Después del Adiós


Capítulo 8

OBVIAMENTE NO SE ME OCURRE NINGÚN TITULO (SIN TITULO).


Si el Yokoshima mayor se lo ponía a pensar no había razón para robarse un tanque. Había armado un buen número de líos además en la base de los caza fantasmas del gobierno. Se había tomado la molestia de transformarse en el Yokoshima más joven, porque creía que sería más fácil cuestionar a Saijou sobre lo que pareciera interesante. Pero cuando apenas puso un pie en el cuartel decenas de agentes comenzaron a perseguirlo. Fue tarde para él darse cuenta de donde el joven Yokoshima había tomado el tanque que había visto recientemente. No tuvo otra opción que vencerlos a todos. Antes de darse cuenta ya había tomado el tanque y por conveniencia copió el aspecto de Saijou y se apodero al mismo tiempo de todos sus recuerdos.

Gracias a eso, adquirió la ubicación más probable para que los dos se ocultaran al mismo tiempo que la información que buscaba o eso es lo que creía. La verdadera naturaleza de "copia" no era habilidad de adquirir la vida y recuerdos de la persona "copiada", sino solo sus pensamientos. Ya que Yokoshima se las había arreglado para crear una situación falsa anteriormente, el viejo Yokoshima no se había percatado de esto particularmente. Para éste Yokoshima la idea de "copia" había sido algo que sólo se le ocurrió hace un par de días, en otras palabras nunca antes la había usado y por la misma razón había caído en el predicamento que el joven Yokoshima había tenido con Ashtaroth hace algo más de un año.

Nota 1: Usar el monju con la palabra "copia" (mo) y la idea misma apareció en el capítulo 319, en la saga "The longest Day".

Desde la posición del viejo Yokoshima podía ver a tres personas: Mikami, Michie y Yokoshima. Una mesa de jardín en donde hasta hace poco había sido atado Yokoshima se ponía en medio de un escenario más completo.

– ¡Maldito, al final se te ocurrió lo mismo que yo! – Exclamó el Yokoshima más joven, quejándose de la falta de diversidad de acciones entre ambos.

– Al final soy igual que tú, que esperabas. La verdad yo también me sorprendí de lo que acabe haciendo – Dijo el otro, también quejándose de él mismo.

– Muy bien, ya es suficiente. Hace falta valor para irrumpir de esa manera en el hogar de un capitán como lo soy yo – Dijo Michie ensanchando su pecho tomando una posición orgullosa –…Mikami, Yokoshima derrótenlo en mi lugar.

Ambos, Reiko y Yokoshima, cayeron al suelo de la impresión.

– Mamá, ¿Qué clase de forma de hablar es esa?

– Es verdad, señora, por un momento me recordó a mí mismo – Dijo Yokoshima recordando un par de veces que actuó de manera similar.

– Vamos, Vamos, Reiko, ahora soy una débil ama de casa. Por favor no me pidas cosas tan difíciles.

– Acabare con todos ustedes en este momento – Dijo un Saijou que tras un resplandor recupero su forma original – si no es suficiente, sólo acabare con todo lo demás.

– Lo que acabas de decir sonó muy peligro. No parece que seas un villano cualquiera con esas declaraciones – Observo Mikami.

El Yokoshima del otro mundo volteó a ver a Mikami y dijo:

– Pagaras caro el no haberme matado cuando tuviste la oportunidad, te juro que te arrepentirás.

–…En serio, ¿Quién se cree que es este tipo? – Dijo Mikami confundida, en él sentía algo diferente a todo lo que había visto desde Ashtaroth.

– Bueno, la verdad es…

Antes de que el Yokoshima joven pudiera terminar de hablar el otro los ataco con una bala de energía que salió directamente de su palma. La bala choco en la tierra apenas a pocos milímetros de acertar a Michie.

– Esto se termina aquí.

– Sí, así será – Dijo Mikami esta vez dispuesta a terminar con la conversación.

El Yokoshima de este mundo se sentía claramente incomodo con un enfrentamiento. Sabía que el tener confianza a la hora de la verdad no era uno de sus fuertes, pero esto era algo enteramente diferente. Creía…No, sabía que si se llevaba a cabo éste enfrentamiento en las condiciones actuales ellos perderían. Aun así, no tenía el valor de decírselo a Mikami, ni tampoco resolvería nada a estas alturas. El escapar no era una opción. "Si al menos no hubiéramos hecho el tonto, hubiéramos tenido tiempo de discutir la actual situación", se decía Yokoshima junto con un par más de arrepentimientos.

Cuando finalmente dejo de culparse Yokoshima saco un par de monju y comenzó a cargarlos para usarlos en batalla, pero:

"– Espera"

Una voz en la cabeza de Yokoshima se interpuso en la orden de activación para sus monju.

– ¿Quién es? – Preguntó Yokoshima tratando de encontrar el dueño de esa voz, sin aún el conocimiento de que la voz provenía de su interior.

– En su estado actual no ganaran – Le dijo la voz.

Al escuchar esto de alguien más que él mismo le molesto.

– …Dime algo que no sepa.

Michie que alternadamente veía a su oponente y a Yokoshima se preguntaba que estaba molestando a éste.

Yokoshima se mordió el superior para mantener el control, no podía dejar que esa voz alterara su calma, hasta donde sabía tal vez era un truco de "su otro yo" para desequilibrarlo.

– …Si es todo… déjame en paz.

"– Los ayudare a escapar"

– ¿Qué?

"– Préstame tú poder un momento"

– Claro que no, ¿por qué haría eso?

"– Trato de ayudar"

– ¿Quién te lo pidió?

– Yokoshima, ¿Qué pasa? – Le preguntó Michie.

– No, no pasa nada – Dijo Yokoshima sonriéndole a la madre de Mikami para que no se preocupara por su extraño comportamiento. Ya que aparentemente sólo él podía escuchar la voz.

"– Los teletransportare" – Continuó la voz. Los monju de Yokoshima comenzaron a brillar sin su aprobación.

– No, déjanos en paz – trató de oponerse Yokoshima y comenzó a darle sus propias órdenes a los monju en su mano.

En un principio el comando que la voz trataba de darle a los monju de Yokoshima era "A Myoushinzan" en vez de eso fue "De Myoushinzan"

Nota 2: Myoushinzan significa "Montaña de los dioses supremos".

"– ¡No puede ser, Yokoshima, ¿Qué hiciste?!"

– ¡Yo no hice nada, fuiste tú!

Los Monju de Yokoshima brillaron al máximo y después desaparecieron. Una nube de humo se puso entre el tanque y ellos.

– ¡Yokoshima, ¿Qué crees que haces?! – Le reprendió Mikami volteando a verle bastante molesta.

– ¡Yo no fui, lo juro!

Al final como resultado de lo ocurrido en lugar de que las figuras de Mikami, Michie, Yokoshima y Hinome desaparecieran de vista, cuatro siluetas comenzaban a tomar forma de entre la nube creada por los monju.

– …Vaya, Mikami, Yokoshima, son ustedes. ¿Ustedes nos trajeron aquí?

De entre quienes estaban en el interior de la nube estaba Shoryuki, la poderosa princesa dragón.

– Fui yo, lo juro.

– ¡Yokoshima, deja de molestar de una vez!

– …Oh, ya entiendo que pasa… Pero entiendo el punto del viajero del tiempo…oye, Mikami, ¿estaría bien si los ataco a ustedes?

– …Yo no lo hice.

– ¡Ya cállate!