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-¡Tú manejas!- grito el pelirrojo prácticamente arrastrando a su novio al coche.
-Pensé que…- pero no le fue permitido decir nada más porque Yuriy había entrado al asiento del copiloto y cerrado la puerta.
Se subió al auto, estaba cansado, todo el maldito día se la había pasado en el trabajo cumpliendo los caprichos de su excéntrico jefe, había pensado llegar a casa a relajarse, ni siquiera había pensado en tener sexo salvaje con su novio –cosa que pensaba todos los días-, solo quería dormir… y ahora se veía manejando al aeropuerto para embarcarse en una aventura solitaria que sabría dios cuando terminaría, solo para salvar el trasero de su ardiente novio.
-Sé que es muy obvio pero… ¿Significa esto que Kai se muere por el gatito?
-Claro que sí, pero no puedes decirle nada de lo que te estoy diciendo o me matará.- dijo seriamente aunque su interés se concentraba en la pantalla de su celular.- Russia-Hong Kong… 11:35… eso es en 15 minutos…- murmuraba.
-¿Y cómo te viste envuelto en todo esto?
-¡Cállate!- le despreció, en su lugar marcaba un número en su celular.- Hola, Soni, soy yo, Tala, me preguntaba si podrías hacer un favor… el de siempre, si… a Hong Kong…
Del otro lado de la línea una linda operadora contestaba preocupada la llamada de Yuriy, era como siempre, que le consiguiera un boleto, literalmente, de último minuto a algún lugar del mundo ¿Por qué su jefe no planeaba sus viajes con más anticipación?
-Joven Ivanov, el vuelo está lleno, me temo que no puedo ayudarle esta vez.
-¡Vamos! No es la primera vez que me haces un favor así, solo necesito que suba al avión, ni siquiera necesito un asiento.- insistió ante la cara de pánico de Boris.- Bien ¿Qué quieres esta vez?
Después de un arduo minuto de negociación, Yuriy colgó con una respuesta positiva.
-Le dijiste… que no importaba que fuera en la sección de cargas….- comentó Boris indignado…
-Le dije que solo necesitaba que subieras al avión, no importa donde viajaras.
-Me alegra saber que te preocupa mi seguridad… Estas exponiendo mi trasero para salvar el tuyo ¡¿Te das cuenta de la injusticia?!
-Ya deja de ser tan nena.- marcó otro número de su celular.- Hola, Phil, soy Tala ¿Me recuerdas? Bien, necesito otro favor, ya sabes… si, si ¿Cuánto quieres? …. Bien, me parece justo… ya sabes, la persona que parezca con menos urgencia… si ¡Gracias!
-¿Qué hiciste esta vez?
-¿De verdad creías que te iba a exponer al peligro?
-¿La verdad? Sí.
-¿Cómo crees que viaja Voltaire cuando se le ocurre uno de sus mágicos viajes de último segundo? Es mi trabajo encontrar formas creativas de hacerle la vida más fácil… Pero en 8 minutos debes estar en ese avión, así que date prisa o no habrá sexo nunca jamás.
-¡¿Me estas chantajeando?!
-No… si no subes a ese avión no traerás a Kon a tiempo, y si no está aquí para mañana Kai irá a buscarlo, por lo que no irá a la graduación el sábado y su abuelo, mi amado jefe, me matará y no podré darte todo el amor y pasión que me queda por dar.
-…-
No hubo necesidad de decir más, o quizá el peligris comprendió la urgencia del asunto, así que pisó el acelerador y se saltó todas las luces rojas que aparecían en su camino. Llegaron al aeropuerto prácticamente volando, apresurados bajaron del auto y corrieron a la sala de espera, había un bullicio pero Yuriy no permitió que eso los distrajera, lo único que Boris alcanzó a ver y escuchar era que a un chico que viajaría a Hong Kong esa noche le habían encontrado una bolsita con ciertos polvitos blancos y ahora debían llevarlo a una sala para revisión…
-Debe dejar de hacer eso señor Ivanov.- le dijo seriamente una chica en la entrada al área de abordaje.
-¿Qué cosa Soni?- sonrió parándose en la entrada.
Antes de cruzar Boris volteó para despedirse, vio la sonrisa del chico que tanto amaba.
-Gracias.-Jamás había esperado ver una escena tan angelical con ese pequeño demonio… pero el gusto le duró poco, pues Yuriy lo había empujado violentamente hacia dentro de la otra sala.- Si fallas estamos muertos.- dijo con un tono de voz asesino.
Y eso fue lo último que vio pues las azafatas lo arrastraban para abordar el avión.
Ya colocado en su asiento, sonó su celular.
-Cuando llegues a Hong Kong y sepas como llegar al pueblo, renta o roba un auto, no importa, pero necesito que estés aquí con Rei mañana.
-No hacía falta que lo dijeras…- dijo un poco harto. Una azafata se había acercado a pedirle que apagara el celular pero no le prestó mucha atención.
-Gracias Boris… sé que parece que no aprecio lo que haces pero si lo hago…
Escuchar a Yuriy tan lindo no era algo de todos los días, por lo que siguió ignorando a la mujer que molesta le repetía que colgara.
-Te amo.- escuchó decir a sus chico y hubo una explosión de felicidad y magia en su cabeza.
Pero la azafata le había arrancado el celular de la mano.
-¡Le dije que colgara! – gritó histérica.
-P-Pero.- solo pudo balbucear ante su súbito regreso a la realidad.
-Se lo devolveré cuando bajemos del avión.
-Te amo.- dijo con un hilo de voz, resignado y con lágrimas en los ojos.
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