¡Hola! :D

Lamento mucho la tardanza, en serio, pero tengo muchas cosas que hacer. Ya dentro de poco se vienen mis exámenes finales y he estado muy ocupada. A penas y tuve tiempo de escribir esto, se supone que estaba haciendo mi tarea XD

En fin, espero que les guste el capitulo :D

Noveno Acto:

-Ya tienes que calmarte, viejo- insistió Mantis, por quincuagésima vez.

-No quiero- se encapricho el primate. Cuando su compañero iba a replicar, el mono hizo un puchero y le dio la espalda. Era obvio que Mono no quería hablar, pero Mantis no podía dejar que se quedara así, odiaba ver a su amigo enojado y ahogando sus penas en galletas de chocolate con chispas.

Mono, por su parte, no tenía intenciones de calmarse, siempre lo odio, con el alma detestaba que se rieran de él. Aun se acordaba de su hermano mayor, también a el lo odiaba. Siempre, desde que Mono era apenas un pequeño dando sus primeros pasos, Jucong se las arreglo para hacerlo ver como el idiota más grande que hubiera pisado el planeta.

Aun se acordaba de todas las veces que, ingenuamente, se abría a su hermano. Siempre que mono intentaba acercarse a su hermano mayor, algo sucedía, algo malo para el pequeño primate. Fuera lo que fuera, Mono siempre era el centro de burlas, ya fueran de su hermano o de otras personas.

A él siempre le gusto hacer que la gente fuera feliz, que riera y se divirtiera. Cuando Mono veía que las personas se burlaban de la gente, se enfurecía e intentaba defender a quien fuera el blanco de aquellas burlas, no es como si hubiera dado resultado, pero al menos lo intentaba.

Jamás soporto las burlas, todo el mundo se equivoca, no es motivo para reírse de alguien por un error que cometió una sola vez.

Ahora, lo más importante ¿Cómo fue que una persona que no soporta las burlas se volvió payaso en el circo más grande de toda China?

-No quiero hablar de eso- Mono se puso de pie y dejo el tarro vacio de galletas sobre un estante en su tienda. Mantis negó con la cabeza, algo decepcionado por el comportamiento de su amigo. En seguida, Mono salió de la tienda, Mantis lo observo desde la entrada, sostenía una parte de la tela para ver como su amigo se alejaba caminando hacia el oscuro sendero del bosque donde solían acampar.

Mono se metió las manos en los bolsillos de su pantalón azul rey, el viento nocturno le revolvió un poco el pelaje, pero parecía no darse cuenta del frio que hacía. Caminaba pesadamente con la mirada baja y los hombros caídos, a esas horas de la noche parecía no haber nadie que notara la ausencia del mejor payaso que había existido en la historia del circo de jade.

Sus pies descalzos no hacían el menor sonido al pisar la fría tierra roja del suelo. La luna formaba una perfecta sonrisa radiante, cosa que logro que Mono se animara un poco. Siguió su camino, cuando por fin salió de los límites del campamento, de pronto se vio envuelto por una manta de árboles frutales y algunos enormes brotes de bambú.

"El panda se sentiría en el paraíso" se rio el primate por su ocurrente pensamiento. A su mente regreso aquel oso blanco y negro, no podía evitar pensar en todas las veces que Po intento darle amistad y el solo la rechazaba. Incluso cuando Mono se burlara de Po o le hiciera bromas crueles, el panda nunca se vengaba, ni le decía nada, incluso al día siguiente parecía estar más feliz que antes y con más ganas de tener la amistad del primate.

"Es un sujeto bastante extraño" pensó Mono mientras admiraba la luna. Se había recostado sobre el pasto del bosque, estaba húmedo y helado, pero se sentía tan cómodo. El lugar estaba silencioso…. Pacifico.

Mono cerró los ojos un momento, dejando que sus miedos y preocupaciones se fueran con el frio viento nocturno. Se sentía tan ligero ahí, como si por fin pudiera olvidar de todas las veces que se habían burlado de él… Toda la rabia, el miedo, la vergüenza, todo se iba en ese momento….

-Psss-Mono hizo una mueca al escuchar el ruidito.

-Pssssss- repitió alguien con más fuerza.

-¡¿Quién anda ahí?!-se levanto el payaso para enfrentar a aquel que lo molestaba.

Dio varios giros sobre su propio eje, buscando el origen de la voz que lo llamaba e interrumpía su sueño. En la oscuridad del lugar no podía ver gran cosa, algunos arbustos, los arboles, el bambú, quizá uno que otro pájaro que dormía en las ramas. Frente a el había un gran árbol de durazno.

-Debí escuchar a Mantis y no comer tantas galletas- Mono se toco el estomago y la frente, temiendo que el exceso de azúcar le hubiera hecho entrar en un estado de alucinaciones…. Otra vez.

-Pssssss- Mono fijo su vista en lo alto del árbol, ahí arriba era de donde provenía ese constante y molesto ruido.

Mono compuso un gesto de preocupación por su estado mental.

"Los arboles me hablan" pensó consternado "Es peor que la ultima vez, entonces lo único raro que vi fue a Po delgado".

Sin saber porque, comenzó a acercarse al árbol, quería saber si realmente se estaba volviendo loco.

-¿Tienes hambre?-le pregunto "El árbol de durazno".

Mono miro hacia abajo, algo culpable, acababa de terminarse medio tarro de galletas, sería muy indecente comer más.

-No, gracias- se excuso el primate.

-Muy bien- respondió el árbol- porque ya parece que has comido demasiado.

"¿Un árbol acaba de decirme gordo?" se pregunto Mono con la ceja arqueada.

-Las galletas en serio que me afectaron la cabeza-pensó en voz alta.

-Ja jajaja- Mono escucho una estridente risa en la copa del árbol.

-Vamos jajaja- se burlaba aquella planta ultra desarrollada, provocando en Mono un creciente odio.

Justo cuando Mono iba a golpear el tronco del árbol, para ensenarle quien mandaba. Alguien bajo de un salto. Se trataba de un joven leopardo de las nieves, no era muy grande a lo mucho tendría diez años y vestía un humilde conjunto de ropa de lona, similar a la que Tai Lung obligaba al "monstruo" a usar.

-¿Quién eres tú?-pregunto con desconfianza el bufón.

-Me llamo, Peng, mucho gusto- el leopardo estiro su mano hacia el primate.

Mono le sacudió la mano por unos segundos.

-Es un gusto conocerlo, maestro Mono- le alabo el felino de ojos ámbar.

-¿Maestro?-se extraño el payaso.

-Claro, ja, ja, lo siento-dijo Peng- es usted Mono, el rey de las bromas, duque de la carcajada, es el payaso maestro. En serio lo admiro.

Mono se conmovió ante aquel joven, parecía alguien tierno, sin mencionar que admiraba su trabajo como payaso. En la mirada del joven Peng se notaba aquel brillo de felicidad y emoción, como cuando conoces a alguien a quien admiras mucho. Mono se sentía muy bien al ver aquello, un calor crecía en su interior.

-¿Cómo llegaste aquí, chico?-pregunto Mono con una sonrisa cálida- este lugar está muy apartado de cualquier aldea.

-Yo vivo ahí- Peng señaló a la distancia, en donde se notaban unas pocas luces en algunas tiendas y carpas.

-¿Vives en el circo de jade?-pregunto algo confundido. Peng se limitó a asentir.

-Mejor vámonos-dijo Mono. El leopardo lo siguió. Ambos comenzaron a charlar sobre temas triviales, aunque Mono estaba más interesado en saber sobre el joven.

-Y dime, Peng, ¿con quién vives? Nunca te había visto por aquí-dijo Mono.

El leopardo soltó una risilla.

-Duermo en la tienda de mi hermana, Song-revelo el joven.

Mono abrió los ojos, sorprendido, confundido, en shock.

-No sabía que Tai Lung tuviera un hijo.-murmuro para sí mismo.

-No lo tiene-respondió Peng- Song me encontró robando comida un día y me adopto.

-Oh-suspiro Mono reparando por primera vez en la sombra de dudas e inseguridad en los ojos del joven leopardo.

-¿YA conoces a mi hermana?-pregunto Peng con un sonrisa que hizo que Mono olvidara cualquier otra cosa- Te le puedo presentar, además, ella dijo que tenía algo especial que mostrarme el día de hoy.

-Sí, supongo que sería agradable- Mono se encogió de hombros. Peng sujeto la mano del primate y comenzó a arrastrarlo por medio campamento, el joven felino tenía una manía por avanzar en las sombras, algo entendible si la mitad de su vida se la paso huyendo y la otra mitad robando.

Mono no opuso resistencia, dejo que Peng lo guiara hasta la carpa principal. Pasaron por las demás tiendas, pero ya parecía que todos los empleados del circo estaban dormidos. Llegaron a la puerta trasera de la carpa, Mono se pregunto qué hacían ahí.

El leopardo dio un golpe sencillo a la puerta, pasaron unos segundos hasta que Peng se percato de que la puerta estaba abierta, quizás su hermana quisiera darle una sorpresa.

Mono y Peng entraron al oscuro lugar, unas cuantas velas alumbraban parte de los vestidores, pero no había nadie ahí, los dos siguieron el rastro de velas hasta llegar a una zona poco menos iluminada en donde estaba la bailarina.

-Song- Peng se despego de Mono y corrió a encontrarse con su hermana.

Mono observo desde atrás como la felina levantaba al leopardo en el aire y lo hacía girar un poco en el aire.

-Ven, tengo que mostrarte algo- Se notaba que Song estaba emocionada de compartir aquello con su hermanito.

Po también estaba ahí, con una sonrisa que mostraba algo de ternura ante la escena de los hermanos, pero también se podía adivinar algo de miedo, preocupación. Mono lo pudo notar.

Los dos adultos se llevaron a Peng, Mono decidió seguirlo, guardando su distancia, pues noto que Peng también estaba algo aturdido por la sorpresa.

-Mira, Peng- dijo Po. El leopardo busco la mirada de su hermana en busca de aprobación, en su lugar incluso consiguió valor.

-Queremos que conozcas a alguien, quizás ya la conoces- dijo Song con una sonrisa enorme.

Po encendió una vela y se acerco lentamente hacia donde se encontraba Tigresa.

La felina estaba sentada en la jaula abierta, con las piernas balanceándose en el aire. Peng se acerco algo tímido, aun la recordaba. En su memoria aun seguía teniendo un lugar especial aquella felina anaranjada.

-Hola, Peng- saludo Tigresa con una sonrisa al ver al pequeño acercarse.

-¿Tu… sabes mi nombre?-pregunto Peng con inseguridad, más que nada porque no sabía si ella lo recordaba.

Tigresa rio por lo bajo, una risa dulce y corta.

-Claro que lo recuerdo, joven ladronzuelo- dijo ella con un brillo en la mirada.

Song tenía los ojos húmedos, y Po se acerco a ella y la rodeo con el brazo para reconfortarla. Para ambos era hermoso ver a los dos felinos reencontrarse. En menos de un minuto ya estaban hablando de cientos de cosas que ni Po ni Song tenían idea.

Todo era tan bueno en aquel momento….

"Esta fuera, hablando con Peng…." Mono ahogo una exclamación con su mano en su boca. Colgaba de una de las vigas con su cola…. No podía creer lo que veía.

El corazón le latía a mil por hora. No porque tuviera miedo, sino porque presentía que no tenía que haber visto aquello.

-¿Qué haces aquí, joven primate?-Mono se volteo y vio, lleno de terror, al enorme murciélago que se encontraba colgado boca abajo.

-Nada, yo ya me iba-Mono estaba a punto de colgarse con los brazos y emprender una rápida huida por las vigas, pero por un mal cálculo terminó en el suelo. Las cinco miradas perplejas se fijaron en el primate lleno de polvo. Sobre su cabeza Riko bajaba con un aleteo acelerado.

-Jeje- Mono soltó una risilla nerviosa y muy incómoda- ¿Alguna vez han escuchado el chiste del mono que se cayó del árbol?

Los otros no le respondieron, se quedaron en un frio y casi mortal silencio.

-Es que… se quedo dormido.-respondió a su propia broma.

Peng soltó una carcajada, si le había gustado ese chiste. Al ver al pequeño reír, Mono logro relajarse un poco más y continúo:

-¿Por qué el segundo mono se cayó del árbol?-pregunto él, dirigiéndose directamente al joven felino.

-Porque se quedo dormido- respondió con seguridad Peng. Mono negó con la cabeza.

-No, se cayó porque estaba agarrado del primero.- Dijo Mono con una voz un poco más aguda, muy graciosa en realidad. –Ahora, dime amiguito ¿Por qué se cayó el tercer mono del árbol?

-Porque estaba agarrado del segundo-afirmo Peng. Song estaba muerta de miedo, muy nerviosa, pero el primate lograba relajar un poco el ambiente, pues también se notaba que Po estaba divirtiéndose, no se podía decir lo mismo de Tigresa, pero Mono hacia un buen trabajo.

-No-respondió el primate.

-¿Entonces?-interrumpió Tigresa con un gruñido tan intimidante que Mono por poco se hace pipi.

Po y Song se le quedaron mirando, luego a Mono como pensando "Buena suerte, chico".

-Ya dime, por favor- insistió Peng.

-Pues…-Mono estaba sudando de los nervios. No apartaba la vista de la furiosa felina.

-Es que el tercer mono pensó que era un juego.

Continuara…

Bueno, que cosas…. Creo que ya todo el mundo comienza a enterarse de lo de Tigresa XD

Respondiendo reviews:

AlienHeart1915: Si tienes razón :D Espero que te haya gustado el capitulo :D

Leonard Kenway: Muchas gracias :) Hmmm no lo se la verdad es que aun faltaría mucho para algo así, además de que no se…. No soy buena con esas cosas, pero tal vez en un futuro.

Nalaks: Hmmm pues si tiene algo de relevancia, pero es solo en la mente de Grulla, eso tendrá importancia un poco más adelante. Me alegra haber aclarado tu duda. Espero que te guste el capitulo :D

TiPofanforever: Sip, esos lobos XD Hmmm también quieres matar a Tai? Tal vez puedas XD Y descuida, falta poco para eso

Saludos a todos los lectores :D

Hasta luego :D