Novio… ésa era una palabra que hizo a Gray fruncir el ceño. Odiaba esa palabra y más cuando significaba estar unido a ese engreído y sin embargo… una parte de su corazón había reaccionado con cierto toque de felicidad. Quizá porque siempre deseó que él dijera eso, que gritase al mundo entero que eran "novios" aunque jamás lo hizo.
- Yo no soy tu novio – le aclaró Gray enfadado.
- Al final de esta cita lo serás – le dijo Natsu con una mirada de auténtica decisión, una mirada que hizo que Gray se sonrojase por un segundo antes de volver a la normalidad.
- Maldita sea – susurró para sí mismo – no caigas en su trampa, Gray – se repitió para él aunque no pudo evitar seguir a Natsu hacia donde se suponía que caminaba.
- Déjame hacer una llamada, porque se acabó tu cita, yo te invité a una cita y vas a seguir mi plan – aclaró Natsu.
- No voy a ir contigo a ningún lado más.
- A éste sí vendrás.
- ¿Quieres que siga recordándote todo lo que hiciste?
- No podrás, porque el sitio donde pensaba llevarte es un lugar al que no he llevado a nadie.
Aquello sorprendió aún más a Gray y su rostro fue incapaz de esconderlo, algo que hizo que Natsu sonriera de nuevo al ver que por fin, ese chico empezaba a bajar un poco la guardia.
- Es cierto que empezaba la cita en un lugar al que he traído a cientos de chicos, pero tú eres especial, por eso iba a llevarte a un sitio sólo para ti, en exclusivo. ¿Vas a acompañarme? – le preguntó dándole la mano.
- Qué remedio – se quejó aunque en parte quería saber dónde pensaba llevarle.
Cruzaron el parque ante la atenta mirada de la gente y pese a que hubo algunas personas que detenían a la pareja para pedirle autógrafos al cantante. Para Gray eso no era nada del otro mundo, sabía lo conocido que era Natsu y más entre los adolescentes. Las chicas se sonrojaban al verle y se ruborizaban aún más al acercarse a pedirles los autógrafos.
- Te encanta ser el centro de atención – sonrió Gray.
- No te creas… antes lo disfrutaba más que ahora. Últimamente… hasta echo un poco de menos el tener un poco de intimidad, pero tranquilo, donde te llevo tendremos intimidad.
- Ya… entonces tendría que llamar a mi seguridad – comentó Gray – no vaya a ser que quieras secuestrarme o algo así.
- Por supuesto… llama a quien quieras – sonrió Natsu con incredulidad – pero tu amante no está invitado a mi cita, eso quiero que lo sepas.
Gray chasqueó los labios al sentirse un poco descubierto respecto a la relación extraña que mantenía con su guardaespaldas. Estaba claro que Natsu había hecho los deberes y se había informado antes de hacer cualquier cosa.
- ¿Cómo te enteraste de eso? No se lo he dicho a nadie.
- Por la forma en que os mirabais y cómo te rozaba el brazo cuando te abría la puerta para entrar en el coche. Aunque también sé que no es nada serio o no estarías aquí en mi cita – comentó Natsu – es… ¿Sexo?
- Qué más te da – dijo enfadado Gray viendo el coche finalmente y acercándose hacia él.
- Eso es un sí… sólo sexo. Bueno… eso puedo igualarlo – sonrió.
- No voy a tener sexo contigo.
- Por supuesto, no hoy, no entraba en mis planes – sonrió aún más retomando el control de su cita que Gray le había quitado con anterioridad – tienes mucho carácter y eso me gusta. No entiendo aún cómo te pude dejar escapar en aquel entonces.
- En aquel entonces te recuerdo que era virgen e inexperto en el campo del amor, te aprovechaste. Pero… como te dije, no volverá a ocurrir.
- Por supuesto que no, ahora sabes mis intenciones, voy a conquistarte.
- Más quisieras – aclaró Gray entrando finalmente en el coche.
Un segundo permaneció Natsu sujetando la puerta del vehículo para lanzar una sonrisa. No era un chico fácil, pero lo conseguiría, confiaba en sus habilidades, en su encanto y en cómo había cambiado en ese tiempo, ya no era el adolescente idiota que una vez fue, había madurado o eso quería creer al menos.
Natsu subió al vehículo y no soltó palabra alguna en todo el camino, dejando que ese moreno mirase por la ventanilla intentando identificar dónde se dirigían, finalmente, Gray abrió los ojos al encontrarse en una playa desierta de las afueras de la gran ciudad.
- ¿Una excursión a la playa? – preguntó incrédulo aunque luego lanzó una gran sonrisa – eso lo hacía en las excursiones del colegio.
- Esto no será una de colegio – le aclaró Natsu cogiéndole de la mano para guiarle hacia la bahía.
No esperaba gran cosa, sinceramente… él nunca había sido un hombre al que le gustase la playa, de hecho… hasta le molestaba. La arena en sus dedos, la sal del agua, mojarse para secarse… encima en aquella oscuridad sin sol… no parecía tener ningún atractivo, hasta que al girar por las tablas de madera la pequeña colina, descubrió aquel pasillo de tablas iluminado con las velas, indicando el camino a seguir hacia la mesa que estaba preparada al fondo.
Por un instante, se sintió especial tal y como le había dicho Natsu que se sentiría. Era cierto que tenía cierto toque para el romanticismo y aun así… no podía dejar de pensar en que le traicionaría en cualquier momento.
- Vamos – le aclaró Natsu.
- No me gusta la playa – le insistió Gray tratando de evitar que se viera su sonrojo, aunque no era complicado con aquella oscuridad.
- Peor para ti, yo voy a darme un baño antes de ir a cenar.
Gray observó con mayor sonrojo aún cómo Natsu se desvestía y empezaba a correr hacia el agua. Ese chico estaba muy mal de la cabeza para irse al agua a esas horas de la noche, pero no parecía importarle en absoluto. Al final, con una sonrisa, Gray también se quitó la ropa para acompañarle. Era mejor seguirle en sus locuras a arrepentirse luego de no haber participado en su "cita" y pudiera decirle algo al respecto.
Metió primero los pies dentro del agua. ¡Estaba fría! Demasiado fría para su gusto y pensó en retirarse, sin embargo, sintió la mano de Natsu tirando de él hasta que le zambulló entero tras de sí. Ambos gritaron por el frío, sin embargo, también las risas se hicieron presentes al momento al divertirse tratando de tirarse mutuamente a esa fría agua, lanzándose tierra que cogían sus manos del fondo.
Apenas estuvieron unos minutos por el frío que recorría sus cuerpos y al salir, se dirigieron con rapidez donde estaba la mesa preparada. Allí unas toallas les aguardaban, todo lo que Natsu había preparado para esa cena romántica con él.
Una vez abrigado con la toalla, se sentó en la silla observando cómo un joven camarero venía a servir la comida. Natsu simplemente lo miraba con calma, sonriendo al ver cómo en realidad, se implicaba en aquella cita pese a su negativa principal de estar junto a él.
- No sabía exactamente cuál es tu comida favorita así que mandé preparar varias cosas, algo de pasta italiana, un poco de comida japonesa y otro poco de comida estadounidense. Puedes elegir.
- Muy precavido – comentó Gray – soy japonés, me gusta la comida japonesa, pero tampoco me disgusta la demás.
- Tu nombre no es muy japonés que digamos y sé algo más de ti, algo más íntimo.
- ¿En serio? – sonrió Gray.
- Sí…
- Deslúmbrame, por favor…
- Yo fui importante para ti, acabo de ver ese tatuaje que te hiciste en el pecho, es el logotipo de mi banda, justo en el corazón. ¿Me equivoco?
- ¿Y qué? Un simple error – comentó Gray con una sonrisa – no debí tatuarme nada, pero era un estúpido adolescente.
- Me querías de verdad y yo… te traicioné, pero esta vez me encargaré de no traicionarte.
- Claro que no me traicionarás, porque no pienso salir contigo ni enamorarme de nuevo de ti. Aprendí la lección.
- ¿En serio? – preguntó Natsu acercándose con lentitud a él, observando a la luz de las velas esas mejillas sonrojadas que tanto le atraían.
- En serio – le retó Gray acercándose hacia él, completamente seguro de lo que hacía.
La sonrisa de Natsu era cada vez más intensa a medida que su rostro avanzaba hacia el de ese chico, cruzando la mesa hasta llegar a sus labios. Tan sólo los rozó un instante, asegurando el terreno, casi como pidiendo permiso para poder seguir. Gray olió su aroma, ése que tanto le atraía.
El sensual roce de sus labios hizo que Gray cerrase los ojos, abriendo ligeramente sus labios para que, finalmente, Natsu atrapase sus labios, besando y disfrutando de esos labios que una vez poseyó y que pese a no recordarlo, se moría por volver a estar con ese chico de fuerte carácter que había robado su corazón.
- Es mejor que cenemos y dejemos estar esto – susurró Gray.
- ¿Por qué te preocupas? Sólo era un beso. Te prometí que no pasaría nada en esta cita.
- Pero me has besado – comentó Gray.
- Un beso… que no me has negado.
- ¿Por qué te lo negaría cuando es lo único que conseguirás de mí? Admito que la cita no está nada mal, algo tenías que ganarte… pero sólo esto. Ahora disfrutemos de la cena.
- Claro.
Natsu dio la señal para que el camarero empezase a servir la comida y así disfrutar de la velada. Apenas hablaron, al menos no del pasado, tan sólo del futuro y los planes que tenían.
