CAPITULO DEDICADO A GABE LOGAN Y MARPIPI
—GRACIAS
—La Llave de Cristal—
Fairy Tail es propiedad de Hiro Mashima.
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Capitulo 8: Lucy y Amaris.
Frase del día:
La belleza es verdad; la verdad, belleza. Esto es todo lo que sabes sobre la tierra, y todo lo que necesitas saber
[John Keats]
—Blood Hell llegó a Crocus en busca de Yukino, Libra me lo notifico y acudí en ayuda de Lulu. Erza y Juvia fueron a ayudar y yo aleje a Lulu de ese gremio.
Entonces desapareció, sin despedirse ni decir nada más, porque en ese momento, no había nada más valioso para Leo que el tiempo.
Apenas un minutos después, las puertas del gremio se abrieron revelando las figuras de Erza, Juvia, Sting, Rogue y una lastimada Yukino.
Gray se acercó rápidamente a Juvia, aun con River en sus brazos, y la inspeccionó de pies a cabeza, cuando Loki había mencionado a Blood Hell, su cuerpo entero tensó, aun no eran capaces de imaginar los alcances de ese gremio para conseguir sus objetivos.
—¿Qué ocurrió? —preguntó Mirajane saliendo detrás de la barra, mientras se acercaba los recién llegados.
A su vez, Natsu depositó a una Lulu más tranquila en el suelo, la niña, necesitada de la protección paterna, no se alejó, en cambio tomó la mano de su padre y este se la estrecho mientras caminaban juntos hacia la entrada.
—¿Los atacaron? ¿Están todos bien? —cuestionó el caza dragones.
Sting, algo anonadado al ver a Natsu-san llevando a la pequeña niña rubia de la mano mientras destilaba una clara aura de protección hacia ella. Sabía que su ídolo era alguien bastante protector con los de su gremio, capaz de dar su vida por cualquiera, sin embargo, ese vinculo era diferente, era mucho más intenso e incomprensible para alguien que jamás lo haya experimentado como él. Sacudió la cabeza y se aclaró la garganta, habia asuntos más importantes que discutir.
—Erza y Juvia nos informaron sobre los ataques de Blood Hell hacia Fairy Tail, y esta tarde han atacado a Yukino en pleno centro de la ciudad.
Natsu dirigió su mirada a la maga celestial de Sabertooth, y pudo observar los cortes recientes que habia en su cara, piernas y brazos, así como diversos hematomas tomando coloración.
Mirajane se acercó a la maga y la abrazó por los hombros.
—¿Cómo te encuentras? —preguntó con verdadera preocupación.
—Mirajane-sama—se dirigió a ella Yukino—, estoy bien…pero…—súbitamente, sus ojos marrones se inundaron de lágrimas mientras se refugiaba en el pecho de la demonio.
Sting, Rogue, e inclusive Erza y Juvia apretaron el puño con frustración al haber sido incapaces de ayudarla.
—¿Qué ocurrió? —fue Gray quien pregunto.
—Robaron las llaves de Yukino —respondió Sting con la mandíbula apretada.
Natsu abrió los ojos sorprendido, su experiencia hablaba cuando le decía que si alguien robaba algunas de las llaves de los espíritus estelares no podría ser para nada bueno, la magia que estas poseían era realmente poderosa, sin mencionar que la facultad como enlace entre dos mundos que tenían era peligrosa cuando no se usaba adecuadamente. A eso, sumándole que Blood Hell estaba robándolas, el peligro estaba asegurado.
Por primera vez en un largo año, se preguntó dónde estaban las llaves de Lucy, después de que ella no estuviera más, él no se preocupó en buscarlas, ni siquiera habia sido consiente de ellas. Sin embargo, Loki seguía apareciendo a su antojo y protegía a Lulu con fervor, además recordaba que Lulu habia dicho algo sobre que aun no podía tener las llaves doradas de Lucy, así que estas no podían tener un nuevo amo por el momento…entonces, ¿Dónde demonios estaban? ¿En el mundo espiritual?
Mientras Natsu estaba sumergido en sus pensamientos, no fue consciente del momento en el que Sting y Rogue se adentraban al gremio, con rumbo a la oficina del maestro, ni como Juvia, Erza y Mira llevaban a Yukino hasta la barra para que se relajara. Mucho menos de la mirada que Laxus, desde el segundo piso, compartía con Lulu.
La niña fruncía los labios en dirección a su hermano mayor mientras apretaba la llave de cristal entre sus dedos.
—Ya…es momento —susurró Lulu arrancando la cadena de la que colgaba la llave de su cuello. Natsu la miró curioso mientras ella retrocedía unos pasos. Laxus abrió los ojos sorprendido y sigilosamente bajó hasta la planta principal para ser testigo de aquel histórico momento.
—Yo…—murmuró Lulu nerviosa—no te asustes, ni te enojes conmigo por favor. Yo de verdad no podía decirte…y…
—Solo muéstraselo —espetó Laxus detrás de Natsu, con los brazos cruzados sobre el pecho.
Lulu lo miró y tragó duro. Alzo la llave tomándola con ambas manos y recitó la invocación.
—Ábrete, puerta de la guardiana de las estrellas—la llave fue envuelta por un brillo cegador, el cual incrementó cuando Lulu llamó con una pasión jamás usada a su espíritu guardián—: ¡Amaris!
Para Natsu…ese momento pasó en cámara lenta. Fue como si de pronto, el mundo hubiera establecido un acuerdo para hacer que ese instante fuera especial e histórico. No podía creer lo que sus ojos veían, estuvo a punto de caer de rodillas pero su cuerpo no respondía lo suficiente como para realizar tal acción. El aire se cortó en sus pulmones, pero ni siquiera era consciente de ello, el ardor que sentía ante la falta de aire bien podría ser producto de las llamas que burbujeaban en su interior.
Lucy estaba ahí frente a él en medio del gremio. Lo estaba atravesando con esos ojos color chocolate que tanto había extrañado. Dio un paso al frente, dispuesto a correr y atraparla bajo sus brazos y así impedir que la alejen de él de nuevo.
Laxus pareció adivinar sus intenciones, porque de inmediato lo detuvo colocando una mano en su hombro.
—Detente ahí, Natsu.
Reaccionando ante las palabras del Dreyar, Natsu salió de su ensoñación y se permitió observar su realidad, frunció el ceño, Lucy estaba ahí, en medio, sin moverse, simplemente ahí, inmune a las miradas de asombro que las magas de la barra le dirigían, inmune a las expresiones de sorpresa de Charle y Wendy que acababan de pasar las puertas. Ella estaba solo ahí.
Natsu hubiera esperado que saliera corriendo a abrazarlo, o a Levy o a Erza, o a alguien.
Lulu cayó estrepitosamente al piso de rodillas mientras jadeaba.
—Puede descansar, Lucy-sama, aquí estoy —dijo Lucy tranquilizadoramente a Lulu mientras frotaba su espalda.
—¿Lucy…?—preguntó Natsu esperanzado acercándose a ella.
Amaris atravesó a Laxus con la mirada, ambos consientes de la dura verdad que atravesaría al Dragneel. La mujer coloco su palma en alto, frenando al dragon slayer.
Justo en ese momento, el maestro y los de Saber iban saliendo para conocer el motivo de la conmoción en el ambiente, quedando igual de estupefactos que el resto.
—No soy Lucy —dijo como antes le había dicho a Laxus—Mi nombre es Amaris. Y soy un espíritu celestial.
Natsu aun no podía procesar bien, lo único que su mente reconocía era la voz que pensó nunca más iba a escuchar, también el cabello dorado de Lucy, los ojos marrones de Lucy, la nívea piel de Lucy. ¿Por qué Lucy decía que no era Lucy? ¿Y porque Lucy no olía como Lucy?
—¿Qué dices? ¡Claro que eres Lucy! —insistió Natsu, más nervioso que antes, sintiendo el peso de la aceptación sobre sus hombros.
El dragon slayer dirigió su atención a Lulu cuando esta soltó un quejido de dolor. Su frente estaba perlada en sudor y la dificultad para respirar era obvia. Instintivamente buscó a Wendy con la mirada, y esta, al hacer contacto visual, entendió la preocupación de su compañero dragon slayer, se abrió pasó entre el grupo de miembros que se había congregado alrededor de Amaris y Natsu, pero antes de que pudiera acercarse, Amaris la detuvo.
—Está bien, ella solo no puede tenerme fuera mucho tiempo—sonrió a Wendy, después regresó a su seriedad anterior y dirigió su mirada a Natsu—, ambas sabíamos que cuando este día llegara sería una conmoción para Fairy Tail.
Natsu llevó una mano a su frente, frustrado.
—¿Realmente…no eres Lucy? —Preguntó, desesperanzado y dolido ante la falsa expectativa de volver a ver a su maga celestial —¿Por qué te vez como ella entonces?
Antes de que Amaris respondiera, el característico resplandor de Loki hizo acto de presencia por segunda vez en el día, sosteniendo entre sus manos una esfera que destilaba un brillo plateado.
Dirigió una mirada tranquilizadora a la guardiana antes de gesticular en su dirección, provocando asombro reflejado en las facciones de la mujer, antes de introducir con fuerza la esfera en su interior, provocando que esta desapareciera contra su voluntad en el mundo espiritual.
Lo último que los magos presentes alcanzaron a escuchar fue:
—¡Espera…Loki!
Una diminuta sonrisa se poso en los labios del espíritu del león.
Bienvenida de nuevo, Lucy…
Originalmente, este capítulo era más largo (mínimo 3K palabras), pero con el final que le di quedaba realmente perfecto para marcar el suspenso que la situación requiere. No se preocupen, ya que la parte que falta ya está escrita (solo faltaria complementarla)será rápidamente publicada (denme una semana, máximo dos). No volveré a tardar tanto como los horribles siete meses pasados.
PROXIMO CAPITULO: RECUERDOS.
Aprecio mucho, los favoritos y alertas. Una vez más gracias a Gabe Logan y a Marpipi por darme los ánimos que necesitaba para reavivar esta historia con sus reviews.
¡Abrazos llenos fluff a todos!
—Bliss A.
