Hola, ahora comenzare el fanfic con un saludo al inicio, quiero agradecerles de corazón a todos quienes leen el fanfic. Espero que les guste el capitulo, les recomiendo que en una parte coloquen musica para disfrutarla tanto como lo yo hice al escribirla, no les dire cual fue, porque sería spoiler, así que adivinen~
Como podrán ver hay un pequeño cambio en el formato. ¿Qué por qué? No se, creo que se hubican mejor en espacio/tiempo.
Gracias a todos por sus reviews, adoro leerlos, cuando me llega correo notificando uno me pongo toda nerviosa y muerta de ansias de que les habra parecido todo. Me encantaria responderselos como la vez pasada pero he estado muy consumida por el tiempo, para decirles que todo el capitulo fue escrito en mis viajes de vuelta a mi casa (¡Vacaciones las invoco...!)
Ya no los entretengo más disfruten y si les parece corto... lo siento c:
19 de diciembre. 12:30 PM
Narra Judy
En el pasado tenía el pensamiento que diciembre era una fecha tranquila, donde las familias se olvidaban de la pesada rutina que implicaba ir al trabajo o llevar a los hijos a la escuela y comenzaban a decorar sus casas con bellas luces y guirnaldas. Si bien era un festejo para mejorar el comercio, los beneficios que propinaba no eran estadísticamente los mejores.
Sonó el teléfono de mi escritorio. No tenía que ser adivina, se trataba de otra denuncia de robo, respondí y como me habían indicado pase el caso al comunicador de todos para que quien estuviera más cerca patrullando llevará acabo la captura. Y ese era el punto al que quería llegar… Adoraba las navidades, pero el simple hecho de pensar todos los problemas que implicaba me provocaba odiarla un poco, como policías no todos teníamos la suerte de disfrutar en casa o en familia esas festividades y acabábamos por arreglar ese problema de la forma más madura posible.
— ¡El torneo de piedra, papel o tijeras fue increíble este año! ¿No crees Hopps? —pregunto Paula una cebra bastante joven que hacía función en la ZPD como psicóloga y si no tenía mal entendido era una de las mejores en el campo. Se le veía emocionada, demasiado diría yo, voltee a verla alejando mi vista de la luz de la computadora y recargando mi espalda sobre el respaldo de la silla— ¡No puedo creer que casi le ganabas al jefe Bogo en la penúltima ronda! Para ser una novata eres bastante buena… —sonrió ampliamente y pude notar como su cola se meneaba de un lado a otro con alegría.
Reí, aun recargada— Veo que te gusta mucho el torneo.
— Bastante, aunque no soy muy buena en ello… —una pequeña risa se escapó de su boca— recuerdo que hace unos tres años nos hicieron una broma bastante malvada a quiénes tenemos pezuñas, la cosa consistía en que teníamos que jugar piedra, papel o tijeras de la misma forma en que lo hacen ustedes —volvió a reír— si de por si es complicado decirlo hablado, ya te imaginaras como resulto todo —asentí con la cabeza con una sonrisa, era bastante curioso cómo se hacían algunas cosas por aquí. Después de su anécdota no falto mucho para que se marchara, todos teníamos muchos pendientes que preferíamos no posponer, porque si bien teníamos que venir a trabajar en navidad y año nuevo, era mejor venir y estar libres a estar mega ocupados escribiendo informes y desarrollando estadísticas sobre la seguridad ciudadana, registrando cada mínimo crimen.
Mi trabajo por el momento no era demasiado, diría que era la única ventaja de no salir a las operaciones, pero en las que había participado tenía sí o sí que desarrollar y juntar estadísticas con los demás. Papelería que para muchos parecería inútil y sin sentido.
Mi localizador vibro, se trataba de un mensaje del jefe donde pedía que me dirigiera a su oficina. Salí de la zona de oficinas y antes de ir hasta donde me ocupaban mire el tablero de anuncios donde ponían todos que tenían libres las fechas a celebrar porque habían ganado el concurso, yo no me incluía allí, pero estuve cerca del puesto. Recordé mi perdida contra el jefe, así como su cara cuando el mismísimo Garraza le gano sin mucho esfuerzo.
Me adentre a la enorme oficina, ya me parecía frecuente venir aquí. El anuncio fue corto. No tenía idea de cómo, pero había sido elegida para ser la oficial a cargo de dar el discurso y entregar las placas en la graduación de la academia de policía. Di un salto de emoción una vez que salí. Nunca hubiera creído que tendría la fortuna de llevar acabo la graduación de Nick y mi sonrisa de emoción desvelaba toda mi inmensa alegría. Según el jefe debía de reportarme en la academia para que me dieran papelería de algo y que firmara un acta de compromiso.
Me dirigí hasta la estación de trenes y con toda la velocidad del mundo compre un boleto del expreso, segundos más que tardara realizando mi compra y habría tenido que esperar el próximo tren. Apenas entre las puertas se cerraron detrás mío, el movimiento del tren comenzó provocando que me tambaleara un poco, pero con la suerte de que no haya alcanzado a caerme.
Tome asiento.
Saqué mi celular, abriendo el bloc de notas que llevaba, en él se remarcaban dos secciones la primera de pendientes que tenía que hacer, mientras que la otra solo decía "Caso F-46" esa última fue la que abrí. La información que contenía era relativamente nula, intente con miles de formas realizar una correcta búsqueda en el sistema, pero todo lo que me aparecía se encontraba clasificado para oficiales de mayor rango.
Había buscado desde archivos antiguos para poder comparar los formatos utilizados y saber en qué año había sucedido todo, así como indagar en los periódicos antiguos buscando el apellido "Wilde" pero no había caso, lo único que me salía era cuando habíamos capturado a Bellwether. Bloquee mi celular cansada y deje caer mi cabeza hacia atrás, cerré los ojos dejando escapar un suspiró. Me quede profundamente dormida después de eso. Desperté por obra del destino o por suerte poco antes de que bajarme en la estación correspondiente.
La seguridad en la academia era tan estricta como siempre, aunque como estaban enterados de mi llegada el proceso de seguridad no había sido necesario. Pero sí hubiera sido una visita normal habría sido interrogada en todos los sentidos.
Camine por el campus recordando lo concurrido que estaba cuando Nick y yo tuvimos esa prueba de la academia, sonreí alegre pensando que si tenía suerte podría verlo. Una emoción inexplicable recorrió desde mis patas hasta la punta de las orejas cuando de entre la quietud del lugar había escuchado gritar "Wilde" pensé dos veces si era buena idea acercarme a dónde provenía el llamado, me encogí de hombros y cambie mi rumbo, no tardaría mucho, solo iría a ver cómo le iba en sus clases.
Me deslicé detrás las gradas de lo que era el campo de entrenamiento de los diferentes ecosistemas que existían, uno de mis mayores retos cuando asistí a la academia, asome un poco mi cabeza y baje las orejas con cuidado de que nadie me viera.
— ¡No, no! ¡No puedo creer que después de tanto entrenamiento ninguno pueda pasar el campo! —grito la instructora, que se trataba de la misma que me había dado clases en un pasado. El campo era el mismo.
Todos volvieron a pasar, pero en muchas ocasiones caían en las aguas heladas o cedían contra la poderosa tormenta de arena. Una fuerte risa estallo en mi cuando Nick iba corriendo por el hielo en dirección al muro, pero por la rapidez y mal control de su cuerpo callo y se fue deslizándose hasta el agua helada. Reí a más no poder olvidando que me encontraba escondida, todos voltearon a verme y apenada saludé.
— Vaya… tenemos la inesperada visita de la oficial Hopps —me sorprendí al saber que se acordaba de mi nombre la instructora, aunque como no, si era la única coneja que había tenido como alumna. Salí de mi escondite acercándome a donde se encontraban todos.
— ¡Buenos días! —salude con voz firme poniéndome con la espalda erguida, así como mis patas. Recibí un saludo en conjunto de todos los estudiantes, así como de la profesora, pero en quien mi vista se fijo fue en cierto zorro que caminaba empapado hasta donde estaban los demás.
— Muy bien Hopps, ya que te has tomado la molestia de venir a visitarnos… ¿Qué te parece mostrarles un poco a estos cadetes como se pasa esta prueba? —acepte con gusto aparente, era una buena forma de ver si mis entrenamientos a solas daban buenos resultados.
Todos se colocaron en modo que toda su atención se centrara en mí. Inhalé para calmar mi nerviosismo y una vez logrado mi propósito comencé a correr en dirección a la primera prueba, el muro de hielo.
Era la primera vez que lo intentaría subir yo sola, siempre me había apoyado de mis compañeros para subirlo, pero no dudaba en que lo lograría. Tome impulso, corriendo a la mayor velocidad posible. Mi salto fue perfecto poco antes de llegar a la orilla y la velocidad que llevaba fue lo suficiente para ayudarme a llegar bastante alto. Ignore todo lo a mi alrededor centrándome en un solo objetivo… No caerme. Aumente la percepción de mi cuerpo, siendo consiente de donde se encontraba cada una de mis extremidades y como debería moverlas todas en conjunto para lograr mi objetivo.
Escale con buen ritmo manteniendo mi agarre perfecto. El frío quemaba mis patas, pero tendría que soportarlo un poco más.
Llegue a la cima con tranquilidad y baje con un salto de la imponente pared.
Escuche unos aplausos por parte de los presentes, pero mi concentración no se desvió, aún faltaba por pasar parte del recorrido.
Las lianas fueron fáciles, tan solo tendría que impulsarme hacía delante con todo el cuerpo para llegar a la siguiente en la mira, por un momento recordé cuando salve a Nick de ser atacado por el señor Manchas.
Pase todo con poco esfuerzo, menos del que había recordado. Una vez que volví hacia donde se encontraban todos, me aplaudieron, apenándome notablemente.
— Bien hecho Hopps, has mejorado notablemente desde la última vez que realizaste el recorrido —sonreí llena de satisfacción y agradecí amablemente. Por esa milésima de segundo la instructora a quien tanto le temía en el pasado, se veía una persona bastante amable y sobre todo orgullosa— ¡Muy bien ahora, todos ustedes vuelvan a hacer el recorrido! —volteo a ver a los cadetes y en menos de un solo segundo sus expresiones cambiaron. Sonreí un poco al ver como todos corrían de nuevo a la pista, demasiados recuerdos invadían mi mente. Visualice a Nick quien se veía bastante concentrado mirando el muro de hielo, no dudaba en que lograría hacerlo en algún momento, fallo, cayendo al agua de nueva cuenta, volteo a verme, ocasionando que por inercia levantara mi pata en forma de despedida y sonriera levemente. Era hora de ir a donde correspondía.
24 de diciembre. 10:00 PM
La ZPD o al menos la división donde me encontraba, era bastante rara por estas fechas. Justo quienes trabajábamos hoy teníamos una pequeña fiesta de gala y si había algún problema donde fuera necesaria nuestra presencia tendríamos que dejar de lado todo e ir nuestro llamado, lo que significaba cero bebidas alcohólicas en el evento. Era curioso cómo, aunque podríamos venir de ropa elegante todos traíamos nuestro uniforme azul de botones.
Sentada en mi mesa mientras bebía jugo de zanahorias veía a varios niños jugando divertidos, se permitía traer a la familia más que nada para aquellos quienes tenían hijos.
— Esta muy animada la fiesta ¿Verdad? —escuche decir a cierto animal que conocía muy bien, voltee a ver.
— Es raro verte por aquí ¿No tenías el día libre hoy? —sonreí al ver a Garraza con esmoquin sentándose a mi lado con un plato lleno de comida.
— Nunca me perdería de los banquetes que sirve la ZPD en navidad —después de decir aquello se metió una gran cucharada de puré de papa en la boca, gimoteando de la emoción por el sabor de aquella comida. Reí despacio al verlo.
Me di cuenta que no era tan malo trabajar en día festivo o al menos no cuando se disfrutaba tanto con mis compañeros. Se trataba de una buena fiesta, había juegos para los más pequeños, montones de comida, música algo elegante para que quienes lo desearan bailaran con su pareja y sobre todo un ambiente bastante relajante.
— Oye Hopps… —Paula se acercó por detrás mío recargándose en la silla— te buscan allá afuera… —señalo con tranquilidad hacía la puerta de salida. Un gesto de duda apareció en mi cara.
Tome mi abrigo y mientras caminaba hacía la salida me lo iba poniendo. Una vez afuera fui incapaz de ver a alguien, solo se veían las luces navideñas por toda la plaza principal, me quedé por un momento mirando todo mi alrededor, disfrutando de la hermosura visual. Una fuerte ráfaga de viento recorrió mi cuerpo, causando que me encogiera un poco y me abrazara, el vaho que salió de mi boca fue la señal que necesitaba de que era momento de entrar a la estación. Al momento de darme la vuelta pude ver un pequeño papel pegado en el piso que decía mi nombre, así como una pequeña flecha apuntando hacía al frente.
Baje las escaleras del recinto un poco temblorosa por el frío, pero mi emoción podía mucho más. Fueron 5 papeles los que me había encontrado, al seguir sus indicaciones fui conducida a un pino enorme decorado para las fechas, de nuevo miré a todos lados esperando que apareciera alguien y así fue, saliendo de atrás de aquel pino estaba Nick inesperadamente vestido con esmoquin. Mi sonrisa de emoción no pudo ser suprimida.
— ¿Qué haces aquí? —pregunte acercándome lentamente a él, aun incrédula de lo que mis ojos veían.
— Pues la ZPA nos dio vacaciones —lo interrumpí.
— ¡S.. Si eso lo sé, ¡pero me refiero aquí! ¿No deberías estar con tú madre? —él solo sonrió.
— Mi madre se molestó porque no me he aparecido a visitarla —coloco sus patas en los bolsillos de su pantalón mirando con inocencia lo que teníamos a un lado nuestro.
— Espera —rápidamente hice una seña con la pata que indicaba lo que decía y me crucé de brazos— ¿No le has dicho que entraste a la academia en todo este tiempo? —pregunte. Aunque ya sabía la respuesta que me daría.
— Nop, es una sorpresa —sonrió ampliamente volteando a verme, con esa sonrisa que muchas veces sin saber cómo me ponía un poco idiota.
— Ya me lo esperaba… —sonreí negando con la cabeza— Está bien que quieres que sea una sorpresa, pero tampoco es para que te desaparezca cinco meses y llegues en navidad sonriente como si no hubiera pasado nada. Ahora la dejaste sola en noche festiva… —me acerqué aún más para golpear su hombro sin siquiera controlar mi fuerza.
— ¡Au! Tan salvaje como siempre Zanahorias… —volteo a verme indignado por haberlo golpeado— Para tu información Pelusa, estuve mucho tiempo con ella, hasta que me pregunto por ti… —mis orejas se levantaron emocionadas— "¿Y qué haces aquí cuando tu amiga pasa navidades sola? Ponte algo decente y ve a verla" Eso dijo —una risa muy cálida escapo de mi boca al ver como Nick volteaba hacia un lado algo… ¿Avergonzado?
— No sabía que ella me conocía… —susurre nerviosa después de pensar todo con más calma.
— Tuve que contarle después de que su hijo saliera en los noticieros por haber resuelto el caso de los aulladores y descubierto el plan de Bellwether ¿No crees? —reí, aunque tratara de ocultarlo se notaba bastante nervioso y queriendo escapar de mis preguntas. Era extraño como había logrado ver más allá de Nick.
— Cierto, cierto —ondee la bandera blanca decidiendo que era mejor no seguir preguntando, aunque la curiosidad del "que había dicho" allí seguía. Un viento helado volvió a recorrer mi cuerpo, inevitablemente haciendo que gritara un quejido— ¿Nick no quieres que entremos a la comisaría? —pregunte amablemente después de reprochar por el clima.
— ¿No me verán raro? —pregunto algo reacio a entrar
— ¿Por qué habrían de hacerlo? Pronto serán compañeros así que despreocúpate, ven, vamos a divertirnos un rato —pegue un salto emocionada a la vez que tomaba la pata de Nick para llevármelo hasta la fiesta.
— Espera… —me freno con su peso poco antes de entrar— ten… —me entregó una pequeña bolsa de regalos lindamente arreglada. Mi sorpresa fue notoria, pudiendo solamente tomarla sin expresar agradecimiento alguno antes de que él me estirara para retomar nuestro caminar.
Momentos atrás no me había dado cuenta, pero la pata de Nick era bastante cálida, elevé la vista enfocando mis ojos en la nuca de mi compañero… sonreí tiernamente al verlo.
— Gracias Nick… —susurre levemente apretando con más fuerza los cordones del regalo. Entramos al recinto siendo nuevamente envueltos por la música, las risas y el olor a comida.
Sin soltar su pata camine hasta donde me encontraba sentada. Curiosamente varios de mis compañeros de trabajo fijaron sus ojos en nosotros haciéndome sentir un poco incomoda. No había porque dar explicaciones, muchos, por no decir que todos, lo conocían debido a lo que había sucedido en el pasado.
Era tonto llegar a negar que esta había sido una de las mejores noches de mi vida, si de por si Nick era un tonto bromista y coqueto, sumado a las personalidades de mis compañeros de mesa, todo se volvía un descontrol total.
El zorro se levantó de su lugar repentinamente, haciéndome creer por unos momentos que iría por algo de beber o comer, pero en vez de ello se acercó por detrás mío extendiendo amablemente su pata y diciendo de forma tan sutil "¿Bailas?". No pude negarme, era imposible cuando su mirada expresaba tanta insistencia. Me levante tomando su pata.
Me sentía incomoda, vigilada por todos. No era raro que él quisiera bailar éramos amigos después de todo, llegando a la pista de baile una nueva tonada lleno el recinto, se trataba de una música suave y bastante relájate que fue capaz de envolverme completamente. Nos acomodamos para bailar, aunque yo no estaba muy segura si lo estaba haciendo de la forma correcta. Nick no dijo nada solo comenzó a moverse al ritmo de la canción y en mi caso solo fui amablemente guiada. Nuestras miradas se cruzaron por primera vez desde que habíamos comenzado a bailar, sonreímos.
— Eres buen bailarín… —susurre sonriendo mientras seguíamos moviéndonos al son de la tonada. Él solo rio.
— Y tú eres bastante mala en eso —dijo con superioridad, ocasionando de frunciera sutilmente el ceño
— Agradece que al menos no te he pisado —voltee mi rostro hacía otro lado molesta, aunque he de decir que no estaba enojada. Aceptaba que no era buena bailando, solo que había tenido suerte y mi compañero era un buen guía.
De repente mi mundo dio vueltas. Aquel zorro tan astuto me había girado, ocasionando que callera sobre sus brazos.
— Zanahorias… —susurro a mi oído— a la próxima deberías traerte un vestido… te quedaría bien… —voltee a verlo de la impresión que había causado su petición. Él solo sonrió, poco antes de comenzar a alejarse de mi— Nos vemos, debo volver a casa.
Me quede de pie en medio de la pista mirando cómo se alejaba sin decir alguna otra cosa. ¿Qué se creía? ¿La cenicienta? No iba a ir tras él, no tenía tanta suerte como para que hiciera eso… Volví a mi lugar.
— ¡Vaya escena de película romántica montaron! —comento Paula al momento en que giñaba un ojo. Por mi parte solo me senté en mi lugar ignorando todo lo demás. Me permití fantasear un poco, sonriendo estúpidamente por dentro, Nick era bastante idiota, pero no hubiera pedido mejor amigo y compañero que él.
Mire la bolsa de regalo que descansaba sobre la mesa, recordando que gracias a los buenos momentos que había pasado con todos no la había abierto. La coloque en mi regazo, rompiendo de poco en poco los pequeños pedazos de cinta que la sellaban.
Sonreí al ver el regalo.
Un estúpido impulso hizo que me levantara de mi lugar y comenzara a correr hasta la salida, buscando con la mirada a aquel zorro. Se encontraba a lo lejos caminando.
— ¡Nick! —grité con todas mis fuerzas, logrando que él nombrado me escuchara— ¡Gracias por el regalo! —volví a elevar la voz, levantando en el aire una pequeña libreta de notas con una zanahoria, un gorro de policía y una pequeña placa.
Volví a la comisaria, aún quedaba mucha noche por delante.
25 diciembre. 5:00 AM
Desperté, encogida sobre las cálidas sabanas de mi habitación, deseando que la hora de levantarme no fuera a llegar. Por el día que era nos habían dividido los horarios de trabajo para que así pudiéramos aprovechar las festividades, a mi fortuna o tal vez desgracia para lo cansada que me encontraba me había tocado el turno de las 7 de la mañana hasta las 2 de la tarde.
Me rodé un poco por la cama, hasta quedar cerca de la orilla de la misma mirando hacía el escritorio, exactamente hacia donde se encontraba mi despertador. Estire mi pata hasta tomar uno de mis cojines y hundirlo en mi rostro
— Aun es muy temprano… —dije con voz perezosa y entre cortada por lo semi-dormida que aún me encontraba. Tomé mi sabana y me cubrí por completo la cara, podía estar lista en 30 minutos, tenía una hora muy buena para seguir descansando. Cerré los ojos. Solo había oscuridad.
"¡Espera Nick!"
La alarma sonó, despertándome con un terrible susto. Caí de la cama respirando agitada, tan solo había sido un mal sueño.
Me levante acariciando mi mejilla con pereza y tallando mis ojos, caminando como si todo el mundo me pesara hasta llegar al baño donde tome una rápida ducha caliente, al salir me envolví en mi toalla caminando con ella hasta la cocina donde puse un poco de agua caliente a hervir mientras yo me uniformaba. No tarde mucho en vestirme, pero aun había tiempo, con calma cepille un poco mi pelaje.
Prepare un café con el agua una vez que esta hirvió. Eso era la único que faltaba para despertarme.
Salí del departamento, cerrando con llave la puerta.
7:00 AM
— Buenos días —salude a mis compañeros de turno en lo que caminaba hacía mi escritorio, siendo recíprocos los saludos, todos se veían un poco cansados, pero no los culpaba yo me encontraba exactamente igual.
Saque de mi bolsillo la libreta de notas que Nick me había regalado y a su vez mi celular donde se encontraba el colgante que era de él. Sonreí, pero al poco tiempo asumí que aquel zorro tan torpe últimamente se la había pasado regalándome pequeños detalles y que en ningún momento yo había sido capaz de darle algún detalle.
Desbloque mi celular, comenzando a buscar de entre mi lista de contactos a aquel zorro.
Llame. No hubo respuesta. Volví a llamar, pero no había respuesta alguna.
— Debe estar dormido… —susurre dejando el celular a un lado del escritorio. Retomando mi trabajo… no hacer nada. Había acabado mis documentos pendientes hace pocos días.
Observe la libreta que Nick me había regalado, recordando que debía escribir el discurso de graduación de la ZPA. No mentía había intentado un millón de veces como comenzar el discurso, pero todo lo que salía de mi cabeza era completamente tonto y sin sentido.
Tache con desesperación el que sería mi cuarto intento desde que había comenzado a escribir hoy, golpee frustrada mi cabeza contra el escritorio, pero eso si lo suficientemente cuidadoso para no lastimarme. Una vez me calmé continúe.
"Recuerdo esa emoción cuando me gradúe de la academia, era tan joven e inexperta…"
— Pareciera que está hablando una anciana… —me auto critique tachando de nuevo. Lo bueno es que no se me había ocurrido usar mi libreta nueva o sino ya me la había terminado...
Pasaron las horas sin que me diera cuenta.
Rendida me levante de mi silla y tome todas mis cosas, dirigiéndome al reloj biométrico a marcar mi salida. No tenía mucho que hacer una vez saliendo del trabajo, así que había decidido conseguir un presente para Nick.
Siendo honesta era mala idea salir de compras para la fecha en la que me encontraba, pero no perdía nada en intentar. Cerrado, cerrado, cerrado, sin existencia, cerrado, cerrado, nada me gusta… ¿Jabones para navidad? Vaya regalos más absurdos se encontraba una cuando la mayoría de los productos se había agotado y solo quedaba la basura que nadie quería.
Aun poco desesperanzada entre a lo que se veía que era una tienda de antigüedades.
— ¡Buenas tardes señorita! ¿Busca algo en especial? —pregunto lo que sería un panda rojo con gafas.
— Pues… buscaba un regalo para un muy buen amigo mío —dije, algo dudosa de encontrar algo que me gustara, aparte de que no disponía de mucho dinero.
— Tengo varias cosas por aquí, si gusta acercarse… —sugirió amablemente señalándome el mostrador, era curioso, no estaba equivocado. Había cosas bastante hermosas y que llamaban mi atención.
Vi un brillante collar con lo que parecía ser una moneda, collar que al parecer él dueño del lugar se había dado cuenta de mi interés por el, ya que me lo mostro sin siquiera pedírmelo.
— N-no creo que le gusté esto, es muy… ¿femenino? —respondí en el momento en que lo coloco frente a mí. Conocía a Nick y definitivamente esto era algo que no acertaría nunca.
No se cómo acabe por comprarlo…
Me encontré fuera de la tienda con una pequeña cajita que contenía aquel collar, estaba algo atónita por lo que acababa de hacer. Sin más opción volví a marcar el número de mi amigo.
"¿Hola…?" escuche un leve saludo una vez que la llamada había comenzado.
— ¡Hola Nick! —respondí feliz de la vida mientras caminaba hacia donde tenía pensado.
"No grites tanto Pelusa…"—se quejó con voz ronca— "Por cierto, que haces llamando a las… ¿Son las 4 de la tarde?"
— Amm… si —mi mente se había sumido en una sola teoría… aquel torpe zorro se había pasado de copas anoche y había despertado bastante crudo.
"Ya veo" —se aclaró la voz— "Lo siento, ayer Finnick me invito a tomar unas cervezas y creo que bebí demasiado…" —explico, dando justo en el blanco sobre lo que mi imaginación creído.
No hablamos mucho por teléfono, solo pedí encontrarlos en el café al que me había invitado antes de que se fuera a la academia y que si se encontraba cerrado aun así lo esperaría allí.
Llegue a mi destino, el local estaba cerrado, así que me senté sobre un viejo banco de madera esperando a que Nick llegara, paso mucho tiempo hasta que pude ver a un cansado zorro con gafas de sol caminando hasta donde me encontraba. Una vez llego a mi lado se dejó caer sobre el asiento.
— Espero que sea algo importante pelusa… —susurro colocando la pata sobre su sien masajeándola un poco.
— Ten… —hable bajo entregándole un café que había pasado a comprar justamente para él— es café negro así que está demasiado fuerte, te ayudara con la jaqueca… —lo tomo mientras yo hablaba y dio un largo sorbo, al inicio poniendo una cara de desagrado, pero con forme continuaba ese rostro desaparecía. Pase la pequeña caja de manera desinteresada— También esto es para ti… —la tomo dejando su café a un lado y se quedó observándola un momento— es un regalo… ya sabes por eso de navidad. No es la gran cosa, pero espero que te guste…
— Gracias Zanahorias… —susurro con lo que parecía ser una sonrisa, al verlo feliz, también sonreí— por cierto, ¿cómo vas con el discurso? —pregunto cambiando de tema repentinamente sin siquiera abrir el regalo, solo acariciaba suavemente la caja.
— Fatal... no tengo idea de cómo podría iniciarlo —dije avergonzada y entre un pesado suspiro
— Puedes hablar un poco de como te sentiste una vez que te graduaste —volteo a verme, retirándose con lentitud las gafas que utilizaba— no quiero que hagas un mal discurso y me avergüences… Es lo único que te pediré por ahora —rio levemente recostándose sobre mi hombro y cerrando los ojos, hasta quedarse inesperadamente dormido. El café no había ayudado demasiado.
Volteé a verlo como pude, respiraba muy tranquilo y aunque el clima era frío el pelaje de Nick era la suficientemente grueso para calentarme sin necesidad de más abrigos. Cerré igual mis ojos, tal vez me arrepentiría más tarde por dormir a la intemperie, pero eso ya tendría que arreglarlo después
