"Pensamientos"

Dialogos

Capitulo IX

"Sorpresas"

"Alguien! ayuda! Alguien! A-al-alguien, ayu-da..."

Irguiendose rápidamente de la cama, mientras gotas de sudor descendían por su cuerpo, su respiración se encontraba agitada, llevaba un tiempo sin tener esas pesadillas, mas bien, sin soñar, y hubiese preferido permanecer asi. En medio de la oscuridad alzo su rostro tratando de encontrar la vela que siempre estaba cerca suya, estiro sus dedos hasta la comoda junto a la cama, tomando la vela y atrayendola para si. Cuando por fin su respiración se calmo, observo el reloj de la mesilla, concentrandose en escuchar el tic-tac.

5:30 – como un suave murmullo, casi inaudible que se unia con las sombras, se perdio en la vista de la ventana, el cielo seguia oscuro, pero podían distinguirse leves rayos de luz naranjosa, indicando el pronto amanecer, pero eran casi imperceptibles.

Saco sus pies de la cama, y cuando estuvo dispuesta a pararse, sintió como todo su peso se desplomaba junto al temblor en sus piernas, aunque se quisiera convencer, no podía, el miedo le tenia, mas aun al darse cuenta que ya no había vela que le iluminara, solo una oscuridad inmemsa.

~•~

--Sarada levantate -- una hermosa mujer pelirosa atravesó la puerta que conectaba a la habitación en la que dormía una pelinegra, adentrándose cada vez mas hacia la cama, se sento en cuclillas frente a su hija –Sarada, dijiste que querias ir a entrenar temprano. – zarandeado levemente a la chica por los hombros, por fin consiguió que esta despegara los párpados.

-- ¿Ma-ma? ¿Que hora es? – De manera lenta y entre bostezos, irguio su cuerpo hasta quedar sentada en la cama, frotándose los ojos.

Casi las 7, el desayuno ya está en la mesa, tu padre y yo te esperamos– depositando un beso en la frente de Sarada, la mujer abandono la habitación, quedando solo el silencio matutino, si es que claro, se le podía llamar silencio al suave cantar de las aves.

Cambiando su vestimenta a una mas apropiada para entrenar y arreglarse el cabello, la genin bajo rápidamente las escaleras adentrándose al comedor.

Buenos días -- tomo asiento, y en un susurro agradeció por la comida.

La mesa se encontraba en total silencio, un tanto tenso, pero normal en la familia Uchiha.

¿Y que te pareció tu nuevo sensei?

-- Mmmm -- "¿les parece olvidar este dia y empezar de nuevo mañana?"– No le conocemos muy bien aun.

-- Ya veo, ¿como se llama?

Tsuki Hatake -- los grandes ojos verdes de Sakura se abrieron de sobremanera -- ¿la conoces mamá?

He escuchado hablar de ella, pero no la he visto en un tiempo.

Tras la breve conversación, el silencio volvio a acentuarse sobre la mesa, siendo ahora un poco menos pesado.

Papá, ¿entrenarias conmigo? -- Sarada volvía de la cocina al terminar de lavar su plato, y esperaba expectante la respuesta de su padre, aunque una parte de ella ya sabía cual era.

-- Ya quede con Boruto para entrenar — el Uchiha mayor se encontraba junta a la entrada de la casa, acomodandose su capa de viaje —Nos vemos despues.

Que tengas buen dia — Sakura tomo los platos que quedaban en la mesa y se encaminó a la cocina, pasando junto a la pelinegra — No te sientas mal Sarada, ya veras que entrenara contigo, solo que ahora Boruto se te adelanto. — dedicándole una sonrisa triste la mujer continuo con su labor, mientras su hija se despedia y abandonaba la casa.

Sarada sentia una leve tristeza, desde que Sasuke se quedase en la aldea despues del ataque de los Otsusuki, hacia ya dos meses, había intentado pasar tiempo con el, que le ayudase a mejorar con el uso del sharingan o alguna otra cosa, pero nunca conseguía una respuesta afirmativa; las primeras veces le dio igual, pero luego, una extraña sensación empezo a formarse en su corazon, una opresión que no podía controlar. Su padre llegaba de los entrenamientos o de la oficina del Hokage y rara vez tenían una conversación padre-hija, pero tenia que admitir que las pocas veces que lograba hablar con el se sentia realmente feliz, tampoco era como si Sasuke no la quisiese, de hecho, aunque no lo mostrase, era evidente el cariño que sentia el Uchiha hacia su familia.

Y como tantas veces atras, la pelinegra se dirigió al campo de entrenamiento, faltaba casi una hora para que el resto de su equipo llegase, sin tomar en cuenta que muy, muy, probablemente Boruto llegase despues de lo establecido, entrenar con su padre le tomaba mucho tiempo.

Mientras mas se acercaba, mas claro escuchaba el sonido de metales chocando. A unos metros del centro, la azabache se detuvo y contemplo a su nuevo maestro entrenar con los shurikens.

La castaña paro sus movimientos y giro su rostro hasta encontrarse con los ojos de Sarada, había sentido que se acercaba, pero había preferido esperar a que estuviese cerca.

Aun falta para la hora que acordamos

Lo se, pero venia a entrenar, crei que no había nadie a esta hora. — La Uchiha se encontraba indecisa sobre si acercarse o ir a otro lugar a entrenar.

Si quieres podemos entrenar juntas — dejando caer las armas de sus dedos, tomo una toalla y se la paso por el rostro.

Prefiero entrenar sola, hay cosas en las que no puede ayudarme. — estaba a punto de irse cuando la voz de la otra le detuvo.

Solto un suspiro parecía que no podía acercarse a Sarada, estando a unos pasos frente de ella, cerro sus ojos, y al cabo de unos segundos los abrió.

Sus ojos de par en par, y su boca abriéndose levemente sin ordenarselo, rápidamente se llevo la mano, tratando de manera torpe de disimular.

— ¿Como lo conseguiste? — ya no había la mas mínima sorpresa, un sentimiento de total desconfianza y un poco de enojó se acentuó en Sarada.

Tranquila, es mio, no se lo he robado a nadie. — Media sus palabras, lo último que necesitaba era asustar y generar mayor desconfianza de la que esa chica ya tenia, sin embargo Sarada ya había tomado una postura y sería complicado sacarla de ella.

En esta aldea solo hay dos usuarios del sharingan, ademas de que mi padre no sab- Lo sabe, pero no puede hacer nada — la castaña elevo su tono de voz logrando callar a Sarada.

Pero -- su mente se encontraba procesando todo ¿como es que ella no sabía nada de eso? En su momento estaba segura de haber leído todos los libros referentes a el clan Uchiha, y en ninguno había dato sobre ella, incluso, cuando recién conoció a su ahora sensei, le pregunto a Chōchō sobre ella, y nunca menciono el sharingan y eso que es su mayor fan— No hay información sobre ello, ni siquiera en revistas.

No es como que sea información confidencial, solo no se ha registrado, asi como tambien las revistas no se enfocan en las habilidades de los shinobis, si no en los chismes mas rebuscados. — miles de emociones se formaban en la pelinegra, felicidad, miedo, enojo, tantas y diferentes, que le generaban un dolor de cabeza, pero la desconfianza seguia presente, en menor medida, pero ahi. — ¿ Entrenas sola?

Si... — contesto automáticamente, ni siquiera había escuchado claramente la pregunta.

— Podemos entrenar juntas, puedo ayudarte a mejorar y aprender todas sus habilidades, como veras mi sharingan esta incompleto, le falta una aspa, pero podemos ayudarnos — con una sonrisa y estirando su mano en espera de recibir la contraria, asi como acortar el temor de Sarada

Con un momentáneo silencio, ambas se vieron a los ojos.

Me parece... bien — en un firme apretón, Sarada dejo salir el aire de sus pulmones, se sentia extrañamente feliz, por fin alguien le ayudaría, y ademas parecía sincera, en ningún momento dudo al contestar "Alguien en quien confiar" — ¿Empezamos sensei?

No tienes por que decirme asi, llámame Tsuki.

—¿Empezamos Tsuki-san?

Me parece bien. — ambas se dirigieron al lugar donde la castaña dejo sus armas — Para empezar, ¿cuantas aspas tienes?

Dos, una en cada ojo

"tomando en cuenta sus condiciones debería tener mas"— Mmmm... Bien, Sarada escucha lo que te voy a decir. Te tomara despertar todas las aspas, no es que sea imposible, pero al no ser completamente Uchiha te costara, tal vez años, meses o nunca, eso depende de tu entrenamiento.

Pero tu no eres completamente Uchiha por lo que veo, y aun asi ya casi lo desarrollas por conpleto

Como dije, eso depende del entrenamiento.

Despues de un breve silencio, Sarada tomo un par de kunais y solto un gran suspiro, activando su sharingan — Quiero pelear contra ti.

Tras el enfrentamiento del otro dia seguia deseando una revancha donde diera todo su potencial.

No creo que sea el momento — una sonrisa ladina se formó en el rostro de la Hatake — tienes mucho espiritu y eso es bueno, pero hay que entrenar primero. ¿Que tan buena eres con el lanzamiento de shurikens?— La forma en la que evadió el tema no paso desapercibido por Sarada.

Soy la mejor de mi generación.

— ¿Conoces las técnicas del clan Uchiha? — La pelinegra bajo su rostro, mientras cerraba sus puños — Veo que no

Conozco algunas, pero...

— Entiendo, yo tampoco conozco muchas pero si una que otra, observa — colocándose frente a los árboles, saco un par de shurikens, logrando captar la atencion de Sarada— ¿Ves las marcas de los árboles? Les dare a cada uno, incluso los que no se ven del todo, para eso el sharingan es muy útil, despues necesitas calcular el angulo y usar una gran velocidad, el tiempo es importante si lanzas uno antes, después o incluso al mismo tiempo interfiere en la trayectoria. — De manera rápida tomo pocision y lanzo los shurikens, alguno que otro chocaba en el aire, cambiando su trayectoria y dando en las marcas.

Wow — los ojos de Sarada estaban abiertos de par en par y un leve rubor se formó en sus mejillas.

— En este caso lance primero el que dio en el árbol de en medio y los que estuviesen a la vista y mas cerca, de tal forma que no chocaron, despues los que se encontraban mas alto junto a los que estaban abajo, logrando que impactaran entre ellos cambiando su dirección y por último los que estaban detrás de los troncos, calculando el angulo y fuerza de tiro, todo en menos de tres segundos y gracias a que el sharingan relentiza los movimientos, aunque claro mientras mas aspas mejor será esta habilidad.

Sarada estaba claramente impresionada, nunca había visto a alguien tirar de manera tan limpia, bueno, una vez vio a su padre entrenando con Boruto.

— Para empezar, le darás a esos troncos — Tsuki señaló un trío de troncos que se encontraban al otro lado del campo. — Vamos.

Despues de casi media hora, llego Mitsuki, deteniendo el entrenamiento de Sarada, los tres se sentaron cerca de los troncos esperando a Boruto.

Sensei, tengo una pregunta — el peliazul miraba perdidamente el camino de entrada

Puedes llamarme por mi nombre, dime.

— ¿Como se dio cuenta del micrófono, Tsuki-san?

— La serpiente que mandaste tenia un poco de chakra, asi que pude percibirla — el chico de los ojos dorados se encontraba impactado, sus serpientes tenían una mínima cantidad de chakra, tan pequeña que era muy difícil que la sintieran.

— Perdonen el retraso — un agitado rubio llegaba corriendo, con las mejillas rosadas por el esfuerzo.

Bien, si ya estan todos, empecemos con la mision. — Se levantó y le indicó a los otros dos que hiciesen lo mismo.

— ¿Que vamos a hacer, escoltar a un importante señor, detener a unos bandidos?— El Uzumaki estaba emocionado, si Konohamaru no les daba misiones difíciles, tal vez aquella chica si lo haría.

No, tenemos que borrar los garabatos de el monumento Hokage

Y toda la emoción se fue, como si el viento la hubiera tomado. Los otros dos miembros del equipo soltaron un suspiro en conjunto, limpiar las tonterías de su amigo no era la mision que esperaban, incluso salvar a un gato se escuchaba interesante.

Bien, andando, que despues hay que hacer otras misiones.

Caminaron alrededor de la aldea y cuando estuvieron frente al monumento, la mayor les paso unos baldes y le indicó que treparan.

— ¿Que clase de pintura usas que no se quita? — La pelinegra ya iba por el segundo bote de jabón y aun no lograba quitar el grafiti de la cara de la quinta.

No recuerdo, pero decia que era lavable ¿o que era permanente?

Tras la respuesta del rubio, sus compañeros no hablaron mas, terminarían por matarlo si decia algo mas.

Despues de lo que fueron los peores 45 minutos, el monte hokage relucía, y lo que fueron casi cuatro horas de misiones clase D, terminaron. Los cuatro se encontraban caminando por el centro de la aldea, hablando entre ellos, o bueno, Sarada y Boruto discutían, mientras que Mitsuki los miraba con una sonrisa y Tsuki les ignoraba

SARADA!!! — trayendo consigo a sus compañeros mientras corria, fue como Chōchō Akimichi hizo aparición, pero a unos metros del equipo 7, se detuvo, soltando a sus compañeros que mareados se abrazaron al suelo. — No me digas que…, ella es... — mirando de Sarada a la Hatake, abriendo y cerrando la boca se acercó a la castaña — Un gusto conocerle soy Chōchō y soy una gran admiradora suya.

Un gusto — impresionada, realmente impresionada solo esa palabra describía a la chica en ese momento.

CHICOS! — La voz femenina que se escuchó detrás, puso a los miembros del equipo Moegi con los pelos de punta y a Inojin y Shikadai los obligó a levantarse. — Dejarme atras, salir corriendo, ¿que creen que hacen?— tomo a Shikadai por los hombros, clavándole levemente las uñas.

Mirai, asi que tu eres la encargada del grupo de Moegi — la aludida cambio su semblante a uno mas relajado.

Nunca espere verte como sensei, si te soy honesta le queda mas a Kawaki. — abriéndose camino entre los chicos, quedo a unos pasos de la Hatake.

Lo mismo pienso, pero asi lo decidió Dai y no puedo hacer nada.

DAI? Acaba de decir Dai? Y Kawaki?— La morena estaba que se desmayaba.

Chōchō resiste — el Yamanaka evitaba que su compañera tuviera un colapso, mientras el Nara sacaba una bolsa de papas.

¿Te parece si juntamos ambos grupos para entrenar?

Es una gran idea, chicos andando — las dos chicas caminaban a la cabeza del grupo, platicando amenamente, e ignorando a sus pupilos — ¿Que tal tu dia?— detrás el equipo 7 ayudaba a sus compañeros con la morena.

Nada fuera de lo usual, el cabeza de piña esta aqui para alegrarme — la pelinegra tenia una radiante sonrisa en la cara.

CALLATE — el Nara le lanzó una mirada mas que fulminante.

~•~

No puedo creer que el hokage tomara una decisión asi sin consultarnos.— Una voz femenina, claramente molesta, resonó por el lugar.

Tomando en cuenta la situación es lo mas correcto — una voz masculina, claramente mas cansada que la anterior. A su alrededor varias cabezas asistieron, mostrando su acuerdo al respecto.

— ¿No se dan cuenta del peligro que es que el equipo de tácticas especiales este cerca de los jóvenes? — otra voz, mas aguda gentil y falsa se escucho, captando la atención de los otros.

Los de ese equipo tienen nombre, y pasando a tu pregunta, no veo problema alguno en eso — una mujer, rubia, irrumpió en el lugar, acercándose al asiento vacío.

Pueden revelarse y traicionarnos, no duden en que aprovecharan esta oportunidad, sin vigilancia y prácticamente libres de entrar y salir — la misma voz del comienzo volvio a hacer eco en la sala.

Varios murmullos se formaron alrededor, exceptuando por dos pares, la mujer rubia y un hombre tapado por las sombras, y el duo de mujeres que ocultaban una pequeña sonrisa.

Basta — la voz del hombre se alzo por sobre todos — resolvamos este asunto, aquellos que estén en contra de la decisión tomado por el Nanadaime, levanten la mano. — En ese momento dos siluetas femeninas alzaron sus manos— al ser minoría la decisión se queda como esta, pueden retirarse— tras esas palabras cada persona en las sillas desapareció en una nube de humo.

Tienes que vigilarlos — la mujer rubia había permanecido en su lugar, frente al hombre que poco a poco era abandonado por las sombras. — chicos que como ellos no conocieron una vida justa, cuando vean la de los otros, no sabemos como reaccionaran, ellas tienen razon en algo, si quieren traicionar a la aldea, este es el momento.

Lo se — tomando una gran bocanada de aire continuó — crei que estarías de acuerdo con ellas, crei que todos lo estarian.

Hmm, hace años cometí erróneamente la decisión de hacerles caso, creyendo que era lo correcto, y creo que los otros opinan igual. Cuando los conoci vi que eran chicos agradables, pero, en aquel momento crei que hacia bien, esta es mi forma de disculparme.

No tienes por que disculparte conmigo.

— Pero si con ellos

Y como si fuese el viento la mujer se esfumó.