Disclaimer: Harry Potter es propiedad de J.K. Rowling y Off Campus: The Deal lo es de Elle Kennedy. Solo soy una inmensa admiradora de sus obras.
Advertencia: Esta historia contiene lenguaje obsceno y escenas no aptas para menores. Leer bajo su propia responsabilidad.
─Así que has perdido una apuesta ─dice Ginny dubitativa.
─Sí. ─Me siento en el borde de la cama y me inclino para cerrar la cremallera de mi bota izquierda, evitando deliberadamente su mirada.
─Y ahora tienes una cita con él.
─Ajá. ─Froto uno de los laterales de la bota con mi dedo pulgar como si estuviera limpiando una mancha de la piel.
─Una cita con Draco Malfoy.
─ Eso es.
─ Me estás tomando el pelo.
Por supuesto que no. ¿Una cita con Malfoy? Bien podría también haber anunciado que me voy a casar con Snape. Me dan escalofríos tan solo pensar eso.
Así que no, no culpo a Ginny por su estupefacción. Haber perdido una apuesta era la mejor excusa que se me había ocurrido y aun así es bastante floja. Ahora tengo la duda de si debería confesarle a mi amiga lo de Roger o no.
O mejor aún, me pregunto si debo cancelar la cita por completo.
No he visto a Malfoy desde el gran error, como llamo ahora al beso. Ayer me envió una nota después de su examen de recuperación. Dos miserables palabras: Pan comido.
No voy a mentir, me puse alegre al saber que todo había ido bien, pero no lo suficientemente contenta como para empezar una conversación de verdad. Decidí contestar con un simple ok. Ese era el único contacto que habíamos tenido hasta hace unas horas, cuando me envió otra nota después de clases, para decirme que vendría para recogerme e ir la fiesta.
Por lo que a mí respecta, el beso nunca existió. Nuestros labios no se tocaron y mi cuerpo no se estremeció. Él no gimió cuando mi lengua llenó su boca, y yo no gemí cuando sus labios chocaron contra ese punto sensible de mi cuello.
No pasó nada de eso.
Pero, si no fue así, entonces no hay razón para que me eche atrás con lo de la fiesta ahora, ¿verdad? Porque no importa lo confundida y afectada que me haya dejado el bes… el gran error; sigo muriéndome de ganas de tener la oportunidad de ver a Roger fuera de clase.
Aun así, no me atrevo a contarle la verdad a Ginny. Normalmente me siento tan segura en otras áreas de mi vida, pero cuando se trata de las relaciones con los chicos, vuelvo a ser la chica traumatizada de quince años que necesitó dos años de terapia antes de ser capaz de sentirse normal de nuevo. Sé que si Ginny supiera que he estado usando a Malfoy para llegar a Roger lo desaprobaría por completo, y ahora mismo no estoy de humor para aguantar ningún sermón.
─Créeme, tomar el pelo es el segundo apellido compuesto de Malfoy —digo cortante—. El muy idiota afronta la vida como si fuera un juego.
─Y tú, Hermione Granger, ¿estás jugando también? ─Niega con la cabeza, incrédula—. ¿Estás segura de que no te gusta nada ese chico?
─ ¿Malfoy? ¡Qué va! ─contesto de inmediato.
Ya, ya. Porque tú siempre besas a chicos que no te gustan. Aparto la vocecita burlona de mi cabeza. No, yo no he besado a Malfoy. Simplemente acepté un reto.
La vocecita burlona asoma otra vez: Y no sentiste absolutamente nada, ¿verdad?
¿Por qué no hay un botón que apague esa parte sarcástica del cerebro? Pero lo cierto es que sé que eso no borraría la verdad. SÍ sentí algo cuando nos besamos. ¿Ese hormigueo que Roger provoca en mí? Lo sentí la otra noche con Malfoy. Aunque son hormigueos diferentes. Las mariposas no se quedaron flotando en mi vientre. Con Malfoy se escaparon y revolotearon por todo mi interior, haciendo que cada centímetro de mi cuerpo palpitara de placer.
Pero eso no significa nada. En diez días, Malfoy ha pasado de ser mi mayor enemigo a ser una carga, para acabar siendo una especie de amigo, y es justo esto último lo máximo que estoy dispuesta a llegar con él. No quiero salir con él, no me importa lo genial que bese.
Antes de que Ginny pueda seguir interrogándome, reviso mi reloj de bolsillo. Suspiro.
─Ya debe haber llegado. Será mejor que baje.─ Le doy una última cepillada a mi cabello. Me observo frente al espejo. Creo que no quedó tan mal.
─ Esto no ha terminado─ Me apunta con el dedo antes de sonreír y seguirme escaleras abajo. Cuando salimos del retrato de la Dama Gorda ya está Malfoy allí esperando, con el cuerpo recargado en una pared. Lleva puesta una túnica negra, la cual se ve bastante costosa, su pantalón, camisa y zapatos del mismo color. Que novedad.
Entonces sucede algo terrible. Mi corazón se convierte en un delfín y da una absurda pirueta de la emoción.
Sí, emoción. Joder. Ese bes… error, me ha enredado completamente la cabeza.
─Malfoy─ Saluda Ginny con cierta desconfianza en su mirada.
─Weasley.─ Responde de la misma forma.
Malfoy analiza mi ropa antes de levantar una ceja.
─ ¿Eso es lo que vas a llevar puesto?
─Sí ─contesto─. ¿Tienes algún problema con mi look?
Gira la cabeza hacia un lado como si fuera el juez de un concurso de belleza.
─Estoy a favor del pantalón y las botas, pero la parte de arriba tiene que ir fuera.
Examino mi jersey holgado a rayas azules y blancas pero sinceramente no veo cuál es el problema.
─ ¿Qué hay de malo con mi jersey?
—Es demasiado holgado. Pensé que ya habíamos hablado de que tienes que lucir más tus tetas de stripper.
Una tos estrangulada proviene de detrás de mí.
─ ¿Tetas de stripper? —repite Ginny abriendo los ojos.
─ No le hagas caso ─le digo─. Es un machista.
─No, soy un chico —corrige para después hacer florecer su sonrisa patentada─ Nos gusta ver algo de piel. Eso es todo.
─Me gusta este jersey ─protesto.
Malfoy mira a Ginny.
─Chica Weasley, ¿podrías decirle a tu amiga que parece la perdedora de un concurso de disfraces de marinero?
Ginny se ríe, y, para mi estupefacción ─ ¡Traidora!—, está de acuerdo con él.
─No estaría mal si llevaras algo más ceñido —dice con delicadeza.
Frunzo el ceño en su dirección.
Malfoy sonríe burlonamente.
─ ¿Lo ves? Estamos todos de acuerdo. Todo o nada, Granger. Hay que arriesgar.
La mirada de Ginny va de mí a Malfoy, y sé exactamente lo que está pensando. Pero se equivoca. No existe atracción el uno por el otro, y desde luego no estamos saliendo. Pero supongo que es mejor que piense eso a que sepa que tengo esta cita con él para impresionar a otro.
─Vamos, yo te ayudo. Tú quédate aquí─ Se ofrece Ginny tomándome del brazo y entrando de nuevo en la sala. Cuando llegamos a mi habitación se dirige a mi baúl como si fuera suyo y comienza a analizar mi ropa. De pronto saca un top totalmente negro.
─ ¿Qué tal este?
─ Ni de broma. Se transparenta.
─ Entonces, ¿para qué lo tienes aquí?
Buena pregunta.
Me muestra otra opción, esta vez es un jersey fino de color rojo con un pronunciado escote de pico.
─Este ─dice mientras asiente─. El rojo te sienta genial.─ Ginny me lanza el jersey.
La miro fijamente.
─ ¿Podría tener un poco de privacidad?
─ Bien, bien. No te enojes. Te espero allá abajo.─ Me dice soltando una risita después de cerrar la puerta.
No puedo creerlo.
Me quito lo que traigo puesto y me meto la prenda por la cabeza. Observo mi reflejo en el espejo. No, para nada voy a irme así vestida. Pero no tengo otra cosa y dudo que me permita salir Ginny hasta que me lo ponga de nuevo. Aunque, a decir verdad no me veo tan mal.
Bajo las escaleras atenta a cualquiera que me pueda observar. Llevo mi túnica bajo el brazo, por si me arrepiento. Casi llego a la salida cuando escucho a alguien hablarme.
─ ¿Hermione?─ Diablos.
─Ron. Harry. ¿Qué hacen?─ Me volteo frotando mis manos nerviosa, respiro tratando de parecer más o menos tranquila.
─ ¿A dónde vas? ¿Y con esa ropa?─ Me pregunta Ron observando mi nuevo atuendo. Siento mis mejillas ruborizarse.
─Voy a una fiesta
─ ¿Tu? ¿A una fiesta?─ Vuelve a preguntar como si no pudiera creer que yo también salgo a divertirme. Eso me hace ponerme un poco a la defensiva.
─Sí. ¿Cuál es el problema?
─ Nada. Solo que nos parece un poco extraño. Ya sabes, casi no te gusta salir a esas cosas, más si es fuera de horario.─ Me dice Harry tratando de calmar la probable discusión que se hubiera formado y dándole un codazo a Ronald quien se queja. Suelto un suspiro.
─Sí, ya lo sé. Pero esta vez es diferente.─ Hago una pausa─ En realidad tengo una cita.─ Merlín. Me esfuerzo por sonar lo más casual posible. Me quiero dar la vuelta para salir pero me lo impiden.
─ ¿Tienes una cita? ¿Con quién?─ Ron tiene los ojos completamente abiertos.
─Eso no importa. Ya me tengo que ir. Nos vemos luego─ Doy un paso hacia la salida pero ahora es la mano de Harry quien me toma del brazo para detenerme.─ ¿Qué sucede?─ Exhalo fastidiada.
─Nosotros también vamos a una fiesta a Ravenclaw, es el cumpleaños de su guardián. Supongo que te diriges a esa ¿no?
─Ah, sí. Exactamente─ ¿Ahora qué hago? Piensa, Hermione. ¿Les digo o no les digo? De todos modos lo van a ver cuando salgan. Pero, les va a dar un infarto cuando les diga que mi cita es con Malfoy, me van a matar, y luego a él, me van a odiar, no sé cómo…
─ ¿Vienes? ─Ambos tienen los ojos fijos en mí. Maldita sea. Paso una mano por mi cabello. De acuerdo, aquí va.
─Chicos─ Carraspeo─ Yo…bueno. Tengo algo que decirles sobre el chico con quien voy a salir. Él es…En realidad él…Ya sé qué lo que van a decir, y no es precisamente algo bueno. Ya saben, todo este tiempo…y entonces yo…y él…
─Hermione, ¿podrías hablar más claro? No te entendemos nada─ Ron se cruza de brazos impaciente. Me alejo un poco de ellos. ¿Dónde está mi valentía? Al parecer la he perdido, si no, no estaría así de nerviosa.
─El chico con quien voy a salir, es Malfoy─ Me muerdo el labio esperando su reacción. ¿Por qué tuve que encontrármelos justo en este momento? De todos modos los ibas a ver en la fiesta, tonta. Te lo acaban de decir. Es cierto, e iba a ser mucho peor.
─ ¿Es una broma?─ No contesto─ ¡Hermione! ¿Estás loca?─ Me grita Ron moviendo bruscamente sus brazos. ─Es nuestro enemigo, ¿qué no te acuerdas? El hurón que todos estos años se ha burlado de ti, de mí, de Harry y de todos nuestros amigos.
─ Ya sé, Ron. Pero es que…─No me deja hablar porque vuelve a gritarme.
─Acuérdate de todas las cosas horribles que te ha dicho, ¿cómo es que puedes hacer semejante cosa como salir con él? Es ridículo.
─ ¿Y tú qué, Ronald? Tú sales con Lavender y sabes que ella no cae especialmente bien que digamos.
─Eso es muy diferente. Pertenece a nuestra misma casa. Malfoy no.─ Justifica.
─Ah, claro. Sólo por la diferencia de casas es que dices eso.─ Me cruzo de brazos, tampoco voy a dejar que me diga cuanto se le ocurra.
─Sabes que no estoy diciendo eso. Ahora entiendo, por eso es que te desaparecías. Te ibas con él a escondidas. Y nosotros creyéndote que te ibas a estudiar y no querías que fuéramos para no aburrirnos.─ Sí, bueno. Esa fue mi excusa. Pero una parte es verdad. Además las cosas no son como él cree.
─No sabes lo que estás diciendo.
─Por supuesto que sí.
─Silencio Ron─ Finalmente Harry decide intervenir. Veo en su rostro las mismas ganas que tiene Ron de reclamarme pero creo que también sabe que no lograremos nada poniéndonos a pelear.
─Pero, Harry. ¿Qué no escuchaste lo que nos dijo? ¡Va a tener una cita con Malfoy!
─Sí, escuche. Pero, ahora no estoy de humor para discutir.─ Responde cansado.
─ ¿Entonces?
─ Hermione, ¿por qué no nos dijiste esto?─ Me observa dolido. Dolido por el hecho de ocultarle algo.
─ ¿Decirles qué cosa? ¡Ni siquiera me han dejado explicarles lo que pasa en realidad!
─Entonces explícanos que sucede─ Harry se sienta en un sofá. Ron camina en círculos lo que me pone más nerviosa.
─Primero que nada, no estoy saliendo con Malfoy. Ni siquiera me gusta ni nada.
─ ¿En serio?─ Parecen incrédulos. Será mejor que les cuente toda la historia.
─Sí chicos. De acuerdo, lo admito. Me estuve viendo con Malfoy pero porque él necesitaba ayuda con Aritmancia o si no reprobaría. Lo hice como una estudiante que ayuda a sus demás compañeros, eso es todo. No hay romance ni nada.
─Y si es así, ¿por qué vas a tener una cita con él? ─Ron se detiene observándome con los ojos entrecerrados.
─Eso es parte del trato. Él me está ayudando con algo, pero no les puedo decir─ Desvío la mirada hacia el suelo.
─ ¿Por qué no? ─Harry se levanta del sillón acercándose nuevamente a mí.
─Porque es algo complicado. ─Suspiro─ Confíen en mí. Es lo único que les pido.─ Harry asiente después de unos segundos. Ron se cruza de brazos pero creo que está conforme.
─ ¿Y dónde se supone que está Malfoy?─ Me pregunta sin verme a los ojos.
─Allá afuera esperándome─ Antes de siquiera terminar las frase, los dos salen disparados hacia la salida, corro detrás de ellos. En el pasillo nos encontramos con Malfoy y Ginny hablando tranquilamente como si nada. Vaya, debí tardarme demasiado para que esos dos estén charlando civilizadamente.
─ ¡Ginny! Aléjate de él─ Ron grita llamando su atención.
─Al fin, Granger. Queremos llegar tarde rollo glamuroso, no rollo somos idiotas─ No alcanzo a responder su burla porque inmediatamente Harry y Ron se abalanzan hacia él apuntándole con sus varitas.
─Le haces algo a Hermione y te arrepentirás─ Harry lo amenaza, me cubro los ojos con mis manos. Esto no puede empeorar.
─ ¿Qué pasa, San Potter? ¿Granger ya les contó sobre nuestra cita?
─Estás advertido.
─Ya estuvo bueno, dejen de pelearse─ Me pongo en medio de los tres─ Ustedes dos, ya les expliqué como están las cosas, así que no hay razón para que exageren. Y tú no digas nada, que solo me voy a poner más nerviosa.
─Claro, Granger. Mientras tú te adhieras al plan.─ Su mirada se oscurece.
─ ¿Cuál plan?─ Pregunta Ron.
─Ninguno. Vámonos. ─Me adelanto maldiciendo mi suerte. Debo tranquilizarme para que todo salga perfecto. Caminamos en silencio. Ginny va a mi lado, agradezco infinitamente que haya quedado con su novio en verse allá, así no me siento tan extraña por andar acompañada de mis dos mejores amigos y mi enemigo que resulta ser mi pareja. Vaya combinación.
Sospecho que Ginny lo estuvo interrogando sobre nuestra cita, y yo rezo porque Malfoy se haya ceñido a la historia de la apuesta. Lo observo de reojo y un escalofrío involuntario me atraviesa la columna vertebral.
¡¿Qué me está pasando?! Estoy perdiendo de vista qué es lo que quiero. No. Mejor dicho a quién quiero. Roger. Roger Davies. ¡Joder! No debería andar besando a Malfoy —o a Zabini si nos ponemos─, ni distraerme con esta extraña oleada de calor que se desata dentro de mí.
Es hora de centrarme de una vez y recordar por qué accedí a llevar a cabo esta farsa en primer lugar.
A partir de ya.
La sala común de Ravenclaw es bastante amplia y está llena hasta los topes cuando entramos por la puerta, ya dentro arrastro a Granger hacia el otro extremo para alejarnos de las parias de sus amigos. Honestamente no me preocupo mucho por ellos, estoy seguro que les dijo algo lo suficientemente convincente para que no me hayan atacado aún, sin contar su amenaza.
Un ensordecedor sonido sale de los altavoces, y varios cuerpos sudorosos y calientes nos empujan mientras nos adentramos más y más en la sala. Todo lo que huelo es alcohol, sudor y colonia.
Me felicito por convencer a Granger de que se cambiara de ropa; ese jersey rojo le queda fantástico. El material es tan fino que define cada dulce curva de su pecho; y el escote, por Salazar. Sus tetas prácticamente se derraman fuera, es como si estuvieran intentando salir de ahí a saludar.
Varias personas se acercan a saludarme y veo bastantes miradas curiosas que se dirigen a Granger. Ella se mueve inquieta a mi lado; claramente se siente fuera de lugar.
Le cojo la mano, lo que hace que su mirada vuele hasta la mía con sorpresa.
Llevo mis labios a su oreja y le digo.
─Relájate.
Inclinarme hacia ella ha sido un gran error, porque huele maravillosamente bien. Es esa familiar fragancia dulce a cereza, mezclada con un leve toque a lavanda y algo únicamente femenino. Se necesita una fuerza de voluntad enorme para no meter la nariz en su cuello y olisquearla. O saborearla con mi lengua. Lamer y besar la carne caliente de su garganta hasta hacerla gemir.
Joder. Estoy metido en un gran problema. No me puedo quitar ese beso de la cabeza. Cada vez que el recuerdo flota en mi cerebro, mi pulso se acelera y mi miembro se tensa, y lo único que quiero hacer es besarla hasta desgastarla otra vez.
Sin embargo, este irresistible deseo va acompañado de una sensación de rechazo. Porque, claro, yo he sido el único al que ha afectado ese dichoso beso. Si Granger hubiera sentido algo, incluso lo más mínimo, no le habría metido la lengua en la garganta a Blaise dos segundos más tarde. Blaise. Uno de mis mejores amigos.
Pero ella no está aquí con Zabini esta noche, ¿verdad? No, es mi cita, y estamos aquí para darle celos a otro chico. ¿Por qué no ceder a la tentación? Esta podría ser la única oportunidad que tenga.
Así que le planto un beso suave en el lateral del cuello antes de susurrar.
─Vas a ser el centro de atención esta noche, Granger. Sonríe y finge que estás disfrutando.
Le robo otro beso, esta vez en el borde de la mandíbula, y se le corta la respiración. Sus ojos se abren y, o es fruto de mi imaginación, o he visto un destello de calor en ellos.
Antes de que pueda interpretar lo que estoy viendo, uno de los golpeadores de Ravenclaw nos interrumpe.
─ ¡Malfoy! ¡Viniste!─Duncan Inglebee se mueve con pesadez hacia nosotros y me da un par de golpes en la espalda antes de fijarse en mi cita. ─ ¿Granger?¿Qué haces aquí?─Desvía su mirada hacia mí─ ¿Vienes con Malfoy?─ Pregunta sin disimular su sorpresa.
─Sí. Venimos juntos─ Responde tranquilamente.
─Pero, ¿qué ustedes no se odiaban?─ Sigue sin poder creerlo.
─Si, pero los intereses cambian─ Contesto simplemente mientras observo alrededor─ ¿Hay algo para beber aquí?
─Oh sí. Vayan hacia esa mesa, allí están las bebidas. Y hay cosas más divertidas por ahí también.─ Hace un gesto de sonreír.
─Muy bien.─ No me pasa desapercibido como sus ojos bajan hasta los pechos de Granger cuando se despide de ella.
Enredo mis dedos con los suyos y la llevo hacia donde nos señaló, ignorando las miradas y señalamientos que los demás nos dirigen. Junto a la mesa hay varios estudiantes ya borrachos. No he visto a Page todavía, pero sé que en algún momento nos encontraremos con él.
En cambio, la perspectiva de ver a Davies no me emociona mucho.
Cojo dos copas de vidrio de la torre que hay en la mesa de madera y me abro paso hasta donde están las botellas. Los chicos junto a ellas protestan, pero cuando se dan cuenta de quién les está apartando, se separan ante mí. Otra ventaja de ser yo. Sirvo dos whiskeys y me alejo de la multitud; le doy una copa a Granger, que niega con la cabeza con rotundidad.
─Es una fiesta, Granger. Tomarte una triste copa no va a matarte.
─No ─dice con firmeza.
Me encojo de hombros y tomo un sorbo de la bebida. Joder, el whiskey no podría ser peor, pero eso es algo probablemente positivo. Significa que no hay posibilidades de que me dé tremenda borrachera con esta mierda, a no ser que me beba una botella entera yo solo.
Nos alejamos hacia un rincón, sin nadie cerca Granger se apoya en uno de los muros y suspira.
─Odio las fiestas ─dice con aire sombrío.
─Igual es porque te niegas a beber ─le provoco.
─Por favor, empieza con tus burlas sobre lo mojigata que soy. Me da igual.
─Sé que no eres una mojigata. ─Subo y bajo mis cejas─. Una mojigata no besa como tú lo haces.
Sus mejillas enrojecen.
─ ¿Qué diablos significa eso?
─ Significa que tienes una lengua muy sexy y que sabes cómo usarla. ─Mierda. No debería haber dicho eso. Porque ahora tengo una erección. Por suerte, mi túnica es lo suficientemente holgada ─como para que no se me note la tienda de campaña como a un idiota.
─A veces pienso que dices las cosas solo para hacer que me sonroje ─me acusa Granger.
─No. Solo estoy siendo sincero. ─Se oye una oleada de voces, solamente espero que nadie se acerque. Me gusta estar a solas con Granger.
Y a pesar de que no hay ninguna razón para seguir la farsa cuando estamos solos, me acerco a ella y apoyo un brazo alrededor de su hombro mientras me tomo otro sorbo del whiskey.
─En serio, ¿por qué eres tan anti alcohol? ─pregunto con voz ronca.
─Yo no soy anti alcohol. —Hace una pausa—. La verdad es que me gusta. Con moderación, por supuesto.
─Ya, ya, por supuesto ─repito elevando las cejas antes de tomar de la segunda copa que traje conmigo ─. ¿Quieres tomarte al menos una cerveza?
─No.
Tengo que reírme.
─Acabas de decir que te gusta.
─No me importa beber en mi habitación con Ginny, pero nunca bebo en las fiestas.
─Por Merlín. ¿Así que cuando bebes te sientas en tu cuarto sola como una borrachina?
─No. ─Parece enfadada─. Solo…, déjalo ya, ¿quieres?
─ ¿Alguna vez dejo yo algo?
Su enfado se convierte en derrota.
─ Mira, hurón, me emparanoia pensar lo que puede haber en mi copa, ¿bien?
Me siento insultado.
─ ¿Enserio, Granger?, ¿crees que yo podría aprovecharme de ti metiéndote algo en la bebida?
─Claro que no.
Su rápida respuesta alivia mis preocupaciones, pero lo que añade después dispara mis sospechas.
─Por lo menos sé que tú no lo harías
─Te ha… ─Frunzo el ceño al máximo─. ¿Te ha pasado eso?
El rostro de Granger de repente se tensa y después sacude la cabeza lentamente.
─Le pasó a una amiga mía. Es muggle. La drogaron.
Mi boca se abre de par en par.
─ ¿De verdad?
Asiente con la cabeza.
─Alguien le puso una sustancia en la copa en una fiesta y, eh… bueno, digamos que no fue una buena noche para ella, ¿de acuerdo?
─Joder. ¿Tu amiga está bien?─ No sé por qué le pregunto eso. Sé que estoy actuando raro. Su cara de extrañeza me lo dice. Pero no me siento yo mismo desde hace algunos días.
Granger parece triste.
─Sí. Está bien. ─Sube los hombros con torpeza─. Pero me ha hecho desconfiar de beber en público. Incluso si me sirvo la bebida a mí misma, nunca se sabe qué puede pasar si me doy la vuelta, aunque sea solo por un segundo. Paso de correr el riesgo.
Mi voz se espesa.
─Tú sabes que yo nunca dejaría que te pasara eso a ti, ¿verdad?─ Maldición. De nuevo esa jodida amabilidad. Hasta a mí me da miedo.
─Eh, sí. Claro, lo sé. ─Pero no suena totalmente convencida y no puedo sentirme ofendido por ello, porque sospecho que la experiencia de su amiga realmente le ha jodido la cabeza. Y con razón.
He escuchado historias horripilantes como esa antes. Hasta donde yo sé, no ha sucedido en Hogwarts, pero sé que pasa en otros lugares. Chicas que ingieren involuntariamente drogas, o a las que emborrachan hasta que pierden el conocimiento, mientras unos imbéciles pervertidos se aprovechan de ellas.
Sinceramente, no entiendo cómo un hombre le puede hacer eso a una mujer. En lo que a mí respecta, todos ellos deberían estar en Azkaban.
Pero ahora que sé la razón que hay detrás de su rechazo al alcohol, dejo de provocarla para que se tome una copa y nos dirigimos de nuevo hacia la multitud. Los ojos de Granger escanean la sala y yo me tenso al instante porque sé que está buscando a Davies.
Afortunadamente, no está.
Nos mezclamos con la gente un rato. Cada vez que saludamos a alguien, parecen sorprendidos, como si no pudiesen entender por qué estoy con ella, y es comprensible dada nuestra historia estos años en el colegio.
Sin olvidar que más de un chico se come con los ojos los pechos de Granger, antes de guiñarme un ojo como diciéndome buen trabajo.
Oficialmente me retracto de mis pensamientos anteriores. Ojalá no la hubiera convencido de cambiarse de ropa. Por alguna razón, esas miradas de admiración que le lanzan me molestan, y mucho. Pero me trago los impulsos del cavernícola posesivo que hay en mí y trato de disfrutar de la fiesta. Los invitados son de todas las casas, relativamente los de Ravenclaw se llevan bien con la mayoría, pero aun así saludo prácticamente a todo el mundo, claro, excepto a los idiotas de Gryffindor, algo que hace que Granger murmure.
─Por Merlín. ¿Enserio te llevas tan bien con todos? Nunca me lo hubiera imaginado.
Le sonrío.
─No con todos, muchos solo me hablan por conveniencia. Pero qué más da. Mira, ahí está Page. Ven, vamos a saludar.
Grant Page es el típico estudiante y jugador de Quidditch. Lo tiene todo: es inteligente, tiene estilo y lo más importante, juega bien. Pero si bien cualquier otra persona en su lugar pensaría que está en su perfecto derecho de ser un completo imbécil, Page es en realidad bastante agradable. Somos compañeros en Herbología y parece genuinamente feliz de verme esta noche.
─ ¡Malfoy! ¡Has venido! Toma, prueba esto. ─Me pasa una botella de algo. La botella es de color negro y no tiene etiqueta, así que no tengo ni idea de lo que me está ofreciendo.
─ ¿Qué es eso? ─le pregunto con una sonrisa.
Page me devuelve la sonrisa.
─Hidromiel casero cortesía de Smith. Dice que es regalo de un familiar. Está que te cagas de fuerte.
─ ¿Sí? Entonces, mantenlo bien alejado de mí. Tengo entrenamiento mañana por la tarde.
No puedo aparecer con una resaca de hidromiel o de cualquier otra cosa.
─Entiendo. ─Dirige sus ojos azul claro a Granger—. ¿Quieres un poco, guapa?
─No, gracias.
─Granger, él es Page.
─Hola─ Saluda Granger tendiéndole la mano.
─Claro, Granger. Te he visto en alguna ocasión, pero nunca había tenido el gusto de que habláramos.
─Sí, bueno. Me paso la mayor del tiempo estudiando y no soy muy fanática del Quidditch─ Sonríe tímidamente.
─Ya. Me parece haberte visto en el concierto de exhibición en primavera. ¿Cierto?
─Sí, así es.
Granger parece al mismo tiempo sorprendida y contenta, y me pregunto si es posible que yo haya estado viviendo en otro planeta o algo así, porque ¿por qué soy el único que no sabe nada de los conciertos esos?
─Estuviste genial─ Comenta Page.
─Muchas gracias. Cantar es uno de mis pasatiempos favoritos. ¿Qué hay de ti? Además del Quidditch.
Atraemos aún más miradas ahora que estamos charlando con el cumpleañero, pero Granger parece ajena a todo eso. Por otro lado, me jode la atención que estamos recibiendo de una persona en particular. Davies acaba de entrar en el salón y aprieta sus labios cuando nuestras miradas se encuentran. Le saludo con un gesto de cabeza, después giro mi cabeza y muy deliberadamente le planto un beso en la mejilla a Granger.
Da un respingo, sorprendida, así que justifico el gesto repentino diciendo.
─Ahora mismo vuelvo. Voy por otra copa.
─De acuerdo ─Al instante se vuelve hacia Page y siguen charlando sobre sus hobbies.
No detecto ningún interés romántico por parte de Granger en Page, algo que extrañamente me produce una punzada de alivio. La verdadera amenaza está al otro lado del salón y empieza a venir en línea recta en nuestra dirección un instante después de haberme alejado yo de ambos.
Intercepto a Davies antes de que pueda alcanzarlos.
─Davies. Qué gran fiesta, ¿eh?
Su gesto es distraído, su mirada sigue centrada detrás de mi hombro a lo lejos: en Granger. Mierda. ¿Puede ser que realmente esté interesado en ella? Pensé que esta gran farsa nuestra no se traduciría en algo de lo que tendría que preocuparme de verdad, pero está claro que mi plan está funcionando muy bien. Davies solo tiene ojos para Granger, y no me gusta. Ni lo más mínimo.
Echo un vistazo a sus manos vacías y sonrío.
─Ven, vayamos por una bebida.
─No, estoy bien. ─Él ya me ha sobrepasado y va directo a donde yo no quiero que vaya.
En el instante en el que Granger se da cuenta de la presencia de Davies, sus mejillas se enrojecen y una mirada de sorpresa cruza sus ojos, pero se recupera rápidamente y le saluda con una sonrisa dubitativa.
No, joder, no. Mi espalda se pone recta como un palo de escoba. Quiero ir ahí y llevarla lejos de Davies. O mejor aún, traerla directamente a mis brazos y besarla hasta que vea luces de colores.
No hago ninguna de las dos cosas porque esta vez soy yo al que interceptan.
Tracey aparece en mi camino, su pelo largo y rubio trenzado sobre un hombro y el extremo de la trenza colgando hasta su escote. Está arreglada con un vestido rojo y unos tacones imposibles, pero su expresión deja claro la monumental furia que trae.
─Hola ─dice con tensión. Me aclaro la garganta
─ ¿Qué tal?
Sus labios se cierran en disgusto.
─ ¿Estás bromeando? ¡¿Estás aquí con una cita y eso es todo lo que me dices?!
Mierda. La mitad de mi atención sigue en Granger, que ahora mismo se ríe de algo que ha dicho Davies. Afortunadamente, Page todavía está allí para servir de mediador, pero no me gusta nada verla a ella y a Davies así de amigables.
El resto de mi atención está en Tracey. Espero no monte ninguna escena.
─Me dijiste que no querías tener novia ─me susurra.
─No quiero ─respondo muy rápido.
Está de tan mal humor que está temblando.
─Entonces, ¿cómo me explicas lo de esa sangresucia? —Un dedo con la manicura recién hecha se levanta en dirección a Granger.
Genial. Bueno, ahora sí que estoy bien jodido. No puedo insistirle en que en realidad no es una cita, porque se supone que Davies tiene que pensar que lo es. Pero si digo que sí es una cita, corro el riesgo de que Tracey me dé una bofetada.
Bajo la voz.
─No es mi novia. Es una cita, sí, pero no es algo serio, ¿bien?
—No, ¡no está bien! ¡Y menos con alguien como esa come libros! ¡Me gustas mucho, Draco! Y yo a ti no te gusto, no pasa nada, pero por lo menos ten la decencia de…
─ ¿Por qué? —Soy incapaz de detener la pregunta que acabé reprimiendo la semana pasada cuando me dijo que habíamos terminado.
Tracey parpadea, confundida.
─ ¿Por qué, qué?
─ ¿Por qué te gusto?
Frunce el ceño hacia mí como si se sintiera demasiado insultada porque le pregunte algo así.
─Ni siquiera me conoces ─digo en voz baja─. No has intentado conocerme nunca.
─Eso no es cierto ─contradice, su ceño fruncido dando paso a un gesto de preocupación.
Dejo escapar un suspiro cansado.
─Nunca hemos mantenido una conversación de verdad, Tracey, y nos hemos visto decenas de veces desde el verano. ¡Estamos en la misma casa! No me has hecho una sola pregunta sobre mi niñez, o mi familia, o mis clases, mis compañeros de equipo, mis intereses. Joder, si ni siquiera sabes cuál es mi color favorito; y eso es el tipo de cosas que encuentras en 101 cosas para conocerte.
─Por supuesto que lo sé —insiste.
Suspiro de nuevo.
─ ¿Sí? A ver, ¿cuál es?
Duda un segundo y después dice.
─El verde.
─En realidad es el negro ─dice otra voz a mi espalda. A continuación, Granger aparece a mi lado y siento tal alivio que casi le doy un abrazo.
─Siento interrumpir ─dice con una vocecita, ─pero, ¿dónde están nuestras bebidas, Malfoy? ¿Te has perdido de camino a la mesa o algo así?
─Me han entretenido.
Granger mira a Tracey.
─Hola. Soy Hermione. Lo siento, pero tengo que robártelo un segundo. La sed me llama.
Que Tracey no se oponga me dice que mi argumento ha dado en el clavo, y cuando Granger me coge del brazo y me arrastra hacia unas escaleras, la expresión del rostro de Tracey es una mezcla de vergüenza y culpa.
Una vez estamos fuera de su vista, bajo la voz y digo.
─No sabes de la que me he librado. Estaba o a punto de echarse a llorar, o de darme una patada allá abajo.
─Estoy segura de que eso último habría sido muy merecido—responde Granger con un suspiro—. Déjame adivinar. Le rompiste el corazón como el desgraciado que eres.
─No.─ El enfado me sube a la garganta—. Pero resulta que nuestra separación amistosa no era tan amistosa como yo pensaba.
─Ah. Ya veo.
Entrecierro mis ojos.
─Así que mi color favorito es el negro, ¿eh? ¿Qué te hace pensar eso?
─Pues que todo lo que te pones es siempre negro. —Lanza una mirada directa a mi atuendo.
─ ¿Igual es porque el negro va bien con todo? ¿Alguna vez pensaste eso? —Sonrío —. Eso no quiere decir que sea mi color favorito. Aunque claro que luzco fantástico con él.
─De acuerdo, soy todo oído. A ver, ¿cuál es tu color favorito?
Resoplo.
─El negro.
─Lo sabía —Granger y su sonrisilla burlona—. Entonces, ¿qué? ¿Tenemos que escondernos en el pasillo el resto de la noche para evitar a esa chica?
─Sí. A menos que quieras largarte ya─ le digo con esperanza. La fiesta ha perdido toda emoción para mí, sobre todo ahora que Roger Davies ha llegado. Antes de que pueda contestar, refuerzo mi argumentación y añado—Davies ha mordido el anzuelo, por cierto. Así que si nos vamos ahora, lo dejarás con ganas de más. Ese era el plan, ¿no?
La duda dibuja una línea en su frente.
─Sí, supongo. Pero…
─ ¿Pero qué?
─Me estaba gustando hablar con él.
Joder, es como si me lanzaran una maldición. ¿Pero por qué? No estoy interesado en Granger. O por lo menos no lo había estado antes. Todo lo que quería de ella eran sus clases particulares, pero ahora, ahora no sé lo que quiero.
─ ¿De qué hablaban? —pregunto con la esperanza de que no se percate del ansia en mi tono de voz.
Granger se encoge de hombros.
─ De las clases, vacaciones, esas cosas. Me preguntó si me gustaría quedar en algún momento y estudiar Aritmancia juntos.
¿Qué demonios?
─ ¿Me estás tomando el pelo? ─suelto─. ¿Se ha puesto a coquetear con mi cita delante de mis narices?
La diversión baila en sus ojos.
─Tú y yo no estamos de verdad juntos, Malfoy.
─ ¡Él no lo sabe! —No puedo controlar la ira que hierve en mis entrañas—. Un hombre no le entra a la cita de otro hombre. Punto y final. Eso es ser un descarado.
Frunce los labios.
Yo la miro.
─ ¿Te gustaría salir con un tipo que hace algo así de ruin?
─ No ─admite después de una pausa larga—. Pero ─Parece estar pensando─. No había nada abiertamente sexual en la invitación. Si hubiese estado coqueteando conmigo, me habría invitado a una cita. Juntarnos y estudiar se puede interpretar como actividades de amigos.
Lo que dice puede ser cierto, pero yo sé bien cómo piensan los chicos. Ese hijo de puta estaba coqueteando con ella en las narices del chico con el que llegó a la fiesta.
Imbécil.
─Malfoy─ Su tono se vuelve cauteloso─. Tú sabes que nuestro beso no significó nada, ¿verdad?
La pregunta me toma desprevenido.
─Sí. Por supuesto que lo sé.
─Porque somos solo amigos, ¿verdad?
La forma en la que ha subrayado el solo me jode, pero sé que ahora no es el momento para discutir sobre esto. Sea lo que sea esto.
Así que asiento con la cabeza y digo.
─Claro.
El alivio flota en sus ojos.
─Genial. Bueno, tal vez deberíamos irnos, ¿no? Creo que ya hemos socializado lo suficiente por hoy.
—Como quieras.
—Despidámonos de Grant primero, ¿de acuerdo? Me cae muy bien ese tipo. No es para nada lo que esperaba.
Ella continúa charlando en mi oreja mientras volvemos a la sala, pero no oigo ni una sola palabra. Estoy demasiado ocupado con la bomba de verdad que acaba de soltar sobre mi cabeza.
Sí, Granger y yo somos solo amigos. Así como lo soy con Pansy, o con Daphne. Y sí, quiero seguir siendo su amigo.
Pero.
También quiero acostarme con ella.
HOLAAAA. Antes que nada gracias por sus reviews tan lindos que recibí. Muchas gracias por su apoyo a todas las lectoras, enserio las adoro. Bueno, espero les haya gustado el cap. Sí, yo también quería mmuchaaaa más emoción pero lo interesante de este es que Draco al fin admite que siente o que le gusta nuestra Hermione.
Yyyyyy….los siguientes caps. Van a ir poniéndose interesantes.
Puse a Harry y Ron porque sería raro que no aparecieran ni nada , ¿no? Es la fiesta de un jugador de Quidditch. Por Dios. Jaja
¿Qué opinan de los personajes? ¿Demasiado OoC ? Díganme si quisieran que los hiciera más canon, los retrato así por la adaptación, pero cualquier opinión es bienvenida, claro que amablemente. Soy muy sensible.
Espero subir el fin de semana. Máximo el lunes para ir volviendo al ritmo jajaja.
Gracias, y hasta el siguiente.
