¡Rated M! jejejeje preparaos..
Capítulo 9
Nos levantamos y recogimos las cosas deprisa. Había un par de personas más y una familia por la playa, que intentaban disimular que nos observaban. Yo me sonroje mirando hacia Rick, el cual se ponía bien su bañador. Eso me hizo acordar que aún tenía desatado el bikini. Me tapé con la toalla evitando que se me vieran más los pechos, y me gire de espaldas a Castle.
- Átame el bikini.
- Mmm... No se... A mí me gusta así.
-¡Rick! Por favor...
- Vale, pero solo porque has dicho "por favor"- cogió las tiras y empezó a lazarlas - y que sepas que no durará mucho.
Sonreí sin que me viera, y una vez terminó me gire, le di un pequeño beso, y empecé a caminar hacia la casa. El me siguió hasta quedar de lado.
Abrió la puerta para dejarme pasar y entro detrás de mí. Tiró sus cosas al sofá e hizo lo mismo con lo que llevaba yo en brazos. Luego acercó mi rostro al suyo, cogiéndome por la cintura, para besarme. Aprovechando que tenía las manos libres, lo rodee por el cuello y ahondé el beso introduciendo mi lengua en toda su boca.
Retrocedimos pegados hasta las escaleras que conducían al segundo piso, andando a empujones, y casi rompimos el jarrón de la mesilla. Sus manos bajaron hasta mi culo con firmeza para posicionarse finalmente en mis muslos, y me ayudó a subir las piernas alrededor de su cintura agarrándome fuerte.
Sentí su erección en mi parte más sensible a través de los bañadores aún mojados, haciendo que me humedeciera aún más. Empezó a subir las escaleras hacia la habitación, y nuestro roce me hizo enloquecer. Estaba muy duro.
Nos seguíamos besando apasionadamente cuando entramos a la habitación. Me dejó al suelo, y me recorrió todo el cuello a besos.
En ese momento me di cuenta de lo que estábamos a punto de hacer y me puse nerviosa. Yo lo quería, y quería hacer el amor con él ahora, pero me entraron dudas y malos recuerdos que no podía olvidar.
Hacía menos de un mes, cuando estaba con Tom, decidí que quería dar ese paso. Me costó convencerme, y decidí hacerlo por Tom. Por nosotros. Madison me dijo que no sería nada, que me gustaría, que ella lo había hecho con un novio que tuvo el verano pasado y era fantástico. Pero en el momento de la verdad me dolió mucho y no pude seguir. Le dije que parase y él no quería, seguía intentando penetrarme, intentando convencerme de que no pasaba nada, pero sí pasaba. Hasta que lo empujé con lagrimas en los ojos y gritando no se dio cuenta de mi sufrimiento. Cogí mucho miedo, y aunque intentó consolarme no fue suficiente. El daño ya estaba hecho. No quise volver a intentarlo. Creo que eso fue lo que hizo que se cansara de mí.
No quiero que me pase lo mismo otra vez.
Rick se dio cuenta de que mi expresión había cambiado y paró de besar mi cuerpo. Miraba hacia el suelo reflexionando. Él me alzó la barbilla con una mano para que lo mirase a los ojos. Vi en su mirada deseo y preocupación.
- ¿Estás bien?
- Tengo miedo… - dije con un hilo de voz. Tenía que contárselo. No podía mentirle.
- Tranquila – dijo dándome un abrazo – no te haré daño.
Yo enterré la cabeza en su pecho y me fui calmando.
- Es que cuando lo intenté hacer con mi ex me dolió muchísimo… no quiero que me pase lo mismo… - una lagrima se me escapó y fue a parar al hombro de Rick.
- Kate, no te obligaré a hacer algo que no te guste – dijo acariciándome el pelo y presionándome más contra su pecho – te juro que iré con mucho cuidado.
- ¿Me lo prometes?
Me separó para mirarme a los ojos – Te lo prometo.
- Bien… porque quiero intentarlo.
Nuestros rostros se acercaron otra vez y me besó con delicadeza. Sus manos me acariciaban la espalda y aplacaban mis nervios.
Me estiró a la cama y se puso encima de mí. Empezó besándome el cuello y fue bajando hasta mi pecho. Lo hacía con mucha cura para que no me alterase, y se lo agradecía. Me incorporé un poco permitiéndole desatarme el bikini y quitarme la parte de arriba.
Volvimos a besarnos apasionadamente en la boca mientras con sus manos me masajeaba los pechos. Luego bajo hasta ellos y comenzó a besar, morder y succionar mi pezón derecho, mientras sus dedos trabajaban en el otro. Me encantaba aquella sensación, hacía estremecerme de placer por todo el cuerpo, y los pezones se me erizaban. Su boca y manos expertas estaban excitándome mucho, y no podía ahogar mis jadeos.
Sin apartar sus manos, fue bajando hacia mi abdomen, lamiendo mi ombligo, y haciendo un camino de besos hasta donde empiezan las bragas. Me miró a los ojos y yo asentí levemente. Las deslizó por mis piernas hasta quitarlas y quedé desnuda ante él. Me separó un poco las piernas y acercó su boca a mi clítoris. Sus labios entraron en contacto con esa zona, y gemí. Lamió y chupó allí bajo y eso me volvía loca. Lo deseaba muchísimo. Introdujo un dedo dentro de mí y empezó a moverlo. Estaba muy húmeda. Por un momento pensé que si me dejaba llevar por esa sensación estallaría ahora mismo.
Se levantó para quitarse el bañador y liberar su erección. No podía apartar la mirada de su miembro. Tengo que decir que estaba muy bien dotado, y deseaba sentirlo parte de mí.
Abrió un cajón de la mesita de noche y sacó un condón. Se lo quité de las manos cuando se acercó a mí. Lo abrí con cuidado de no petarlo, y me acerqué a él. Cogí su miembro con una mano y la subí y bajé repetidamente. Vi su cara de placer, y jadeó. Me excitaba saber que era yo quien le provocaba eso. Poco a poco deslicé el preservativo hasta ponerlo del todo.
Se colocó encima de mí, recostándonos en la cama.
- ¿Preparada? – me dijo rozando su punta con mi entrada.
- Preparada.
Y en decir eso empezó a penetrarme. Aguanté bien el dolor que me provocaba, y me llenó del todo. Era una sensación rara, pero muy placentera.
Mirándome a los ojos se empezó a mover lentamente. Sentía en cada suave embestida recorrerme un mar de sensaciones. Me dolía un poco, pero valía la pena. A la quinta embestida ya me estaba acostumbrando, y cada vez la sensación de placer era más grande.
Le sonreí, dándole a entender que lo estaba haciendo perfecto, y aumentó el ritmo. Gemí por el roce de nuestros cuerpos, y al cabo de unos minutos la vista se me empezó a nublar. Noté su respiración acelerada encima de mí con el vaivén de nuestros cuerpos. Poco a poco me dejé ir, llegando al clímax. Rick también estaba en su momento de máximo placer, ya que empezó a bajar el ritmo hasta parar, y se dejó caer sobre mí.
Ha sido increíble.
Se desconectó quitándose el condón, y luego se tumbó a mi lado abrazándome mientras nos recuperábamos del orgasmo. Nos mantuvimos así por un tiempo, hasta que decidió hablar:
- ¿Estás bien?
- Más bien que nunca… - dije mirándole a los ojos.
- Me alegro, porque eres increíble Kate.
- Te quiero Rick – y le besé en los labios.
- Y yo a ti.
Decidimos levantarnos e ir a comer algo. Fuimos de la mano hasta el salón, y allí nos vestimos, ya que los bañadores estaban mojados. Me puse por encima mi vestido, sin nada debajo. Él se puso los bóxers y unos pantalones.
Mientras Rick preparaba unos bocadillos, ya que no había mucha cosa en la cocina, yo recogí las cosas de la playa que continuaban tiradas al sofá. Nos sentamos en la mesa de la terraza mirando el mar, con dos latas de cerveza fría, y comiendo los bocadillos. Realmente necesitaba recuperar fuerzas, hacer el amor con Rick me ha agotado.
Nos sonreíamos tontamente mirándonos con un brillo único en los ojos, disfrutando del momento sin hablar. No necesitábamos palabras.
En terminar, pasó su brazo por mis hombros mirando el paisaje. Era precioso. El sol brillaba en lo más alto y sentía como nos quemaba con sus caricias. El mar estaba tranquilo, y las gaviotas sobrevolaban la zona. La familia de antes seguía allí y sus niños hacían volar una cometa.
Apoyé mi cabeza en el hombro de Rick y cerré los ojos dejándome llevar por la brisa marina.
Ojalá pudiera quedarme en ese instante para siempre.
Necesito opiniones! Que os ha parecido?
