9. Tu nombre
Eren apenas podía resistir la idea de estar en un cuarto encerrado con el capitán. La primera vez no supo qué hacer, y ahora, que sentía cada vez más que lo quería, creyó que podía morir de ansiedad.
El capitán se acercó a él en silencio. Se sentó a su lado mientras lo imitaba en el movimiento y lo vio observar el cuarto.
-Es distinto del sótano, ¿cierto?
-S-si señor…
Rivaille lo miró fijo.
-¿Hasta cuándo vas a llamarme así?
-¿Eh? Pero… señor, no hay otro modo en que pueda llamarlo.
El capitán rió apenas. El rostro sonrojado y el temblor de Eren por su presencia le parecían encantador.
-Mi nombre es Levi…
Eren llevó sus verdes orbes al suelo, "que vergüenza". La manera en que había dicho eso había provocado en él un eco extraño. Incluso sintió la seducción de su voz tocar la totalidad de su cuerpo.
El mayor le levantó del mentón, y acarició con sus dedos los labios de este.
-Quiero oír que lo digas…con tu voz.
-L-Le…
Eren no pudo continuar. En seco el capitán había callado sus palabras con un beso.
La boca de Eren le resultaba en extremo tentadora, su persona, cada minúsculo movimiento. Aumentó la intensidad de su beso, y lo recostó sin soltarlo, explorándolo con su lengua.
Rivaille se detuvo apoyando su rostro en el pecho de Eren.
-Perdóname…
Eren acarició sus cabellos. Temía más a que sintiera cómo su corazón latía alterado que a que pudiera dolerle su herida.
-No debería preocuparse por eso…No soy rencoroso…
-Eren… hay algo que he querido decirte…
El aire se le había ido de repente al menor y el pecho le dolió excesivamente. Tenía tanto miedo de oír lo que deseaba que no quiso dejarlo seguir.
-S-señor… me duele…
Rivaille se levantó pronto. –No quería…
-No…- Eren sonreía -No mi herida. M-me duele el cuerpo de otra manera… el hecho de que esté usted aquí… U-usted, me gusta mucho, Señor.
Cuando vio que el capitán no reaccionaba, Eren lo jaló hacia él desde el cuello, y esta vez fue él quien le robó el beso.
Eren lo amaba, amaba esos besos, la pasividad de su persona, y la intacta figura que presentaba.
El ardor de los tactos iba en aumento, los cabellos de ambos eran atrapados y revueltos, los labios encontraban toda clase de superficies y formas para besar, la ropa empezaba a ser una molestia…
Las manos, cansadas de solo tocar un rostro se iban con lentitud y precisión a los pechos, espaldas y brazos que empezaban a quedar al descubierto.
-Eren… quiero que seas mío.
El ojiverde sabía lo que algo así significaba.
Estaban ambos entrelazados, entreverados en la diminuta cama y el calor resultaba fatigoso.
Él también lo quería.
-S-si… señor.
-*w*-
Entre tanto, en esa misma noche Connie y Sasha se hallaban en el pasillo de los cuartos, ella observándolo con ojos luminosos y él llamando su atención con recetas de comida; Erwin dando vueltas aun decidiendo qué hacer, con la imagen de Armin en su cabeza y con la de Eren besando al capitán, observando su ventana como si buscara por ella una respuesta; y Jean y su pequeño rubio compartiendo una sábana en el suelo, al lado de una de las camas, contándose cosas sin importancia, y riendo por ellas.
Tenía esto tan nervioso a Reiner, que cerrando los ojos fuertemente creyó que podría minimizar el rubor de su rostro. "No hagan esto por favor", pensaba. Miró a su alrededor, aun escuchando los cuchicheos de Armin y Jean, y fijó su vista en Berthold, quien dormía apacible. Recordó de pronto que siempre estaba diciéndole lo que debía hacer, pero en sí mismo se sentía igual de estúpido porque no era capaz de seguir sus propios consejos. ¿Sería capaz de decirle a la pequeña rubia que le gustaba? Siempre estaba con Ymir, no se despegaba de ella casi en ningún momento, ni siquiera sabía qué tipo de relación las unía. También le gustó por algo que le pareció absurdamente tonto: lo había llamado en una ocasión, y la manera en que ella lo había llamado, aun tratándose de su simple nombre, había sonado diferente, más que dulce, y eso lo llevó a verla cada día más hermosa. ¿Quién sabe por qué? Pero cuando alguien nos gusta los días ponen en esa persona la luz más bella, la ropa más adecuada, la sonrisa más perfecta. ¿Algún día se escucharía? ¿Le diría lo que sentía?
Se levantó tratando de olvidarse que estaba en el mismo cuarto donde Armin y Jean jugaban a los besos, y se dirigió a la puerta sin voltearse a mirar; cualquier pareja dándose mimos lo ponía intranquilo.
Llegado fuera de los dormitorios, se sentó a mirar cómo la tormenta se alejaba, dejando el aroma de la tierra húmeda, y los insectos cantando a coro desde todas direcciones.
Una voz.
- ¿Tampoco puedes dormir?
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Rivaille jugaba con los dedos del moreno. Se hallaban enfrentados en la cama, tapados hasta la cintura con la sábana.
-Eres un niño ¿sabías?
-Pero más alto- le sonrió esperando el regaño.
El mayor le devolvió la sonrisa -¿Ah, sí? Veremos si eres tan rudo pequeño mocoso…- este lo sujetó a modo de juego, recibiendo la defensiva de su contrario.
Dejando de reír, Eren quedó inmóvil, y al tempo que se acurrucaba en él dijo con seria voz:
-¿Q-qué siente por mí, Señor?
Levi suspiró al tiempo que lo abrazaba rodeándolo con calidez.
-¿Para qué quieres saber?
-E-es que yo… yo sé que me gusta porque lo admiro… Admiro su fuerza, su temperamento…su calma y… esos besos…- esto último fue dicho por él en voz baja, el rubor había ido en aumento hasta dejarlo rojo hasta las orejas. –Pero de usted… quisiera saber qué piensa de mí.
-Tsch…-el capitán no quiso mirarlo. Él también había dejado pintar sus mejillas de un tono colorado -¿Es necesario que lo sepas?
-Si… es que… al principio cada vez que me acercaba…bueno… usted se ponía de mal humor…Yo pensaba que me odiaba…pero, que estemos aquí, creo que demuestra lo contrario- sonrió.
-Tsch… Pues… yo siento…- lo enfrentó pasando su mano por su abdomen, subiendo hasta palpar su hombro, y finalmente llegando a su mano, la cual tomó entrelazándola con la suya.- siento que no sé si pueda decírtelo…
Lo observó detenidamente, como midiéndolo y memorizando la imagen de su persona: a su lado, desnudo, asustado aún, pero con ojos enormes que incluso en esa media oscuridad brillaban con inocente belleza.
Le robó un profundo y delirante beso. Eren conseguía sacarlo de la realidad.
¿Cómo decirle? Que lo amaba con locura, que le estremecía su figura y su temple ¿Cómo decirle que sequebraba enormemente y que el mundo desaparecía cuando él estaba cerca? ¿Cómo decirle que sus ojos le habían cautivado desde el momento uno, que su fortaleza, que desbordaba de ellos, le transmitían una seguridad indecible? Y que guardaba con él un recuerdo que era sólo de él…
Lo seguía, luego de soltarlo de su beso, con la mirada casi perdida, fija, no seduciendo sino siendo vulnerablemente seducido.
Eren rió. Ya cerraba sus ojos entre dormido.
-¡Levi! ¡No hagas eso…! me avergüenza…
El capitán abrió grandemente los ojos. Ni siquiera cuando lo hicieron Eren había dicho su nombre, pero ahí, por haberle robado un beso y sonriendo de esa forma, lo había dicho, aunque con voz disminuida, tal vez producto del cansancio y la situación pasada.
Pasó saliva. Una reacción extraña había pasado por él, y Eren ni siquiera lo había notado.
Se acomodó a su lado, en silencio y se quedó admirándolo. Eren empezaba a dormirse sin haber dejado de lado su sonrisa.
No… aún no podía decirle todo lo que sentía.
-~.~-
En otra habitación, aún en la noche, dos figuras a la luz de un farol encendido conversaban.
-No puedo creer que se diera cuenta.
-¿Cómo crees? Él no se ha dado cuenta de nada.
-¿Es que no lo viste? Estaba furioso… ¡Auh! ¡Bruja…! ¡Duele!
-¿Eeehh? No seas llorón, no te hice nada. ¿Cómo podría haber descubierto algo? Además… aún es una sospecha, pero a mí no me engaña, tiene algo con Eren. Sólo está encubriéndolo.
- Pero lo admitió… y casi me mata. Debió haber investigado donde estuvimos, no sé. Podríamos culpar de alguna manera a Eren…
-No, no, no, no- lo miró fijamente- No podemos hacer eso, Eren es muy necesario para mi…
-Límpiate la baba… Además, si mal no recuerdo, fuiste tú la que declaró que no estaba en su cuarto esa noche.
-No puedes culparme, no pensé que sólo eso lo pondría como principal sospechoso. Solo llenaba mi informe. Tsch…No podemos dejar que nada se sepa. Y para peor todo quedó a medias…
-Terminemos entonces. –su contraria le miró a través de los lentes –Está bien, demasiado para una vez. Pero… lo que descubrimos podría ser de utilidad verdadera, una segunda clave para acabar con los titanes.
-Pero fue por debajo de lo permitido por una autoridad. No estábamos autorizados para investigar como lo hicimos. Perderíamos incluso nuestros rangos.
Ambos quedaron en silencio, siendo solo interrumpidos por los últimos y lejanos ya, relámpagos y rayos que de fuera se colaban.
-Hanji… -la voz delicada de Mike puso alerta a la mayor - quiero mi paga…
-¡En tus sueños! -tiró fuerte del vendaje que estaba reemplazando haciendo que Mike se retorciera del dolor- No descubrimos nada y encima tenemos un muerto… Si no hubiera sido por ti…
-De no ser por mí estaríamos muertos.
Fijaron sus miradas nuevamente.
-Debió darnos el nombre.
-Debemos deshacernos de las cosas, de todo. Mientras…- acariciaba el hombro de su contraria haciendo un vaivén- nosotros podríamos aprovechar la ocasión…
HH
Cuando es el ser amado quien dice nuestro nombre el significado cambia. Extrañamente en su boca la palabra se transforma. Se oye dulce, cálida, se pinta de colores, se siente profundo en el pecho.
Una palabra que conocemos de toda la vida, pero que se siente diferente, se vuelve nueva y nos lleva a otro lugar.
Así se sintió el capitán. Diciéndole todo a Eren en el silencio y habiéndolo escuchado todo en su nombre; acompañado de la quietud de una noche que despedía una tormenta, dejando en su lugar un frío amanecer.
El noveno :D
Si alguien se ha preguntado por qué no hay lemon, pues lo tenía pero se me hacía que no concordaba con el desarrollo de la historia, así que ahí quedó, guardado para el próximo fanfic de esta pareja.
Espero que les haya gustado! Gracias a quienes siguen la historia y la eligieron favorita, y por supuesto por sus comentarios :D
Kira Itsuki-san no llore D:
Gracias por lo de bakan, lector/a anónimo!
¡Hasta el siguiente!
