Los personajes son de Stephenie Meyer, la trama es totalmente mía.
EPOV
Para cuando llegamos a casa, teníamos quince llamadas perdidas de mamá. Eso, traducido a nuestro idioma, significa muerte total.
Emmett se ganó la reprimenda del año por no haber cogido mi silla de ruedas y se le prohibió la xbox durante tres semanas. En mi caso, mamá me estrujó y me envolvió en una manta asfixiante, sin que pudiera siquiera mover los dedos de las manos; me sirvió un chocolate caliente y literalmente morí. Creo que no he sudado más en toda mi vida.
-Esme, haz el favor de soltar al chico. Creo que no puede respirar.- fue lo primero que dijo mi padre al llegar a casa tras un turno de 12 horas seguidas. Mamá fue a abrazarlo con la misma pasión de siempre y sonreí recordando mi pequeña contestación al señor Newton.
-Querido, tus hijos me han tenido en vilo toda la tarde. ¡Emmett se ha llevado a Edward sin su silla de ruedas! Mi pobre pequeño... ¿Cómo te las has arreglado para sobrevivir?
Mamá me miraba con los ojos anegados en lágrimas, como si me hubieran dicho que tenía que ir a la guerra y que no tenía muchas posibilidades de volver con vida.
-Mamá, no es para tanto. Sólo hemos ido a casa de los Swan. Eddy se sentó en un sillón toda la tarde, y no permitimos que se moviera ni un milímetro. Ni siquiera tuvo que sacar la videoconsola, se tomó incluso dos zumos de piña. Además.- Emmett movió las cejas de arriba abajo.- Bella le dio de comer otra vez cuando vio que no podía por sí solo.
-¿Bella le volvió a dar de comer a mi niño?.- preguntó mi madre. Emmett asintió frenéticamente, con una sonrisa malvada en la cara. Mamá había amenazado "disimuladamente" a Rose en la cocina cuando confirmaron que estaban saliendo juntos. Dijo y cito textualmente: "Si le haces daño a mi monito, te cortaré tu preciosa melena"
Evidentemente, de esa mítica frase se pueden sacar algunos fallos, como por ejemplo, Emmett no es un mono. En todo caso sería un gorila sin cerebro. Sin embargo mamá le sigue llamando mono desde que tenía cuatro años. Además, Rosalie sería incapaz de hacerle algo a Emmett, se le nota desde distancia que lo ama más que a nadie. Sin embargo, mamá oso debe proteger a sus crías.
Seguramente Emmett buscaba que mamá vigilara a Bella con ojos de halcón la próxima vez que la viera, pero lo que mamá contestó, nos dejó descolocados.
-Esa niña es un ángel caído del cielo, Edward. Deberías espabilar y ponerle un anillo en la mano antes de que se la lleven los lobos.- Creo que todos nosotros nos desencajamos la mandíbula. Incluso Alice, que había ido bajando por las escaleras, se quedó estática y soltó su set de pinturillas.
¡Alice soltó su set de pinturillas al suelo! ¡Llamen a Superman, el orden del mundo se destroza!
-M-mamá... ¿eres tu de verdad?- Preguntó Emmett. No se esperaba esa reacción para nada.
-No digas tonterías, hijo. Claro que soy yo. No sabéis la de veces que me he imaginado a Isabella Swan ayudándome en la cocina. Además, tiene carácter, justo el que le falta a mi pequeño. Ella sabrá ponerte en tu sitio.- dijo mirándome como si me anunciara que había ido a la peluquería.
¡Era como si mi propia madre me estuviera vendiendo a la mafia!
Me quedé estático, rojo como un tomate mientras mi madre no hacia mas que alabar una y otra vez las cualidades de Bella. Y yo pues claro, mentalmente la apoyaba en todas y cada una de ellas. "Buena cocinera" la mejor, "Excelente estudiante" yo diría brillante, "Hermosa" una diosa, "Amable" Bueno, ahí no coincidía del todo. Pero tampoco me imaginaba una vida sin el maravilloso sarcasmo y carácter de mi Bella.
En fin, mientras mi madre se dedicó a cubrir de rosas a Bella, Emmett le contó los detalles del partido a papá, quien no tuvo oportunidad de verlo en el hospital porque decía que la tele pequeña de su despacho había muerto tras ser rociada con café. Ni siquiera me molesté en preguntar por que habían regado su televisión con café. ¿Sería una venganza de algún paciente?
Yo también hubiera querido comentarle acerca del partido, pero no me enteré de que iba, con lo cual, me quedé sentado en un sillón, aburrido como una ostra, a esperar a que alguien de mi propia familia me prestara un mínimo de atención. Tal cosa no sucedió hasta tres cuartos de hora después. Me extraña que no hayan parado de hablar aunque sea para beber agua, deben tener la boca seca de tanto charlar.
-¡Hey, chicos! ¡Acabo de enviarle un WhatsApp a René!- Cuando mamá se pone en plan moderno, no tiene nunca un buen final.- ¡Nos vamos a la playa mañana!- Anunció.
Esta declaración puede ser normal en cualquier otra familia. Algo como ¡Tenemos que comprar el pan! O como quien habla del tiempo. Pero para la familia Cullen, no. Para que mentir, nada en nuestra familia era normal, ni comprar el pan.
Alice se puso a hiperventilar y le gritó a mamá acusándole de que no la había avisado antes y no había tenido oportunidad de comprarse un bikini nuevo para su pelusita. Papá se molestó y dijo que Alice de ninguna manera se iba a poner un micro- bikini, y se fue al trastero a buscar un bañador de los años sesenta y pico. Cuando Alice lo vio, su cara se desfiguró y corrió a encerrarse en su cuarto.
Por otro lado, Emmett y mamá estaban contentos de poder ir y bañarse porque son los que más se quejan de que hace un calor terrible en este pueblo. Hasta que la mirada de mamá se posó en mí.
-Oh... mi pobre niño.- Notó mi "falta de movilidad" y la razón llegó a ella.- No te preocupes. Te llevaré cubos de agua y te iré remojando a ratos.
-¿Qué? Mamá, no soy un plato al que puedas dejar en remojo. No iré, no pasa nada. Además, hay mucha arena y eso no es bueno para la escayola. Pero no te preocupes, tengo deberes de lengua de la señora Brown, y un ordenador a mi plena disposición... además, sabes que nunca me ha gustado mucho ir a la playa porque soy casi albino y siempre vuelvo a casa más rojo que una langosta.
-Vuelves de esa forma porque te empeñas en que no te eche crema solar en la espalda.- me recordó mamá.
-¡No voy a ponerme una crema solar de la sirenita!- protesté cruzándome de brazos.
-¡Pero si es la mejor! El dependiente me dijo que era para bebés albinos. ¡¿Os habéis mirado en un espejo!? ¡Sois copitos de nieve, por el amor de Dios!.- protestó mamá de vuelta.- Además, a tí te deberían gustar. Siempre estás viendo dibujos animados en el ordenador.
Ya empezábamos con los dibujos animados.
-Mamá, no sé cuantas veces te lo voy a tener que repetir. No. Son. Dibujos. Animados. Se llaman animes, y a pesar de que todos lo despreciáis, en Japón es considerado casi un arte. Los productores de anime son prácticamente como los Brad Pitts de aquí.- Lo pensé un poco.- Me refiero a famosos, no a su belleza. Muchos de ellos son un poco frikis, eso si es verdad...
-Como sea, Edward. No puedo dejarte aquí solo ni mucho menos. Hace un calor terrible, estás solo y lleno de vendas. ¿Y si te da un golpe de calor? No hay nadie para atenderte. Llamaré a Renné y le diré que no podremos ir...- suspiró mamá con los hombros hundidos.
-¿¡Qué?!.- prostestó Emmett.- No mamá, por favor, me voy a derretir aquí. Se puede freír un huevo en mi cabeza. No me dejes aquí metido con esta panda de locos.- Gracias Emmett.
Alice eligió ese justo momento para bajar las escaleras corriendo con el bañador que le había ordenado papá rajado de arriba abajo. Papá bajó justo detrás de ella con la cara colorada por el esfuerzo.
-¡Me da igual que lo hayas roto! ¡Tengo en el sótano un armario lleno de bañadores de competición de los años ochenta! ¡Ése era el más bonito, ahora te vas a enterar de lo que es un bañador de verdad!
Emmett miró a mamá para reafirmar su declaración y ésta se puso el teléfono en la oreja, lista para llamar. No sonaron ni tres toques cuando contestaron el teléfono. Esme habló con René en una conversación en la que salieron las palabras "Edward" "piscina" y "después de comer" Me agarré fuertemente a aquel sillón de cuero al que me encontraba pegado por el calor.
Emmett se fue escaleras arriba para ir a preparar la bolsa de la playa. Volvió al salón, me levantó, me colocó en el sofá, levantó el sillón y cogió de abajo un balón, tres flotadores y un trozo de pizza. Cargado y con un flotador de patito en el cuello, demasiado pequeño para que le cupiera más allá de los hombros, se fue escaleras arriba.
-Edward.- llamó Esme con voz dulce.- Ya está todo solucionado. Iremos a la playa, pero por gracia divina,¡Bella ha decidido ir a la piscina con Mike Newton!¿Qué mejor forma de aprovechar la tarde? Además, no me gusta que Bella se vaya mucho con ese muchacho. Esos Newton no son trigo limpio. En fin... - por primera vez mamá miró el reloj.- ¡Pero si es tardísimo! ¡A la cama todo el mundo! ¡Vamos!- dio dos palmadas y apagó la luz antes de subir por las escaleras.
-¡Mamá!.- me quejé a oscuras y cubierto de un sudor que me dejaba pegado al sofá.
-Perdona, perdona hijo, voy a llamar a tu hermano para que te... mejor no. Está haciendo cosas raras con un flotador de un pato y no quiero saber qué es. ¡Carlisle, deja de intentar colocarle mis bañadores a tu hija! ¡Ese cuerpo atlético que yo tuve, no lo tiene cualquiera!- ya tengo otro trauma más.
A la mañana siguiente mamá se pasó bastante y nos levantó a las seis de la mañana, a pesar de que la salida no era hasta después de comer. Se dedicó a preparar sandwiches y a guardar toallas en una bolsa. Tuvo la consideración de guardarme una de Batman. Yo, por mi parte, tuve tiempo de sobra para mentalizarme sobre lo que iba a presenciar después de comer. La piscina pública está bastante bien, es muy soleada y está llena de sombrillas. Lo único malo es que las sombrillas están todas ocupadas por señoras mayores que deberían estar jugando al bingo en vez de ir enseñando... en fin... sus cuerpos por ahí. Llevan siempre los mismos bañadores que le han obligado a ponerse a Alice, pero no podemos decir nada ni Emmett ni yo al respecto porque mamá nos pega y Alice vuelve a montar otra escena, y suficiente tuvimos con la de anoche, que casi prende fuego al sótano.
A eso de las cuatro, estaban todos ansiosos por irse, todos menos yo, claro.
Me sacaron la silla de ruedas y colgaron en ella mi bolsa de la piscina, con toalla, crema solar y un bañador de repuesto. Como si me fuera a bañar o algo. Me colocaron en el jeep y quedaron en que irían directamente a la playa, pero me dejarían antes en la puerta de la piscina, donde me recogerían Bella y el slytherin asqueroso. He llegado a pensar que es primo de Goyle. Desde luego tienen la misma inteligencia.
-Edward, te he dejado un par de zumos en la bolsa, igual que anoche. También tienes un móvil en el bolsillo derecho, ese que es impermeable, para que me llames cuando quieras.
-Cariño.- mi padre volvía a intervenir.- creo que ya es lo bastante mayorcito como para cuidarse por si solo, aun teniendo la pierna y el brazo como lo tiene. Además, está con Bella. No le va a pasar nada. Ahora vámonos antes de que tu hija vuelva a entrar en pánico por su bañador. No sé qué tiene de malo, el color verde fluorescente queda muy bien con el rosa chicle y con su tono de cabello, ¿verdad?- Papá se había estado dando la razón a sí mismo durante todo el día. Nadie le había dicho lo contrario.
Se despidieron después de hacerme aprender de memoria el número de emergencias y me dejaron en la puerta de la piscina, donde supuestamente vendrían a recogerme. O tenían que venir.
5 minutos...
10 minutos...
25 minutos...
Empezaba a sudar y aquí no venía nadie. Quizás se habían olvidado. Iba a coger mi móvil cuando vi dos cabezas escondidas detrás de uno de los arbustos de la piscina. Veía el puntiagudo y grasiento pelo rubio de Mike y también veía los rizos de Bella.
Se habían estado riendo todo el tiempo de mí, como siempre. Suspiré y me dispuse a coger el móvil para llamar a mis padres y que me recogieran, pero una persona me tapó el sol y me hizo levantar la cabeza. Una despampanante socorrista- todo hay que decirlo- se había colocado ante mí con los brazos en la cintura y un bañador rojo muy bonito. Intenté imaginármela con el bañador de Alice y creo que incluso ese le quedaría divino. Su melena rubia estaba mojada y oscurecida por el agua, y me sonreía levemente.
-Hola, soy Tanya, he visto que llevas aquí bastante tiempo. ¿Te llevo a algún lado...? Te veo un poco indispuesto.- dijo señalando mi brazo y mi pierna. No tardé en sonrojarme como siempre.
-Hola Tanya, e- encantado de conocerte. M-me llamo Edward y la verdad es que estoy un poco molesto, sí.- solté una risita nerviosa y Tanya me acompañó.- Estaba esperando a alguien, pero no vienen.- Torcí la boca en una mueca.
-¿Son esos que llevan media hora señalándote y riéndose?.- me susurró al oído. Contrariamente a lo que pensé, mi corazón no se aceleró lo más mínimo ante su cercanía. Es como... como si algo fuera extraño.
-Justamente esos.- murmuré apenado.
-¿Qué te parece si arreglamos esta situación?.- cogió mi silla por detrás y me condujo hacia una de las sombrillas de la piscina. Al moverme comprobamos cómo las dos cabezas se escondían rápidamente. Consiguió llevarme hasta el inicio del césped, allí donde la silla no podía rodar.
-Ehhh... creo que el barco ha encallado.- sonreí tristemente.- puedes dejarme aquí, ya iré a la pata coja. Espero que el césped no resbale mucho...
-No seas tonto. Lo que te faltaba ya era romperte la otra pierna, o peor, romperte la cabeza. Quédate aquí, no te muevas. Voy a llamar a mi pastelito para que te lleve.- sonrió Tanya.
Comprometida, lo sabía. Demasiado guapa para andar soltera. Seguramente era una de esas mujeres perfectas que salen en los anuncios de cocina. Era hermosa, no tanto como la pequeña diablo que me hace la vida imposible todos los días, pero lo era.
Quizás estaba saliendo con un hombre-masa tipo Emmett, o quizás estaba casada, pero la veía demasiado joven. Quizás sea un par de años mayor que yo.
-¡Hey, Cullen!- Me llamó una voz lejana.- ¡Te íbamos a esperar en la entrada!.- gritó Bella.
Ella y Newton venían hacia mí a con una sonrisa burlona. Newton se había sacado su camiseta y había dejado al descubierto su asquerosa barriga, la cual intentaba encoger sin éxito. Bella venía con un pantalón vaquero corto y la parte de arriba de un bikini azul eléctrico. Creo que me quedé demasiado tiempo mirando, porque sentí cómo Newton me pegaba una colleja y cómo Bella se sonrojaba y una sonrisilla pícara se extendía por su rostro.
-¡Auch!
-Tenías una mosca.- mintió el asqueroso.- Te llevábamos buscando mucho tiempo, estábamos preocupados.
Fui a responder que se fueran a la mierda, pero la llegada de Tanya me distrajo de nuevo.
-¡Edward!.- dijo mientras caminaba. Venía con paso ligero llamando a alguien que iba detrás suya. Estiré el cuello para ver a su pareja, pero sólo vi a una hermosa morena muy atlética. Y cuando digo muy atlética me refiero a que podría tirarte con un solo soplo.
Entonces lo comprendí. No había un hombre- masa para Tanya. Había una mujer-masa para ella. Decir que me llevé una desilusión no era ninguna mentira, pero al fin comprendí qué era lo que notaba extraño. No pregunten por qué, pero creo que tengo un sexto sentido.
-Buen chico. Menos mal que no te has movido.- Tanya le sonrió a la morena y me señaló. Noté cómo Mike miraba embobado a Tanya. Será cerdo asqueroso, mirar a una señorita así. Por otro lado, Bella no la veía muy contenta.
Justo como tu has mirado a Bella momentos antes...
Sacudí la cabeza y me concentré en la conversación con Tanya.
-Esta es Leah.- me presentó.- Leah, este muchacho tan guapo es Edward, y necesita un poco de ayuda.
-Hola Edward.- Leah se acercó a mí y me estampó dos besos en las mejillas, dejándome sonrojado.- ¿Heridas de guerra, soldado?- hizo un gesto con la cabeza, señalando mis vendas.
-Heridas de guerra...- rió Bella.- Si ha eso lo llamas tropezarse con sus propios pies...- Mike apartó la mirada de Tanya sólo para reírse de mí.
-Qué monada.- soltó Tanya.- Anda, vamos a llevarte a la sombrilla y nos haces compañía a Leah y a mí.
Leah cogió un extremo de mi silla y ordenó a un alelado Mike coger el otro extremo. Entre los dos me llevaron sin problemas bajo una sombra y me bajaron de la silla, para colocarme en una toalla que Bella me sacó de la bolsa. Supongo que Esme le habría dicho todo lo que me había metido.
-Se tiene que quedar con nosotros.- le dijo Bella a Tanya.
-Bueno, qué más da. Yo le daré los cuidados que necesita, ¿verdad, Eddie?- No, no por favor. Otra más que se sumaba a la lista de llamarme Eddie. Espero nunca quedarme solo con ella y Emmett.
-Ya, pero su familia nos lo ha dejado a nosotros.- volvió aa repetir Bella. Su cara estaba roja, aunque no sé si era porque yo seguía mirándole con la boca abierta o porque estaba verdaderamente enfadada con Tanya.
-Bueno.- intenté calmar la situación por primera vez.- ¿Por qué no os ponéis aquí con Tanya y Leah y comprobáis que estoy vivo de vez en cuando?.- pregunté inocentemente. Tanya me miró con una gran sonrisa, incluso Mike me levantó un pulgar en señal de aprobación. Mi diosa no estaba muy contenta, por otro lado. Creí ver el humo saliendo de sus orejas.
-¡Perfecto!.- gritó Tanya.- ¡Nos espera una mañana muy entretenida! Por cierto, Leah, ayúdame a quitarle la camiseta a Eddie, va a necesitar crema solar.- Si las miradas quemaran, Tanya estaría ardiendo.
-¿No se supone que eres la socorrista de la piscina?.- siseó Bella.- Vete a vigilar, no se vaya a ahogar alguien.- amenazó. Sé que Bella es capaz de atacar a alguien sólo para fastidiar a Tanya. En estos momentos no es buena idea llevarle la contraria.- Trae el bote de crema, yo se la echaré.
Bella le arrebató el bote de la sirenita y mandó a Tanya a vigilar junto con Leah, por no mandarla a la mierda. Mike se fue detrás de ellas babeando y quejándose de un repentino dolor en el pie. Si supiera las preferencias de esas dos no perdería el tiempo...
Un chasquido de dedos delante mía me obligó a mirar al diablo.- Habrá que quitarte la camiseta, ¿no?- sonrió como si tuviera un plan malvado para destruir la tierra y agarró los bordes de mi camiseta.
Ay Dios mío, ayúdame, creo que me va a dar algo.
…...
A Edward le dará un paro cardíaco como siga así, pobrecito. Espero que os haya gustado este capítulo y siento mucho la tardanza! He intentado hacer el capítulo más largo como recompensa.
El próximo capítulo será el día en la piscina!
Algún review por ahí? :3
Agradezco mucho vuestros comentarios! La historia sigue por vosotras!
Besos
-Bohe-.
