Don't let me go
Fanfic basado en el manga Koisuru Boukun de Hinako Takanaga
Capítulo 9 (Final)
Era un día tranquilo y soleado en Tokio, el verano estaba acercándose. Los últimos meses fueron honestamente agotadores. Dos niños en camino, una maestría bastante difícil y una investigación en Nagoya que finalmente rendía frutos. En breve se encontraría compartiendo la casa familiar de los Tatsumi junto a su senpai, pagando por supuesto todo lo correspondiente y siendo de ayuda lo más posible. A pesar de sentirse más cerca de su corazón, el beta entendía que Souichi aún era renuente a algún tipo de relación formal propiamente dicha.
Senpai dijo aquella vez a su familia que necesitaba tiempo para que no hagan más preguntas de las necesarias y yo estuve bien con eso, pero...ultimamente y con la llegada de los niños tan cerca, debo admitir que empiezo a sentirme impaciente...es decir, estamos juntos ¿No? Me ha dejado acercarme, me ha dejado besarlo, aun cuando después se haga el desentendido. ¡Y además viviremos en la misma casa! Todo debería estar bien así, no hay mentiras ni nada que ocultarle a nadie. Pero... él ¿me ama?
Ámbos jóvenes estaban inevitablemente unidos para siempre, eso era verdad. Pero decir que eran una pareja formal era...algo lejano.
Ese mediodía mientras Tetsuhiro sacaba algunos libros de la biblioteca, su teléfono comenzó a sonar frenéticamente. Ante la molesta mirada de los otros lectores, salió a contestar con prisa viendo el nombre de "Kanako Tatsumi" en el registro.
- ¡Morinaga-san!¡Morinaga-san! - Gritoneaba la pequeña alfa, con la voz visiblemente agitada - ¡Nii-san entró en labor de parto! ¡Estaba llorando de dolor! ¡Nunca lo había visto así!
- ¡Cálmate! Cálmate Kanako-chan y explícame lo que te dijo el médico. - Por el bien de la más joven, Tetsuhiro intentaba con todas sus fuerzas mantener la serenidad en su voz.
- El doctor dijo que su presión aumentó mucho. Nii-san gritaba de dolor en el vientre y en la cabeza. Estamos en el Hospital General. Tengo miedo, tengo mucho miedo - Sollozaba la pequeña, haciendo más desesperante la situación para el futuro padre.
- Voy para allá. - Y cortó.
No solicitó ningún permiso para ausentarse ni se preocupó por ningún exámen o equipaje. Únicamente corroboró su billetera y salió corriendo en busca del primer vuelo para Nagoya. Así llegaría mucho más rápido.
Luego de un viaje intranquilo, finalmente el beta llegó hasta el centro médico para encontrarse con Kanako, acompañada de su tía Matsuda. Al verlo, la pequeña fue corriendo a abrazarlo en llanto.
- Tengo miedo Morinaga-san - Le dijo de golpe la joven Tatsumi - Nii-san insistía en regresar al laboratorio estos días, decía que su fórmula estaba muy cerca de funcionar. Él no me escuchó, dijo que estaba bien y se iba. Sus pies estaban muy hinchados.
- Lo que dice Kanako-chan es cierto - Continuó Matsuda-san - Sabes que cuando se le mete algo en la cabeza, no hay quién lo pare. No nos escuchó y aunque se veía cansado por el embarazo, seguía llendo al laboratorio. Es como si quisiera trabajar en nombre de todo el tiempo que estuvo descansando.
- ¡Rayos! ¿Por qué Senpai tiene que ser tan terco? - Renegaba Tetsuhiro, casi al borde del llanto.
Una enfermera presurosa llegó hasta la sala de espera.
- ¿La familia de Tatsumi-san? - Preguntó la profesional. Todos afirmaron. - Los bebés han nacido sin complicaciones, llegaron justo a tiempo. Sin embargo, Tatsumi-san tuvo serios problemas debido a un cuadro de hipertensión severa y va a tener que quedarse en cama. Debe permanecer hospitalizado y en observación mientras la medicación y el descanso hacen efecto.
- ¿Podemos pasar a verlos? - Preguntó el beta, angustiado.
- En breve podrán ver a los bebés en la sala de maternidad, pero Tatsumi-san requiere descanso y por ahora no les será posible. - Afirmó la mujer.
Nunca hubieran imaginado que tan ansiado y feliz evento terminaría de esa forma.
Poco después, les indicaron que los bebés ya se encontraban en la mencionada sala. A través del cristal, Tetsuhiro veía con una sonrisa melancólica a los dos retoños con la placa de "TATSUMI" debajo. El poco cabello que tenían era oscuro como el suyo. Uno de ellos estaba profundamente dormido mientras el otro movía sus diminutos brazos y pies de un lado hacia otro, como experimentando ese nuevo hábitat.
Senpai, son hermosos - Pensaba el beta para sí, sin poder evitar las lágrimas de angustia brotando de sus mejillas.
- Se parecen mucho a Morinaga-san - Pronunció Kanako, quien se encontraba parada a su lado - Sé que mi Nii-san es fuerte...nosotros debemos serlo también.
La joven impregnaba de su aroma a Tetsuhiro, como queriendo protegerlo de su tristeza. Era increíble para el beta cómo aquella niña asustada hace un rato, ahora mostraba gran fuerza Sin duda, será una gran líder alfa cuando sea mayor.
Algún tiempo después, la enfermera dio el permiso requerido para que puedan entrar a ver a Souichi. No obstante, indicó que no podían estar allí los tres, por lo que Morinaga decidió que Kanako-chan y Matsuda debían de entrar primero.
Cuando fue su turno, intentó apretar fuertemente los dientes y contraer sus pómulos para no llorar. Ver a ese hombre tan enérgico con una máscara de oxígeno y conectado a un suero le partía el corazón. No obstante, dormía con una expresión pacífica en su rostro.
- Te vas a poner bien Senpai, te lo prometo - Le dice el beta, mirándolo tiernamente - Ellos están muy bien ¿Sabes? Todo gracias a ti. Me siento tan orgulloso...
Morinaga no puede seguir conteniendo sus sentimientos y empieza a sollozar en silencio. Aquella fue una noche larga, la más larga de su vida.
A la mañana siguiente, aparecieron Kurokawa y Tomoe en el hospital. Ambos adelantaron su viaje a Japón debido las circunstancias. Después de visitarlo, se dirigieron a conocer a los pequeños que permanecían aún bajo el cuidado de las enfermeras.
- ¿Ya pensaste en sus nombres, Morinaga-kun? - Preguntó un risueño Tomoe, mientras cargaba a un inquieto pequeño. Apenas tenía un día de nacido y parecía estar siempre activo.
- Por ser el mayor, pensé que lo correcto sería llamarlo Souichiro. - Respondió con una sonrisa amable.
- ¿Y este pequeño? - Preguntó Kurokawa, quien sostenía en sus brazos al otro bebé.
- Él realmente es muy tranquilo, me gusta llamarlo Yamato. Sin embargo, esperaré a que Senpai despierte para ver si lo aprueba. - La expresión en su rostro se apesadumbró.
- No te preocupes Morinaga-kun, Nii-san es la persona más testaruda que conozco, no se rendirá en su recuperación. Solamente necesita un poco de descanso y estará bien en poco tiempo. - Sonrió esperanzado el beta, dándole ánimos.
Kurokawa y Tomoe se ofrecieron a pasar la noche en el hospital, pero Tetsuhiro no tenía planeado separarse ni un segundo de su Senpai. Además, era evidente su gran cansancio después de un viaje tan largo sin siquiera haber comido adecuadamente.
Sentado al lado de la cama de Souichi, el beta cabeceaba a momentos, intentando conciliar un poco de sueño sin alejarse de él. Antes de sumergirse en el descanso, se sobresaltó al ver los dedos de su senpai empezando a moverse.
- ¡Senpai! ¿Estás despierto? ¿Puedes oírme? - Preguntaba emocionado. - Llamaré inmediatamente a la enfermera.
El omega entreabría lentamente los ojos, sin fuerzas.
- Mori...na... - balbuceaba el rubio. El adormecimiento no le permitía articular palabras.
- ¡Senpai! ¡Por fin estás despertando! - Afirmaba el chico de cabello azulado, tomando con delicadeza la mano de su superior y casi al borde del llanto.
- Lo..los...be... - Intentaba continuar, sus ojos no podían abrirse del todo.
- Los bebés están muy bien. Son maravillosos y dentro de poco los vas a conocer. - Le sonreía el beta, envuelto en lágrimas de alegría. - Kanako-chan, Matsuda-san, Tomoe-kun y Kurokawa-san estuvieron aquí, pero les dije que se fueran a descansar. No se despegaron de tí ni un momento.
Souichi asomaba en su rostro un esbozo de sonrisa. Si los que amaba estaban bien, todo estaba bien.
En su letargo, Souichi extendió su mano y la abrió con lentitud, posándola sobre la mejilla del beta. Correspondiéndole, Tetsuhiro tomó esa palma sobre su rostro y se frotó suavemente en ella, impregnándose de su débil aroma omega.
- Te amo Senpai, gracias por todo.- Le dijo el beta, sintiendo todo el amor del mundo encerrado en esa pequeña caricia.
- Yo tam...bién... - Respondió el omega.
Dicho esto, cerró nuevamente los ojos.
- ¿Se-se-senpai?
La respiración de Tetsuhiro parecía entrecortarse ante esa respuesta, mientras un pesado letargo por los fuertes medicamentos volvieron a sumirlo en un sueño profundo. Tetsuhiro sabía que insistir en escucharlo sería imprudente, por lo que tragó grueso mientras guardaba miles de preguntas en su interior.
¿Realmente hubo correspondido sus sentimientos o solo fue su imaginación?
A la mañana siguiente, la familia Tatsumi se apersonó al hospital acompañados de su padre Souji, quien acababa de llegar de Sumatra. Ante la notable mejoría, Souichi fue transportado a otro cuarto más cómodo y donde todos podían entrar sin problemas. Todos esperaron pacientemente a que finalmente despertara.
- ¡Sou-kun! - Lo abrazó Souji, abrazándolo frenéticamente - ¡Hijo mío! ¡Vine corriendo para acá! Estaba tan preocupado, tan desconsolado.
- Apenas abro mis ojos y...me encuentro con semejante escándalo - Dice el rubio aún débil, pero recibiendo el abrazo de papá.
- No seas exagerado, estoy bien viejo - Respondió el rubio, algo más despierto.
- Estábamos muy preocupados por la salud de Nii-san - Continuó Tomoe, con una pequeña lágrima corriendo en su mejilla. - Nos alegra ver que estás bien ahora. Por cierto, Isogai-san te envió unas flores de felicitación.
- Si tuviera fuerzas, las tiraría por el inodoro...pero en vista de que no las tengo, solo agradécele de mi parte. - Replicó el omega, con su plena sinceridad.
Detrás de él, Kanako llega con uno de los pequeños bebés en brazos.
- Nii-san, él es tu hijo mayor Souichiro-chan. - Lo extendió cuidadosamente de entre sus brazos.
- Y el dormilón, Yamato-chan. - Ayudado por la enfermera, Tomoe colocó al segundo bebé cerca suyo con mucha delicadeza.
- Aún no están oficialmente registrados - Recalcó el padre los gemelos - Porque primero estoy esperando la aprobación de Senpai.
- Son buenos nombres. - Le responde el rubio, mirando a los pequeños.
El omega colocó a sus niños en ambos brazos y los observó atentamente. Las comisuras de sus labios se ensancharon, dibujando en su rostro una sonrisa brillante, sincera y hermosa, algo que ninguno de los presentes recordaba haber visto nunca. La escena era tan única que Kurokawa se aventuró a sacarle una fotografía con su cámara.
- Aleja tu flash de mis bebés, puedes asustarlos - Renegó Souichi, regresando a su típico ceño fruncido. - Además ¡Es de día, tarado!
- Era una bonita escena, quería retratarla - Respondió su cuñado, con una sonrisa.
- ¿Qué clases de confianzas son esas? Aún te debo una paliza, corruptor de menores - Respondió gruñendo. - ¿Acaso crees que algo cambió entre nosotros?
Ni siquiera en un momento como ese le daría tregua por llevarse a su adorado hermanito. No obstante, fue inevitable tomarse una foto familiar poco después.
Una semana después, Souichi regresó a casa para empezar su recuperación de la cesárea. Por su parte, Tetsuhiro tuvo que reprogramar el curso de maestría que perdió por el nacimiento de sus hijos, presentando los papeles de justificación para no perder su beca.
- Pareciera que Souichiro únicamente se tranquiliza contigo. Siempre llora cuando lo cargo mucho tiempo y se supone que mi aroma omega debería serenarlo. - Le comenta al beta, hablando más con curiosidad científica que preocupación materna. - En cambio, Yamato se duerme enseguida.
- Sou-chan es inquieto, pero pronto se acostumbrará mejor a ti, Senpai - Le responde con cariño.
Colocan a ambos con cuidado en la cuna y se retiran de la habitación.
- Senpai hay algo que...quería preguntarte - Comenta Tetsuhiro, con las mejillas ligeramente rosa.
- ¿Uhm? ¿Sobre qué? - Le responde el rubio extrañado, alzando una ceja.
- Decidí ser paciente y esperar a que te recuperes primero, así que ahora ya siento que puedo decírtelo - Afirma el asistente, moviendo sus dedos con nerviosismo - Hace algunas semanas en el hospital pues tú...dijiste algo que no he podido olvidar. ¿Lo recuerdas?
- Yo recuerdo que estuve en cama desde que empezó el dolor hasta que vi a los bebés por primera vez. ¿Hablamos en algún momento?
El mareo producido por los medicamentos logró que fuera más honesto con sus sentimientos en ese entonces, pero difícilmente podría recordarlo en ese estado.
- ¿Qué fue lo que te dije? Honestamente no lo recuerdo - Preguntó el omega, quien no mentía.
- No es algo fácil de decir - Suspiró Morinaga, resignado. - Pero sé perfectamente que estabas cansado y medicado.
- Lo que dije ¿Era algo bueno? - preguntó con curiosidad. En lugar de una respuesta, recibió una pequeña sonrisa por parte del beta.
El omega lo pensó por unos segundos, mirándolo confuso. Sea lo que fuera, parecía ser muy importante para su kohai.
- Lo que haya dicho, seguramente es verdad - Recalcó el rubio - Bajo los efectos de los vasodilatadores y otros componentes antihipertensivos, es seguro que mis argumentos salieron con la mayor naturalidad.
Oír ese extraño parlamento emocionó al joven padre, dándole un fuerte abrazo de improviso.
- ¡Me haces tan feliz Senpai! - Le dijo el beta, colocando cariñosamente la cabeza sobre su hombro.
- Hey, suéltame - Respondió con sorpresa, aunque no se esforzó mucho en romper el abrazo. - Ahora sí me vas a decir ¿Qué fue lo que te dije?
Tetsuhiro continuó junto a él sin responder, aspirando fuertemente el aroma de sus cabellos. Saber que era amado era más que suficiente, incluso enterándose de esa forma. Funcionaba para ambos y eso era lo único que importaba.
- ¡Oye! ¡Dímelo de una vez! - Insistía el omega, empezando a enojarse.
No obstante, los quejidos de Souichiro empezaron a resonar desde su habitación, seguido por su gemelo quien le hizo eco.
- No te preocupes Senpai, yo atenderé esta vez. - La campana lo salvó justo a tiempo. El rubio lo vio alejarse alegremente.
Si fue algo bueno, supongo que está bien - Pensó Souichi para sí, dirigiéndose a su habitación para intentar dormir un poco.
Por su parte, Tetsuhiro estaba seguro que solo era cuestión de tiempo para que lo vuelva a decir...y ese día llegó cuando menos se lo esperaba.
Un tiempo después, Souichi y Tetsuhiro viajaron a Tokio para la graduación y entrega de su título de maestría. Esa noche, luego de darle sus felicitaciones y manifestarle su orgullo, finalmente pronunció entre sábanas las palabras que su amado tanto soñaba escuchar.
"Te...amo"
Así las dudas desaparecieron para siempre.
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Podían escucharse sus pequeños pasos por toda la casa, bajando las escaleras rápidamente como si estuviera a punto de caer. Un niño de cabellera oscura y ojos color miel corría desnudo por todo el lugar.
- ¡Ven acá, mocoso malcriado! - Le gritaba el omega, llevando una toalla colgada al hombro.
- ¡No quiero! ¡No pienso darme un baño y no me obligarás! - Desafiaba su pequeño oponente.
- Souichiro, por última vez ¡Regresa a ese mald...! - Intentaba no usar palabrotas para dar un buen ejemplo - ¡Te lo darás quieras o no! ¿No te da vergüenza? Tus tíos llegarán en cualquier momento y tienes que estar presentable.
- ¿Acaso no dijiste la otra vez que era lindo? - Replica, altanero. - Estoy bien así.
- ¡Me retracto! ¡Seguro fue un momento de debilidad! - Respondía Souichi, refunfuñando. - Un niño que no se baña no es nada lindo.
- Entonces alcánzame, anciano. - Con solo 6 años recién cumplidos, Souichiro era tan veloz y escurridizo que merecería una medalla de oro.
- Tienen mucha energía hoy. Me alegra mucho. - Sonreía Tetsuhiro, quien veía divertido la escena mientras peinaba el cabello de Yamato.
- Mamá y nii-chan siempre se la pasan jugando a las carreras. - Afirmaba Yamato, que ojeaba su enciclopedia de animales favorita. Fue el primero de los dos en aprender a leer.
- ¡Te tengo, enano! ¡Ja! Ahora ¿Quién es el lento ahora, eh? - Le dijo Souichi al pequeño, en tono triunfante.
- ¡No es justo! ¡Eres más grande que yo y por eso me atrapaste! - Replicó Souichiro - Pero un día seré tan alto como papá y no me podrás alcanzar.
- ¡Sou-chan! Pórtate bien con mamá - Intervino Tetsuhiro, en tono de orden. – Ve a bañarte y esta vez ¡No vuelvas a mojar toda su ropa!
El mayor de los gemelos hace un puchero inflando las mejillas, en señal de su profundo desacuerdo.
- Nii-chan ama mucho a mamá, por eso siempre quiere jugar con él - Argumento el apacible menor, son una gran sonrisa. - A veces finge dormir para que mamá le dé un beso.
Souichi tragó grueso ante ese gracioso comentario. La revelación le pareció tan terriblemente adorable que casi lo hace lagrimear.
- ¡Eso no es cierto! - Rezongó Souichiro, con el rostro tan rojo como una cereza y sin saber cómo responder.
- ¡Vamos! Ya escuchaste, tienes que bañarte. - Ordenó Souichi, buscando evitarle el momento vergonzoso - Ahora súbete en mi espalda, no dejaré que te vayas corriendo de nuevo.
Obedeciendo de mala gana, Souichiro se sube sobre la espalda de su madre como si fuera una mochila, agarrándose fuerte de sus hombros. En el trayecto a la bañera, el niño deja caer su cabeza sobre el cuello del omega para sentirse más cerca de él, envolviéndose en su aroma dulce como almíbar. Sabía que no existía lugar en la tierra más seguro que la cercanía de mamá, aunque fuera muy pequeño para entenderlo todavía.
Por su parte, Tetsuhiro consideraba muy lindo el increíble parecido de mamá e hijo. Ambos se aman con todo su corazón, pero no son muy buenos para demostrarlo. Un rato después arribaron sus visitas.
- Lamentamos la interrupción. - Entraron dos invitados. Uno de ellos se acercó a los pequeños - ¡Feliz cumpleaños Yamato-kun, Sou-kun! ¡Cómo han crecido! ¡Se ven tan lindos!
- Bienvenidos tío Masaki, tío Kunihiro - Ambos pequeños se inclinaron respetuosamente ante sus mayores - Estamos felices de que estén aquí.
- ¡Yama-kun! ¡Sou-kun! - Saludó alegremente un niño al lado de la pareja. - Tanto tiempo sin vernos.
- ¡Kenta! - Los tres niños se saludaron afectuosamente, celebrando su reencuentro. Kenta era algunos meses mayor que sus pequeños primos e hijo de Kunihiro y Masaki.
- Se parecen mucho a Tetsuhiro cuando era pequeño - Replicó Kunihiro, palmeando la cabeza de cada uno. - Les presento a su prima, Harumi-chan.
Los pequeños asomaron su cabeza para ver de cerca a la linda bebé de solo tiene 5 meses de nacida, la segunda hija de la pareja.
Durante el transcurso del día los hermanos Tatsumi también llegaron, trayendo consigo con varios regalos y una exagerada cantidad de comida que no pudieron terminar.
La vida llevó a Tetsuhiro y Souichi por caminos impredecibles que al cruzarse, se convirtieron en un sendero maravilloso A pesar de los miedos, indecisiones y muchas dudas, finalmente lograron encontrar la felicidad a su manera por encima de castas o etiquetas sociales, aprendiendo a empatizar, perdonar y amar.
Esa noche, después de arropar a los niños, Souichi salió a la ventana más lejana de la casa a fumarse un cigarrillo. No lo hacía a menudo desde que sus hijos nacieron, pero esa noche realmente extrañaba el sabor del tabaco.
- Te traje un poco de café - Morinaga llegó con una taza caliente y la extiende hacia él. El omega da un sorbo pequeño, haciendo un gesto de agradecimiento.
- Realmente fue un gran escándalo el día de hoy. Dejaron la casa hecha un desastre - Le dijo, frunciendo el ceño.
- Lo importante es que Yamato-chan y Sou-chan se veían muy felices - Contestó el beta, apoyándose en la ventana. - Es increíble que ya tengan 6 años de edad.
- Sí. Me sorprende no haberme vuelto loco aún, creo que me estoy ablandando - Respondió Souichi, soltando una larga bocanada de humo.
Como invadido por un impulso extraño, Souichi tomó la mano de Tetsuhiro y la apretó con fuerza. El beta podía vislumbrar un brillo en sus ojos que no había notado antes.
- Gracias por nunca rendirte – Atinó a decirle, mirando el cielo. Tenía demasiada vergüenza para mirarlo.
Morinaga lo rodea con su brazo y pega su cabeza a la suya, sonriéndole dulcemente.
- No, Souichi-san. Gracias a tí por creer en nuestro futuro.
Fin
Gracias a cada uno de ustedes en Fanfiction y Wattpad por leer. Quiero disculparme con quienes me pidieron un último lemon para acabar el fic, honestamente me sentí con este final de emociones dulces, realmente quedó como lo deseaba. Sé que el capítulo estuvo más corto que varios anteriores, pero me hizo muy feliz llegar hasta aquí y poner un final que los uniera para siempre.
Sé que este omegaverse es bastante liviano a diferencia de otros universos muchísimo mejor elaborados y complejos, pero fue hecho así a drede, es decir, mi idea con este fic era unir el omegaverse al contexto del manga original, intentando utilizar solamente los elementos necesarios y sin afectar demasiado el ambiente normal aun siendo omegaverse. Deseaba conservarlo todo intacto lo más posible, pero fue inevitable tener momentos un poco out of character, me disculpo por eso.
Varios lectores me preguntaron ¿por qué Morinaga es un beta y no un alfa? Simple (Yuki shimonone, diste en el clavo), deseaba que Morinaga pudiera entrar poco a poco al corazón de Souichi sin necesariamente dejarse guiar por sus hormonas, amor por encima de instinto. Así fue como quería enfocar la historia, pero admito que en algunos momentos si pensé "si Morinaga fuera alfa, podría moderlo, marcarlo con su aroma" y cosas así XD, también hubiera sido genial. Tengo que admitir que tengo cariño por los beta, a veces sufren mucho y suelen ser los que menos aparecen en la mayoría de mangas omegaverse (no en todos, claro). Tomé muy en cuenta el dato de que la mayoría de la población es beta, por eso casi todos los personajes que aparecen lo son.
Muchas gracias por seguirme en esta aventura, por leer y espero no estén decepcionados. Y a quienes no les gustó, igualmente les agradezco por tomarse la molestia de revisarlo y dar su punto de vista objetivo, todo mi aprecio para uds.
Agradezco al apoyo de mi manada pingüina y sobretodo a Hikaru que me stalkeó por todos los medios posibles jajaja.
Por ahora ya no tengo proyectado crear una nueva historia con Koisuru Boukun, a menos que algo se me ocurra. Espero que todas las personas que también escriben se animen a continuar con los fics de esta hermosa pareja. ¡Apóyenlas por favor! Los comentarios/reviews/votos con su opinión son nuestra fuerza.
Un gran abrazo a todos. Los tengo en mi corazón.
