Unbroken
Sinopsis: Lila había cumplido su propósito; los amigos de Marinette le habían dado la espalda a su compañera, ahora ella se encontraba sola, o esa era lo que pensaba; Adrien jamás creyó en la mentira de Lila y ahora estaba dispuesto a no dejar sola a Marinette… pero… jamás pensó que la azabache aceptaría en cambiarse a otra escuela. Nuevas amistades, nuevos comienzos y nuevas aventuras harán que el alma de la heroína sea inquebrantable.
Hola mis ladies y mis lords!
Al fin he terminado de escribir este capítulo al que le he dedicado; sangre, sudor, lágrimas y desveladas de insomnio. Son muchas que estan por venir en este capítulo y la verdad es que me he esforzado para terminarlo.
Lamento mucho también la espera, pero el maldito trabajo me esta matando y además me dejan sin energías. Pero al menos me da mucha inspiración para continuar con los capítulos.
En fin no les quito más tiempo puesto a que todos ustedes han estado esperando por leer este magnifíco fic.
Disfruten de la lectura ;D
Écarlate
Casa de los Cesaire
Alya se tambaleaba con dificultad, no era por el golpe que recibió por parte de Alba, sino porque sus lentes habían sido rotos, mientras tanteaba con su mano sobre la pared y con las yemas de sus dedos tocaba los números de las puertas del departamento. Cuando por fin Alya había llegado a la puerta de su hogar, sacó de su bolsillo de su pantalón las llaves de su hogar. Quitó los seguros y entró.
– Hasta que por fin llegas. – la chica se sobresalto al escuchar la voz de su padre.
– Papá.
– Tu padre y yo queremos hablar muy seriamente contigo Alya. – la voz de su madre hizo estremecer aún más a la bloguera. – Siéntate.
– ¡Qué sentarse ni que nada! ¡Iremos directamente al grano! – dijo Otis elevando su voz y a su vez golpeando secamente en un puño el brazo del sofá.
Alya sintió miedo, mucho miedo.
Mentiría si esa sería la primera vez que su padre se comportaba de esa manera con ella, pero no, sólo las ocasiones que se ha comportado así eran escasas. Pero esta vez la cosa iba en serio y una muy grande.
– ¿P-Por qué gritas a-así papá? – preguntó con voz temblorosa.
– ¡¿Y te lo preguntas por qué?! – contestó furioso Otis. – ¡Me salí del trabajo sólo porque tu madre me dijo que recibió una llamada de los Dupain-Cheng! ¡¿Sabes por qué?!
La Cesaire se quedó estática y pálida en su lugar, luego de unir todos los puntos el semblante se le arrugo mostrando en su mirada una combinación de repudio y rabia, pero luego ella volvió en sí y ante toda su cólera comenzó a defenderse también alzando su voz hacia sus padres.
– ¡Esa maldita de Marinette! ¡Ya me decía yo que ella andaría de chismosa con sus padres!
– ¡Compórtate Alya! – gritó Otis.
– ¡¿Comportarme yo?! ¡¿En qué papá?! – se defendió cabreada.
– ¡No te permito que le hables de así a tu padre Alya! ¡Ni tampoco te expreses así de Marinette! – recriminó Malena.
– ¡Prefieren defender a esa descarada antes que a mí! ¡A su hija! ¡Ni siquiera se han preguntado por lo que tuve que pasar por culpa de Marinette! ¡Es más ni siquiera han notado que no traigo mis lentes puestos o que me han roto la nariz y me han golpeado el ojo!
– ¡Deja de comportante como la victima aquí! – volvió a gritar Monsieur Cesaire. – ¡Y bien merecido te lo tienes por atacar a una chica inocente!
– ¡Marinette inocente! ¡De inocente no tiene nada! ¡Ella no es más que una…!
El sonido de una bofetada se escuchó por toda la habitación, Alya se colocó una mano sobre su mejilla derecha; su madre le había propinado una fuerte bofetada.
– Compórtate como una persona de tu edad Alya. – gruñó molesta Marlena. – Ya no tienes cinco años. Estoy cansada de tu actitud Alya, primero difunden un video tuyo atacando a Marinette y ahora recibo una queja de Sabine diciendo que atacaste de la nada a su hija frente a sus amigos. Yo no crie a una hija salvaje.
– Y para que entiendas que nosotros te lo estamos diciendo seriamente Alya, tu madre y yo hemos decidido en quitarte el teléfono y la computadora. – dijo Otis interfiriendo a su esposa y su hija.
Alya se encontraba pasmada y pálida, con mucho miedo ella aferro su teléfono contra su pecho.
– ¡No pueden hacer eso! – dijo ella.
– ¡Claro que si podemos! ¡Somos tus padres y porque nosotros pagamos tus minutos para tu teléfono! – comentó otra vez el hombre. – El celular Alya.
La chica se lo negó, pero Otis le enfureció más el comportamiento de su hija que ni le importó el fuerte forcejeo para quitarle el aparato.
– ¡Eres injusto papá! – gritó molesta la chica.
– ¿Qué me has dicho?
– Injusto. Eso es lo que eres. Prefieres defender más a Marinette que a tu propia hija.
– Atacaste a la chica Alya, ¿Cómo esperabas que nos enteramos de lo que le hiciste? ¿Felicitarte? ¿Hacerte una fiesta por cuantos golpes le diste? Estás mal si es lo que pensaste. – comenzó a agregar Madame Cesaire, por lo cual a la bloguera le molesto mucho.
– ¡Por supuesto que no mamá! ¡Eso déjaselo para un enfermo mental! ¡Y no nos desviemos del tema! ¡Marinette merecía esos golpes por haber insultado a mis amigos y a mí en su maldita cuenta de Facebook!
– ¡Marinette sería incapaz de hacer eso Alya! – la bloguera se sintió traicionada por su propia madre en hacer defendido más a su ex-amiga que a ella misma.
– ¡Pues haces mal en defender a esa mosca muerta de Marinette! – explotó la chica.
– ¡Suficiente! – dijo Otis. – ¡Alya estás castigada por un mes!
– ¡¿Qué?! ¡¿Un mes?!
– ¡No me grites!
– ¡No te estoy gritando!
– ¡Ya basta los dos! – vociferó Marlena haciendo callar a su hija y a su esposo. – Alya, estás castigada por un mes sin teléfono, sin salidas con tus amigos, sin computadora, sin internet, y sin Ladyblog.
– ¡No puedes hacerme esto mamá! – reprochó Alya.
– ¡Claro que puede! – defendió el hombre de familia a su esposa.
– ¡Pues quieran o no seguiré haciendo mi trabajo en el Ladyblog! ¡Y me vale un comino lo que digan o piensen ustedes sobre esto!
Grave error lo que hizo Alya al decir eso, ante la furia y la decepción de sus padres; Otis ya bastante encabronado por el rebelde y el inmaduro comportamiento de su hija hizo que todo adolescente temiera peor que un castigo. El hombre de familia había arrojado el celular en la otra parte de la habitación haciendo que éste se estrellara contra la pared y se rompiera en pedazos. Alya había soltado un fuerte grito de horror mientras corría hacia su celular y lo levantara entre sus manos temblorosas, las lágrimas no tardaron en aparecer cuando vio su celular ya irreparable: la pantalla estaba estrellada a la vez que estaba partida a la mitad el aparato.
Marlena estaba en shock pero no podía hacer nada, la mujer sabía que el carácter era tan brusco pero tan extremo, su hija había cometido muy grave en alzar su voz y revelarse contra ellos. Por esta única vez apoyaría a su esposo en lo que hizo. Tal vez así su hija aprenda a respetarlos y a entender que la violencia no llega a nada.
Alya seguía llorando, sentía que una parte de su vida había sido destruida al igual que su celular, ahí tenía bastante información sobre Ladybug que no alcanzó a publicar en su cuenta del Ladyblog. Sus sentidos estaban bloqueados que ni siquiera escucho lo que su padre le dijo sobre de que después de la escuela iría con su madre al hotel para trabajar ahí de cualquier cosa.
…
Mansión Agreste
Gabriel se encontraba en su despacho viendo los mensajes de su correo electrónico desde su computadora cuando de repente la sensación que vino desde su prodigio hizo que el hombre esbozara una sonrisa satisfactoria.
– Por fin, una víctima en desgracia. Noroo. – dijo el diseñador mientras que su kwami salía de su escondite dejando a un lado una trufa de chocolate de la panadería Dupain-Cheng.
Noroo no dijo nada porque ya sabía de lo que haría su portador.
Entre tanto, Gabriel avisó a Natalie desde su teléfono que no recibiría llamadas ese momento, por lo cual la mujer sólo podía asentir a las peticiones de su jefe.
Una vez que el diseñador había llegado a su guarida secreta y haberse transformado, la compuerta que cubría el ventanal se abrió dejando ver el atardecer de toda París en su esplendor.
– ¿Qué dolor y decepción puede sentir una joven siendo rechazada por sus progenitores por proteger a otra persona? Definitivamente esta será la akumatización perfecta para acabar con esos héroes. – Hawkmoth tomó a una mariposa mientras la transformaba en un arma de energía negativa. – Vuela mi pequeño akuma y embraza a ese corazón lleno de rencor hasta llevarla a la venganza que tanto desea tener.
El akuma voló mientras iba en dirección donde se encontraba Alya, la chica ahora se encontraba en su habitación sollozando sin fuerzas y con la cabeza baja mirando su destrozado celular entre sus manos. La chica no sabía en ese momento que el akuma ya estaba a punto de akumatizarla, entre tanto, Hawkmoth sonreía con emoción al ver aquella chica a quien había akumatizado hace un año atrás; sería la villana y la carnada perfecta para atraer a Ladybug.
Alya ni siquiera sabía del peligro ya estaba tan cerca de ella, la mariposa oscura ya estaba a punto de tocar el aparato destruido cuando de pronto la puerta de la habitación de la chica se abrió, haciendo que la mariposa se alejara de la bloguera cuando esta dejo de sentir toda esa frustración y decepción al ver a su hermana mayor acercarse a ella.
– Hola novata. – dijo Nora con una voz tranquila y suave.
– Nora… – la boxeadora se acercó a su hermana mientras tomaba asiento en la cama. – ¿Qué haces aquí?
– Iré directamente al grano enana, mamá y papá me contaron lo que le hiciste a Marinette. ¿Tienes algo que declarar en tu contra?
Alya hizo una mueca de disgusto y llena de rabia, en su mirada aún se podía notar aquellas facciones frías y venenosas; cosa que para Nora la preocupo, conocía bien a su hermana cuando algo no le gustaba, pero esta vez al ver esa nueva mirada la hizo sentir incomoda.
– ¿Qué paso Alya? – preguntó la boxeadora.
– Lo que paso es que Marinette no es más que una descarada mentirosa doble cara. – dijo la bloguera haciendo que su hermana la mirara sorprendida.
– Wow, wow, tranquila fiera guarda tus garras. A ver, ¿Cómo es eso de lo que dices todo eso sobre Marinette? ¿Qué es lo que hizo para que te comportes de esa manera?
La menor de las Cesaire comenzó a contarle todo lo que sucedió a Nora mientras que la boxeadora la miraba aún más incrédula, estaba debatida en que todo aquello que le decía Alya seria cierto o algún producto de su melodrama de adolescente. Pero cuando la bloguera le enseño la "cuenta" de Marinette por el celular de su hermana mayor, la boxeadora no podía creer lo que veía.
– ¿Está segura que esto lo hizo Marinette? – preguntó incrédula.
– Si. – siseó Alya. – ¿Ahora si me crees? Marinette no es más que una maldita descarada envidiosa. Y ahora por su culpa papá y mamá me castigaron por un mes. – refunfuñó.
Nora negó la cabeza mientras corregía a su hermana menor.
– Pues eso no fue lo que me dijeron mamá y papá. Ellos me dijeron la Señora Cheng les comunicó que tu atacaste a Marinette de la nada mientras estaba con sus amigos. – ante esto a Alya la enfureció más al recordar los golpes que le había dado aquella latina. – Y por lo que veo te dieron un buen merecido. – dijo con burla la boxeadora mientras le señalaba el ojo hinchado y morado a la chica.
– Fue aquella puta latina. – gruñó llena de veneno.
– ¿Latina? – se rió Nora.
– No te rías Nora. – siseó enojada Alya con un sonrojo de coraje y vergüenza en el rostro.
– Perdón, perdón. ¿Cómo es eso de que una latina te ataco?
– Sólo porque quise darle un merecido a Marinette.
Nora una vez más se atacó de la risa.
– ¡Nora!
– Ya mujer, lo siento. – se limpió una lagrima la Cesaire mayor. – Por lo que he escuchado de la boca de algunos colegas dicen que los latinos son bien bravos y barbaros, más en especial las mujeres, ya que si te metes con ellos o con ellas te dejan como puré de papa. Y por lo visto te dejaron una buena lección. Alya sólo te aconsejaré algo, jamás, y te lo digo JAMÁS te metas con un latino.
– No me metí con ella Nora, sólo me metí con Marinette. – se defendió Alya.
– Ay niña, niña. ¿Hasta cuándo entenderás a no meterte en problemas? – la bloguera frunció el ceño por aquel comentario. – Escucha Alya, los latinos son muy bravos cuando alguien quiere meterse con ellos o en especial con sus amigos. Un colega mío tiene a su pareja que es latina, en todos los casos mexicana, él me contó que todos los latinos en especial los mexicanos son muy sobreprotectores con sus parejas y con sus amistades cuando alguien trata de pasarse con ellos. Y por ese golpe que te dio aquella latina dice mucho.
– ¿Entonces lo que tratas de decirme es que me acobarde de esa latina descarada? – gruñó fastidiada Alya.
– No, sólo quiero que te alejes de Marinette. – aconsejo Nora sorprendiendo demasiado a Alya.
– ¿Estás bromeando cierto? ¿Tú también la defiendes? – preguntó molesta.
– No la estoy defendiendo. Sólo evítate problemas con Marinette, si papá o mamá descubren que otra vez hiciste de las tuyas te pondrán la soga por el cuello. – Alya no pudo contener una pequeña risa que se escapo de sus labios cuando vio a su hermana hacer un gesto chistoso simulando que estaba siendo colgada por una cuerda invisible. – Será mejor que te pongas hielo o algo frio en ese ojo, se ve bastante inflamado y ya casi está muy morado.
La negatividad de Alya se fue disminuyendo mientras que el akuma se alejaba del apartamento de los Cesaire. Causando que a Hawkmoth se irritara por eso. Rompió su transformación y volvió a dirigirse a su oficina con una cara de pocos amigos, Alya era la única quien podía llevarlo hasta Ladybug y estuvo tan cerca de akumatizarla pero todo había sido en vano. Pero aun así había más peces en el agua conseguiría de cualquier forma los prodigios de la mariquita y del gato negro a cualquier costo.
…
Panadería Dupain-Cheng
La mañana siguiente del sábado Marinette se había levantado hasta muy tarde, aun se encontraba en pijama y no tenía ganas de salir de su casa puesto a dos cosas; la primera era que no tenía nada que hacer y no tenía nada de planes, y segunda no quería encontrarse por las calles de París algún que otro de sus ex-compañeros y que la atacase de la nada.
Tenía pensado en pasarla todo ese día de sábado viendo películas o series por Netflix, cuando de pronto la puerta del living se abrió a la vez que escuchó a su madre llamarla.
– Marinette, tus amigos vinieron a verte.
La pobre chica comenzó a entrar en pánico mientras veía por la entrada de la puerta a sus amigos con unas enormes sonrisas en sus rostros, jamás se en su vida había pensado que alguien más, a parte de sus padres, la vería nuevamente en pijamas. Se sentía como en una especie de dejá vu.
– Hola Marinette. – saludaron los chicos mientras entraban al hogar de su amiga.
– Chicos… ¿Qué hacen aquí? – preguntó con voz temblorosa y llena de pena.
– Venimos a visitarte. – dijo Jennifer.
– ¿Visitarme?
– Te enviamos un mensaje anoche en que te visitaríamos. – dijo Dominique con una sonrisa burlona.
– ¿Mensaje? – pensó en voz alta Marinette quien tomó inmediatamente su celular.
Y efectivamente ahí se encontraba el claro mensaje en el grupo de su WhatsApp.
"Loco: Mari-Mari los chicos y yo te iremos a recoger en la tarde para pasarla a lo grande."
– Umm… chicos… yo, eh, les agradezco que quieran pasar la tarde conmigo. Pero no me siento muy bien. Tengo… gripe… si gripe. – comentó Marinette a la vez que tosía fingidamente.
Alba y Kagami se miraron entre sí, ambas sabían que la franco-china estaba mintiendo; pero lo que Marinette no sabía era de la estrategia de la latina.
– ¿Tan mal te sientes Marinette? – preguntó con tranquilidad Alba mientras caminaba hacia su amiga.
– Sí. Lamento mucho arruinar sus planes chicos. – tosió fingidamente de nuevo la portadora de la mariquita.
– Está bien Marinette. Podemos salir otro día, no te preocupes. – sonrió cálidamente la morena, suspiró aliviada la franco-china.
– Gracias Alba.
– Aunque hay algo que no me cuadra nada bien aquí. – Marinette sudó frío al ver la mirada zorruna de su amiga. – Si estuvieras enferma no estarías comiendo helado, ni refresco frío con hielo, ni tampoco sándwiches, o viendo Netflix.
La azabache vio a su amiga quien tenía una expresión que le decía "te atrape con las manos en la masa".
– ¿Sucede algo Marinette? – preguntó Minerva quien se sentó al lado de la azabache.
– Lo siento. – se disculpó ella. – No vi el mensaje y no tenía ganas de salir hoy.
Marinette esperaba alguna que otra reprimenda o reproche por pare de sus amigos, pero, en vez de eso ellos solamente la miraron conmovidos. Alba fue la primera en hablar se sentó a un lado de la chica y comenzó a decirle.
– ¿Es por lo que paso ayer?
La portadora de la mariquita no dijo nada simplemente asintió tímidamente.
Entre Minerva y Alba ambas abrazaron a su amiga mientras que sus demás amigos se acercaron a ellas y se sentaron en el enorme sofá.
– ¿Saben qué? Vamos a cambiar de planes. – comentó el americano. – En vez de salir por allí, ¿Por qué no nos divertimos aquí?
– Chicos, ustedes vayan a divertirse yo estaré bien. No quiero que por mi causa les arruine el día. – insistió Marinette pero al parecer ella había sido ignorada por sus compañeros.
– Me parece buena idea. ¿Qué les parece si compramos algo de botanas y disfrutamos el día viendo películas por Netflix? – dijo Jennifer.
Alba, Jennifer, Orestes, Minerva y Dominique se fueron ir a comprar las botanas mientras que Marinette se había quedado junto a Kagami. El ambiente era algo tenso e incómodo a la vez, la pobre de la franco-china no sabía qué hacer en esos momentos de incomodidad junto a la japonesa; es más hasta cabe decir que sólo mirar a su compañera de clases quien tenía una expresión bastante seria. Para la mentalidad de Marinette tal vez este sea un castigo de Alba por haberle mentido.
– ¿Cómo te encuentras? – la voz de Kagami hizo romper los pensamientos de la azabache.
– Bien. – dijo ella casi en un grito.
Un incómodo silencio volvió a reinar en el living. La tensión era abrumadora y pendía de un hilo. Jamás en su corta vida Marinette se había sentido incomoda con alguien como Kagami, sin duda alguna aquella chica era merecedora de llevar el título de la "Reina de Hielo", en ese momento, la franco-china recordó aquella platica que hacia unas semanas atrás tuvo con Alba.
"Tal vez todos piensen que Kagami es una chica ruda o grosera por la manera en cómo se expresa, pero ella no es así, ella solamente es sincera a lo que ve y siempre decidirá en decírtelo lo más sincero posible. Si sólo te das la oportunidad de conocerla mejor veras que Kagami no es como la pintan."
La Dupain-Cheng respiró con profundidad sabia de lo que estaba a punto de hacer estaría escribiendo su propia sentencia de muerte.
– No sabía que Alba podía ser… ¿Agresiva? – Kagami la miró inmediatamente, su mirada parecía penetrar el alma de la azabache mientras que ella poco a poco se arrepentía por lo que dijo. – Rayos. No debí decir eso. Muy bien hecho Marinette Dupain-Cheng has escrito tu sentencia de…
Una leve risa escapó de los labios de la japonesa a lo que ella replicó.
– Puede parecer que sí. Alba puede parecer una chica desinteresada y que todo lo que ve sea una diversión para ella, pero uno nunca cuenta es que ella también puede ser una chica ruda y tremenda cuando pelea. Pero sí Alba es agresiva cuando alguien trata de lastimar a sus amigos.
– ¿Incluyéndote?
– Incluyéndome. – sonrió la Tsurugi.
– Entonces debería cuidarme de Alba si no quiero recibir uno de sus golpes. – bromeó Marinette.
En ese momento Kagami recordó aquel día en la práctica de esgrima con Adrien.
"¿Podrías cuidar de Marinette?"
Esas palabras aun retumbaban su mente, y ahora ella ya sabía el significado de eso.
Adrien no quería que Marinette sufriera por segunda vez en el colegio que asistiría, no quería que nadie hablara mal de ella, no quería que ella se sintiera aislada del mundo.
Ahora lo entendía todo.
– Sí, deberías hacerlo. Y más porque Alba me ha comentado que los latinos pueden llegar a ser violentos, territoriales, temerarios y peleoneros cuando se trata de proteger a los que ama o a sus amigos.
– ¿Tanto así? – parpadeó incrédula Marinette.
– Eres testigo de lo que le ocurrió a Alya, aunque eso no es nada comparado a los verdaderos golpes que da Alba.
– ¿Tan grave son?
– Créeme, Alba puede ser peor que Hawkmoth o un akuma juntos cuando llega a enojarse. Y sus golpes son tan letales que no querrás ni pensarlo dos veces en enfrentarse otra vez con ella. – dijo de una manera seria la japonesa que esto hizo a la franco-china temblar. – Alya tuvo suerte de no recibir los letales golpes de Alba porque te aseguro que tu ex-amiga quedaría con el rabo entre las piernas.
Marinette iba a hacer un comentario sobre su ex-amiga pero luego de recordar que ni siquiera Alya trato de defenderse cuando Alba la golpeó con el libro o cuando le dio el fuerte puñetazo en la cara. Así que ella decidió dejar todo al criterio de Alba como la vencedora.
– Y hablando de Alya. ¿Ya sabes el motivo por el cual ella te atacó? – preguntó Kagami.
– No. Aun no lo sé.
Cuando Kagami iba a hablar de nuevo la puerta del living se abrió de golpe mientras que unas fuertes carcajadas por parte de sus amigos resonaron en la habitación.
– ¿Y esas risas? – preguntó la japonesa con tranquilidad.
– Luego se lo contamos. – apenas dijo Alba ya que la risa no la dejaba hablar.
– Hey, ya elijan de una vez la película que veremos mientras preparo las botanas. – dijo Dominique.
– Al menos ten la educación de decir "por favor" ignorante. – dijo Minerva. – Oh, Marinette me podrías decir dónde queda el baño, por favor.
– En el pasillo puerta a la izquierda.
– Gracias.
Los chicos ya habían preparado las botanas al igual que habían escogido la película, era una de comedia, agrado para todos y en especial para Marinette. Entre risas y comentarios graciosos los chicos se estaban divirtiendo a lo grande, una vez que la película finalizo decidieron en divertirse con cantar y bailar sus canciones favoritas. Para Marinette los gustos de Alba y Orestes eran realmente sorprendentes; las canciones latinas y argentinas tanto de antaño como moderno eran tan empalagosas para la portadora de la mariquita.
Lo que nadie sabía era que Sabine y Tom escuchaban y veían todo detrás de la puerta como su hija se le notaba bastante feliz junto a sus nuevos amigos.
El sol casi estaba a su punto de ocultarse, los chicos se despidieron de su amiga dejando a la franco-china un dulce sabor de boca. Para Marinette su día había sido la mejor de todas que hasta se había olvidado de toda aquella tristeza por lo de ayer. La chica se retiró a su habitación con una sonrisa en su rostro que hasta lo notó. La kwami voló hacia su elegida y le dijo.
– Te noto muy feliz Marinette. ¿Qué sucedió?
– Los chicos vinieron hoy a verme e hicieron una pequeña reunión para animarme. – replicó Marinette.
– Con más razón porque se me hacía raro de escuchar música a todo volumen. – ambas rieron.
En ese momento la risa de ambas se interrumpió cuando escucharon unos golpes en la puerta del tragaluz. Al principio pensaron que seria los picoteos de una paloma pero luego de escuchar una voz familiar llamando a Marinette al otro lado de la puerta una pequeña se asomó por los labios de la fémina.
– Veo que las horas de visita aun no terminan. – dijo la azabache a su pequeña amiga causando en ella una pequeña risa.
Marinette se dirigió a la puerta de su tragaluz y una vez que salió al balcón le dio un cálido saludo al héroe de París.
– Hola Chat.
– Hola Mari… – el chico tenía una sonrisa en sus labios que al poco instante desapareció cuando vio el rostro de la chica. – ¿Marinette qué te paso?
– ¿Uh? ¿De qué hablas Chat? – se hizo la desentendida aunque sabía perfectamente de lo que su compañero se estaba refiriendo.
– ¿De qué hablo? De tu rostro. ¿Qué te paso? – señaló el felino héroe el rostro de la chica.
– Me caí. – mintió la franco-china.
Chat Noir frunció un poco el ceño mientras miraba fijamente a la azabache. Marinette se sentía incomoda por la mirada del muchacho pero aquella toda esa incomodidad se esfumó cuando sintió el frío guante de su compañero sobre su mejilla; la azabache lo miró atentamente mientras que Chat Noir cuidadosamente acarició la suave piel de su compañera procurando que sus garras no lastimaran más el porcelano rostro de ella.
– Ten más cuidado Mari.
La chica miró al héroe, perdiéndose en aquellas gemas esmeraldas que le transmitían afecto y más sobre todo protección. Una pequeña sonrisa se asomó en sus labios y acto seguido ella poso su mano sobre la mano de su compañero.
– Lo haré. – dijo con una voz calmada y dulce que hizo erizar a flor de piel al rubio.
Chat sonrió cálidamente antes de retirar su enguantada mano de la mejilla de su compañera, por más raro que sonara para Marinette al ya no sentir ese cálido toque de su amigo se sintió algo vacía.
– ¿Y qué te motivo a venir aquí Chat?
– Quería saber cómo estabas.
– Me he encontrado bien, gracias por preguntar.
– ¿Cómo te ha ido en la escuela? – preguntó curioso el chico.
– Me ha ido mejor. – contestó animadamente. – Mis amigos siempre me hacen subir el ánimo.
– Eso suena de maravilla. ¿Qué hiciste el día de hoy?
– Hoy me visitaron mis amigos y armamos una pequeña fiesta viendo películas, e incluso hasta llegamos a formar un pequeño karaoke.
Chat Noir vio como el rostro de la chica se le había iluminado mientras que una sonrisa no dejaba de formarse en sus labios. El muchacho dejo que su compañera le platicara sobre su día de esa tarde con sus amigos, una que otra carcajada se le escapaba al héroe de París cuando Marinette le contaba una que otra anécdota ya sea de Alba, de Orestes, o de Dominique ya que esos tres eran los más locos y cuerdos del grupo.
La noción del tiempo se había perdido entre los dos amigos, no fue hasta que la voz de Sabine los interrumpió cuando llamo a su hija para cenar.
– Marinette la cena ya está lista. – dijo Sabine en la entrada del tragaluz. – Oh, Chat Noir, no sabía que estabas aquí.
– Buenas noches, Señora Cheng. – saludó el muchacho. – La verdad yo ya estaba por irme, sólo vine de paso para saber cómo se encontraba su hija.
Sabine sintió ternura al escuchar eso del héroe que decidió en hacer un buen gesto hacia el muchacho.
– ¿Te gustaría quedarte a cenar?
– Me encantaría, Señora Cheng. Pero no quiero ser una molestia para su…
– Mi esposo preparó uno de sus más famosos quiché. – el rostro de Chat Noir se le ilumino, si había algo más que le gustaba además de los postres y más sobre sobre todo de los croissants du chocolate, eran los quiché del Monsieur Dupain.
Iba a acceder a la invitación de Sabine pero no quería verse como un aprovechado, no después de lo ocurrido cuando fue invitado a desayunar por la familia de su amiga cuando ella se le había "confesado".
– Le agradezco su hospitalidad, Señora Cheng. Pero no quiero molestar en su cena familiar.
La mujer no pudo evitar sentir pena por el chico pero aun así sí él no quería cenar con ella apoyaría su decisión, no obstante fue cuando Marinette intervino que hizo sorprender tanto al chico como a su madre.
– No eres ninguna molestia Chat Noir, ¿Por favor acompaños a cenar?
– Yo… – Chat Noir dudo por unos segundo pero al ver la mirada de ternura de la azabache y aquella sonrisa contagiosa se rindió. – De acuerdo. Aceptaré su invitación.
Sabine sonrió ante eso.
Una vez que los tres habían bajado al comedor la cena dio comienzo.
Marinette vio como su padre y Chat Noir conversaban amenamente e incluso hasta hacían juego de palabras, la cena había sido excelente; al momento en que Tom iba sacar el postre del refrigerador, accidentalmente el hombre hizo un comentario sobre las heridas de su hija.
– ¿Cómo sigues de tus heridas Marinette?
– Estoy bien, ya casi ni se notan papá.
– Otis me llamó, dijo que si Alya te volviera a atacar le avises sin miedo.
– ¡Tom!/¡Papá! – gritaron las dos mujeres, Sabine lo hizo para llamar la atención de su esposo; entre tanto Marinette lo hizo por pánico.
– ¿Qué Alya hizo qué? – Chat Noir no podía creer lo que escuchaba, miró a Marinette quien se puso pálida y a entrar en pánico.
– Bien, me gustaría quedarme para el postre pero ahora que lo recuerdo tengo que hacer patrullaje esta noche. Les agradezco mucho por la cena estuvo realmente deliciosa. – al momento en que el héroe estaba a punto de retirarse, la portadora de la mariquita lo detuvo.
– Espera Chat Noir, te acompaño hasta la salida.
– Te pondré el postre para llevar. – dijo Tom mientras colocaba una rebana de pastel de azúcar en un bol, se lo entregó a su hija cuando ella junto al héroe estaban a punto de irse.
Una vez que el portador del gato negro y la chica se encontraban fuera de la residencia, el chico le dijo.
– Gracias por la invitación Marinette.
– Yo soy quien debería decir eso. – dijo la azabache, su mirada estaba agachada, no sabía que cara darle al héroe de París por no contarle la verdad. – Chat, sobre lo que dijo mi papá, lo siento.
El héroe la miró, no la culpaba, ella sabía lo que hacía. Marinette no era ese tipo de personas cuando quería delatar a alguien que hizo mal, era reservada y no quería ver a las personas lastimadas aún más cuando ella era la víctima.
– No tienes nada de que perdonar Marinette. Sé que tu vida es privada y que no debo meterme en eso, y también sé que esta chica, Alya, era tu amiga y no querías que ella se metiera en problemas. – aquello le hizo sentir culpable a Marinette. ¡Era su compañero por todos los cielos! ¡Ella jamás le mentiría!
– No me odies.
– Nunca lo haría.
El héroe se acercó a ella y le abrazo. Ninguno de los dos supo por cuánto tiempo se habían quedado así, si segundos o minutos.
Cuando ambos rompieron el abrazo, como si leyera su mente Marinette le dijo a su compañero que pasara lo que pasara no le hiciera nada a Alya, quería hacer lo correcto encarar a Alya por lo que hizo a su princesa pero en tan solo ver aquella mirada de súplica e inocencia Chat no tuvo más de otra que tocarse el corazón ante la petición de la chica; el accedió a no hacerle daño a la bloguera.
Se retiró pero antes le deposito un dulce y casto beso en la frente de su amiga.
Cuando el adolescente llegó a su casa deshizo su transformación, Plagg lo miró algo preocupado debido a la seriedad que marcaba su semblante.
– ¿Adrien te encuentras bien?
– Marinette salió lastimada otra vez Plagg.
– Si lo sé, escuche todo. La chica adicta al blog la ataco. – dijo Plagg.
– ¿Pero cómo es posible que Alya la haya atacado? – se preguntó así mismo Adrien. – Será posible que ella sabe donde estudia Marinette.
Aquello lo había alarmado.
Rápidamente el rubio tomó su celular y comenzó a marcar un numero.
– ¿A quién vas a llamar chico?
– A Kagami. Ella me puede decir lo que paso entre Alya y Marinette.
Intento marcar varias veces el numero de la japonesa pero las llamadas eran imposibles, sólo la contestadora de voz era lo único que el rubio escuchaba.
– No contesta.
– Tal vez este dormida, Adrien. – dijo Plagg mientras se devoraba una rueda de camembert. – Llámale mañana.
Al principio Adrien no quería dejar a un lado el caso de su amiga, pero, al ver la hora del reloj marcaba que ya era un poco tarde, y eso que era sábado. Se limitó en escuchar a su kwami y dejar la llamado con Kagami para al día siguiente. Sólo esperaba que el tiempo se fuera rápido y así investigar a fondo sobre el ataque que tuvo Alya con Marinette.
…
Colegio François-Dupont
Lunes, el día que todo estudiante y trabajador odiaba para asistir a sus laborales matutinas, el día que todo ser humano ansiaba que ese odiosa palabra nunca hubiera existido en la semana, el día que Adrien había estado esperado con tantas ansias luego de que él hablara con Kagami el día domingo sobre lo ocurrido con la Cesaire sobre la Dupain-Cheng, el día que el modelo por fin encararía a la bloguera por sus actos y así defender a su pobre amiga de sus abusos.
Adrien había llegado apresurado a la entrada de la escuela mientras caminaba a paso rápido hacia su salón, con la única intención de encontrarse con Alya y así poder hacerle frente de lo que le hizo a Marinette. Lamentablemente la susodicha todavía no se encontraba en el salón ni tampoco su amigo. El Agreste se dispuso a colocar sus cosas en su lugar, aquel mismo asiento en donde por última vez Marinette se había sentado, a esperar a que Alya llegara. No le importaba si tenía que encararla frente a toda la clase o delante de Nino, total el rubio les había dicho muy claro que si ellos continuaban a decir comentarios obscenos a espaldas de la azabache ellos ya no serían más sus amigos.
Poco a poco sus compañeros comenzaron a entrar al salón mientras hablaban de su fin de semana, el rubio algo ansioso comenzó a chocar sus dedos contra el escritorio mientras miraba con desesperación la entrada a que la Cesaire entrara. Impaciente y al no querer esperar más, el rubio se dignó a buscar a la bloguera, y como si la buena suerte lo acompañara; Alya Cesaire subía las escaleras siendo acompañada por Nino.
Cuando el chico comenzó a acercarse a la bloguera y a su acompañante, lo que escuchó de los labios de ella le hizo hervir la sangre.
– Enserio Nino, si me vuelvo a encontrar a Marinette, esta vez sola, yo misma le daré la madriza de toda su vida.
– ¡Tú no le harás nada a Marinette! – vociferó Adrien, sin importarle que todo el mundo lo escuchara.
– Adrien, hermano, no grites. – dijo Nino tratando de calmar a su amigo, pero Alya comenzó a echar la leña al fuego.
– ¡No te metas en donde nadie te llama, Agreste! ¡Además tú no sabes nada! ¡Si Marinette no fuera tan mosca muerta y la descarada doble-cara no estaría pasando esto! – Alya tenía unos lentes oscuros y cuando ella se los quito su ojo afectado estaba completamente inflamado y morado mientras que su nariz también se encontraba inflamada junto a bandita blanca. – ¡Mira! ¡Mira lo que hizo Marinette por su culpa!
– ¡No culpes a Marinette de tus errores, Alya! ¡Además si no la hubieras atacado probablemente no estuvieras así!
– ¡¿Insinúas que soy la culpable de lo que me paso?! – gritó molesta Alya.
– Chicos, bajen la voz por favor, ya todos nos están mirando y si un profesor nos ve…
Pero era en vano que a Nino lo escucharan el Agreste y la Cesaire.
– Sí. – sentenció Adrien.
Alya vio completamente rojo y justo cuando ella estaba por abalanzarse hacia el rubio, Nino la detuvo.
– ¡Suéltame Nino! ¡Lo dejaré peor que a Freddy Krugger tal vez así sepa bien que debe mantener su puta boca callada!
– Aunque quieras callarme o dejarme peor que a Freddy Krugger, Alya, eso jamás va a justificar que siga defendiendo a Marinette. No culpes tus errores hacia a otros. Y sabes una cosa más, la persona quien te haya hecho eso tiene mis respetos e incluso hasta te lo mereces.
– Fue la puta de Marinette quien te dijo eso, ¿Cierto? – gruñó la bloguera tratando de zafarse del agarre de su novio.
Adrien le molesto aquel comentario, que además esto hizo que su semblante se pusiera seria y oscura, con una voz neutra y gélida le dijo.
– Vuelves a ofenderla Alya Cesaire y no sabes lo que te espera. Y no, no fue ella, tengo muchos contactos Alya, y gracias a esos contactos me he enterado de ello. – aquello ultimo hizo encabronar más a la bloguera, Adrien le dio la espalda mientras se dirigía nuevamente al salón ignorando los nefastos y groseros comentarios de la chica.
Cuando los tres chicos entraron al salón, cada quien por su parte, los amigos de Alya comenzaron a abalanzarse sobre ella preguntándole sobre el enorme moretón y la golpeada nariz.
– Alya, ¿Qué le paso a tu ojo?
– Se ve mal.
– Tu nariz está muy inflamada.
– ¿Qué te paso?
– ¿Quién te hizo eso?
Ante todas esas preguntas Alya les respondió.
– Esto me lo hizo una puta latina. – señaló su ojo y nariz. – El viernes que iba a casa me encontré a Marinette, y bueno quise darle su merecido cuando una puta y loca latina me atacó y comenzó a defender a Marinette.
– ¿Y eso porque?
– Sólo quería rendir cuentas con ella por los comentarios que nos estaba haciendo en Facebook. – siseó con amargura.
– Te lo tienes merecido. – dijo lo más bajo posible Adrien mientras veía con repulsión a sus compañeros apoyando a Alya sobre la "justicia" que hizo contra Marinette.
La vista esmeralda de Adrien se desvió del grupo mientras se enfocó en la ventana, observando el hermoso cielo azul, pensando en la azabache y de qué estaría haciendo en su escuela.
...
Colegio Privado Notre Dame Épée Sacrée
En el salón de Marinette se encontraba de fiesta, ya que todos los alumnos comenzaban a echar tanto relajo, algunos alumnos comenzaron a usar las mesas de sus pupitres como si fueran tambores; mientras que los otros alumnos empezaban a cantar "Fabuloso" y Dominique le hacia el papel del perro que ladra. Jennifer y Minerva reían a carcajada limpia mientras grababan divertidas con sus celulares a sus compañeros, justo en ese momento llegó el profesor de Inglés, quien miró a sus alumnos con una expresión de "¿Qué están haciendo?". Un silencio se formó en el lugar mientras que todos los jóvenes empezaron a tomar sus lugares. Fue en ese momento cuando el profesor sonrió de oreja a oreja y comenzó a decir.
– ¡Auxilio, me desmayo!
– ¡Cállese viejo lesbiano! – gritaron divertidos los estudiantes.
Sin que el profesor o los estudiantes supieran del peligro, ahí pasando por el pasillo se encontraba la prefecta Madame Feraud, una mujer entre sus 50's años, cabello canoso y ondulado, estatura promedio, era considerada como la mujer más metiche de todo el colegio además de creerse superior y creerse la directora del instituto. Ni los profesores, ni los alumnos la querían; siempre se aislaban de ella. Cuando la anciana camino en pasillo y escuchó el escandalo se dirigió hasta ahí y comenzó a reclamar tanto al profesor como a los estudiantes.
– Profesor Lexington, ¿Se puede saber que es todo este alboroto?
– Prefecta Feraud. – respondió Monsieur Lexington en un tono monótono.
– Profesor Lexington, si me vuelvo a enterar de algún escándalo de este salón me veré obligada a reportarlo a usted y a este… grupo de incivilizados. – dijo Madame Feraud con una repulsión en su voz.
– Le prometo que no volverá a pasar.
– Eso espero. – frunció letalmente el ceño la mujer antes de irse de ahí.
– No manches, pinche vieja metiche. – refunfuñó Alba.
– ¿Quién? – preguntó Marinette confundida.
– Es la prefecta Feraud. – dijo Dominique con una cara de aburrimiento.
– Esa vieja no es más que una descarada y metiche. Siempre se quiere meter en los asuntos de los demás, es peor que una vieja de vencida. – refunfuñó Orestes.
– Mantente alejada de ella, Mari-Mari. La prefecta Feraud no es más que una bruja. – dijo Minerva.
– Bien chicos, todos saquen su libro y ábranlo en la página 53. – dijo el profesor.
El transcurso de las clases fueron lentas y tortuosas para el grupo, cada hora la prefecta Feraud siempre revisaba al grupo de Marinette como si ella estuviera buscando un motivo para hacer quedar mal el salón y al profesor de Inglés, ya que Monsieur Lexington era el encargado de ese salón como otros profesores a sus grupos.
El transcurso del día había sido largo, pesado y tortuoso para los estudiantes; y más razón por las pesadas tareas y proyectos que tenían que entregar para los siguientes días.
…
Panadería Dupain-Cheng
A Marinette la había dejado Dominique a su casa después de lo que vivió la pobre chica al haberse topado con su ex-amigo, también porque entre todos sus amigos se decidieron en que cada quien la dejaría a su casa por día, y ese día le tocó al americano. Luego de despedirse de su amigo y agradecerle por el aventón, la azabache entró a su hogar, saludo a sus padres y se dirigió a su habitación a hacer los deberes de la escuela.
Tikki salió de su bolso y vio a su portadora quien tenía una cara bastante cansada.
– ¿Te encuentras bien Marinette?
– Estoy cansada Tikki. Siento que este día me ha sido tan pesado y largo. – suspiró la joven. – Y para acabarla nos han encargado mucha tarea y proyectos.
– Animo Marinette yo sé que puedes hacerlo.
– Gracias por el apoyo Tikki, la verdad es que la necesito.
Tikki sonrió mientras miraba a Marinette muy determinada.
Al otro lado de la ciudad se encontraban tres adolescentes; dos chicos y una chica, la chica gritaba e insultaba alocadamente a sus amigos mientras que ellos trataban de tranquilizarla, pero todo era en vano su fuerte carácter era muy difícil de controlar.
– Danielle, tranquilízate. – dijeron los dos muchachos a la chica.
– ¡No me digan que me tranquilice! ¡Ya no tolero estos malditos cólicos del infierno! ¡Mierda he estado así por una maldita semana! ¡Una maldita semana!
– Danielle.
– Ya déjala, se le pasara pronto. Siempre ha sido muy dramática cuando le viene el periodo. – comentó desinteresado el otro muchacho.
– ¡Yo no soy dramática! ¡Ustedes par de idiotas no saben el dolor que deben sufrir las mujeres cuando tienen su menstruación! ¡Argh! ¡Si tan sólo ustedes supieran lo que es sufrir un día, un puto y maldito día con estos infernales cólicos de mierda, no estarían diciéndome dramática! – vociferó a todo pulmón la chica.
Una habitación oscura se ilumino por los rayos del sol haciendo revolotear mariposas en el lugar a la vez que la silueta de Hawkmoth se hizo presente.
– Una lluvia de sentimientos en una sola persona esto sí que una oportunidad única y que no será desaprovechada. – Hawkmoth tomó a una mariposa y la envolvió en una oscuridad de negatividad. – Vuela mi pequeño akuma y demonízala.
La mariposa voló mientras que aquella chica seguía discutiendo con sus amigos quienes intentaban con calmarla, sin saber del peligro que estaban a punto de enfrentarse el akuma se depositó en un brazalete del lado derecho de la muñeca de la chica. La chica detuvo su habla y sus amigos algo preocupados comenzaron a llamarla, sin saber que ella ya estaba bajo la influencia de Hawkmoth.
– Écarlate, soy Hawkmoth. Te doy los poderes de…
– Oh, callase ya viejo mariposon y akumaticeme de una buena vez.
– Qué grosera. – dijo el villano. – Bien has lo que quieras pero a cambio entrégame los prodigios de Ladybug y Chat Noir.
– Cómo desees.
En ese momento un miasma oscuro cubrió a la chica mientras que sus dos amigos veían con espanto la transformación de la joven, cuando miasma desapareció una sonrisa malévola apareció a su vez que mostraba una blanca y perfecta dentadura. La nueva akumatizada miró a los dos chicos quienes comenzaron a temblar del miedo.
– ¿D-Danielle? – cuestionaron con voz nerviosa los dos jóvenes.
– Ya no más. Ahora soy Écarlate, y ahora todos los hombres sentirán el verdadero dolor de una mujer.
Los gritos de los chicos y una luz carmesí fueron lo único que se vio y se escuchó en las calles de París antes de comenzar la catástrofe.
De regreso a la panadería.
Marinette escuchaba la música que sus amigos le habían recomendado escuchar mientras hacia la tarea, entre tanto Tikki veía entretenida la computadora viendo su programa favorito FRIENDS cuando de pronto las noticias interrumpieron el episodio.
– Soy Nadja Chamack desde el Hôpital-Hôtel-Dieu donde se nos ha reportado que múltiples casos de hombres sufren de un extraño dolor estomacal y que han sido internados de emergencia. Y… aguarden… – la kwami vio curiosa la escena mientras que la reportera escuchaba a través del apuntador de su oreja otro comunicado. – Se me está comunicando que hay un ataque de akuma en Les Champs-Élysées y que parte de las víctimas son hombres que padecen de dolor… ¿Estomacal?
– ¡Marinette! – el grito alarmado de Tikki hizo sobresaltar a la joven de su asiento.
– ¿Qué? ¿Qué pasa?
– ¡Un ataque de akuma!
– ¿Dónde?
– En Les Champs-Élysées.
– Bien, ¿Qué esperamos? ¡Tikki transfórmame!
Una vez transformada la heroína se fue directamente hacia el lugar dónde se encontraría el akuma, cuando ella legó ahí lo que vio la dejo sorprendida; las victimas que eran del sexo masculino se encontraban en el suelo agonizando del dolor en la postura de feto, las del sexo femenino consolaban o trataban de tranquilizar a sus parejas por el dolor que éstos demostraban.
– ¡Ladybug! – el grito de una civil hizo entrar en sí a la chica.
Rápidamente Ladybug se acercó a ella y le preguntó.
– ¿Qué sucedió aquí?
– Un akuma comenzó a atacar a todos los hombres del lugar. – relató la chica. – Dijo algo que ellos debían sentir el mismo dolor que sufren las mujeres.
– ¿Sentir el mismo dolor que sufren las mujeres? – repitió la heroína.
En ese momento unos gritos de espanto y de pánico se escucharon a la otra cuadra de Les Champs-Élysées, rápidamente Ladybug se dirigió hasta el punto del caos y una vez que ella legó ahí vio al akuma mientras atacaba a los civiles del sexo masculino.
– ¡Sientan el verdadero dolor! – gritaba Écarlate mientras atacaba sin piedad a todo hombre y joven que se encontraba huyendo de ella.
– ¿Dolor? – susurró Ladybug oculta.
– Hola Bugaboo. – una voz familiar la estremeció detrás de ella.
– ¡Chat!
– El mismo.
– ¿Hace cuánto que estás aquí? – preguntó Ladybug.
– Hace unos 10 minutos. – dijo Chat Noir asomándose un poco mientras veía atacar el akuma a los civiles; en especial a los hombres. – Y por lo que veo, a mi parecer que esa chica sufre mal de amores.
– No lo creo. Si fuera así ella estaría atacando a todos los civiles y no de un solo género.
– Tal vez se enteró que el novio le estaba poniendo el cuerno con otra.
Ladybug miró a su compañero algo mal pero no pudo evitar que probablemente tuviera razón en su "lógica".
– ¡Todos los hombres deben sufrir!
– Sea por cual sea su problema debemos detenerla. Andando. – los dos héroes salieron de su escondite y el grito de Ladybug hizo llamar la atención de la akumatizada. – ¡Oye tú! ¡Deja en paz a los civiles y enfréntate con alguien de tu tamaño!
Écarlate sonrió mientras que su rostro apareció la marca de la mariposa.
– Ahí están Ladybug y Chat Noir, quítale sus prodigios, ahora. – gritó Hawkmoth.
– Oh, callase ya anciano. Y déjenme hacer mi trabajo como se me pegue la regalada gana. – gruñó molesta la Écarlate haciendo callar al villano.
– Estás generaciones de ahora ya no respetan a uno. – refunfuñó el villano.
Écarlate se dirigió hacia ellos, sus pies no tocaban el suelo; ella levitada.
– Ladybug, Chat Noir. Hasta que por fin llegan. – su voz era tranquila pero a la vez hacia estremecer tanto a Chat Noir como a Ladybug. – Estaba a punto de buscarlos pero ya que están aquí, ya no le veo la necesidad de hacerlo. Entréguenme sus prodigios y nadie más saldrá herido. Digo… al menos en los hombres. – la akumatizada observó a Chat Noir quien se estremeció un poco al ver su mirada llena de molestia de mil demonios.
– Eso nunca. Sea que sea de lo que te dijo Hawkmoth jamás obtendrás nuestros prodigios. – dijo Ladybug.
Écarlate frunció el ceño.
– Bien. Si eso es lo que quieres. Entonces hagámoslo.
En un rápido movimiento Écarlate hizo lanzar unos rayos de sus manos hacia Ladybug y Chat Noir, pero ellos fueron más listos que ella utilizaron su yo-yo y bastón para convertirlos en unos escudos. Écarlate no dejaba de atacarlos, su furia aumentaba al igual que su poder haciendo que los dos héroes de París comenzarán a cansarse pero aun así no se rindieron. Sin saberlo habían sido acorralados y separados. Chat Noir estaba al lado izquierdo y Ladybug al lado derecho. Écarlate sonrió de oreja a oreja mientras veía como los héroes comenzaban a cansarse.
– Rindense Ladybug y Chat Noir. Su pelea está acabada y sus prodigios muy pronto se los quitare. – dijo la akumatizada con burla.
– ¡ESO NUNCA! ¡PIENSA TODO LO QUE QUIERAS PERO JAMÁS OBTENDRÁS NUESTROS PRODIGIOS! – dijo la heroína en grito de guerra.
– Ya lo veremos. – susurró tranquila Écarlate.
Justamente cuando la villana estaba a punto de elevar su poder, algo había golpeado la nuca de la villana haciendo que ella se distrajera y rompiera su poder.
– ¡QUIÉN ME GOLPEO! – explotó con furia Écarlate quien se volteó a ver quién había sido el causante de aquel golpe.
– ¡Fui yo! – gritó una chica quien se encontraba lejos de la batalla.
Tanto Ladybug como para Chat Noir dirigieron sus miradas hacia la misteriosa chica, pero, rápidamente la heroína del traje moteado se aceleró el corazón del nerviosismo y terror.
Aquella chica quien se encontraba lejos de ellos era una de sus amigas del colegio.
Era…
– ¿Minerva? – susurró ahogadamente Ladybug.
– Tú… vas a pagar por esto. – gruñó la akumatizada.
Minerva reaccionó rápido y comenzó a correr, Écarlate iba a ir tras ella cuando el yo-yo de la heroína se enredó alrededor de su cintura.
– ¡Ni siquiera lo pienses! – gritó la heroína jalando con su yo-yo a la akumatizada.
– ¡NO ME TOQUES! – vociferó ella, tomó la cuerda del yo-yo y lo jalo con una fuerza increíble haciendo que Ladybug fuera lanzada hacia el otro extremo de la calle.
– ¡Mi Lady! ¡Pagaras por eso!
Chat Noir se abalanzó hacia Écarlate y comenzando así una lucha imparable, el héroe bloqueaba los ataques que le lanzaba la villana. Ladybug se levantó mientras sentía un dolor punzante en su brazo derecho debido al fuerte jaloneo que hizo Écarlate. La heroína vio como su compañero luchaba solo contra la villana quien parecía estar determinada por vencer al felino héroe. La heroína actualizó su "Lucky Charm" y de éste salió un lienzo.
– ¿Un lienzo? ¿Qué se supone que haga con esto? – se preguntó asi misma la heroína, ella observó por todos lados alguna cosa que pudiera utilizar con él… hasta que… – Claro. ¡Chat Noir mantenla distraída! ¡Iré por ayuda!
– ¡Cómo desees mi Lady! – gritó Chat Noir bloqueando otro ataque de Écarlate.
En ese momento la marca de la mariposa apareció en el rostro de la chica.
– ¡No dejes que escape! – gritó Hawkmoth por lo que Écarlate estaba punto de seguir a Ladybug cuando ella fue derribada por el héroe gatuno.
– ¿A dónde con tanta prisa Rojita? – dijo con burla el héroe.
– Mugroso gato escurridizo. No tientes a la "Bestia" y mi nombre no es "Rojita" es ÉCARLATE.
Chat Noir sabía que no tendría piedad con ese akuma pero tenía que hacer algo para distraerla y a la vez hacer que su Lady tuviera tiempo para buscar esa ayuda.
…
Entre tanto al otro lado de la ciudad, en un edificio de masajes se encontraba el Mtro. Fu bebiendo tranquilamente su té de jazmín. Como si el anciano hombre pudiera ver el futuro entreabrió sus ojos y dejó su taza de té sobre la mesa, dirigió su mirada hacia ventana y vio como aquella heroína de traje rojo y moteado entrar.
– ¡Maestro Fu! ¡El Lucky Charm me trajo hasta aquí! ¡El akuma es poderoso y requiero de ayuda! – apenas podía respirar Ladybug al decir todo eso, el Mtro. Fu sonrió tranquilamente soltando una leve risa.
– Tranquila Ladybug, no es el fin del mundo. – el anciano se levantó y se dirigió hacia su gramófono de donde ahí saco el Miracubox. – Ahora Ladybug escoge a tu aliado para esta pelea, pero recuerda; una vez que termine su misión deberás entregarme el prodigio. – comentó él.
Ladybug asintió.
Cuidadosamente ella observó cada prodigio, estuvo a punto de elegir el prodigio de la abeja pero su instinto le decía lo contrario; que escogiera el prodigio del zorro. Y lo hizo. Pero antes de tomarlo su mano se detuvo cuando recordó a su antigua amiga. ¿Sería buena idea en entregarle a Alya el prodigio del zorro?
El Mtro. Fu vio eso y le preguntó.
– ¿Sucede algo Marinette?
– Nada, es sólo que… en estos momentos estoy algo indecisa en confiarle a la persona el prodigio del zorro. El prodigio puede ayudarme… pero… la persona a la que tengo en mente en confiárselo no tanto.
– ¿Indecisa? – alzó una ceja el anciano hombre.
– Digamos que… tuvimos decisiones diferentes. Y ahora no sé si confiar en ella.
– Confía en tus instintos Marinette. Nunca te ha fallado. Y ellos te guiaran a esa persona en que confiaras el prodigio del zorro.
Ladybug lo miró atentamente y asintió. Tomó el prodigio del zorro.
– Gracias Mtro. Fu, así lo haré.
Ladybug retomó nuevamente su compostura y se fue.
Alya se encontraba viendo la televisión del living del hotel junto a otros empleados y huéspedes del lugar, veían la lucha entre Chat Noir con Écalate pero no había ninguna señal de Ladybug, Alya aprovechó la distracción de su madre quien también se encontraba observando el directo de la batalla y se fue a grabar con una cámara digital la pelea. Ella tomó una bicicleta y fue rápidamente a la Torre Eiffel donde ya se estaba llevando a cabo la pelea.
Al pasar una cuadra algo había captado su atención, una figura roja había pasado rápidamente sobre de ella; era Ladybug.
La heroína seguía saltando de edificio en edificio con dirección a la casa de Alya, pero algo había captado la atención de ella, era una de sus compañeras de su escuela. Rápidamente Ladybug se dirigió hasta a ella, sin que la chica claro se diera cuenta, y quedó frente a frente a ella.
– ¿Ladybug? – jadeó con sorpresa la chica.
– Tu eres la chica que nos ayudó a mi compañero y a mí con el akuma, ¿Cierto?
– Uh… sí… mi nombre es Minerva Callaghan. ¿Necesitas algo Ladybug?
– Ya que lo mencionas, sí, necesito tu ayuda. – comentó la heroína, Minerva se sorprendió un poco pero se mantuvo firme. – ¿Estarías dispuesta a ayudar a Chat Noir y a mí a vencer al akuma?
– ¿Yo? ¿Pelear contra un akuma? ¿No es algo arriesgado? – preguntó Minerva algo nerviosa. – No tengo poderes como tú o como los de Chat Noir. ¿Cómo puedo luchar contra un villano si no tengo poderes?
– Con esto. – Ladybug le mostro a la brasileña la caja donde se encontraba guardada el prodigio del zorro. – Dentro de esta caja se encuentra un prodigio que te otorgara poderes.
– ¿Prodigio?
– Te explicaré más adelante lo que es un prodigio.
– Ladybug. – la Callaghan miró a la heroína y con una mirada determinada y decidida le dijo. – Acepto en ayudarte con detener el akuma.
– Bien. – sonrió la heroína. – Minerva Callaghan, te entregó el prodigio del zorro; con él te dará el poder de las ilusiones. Una vez que la misión termine deberás entregarme el prodigio.
La brasileña miró la caja y con una mirada llena sabiduría y determinación; lo tomó. Al tener la cajita en sus manos la chica abrió la caja por lo que una luz anaranjada hizo casi cegarla; entrecerró un poco los ojos mientras que la luz se desvanecía y mostrando así la silueta de un animal antropomórfico. Trixx, aun si saber lo que lo ocurría, miró con emoción a la chica su zorruna sonrisa se borró al saber que frente de él no era su portadora. Extrañado el pequeño zorro miró a Ladybug con un claro mensaje que ella captó enseguida en la mirada del kwami.
"¿Dónde se encontraba Alya?"
Ladybug agachó un poco la mirada por lo que le dio a entender a Trixx que algo había pasado, pero aun así el zorro debía ser discreto y presentarse como era debido a su nueva portadora. Antes de hacerlo Minerva se le había adelantado exclamando con sorpresa mientras que ella ya se había puesto el collar.
– ¡Sorprendente! ¡Qué criatura más mística la que estoy viendo! ¿Eres acaso un ser mitológico, o una deidad, o algo fuera de este mundo?
– Me agrada. – dijo Trixx a Ladybug. – Mi nombre es Trixx, soy un kwami y tengo el poder de crear ilusiones. – comentó el zorro a su nueva portadora.
– Fascinante.
– Para poder transformarte sólo tienes que decir "Trixx, transfórmame".
– ¿Trixx transfórmame? – alzó una ceja la brasileña algo extrañada sin saber que había mencionado las palabras que la transformarían en la nueva heroína.
En ese momento Trixx ya había sido absorbido por el collar mientras que Minerva veía con confusión y sorpresa lo que estaba pasando con ella. Su uniforme había sido reemplazado por un traje completo naranja y con el centro blanco, alrededor de su cintura tenía un cinturón naranja y con la mitad de blanco separado con la forma de una flecha y a su vez se encontraba en él la flauta al costado izquierdo de la cintura, unas botas largas que le llegaban a la mitad de los muslos, su cabello había sido recogido en una coleta mientras que sus puntas se había tornado blanco, su cabeza había sido adornada por unas orejas, y su ojos fueron cubiertos por el aquel antifaz naranja cambiando así también sus ojos turquesas a unos amarillo-naranja. Al final de su transformación la chica hizo una posición como si fuera a punto de atacar.
Minerva comenzó a observar su nuevo traje con una expresión de incredulidad, su corazón palpitaba a mayor velocidad mientras que un grito de emoción se escuchaba en sus adentros.
– Interesante. – casi no podía contener su asombro.
– Ahora necesitas un nombre de pila. – dijo Ladybug.
– ¿Un nombre de pila?
– Ahora que eres una heroína necesitas un nombre de pila para ocultar tu identidad. – explicó la Portadora de la Mariquita.
– Claro. Si. – Minerva comenzó a pensar en la posición del pensador, no basto unos segundos cuando exclamó. – ¡Lo tengo! ¡Vulpix! ¡Ese será mi nombre!
– ¿Vulpix? ¿Qué acaso ese nombre no es el de…?
– ¿De un pokémon? Si. De hecho siempre ha sido mi pokémon favorito desde que era una niña. – sonrió divertida la brasileña contagiado enseguida a Ladybug.
– Bien. Entonces Vulpix será.
– ¿Qué hay que hacer ahora Ladybug?
– Ayudar a Chat Noir y a vencer al akuma.
Vulpix asintió y así ambas heroínas se dispusieron en ir a la batalla contra el akuma. Sin que las dos supieran Alya había visto todo el acto.
La bloguera no sabía que pensar que al respecto de lo que vio, se sentía traicionada y en shock por lo que hizo Ladybug. Su mente le decía que tal vez por la situación en la que se encontraba ella y Chat Noir al vencer el akuma no pudo localizarla y así decidió en buscar a alguien de urgencia para vencer rápido al villano, tal vez era eso. Pero su corazón le decía todo lo contrario. Era por eso que prefirió escuchar más a su cerebro que a los instintos que le decía su corazón.
Ladybug y Vulpix saltaban sobre los tejados dirigiendose hacia la pelea contra Écarlate.
Entre tanto Chat Noir seguía luchando contra la akumatizada, esquivando los ataques que ésta le mandaba.
– ¡Deja de moverte! – gritó la villana.
– Lo siento pero no puedo, los gatos somos bastantes energéticos que no nos gusta estar en un solo lugar. – sonrió gatunamente el héroe haciendo que la ira de Écarlate aumentara hasta los cielos.
– ¡Es por eso que odio a los gatos!
– Meowch hirientes palabras, pero eso no me afectan en lo absoluto Rojita.
– Te he dicho… ¡QUE NO ME LLAMO ASÍ! – explotó la akumatizada liberando una ola de energía carmesí que hizo lanzar al otro extremo de la torre a Chat Noir. – Vaya. Eso es algo nuevo. – sonrió sorprendida la villana.
Chat Noir comenzó a soltar quejidos de dolor, en parte porque se había golpeado tan fuerte en la espalda contra un fierro de la torre y la otra fue porque con el poder que desató Écarlate comenzara a tener fuertes dolores en la parte baja de su vientre, pero esto no hizo que el héroe dejara de pelear aun con el dolor que sentía en todo su cuerpo.
– Aww, el pobre minino esta lastimadito.
– Ríe todo lo que quieras, pero jamás ganaras. – se quejó el felino mientras se apoyaba contra el barrote a la vez que con su mano, la cual tenía su bastón, la ponía contra su vientre.
– Créeme que todo eso lo que dices será todo lo contrario Chat Noir. Esta batalla la ganaré. – sonrió malévolamente, de pronto la máscara de la mariposa apareció.
– Ya lo tienes cerca Écarlate, ahora quítale su prodigio. – ordenó Hawkmoth.
– Lo haré más tarde, quiero jugar un rato más con el gato callejero. – ignoró la petición del villano.
– ¡Pero si lo tienes cerca!
– Está indefenso Hawkmoth, el dolor que ahora sufre imagínalo como si alguien le hubiera pegado justo en las bolas.
Hawkmoth se mantuvo callado mientras que un escalofrió le recorrió por la espalda al imaginarse aquel invisible dolor en la entrepierna.
Écarlate caminó lentamente hacia Chat Noir mientras que él levantó su brazo y alargando su bastón para así poder protegerse. Pero todo había sido en vano, sin piedad alguna la akumatizada le había golpeado con facilidad en la pantorrilla haciendo que el héroe emitiera un quejido y soltara el arma. El dolor que sentía en su vientre le había hecho lo imposible como para defenderse ya que ese dolor era como mil cuchilladas. La akumatizada se puso de cuclillas y colocó una mano sobre los cabellos de Chat Noir haciendo que él levantara su cabeza, una expresión de dolor y cansancio decoraba su rostro.
– ¿Qué se siente ahora que ya no puedas moverte Chat Noir? ¿Verdad que es doloroso? Sientes como si alguien te estuviera acuchillando infinidad de veces que lo único que quieres es que se detenga el dolor. Pues ya lo sabes. – la voz de Écarlate era tan tranquila pero a la vez sedosamente fría que hizo temblar al felino.
Acto seguido la chica golpeó tan fuerte a Chat Noir en la boca del estómago ocasionando que al chico se le escapara el aire a la vez que un dolor punzante comenzara a sentir en la zona afectada. Golpe tras golpe comenzó a recibir el héroe mientras que la akumatizada lo disfrutaba. El chico se sentía cansado a la vez que sentía todo su cuerpo pesado y débil, sin contar que aquel dolor que su vientre sentía era mil veces peor. Écarlate se puso de nuevo en cuclillas tomó la mano del felino donde tenía el anillo pero él apretaba con fuerza su mano haciéndolo puño para evitar que se lo quitara.
– Deja de hacer esfuerzos gato, admitámoslo, perdiste la batalla. – dijo ella.
Chat Noir sentía como poco a poco su mano ya estaba perdiendo fuerzas, el dolor en su vientre iba incrementando ocasionando que él se quejara del dolor. Hawkmoth sonreía mientras veía a través de la chica como la mano del héroe se iba abriendo exponiendo así el anillo. Écarlate sonreía victoriosa viendo como el anillo ya se estaba deslizando poco a poco del dedo del héroe.
– Ya falta poco. – se dijo a sí misma la akumatizada.
– ¡Sí! ¡Sí, ya falta poco! ¡El anillo de Chat Noir ya estará en mis manos! – gritó con jubilo Hawkmoth.
De pronto el sonido de algo deslizándose se escuchó junto a un golpe seco haciendo que el villano mirara confundido lo que estaba pasando.
– ¿Qué sucedió? – exclamó el hombre de traje morado.
Écarlate comenzó a quejarse del dolor en su cabeza, lo que le había golpeado a la chica había sido el yo-yo de Ladybug.
– Ni siquiera lo pienses Écarlate. – gritó la heroína quien se colocó justo enfrente de Chat Noir.
– Mi Lady… – dijo Chat Noir quien de pronto soltó un quejido de dolor y se hizo un ovillo en el suelo.
– Chat Noir, ¿Estás bien? – una voz desconocida para el héroe de París preguntó, con algo de dificultad Chat Noir abrió los ojos y vio a una chica con el traje de zorro.
– ¿Rena…? ¿Rouge? – preguntó con dificultad el chico mientras volvía a colocarse en estado fetal.
– ¿Qué le has hecho a Chat Noir? – vociferó enojada Ladybug a Écarlate quien soltó una risa limpia y divertida.
– Lo mismo que le he hecho con todos los hombres de París. Sufrir.
Écarlate pensó rápido y atacó.
Entre tanto Ladybug cubrió a sus amigos y a ella misma con su yo-yo formando un escudo con él, Vulpix miraba con atención y asombro la pelea de la heroína con la víctima del akuma; ella podría quedarse todo el tiempo observando la lucha pero tenía que poner sus pies sobre la tierra y ayudar a su nueva compañera, pero antes debía ayudar primero a Chat Noir.
– Vulpix, llévate a Chat Noir a un lugar seguro de aquí. – dijo Ladybug viendo las condiciones que se encontraba su compañero.
– No… mi Lady… no puedo dejarla sola, yo me encuentro… argh… bien. – comentó Chat Noir mientras trataba de incorporarse pero debido a los fuertes dolores que recibía en su vientre le había causado un fuerte espasmo.
– Estaré bien, minou. Además no estoy sola, tengo la ayuda de Vulpix.
– ¿Vulpix? – empezaba a jadear por los dolores el felino.
Sintió como alguien le tomaba cuidadosamente del brazo mientras iba siendo colocado en un cuello, un peculiar y diferente aroma captó el héroe de París. Vio a la chica y ahí se dio cuenta de que no era la verdadera Rena Rouge sino otra.
– Ya escuchaste a Ladybug, Chat Noir.
El chico la miró y pudo observar en la mirada de ella confianza y sinceridad; no parecía tener aquella mirada vanidosa como la de Rena Rouge.
Antes de que él pudiera decir algo Vulpix comenzó a saltar y alejarse de la Torre Eiffel.
La marca de la mariposa nuevamente apareció en el rostro de Écarlate y con una voz ya bastante cobreada Hawkmoth le dijo.
– ¡Qué no escapen! ¡Necesito el prodigio del gato negro! ¡Eres una inútil!
Fue ahí gran error que cometió el villano al decir aquello último.
– ¿Inútil dijiste? – dijo con una voz baja y fría que hizo helar a Hawkmoth. – Bien, en eso estamos Hawkmoth. Veras cuan inútil puedo ser.
Écarlate detuvo su ataque contra Ladybug y en un abrir y cerrar de ojos alzó sus manos al aire; y comenzó a lanzar de sus palmas una columna de energía rojiza que hizo tocar la punta de la torre. Justo ahí mismo, en la punta, salió la energía de luz rojiza que había tocado el cielo que se expandió hasta la mitad de la ciudad y de pronto unos truenos y relámpagos se vieron de ahí; la energía que caía del cielo comenzó a atacar a todo hombre que se encontraba en la ciudad; Hawkmoth vio con horror y sorpresa la energía y el poder que había creado con ese akuma. Cuando el villano iba a retirar los poderes de Écarlate, ya era demasiado tarde, un rayo rojizo había atravesado la ventana y a su vez a él. Una fuerte descarga eléctrica sintió el villano a la vez de un dolor punzante sintió en su entrepierna y en su vientre que hizo quejarse del dolor y derrumbarse. Sólo los gritos de dolor y agonía se escuchaban en aquellas cuatro paredes de la sola habitación.
Entre tanto mientras que aquello pasaba, Vulpix había dejado a Chat Noir a salvo en el techo de un edificio recargado en una chimenea. La chica miraba angustiada el cielo rojizo mientras que los rayos y relámpagos disparaban y atacaban a lo loco a cada hombre de la ciudad; de pronto la brasileña noto algo raro, una pareja que traba de huir de los ataques sólo a uno de ellos lo atacó, era al hombre pero no a la mujer. Frunció el ceño mientras intentaba buscar la lógica de esos ataques; aquellos síntomas le parecían tan familiares.
– Vaya… debo admitirlo… ese akuma es poderoso… – comenzaba a decir el héroe entre jadeos. – Y por su carácter… uno a de pensar que está en sus días… mierda que dolor de estómago…
– ¿Qué dijiste Chat Noir? – preguntó inmediatamente Vulpix mirando incrédula al felino.
– Perdón… de seguro nunca has escuchado a un héroe maldecir…
– No eso. Lo otro que dijiste.
– ¿Sobre del akuma que ha de estar en sus días? Era tan solo… una broma…
– ¡Eso es! ¡Cómo no lo he notado antes! ¡Debo ir con Ladybug a decírselo! – gritó Vulpix.
Chat Noir la miró confundido.
– ¿Me perdí de algo?
– No de todo. Ya sé lo que tiene ese akuma. Chat eres un genio.
Aquello hizo sorprender y confundir a Chat Noir.
Vulpix rápidamente fue hacia la Torre Eiffel mientras que Ladybug se defendía de los ataques de Écarlate.
– Ríndete ya Ladybug. Ambas sabemos que no puedes hacerlo sola sin tu compañero. – dijo con una pizca de burla la villana. – Siempre tienes que depender de él.
– Yo no dependo de nadie. – se defendió la heroína.
– Eso ni tu misma te lo crees niña. – dijo otra vez la akumatizada.
Antes de que la akumatizada intentara atacar a la heroína una cortina de humo apareció de la nada, haciendo que esto distrajera a la akumatizada y comenzara a atacar a lo loco para darle a la heroína; sin saber que ella junto a Vulpix se habían ocultado en algún lugar de la torre.
– Ladybug ya sé el motivo de la akumatización de Écarlate. – dijo Vulpix.
– ¿Cuál es?
– Está en su periodo.
– ¿Su periodo? – susurró confundida, fue en ese momento cuando la heroína junto todas las piezas del rompecabezas.
Los ataques hacia los hombres, los síntomas que presentaban, el dolor que ellos debían sentir; todo encajaba.
– Claro, ¿Cómo no me di cuenta de eso? – se dijo para sí misma.
– ¿Qué es lo que tienes en mente Ladybug? – preguntó la nueva portadora del zorro.
– Ya sabemos el motivo de su akumatización, ahora debemos saber dónde se encuentra el akuma. – explicó la heroína.
– ¡Oh, casi lo olvido! Chat Noir me dijo que te avisara que el akuma se encuentra en su brazalete.
El corazón de la heroína de traje rojo se encogió al recordar a su compañero en aquella posición fetal.
– El brazalete. Bien. – Vulpix miró sorprendida la gran determinación y el grito de guerra en la mirada de su compañera. – ¡Lucky Charm!
Invocó la heroína su poder especial y de éste salió una bolsa de caucho.
– ¿Una bolsa de caucho? – se preguntaron las dos al mismo tiempo.
Ladybug comenzó a ver en todas las direcciones hasta que su visión bug se enfocó en la bolsa de caucho, en Vulpix, la flauta y al último en Écarlate.
– Lo tengo. – exclamó Ladybug.
– ¿Qué pasa?
– Vulpix necesito que uses tu flauta.
– ¿Mi flauta? – preguntó confundida. – ¿Qué hago con ella?
– Una ilusión.
– ¿Ilusión? – la cara de la nueva portadora del zorro era todo un poema.
Ladybug le explicó cada detalle acerca de sus poderes a su compañera y amiga, y el uso del arma. Sin perder más tiempo Vulpix sacó la flauta y comenzó a tocarla mientras que las suaves notas fluían al compás del aire y así crear por primera vez su ilusión.
Cuando el humo naranja desapareció Écarlate miraba fruncidamente a Ladybug y a Vulpix quienes se encontraban a modo de defensa. Sin decir palabra alguna la villana comenzó a atacar contra las dos heroínas; quienes esquivaban con agilidad sus ataques, esto le hacía enfurecer a la chica. Pero. Lo que ella no sabía era que estaba luchando contra las ilusiones de Ladybug y Vulpix; ya que ellas dos se encontraban en la cafetería de la torre. La idea de su plan había sido simple, pues, llenarían con agua caliente la bolsa de caucho y probablemente le se lo darían a la villana.
Los prodigios de las dos chicas comenzaron a sonar, alertando que sólo les quedaban cuatro minutos para que sus transformaciones terminaran.
– ¿Tú crees que funcione? – preguntó Vulpix a Ladybug quien sacó del microondas el objeto moteado.
– Funcionara. El Lucky Charm nunca falla. – dijo ella positivamente.
– Ladybug. – la llamó. – ¿Por qué me elegiste a mí en usar el prodigio del zorro y no a la verdadera Rena Rouge?
Aquella preguntar la hizo sobresaltar.
– Prometo decírtelo en cuanto terminemos con esto. Es una promesa.
La portadora del zorro frunció un poco el entrecejo mientras se mordía los labios.
– De acuerdo. – fue lo único que dijo la chica antes de que Ladybug y ella fueran nuevamente a luchar contra Écarlate.
Y hablando de ella, la akumatizada lucía cansada pero aun así ella no se dejaría vencer hasta eliminar y conseguir esos prodigios de las chicas, sobre todo la de Ladybug. Justamente cuando Écarlate ya tenía acorraladas a las dos ilusiones, un gritó hizo llamar su atención que la hizo girar bruscamente; para sorpresa de ella se encontraba Vulpix preparándose para atacarla. La akumatizada estaba en shock y confundida, ¿Cómo es que había dos portadoras del zorro? Sin darle tiempo de defenderse, la heroína del zorro atacó, Écarlate apenas si podía esquivar los ataques de la nueva heroína mientras que ella era acorralada hacia la pared del elevador.
– ¡Ladybug ahora! – gritó Vulpix.
– ¡Pero qué! – la akumatizada no llego a decir más cuando sintió un peso encima de ella y a la vez algo caliente sobre su vientre que la hizo sentir mejor. – Qué calientito. – gimió a gusto al sentir el caucho caliente sobre su traje.
Ladybug no perdió más tiempo y tomó el objeto akumatizado y rompiéndolo en dos, haciendo que de éste saliera la mariposa oscura e hiciera que rompiera la akumatización de Danielle, quien se aferraba a la bolsa de caucho para sentir el calorcito del agua sobre su vientre.
– Hoy no harás más daño pequeño akuma. ¡Es hora de terminar con la maldad! Te tengo. – atrapó a la mariposa y la dejo ir. – Adiós mariposita.
Ladybug y su compañera vieron la felicidad y el alivio de la chica quien no dejaba de soltar el caucho. Sentían pena por ella y por el dolor que ella ha de estar sufriendo por los cólicos.
– Hola. – saludó Vulpix a Danielle.
– ¿Qué sucedió? – preguntó la chica.
– Fuiste akumatizada pero gracias a Ladybug ya no lo estás. – explicó la heroína del zorro.
– Oh, vaya. ¿Cause muchos problemas, verdad?
– En parte.
La victima de Hawkmoth bajo la mirada muy apenada, fue en ese momento que ella vio que tenía en sus manos la bolsa de caucho moteado.
– Creo que esto les pertenece. – ella se retiró el objeto de su vientre y se lo dio a Ladybug. – Lamento mucho las molestias.
– No es tu culpa, fue Hawkmoth quien hizo todo este caos. – habló Ladybug. – Ya todo termino.
– Lo siento.
Ladybug sintió pena por la chica, miró el objeto y grito un fuerte "Miraculous Ladybug".
Todo París regreso a la normalidad, las victimas masculinas también se curaron de aquel dolor que juraban que les causaría la muerte, incluyendo a Chat Noir y a Hawkmoth; quien se había des-transformado y se encontraba acostado en el sofá de su oficina cubierto en una manta y en la parte baja de su estómago tenía una toalla caliente mientras que Natalie le llevaba un caldito de pollo, también la cura milagrosa cayó en Danielle haciendo que el dolor menstrual disminuyera.
Una vez terminado la misión, las dos heroínas dejaron a la civil en tierra firme fuera de la altura de la torre, luego ambas heroínas se fueron a esconderse en un edificio, Ladybug tuvo que entrar dentro del edificio mientras que Vulpix se quedó fuera; por suerte para las dos no había nadie en su alrededor. La transformación se rompió volviendo a su forma civil.
– Tienes que devolverme el prodigio del zorro. – dijo Marinette detrás de la puerta.
– Lo sé. – dijo Minerva. – Pero antes quiero respuestas. ¿Por qué me escogiste a mí y no a Rena Rouge? Después de todo ella es la verdadera heroína del zorro.
Trixx miraba curioso la conversación de ambas chicas, también él quería saber lo que le había pasado con Alya.
– Rena Rouge… – Marinette hizo una pequeña pausa mientras sentía como su corazón le dio un vuelco cuando recordó las cosas que su ex-mejor amiga le había hecho. – Digamos que ella ha hecho cosas que no estaban bien vistas… prefirió buscar y forjar su propio camino de diferente manera. Es por eso que no la busque… porque… ¿Qué clase de persona sería yo si le diera el prodigio a una persona que ha hecho cosas malas?
Tanto Trixx como Minerva se quedaron en shock, el kwami no podía creer que lo escuchaba; ¿Qué clases de cosas había hecho mal Alya?
– Entiendo. – susurró audiblemente Minerva. – Sabes Ladybug, las personas cometemos errores, yo también he hecho cosas malas y aun así me elegiste para ser algo bueno. Deberías darle una oportunidad a Rena Rouge. ¿No lo crees?
Marinette, Tikki y Trixx se sorprendieron por las palabras de la brasileña. Además esto hizo sentir incomoda a la portadora de la mariquita, pues, ella no podía considerar más a Alya como su amiga; porque le había demostrado que ella prefería en defender más a una chica que apenas ingresó a la escuela antes que su mejor amiga de todo un año.
– Si te dijera que conozco a Rena Rouge en mi forma civil y que ella me ha lastimado, ¿Crees que le daría esa oportunidad como tú dices de entregarle el prodigio?
Ahora era el turno de Minerva de sorprenderse, el corazón de Trixx dio un vuelco pues había considerado a Alya como una excelente portadora pero ahora que ha escuchado de la boca de Ladybug lo que la bloguera le había hecho no sabía si ella era merecedora de usar el prodigio del zorro.
– Me la has puesto difícil. – habló la Callaghan. – Yo… te aconsejo que eso lo decidas tú, que lo pienses bien. Después de todo eres Ladybug y sé qué harás lo correcto. Lo vi claramente cuando me diste sin dudar este collar. – sonrió sinceramente la brasileña mientras miraba el collar. – Sea cual sea tu decisión Ladybug harás lo correcto. Sólo tienes que dar un salto de fe.
– ¿Salto de fe? – susurró para a sí misma.
La puerta se abrió un poco, alarmando a Marinette quien se hizo a un lado para evitar que su amiga la viera. Minerva había dejado la cajita del prodigio dentro del edificio para luego irse.
Marinette tomó la cajita y esperó unos minutos hasta asegurarse de que Minerva ya no estuviera más en esa cuadra. Ella observó el objeto donde se encontraba el collar mientras recordaba las sabias palabras que le dijo su amiga.
– Minerva te ha dado un buen consejo, Marinette. – dijo Tikki. – ¿Vas a considerarlo?
– Aun no lo sé Tikki. Todo esto fue tan rápido.
– Sea cual sea tu decisión Marinette, yo te apoyaré incluso hasta el Guardián también.
– Gracias Tikki. Por todo.
Marinette salió del edificio y se fue a su casa, una vez que ella llegó ahí sus padres no tardaron en abrazarla y preguntarle en dónde estaba en el ataque; obviamente ella les dijo que estaba oculta en un edificio mientras esperaba a que Ladybug y Chat Noir terminaran con la difícil situación con el akuma; por supuesto que a la Dupain-Cheng casi se le fue el alma cuando se acordó muy tarde de su compañero, pero tan pronto también recordó que esa noche les tocaba a los dos patrullaje, cabe destacar que ella recibiría una lluvia de preguntas de su compañero sobre la nueva heroína del zorro.
Le esperaría una larga noche.
Y aquí concluimos el capítulo.
La verdad soy un asco con las batallas que la verdad lo veo algo forzado, pero, prometo que para la próxima las siguientes peleas serán interesantes.
¿Que les pareció?
¿Marinette le dará una oportunidad a Alya en seguir portando el prodigio del zorro?
¿Qué ahora Alya después de ser reemplazada por alguien más?
¿Qué les pareció a Minerva como la nueva portadora del zorro?
¿Qué le esperara a Marinette con Chat Noir en el patrullaje?
Y cambiando de tema, ya sé que muchos han estado hablando sobre "Animaestro" y "Oblivio" (más en especial este úlitmo), pero yo también quiero hablarles sobre mi punto de vista.
Animaestro: Thomas Astruc lo volvió a hacer, me pareció muy divertido en que él sacará todas las referencias de los dibujos animados cuando fue akumatizado, me divirtió mucho cuando Kagami puso en su lugar a Chloe cuando ésta quiso pasarse de lista (aunque a muchos no les agrade la idea pero a mi me pareció fenomenal ya que imaginense que la persona que les cae bastante mal comienzan a molestarlos ustedes se defenderían o les dejaría que les siguiera con el pleito, en mi parte personal yo le doy un 100 a Kagami por dejar en su lugar a Chloe), y Marinette lucía hermosísima con el traje de maid y con ese tierno peinado. El episodio estuvo bastante divertido.
Oblivio: Chicos si Fanfiction tuviera un equipo para mostrar videos, como en Wattpad, les diria todo lo que pienso de ese episodio e inlcuso les mostraría mi reacción. Enserio chicos este episodio me saco uno que otro grito loco que hasta pienso que los vecinos pensarían que alguien está haciendo asesinado; no, no, no este ha sido una joya y el mejor episodio de todas las temporadas. No soy de mucho spoiler porque no quiero meterme en problemas en arruinar a todo el fandom por este espisodio...pero... por está única vez lo evitaré... ¿QUIÉN GRITO POR EL BESO FINAL DEL LADYNOIR? Obviamente que todos ustedes lo hicieron, OMG! Aun estoy flipando por el beso que cada que vez que lo recuerdo no dejo de gritar como loca y cantar de la felicidad; casi me mandan al hospital por el paro cardiaco. Me hubiera gustado que Thomas Astruc les dejara los recuerdos intactos pero si él lo hiciera el show ya habría terminado.
Dejen sus comentarios porque quiero saber sus reacciones sobre el capítulo Oblivio.
Sin más que decir me despido.
Que tengan un hermoso día, tarde o noche.
Nos leemos luego.
Atte.: Queen-Werempire.
