Crónica nueve
—Happy birthday!—
Personaje (s): -Yuki-Eiri Uesugi.
Pareja: Yuki-Shuichi
Categoría: No menores de 16 años.
Notas: POV (Ponit Of View) de Yuki Eiri.
Desde hace tres años, el mes de abril se me ha hecho una experiencia casi… extrema. Con el cumpleaños de la pequeña bestia el día dieciséis apenas tengo tiempo de preparar algo porque, generalmente, se me olvida hasta que la señora Shindou llama para recordármelo. Esa mujer se merece un altar por todas las veces en las que me ha ayudado a salir del bache cuando me meto en problemas con su adorado hijo, quien se sulfura por cosas nimias como beber del cartón de leche, comer y fumar al mismo tiempo u olvidarme de su cumpleaños ¡El chico todo quiere! Pero no hay nada que se le pueda hacer, así es él.
Ahora bien, hoy es quince de abril y me quedan menos de veinticuatro horas para ponerme a pensar en algo que le pueda llegar a gustar. Hace tiempo, su último cumpleaños más bien, nos dimos cuenta de que intentar hacer una fiesta a la antigua no funciona. Eso de invitar personas, convivir con ellas, felicitar, comer pastel, no nos sale… porque yo siempre me mosqueo a la mitad del evento, porque él siempre hace cosas estúpidas, porque nos fastidiamos al final de todo y terminamos sin dirigirnos la palabra hasta que comienzan los besos desenfrenados y caricias locas causa de que nadie tuvo nada mejor que decir.
Hicimos un acuerdo hace un mes, más o menos, luego de mi cumpleaños, en el que acordamos que ninguno invitaría a nadie—absolutamente, nadie—a casa ese día especial. Realmente espero que lo respete.
Lo mejor que se me ocurre hacer, es arreglar una noche de comida hasta el hartazgo y bebida, además de películas sangrientas y uno que otro reality show. Le gustan las cosas fofas, por eso no me sorprende que sea cantante de electropop... o de lo que sea que cante.
Al final, hago realidad la mejor de mis ideas: llamar al videoclub fue, tal vez, la más complicada de las tareas puesto que la tarjeta no aparecía por ninguna parte, además de que el congelador, de por sí, ya tenía al menos unas dos botellas de buen vino tinto, una más de whisky y, el resto, de cerveza Kirin. De las cosas sólidas ya me encargaría después. Un aperitivo para acompañar con alcohol nunca es demasiado trabajo.
«¡Yuki! ¡Estoy en casa!»
Justo a tiempo, como siempre. Su carilla de ratón expresa que desea obtener algo de parte mía. Sus manillas detrás de la espalda lo dicen también. Está preparado para saltar y tomarlo.
«Bienvenido a casa» soy cínico ¿y qué? ¡Que viva con eso si puede!
«Sabes qué día es mañana ¿verdad?»
«Dieciséis de abril»
«¿Y?»
«Lo mismo me pregunto yo: ¿Y?»
«Mi cumpleaños»
«Ah»
Vale, ya, explotó la bomba. Sus ojillos llenos de lágrimas inundaran la sala en un santiamén mientras su carilla furibunda se oculta tras la puerta de la habitación. No me voy a disculpar. No lo haría a menos de que alguien pusiera un cañón a punto de detonar contra mi… eso. No, no me voy a disculpar, mucho menos porque fui yo quien se pasó toda la maldita tarde meditando sobre que sería mejor regalarle mañana, sobre que sería lo mejor para su fiesta de mañana. No me voy a disculpar…
«Oye, mocoso ¡Ya! Que no ha sido mi intención herirte el orgullo»
«¡Cállate!»
«¡Perdón! ¿Ya? ¿Estás contento, inútil? ¡Estoy de rodillas pidiéndote disculpas! ¿Quieres comportarte de una maldita vez como un adulto de veintiún años y abrirme la perra puerta? ¡Son las dos de la madrugada!»
«Si eres tan chulo para olvidar los cumpleaños de los demás ¡Sé igual para buscarte otro sitio en donde dormir!»
Ahh, sí, lo sé, a veces puede ser más listo y bastardo que yo…
«¡Que abras la MALDITA puerta ahora mismo o no te daré ningún regalo mañana, bestia, te largas de mi departamento y…»
Oh, sí, nuestras noches románticas son tan dulces.
