Disclaimer: Los personajes son propiedad de Stephenie Meyer, ya todos los conocen, la trama es mía.
Bella
8
And I don't where I'm going,
but I know it's gonna be a long time
.
Mi celular tenía montones de fotografías de lugares, comida, amaneceres, atardeceres, paisajes, de Rose y de mí, de Emmett y ella, de él y yo, y de Edward también. Estaba decidido, DE – CI – DI – DO, a que nos tomáramos selfies. Le expliqué que ese término se me hacía muy usado, pero en serio, ¿se le puede negar algo a él cuando te mira intensamente con sus ojos verdes y una sonrisa perfecta? Pues no, no se puede.
—Debes enviársela a tu madre. Ahora.
Estábamos en mi habitación almorzando ya que hay como una pequeña tormenta de nieve afuera, y obvio vestíamos pijamas, él llegó a tocar la puerta temprano y se acostó a mi lado. Luego de que gente subiera fotos de nosotros comiendo en el hotel, decidimos que era mejor o comer en grupo o en la habitación. Debo admitir que me estaba malacostumbrando a tenerlo ahí, a mi lado, cuando el sábado, en dos días más, volvíamos a casa.
No quería pensar en eso.
—¿Qué le escribo? «¡Conocí a Edward Cullen, mamá!» o «Edward Cullen y yo hemos estado durmiendo juntos. Aquí nuestra foto. Te quiero, mamá. Saludos.» ¿Cuál crees que es apta para ella?
—«Selfie con el amor de mi adolescencia», esa es perfecta —respondió en mi cuello afirmando su barbilla en mi hombro—. ¿De verdad tienen que irse el sábado?
Él se afirmaba en la cabecera y yo estaba entre sus piernas mientras comíamos, tenía su mano izquierda en mi cintura y me daba pequeñas caricias, era algo bueno que le diera la espalda porque mi sonrojo ya era demasiado. Cuando acabamos de comer me hizo recostar en su pecho y empezamos a hablar, de él, de mí, supe cosas de su familia que jamás pensé saber, de sus amigos, de Alice y su bebé, muchas cosas que guardaba en esa burbuja que atesoraría por siempre.
Ahora había insistido en que le mandara una foto a mamá para que viera de primera fuente que había cumplido mi sueño. Se burlaba de mí, pero ya me vengaría.
Le escribí un mensaje a Renée y adjunté la foto: «Perdón si te despierto, pero necesitas ser la primera en saber que conocí a Edward Cullen, ya sabes, el «amor» de mi adolescencia, no enloquezcas, por favor, y la foto es PARA TI, no para compartirla. No me avergüences aún, yo te diré cuándo. Te quiero, mami, saludos para todos, los extraño.»
—Listo. Selfie enviada, ¿ahora sí estás más calmado? —moví mi cabeza para verlo, bajó la suya para poder besarme.
Mmmm, extrañaría eso.
—¿A cuántas horas vamos a estar? —siguió besándome.
Sabía a lo que se refería.
—Menos de tres horas en avión.
—¿Podré ir a verte cuando quiera?
De a poco empezamos a movernos, ya no estaba de espaldas a él, estaba de frente. Estos días conversamos de lo que haríamos luego de dejar Berlín, y por supuesto que si fuera por mí no dejaría de verlo jamás, que me lleve en su maleta si quiere, no me quejaría, pero siendo realistas, y más yo, lo más lógico habría sido ir cada uno por su lado, así lo tenía pensado. Bueno, ¡sorpresa!, él definitivamente no quería eso, yo menos, pero no iba a hacer las cosas más difíciles así que no dije nada y como Edward Cullen que es, tenía una solución.
—Eres bienvenido a casa de mis padres cuando quieras —me separé de sus labios para hablarle, benditos labios, benditos sean—. Humildemente te abriremos las puertas.
—Eso me gustaría —sonrió y volvió a acercarme a él—. Estaré un tiempo en Londres, sabes que Alice y mis padres son expertos para hacerme chantaje emocional —reí y él siguió sonriendo—. ¿No quieres ir conmigo a Londres?
Wow. Detente.
—No puedo.
—¿Por qué no?
—Debo regresar, ya estaremos a marzo y debo empezar a buscar trabajo, sigo siendo un poco dependiente de mis padres, ¿sabes? Eso a mi edad ya no es bueno.
—¿Unos días? ¿Por favor? —pidió dándome piquitos—. No estamos lejos, puedes irte desde Londres.
—Es un tour, los pasajes tienen fechas —le expliqué viendo cómo asentía de mala gana. Me gustaría decirle que sí, amaría hacerlo, pero no se puede—. No me hagas sentir mal.
Frunció el ceño.
—No quiero hacerte sentir mal, lo que pasa es que no quiero dejarte ir tan pronto.
Oww.
Eso fue realmente tierno. Corazón, deja de querer salir de mi pecho, por favor.
—A tu regreso pasaremos el tiempo pegados, ¿de acuerdo? Te voy a aburrir.
—No será una excusa para dejarte —sonrió malvadamente—. De hecho… —murmuró en voz baja y varonil—, creo que me he vuelto un poquito dependiente.
—¿Un poquito? —murmuré bromeando.
—Ajá —asintió acercándose a mis labios—. Un poquito.
La habitación de Rose era un caos, no por el desorden sino porque estaba un poco histérica. Me llamó en el preciso momento en que las cosas con Edward se ponían interesantes y… es mi mejor amiga, fui a verla.
El problema era mi mismo problema, sólo que ella había pensado en mí y yo sólo asumí que ella haría lo mismo. ¡Noticias! Al parecer no.
—Escúchame, Bella, ¿me estás escuchando? No importa, no importa, me siento una pésima amiga por haber considerado esa posibilidad, en serio, perdóname.
No había dejado de moverse desde que llegué, así que por su bien me levanté de su cama y fui a detenerla. La sostuve de sus hombros y esperé a que me mirara. Pobre mujer, tenía una cara de culpabilidad.
—Si quieres quedarte más tiempo, quédate, si quieres irte con Emmett, vete con él, si quieres acostarte con él y tener sexo… hazlo —le dije lentamente—. Rose… vamos, en serio, por qué estás tan mal por esto.
—Porque vinimos juntas así que debemos irnos juntas, Bella —respondió como si fuera demasiado obvio—. Emmett me dijo que fuéramos a Londres porque está al lado y para pasar tiempo con sus amigos, ya sabes, y que de ahí me fuera… No es una mala idea porque si llamo a la agencia de viajes y pago lo harían sin problemas…
—¿Se puede? —pregunté muy interesada.
—Sí, pero ese no es el punto, Bella, enfócate.
—Cállate, cállate, ve donde Emmett y dile que sí —busqué la tarjeta de la habitación y se la metí en el bolsillo trasero de sus pantalones—. Ahora, Rosalie. Vete.
—¿Estás hablando en serio? —su voz se volvió más aguda y se resistió en la puerta—. ¿Y tú qué? Bella, no te voy a dejar sola.
Cerré la bendita puerta, esto parecía pelea de parejas.
—Me iré a Londres también —dije decidida, bueno, debía decirle a alguien primero—. ¿Puedes arreglar los pasajes y eso? De verdad que de eso no entiendo nada.
—Claro —dijo aún mirándome con asombro—. Siento que me he perdido muchas cosas tuyas.
—Ídem.
—¿Mensaje?
—De acuerdo.
Volví a mi habitación y él seguía ahí, supongo que la sonrisita en mi cara lo hizo querer saber el por qué ya que se sentó en la cama esperándome.
—¿Todo bien? —preguntó con una sonrisa mientras le pasaba mis manos por sus hombros, buenísimos hombros cabe decir—. ¿Rose?
—Todo bien, le dio un lapsus de locura —resumí sin importancia—. ¿Cuánto tiempo estarás en Londres?
Su cara cambió.
—Una o dos semanas, depende —acarició mi cintura dándole pequeños apretones. Mmm, dependiente, ¿eh? Vamos mal los dos—. ¿Por qué?
—Preguntaba —dije encogiéndome de hombros.
—Dime.
—¿Es una orden?
En un segundo estaba con mi espalda en la cama y él recostado a mi lado, a un centímetro de mi cara, por supuesto. Nos conocíamos hace cinco minutos y él ya sabía cómo podía ponerme idiota, eso es por ser tan transparente y hormonal.
Contrólate, Isabella.
—¿Sabes? Me hiere un poco que estés tan feliz cuando te vas en dos días y me abandonas —fingió dolor extremo y me reí por su pésima actuación.
—No puedes ni fingir y eres actor, qué pacto hiciste, ¿eh?
—Ahora te ríes de mí —me dio un piquito con gusto a poco—. ¿Vas a decirme o tendré que torturarte?
—¿Tortura buena o mala? —pasé mis brazos por su cuello hasta enredar mis dedos en su cabello.
Cuando conocí a Edward Cullen, en mi adolescencia, claro, su cabello era más famoso que él mismo, fan que lo conocía decía: «¿Puede tocar tu cabello?» ¡Por qué no le tocas otra cosa, mujer! No, no, no, no, eso no, pero eran muy superficiales, en vez de tocarle sus manos, ¿saben cuán lindas y masculinas son? Me podía pasar todo el tiempo jugando con ellas si no fuera porque besarse era un juego mucho más interesante.
—No sabía que existía la buena tortura —respondió divertido y le saqué la lengua—. Me gusta que hagas eso…
Sabía que se refería a mis dedos masajeando su cuero cabelludo, pero…
—¿Sacarte la lengua? Es una de mis armas mortales.
—Graciosa —le saqué la lengua de nuevo para probar mi punto y se inclinó para morderla, creo que solté un gemido—. Mmmm.
¡Perdón, perdón, soy humana!
—Iré a Londres.
Sólo lo dije para que olvidara el bochornoso sonido que salió de mi ser, juro que trataré de controlarme más frente a él.
—¿Qué? —se levantó de la cama un poco más para mirarme—. ¿Hablas en serio?
—No bromearía cuando lo único que quieres de mí es que sea tu esclava y me vaya contigo, Edward —rodé los ojos.
—¿Te irás conmigo? —preguntó emocionado, asentí—. ¿Literalmente?
—¿Cómo?
—¿Te quedarás conmigo en Londres?
—¿Como contigo contigo? —pregunté confundida—. ¿No vives con tus padres?
—Me quedo con ellos, pero tengo mi propio lugar, Bella —él sudaba felicidad, lo juro—. ¿Entonces?
—Uuh… realmente no creo que se vea muy bien eso.
—Si te vas a un hotel te seguiría, ¿sabes? Quiero que conozcas mi casa y quizás pueda invitarte a un bar —movió sus cejas sugestivamente.
—Me encantaría eso, peeeero… apenas nos conocemos y tu familia querrá pasar tiempo contigo, además están tus fans, ya sabes, no quieren a nadie cerca de ti.
Podría morir justo ahora con lo que está pasando, díganme quién está escribiendo mi historia porque ya esto no es real. Quizás conozca a su familia, a sus amigos y su casa… ¡Quién en su sano juicio se negaría a eso! Pues yo, casi, ¿es que no puede entenderme? Amaría pasar pegada a él, quién no, pero soy su fan, bueno, algo más ahora, ¿cómo me presentaría? ¿No tiene miedo de que no sea lo que muestro? ¿De verdad confía tanto en mí? Me siento la mujer más afortunada del jodido planeta, eso es un hecho, sin embargo él está tomando a la ligera algo que probablemente cambiará todo. En ambas vidas.
—Son celosas, lo sé, pero mientras no te aproveches de mi fama y no te metas en nuestra relación casi unilateral, no tendrás problemas —sonrió confiadamente—. Y en cuanto a mi familia, te amarán, digo… Emmett ya lo hace y él es bastante perceptivo, aunque no lo creas.
—¿Quieres decir que Emmett percibió que era alguien decente?
—Mmm, dijo, y cito: «no es una perra busca fama, Edward.»
—Me siento tan bien por tener la aprobación de Emmett, me saqué un peso de encima —dije sarcásticamente mientras él hacía una mueca divertida—. Ya que resolvimos en que cada uno iba a su propio lugar para dormir, llamaré a mamá para darle nuevas noticias.
Hice ademán de levantarme de la cama y no alcancé ni a tomar impulso cuando Edward me aprisionó otra vez en la cama. No me quejo, lo juro, lo tenía encima y el peso era bueno, digo… ¿qué iba a hacer?
—Te vas a quedar conmigo, en mi casa y si quieres no hacerlo incómodo entonces serás mi invitada, ¿de acuerdo? Y si quieres menos incomodidad, puedes mirarlo como un premio a la Mejor Fan —me guiñó—. ¿Alguna objeción, señorita Swan?
Moví mi cabeza lentamente en negación. Jamás aprendería a decir que no.
—¡Isabella Swan!
Alejé el celular de mi oreja antes de que Renée explotara mi oído. En menos de veinte minutos nos iríamos al aeropuerto para viajar a Londres y llamé a mamá para avisarle del cambio de planes ya que ciertas cosas, persona, me distrajeron, de muy buena manera, estos días.
—Lo sé, lo sé, debería viajar de vuelta a casa, pero una cosa llevó a la otra y ya sabes, ¿podrías negarte a vivir esto? —traté de atacar su lado emocional—. Me da su número de teléfono, nos invita a su premiere, nos paga el mejor hotel y me invita a su ciudad por unos días con él —la oigo nombrar a Dios—. ¿Por qué te alteras tanto? Sé que es poco común, pero no me está secuestrando, además voy con Rose también.
—Vas a salir lastimada, Bella, vas a llegar a casa con el corazón roto, eso es lo que me preocupa —respondió seriamente, no la contradije porque era la opción más probable—. Me alegro que lo hayas conocido, me encanta que hayas compartido con él porque sé cuánto lo admiras, y amo que estés viviendo tus sueños, cariño, pero soy tu madre y odio verte sufrir, me parte el alma.
—Lo sé, mamá —omití información y discutir con ella porque vamos, es una madre—. ¿Estás enfadada?
—No estoy enfadada, estoy preocupada pero te conozco así que sé que tienes los pies en la tierra con todo esto —murmuró dando un suspiro—. ¿Necesitas dinero? ¿Te alcanza? Podemos enviarte, cariño.
—Estoy bien, me queda lo suficiente. ¿Le vas a decir a papá?
—Estás en internet, querida hija, acompañada de un famoso por cierto, claro que tu padre sabrá todo, ya nos han llamado.
—¿Quiénes llamaron?
—Gente, preguntan tu nombre y otras cosas, si estás en las redes sociales y gente que te conoce sabe quién eres… el dinero compra lo que sea.
Lo imagino.
—Cualquier cosa me avisas, tengo que bajar con los demás antes del mediodía y perdón por despertarte tan temprano.
—No importa, avísame cuando llegues sana y salva, ¿de acuerdo? Te amo, cariño.
—Yo también, mamá —respondí despidiéndome.
Nos fuimos separados y entramos separados al avión también, Rose era la encargada de arreglar los pasajes y el vuelo y todo, pero ¡sorpresa! Emmett, de quien tengo la aprobación para Edward, tomó el control.
—¿No le dijiste nada, Rose? —le pregunté antes de bajarnos del taxi—. Pagó la diferencia para asientos mucho más preferenciales que los que teníamos.
—¿Qué querías que hiciera? Dijo que era porque somos sus invitadas, y no es que lo dejara porque no tuviera dinero, sabes perfectamente que podríamos ir hasta en primera clase pero tú nunca quieres que te pague nada —me dio su mirada fulminante—. Así que ahora calladita, por favor.
No dije nada hasta que caminé hacia mi asiento dentro del avión y me di cuenta que mi compañero de puesto era Edward Sonriente Cullen. Busqué a Rose pero fue en vano ya que estaba saludando muy… afectuosamente a Emmett.
—¿Quieres ventana o pasillo? —preguntó caballerosamente luego de que no hiciera ni dijera nada—. ¿Bella? ¿Quieres que le cambie a Rose?
Rose.
Pésima amiga.
No.
—Ventana, sí, gracias —me senté y por alguna extraña razón algo me incomodaba.
Se sentó a mi lado y volteó su cuerpo hacia mí.
—¿Estás bien? —preguntó frunciendo el ceño—. Te ves un poco molesta.
—No estoy molesta, es sólo que… —me puse a mirar alrededor y nadie nos miraba, los asientos del otro lado del pasillo estaban vacíos aún, ¿y si se sentaban fans de Edward o algo así?—. Hablé con mamá.
—¿Discutieron por el cambio de planes? —su mano buscó la mía y le ahorré tiempo, quería tocarlo también. Las entrelazamos.
—En realidad no, me dijo que había estado recibiendo llamadas.
—¿Llamadas…? Oh —volvió a fruncir el ceño—. ¿Estás molesta por eso? —murmuró dándole un apretón a mi mano—. Entiendo si lo estás, Bella.
—No creo estar molesta, pero me dio motivos para pensar en… cosas —cómo le explicaba—. ¿Recuerdas lo que te pedí en el ascensor ese día que salimos?
—Que nos viéramos como amigos en público —dijo suspirando y mirando nuestras manos con una sonrisa de comprensión—. Entiendo.
—¿Te molesta? —tuve que preguntar, no me gustaba estar en tensión ni en situaciones incómodas—. Sabes que amo tus demostraciones de afecto —le murmuré acercándome más a él— y quizás en unos días más o no sé —me encogí de hombros mirándolo a los ojos—, salgamos y te tome del brazo, o de la mano, tal vez me suba a tu espalda y te muerda una oreja… —me sonrió y en un segundo le di un piquito.
—¿Nada más? —hizo un puchero—. ¿Otro? —aguanté la risa—. Bella… hazlo antes de que te arrepientas.
Reí y escondí mi cara en su hombro, él trataba de llegar a mi oreja con sus labios y traté de ahogar mi risa mientras me movía.
—¿Es Edward Cullen?
Sólo oír esa pregunta susurrada arruinó la diversión, o sea, si vas a susurrar hazlo bien, eso se escuchó hasta en China, amiga. Edward me abrazó con su brazo derecho ya que yo seguía con mi rostro escondido en su hombro, su mano llegó por debajo de mi muy probable desordenado cabello y acarició mi cuello quitándome parte de la tensión.
—¿Es demasiado? —preguntó en mi oído y pude darme cuenta que estaba preocupado.
Una persona corriente saliendo con un famoso no es algo jamás antes visto, una fan saliendo con un famoso tampoco, todo va en cómo se manejen las situaciones, en cómo se responda a provocaciones o cómo actuar frente a distintas cosas. Me gustaba estar con él, amaba sus abrazos, sus tiernas caricias que pueden parecer insignificantes pero para mí prácticamente son todo, ¿que mueva su pierna hasta tocar la mía mientras estamos comiendo juntos? Me encanta, porque a pesar de que no soy muy de piel, sólo lo hago con mis más cercanos, amaba sentirlo cerca.
Entonces, si sé cómo debo manejar esto que está sucediendo porque tengo la capacidad de proyectarme y razonar, por qué no sólo salto y ya. ¿No que la vida es arriesgarse, que si no trato nunca voy a saber y todas esas frases clichés?
Empecé a levantar mi cabeza sin despegarme de él, inspiré en su cuello porque oh, Cullen, olía tan bien, y llegué a mi objetivo, la comisura de sus labios.
Lo besé un segundo y me eché hacia atrás dándole una sonrisita que seguro entendió porque sentía mis mejillas calientes.
—Siempre sorprendiendo —dijo con una gran sonrisa.
El tiempo que duró el vuelo lo pasamos abrazados, abrí la aplicación de twitter en mi celular sabiendo que él podía ver lo que hacía. Toqué la lupa y escribí Edward Cullen. Quería mostrarle que ya todos debían saber lo que había pasado y que estaba regresando a Londres aunque en el aeropuerto no se vio a ningún paparazzi.
¡Edward Cullen va en el mismo avión que yo! Es tan sexy.
Acabo de ver a Edward Cullen pasar por al lado mío. Dios, respiramos el mismo aire por un segundo.
Edward Cullen va en mi vuelo y también vi a Emmett, esos hombres son tan guapos.
Edward está en un vuelo, suponemos que de regreso a Londres o a L.A. aún no sabemos, esperaremos una confirmación.
¡Para no creer! Edward Cullen y su novia en el avión, se ven adorables por cierto.
Toqué ese tweet porque tenía más de cien favoritos, seguro alguien preguntó algo.
¿Novia? ¿Puedes decirme cómo es? Es bastante linda, la verdad.
¿Era la chica de la premiere? Creo que sí, también va la chica rubia.
¿Cómo adorables? ¿Iban abrazados o algo? Pasé por el pasillo y sí, estaban abrazados y muy cariñosos, tenían sus manos tomadas.
Volví atrás para seguir leyendo y actualicé la búsqueda.
Edward tiene novia y no sé cómo tomarlo porque es… extraño.
La chica de la premiere sí es novia de Edward, dónde hago mi baile, gente, no es Tanya.
Mierda, por qué me jodes la vida de esta manera, Edward Cullen, ¡¿no podías quedarte soltero como… para siempre?! Te odio. No, te amo, te amo.
Edward puede andar con quien quiera, y mientras no sea otra vez Tanya todo bien.
Si la nueva novia resulta ser una busca fama arderá Troya… y de paso arderá Edward por idiota.
Yo lo único que quiero saber es de dónde salió esa chica porque nadie la conoce y… necesito saber si es decente para Edward.
¡TIENE NOVIA, TIENE NOVIA, TIENE NOVIA! AHORA ES CUANDO EDWARD CULLEN ESCUCHA CÓMO EXPLOTO POR SU CULPA.
Bueno… adiós a Tanya. Edward, si algún día lees esto quiero que sepas que lo único que quiero es que ella te ame muchísimo y que no te haga sufrir.
Si supiéramos el nombre sería genial, Edward, por favor dile a tus fans histéricas el maldito nombre para poder insultarla bien por cinco minutos.
Edward tiene buen gusto, eso no podemos negarlo.
La chica es sexy, como que me gustó. Vamos, Edward, comparte.
—Qué revolución causaste, ¿eh? —dijo besando mi cabeza—. ¿Te imaginas si supieran quién eres?
—Querrían clonarte, eso es lo único que sé —respondí mientras veía mis notificaciones—. Me mandan una foto de mí misma diciendo que no estoy fea —le mostré mientras me reía—. Esto parece surrealista.
—Eres hermosa, eso no lo dudes —murmuró seriamente. De acuerdo—. Nos van a esperar cuando lleguemos, estarán esperando una exclusiva, Sue me dice que todo está en si tú quieres, pero una cosa es que los demás sepan de ti y otra exponerte a los paparazzis —explicó— y eso no lo haré.
—Sin discusión, completamente de acuerdo.
—¿Vas a ir a mi casa?
Ya que estoy dando saltos en la vida…
—Sí.
Me queda una semana de vacaciones para entrar otra vez a mi último año de Universidad, sé que demoro pero haré mi mayor esfuerzo para tratar de terminar esta historia antes de volver a clases y así no hacer esperar tanto, porque con el horario no alcanzaré a hacer nada.
Muchas gracias por los reviews, se los agradezco de todo corazón, de verdad son un amor.
Buen fin de semana a todos y ánimo, saludos enormes.
