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Me volvía loco aquella mujer, eso era algo irremediable, una realidad tan aplastante que me ponía nervioso, después de que jugase solo un minuto con su postre yo casi me veía incapaz de sostener las ganas de besarla, y se lo dije, me miró un momento y luego sonrió.
_ Bueno, Eric, tampoco sé que te lo impide…
_ Ahora mismo la mesa, por eso es mejor que paguemos la cuenta y salgamos. –reí y ella pareció desconcertarse un poco.
Pagué la cuenta y salimos del restaurante, ya en la puerta no pude contenerme mucho más, antes de dirigirnos al coche sujeté su cintura y la atraje hacia mí.
_ Ahora no tienes helado, ¿cómo volverás a provocarme? –dije levantando una ceja y sonriendo un poco.
_ En realidad, esperaba que no hiciese falta.
Se pegó a mí y rodeó mi espalda con sus brazos, tenía razón, no hacía falta, inmediatamente estreché nuestra posición, me acerqué a ella y rocé sus labios con los míos, apenas fue tangible y sin embargo me hizo temblar entero, volví a besarla mientras cerraba los ojos y me concentraba en su aroma, era tan deliciosa que no me separé hasta que la respiración se hizo dificultosa para ambos.
_ Vaya… -dijo Sookie, parecía sorprendida gratamente, y yo no pude menos que reírme esperando que dijera algo más- me alegro de no haber bebido mucho vino, me gustará recordar este beso.
Reí y volví a rozar sus labios, luego fuimos hasta el coche, la invité a tomar una copa en Moon o Drömmen, al final decidimos que Moon era mejor, sinceramente, prefería que nos viese Jason a que nos viese Pam, no estaba preparado aun para explicarle que estaba tonteando de esa forma con Sookie, no, porque yo sabía que yo para ella solo era una especie de juego, no es que jugase conmigo, simplemente necesitaba divertirse, y a mí no me vendría mal, vale, no tendría nada serio con ella, y quizá sufriría por eso un poco, pero en ese momento solo me importaba volver a besarla y sentirla cerca de mí. Llegamos al estacionamiento y antes de salir Sookie me miró.
_ ¿sabes? no sé si Jason está ahí dentro, obviamente, si está, bueno, ya sabes, es mi hermano y no me gustaría que pensara que me lio con nuestro nuevo socio a la mínima de cambio…
_ Entiendo, podemos ir a otro sitio.
_ No, está bien, es solo que no podré besarte ahí dentro –dijo mientras se acercaba- así que prefiero entrar con buen sabor de boca.
Me besó y yo sentí que me faltaba el aire mucho antes siquiera de que profundizara el beso, cosa que también hizo, cuando me di cuenta mi lengua se abría paso a través de su boca mientras yo sujetaba su cuello con una mano y su espalda con otra y me inclinaba cada vez más en su asiento, en un momento dado ella puso una mano sobre mi pecho y me apartó, me miró y sonrió un momento, luego volvió a acercarme a ella tirando de mi camisa, besó mi cuello mientras yo notaba como mi cuerpo reaccionaba a cada caricia, dejó un reguero de besos por el lateral de mi cuello hasta llegar al ovulo de mi oreja, noté como lo lamía suavemente y ahogué un gemido, esa mujer haría que estallase antes siquiera de poder tocarla en condiciones, aproveché que el estacionamiento estaba lo suficientemente oscuro, la agarré por las caderas y la miré haciéndole entender lo que quería, se subió en mi regazo mientras subía su vestido y podía notar sus bragas directamente en mi pantalón, acaricie su espalda mientras nos besábamos, baje a su glorioso culo mientras lo apretaba y hacía que ella se pegara más a mi polla que para ese entonces estaba a punto de estallar, de pronto fue Sookie quien volvió a apartarse, habló entrecortadamente.
_ Quizá deberíamos ir a mi apartamento, ya sabes que está cerca y no me gustaría que alguien nos viese así.
Reí y la dejé volver a su asiento, conduje mientras ella se acomodaba el vestido como podía, el camino nunca se me había hecho tan largo, cuando por fin aparqué y llegamos a su portal yo no podía mantener mis manos quietas, una vez entramos en el ascensor tuve que hacer grandes esfuerzos para no arrancarle todo lo que llevaba puesto, ella me alejó y me dejó serenarme un poco.
_ Tranquilo Northman, pienso dar cuenta de ti durante algunas horas –dijo mientras me miraba y se mordía el labio, yo volví a ahogar un gemido.
Las puertas del ascensor se abrieron y ella me llevó de la mano hasta su apartamento, una vez dentro ya no hubo marcha atrás, necesitaba verla desnuda, sentir su cuerpo cerca del mío, y necesitaba desesperadamente estar dentro de ella, le saqué el vestido por la cabeza y la dejé en ropa interior, no pude menos que tragar saliva ante la visión de Sookie en ropa interior, realmente esa mujer era una especie de regalo que algún Dios misericordioso había decidido darme, su cuerpo era aun más impresionante sin ropa, sus generosos pechos se apretaban en el sostén pidiendo ser liberados, la cogí por las caderas y la alcé mientras ella enroscaba las piernas en mi cuerpo, la pegué a la pared y besé su boca, bajé por su cuello hasta sus pechos, atrapé un pezón entre mis dientes aun con el sostén puesto, ella gimió y se agarró a mi cuello con más fuerza, seguí jugando con ella un poco más hasta que me cortó.
_ Eric, llévame a la cama, necesito tenerte dentro –dijo mientras apoyaba su frente en la mía, pregunté la dirección del dormitorio y la llevé en brazos.
La tumbé en la cama mientras yo me quedaba al filo de rodillas, me deleité una vez más observándola, le quité la ropa interior y los tacones, luego me despojé yo de toda mi ropa mientras la miraba sonreírme.
_ Vaya, te mantienes en forma Northman, -dijo mientras se sentaba en la cama y besaba mi pecho, sujete su cabeza mientras lamía mis pezones, luego la tumbé y me quité los bóxers, necesitaba entrar en ella de una vez.
Lo hice lentamente al principio, dejándola amoldarse, gimió cuando estuve completamente dentro de ella y luego empecé un vaivén mientras ella se agarraba a mi espalda y gemía cada vez más alto.
_ Sookie…, Dios no te imaginas como deseaba esto – ella sonrió y me besó en respuesta.
Ataqué su cuello y le di pequeños mordiscos mientras llegaba a su hombro, necesitaba tenerla de todas las formas posibles, salí de ella, la hice ponerse de rodillas y apoyarse en el cabecero de la cama mirando a la pared, me agarré a sus caderas y volví a empujar en ella, esta vez con más fuerza, quería que sintiese todo lo que quería darle, quería demostrarle con cada embestida que pensaba hacerla mía al menos esa noche, notaba sus pechos moverse de manera desenfrenada ante mis embestidas, su culo aparecía glorioso ante mí y yo no podía por menos que agarrarme a él y estrujarlo, Sookie dejó de agarrarse al cabecero, se echó hacia atrás, apoyó su cabeza en mi pecho y colocó sus manos alrededor de mi cuello mientras me ayudaba con los movimientos, eso solo hizo que acelerase el ritmo hasta notar como ella se estremecía y apretaba mi polla, gritó mi nombre mientras se estremecía y alcanzaba el orgasmo, no pude soportarlo más y estalle después de ella vaciándome en su interior.
A pesar de haber llegado al orgasmo no salí de ella al instante, me quede en esa postura besando su cuello y su hombro mientras ella permanecía con los ojos cerrados.
_ ¿Estás bien? –dije, casi parecía dormida de pronto.
_ Creo que nunca había estado mejor -dijo mientras abría los ojos y me miraba sonriendo.
_ Yo creo que nunca te he visto tan hermosa como ahora.
Y era verdad, sus mejillas estaban sonrosadas por lo que habíamos hecho unos minutos antes, sus ojos relajados y su cara casi extasiada aun, era una preciosidad, podría acostumbrarme a ella, podría hacerlo de tantas formas que me asustó, aparte ese pensamiento mientras salía de su cuerpo y me tumbaba en la cama atrayéndola contra mí, besé su frente y ella alzó su cara para mirarme.
_ Eres increíble Eric, y no solo en el sexo –sonreí y la besé en los labios, luego se acurrucó y se quedó dormida.
Cuando la miré dormir plácidamente entre mis brazos odié tener que irme, quería quedarme con ella, quería compartir su cama esa noche, despertarla de madrugada y hacerla mía nuevamente, pero eran casi las dos de la madrugada y en casa tenía a otra mujercita esperándome, así que me deshice de su abrazo con cuidado de no despertarla y me vestí para irme.
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Cuando abrí los ojos no encontré a Eric a simple vista, me levanté, me puse una bata que tenía por el dormitorio y salí a ver si estaba, de pronto me note asustada, ¿se había ido? habíamos tenido una cena impresionante, reímos, hablamos, bromeamos, y por ultimo tuvimos el mejor sexo que se haya podido imaginar, al menos yo, y ahora simplemente no estaba, me encontraba al borde de las lagrimas cuando entré en la cocina y vi una hoja de papel sobre la mesa, me acerqué, era la letra de Eric.
"Ojala pudiese quedarme contigo, me apetece saber cómo eres al despertar, pero debo ir a casa, ha sido una noche maravillosa, eres increíble Sookie. Un beso. E.N."
No pude por menos que sentirme bien y mal a partes iguales, él quería quedarse y esa idea me gustaba, me gustaba mucho a decir verdad, además había tenido el detalle de dejar la nota, pero por otra parte, ¿era necesario irse?, eso solo me dio que pensar una cosa, alguien lo esperaba en casa, y esa realidad me golpeó tan fuerte que sentí la necesidad de obligarme a respirar.
No podía ser, ¿tenía novia? ¿O mujer? estaba ensimismada en mis pensamientos cuando el teléfono sonó, era Pam.
_ Hola reina, ¿cómo estás?
_ Buenos días Sookie, siento molestarte, me preguntaba si podrías venir a la oficina, quiero que veamos juntas los bocetos de la decoración de la sala VIP, ya sé que es sábado, si no puedes no pasa nada.
_ Claro, no te preocupes, voy a tu despacho en un rato, déjame darme una ducha y vestirme.
_ De acuerdo hasta ahora.
Me di prisa, justo eso me vendría bien, trabajar y despejarme un poco, tenía que pensar en todo, además, con un poco de suerte podría sacarle algo a Pam acerca de Eric. Cuando llegué a las oficinas no había nadie allí, se ve que no tenían por costumbre trabajar los sábados, subí las escaleras y me encontré de frente con Pam.
_ Vaya, a eso lo llamo yo rapidez.
_ Ya ves, si se trata de trabajar siempre.
Reímos y nos dispusimos a trabajar el resto de la mañana, terminamos los bocetos, elegimos los que nos gustaban y Pam me aseguró que se encargaría de todo el lunes a primera hora, así que no tenía nada que hacer, por la tarde pensé en llamar a Eric, pero me contuve, si él no lo había hecho habría alguna razón, quizá estaría con su novia paseando tranquilamente mientras yo estaba en casa martirizándome y recordando la noche pasada una y otra vez. Cuando pensé que darle más vueltas a la cabeza no me traería nada bueno, me dirigí a casa de Arlene, hablar con ella siempre me animaba, al llegar Arlene estuvo feliz de verme, me invitó a un café y pasamos la tarde entre charla y risas, evité comentarle nada de Eric, me centré en que ella me contase como iba su vida, y en lo contenta que estaba de que por fin hubiese dejado a Bill.
_ Ahora tienes que buscar un buen hombre, uno con el que formar una familia Sook. –Dijo mientras me pasaba a su bebé para que lo cogiera en brazos-.
_ Imagino, no sé Arlene, quizá yo no valgo para formar una familia, Bill siempre decía que no podíamos tener hijos porque yo no sería buena madre.
_Bill es gilipollas, no quería darte hijos porque seguramente pensaría que querías atarlo de por vida, ya ves que estupidez, como si conseguir estar con él de por vida fuese un honor.
_ Supongo, no sé, se lo pedí muchas veces Arlene, ósea, no es que me muera por ser madre, pero si quise intentarlo, cuando te veo a ti con tus hijos…, al menos tu los tienes a ellos, ¿sabes? a mi después del divorcio no me ha quedado nada.
_ Te ha quedado la libertad Sook, libertad para formar una familia con el hombre correcto.
Asentí, la verdad es que al tener a su bebé en brazos y jugar toda la tarde con sus niños me hizo imaginar y pensar mucho en el tema, quizá algún día yo pudiese tener lo que ella y Terry tenían. De momento no, de momento ni familia, ni niños, solo tenía en la mente a un rubio altísimo y guapísimo que la noche anterior me había echado el mejor polvo de mi vida y luego se había largado dejando una simple nota en la que alegaba que debía volver a casa, y eso, no animaba a ninguna mujer.
Regresé a casa para cenar, en realidad me arrastré, no me apetecía encerrarme, aun así, cené un poco, me acosté y decidí que el domingo bien podría ir a hacer algo de ejercicio, hacía tiempo que no corría y era una costumbre sana.
Eso hice, debo decir que a pesar de haber elegido un circuito fácil, a la vuelta venía intentando no vomitar hasta la primera papilla, joder, en el momento en que dejaba de practicar un poco volvía y era como ir a la guerra, me sujetaba el costado y casi me faltaba pedir ayuda a cualquier peatón de la calle, mi aspecto ciertamente era ridículo, paré a mitad de camino, bebí un poco de agua y decidí que ya estaba bien de correr, me acomodé el pantalón de chándal y el top y volví a casa dando un paseo, lo que no esperaba era ver a Eric postrado en mi portal cuando llegué, me miró sonriente como siempre, como si nada hubiese pasado, el sábado entero sin llamarme siquiera y ahora simplemente se plantaba en la puerta de mi casa sonriendo, me planteé seriamente la posibilidad de estamparle una bofetada, pero en vez de eso me paré ante su imponente figura.
_ Buenos días, ya veo como te mantienes en forma. –dijo mientras miraba descaradamente mi pecho.
_ Buenos días Northman, ya ves, tú practicas el escapismo y yo el footing. –dije sin ocultar lo más mínimo mi tono sarcástico, Eric levantó su ceja y luego sonrió.
_ Creo que alguien no está de muy buen humor, ¿Me invitas a desayunar?
_ ¿Acaso vas a dejarme otra opción? –Movió la cabeza negativamente- bien, entonces vamos –torcí el gesto mientras abría el portal- sube.
Entramos en el apartamento, puse un par de tostadas y la cafetera en marcha, avisé a Eric que iba a ducharme y le dije que se sirviese.
_ Ahí tienes el bloc de notas, por si después de comer tienes que irte repentinamente. –salí de la cocina satisfecha con mi salida de tono, casi sonriendo triunfal, me duró poco, el tiempo de que Eric me sobresaltase en mi dormitorio mientras agarraba mi cintura y besaba mi cuello.
_ Sookie, quería quedarme pero no pude, no te pido que lo entiendas, pero sí que me creas.
_ ¿Qué tengo que creer Eric? –dije volviéndome- pensé que había sido una noche fantástica, nos reímos, bromeamos, tuvimos buen sexo, al menos yo tuve buen sexo, y luego simplemente te vas en cuanto me duermo, pues obviamente no me siento bien, y ahora por favor déjame ducharme, ve a desayunar y espérame, luego si quieres hablamos de esto.
_ Está bien –dijo mientras volvía a la cocina.
Me desvestí y entré en la ducha, no podía creer que Eric estuviese en mi cocina, no podía creer que simplemente no quisiera darme ninguna explicación, cada vez me sonaba todo más raro, cada vez me sentía más como una simple amante, no debería ser así, yo no era una cualquiera, no consentí que Bill me tratase como tal y no se lo iba a consentir a Eric, sin poder evitarlo un par de lagrimas brotaron de mis ojos, las dejé correr con el agua y eché mi cabeza hacia atrás para sentir los chorros de la ducha e intentar calmarme, cuando abrí los ojos casi me muero del infarto.
_ ¡Joder Eric! ¿No te he dicho que fueras a la cocina a comer?
_ Prefería comer otras cosas –se encogió de hombros como si hubiese dicho una obviedad y con cara divertida, cambió su reacción cuando se acercó a la ducha y se dio cuenta de que lloraba.
_ Sookie, no joder, esto no es lo que yo quería. –dijo mientras la cara le cambiaba completamente.
_ ¿Qué querías Eric? Tal vez la culpa es mía, tal vez te di a entender que estoy dispuesta a ser tu amante, pero no lo estoy, no soy una cualquiera.
Eric me miró confuso y luego se llevó las manos a los pelos.
_ ¿Crees que me fui porque tengo novia o mujer o algo así?
_ ¿Y acaso no es así?
Eric no contestó, simplemente se quitó la camiseta y los zapatos, entró en la ducha con pantalones incluidos y me sujetó por la cintura mientras ambos nos mojábamos.
