Los personajes de Saint Seiya no me pertenecen, son propiedad de Masami Kurumada.

¿La venganza o el amor?

Capítulo 9 El precio de pelear

Extrema angustia, eso era lo que sentía en ese momento. No podía librarse del poder de su madre y tampoco las imágenes en su mente desaparecían. Por primera vez, la espada de su padre le pareció enorme y pesada y sintió que su misión era cruel e innecesaria. La luz que rodeaba la cadenita que colgaba de su cuello brillaba cada vez con más intensidad, sintiendo calidez emanando de ella. Por un segundo, cerró sus ojos y pudo ver y sentir como el caballero de Andrómeda se acercaba a su rostro y besaba sus labios. Disfrutando esa sensación es que fue perdiendo la conciencia y al abrir sus ojos estos ya no eran rojos, sino celestes...

Kaori lentamente sintió como salía de una oscuridad infinita, despertando abruptamente de un sueño forzado. Comenzó rápidamente a recordar que lo último que vio fue a Shun que la estaba abrazando y la había besado con ternura, cuando quedó inconsciente. Ahora estaba en el mismo lugar, teniéndolo al frente visiblemente herido y ella se dirigía hacia él con rapidez, aparentemente volando, pues sentía como flotaba sobre el suelo, llevando aquella espada, que había visto en sus sueños, en su mano derecha. No podía creer lo que estaba sucediendo, llegó a pensar que había vuelto a soñar, sin embargo las lágrimas en las mejillas de Shun, sus verdes ojos sorprendidos y el susurro de su nombre saliendo de sus labios le dejaron claro que eso era la realidad. En eso, notó como su cuerpo estaba siendo manipulado por una fuerza superior a la que no podía resistirse y le quedó claro que el objetivo de esa manipulación era asesinarlo. Solo pudo susurrar su nombre, mientras lloraba ya casi sin control, totalmente angustiada por la situación y por no tener el poder de detenerse. Sintió una calidez especial rodear su cuello y vio la cadenita que le había regalado. "Oh, Shun, ayúdame, por favor… no quiero hacer esto", pensó. Rápidamente el cosmos magenta se expandió a través de su cuerpo y, aunque sentía que ya era demasiado tarde para detenerse, sostuvo la espada decidida a hacer todo lo posible por evitar el desenlace de sus pesadillas.

….

Veloces seguían su carrera hacia Libra, cuando sintieron un frío recorrerle las espaldas. Tisífone e Ixión podían sentir el poder de su reina hasta ese lugar, lo que les dejó claro que ya había tomado la situación en sus manos. Decidieron apresurarse entonces, para poder acabar pronto con los caballeros que quedaban.

Mientras se acercaban al salón de aquella casa, pudieron apreciar el poder de la batalla que se estaba librando y aprovechando la oportunidad de que el caballero de Dragón estaba lanzando su ataque hacia Sísifo, corrieron por un costado para seguir avanzando. Los combatientes no pudieron prestarles atención, pues estaban muy concentrados en su pelea.

Estaban decididos a conseguir una batalla decente, por lo que siguieron corriendo pasando por el templo vacío de Escorpión y, llegando Sagitario, vieron cómo Ticio tenía al Pegaso de rodillas en el suelo, a punto de acabar con él. Le sonrieron con malicia, y ante una leve señal de su mano, continuaron su avance.

Nuevamente, encontraron un templo vacío, el de Capricornio, y recordando que ya sólo quedaban dos casas, se miraron entre sí, pues sabían que faltaba poco para llegar hasta Athena. Estaban concentrados en sus pensamientos cuando se vieron rodeados de un anillo de hielo que les impedía moverse y el clima parecía cambiar a su alrededor, pues extrañamente comenzaba a nevar en el lugar.

–Hasta que al fin llegaron – finalmente vieron al caballero que defendía ese lugar, el que se mostraba seguro de poder detenerlos – Lamento informarles que su camino acaba aquí.

–Así que tú eres el Caballero de Cisne – Ixión se mostraba interesado en el poder de él - ¿Podrías dejarme este combate a mí, Tisífone?

–Si tú quieres, no tengo problema de que te quedes con él. Yo puedo seguir adelante para encontrar a Athena – ambos hablaban como si no estuvieran aprisionados por aquellos anillos de hielo de Hyoga.

Tisífone levantó sus brazos y el anillo a su alrededor se deshizo en pequeños cristales de hielo. Miró al caballero con una sonrisa burlesca y levantando un poco sus manos hizo aparecer sus dos látigos, lanzando rápidamente uno de ellos hacia el caballero, el que retrocedió unos pasos cubriéndose con sus brazos para evitar el ataque. Lamentablemente, el látigo alcanzó a apresarlo de una de sus muñecas, ante la sorpresa de Hyoga, que en un segundo vio como Tisífone estaba encima de él.

–Lástima que no podré pelear contigo… hubiera sido entretenido – la mujer hablaba casi encima de su rostro – Pero, respeto las decisiones de mis compañeros y tendrás que enfrentar a Ixión – avanzó rápido distanciándose del caballero hasta que lo soltó, perdiéndose en la salida de la casa de Acuario. Aunque Hyoga quiso seguirla, Ixión fue más veloz y se interpuso en su camino.

– ¿Adónde vas, niño? Acaso no escuchaste que yo iba a ser tu oponente. No me decepciones, que al fin espero tener una buena pelea – Ixión alzaba su Sarissa.

–Confiaré en que las amazonas detendrán a tu compañera – el cisne lo miró decidido a combatir – Espero que después no lamentes el haberte quedado aquí.

El frío volvió a sentirse en aquel templo, mientras el caballero comenzó a mover sus brazos trazando la constelación del Cisne, y lanzando su cosmos por sobre su cabeza, hizo que la nieve y el hielo rodearan todo el lugar.

¡Diamond Dust! - luego de reunir su congelado cosmos en mano, Hyoga lanzó su ataque en forma de innumerables cristales de nieve afilados y cortantes acompañados de un poderoso viento frío.

Ixión sonrió satisfecho ante la demostración evidente de poder de aquel caballero y se lanzó al ataque mientras movía su Sarissa rápidamente de un lado a otro cortando en el aire el ataque congelado del polvo de diamantes. Hyoga vio estupefacto como era eliminado su poder y sintió el corte del arma de Ixión en su brazo, cuya herida comenzó a sangrar en el acto.

– ¿Eso es todo, niño? – Ixión sentía que su victoria era segura.

–No hay forma de que esto me detenga – el Cisne alzaba su mirada que mostraba decisión – Protegeré a Athena aún a costa de mi propia vida, igual que mis hermanos.

–Jajaja, tus hermanos estás todos muertos ya. Ninguno será capaz de sobrevivir a nuestro poder.

–Eso es lo que tú crees, pero yo puedo sentir sus cosmos aún presentes, por lo que sé que siguen con vida, luchando.

–Veamos qué tanto puedes resistir caballero – el guardián volvía a alzar su arma - ¿Cuánta sangre puedes perder antes de morir?

–Eso no importa, lo único que puedo decirte es que no permitiré que salgas de aquí… ¡Kholodnyi Smerch!...

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Aunque su armadura había sido cortada en dos por la Lanza del pánico de Sísifo, Shiryu volvió a elevar su cosmos arrojando su ataque, lanzando por el aire su poder en forma de cien dragones azules, el que volvió a dar en el guardián de Perséfone. Pero, a pesar de su máximo esfuerzo no logró más que dañarlo levemente.

–Caballero, es mejor que dejes de intentar atacarme – Sísifo solo tenía unos rasguños en su armadura – Lograré derrotarte a ti y a tus compañeros. De esa forma, Perséfone estará en deuda conmigo y pagará el precio que yo estipule – él había sido castigado a pasar la eternidad en el tártaro por avaro, asesino y mentiroso.

–Puede que me cueste acabar contigo, pero estoy seguro que lo lograré con la ayuda de Athena – ante lo dicho Shiryu volvió a elevar su cosmos y las partes de la armadura del Dragón que aún portaba se volvieron doradas, al igual que el color de su cosmos – ¡Dame tu fuerza Athena! – gritó mientras elevaba su brazo derecho y su mano se mantenía recta, simulando una espada.

Saori, al sentir elevarse el cosmos del Dragón por sobre el séptimo sentido y escuchar su súplica, aumentó su cosmos y dirigió una cantidad de él hacia su fiel caballero. "Tú puedes vencerlo, Shiryu, confía en tu fuerza", le dijo telepáticamente. Al ver la determinación del joven, Sísifo alzó su lanza aumentando el aura rojiza a su alrededor, demostrando así que estaba dispuesto a llegar hasta las últimas consecuencias para ganar esa batalla.

¡Excalibur! – el caballero de Dragón bajó en forma veloz su brazo emitiendo un gran corte con su cosmos que le dio directo en el pecho a su oponente, partiendo su armadura en dos.

– ¿Co… cómo pudiste…? – Sísifo cayó al piso completamente derrotado.

Shiryu sonrió victorioso, mientras caía de rodillas al suelo con la Lanza del pánico ensartada en su costado. El guardián la había arrojado durante su ataque y ésta había alcanzado su objetivo. Ahora la Lanza emitía el aura de Perséfone la que fue rodeándolo, haciendo que el caballero cayera definitivamente al piso sumido en el pánico provocado por el poder del arma. "Perdóname, Shunrei… quizás esta vez no pueda volver", alcanzó a decir antes de que sus peores pesadillas se apoderaran de él, mientras se desangraba lentamente en el templo de Libra.

….

Visiblemente agotada por estar manteniendo su cosmos activo para ayudar a sus caballeros, Saori es sostenida por los brazos de Marín, que no se ha apartado de su lado. Entonces, Athena se da cuenta del grave peligro que el Caballero de Andrómeda está enfrentando, al sentir la vibración de su cosmos altamente perturbada. Decide enviarle su ayuda mediante su cosmos, el que viaja concentrado a través del Santuario llegando hasta el joven.

–"Shun, no puedes rendirte… voy a protegerte tal como te lo prometí" – Saori se comunica con él, pero está tan perdido en lo que sus ojos ven, que no puede concentrarse en las palabras de ella. Aun así, el cosmos de Athena comienza a rodearlo para prevenir el ataque de Melinoe y Perséfone.

Se mantiene tan concentrada en ayudar a Shun que, Saori no se da cuenta en qué momento una de los guardianes de su hermana llega hasta el Templo Principal. Tisífone se detiene a observar que al fin ha alcanzado su objetivo y ha logrado encontrar a Athena. Decidida comienza a caminar hacia ella, cuando una de las amazonas se interpone en su paso.

–No te atrevas a acercarte – Shaina le habló tajantemente.

–Veo que aún quedan niñitos que derrotar – la guerrera sujeta sus látigos mientras le esboza una sonrisa burlona – Eres una mujer, al menos espero tener una pelea pareja contigo.

–Mi nombre es Shaina y soy la amazona de Ofiuco – ella levantaba sus brazo derecho en señal de que estaba lista para el ataque - ¡Thunder Claw! - hizo arder su cosmos y creó un ataque con su mano extendida, lanzando golpes de garras afiladas, rompiendo todo a su paso.

–Al fin una batalla – la guardiana se lanzó hacia la amazona, corriendo mientras sostenía sus látigos – Lamento informarte que jamás podrás contra mí con esa fuerza – ella esquivaba los golpes generados por la técnica de Sahina y alzaba con rapidez sus armas, las que aprisionaron el cuerpo de la chica, a la vez que comenzaban poco a poco a estrangularla.

….

Aún no puede creer lo que está sucediendo frente a sus ojos. Shun ve como Kaori se apodera parcialmente de su cuerpo, volviendo en sí en el peor momento. No puede evitar que las lágrimas salgan en forma involuntaria por sus ojos al ver el pánico que se refleja el rostro de ella, impidiéndole actuar, quedando totalmente en blanco ante esa situación. Entonces, siente el cosmos de Athena que lo rodea cálidamente, protegiéndolo del inminente ataque.

Por su parte, Kaori está decidida a frenar la voluntad de Perséfone, aún a costa de salir herida. Intenta mover su mano izquierda, logrando vencer un poco la manipulación de la reina del inframundo, tomando la espada por su filo para detenerla, provocándose de inmediato una herida. Con todas sus fuerzas jala hacia sí la espada, pero debido al impulso que lleva en el vuelo y al poder que la empuja hacia adelante, no puede detener en su totalidad el ataque iniciado por Perséfone. La espada de Hades, finalmente alcanza su objetivo, pero debido al cosmos protector de Athena y a la voluntad del amor de Kaori, esta se desvía de su ataque dirigido al corazón del caballero, incrustándose en su costado izquierdo, provocando que la sangre saliera con rapidez del corte efectuado.

-¡NOOO! – grita Kaori, quien hizo todo lo posible por evitar el ataque y ahora ve como Shun cae de rodillas y pone su mano sobre la herida de donde brota la sangre. No puede soportar aquella escena tan horrible para ella, por lo que se desmaya, cayendo al suelo con la espada de Hades aun en su mano.

Perséfone comienza a reír, satisfecha de haber logrado herir a Andrómeda. Camina hasta donde se encuentra su hija y le ordena a Piritoo tomarla en brazos.

–Cárgala hasta que nos encontremos frente a Athena. Allí la despertaré para que finalicemos juntas nuestra venganza – le dice a su guardián – Aunque intentaron salvarte, con esa herida es suficiente para que mueras. Te dejaré así para que sufras, sabiendo que pronto Melinoe despertará completamente y aquella chica Kaori que se sacrificó por ti, desaparecerá de este mundo – se dirigía con maliciosa burla hacia Shun que debido a la pérdida de sangre se encontraba débil y no pudo hacer nada, mientras veía como se llevaban a su compañera.

–Perdóname, Kaori, no pude salvarte – bajó su cabeza, pues se sentía derrotado y sin fuerzas para continuar. Las lágrimas seguían saliendo de sus ojos, mientras con impotencia hacia el intento de levantarse, volviendo a caer al suelo.

….

Arrodillado, visiblemente inseguro de cómo continuar batallando, Seiya levanta su mirada hacia Ticio, quien lo observa con burla en su rostro. Sabe que debe seguir peleando a pesar de la incertidumbre que lo rodea, por lo que comienza a levantarse tembloroso, decidido a continuar.

–Aunque coloques el miedo, el dolor y la inseguridad dentro de mi corazón, nunca podrás detenerme, porque el amor a Athena es lo que me mueve y en su cosmos es en el que confío – volvió a encender su cosmos - ¡Pegasus Suisei Ken! – Seiya reúne todo el poder de sus meteoros en un solo golpe de gran potencia lanzándose directo hacia el guerrero, golpeándolo con fuerza en su pecho, haciendo que este salga disparado hacia la pared.

A pesar de que Ticio queda incrustado, sale caminando como si nada con su armadura un tanto magullada producto del golpe del Pegaso. Seiya no puede creerlo, esa es su técnica máxima y con ella a derrotado a inumerables y poderosos enemigos. El guardián ahora está enfurecido debido a que lo ha golpeado, por lo que empuña su espada y levantándola por sobre su cabeza la esgrime con agilidad, mientras Seiya corre esquivando el aire cortante que emite. Va acercándose nuevamente al guardián elevando su cosmos vuelve a lanzar su ataque y creyendo que ha golpeado al guardián se detiene. Pero al voltear, ve que Ticio sigue en pie sin ningún daño.

– ¿Pero qué pasó? – el castaño está totalmente sorprendido. Ahora sí que no sabe qué está ocurriendo.

–Jajaja, tú cara confundida es muy divertida, Pegaso – el guardián se burla sin compasión de él – El poder de mi espada al ser blandida en muchas ocasiones, me protege de cualquier ataque, por lo que acabas de hacer solo fue un gasto innecesario de tu energía.

–Entonces, tengo que pensar en una técnica que me permita acabar de una vez por todas contigo – Seiya incendia su cosmos de nuevo, sorprendiendo al guardián de Perséfone ante su perseverancia inquebrantable.

….

En el Templo de Leo, puede sentirse el cosmos de Ikki volviendo a la vida, después de haber sido herido por el poder emanado del Martillo de Hefestos que manipulaba Tántalo. Con dificultad logra ponerse de pie, aun cansado y magullado por el ataque final del guardián, pero al igual que un fénix, resurge para ir en ayuda de su hermano. Siente que el cosmos de Shun se ha debilitado, por lo que sacando las pocas energías que tiene en ese momento, comienza a caminar tambaleante atravesando la quinta casa.

Al llegar a Virgo, ve a su hermano herido en el suelo, intentando levantarse.

–Shun… - Ikki se acerca como puede - ¿Qué fue lo que pasó aquí?

–Nii-san… - apenas puede hablar – Pasó lo peor, Ikki… lo peor – su mirada se ve perdida en la salida del Templo.

–Mirame, otooto – toma el rostro de su hermano en sus manos, obligándolo a voltearse - Dime que te ocurrió…

–Se la llevaron y ahora tengo que ir a salvarla… - Shun volvía a intentar levantarse, pero la sangre salía ya casi sin control de su costado.

–No puedes caminar así. Dime ¿a quién se llevaron, Shun? – Ikki estaba perdiendo la paciencia de no saber qué le estaba pasando.

–A Kaori, nii-san… Perséfone se llevó a Kaori…

–Pero, ¿cómo? Si ella está en Japón… eso es imposible…

–Ella es Melinoe, Ikki… su cuerpo le pertenece a la hija de Hades – sus ojos volvieron a llenarse lágrimas, al recordar que Perséfone le dijo que ella desaparecía muy pronto ante el despertar total de Melinoe.

– ¿Qué quieres hacer, otooto? – Ikki no supo que decirle a su hermano ante tal revelación. Sabía que sus sentimientos por ella habían crecido al pasar el tiempo y podía entender el dolor de su pérdida.

–Ayúdame a levantarme, por favor - decidido a ayudarlo en lo que fuera posible, el Fénix toma a Shun de un brazo, pasándolo por detrás de su cuello, para alzarlo y que se pudiera poner de pie.

– Ahora, ¿qué hacemos?

–Debemos alcanzar a Perséfone… va subiendo hacia el Templo principal para terminar su venganza…

–Pero, debemos hacer algo con tu herida, o sino no podrás ayudar a tu amiga – su hermano estaba visiblemente preocupado por la cantidad de sangre que salía de su costado. Colocó la palma de su mano sobre la herida de Shun y comenzó a emitir su cosmos concentrándolo para detener el sangrado. Ante la energía de Ikki, el joven Andrómeda sintió primero un calor casi insoportable que luego dio paso a un alivio reconfortante.

–Gracias, nii-san…

–Sólo detuve el sangrado, tu herida aún está abierta por lo que debes evitar hacer algún esfuerzo. Utiliza tu cosmos para reponerte. Yo te ayudaré a caminar hasta que encontremos a tu amiga – su hermano lo estaba ayudando en todo lo que podía.

–No te preocupes, te haré caso en todo. Confío en que me ayudarás – Shun volvía a sonreír ante el apoyo que Ikki le estaba brindando.

Así comenzaron su camino para alcanzar a la Reina del inframundo, que se sentía satisfecha por cómo se estaban dando las cosas, creyendo que todo estaba a su favor para completar su venganza.

….

Athena, respaldada y protegida por Marín, pudo respirar tranquila al sentir que el Fénix volvía a la vida y que se encontraba junto a Andrómeda, el que había logrado estabilizar su cosmos, dándole la calma necesaria para seguir apoyando al resto de sus caballeros.

Sentía la pelea que estaba librando Shaina, la que aún no lograba zafarse de los látigos de Tisífone que la aprisionaban cada vez más.

Pudo comprobar que el cosmos de Shiryu se debilitaba poco a poco después de haber derrotado al guardián de Perséfone, y trataba de llamarlo telepáticamente para que despertara de las pesadillas que lo atormentaban.

Dirigió su atención a Seiya, que se mantenía batallando sin perder su conocida perseverancia, ante lo que esbozó una sonrisa de satisfacción, pues tenía fe en que él jamás la defraudaría.

Finalmente, sitió como Hyoga encendía su cosmos al máximo preparándose para lanzar un nuevo ataque en contra de Ixión.

Abruptamente, pudo sentir la presencia de su hermana que se desplazaba hacia el templo de Libra, junto a dos personas más y percibió el odio que emanaba de ella, haciendo que un temor le recorriera la espalda. "Espérame, Athena, voy a destruirte para que pagues tu osadía de atacar a Hades", pudo escuchar que le decía, mientras sintió un escalofrío subirle por los pies. "Ven, no te tengo miedo, hermana. Aunque desearía que las cosas fueran diferentes y no tuviéramos que pelear", le respondió Saori cuando se recuperó del miedo inicial que le ocasionaron sus palabras. Fortalecida ahora por el inmenso deseo de ayudar a sus caballeros, Athena volvió a elevar su cosmos, el que brilló con intensidad rodeando el Santuario, como un indicio de que pronto todas aquellas batallas llegarían a su fin.

Continuará…


Notas de la autora: Noveno capítulo ya… ni yo puedo creer cómo ha avanzado esta historia O.O

Bueno, puedo adelantarles que ya solo quedan dos capítulos para el final, el que espero sea de su agrado :D

Muchas gracias a todos los que han seguido esta historia desde el comienzo y a quienes se han sumado en el camino y gracias también a quienes se han tomado el tiempo de comentar, sus opiniones siempre son bien recibidas ;)

Espero que hayan disfrutado de este capítulo, y espero ansiosa sus comentarios. Saludos, Selitte :)

PD: Tuve que subir el capítulo hoy, porque mañana no estaré en casa... :P