Noche de Insomnio
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Era inevitable como predecir a ciencia cierta la reacción de una persona ante una situación de riesgo o una muy mala noticia que conlleve a una situación de riesgo. El sudor frío se incrustaba como perlas en la frente de Trixie Tang, se levantó apresurada de la cama sin fijarse mucho en Tootie, tardó unos segundos en encontrar sus botines blancos. Su cerebro estaba funcionando a un ritmo más lento y mucho más nervioso de lo que la situación le imploraba. Un cosquilleo se formó en la boca de su estómago, abrió con cierta dificultad la puerta mientras sus ojos se acostumbraban a la oscuridad. Al salir de la habitación vaciló en qué dirección dirigirse.
La casa de Mamá Cosma constaba de dos pisos como la mayoría de los diversos hogares que conformaban la vecindad. En el primer piso estaba la sala con una lámpara de hélice del siglo pasado colgando del techo que proporcionaba un aire fresco al cuarto, debajo un comedor de seis asientos con una mesa de hierro forjado y un cristal con el marco detallado, las sillas negras con cojines verdes, un sofá de cuero blanco, cinco recuadros de diversas fotos familiares durante las diferentes etapas desde que Cosmo era un bebe hasta llegar a ser un adolescente y una vieja biblioteca que al parecer desde hace muchos años nadie tocaba. A la derecha de la habitación un arco daba entrada a la cocina de paredes amarillas con mosaicos de tazones de frutas repitiéndose en una franja a lo largo y ancho de la cocina, un bar de madera desde donde se podía observar al chef y los estantes donde se guardaba los alimentos.
Al lado izquierdo, una puerta blanca guiaba a un pasillo que dividía al antiguo dormitorio de Cosmo con el cuarto para los invitados. Devuelta a la sala, al fondo se hallaba unas escaleras de caracol blancas que llevaban al dormitorio de Mamá Cosma, al baño principal y una habitación de música clausurada con un piano y varias partituras desplegadas por el asiento de cuero negro que daba vida al pianista.
Recordaba cuando Cosmo cerró la puerta al verla abierta. Al parecer lo que le contaba Timmy, la madre del hada poseía una voz cantarina que hace muchos años no utilizaba. Trixie supuso que era debido al padre muerto del hada ya que Cosmo nunca hablaba de él, y su presencia a través de las fotos le daba un tinte fantasmagórico al hogar.
Dudo un poco al bajar por las escaleras, sus nervios le ensombrecían los recuerdos y la hacía perder el lujo de los detalles- ¿Dónde mandaron a Timmy a dormir? ¿Al cuarto de Cosmo o de los invitados-. No importaba, probaría con ambas. Igualito necesitaba informar a todos los chicos.
Cajallena iba a necesitar ayuda
Tootie no supo exactamente cómo reaccionar al repentino descubrimiento, su mente trataba de asimilar la imagen que se había proyectado al frente de ella como si esta fuera solo una ilusión, al igual como le sucede a los perdidos en un desierto bajo un sol de treinta y nueve grados.
Parecía una atípica pesadilla a la situación que actualmente compartía con sus compañeros. Nunca negó la posibilidad de que Remy supiera más de lo que aparentaba, negarlo sería una idiotez, sin embargo no lo señalaba con el dedo acusándolo de todos los males acometidos en ambos mundos como definitivamente hacía Timmy.
Hacerlo significaría dar por desconocido todas las experiencias vividas con el ricachón, sin saber discernir cuantas eran verdad de las que solo era una falacia muy similar a la fantasía
Un extraño temor la inundó como las olas de mar vista desde una costa en una noche tormentosa por los días de invierno, donde las aguas no arrecían y dan alardes de engullir a cualquier criatura que intentase luchar contra ellas con su fuerza y frío glacial que entumece los músculos y entorpece la mente-. ¿Qué tanto creía conocer de Cajallena?- quizás la respuesta a eso era "nada"
Se venían cosas peores, eso nadie tenía que decírselo y más cuando iba un hombre llamado Mortho tras ellos cabalgando sobre un jinete de la muerte, aquella afirmación le erizaba los vellos finos y casi invisibles de la piel
Más no podía acometer toda la culpa al rubio, aunque la duda se hiciera cada vez más ferviente en su ser. Reclamaría varias respuestas al verlo de nuevo, si ojala llegaba a encontrarlo. No sabía si aquella fe salvadora que le confería nublaba su visión a un hecho obvio.
Pero aun recordaba cada uno de sus encuentros con Remy que la llevaron a sentir algo más que una simple amistad por él, no quería arriesgarse a aceptar que estaba enamorada ni mucho menos, sin embargo le atraía de una manera desproporcional y procuraba su bienestar. Después de lo que había sucedido con Timmy, deseaba asegurarse de no cometer el mismo error pues el dentón siempre se encontraba babeando por Tang hasta el punto de exasperarla en un pasado. Por eso cuando el rubio la salvó del matón, cobró en ella un inusual interés por él
¿Quién en la escuela se habría regresado alguna vez para ayudarla de Francis o cualquier otro imbécil? Nadie, y no los culpaba porque entendía que temían de aquellos mastodontes gordos con cerebro de canguil
Timmy por más que lo haya querido, formaba parte del montón que su vida le era inadvertida, o eso creía ella. Por eso, cuando supo que salía con Tang se le hizo menos doloroso de lo que pudo llegar a ser y todo eso se lo debía a Remy Cajallena
Por eso le extrañaba el que su dentón favorito le haya confesado después del partido de basket en casa de su abuela que la quería. No comprendía que significaba la palabra "querer" en el vocabulario del chico de gorra rosa pero intuía que era un concepto muy diferente al que ella manejaba. Además, que una parte de ella no podía evitar guardarle algo de resentimiento por todo los dolores de cabeza causados, algo que lo ocultaba de una manera extraordinaria
Aun sentía rabia por los desplantes en contra de su persona, aunque hubiera sido insignificante si Trixie no lo hubiera rechazado de la misma forma creando todo ese cinismo que durante el tiempo que gustaba de Timmy no pudo apreciar bien. Pues de la misma forma que la azabache menospreciaba a Turner, Turner lo hacía con ella
Y una cierta parte también deseaba que sufriera un poco todos los estragos que el chico le causó a ella. Pero era más fácil ignorar sus sentimientos, acallarlos, de qué le valía reclamarle a Timmy lo sucedido en un pasado
El día en el cual se reencontró con Cajallena después de devolverle su juguete de barbilla roja el sol actuaba como una autentica patada de trasero y tan cruel como una blasfemia, no era verano pero se asemejaba mucho aquella mañana de un día de agosto, aunque la brisa era fría y refrescante, muchos niños jugaban en los parques y aceras de Dimsdale con arsenales de juguetes varios.
Ella se encontraba resguardada por la sombra de un gran manzano cerca de la mansión Cajallena, no tenía una idea clara o precisa de lo que haría, solo una gran y reluciente pelota roja para divertirse
Al verlo salir de su hogar tomando la vereda en dirección al centro de la ciudad no pudo evitar no hacer alardes de su característica impulsividad lanzándole la pelota a sus pies. Se acercó tímidamente con una leve sonrisa en su rostro
-Es mi pelota-le dijo, reafirmó su voz-¿Podrías pasármela?-Él se agacho sin decir nada, la recogió y se lanzó de vuelta-¿A dónde vas?-Preguntó
-Al cine… ¿Estás sola?
-Bueno, ahora estoy contigo-contestó-Ojala disfrutes la película
Los encuentros que le seguían fueron más o menos cortos, cinco citas y una semi despedida. No tenía nada que envidiarles a las protagonistas de las telenovelas ya que había logrado un romance muy interesante durante sus nulas vacaciones. Aunque ese repentino positivismo se desvanecía cuando la imágenes de una Tierra destruida venían a ella. Luchaba por bloquearse y no pensar en su familia, no se podía dar el lujo de aminorar su coraje y de enflaquecerse ante la situación
No quería sufrir más y no deseaba prejuzgar al rubio, ni mucho menos confirmar sus temores de que todo haya sido una mentira, prefería enterrarlos y verle la otra cara a la moneda.
Aquel ser con cabeza de reloj se les había aparecido a ellos y era inevitable que no lo hiciera con Remy
Vio de soslayo a Verónica quien seguía profundamente dormida en la otra cama, pasó lentamente con carácter sepulcral como si en vez de observar a su rubia compañera vislumbrará un cadáver- ¿Cómo era posible que las cosas se pusieran peores de lo que ya estaban?
Encendió la luz y la chica bufó con fastidio
-¡Apáguenla!- chilló
-Es hora de despertarse
-Es de madrugada y ni siquiera ha sonado el gallo
-¡Aquí no hay gallos, ahora despiértate!
-¿Y ahora que ha sucedido?-gimió Verónica apartándose las sábanas y frotándose los ojos mientras se sentaba
Desde la sala se escuchaba las voces de los muchachos, que al parecer se acaban de levantar, los sonidos se hacían cada vez más latentes y graves
-Te explicaré cuando bajemos
La rubia lanzó las sábanas con desdén- … ¡Demonios, quiero un entretiempo!
Tootie pensó lo mismo
En la sala, ambas hadas que se encontraban dormidas en el sofá escucharon los presurosos pasos de la novia de su ahijado rumbo a su habitación, los ojos de la azabache no se percataron en los padrinos y estos tampoco le prestaron mucha atención a ella. Necesitaban un sueño de belleza
Al escuchar los pisotones de rabia y la voz de su ahijado unos tonos más altos de lo normal, tomaron en cuenta preocuparse. Escucharon que se dirigían a la habitación de Tad y Chad, unos cuantos murmullos y otros pasos en dirección hacia ellos
Cosmo y Wanda intercambiaron miradas con el mismo pensamiento: "¿Y ahora qué?"
No pasaron muchos minutos para que todos se reunieran en la sala. Timmy se hallaba sentado junto a sus padrinos con los brazos cruzados y al lado de una Trixie nerviosa que trataba de reflejar calma en sus gestos aunque de vez en cuando se rompía al mostrar un leve tick en los ojos
Las primeras en llegar fueron Tootie y Verónica, la morena sin dar alardes de sus emociones contrariadas y la segunda fastidiada
AJ se frotaba los ojos al salir del cuarto, Chester se acomodaba la franela, Tad y Chad fueron los últimos en llegar, luciendo tan bellos y relucientes como siempre porque puede ser que el mundo a su alrededor colapse pero necesitaban verse siempre guapos
El dentón inicio la conversación lo más rápido posible al ver la cara de irritación y sueño de sus compañeros, no acusó a Remy de ningún hecho aunque no pudo evitar soltar las palabras con cierta dosis de veneno
-¡¿Quién cabalga sobre una pesadilla?! –preguntó Chad tratando de asimilar las palabras de a una
-¿Qué demonios es una pesadilla?
-En la mitología griega son corceles malvados que habitan en planos inferiores-dijo AJ, sin dirigir su mirada a un lugar en específico, dejándole gran parte de sus movimientos expresivos a sus manos-Sus crines están en llamas
-¡Genial! Estamos jodidos-aseveró Tad con notorio sarcasmo al escuchar la respuesta a su duda
-¡El señor de la sangre! No sé por qué, no puedo dejar de pensar en un carnicero
Trixie tembló ante la idea
-Gracias por la ayuda frenillos-dijo Verónica
-Niños, dijimos que estábamos juntos en esto. Ahora somos una familia. Y le aseguro que ni Cosmo ni yo dejaremos que algo malo les pase-contestó el hada rosa, hablando sobre todos los presentes y tomando una actitud de liderazgo
Los chicos le agradecieron con la mirada y recuperaron la compostura
-Aun así, ahora más que antes debemos encontrar la forma de vernos con Remy
-Trixie tiene razón, él debe saber algo-dijo Timmy retomando la palabra-… Quizás nosotros no fuimos los primeros en conocer al Señor Bondad
-Muy bien…-habló Tootie al fin- ¿Y cómo se supone que lo encontraremos si vamos a pie hasta la mansión de Cupido? Aún no sabemos cuánto tiempo nos costará y si aun así lo logramos, de seguro ya no estaría ahí
Tal vez no sea así-respondió el hada verde jocoso tratando de imitar una voz misteriosa mientras el foquillo de una idea relucía en su cabeza-… El último en llegar me donará la mitad de su ración de comida-dijo y salió despedido entre los pasillos de la casa
-¡Denme espacio!-ordenó la azabache popular
Los muchachos los siguieron al instante como una banda de animales salvajes. Los hermanos empujaron a todos los que tenían a su alrededor para posicionarse entre los más veloces, aunque siguieran magullados y nadie se atrevía a volver a herirlos ya que estaban un 95% sanos
Cosmo abrió una puerta blanca escondida detrás de las escaleras, que daban al sótano, se encontraron con una habitación polvorienta con la pintura desconchada por la humedad y unos escalones deteriorados.
Bajaron con cuidado pues tenía miedo de caerse en la oscuridad que era la habitación
Trixie prendió su teléfono que había mantenido apagado para ahorrar batería, le quedaba solo un 5%, la lámpara del sótano de Mamá Cosma no funcionaba
Al llegar al último escalón, la débil luz blanca no permitía vislumbrar con claridad el objeto. Tan solo se lograba ver el capote verde
Un automóvil mágico verde, el segundo bebe de Mamá Cosma
-¿Y bueno, quién quiere subir a los asientos traseros? Los que no quieran, el maletero también está disponible
Los chicos se abalanzaron sobre el auto en forma de estampida dejando a un Cosmo arrollado y casi inconsciente en el suelo
Trixie y Timmy fueron los primeros en llegar, Chad el segundo junto a su hermano Tad
-¡Al maletero!-señaló el rubio
-¿¡Estás loco!?-señaló la porrista con desdén, entró en el auto procurando sentarse sobre las piernas de su amiga pero Trixie malinterpretó el mensaje haciendo lo mismo que ella pensaba hacer, sentándose en las piernas de Timmy y casi aplastándolo por lo bajito que era su novio secreto. Obligando a la rubia a sentarse sobre Chad, quien no dijo nada mientras un leve sonrojo se asomaba por sus mejillas morenas
Tad veía desde lejos con cierto resentimiento a Timmy y Trixie
-Damas, primero
-Yo no pienso sentarme sobre las piernas de un hombre-dijo Chester dándole todo el permiso a Tootie de subirse
La morena se coló en las piernas del rubio con gafas de sol, tomándolo desprevenido. La chica tuvo miedo de que este abriera la bocota pero se mantuvo inusualmente quieto y avergonzado, sin mirarla a los ojos
-Aun cabe uno- señaló el hada rosa- El otro se puede sentar adelante conmigo, en el asiento del copiloto
-¿En tus piernas?
-No, al lado
-¡Yo pido el asiento del copiloto!-gritó AJ, saltando lo más rápido dejando a su amigo con la boca abierta
Chester cupo de medio lado y muy aplastado. Wanda fue hasta donde estaba su marido, sentado en el suelo del sótano tomando aire y lo levantó para que cumpliera con su labor de chofer
En unas argollas que colgaban de la pared junto al carro, se encontraban las llaves
El hada verde se subió, cerró la puerta
-¿Y bien, quién me dará la mitad de su ración de comida?
-¡Cosmo!-regaño su esposa-Olvídenlo niños
-Pero es un reto y…
-¡No!
AJ bufó aliviado mientras el hada ponía en marcha el auto algo cabizbajo
-Esto parece un carro de payasos-dijo Tad por la cantidad de gente
Cosmo condujo, eran las 4:30 de la mañana, no tardó mucho en que todos se quedaran dormidos, hasta su esposa a quien podía oírla roncar dulcemente. Se sentía traicionado, los ojos le ardían y no podía hacer aparecer un café en sus manos
La noche era opaca, la luna no daba rastro de existencia y las estrellas eran múltiples en el cielo, le recordaba mucho a una manta que le había obsequiado su madre: azul marino con estrellas. Lo arropaba en las noches de invierno hasta la cabeza. Bonitos recuerdos
Las formas urbanas se transformaron hasta convertirse en una ciudad de altos rascacielos. La mansión de Cupido se encontraba junto a uno de los lugares más glamurosos y costosos de Mundo Mágico pero lo suficientemente alejado de la prensa y la algarabía que traía los suburbios, en el pico de una montaña a unas cuantas horas de distancia
Vio el amanecer, con un sol anaranjado que pintaba las nubes de un rojizo sutil, la brisa era seca brindándole más calor y cobijo a su piel. Cabeceaba de vez en cuando pero los demás seguían profundamente dormidos
Delante de él la autopista se encontraba completamente vacía, trataba de no cerrar los ojos pero no podía evitar perder la conciencia de lo que hacía
Los segundos se extendían entre cada cabezada hasta que apareció ante él, pensó que era una ilusión del sueño y su cerebro tardo muchos segundos en procesar la información
-¡Deténgase! ¡Deténgase! Por favor- gritó una chica, no pudo identificar de cual callejón salió pero ahí estaba. Una niña humana agitando sus brazos de arriba abajo frente a él
Dio un frenazo girando en el carro para no matarla, chocó con una pared de ladrillos y la bolsa de aire en caso de seguridad se encendió junto a la alarma
Y todos despertaron
Holis chicos espero les guste este cap, me tarde la vida pero he estado recontra ocupada. A morir Xd OH DIOS
Gomenasai D: pero espero y les encante como a mí me gusto escribirlos
Denle follow y favorito o sino Casper (Gasparín el Fantasma Amigable) no querrá ser su amigo :P
