¡Gracias por los comentarios tan majos que me dejasteis en el capítulo anterior! :)
Pronto el próximo capítulo... jejeje.
- % - % -
Ahora sí que se está imponiendo un silencio incómodo. ¿Y ahora yo qué digo? ¿qué hago? Will sigue mirándome con esa sonrisa casi imperceptible, pero empieza a mudar de expresión al ver (supongo) la mía. Rápidamente intenta salvar la situación.
"Bueno, será mejor que pidamos ya o nos cerrarán la cocina".
"Sí, yo tengo que estar en la oficina dentro de 35 minutos".
Ambos nos escondemos detrás de la carta. Pedimos casi sin leer el menú y pasamos al tema que veníamos a discutir.
"Bueno, ¿alguna idea?" pregunto finalmente. Ya no hay nada que valga para ocultarse y el silencio es cada vez más obvio. "Ya no nos queda mucho tiempo hasta el primer fin de semana de julio".
"Lo sé, y espero que no te importe pero he ido avanzando un poco" abre su maletín de mano y saca una hoja. Contengo una carcajada cuando veo el maletín: otro de mil detalles que apartan a Will de este siglo. "He apuntado todos los detalles aquí para que te lo lleves y lo consideres, creo que podría estar bien".
"¿De qué va?"
"Un fin de semana en una casa rural. Me ha parecido muy interesante. Organizan muchas actividades de multiaventura, creo que a Charles y a Jane les gustaría mucho".
"Tienes razón, es perfecto". Le miro sorprendida. "Will, lo has clavado. ¡Les va a encantar!".
Will sonríe con satisfacción. "Eso espero. Quiero que los dos recuerden con cariño este viaje".
"¿Y dónde es? ¿está lejos?" no consigo verlo en el papel.
"Es en Pemberley, está a 4 horas en coche".
"Perfecto, pues sólo falta comunicarlo a los demás y reservarlo. ¿Cuántos amigos de Charles crees que vendrán?"
"Ya he llamado a todos y me han confirmado. Seremos seis, incluyéndome a mi".
"Vaya, pues sí que te has empleado a fondo…" siento una punzada de vergüenza por no haberme preparado mejor. "La verdad es que conociéndote no me sorprende…"
"Me lo tomaré como un cumplido".
Pasamos el resto de la comida hablando sobre la despedida, para la que quedan sólo 2 semanas, y la boda. Por mi parte procuro no volver a ser borde, al menos intencionalmente, y él no vuelve a decirme que le encanto. Sin embargo, ahí queda el poso.
Cuando vuelvo a la oficina, 10 minutos más tarde de lo que había previsto, se lo cuento a Charlotte. Obviamente coincide conmigo en que a Will Darcy le debe haber sentado mal el vino o el aperitivo, o la combinación de ambos, y que el mundo en general está desmadrándose un poco de más. Y justo cuando voy a arremeter contra él, recibo un mensaje de George. El corazón se me acelera.
"Ola morena. Spero q m perdons x tnert abandonada. Q tal todo? M sta enkntando tu novela... Kedams esta noxe y cenamos junts?"
"Dios mío, estás que lo rompes, ¿eh?" Charlotte espía la pantalla de mi móvil. "Comida y cena con dos chicos distintos el mismo día. ¡Realmente increíble!"
"Creo que esta vez te voy a dar la razón, no me lo creo ni yo".
-%-
Por supuesto que he aceptado la proposición de George. Llevo varias semanas sin saber prácticamente nada de él, y llegados a este punto he acumulado tantas ganas de volver a quedar con él que no sé si se debe a que quiero volver a verle o a que necesito ser yo la que ponga punto y final a la tontería. Sí, lo reconozco: soy un poco orgullosa. No me gusta que me presten atención si no es sinceramente... al menos pasadas las dos o tres primeras citas, y George y yo hemos quedado ya varias veces.
Suena el telefonillo: es él. Compruebo mi aspecto en el espejo y bajo al portal sin siquiera contestar. Si puede esperar 3 semanas, puede esperar cinco minutos.
"Hola morena" George me saluda desde el vestíbulo, con una amplia sonrisa y la ceja derecha levantada. "¿Qué tal has estado? ¿me has echado de menos?"
"La verdad es que ni un poquito" contesto. Cuando por fin llego hasta donde se encuentra, levanta ante mis ojos una cajita. "¿Qué es esto?" Mis sentidos se retuercen de curiosidad.
"Supongo que tendrás que abrirlo para saberlo...". Tomo la cajita y la abro lentamente para no revelar mi entusiasmo. Dentro encuentro un par de imanes: un mojito y un gin tonic, nuestras bebidas favoritas. No puedo evitar reírme, me encanta el detalle.
"Me encanta, ¡gracias!" me ha vuelto a pillar, y le ha salido bastante fácil. "Creo que sólo por esto te obsequiaré con un gin tonic después de que me invites a cenar".
"¿Sólo uno? Que yo te he traído dos..."
Me mira como un corderito y yo me río. Nos ponemos en marcha y salimos del portal, charlando animadamente sobre trivialidades. George camina a mi lado, está más atractivo que nunca.
"Yo también te he echado un poco de menos..." le digo, bajando la guardia. Se acerca un poco más y nos alejamos cogidos de la mano.
Me cuenta que lleva varias semanas muy liado y que siente no haber podido hacerme más caso. Que me ha echado muchísimo de menos... Estoy encantada de que se muestre tan atento, la verdad. No soy de las que desconfían, pero las últimas semanas me han hecho dudar de si George tenía verdadero interés en mí; y no me gusta nada sentirme tan insegura. Pero ahora parece que todo vuelve a su cauce.
"Tengo que decirte que me ha encantado tu novela" digo mientras nos sirven el postre. "Me parece absolutamente increíble, de verdad que no entiendo que no hayas ganado algo de peso a estas alturas".
George se remueve en su asiento. Sonríe, pero le noto visiblemente incómodo. Quizá estoy metiendo el dedo en la herida. "No me quiero meter, pero creo que deberías volver a intentar publicarla. Estoy convencida de que Carol te la publicaría".
"¿Tú crees?" George empieza a dar golpecitos de cuchara a su brownie. "Realmente he evolucionado mucho desde entonces, no sé si encaja con la imagen que tengo".
"Eso es lo de menos, al final tu imagen la consigues con lo que escribes. Si publicas esta novela, tu imagen sólo puede mejorar".
"¿Has leído el resto de mis libros?" George evita mirarme a los ojos, pero noto en su voz que está un poco molesto.
"Claro" miento con rotundidad. Generalmente creo en la sinceridad sobre todas las cosas, pero algo me dice que en este momento no es lo más indicado. "Me encantó El año del Sol".
"Ya, pero crees que escribía mejor antes que ahora". Levanta la vista hasta encontrarse con la mía. Su expresión no es de enfado, pero me hace sentir mal por hacerle suponer algo así.
"No he dicho eso..." pienso rápidamente en cómo salir del apuro. "Sólo digo que quizá la industria te ha empujado hacia un nicho en el que realmente no te estás desarrollando plenamente".
"Tú mejor que nadie sabrás que una editorial puede acabar haciendo lo que le dé la gana con un escritor".
"Lo sé" hago una pausa. La conversación está empezando a tensarse y no me está gustando. "Pero no entiendo qué alguien capáz de escribir una cosa así no se muera por verla publicada".
"Pues porque una buena novela no siempre es lo suficientemente buena como para venderse bien. Piensa en todos los grandes bestsellers de la última década y dime cuál de ellos ha sido verdaderamente una gran obra. No debes ser tan idealista, a la gente también le hace falta una literatura más ligera".
No doy crédito. "A ver, yo creo que hay buenísimos libros 'menores', como tú dices. Y muchos de mis libros favoritos son así, pero no estoy de acuerdo contigo".
George se reclina en su silla y se ríe. Le miro sin entender la broma. "Por Dios, Lizzie. Creo que te lo estás tomando muy a pecho. Relájate o tendré que pedirte un mojito de dos litros".
Decido no detenerme más tiempo en el tema, aunque la conversación me está haciendo sentir incómoda. Es la primera vez que George y yo tenemos una auténtica conversación y no estoy nada satisfecha con el intercambio de impresiones, pero paso por alto lo que estoy pensando. Aunque la noche no está resultando como yo había esperado y George ni me ha hablado aún de mi boceto de novela, algo que tenía muchas ganas de oir, decido disfrutar de mi postre y procurar divertirme durante el resto de la noche.
