Disclaimer: los personajes de The 100 no me pertenecen.

CAPÍTULO 9

[Bunker del faro, Isla de Becca, tras Praimfaya]

Clarke pasó largo rato intentando explicar de la manera más sencilla posible a Madi como funcionaban los elementos más simples del laboratorio. La pequeña escuchaba con atención pero era tan joven y parecía tan emocionada que la rubia no tenía claro si realmente estaba comprendiendo algo. De todas maneras no le importó, tenían cinco largos años por delante, y si realmente estaba interesada, instruirla, igual que había hecho su propia madre con ella, le parecía una buena de forma de sentirse útil. Por supuesto, no tenía todos los conocimientos de Abby ni de Raven, pero les bastaría para estar ocupadas. Al recordarlas a ellas y al resto de sus compañeros, ya fuera en el Búnker de Nivel 12 o de nuevo en el Arka, en no pudo evitar echarlos de menos. Pero en aquel momento asomó una conocida figura asomó por el nivel superior del laboratorio.

- Ah! Estás aquí yongon! - dijo Lexa dirigiéndose a la pequeña. - Bueno, cuando termines ya sabes donde encontrarme...

Wanheda, con la pequeña sentada sobre sus piernas, quedó paralizada por unos instantes y a penas pudo pronunciar la palabra que mantenía su corazón en un puño.

- Yon- tragó saliva- gon?!

La sala quedó en silencio, tanto Lexa como Clarke se quedaron mirando fijamente. La Embajadora de los Skykru en Polis recordaba exactamente lo que esa palabra significaba.

- Sí, Heda Lexa y yo tenemos la misma sangre! - explicó alegremente la pequeña.

-Qué?! - la rubia no podía dar crédito a lo que estaba oyendo, las piernas comenzaron a temblarle y la vista se le nublaba.- Cu-cuántas temporadas tienes pequeña?

- Casi cinco!creo...- dijo mirando a Lexa, que confirmó con la mirada.

Clarke se permitió respirar por unos instantes, hace cinco años aún no conocía a la Commander, sería posible que realmente fuera hija suya? Sería aquella la razón por la que le recordaba tantísimo a Ella y por la que le parecía extrañamente encantadora?

- En realidad, aunque parece ser que ahora las tres somos natblidas, fue Madi la que me dio la vida a mí y no al revés, Clarke.

Wanheda asintió, recordaba perfectamente todas y cada una de las palabras que los labios de Lexa habían pronunciado la noche anterior. Intuía que la morena no habría jurado lealtad a la pequeña, pero sin duda le estaría agradecida hasta el punto de llegar a sentirla como suya. Qué demonios habría pasado durante el tiempo que habían estado separadas? Entonces se dio cuenta que ella no le había contado absolutamente nada a la morena, y que ella tampoco había preguntado. No le importaba o es que ya lo sabía? Cómo había llegado hasta la isla de Becca? Cómo sabía que la encontraría allí? Se habían encontrado por casualidad mientras buscaban refugio del Praimfaya? Y si era así, qué narices hacían allí fuera? Porqué Gaia no las había llevado al Búnker del Segundo Atardecer? Aunque, por otra parte, también era cierto que parecía imposible haber mantenido tanto tiempo encerrada a Lexa, al menos no sin ayuda. Habría participado en alguien más todo aquello?

La sala seguía en silencio ya que Clarke guardó todos sus pensamientos para sí misma. El rostro de Heda, bajo la luz del laboratorio se veía dañado no solo por la radiación, si no también por la falta de sueño y sobre todo por grandes cantidades de dolor.

- Puedo darte calmantes o directamente inyectarte morfina, si lo necesitas...- intentó la Skykru acortar las distancias.

- Gracias, pero no, no es lo que necesito. - sin embargo Lexa permaneció con el semblante, triste, cansado, pero impasible.- Vamos Madi, será mejor que comencemos tu entrenamiento.

La dulce niña dio un abrazo de despedida a Clarke, y obedientemente volvió al lado de la Commander. Por su lado, la rubia decidió buscar una radio e intentar contactar con sus compañeros, de nuevo en el anillo del Arka. Le torturaba pensar que no hubieran conseguido alcanzarlo a tiempo y sobrevivir.

Sin embargo, no dejaba de darle vueltas al hecho de que una niña tan pequeña fuera sometida a un entrenamiento, especialmente con Lexa. La rubia había dejado de juzgar las habilidades de las personas en función su apariencia después de que la Commander hiciera morder el polvo al gigante de Roan y atravesara, desde una distancia considerable, a la reina Azgeda. Por lo que imaginaba a la morena, instruyendo a Madi, a pesar de sus nuevas limitaciones, como si al día siguiente tuviera que derrotar a todos y cada uno de los imaginarios aspirantes a Heda. Así que, después de varios intentos fallidos y de preguntarse si aquel estúpido aparato realmente funcionaba, se dirigió en contra de su propia voluntad "quién narices soy yo para decirle lo que tiene que hacer con su yongon?", a ver qué hacían.

Wanheda quedó paralizada mientras subía la escaleras, estaba la pequeña llorando de dolor? Rápidamente alcanzó el piso superior del laboratorio, pero descubrió, antes de entrar en la habitación acristalada, que no era un llanto de dolor lo que había oído, si no carcajadas al borde del llanto que la niña emitía mientras se revolcaba por el suelo. Lexa permanecía de espaldas, en posición de meditación, con un par de bastones abandonados junto a ella, mientras hacía cosquillas a la pequeña. Clarke no daba crédito a lo que sus ojos estaban viendo pero respiró aliviada. Tal vez había exagerado un poco…

Cuando Madi terminó de reír, la Commander y su zeken, hablaron durante unos minutos sin que la rubia pudiera entender nada, ya que permanecía a la otra parte del cristal. Después la niña comenzó a hacer ejercicios de equilibrio, primero sobre un pie y luego sobre el otro. Lexa colocó las manos sobre los rodillas como si finalmente meditara. Ninguna de las dos pareció darse cuenta de su presencia, así que Clarke, permaneció un rato observando a la niña feliz y completamente deshinibida junto a la morena, conocía perfectamente aquella sensación.