?
— Simplemente quería que lo supieras. Mi padre es demasiado orgulloso para saber que se equivocó. Así que vine yo en su lugar. También quería decirte que hice todo lo que estuvo en mis manos para evitar que se enterara de nuestro alejamiento, pero como sabrás es demasiado perceptivo.
— ¿Y se puede saber que exactamente pasó entre nosotros? —Preguntó con ironía.
— Escucha: YO, pésele a quién le pese; puedo saber bastante bien tu estado de ánimo. Es una situación ventajosa que tenemos las veelas para poder comprender un poco mejor a nuestras parejas. Luego del beso, algo en ti se rompió. No de forma literal, ni siquiera sé como explicarlo. Pensé que te sentirías mejor si podías sopesar sin mí; rondándote constantemente.
— Gracias por tu consideración. De verdad —Expresó con ironía. Hizo un ademán de alejarse pero Draco lo sostuvo del brazo—. Espero, por tu seguridad, ya que estoy lo suficientemente cabreado como para no medir mis actos, que no vengas con algún ataque raro.
— ¿Por qué permitiste que te besara? —Preguntó omitiendo olímpicamente su frialdad. Él mismo sabía que eso era un efectivo método de evasión, no podía culparlo por portarse como un desgraciado con su persona—. ¡Por qué! —Insistió.
— Considéralo un acto piadoso de alguien que está terriblemente cansado —Lo miró directamente, el rubio suspiró internamente al sentir la penetrante mirada de Harry. Esa que le hacía sentir un millón de sensaciones al mismo tiempo, sin tregua. Una parte de él aún se negaba a entregarle completamente su ser al moreno; mientras que otra, sólo quería tenerlo en sus brazos y despertar con él—. A pesar de que tú, no lo hayas podido ver, luego de ese beso que te permití en cinco sentidos, todos tus ataques de celos, histeria, y atracción hacia mí, disminuyeron casi en su totalidad… Snape dijo que sacara a relucir mi lado Slytherin, y para tu información, si yo decido quitarte el puesto de príncipe de esa casa, créeme que no durarás mucho más en él… —El veela ni siquiera se ofendió. Sabía que Harry usaba aquella amenaza como una simple analogía bastante acertada a su explicación. Se soltó, y éste lo dejó ir.
Ahora que estás en tus cincos sentidos, con el bendito gen veela aplacado en casi un cien por ciento, y no hay nadie que me impida decirte lo que pienso, por miedo al fin de sus existencias. Mírame y escúchame con atención: Considérame inconquistable, no tengo interés de atar mi vida de ninguna u otra forma a otro ser humano. Hazle entender esto a tu veela: A NADIE… cuando necesites de mí, allí estaré para calmarte los ataques, aún así tenga que acostarme contigo en el sentido literal de la frase, pero, no me pidas más de allí.
Creo que pedí tiempo para encontrar una solución alterna, pero sino me dejan pensar por cinco minutos en paz y tranquilidad ¿cómo demonios pretenden que me zafe de esta desafortunada situación? —Comenzó a caminar alejándose de allí. Pero, se detuvo de nuevo y volteó—. Por cierto, principito, ve escogiendo a quién quieres de pareja, porque lo único que inevitable aquí es la muerte, y yo soy prueba viviente de que eso no es del todo cierto.
Si bien cada palabra la había sentido como un latigazo en el corazón. No pudo nada más que erguirse orgulloso y sonreír de forma gatuna y expectante. Aquel beso había dejado entrever que sí, sentía algo. Sabía perfectamente que Harry era una persona sensible y preocupada, que necesitaba de mucha protección y afecto. Pero, también era alguien que sabía darse su lugar en la vida. Y cuando Potter decíano. Eso se le sería respetado aún a costa de su vida.
¿Otra pareja? Estaba demente… Harry James Potter Evans acababa de demostrar, con sus actos recientes, rematando con éste, ser su perfecto compañero. Él no necesitaba a ningún estúpido, o estúpida besándole los pies. Ya para eso estaba el resto del mundo, no necesitaba más arrastrados a su lado, que él por ser de cuna real, le sobraban los aduladores. No, el necesitaba a un igual a su lado, que le acompañara y que luchara con él, hombro a hombro todos los días de su vida. Cómo su padre y su madre, fuera de la familia, no eran más que dos extraños, pero, dentro de ésta: eran una feroz vorágine de sentimientos que necesitaban ser desatados. A él no le importaban los terceros, sólo vivía por su familia. Fuera de éstos, todo perdía valor.
Un Malfoy, no ama, no se altera, no muestra lo que siente, un Malfoy, es perfecto. Miró el precioso atardecer que comenzaba a formarse frente a sus ojos. Sonrió con mucha diversión, un Malfoy distaba de ser perfecto, y toda su familia lo tenía muy presente, pero, nadie ajena a ella debía enterarse de ello, así todos los tendrían endiosados en un enigma que jamás conseguiría ser resuelto.
Claro, nadie pensaría que Lucius Malfoy gustara de los peluches y que tuviera debilidad por uno en especial, un tigre de bengala blanco, o que tuviera todas las consolas de video juego muggle habidas y por haber. Tampoco nadie se atrevería a pensar que Narcisa Black, señora de Malfoy, fuese una erudita con una maestría en antropología, que adoraba cuidar de los bebés de la familia cuando se le necesitara y que odiaba el alboroto de las peluquerías y lugares afines, además de ser una excelente y versada cocinera.
A pesar de lo que todo el mundo creía, NADIE en la familia, era excluido. Ni tontos ni perezosos de mente, en su familia había mezcla de sangre, híbridos de muchas razas, hasta squibs y muggles como tal. Nadie mejor que ellos sabían que, de no haberse mezclado hacía ya mucho tiempo se hubiesen extinguido. Pero, todo aquel que llevara el apellido, era un sangre pura, y punto.
Admirados y temidos tanto en el mundo mágico como en el muggle. Los Malfoys además de descender de una de las líneas más puras de magia, como lo era la línea Deusourtfléz, también estaba, por línea directa; la sangre del Rey Louis XVI de Francia, realeza que aún se mantenía a pesar de haber pasado más de tres siglos.
Los Baudelaire, una de las familias más importantes del mundo muggle…, no eran más que los mismos Malfoy's sin magia. Sonrió al pensar ¿Qué diría la sangre-sucia de Granger si por casualidad, algún día se enterara de que su prima favorita, era una muggle sin una gota de magia? Apostaba su colección de llaves que le daría un ataque.
Su supuesta animadversión por los impuros y las alianzas con los Señores Oscuros a través de los tiempos, tenían un fin más profundo y altruista, que se resumía en una sola palabra: Protección, era imposible probar nada, y todo el mundo les temía lo suficiente como para atreverse a gritarles muy fuerte. Además de ¿por qué no? Crear escándalos. Fama, mala o buena, era estar en boca de todos… y eso convenía.
Todos, incluyendo a los ministros de magia, sabían que tener de aliado a los Malfoy's o a los Baudelaire (que era lo mismo). Era un mal necesario, pero, había que andarse con cautela, porque, a Esos Bastardos como solían llamarles con frecuencia, no les temblaría la mano para traicionar. Tan poderosos que las leyes de los hombres no les podía tocar. Demonios encarnados…
Por eso unMalfoy sólo se casa una vez. No por no crear un escándalo. Rebelar todos los secretos que poseía la familia, era arriesgar su seguridad y eso no se podía permitir, por ello. Todos los posibles candidatos sufrían duras pruebas y serias vejaciones para poderse hacer con la confianza Malfoy. Porque, la única manera de que un Malfoy fuera expatriado o expulsado de la familia, era que tratase de traicionar de alguna forma a la misma.
La primera semana de agosto, era sagrada para cualquiera que se apellidara Malfoy o Baudelaire. Ese día, todas las cabezas de casas y afines, se reunían junto a familia en la casa madre (una isla escondida a los ojos curioso de la gente), para disfrutar una semana de vacaciones espectaculares, dejando todas las formalidades; sin temor a ser expuestos, para luego poder volver a soportar la dura realidad que les aquejaba.
Miró el reloj, sorprendiéndose de haber estado esperando a su madre desde hacía ya casi tres horas, perdido en sus pensamientos. Se levantó a encender la chimenea, ya que el ambiente se había enfriado demasiado allí dentro…
Sólo unos muy pocos se daban el lujo de rechazar a un Malfoy. Uno de esosafortunados, había sido Harry Potter. Descendiente de una familia igual de poderosa que ellos. Que por su consabida candidez, habían sido acabados…, pero, su patrimonio aún estaba intacto y con un único heredero a todo aquel poderoso imperio. Actualmente, así su conciencia se resintiera con su persona, no había mejor partido que el Cara-Rajada. Y un Malfoy, sólo obtiene lo mejor.
En todo caso de que Harry lograra conseguir una cura para su cáncer (ganándose toda su admiración en el proceso). No aceptaría a otro. Él doblegaría a ese espíritu libre, a ese león salvaje; aquella marejada inquieta y devastadora. Lo habían retado, y en lo personal, le agradaban los retos. Harry Potter sería suyo…
— ¿Draco? —Preguntó Narcisa preocupada de ver a su hijo allí sentado en soledad mirando el fuego. Le tranquilizó el hecho de que la mirada que mostraba su primogénito era de diversión y aquella que prometía una caceríade algo, que no estaba muy segura que sería.
— Hola madre, te esperaba —Dijo galante, viendo a la perfección de mujer que tenía por progenitora. Una falda blanca lisa a media pierna, una camisa del mismo color con encajes, todo terminando con un abrigo de piel sintética de lobo ártico y una botas.
— ¿Sucedió algo?
— No. ¿Cómo te fue en tu conferencia?
— Bastante bien. Aunque muchos piensan que Darwin jamás consideró el hecho que posiblemente jamás hubiese existido el eslabón que une y confirma la teoría de la evolución. Y que Da vinci solamente fue un loco con suerte… así que te podrás imaginar.
— ¿Y ahora qué¿Dios creó el mundo? —Preguntó en burla. Su madre le retó con la mirada—. ¿Deseas una copa?
— ¿Por qué no? Y tú, jovencito, me vas a decir ahora que te pasa…
— ¿Qué me podrías estar pasando? —Preguntó contrariado, dándole elegantemente la copa—. ¿Ya no puedo pedir que me abraces?
— Oh Dragón. Claro que puedes, pero, desgraciadamente tú sólo quieres que te abracen cuando quieres que te compren algo que cuesta más de trescientos galeones. Así que, bebé. ¡Que sucede¡Ahora!
— Te lo juro, no me sucede nada —Dijo tomando asiento a su lado y apoyando la cabeza en el hombro de su madre—. Sólo me hirieron mi orgullo y mi corazón y creo que necesito algo de apoyo.
— ¿Quién logró tal cosa? —Preguntó sorprendida por la revelación de su hijo. Jamás, de los jamases, Draco aceptaría que alguien le había herido, pero allí estaba deseando con todo su corazón, consuelo.
— Harry Potter —Declaró acostándose en el regazo de su madre y cerrando los ojos.
— Me lo suponía. Ahora ¿Cómo logró el joven Potter tal hazaña?
— No importa como lo logró. Pero, a cada cosa que hace más me deseable lo hace —La miró directamente—. Merlín madre. ¿Por qué demonios tiene que ser tan perfecto? No creo que ni padre pueda encontrarle un defecto…
— Porque te estás enamorando, Draco. Por eso es tan perfecto… ¿Quieres hablar acerca de lo que te pasa¿Qué hizo ahora como para ganarse aún más tu interés?
— Él sería todo lo que yo he estado buscando, madre —La mujer rubia alzó una ceja—. Yo siempre pensé con pesar, que mi pareja no sería más que una aduladora que estaría allí diciéndome cuan perfecto era, sólo estando allí para admirarme y que yo le protegiera… pero, de repente, veo a Harry, y me doy cuenta que él, estaría allí como un igual. No se amedrentaría de ningún modo, y aunque me caliente la cabeza, me gusta que no se dejen someter tan fácil. Dios —La miró fijamente—. Tú sabes lo que me encantan los retos, y éste es el que posiblemente me vuelva loco.
— Draco, llevas diciendo por los últimos nueve años de tu vida que cada reto te terminará volviendo loco, querido. Así que, disculpa no te tome muy en serio la palabra. ¿Cuál fue la última locura? A sí, aquel puzzle en el que casi no te mueres, por dejar de comer y no hacer otra cosa en general, por dos semanas…
— No fue mi intención, te lo juro… cuando me di cuenta, ya estaba algo mal…
— Está bien. Sé que no es tu culpa, y —Le sonrió abiertamente—, me agrada escuchar que tu etapa de negación, acaba de terminar. Así que te recomiendo que muestres todo lo que un Malfoy sabe hacer, porque, esta vez tu target, no es un objeto inanimado, Draco. Es un ser humano, como tú o como yo…
— ¿Reunión familiar y no se me invita? —Preguntó Lucius Malfoy llegando a su habitación temporal en Hogwarts, y tirándose en el mueble, bueno todo lo que un Malfoy se permitiera tirarse.
— Claro que no, cielo. Esta es una conversación Madre e Hijo. No eres bien recibido.
— Malvados… con esta familia…
— Puedes irle a llorar a Pocky…
— Draco, te prohíbo que te metas con Pocky.
— Merlín, Lucius ya estás lo bastante adulto como para aún tener ese estúpido peluche —Le regañó la matriarca Malfoy.
— Tú dejas de leer 'libros para niños', y yo tiro mis peluches.
— ¡Cómo! —Exclamó furiosa yendo a matar a su esposo, quién comenzó a huir de ésta. Draco sonrió, sintiéndose como en casa. Sí, esa era la perfectaFamilia Malfoy, un infarto total, para terceros. Claro, también lo sería conocer el hecho de que a su padrino Severus Snape, le gustaban las flores, teniendo por favorita las orquídeas. Pero, como decía él, muchos de los secretos en el mundo, existían por el bien de la humanidad.
TBC
Weee¿De qué sirve tener
los capítulos en la computadora? Anyway..., espero que ¿les guste? Este
capítulo es particularmente, ummm ¿Cómo decirlo? XD a mí sí me gustó...
Atte. Liu.
PS: Sí, sí. Ya me voy a poner a escribir Lazos Oscuros y The Call of Angel, es que, he tenido unas pequeñas dificultades técnicas con esas historias...
