Notas: No, Teen Titans no me pertenece, ni mucho menos, todo es gracias a DC comics.

Al ser gran fanática tanto de las historietas, como de la serie animada, usare datos de ambos, e intentare combinarlos para mayor diversión, tanto del autor (léase yo XD) como del lector.

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Kiara y Alisse, este capítulo va para ustedes… Espero que logre cautivarlas…

Capítulo IX: ¡Sorpresa!

Una joven de pelo largo y negro caminaba por los pasillos de un hospital. Llevaba una bata, pero no de enferma, esta era blanca y prendida en el pecho llevaba la tarjeta que la identificaba como Residente del Gotham Hospital.

Lucía cansada. Aquellos primeros tres días de trabajo la habían agotado. En realidad, ella hubiese deseado que se tratase solo de trabajo, pero no era así.

-¿Doctora Roth? –

Sintió que alguien la llamaba. Se giró y vio que se trataba de una de las enfermeras.

-¿Si? – Preguntó Rachel parándose a mitad de pasillo para que la mujer no tuviese que seguir caminando atrás de ella

-Informa el doctor McCain que el paciente de la habitación número 15, el del accidente automovilístico, ya se encuentra estable- anunció la enfermera.

- Perfecto – dijo Rachel, intentando sonreír, pero el cansancio se lo impedía.

La enfermera sonrió, dándose cuenta del estado de la joven.

-También dijo que su turno acabó por hoy –

Rachel sonrió ampliamente – Eso suena…-

-¿Perfecto? – Respondió rápidamente la enfermera conservando la sonrisa – Vaya a descansar, se lo merece. –

Rachel sonrió y continuó con su camino. Llego hasta la sala de descanso del hospital y se dirigió hacia su casillero. Lo abrió y antes de tomar o dejar nada, se cubrió el rostro con las manos y luego de unos segundos se froto los ojos.

-Con la bata blanca puesta aparentas ser toda una doctora – dijo la voz de un hombre, proveniente de su costado derecho.

Rachel cerró la puerta del casillero y el cuerpo del joven obtuvo rostro.

-¿Qué haces aquí Grayson? – preguntó la joven mirando seriamente al muchacho alto, de ojos azules y pelo oscuro algo revuelto por el viento del exterior.

-Hola, yo también me agrado de verte – sonrió - ¿Sabes? Esperaba un recibimiento más agradable, ya que desde el Brunch del domingo te diste prácticamente como desaparecida.

-Estuve ocupada – dijo abriendo nuevamente el casillero

-No me digas – respondió irónicamente el joven - ¿puedo saber con qué?

-Comencé a trabajar en el hospital, pero eso no es ninguna noticia nueva para ti - contestó de mala gana, mientras se sacaba la bata blanca y la doblaba cuidadosamente para luego depositarla dentro del casillero.

-Oh, lo siento doctora – volvió a contestar irónicamente Dick – Pensé que habíamos hecho las paces. Además, dijiste que estabas con nosotros.

-No rompo mi palabra – contestó secamente Rachel, y cerró algo bruco el casillero.

-Es mejor salvar extraños que a tus amigos, ¿no?- contesto con cierto tono molesto.

Rachel se detuvo unos segundos y lo miro con algo de rabia en sus ojos.

-Haré de cuenta que no escuche eso – dijo bajando la mirada y dirigiéndose hacia el perchero que había en la sala, al otro extremo de los casilleros, y comenzó a buscar su abrigo.

-¿Cómo estás?- preguntó de la nada Dick.

La pregunta tomó algo desprevenida a Rachel, quién dudo unos segundos y luego contestó.

-Cansada, en verdad fue un día agotador – habló tomando el abrigo que finalmente había encontrado.

Comenzó a colocarse el tapado negro, pero una de las mangas pareció trabársele. Dick se le acercó y la intentó ayudar a terminar de colocárselo.

-No me refería a hoy – dijo Dick. Rachel algo confundida volteo a verlo y frunció el ceño en señal de desconcierto. – Sino en general. Las últimas charlas fueron rápidas, "por trabajo" – dijo mientras hizo unos graciosos movimientos con las manos como poniendo comillas – O simplemente terminábamos… peleando –

Rachel sonrió. –Estoy… como se supone que debería estar – respondió algo entrecortado

-¿Y eso cómo sería?- preguntó Dick algo dudoso.

-Doctora Roth, ¿Qué hace todavía por aquí? –

Un hombre algo mayor, de anteojos y pelo castaño que dejaba entrever algunas canas se acercó hacia ellos .

-¿Acaso no le llego mi mensaje?-

-Doctor McCain – habló Rachel tomando su bolso del perchero y se alejó unos pasos de Dick – Sí, me llego, simplemente estaba recogiendo mis cosas-

-Oh, la veo – sonrió – Apúrese, no vaya a ser que la encuentre una emergencia y eso la haga quedarse más tiempo del que quisiese. Siempre pasa eso, cuando uno más quiere salir, es cuando mas se termina metiendo en el asunto – volvió a sonreír y le dio una rápida mirada a Dick.

-Oh, lamento no presentarme – dijo acercándose a él. Dick dio unos pasos y le estrechó la mano - Usted debe ser …-

Rachel estaba a punto de presentar a Dick cuando Mc Cain sacó una conclusión algo errada.

-El comprometido de esta señorita – sonrió – Déjeme decirle que es un hombre con mucha suerte. Hace poco que se ha recibido y parece ser muy hábil e inteligente en lo que hace – volvió a sonreír – Además de que hacen una muy bonita pareja.

Las mejillas de Rachel se encendieron, mientras que Dick solo sonrió.

-No doctor – se apuro a contradecirlo Rachel – El no es mi prometido. El es Dick Grayson. Somos…somos…-

- Nos conocemos de vista de algunas reuniones, eso es todo – contestó seriamente Dick.

-Oh, ya veo – contestó algo incómodo el doctor – Tendré que retirar lo dicho entonces – sonrió – Pero claro que te conozco jovencito, al menos de nombre. Eres el hijo de Bruce Wayne... Ah él si lo conozco. Maravillosa la idea de fundar este hospital, y no solo porque el pague mi sueldo, ¿eh?- rio.

Rachel y Dick sonrieron, mientras el doctor McCain se acercaba a la cafetera y se servía una taza de café, luego, se dirigió hacia la puerta con taza en mano.

-Un gusto Dick – dijo con una amplia sonrisa – Doctora Roth, nos vemos… ¿pasado mañana?-

-Así es, el viernes – dijo Rachel – Hasta luego doctor –

Se quedaron en silencio por apenas unos segundos, y Raven caminó hacia la puerta

-Nos mantendremos en contacto- dijo saliendo del aquella habitación y volviendo a caminar por el pasillo.

Dick se apuro a alcanzarla – Espera – le grito, pero ella siguió caminando como si no lo hubiese escuchado. Eso lo impulso a acelerar el paso para poder alcanzarla.

Para su suerte, Rachel se detuvo ante el ascensor y apretó el botón de llamada. Dick llegó a donde ella se encontraba.

-¿Estas ocupada?- le pregunto.

Rachel volvió a apretar el botón de llamada – Estoy cansada, me gustaría llegar rápido a casa –

-¿Qué te parece caminar un poco? – volvió a intentar Dick – Quizás podríamos adelantar algo…-

Rachel levantó una ceja y lo observo

-Me refiero a que podríamos seguir donde lo dejamos – intentó explicar Dick. Rachel impacientemente volvió a presionar el botón de llamada. –Podríamos reunirnos con los demás…-

-Hoy no- dijo secamente Rachel – Estoy agotada Grayson, ya te lo dije –

-Por favor "Roth" – dijo Dick acentuando la última palabra - ¿Desde cuándo te cansas tanto?¿Acaso perdiste la concentración?

En el momento que Rachel se disponía a contestarle se abrió la puerta del ascensor.

-¡Qué sorpresa! - gritó una mujer joven y llamativa. De largo cabello castaño y mirada cautivadora- Qué sorpresa encontrarte aquí Rachel , y tan bien acompañada – sonrió la joven al observar a Dick.

Dick contestó con otra sonrisa, pero luego observó el rostro serio de Rachel y pensó que quizás se había equivocada, ya que algo en la mirada de Rachel sugería que no sentía ni el mínimo cariño por la persona que tenía ante sus ojos.

-Dagmar – dijo algo seria y luego fingió una sonrisa. Nadie se hubiese percatado que era falsa a no ser que hubiesen visto el rostro de Rachel al encontrarse con aquella joven, tal como lo había hecho Dick – Trabajo aquí. ¿Qué haces tú aquí?-

-¿Si? Ni Jack ni Tommy me lo habían comentado– volvió a sonreír la joven – Oh, una tía enferma, nada grave. Ya estoy regresando a la oficina, hay reunión de última hora-

- ¿Reunión?- Preguntó una extrañada Rachel entrando al ascensor. Dick la siguió, y Dagmar volvió a sonreírle. Esta vez, Dick esquivó la sonrisa.

Rachel se paro unos centímetros atrás de Dagmar, no tenía ganas de ver su cara. Sabía que fingía tanto como ella. Nunca le había caído bien y era un sentimiento que ambas parecían compartir, sin embargo, Dagmar aparentaba fingir que esto no era así, cosa que molestaba a Rachel.

-¿Tommy no te dijo nada? – preguntó Dagmar, cosa que hizo arrepentir a Rachel, la cual bajó la mirada y se quedo contemplando el piso. –No sabemos a qué hora terminaremos, así que no esperes a Jack ni a Tommy para cenar –

Dick observo cómo, aun contemplando el piso del ascensor, Rachel fruncía el rostro. Y luego, algo que le desagradó un poco. Vio como Dagmar ponía una sonrisa de triunfo en su rostro.

-¿Todos bajamos no?- preguntó Dagmar con una sonrisa observando a Dick.

-Claro – dijo este, y dio unos pasos hacia atrás para permanecer junto a Rachel. Dagmar apretó nuevamente un botón y luego que se cerrasen las puertas, el ascensor de puso en movimiento.

-La invitación sigue en pie – dijo Dick al oído de Rachel, para que Dagmar no pudiese escucharlo - Podemos juntarnos con Gar y Víctor…-

Rachel lo miró a los ojos y asintió. Dick sonrió.

-¿Tú eres el hijo de Bruce Wayne, no? – preguntó sonriente Dagmar mirando fijamente a Dick, cosa que lo sobresaltó, ya que no se había dado cuenta el momento en que la chica se había girado.

- Así es- se limitó a contestas con una sonrisa.

Dagmar volvió a sonreír y volvió a intentar establecer conversación – Por lo tanto esto es tuyo también, ¿no es así? Me refiero al hospital…-

La puerta del ascensor de abrió justo en el piso de administración. Rachel respiró aliviada.

-Algo así- respondió rápidamente Dick y se apuro a salir, seguido de Rachel.

-Oh, bueno, espero que volvamos a encontrarnos pronto – sonrió – Adiós. Adiós Rachel- Y comenzó a caminar elegantemente hacia la puerta de salida.

-¿Y quién se supone que es ella?- preguntó Dick frunciendo el ceño.

-La detestable y egocéntrica secretaria de Jack – la definió Rachel algo molesta.

-Y linda - dijo Dick aún viéndola salir. Rachel levantó una ceja y lo miro algo molesta.

-¿Qué?- dijo Dick – Solo fue un comentario – Abrió una de las puertas de salida y la sostuvo para que Rachel saliese. – No parecen llevarse bien-

-¿Te llevarías bien con alguien que parece tener cierta afinidad por tu prometido?- contestó irónicamente Rachel mientras salía hacia la calle y se acercaba a la acera.

- Auch – añadió Dick – ahora entiendo porqué había tanta tensión dentro de aquel elevador – bromeó y levantó la mano para parar un taxi que justo estaba pasando por el lugar. El taxista pareció verlo y se detuvo en la acera frente a ellos.

-Hoy no saqué los vehículos, así que tendremos que tomar un taxi- sonrió mientras abrió la puerta del taxi para permitir que Rachel entrase en él.

Rachel dudó unos segundos-

-¿Sabes qué?- dijo mordiéndose el labio – Debería regresar a casa. Ryan está solo y quiero llegar para acostarlo…-

- Podemos pasar antes por ahí – dijo Dick en un intento por el que Rachel subiese al coche.

-Me mantendré en contacto Grayson. Solo… denme tiempo…- dijo volteándose y comenzando a caminar.

-Rachel – la llamó Dick, pero esta no volteó. Algo molesto se subió al coche.

Sacó el celular de su bolsillo y busco en su agenda de contactos el nombre de Víctor Stone. Sintió el tono por unos segundos, y luego, alguien del otro atendió la llamada .

-¿Y?- preguntó Víctor -¿Qué tal el plan?

-Fracasó- dijo con voz molesta – Se negó a venir…-

-Hiciste lo que pudiste Robin- volvió a hablar Víctor.

-No creo que este metida en nada raro Vic – dijo Robin volviendo a su tono habitual de voz.

-La idea era averiguarlo – contestó seguro Víctor – Pero si se negó…

-Adiós- dijo Dick cortando el teléfono. Lo volvió a guardar y el resto del trayecto se limitó a observar por la ventanilla del auto…

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Un auto negro se mantenía a poco centímetro del taxi frente al cual Dick y Rachel se encontraban hablando. Dagmar se encontraba dentro de él. Sacó su celular e indagó en la lista de contactos. Al encontrar el número que deseaba, marco la opción de llamar.

-Cuéntame- dijo la voz de un hombre desde el otro lado del teléfono.

-Tengo un plan – dijo segura.

-¿Y sería…?- preguntó el hombre.

-Confíe en mí- sonrió Dagmar.

- ¿Cuándo comenzarías?-

-Apenas se me dé la oportunidad – dijo perfectamente segura Dagmar.

-Mantenme al tanto – dijo el hombre y luego, cortó el teléfono.

Dagmar guardó el teléfono y vio como Rachel se alejaba del lugar…

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Después de aproximadamente media hora, Rachel llegó a la mansión Marks.

Dejo el tapado y bolso en el perchero cercano a la puerta de entrada. Marie, una de las empleadas, la recibió en el living.

-Señorita Rachel – dijo la vieja ama de llaves - ¿Cómo le fue en el día de hoy?-

- Bastante bien- sonrió Rachel – Gracias Marie.

Marie sonrió y luego se puso algo seria.

-Señorita, llamó el joven Marks – comentó Marie.

-Y tiene una reunión hasta tarde, ya lo sé – volvió a sonreírle. – No te preocupes Marie-

-¿Quiere que le prepare algo para cenar? – preguntó sonriente Marie.

-No Marie, ve tranquila a descansar – sonrió – Más tarde tomaré algo de la heladera.

-Gracias señorita – Marie sonrió y se dio vuelta para comenzar a marcharse hacia su dormitorio.

-Marie- la llamó nuevamente Rachel – Disculpa, ¿Ryan?

-Oh, logre dormir al señorito hace unos cuantos segundos – sonrió – Decía que no lo haría hasta que usted no le diese su beso de las buenas noches, como hace siempre.

Rachel sonrió. –Gracias Marie-

Rachel comenzó a subir la escalera que dirigía a las habitaciones principales. Al final del pasillo se encontraba la habitación de Ryan.

Rachel no se quejaba de tener que pasar tanto tiempo sola debido a las reuniones o a los viajes de negocios. A veces eran solo horas, otras, eran días, y cuando Ryan estaba allí, todo se le hacía más fácil.

No sabía porque, pero le niño había logrado lo que nadie antes había podido hacer. Había sacado una ternura y un comportamiento que ni siquiera Rachel sabía que tenía.

El había sufrido la muerte de su madre cuando todavía era un bebé, y había mucha diferencia de edad entre él y Tom, por lo tanto, nunca tuvo la atención de su hermano mayor, y su padre, quien pasaba afuera la mayor parte del tiempo fuera de casa, casi no prestaba atención al pequeño.

Ella sabía lo que era crecer sola, y sabía lo que era estar alejada de su familia. Desde que tenía cuatro años, Ryan había entrado en un internado algo alejado de Ciudad Gótica.

Cuando Rachel se mudo a la casa, intentó convencer a Tom para que hablase con su padre, así Ryan podía quedarse nuevamente con ellos, pero todas fueron respuestas negativas.

Cuando el volvía a casa, en sus vacaciones, Ryan estableció una fuerte relación con Rachel. El la adoraba, y por primera vez en mucho tiempo, alguien parecía interesarse verdaderamente en él.

Rachel entró en el cuarto, y lo encontró plácidamente dormido.

Acarició los cabellos rubios del niño, y se preguntó cómo era que ese pequeño angelito que en esos momentos dormía podía llegar a causar molestias en la casa. Era travieso, como todo niño, y eso parecía molestarle a Jack…

Le dio un beso en la frente, y salió cuidadosamente del cuarto tratando de no hacer el mínimo ruido.

Bajo las escaleras y tomo nuevamente el tapado. Se lo colocó y salió por la puerta de entrada. Necesitaba estar un tiempo a solas, pero lejos de la casa, así que se dispuso a caminar sin rumbo alguno.

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Habían pasado aproximadamente dos horas desde que Dick regresó de regresó del Hospital.

Todos dormían en la mansión Wayne, todos menos Alfred, que siempre procuraba ser el último en irse a dormir para asegurarse que todos estuvieran bien, a pesar que Dick ya lo había mandado a acostar como aproximadamente tres veces.

Dick Grayson se encontraba sentado en el living de la mansión, con una taza de café en la mano. Delante de él, la chimenea se encontraba encendida. Sus ojos estaban fijos en las llamas, hasta que el sonido del timbre lo desconcertó.

Vio que Alfred se disponía a abrir la puerta asía que rápidamente se durmió.

-Por Dios, ve a dormir Alfred – sonrió – atiendo yo.

-Está bien Joven Grayson- dijo Alfred haciendo marcha atrás y desapareciendo de la vista. El timbre volvió a sonar y Dick se apresuró a ir hacia la puerta.

Sorprendentemente, al abrir la puerta, encontró a Rachel.

-¿Rachel?- dijo asombrado – Pasa, esta helado allí afuera.

Rachel sonrió y entró en la casa.

-Siento venir. No era mi intención molestar – dijo algo rápido.

-No te preocupes- dijo Dick ayudándola a sacar el abrigo - ¿Ocurrió algo?

-Simplemente me sentía…sola – dijo– Y tú habías dicho que podía venir aquí, ¿no?

-Pensé que habías dicho que no – contestó algo confundido

-Me arrepentí – dijo Rachel mirándolo a los ojos – Espero que te moleste. Puedo irme si quieres – Rachel hizo amague de quitarle el abrigo de las manos, pero Dick se rehusó.

-No claro que no- dijo dirigiéndose nuevamente al Living y dejando el abrigo en uno de los sillones – Por favor, siéntate. ¿Quieres algo de beber?-

-No, está bien- se apresuró a decir acercándose a los sillones.

Dick tomó asiento en el sillón más grande, y Rachel lo siguió sentándose junto a él.

Dick sonrió -¿Y bien? –

-Dime tú- sonrió Rachel.

-¿Quieres contarme tu historia?- le preguntó Dick.

-¿Historias?- frunció el ceño – Estoy harta de historias Dick.

- Quedamos en que…- comenzó a hablar Dick – Déjalo, siempre eres la misma- dijo levantándose bruscamente del sillón.-Siempre esquivas nuestras conversaciones.

-Es por eso que estoy aquí Dick –sonrió – No quiero esquivar nada más- dijo acercándose hacia él.

Rachel la miró a los ojos. – A veces me confundes- sonrió Tom.

Rachel sonrió – Tú también- dijo acercándose.

Dick sonrió y levantó una ceja – Y eso que significa- dijo también acercándose y quedando frente a frente con Rachel.

-No lo sé- dijo casi sin inmutarse al estar a tan cortas distancias.

Dick sintió como su corazón se comenzó a acelerar. Hacía mucho que no se sentía así, pero esta confundido. Aquella persona era Raven, su vieja amiga. Quizás estaba captando mal el mensaje…

-No debería estar aquí- dijo Rachel mirándolo a los ojos.

-Nadie te obligo a venir…- hablo Dick algo entrecortado

-Tampoco a quedarme – añadió Rachel.

-La puerta está abierta, eres libre de ir…- Dick intentó terminar esta última frase, pero el movimiento de Rachel lo dejó atónito.

No podía creer aquél momento, y se mantuvo estático por unos segundos. Era Raven quien ahora lo estaba besando.

No podía creerlo, pero con el tiempo, se dio cuenta que algo dentro de él deseaba ese momento desde hacía un tiempo, o al menos, desde que la vio aquella noche en aquella fiesta, con su vestido negro y el pelo largo y suelto. El sabía que muy dentro de aquella mujer, se encontraba la Raven, y su interior no había cambiado.

Ya seguro de lo que estaba pasando, continuo el beso sin temor alguno, y tomó a Rachel de las manos, entrelazándola por los dedos. Todo parecía tan perfecto, sin embargo…

-Oye Dick, escuche que tocaban el timbre. No puedo dormir, quizás podamos comer algo o jugar videojue….- Garfield Logan se apareció en el living con el cabello algo despeinado y algo parecido a un pijama – Wow, este… siento molestar – dijo al encontrarse con tremenda escena, pero aún así se quedo plantado en su lugar, si mostrar movimiento alguno por retirarse del lugar.

-Eh, yo, nosotros…. Esto…- comenzó a explicarse Dick luego de separarse bruscamente de Rachel.

Rachel solo dio unos pasos hacia atrás, y recogió el abrigo que Dick había dejado caer al suelo segundos antes.

-Debo irme – dijo Rachel apresurándose a llegar a la puerta.

Dick salió detrás de ella.

-Espera – dijo tomándola por el brazo.

-Luego hablamos – dijo mirándolo a los ojos. – Adiós- grito desde el lugar para despedirse de Logan, quien solo hizo un movimiento con las manos. Le sonrió a Dick y salió por la puerta principal.

-Viejo, ¿qué se supone que fue eso?- dijo Gar desde la otra punta de la habitación.

-No lo sé- dijo Dick regresando al Living.

- Parecía un beso-

-Sí-

-Entre …¿tú y Raven?-

-Sí-

-Pero…-

-No hables con nadie sobre esto – dijo Dick dirigiéndose hacia las escaleras.

-Pero…-

-Nada a nadie- gritó cuando ya había llegado al piso superior. Luego de esto se encerró en su cuarto, dejando a un confundido Gar Logan en el Living de la mansión. Aunque en esos momentos, estaba seguro, no había persona más sorprendida que él mismo.