Los personajes de Saint Seiya no me pertenecen.

Capítulo 9

Nueva vida.

El mayordomo estaba tras su ama, mientras la gala donativos para el orfanato del médico del Brasil se lleva a cabo. Muchas damas finas, al ver el jugoso donativo de la griega y la esposa del empresario hindú se sintieron menos que ellas y no tardaron en exigirles a sus esposos que abrieran sus bolsillos para generar donativos. Habiendo un periodista presente, para luego redactar el acontecimiento en su columna de sociedad, no podían permitir que este se centrara solamente en la mujer que creía en monstruos profanos o en la griega venida de la tierra donde los entes mitológicos que se habían venerado apoyaban los actos libidinosos entre hombres.

Aldebarán estaba complacido con los donativos, ignorando completamente las verdaderas intenciones de los donativos de las damas inglesas. Tampoco era que la griega y la dama hindú no se trajeran algo entre manos, pero sus intenciones eran más sofisticadas de lo que el bonachón grandote y las inglesas creían.

-¿Te sirvió el consejo que te di? -Preguntó la mujer del bindi ataviada con ropas, típicas de su cultura, de colores azules y adornos dorados.

-Lakshmi... -La pelirroja, al lado de la morena hindú, sonrió de medio lado. Dando a entender que su sugerencia había sido de utilidad. Camus estaba extremadamente mansito. Solo unas pequeñas sonrisas, el mimarle apenas colocando algún mechón tras la oreja con un fingido gesto de cariño y acariciarle apenas el brazo en un afectuoso gesto había sido suficiente para domar al francés.- Me intriga saber qué le harás a Shaka por hacerte estar presente en esta fiesta de gordo burgueses y estiradas damas

-Me asegurare que pague el sacarme de mi hogar, cada segundo lo convertiré en un minuto de tormento para él -Informó la joven morena con una media sonrisa, mientras acariciaba el borde de su copa con sumo cuidado con sus dedos llenos de anillos.

Gozaba de varios adornos, típicos de su cultura, en su cabello. Shaka le gustaba ostentar la simple belleza de su esposa, llamando la atención con las joyas carísimas con la que le adornaba

-Pobre tonto, no sabe la que le espera ¿No Lakshmi?

- Hay privilegios que solo bien con el matrimonio -comentó la normalmente callada morena- Aunque siempre hay quienes disfrutan de dicho privilegio sin contraer matrimonio.

-Eso he oído -Replicó la pelirroja, en un microsegundo se había olvidado que hablaba con la esposa de su más temible socio. Esta maneja tanta información como su marido, no le fue difícil notar la mirada burlona hacia ciertas "doncellas" presentes en el salón.

-¿Cual será el motivo de debate en esta conversación? -Inquirió el rubio empresario, mientras se aproximaba a su esposa y a su socia (tanto en tratos honestos como deshonestos). Su esposa y la griega se llevaban bastante bien, se podría decir que eran amigas. Si es que alguna de ellas sabía lo que significaba esa palabra y algo le decía que ese término no formaba parte del vocabulario de ninguna de ellas.

-Lakshmi me estaba poniendo al tanto de qué método utilizará para que le devuelvas el displacer de haberle hecho venir.

-Griega, créeme, mi preciosa flor será debidamente compensada. -Informa con un curioso brillo en los ojos y en el mismo bajo tono que había utilizado la pelirroja. La pelirroja dejó salir un suspiro, siempre tenía la sensación que el matrimonio desviaba las conversaciones hacia cierto tema que sin duda tenían muy desarrollado en la intimidad de su recamara.

-¿Disfrutas la fiesta Shaka? -Pregunto, para evitar que esos dos se salieran con la suya.

-Creo que le falta un poco de alegría, pero no es del todo mala -Informo, antes de mirar el lugar donde se hacían los donativos- La buena causa está siendo bendecida... Como dirían ellos. -Soltó con sorna, la gran mayoría del dinero donado, por él, provenía de un negocio turbio con su socio lemuriano.

-Querido, no desesperes, aún falta la atracción principal. -Notifica su esposa antes de darle un muy disimulado beso en el cuello. Le susurro unas palabras en su lengua nativa, acción que pareció generar un interés en el hombre. En ese momento, la pelirroja, agradeció desconocer el idioma nativo del matrimonio.


En el momento de ser servidos los bocadillos, uno de los presentes comenzó a desvanecer por la falta de aire. Su joven esposa, que tranquilamente podría ser la hija, miró aterrada como el hombre se ponía rojo y luego morado... A escasos centímetros de su mano aguardaba un bocadillo con canela. Uno de los tantos médicos presentes describió la consecuencia del infortunio deceso... La canela. El hombre era letalmente alérgico a esta aromática especia.


Milo se bañaba, quería estar presentable para el funeral que claramente se llevaría a cabo la mañana siguiente. El despreciable hombre, había demostrado que el dinero que posees no te da valores y mucho menos educación. Lakshmi le había visto maltratar física y verbalmente a la pobre quinceañera con la que se había casado, no solo conforme con eso había insultado a la testigo y comenzado a decir barbaridades sobre las mujeres de su etnia.

Obviamente que esto había llegado a oídos de Shaka primero y a los de la pelirroja después, esa agitada tarde en que Camus fue cochero, en un momento que se quedaron a solas las damas acordaron una venganza que excluye a Shaka. El hindú no debería quedar implicado mucho menos luego de haberle dicho que la siguiente vez que agrediera a su esposa verbalmente se las vería con su buena puntería.

-Señorita -Flaer se aproximo a la joven- Le dejo la ropa sobre el buró- Informó la doncella en tono servil.

-Flaer... Por favor, deja a mi alcance mi ropa de duelo... -La joven pelirroja observó a la chica por encima de su hombro- Mañana habrá una ceremonia por el finado -Comentó la joven, la chica asintió y luego se retiró- El último adiós al buitre desalmado de Ávido… -Se sumergió un poco en el agua y luego salió con una impecable sonrisa- Tengo que pedirle a Sigfrido que traiga a los invitados de honor de la ceremonia de mañana.

Mansión Nerous, a la tarde siguiente.

Como simple acto de respeto, la dama griega se acercó a otorgarle sus condolencias a la viuda de origen italiano. Según había escuchado, su arreglo matrimonial había sido orquestado por su primo que pensaba quedarse con la herencia de la joven huérfana de padres (Según corren las malas lenguas, la muerte de ambos progenies había sido obra de Ávido). Su primo, un tal Lumaca, la había dado en matrimonio creído que eso le dejaría la vía libre al dinero de ella. Lo único que hizo, fue unificar dos de las tres grandes compañías navieras de Venecia (Una honesta y la otra de moralidad por demás dudosa).

Quedando marginado socialmente al no poder gozar más de la pensión otorgada por su adinerada prima, según corría el rumor se había terminado colgando en un cobertizo para botes pequeños.

-Mis más profundos deseos de felicidad ante su grata perdida -La menor alzó la mirada, encontrándose con la temida pelirroja. Sabía que Ávido odiaba a la joven desde la fibra más pequeña de su funesto y muerto corazón. -Dicen, que el final de algo malo es el comienzo de algo bueno.

La niña sonrió, era un placer escuchar palabras que le alentaran a un mejor futuro. Sus cinco meses de matrimonio habían sido un absoluto calvario. Y escuchar de alguien que al igual que ella estaba complacida por la muerte, aliviaba un poco su vergüenza por querer comenzar a celebrar la muerte de su esposo.

-Gracias por sus palabras, Lady Polis, son las más bellas que he escuchado... En todo lo que va de esta jornada. -Informó sutilmente la italiana.

-Lady Gioca Nerous... 15 ¿No? -La chica asintió lentamente- Todos los años por delante, no los desperdicie. -La chica asintió nuevamente. Si tuviera la maldad de Ávido seguramente comenzaría su nueva etapa de la vida matando a todos los secuaces de este. -Venga, quiero presentarle a un buen amigo mío, él también es italiano y sabrá asesorarle en este -Le miró de costado, la chica entrecerró los ojos- "mal momento".

-Muchos han ofrecido ya su ayuda. -Notificó la joven viuda, con algo de recelo. Si algo le había enseñado ese monstruo, eso era a cuidarse las espaldas de todo el mundo.

-Esos son buitres tras su fortuna -La chica le miró, al parecer la pelirroja se esperaba un comentario así- ¿En cinco meses viviendo con el diablo no aprendió a reconocerles?

-Sí, aprendí eso y muchas cosas más -La chica le miró con recelo tras el tul negro de su velo de viuda- Por eso desprecie todas esas ofertas -Notifica caminando al lado de la pelirroja, con dirección al balcón de la terraza. -¿Que le hace creer que aceptare entrevistarme con su amigo?

-Vaya, regazza, que bueno apreciar que ese monstruo no te destruyó -Hizo el comentario una voz burlona, detrás del hombre de acento italiano aguardaba quien parecía ser su sirviente.

-¡¿Manigoldo?! -la chica no tardó en refugiarse en los brazos de quien se suponía debía haber sido su esposo... Al hombre de unos 23 años lo conocía desde niña, era el único sujeto en que su padre confiaba para dar la mano de su hija. Y trágicamente el destino los había forzado a separarse.

-Supongo que puedo dejar a la viuda a tu cuidado -Informó la pelirroja con una sonrisa complaciente- Cuida de la niña Maní, desde que llegó a Inglaterra que solo la he visto sufrir en manos de ese monstruo.

-No te preocupes -El italiano, socio de negocios de la mujer, que había llegado a Inglaterra con el único fin de recuperar a la niña sonrió burlón- Estará en muy buenas manos de ahora en adelante, será tratada con el cariño que siempre debió de haber recibido -Acarició con cariño la cabeza de la niña a la que quería como una hermana menor.

El plan del padre de la italiana, era esperar a que Gioca cumpliera los 18 para dársela en matrimonio a su fiel conocido, y Manigoldo pensaba esperar hasta esa edad para reclamar como esposa a la muchacha... Aún era muy pequeña y sin duda su forzado matrimonio dejaría una profunda huella en su memoria.

Sala alejada.

-¿Y eso que fue? -Lakshmi, Shaka y Camus observaron a la pelirroja que ingresaba a la sala en que solo permanecían ellos. Habían acordado desde un inicio ir a esa alejada habitación.

-Mi acción de buena voluntad del año -Informó con notoria sorna y una media sonrisa- y la apertura del negocio veneciano para mis barcos. -La pareja de la india le miro con cierto recelo, mientras Camus para sus adentros aplaudía a su ama. Tenía que reconocer que esta había sabido jugar de manera magistral esta partida. La india le había dado un "motivo", él le había dado el cómo y Shaka el arma (sin darse cuenta, dado que la especie provenía de su negocio).

Sabía que la joven llevaba entrevistándose hace tiempo (a escondidas) con el empresario Italiano dueño (junto con un sueco) de varios embarcaderos en Venecia. El italiano y su socio gozaban de ser dueños de la tercera gran empresa naviera de la región.

-Ante ti, debo de quitarme nuevamente el sombrero, temible fiera salida del Hades... -Comentó discretamente el rubio, en parte disgustado por ser ignorante del plan de la dama.

-Shaka, es hora de volver -La morena le observó de reojo- No creo que a la mocosa le importe que nos retiremos...

-Camus, has traer mi carruaje, también deseo retirarme. Estar rodeada de estos gordos burgueses hace que me den náuseas. -Hizo una mueca- el olor a perfume baratos me da asco.

Mansión Virginius. Esa misma noche.

-Pelirroja del demonio... -Shaka se quitó las botas que lleva puestas- Ignoraba incluso la presencia de ese hombre… ¿Donde le habrá tenido? -Dejo salir un gruñido- Estoy seguro que lo tenía escondido en algún lugar.

-Ya te lo he dicho... -Los brazos de su esposa no demoraron en rodear su torso, mientras sus delicadas manos desabotonan la fina tela de la camisa negra- esa mujer es discípula de los ashuras...

-Esa mujer no es discípula, es un ashura mejor dicho Lakshmi -Corrigió el hombre, mientras las manos de su esposa acariciaban su vientre y lentamente realizaban un camino descendente.- Aunque bien dicen que para triunfar, hay que coquetear con los demonios y los dioses...

-Hablando de demonios, el tuyo ya está despierto -Le susurro al oído en tono juguetón, antes de darle una pequeña mordida a su oreja.

-El mío está despierto y el tuyo, notoriamente hambriento...

Sala de costura, Mansión Polis Scorpii

-Ama... -Camus se quedó observando a la joven vestida con una bata aterciopelada azul- ¿Que hace despierta a esta hora? ¿Y con tan poco vestuario? -Preguntó alarmado- Se ha de enfermar...

-Solo pensaba en la panza de lady Sagitarius Leonis... -A Camus no le fue imposible ponerse a pensar por un microsegundo en las morenas piernas de su ama.

-Ya veo...

-Y también en el hecho de que Lakshmi parecía un poco inflada… -Replicó con ligera sorna, el hecho que la india, de envidiable figura, se comenzará a desfigurar por un embarazo le causaba gracia. Entre todas las damas de Londres, no había una (incluida ella) que poseyera la figura atlética y refinada de la Hindú. A pesar de ser algo baja, medir cerca del 1.65, la esposa de Shaka tenía algo que le hacía increíblemente hermosa ante quien la viera.

El hecho de estar en segundo lugar, siempre era motivo de rabia interna.

-¿Cree que puede estar en cinta? -Aunque era algo que él había notado desde hace rato, no estaba dispuesto a corregir a su ama. Si ella creía que no era así, no se molestaría en indicar lo contrario.

-No se... Solo estoy comenzando a creer que hay una epidemia de bebés a mi alrededor -Le dio un trago a la copa que tenía en su mano. Recogió las piernas y observó distraída por la ventana- No tengo idea, porque los bebes me causan esta extraña sensación...

-¿Cual Milo?

-Ninguna en particular -Informo antes de darle otro sorbo al vino, no le iba a describir a Camus la sensación de paz le otorgaban los bebés con solo verlos. Luego tendió la copa al hombre- ¿Quieres? No está envenenada... -El hombre tomó la copa y le dio un trago también.

-Creo hacerme una idea de que le sucede... -Informó luego de un largo silencio, mientras observaba a su ama bañada por la luz de la luna.- ¿Quiere que le dé mi opinión? -La dama sin duda en esa posición y acompañada por la luna, era más exquisita que el vino que degustaba.

-No.

Continuará.

*Lakshmi es la diosa de la abundancia, la belleza y la prosperidad. Es venerada en la India, se la considera esposa de Vishnu.