Los personajes no son míos. Solo la historia lo es. ¡Te odio Meyer! ¡Porque has creado a Hombres/Vampiros/Lobos tan irresistibles! ¡Yo Quiero uno! ¡Tú tampoco te salvas Swan!


Bella Pov

Suspire con nerviosismo al recordar el parto. Sin duda no estaba en todos mis sentidos, el dolor no me dejaba pensar con claridad y la angustia al pensar en como se encontraba mi hija…tampoco. Sonreí, mi hija. Se sentía realmente bien decirlo, aunque claro que lo había dicho antes pero nunca teniéndola entre mis brazos, observando sus casi inexistentes cabellos caoba, y sus hipnotizantes ojos esmeraldas

— Es hermosa — susurro Charlie observándola, al igual que yo, con devoción y cariño. Asentí incapaz de decir algo sin ponerme a llorar, por segunda vez en el día, de alegría; La primera vez, fue al ver el rostro de mi hija…mi pequeño y dulce ángel

— De verdad lo es — concorde maravillándome ante la sensación de lo suave que era su piel al tacto y sus hermosas mejillas sonrojadas. Sonreí aun mas, y pensar que jamás creí que alguien podría brindar este tipo de devoción hacia otra persona, la cual incluso superaba las barreras del amor — Es perfecta

— Si, y discúlpame hija, pero he de decir que es aun más hermosa que tu… e igual de inquieta — rió entre dientes al escuchar como la pequeña soltaba un quejido al ser accidentalmente movida por mí. La mecí entre mis brazos, esperando que se calmara, cosa que hizo al instante

— Tienes razón, ella es aun más perfecta de lo que imaginaba

— ¡Dios! — se dejo escuchar el quejido de Angela, entrando a la habitación echa un fiera. Sisee para acallarla, pues despertaría a la bebe — Lo siento — susurro — Es que… Déjame decirte que en tu próximo parto, no cuentes conmigo. Si es que no quieres que en vez de desmayarme, me muera de un ataque cardiaco — Charlie rió entre dientes, de seguro recordando el parto

Flash Back

— ¿Qué? ¿Qué sucede? — Pregunte de manera histérica al observar el rostro de Angela — Angela Webber… — gruñí de manera amenazante

— Doctor Cullen, el bebe ya está listo para nacer — escuche que decía una de las enfermeras. Rodé los ojos ¡eso era lo que le estaba diciendo hace más de media hora! Suspire profundamente un par de veces, preparándome para insultar ya sea a Angela, la enfermera, al doctor o a Charlie

— Perfecto — escuche su voz — Muy bien señorita…Swan — en su rostro solo se encontraba el desconcierto, observándome como si fuera un fantasma — Isabella…Swan. Soy Carlisle Cullen, seré su doctor — Lo fulmine con la mirada ¿De verdad creía que estaba como para presentaciones? — Bien, Isabella, solo procura hacer todo lo que te diga ¿Entiendes? — asentí

— ¿Todo, está bien? — le pregunto Charlie

— ¿Usted es su esposo?

— Soy su padre — respondió de manera indignada, es decir ¿Creía que yo con…? Evite estremecerme ante la idea. El doctor se disculpo con la mirada, sonriendo levemente al observar el rostro pálido de Angela

— Bien, Isabella, ¿estás lista? — asentí, incapaz ya se de pedirle que no me llame Isabella o murmurar un "si" como respuesta — Muy bien, pequeña, a la cuenta de tres puja con todas tus fuerzas ¿entendido?

— Si — masculle, imaginándome en mi lugar feliz e implementando los ejercicios de respiración que la enfermera me había indicado en aquel curso que había tomado

— 1…2…3… ¡Puja! — y así siguió, el seguía contando, y yo pujando, por no sé cuánto tiempo, sintiendo en mi cuerpo un intenso dolor que jamás creí que sentiría — Vamos, Isabella, soplo un poco más. Falta poco — quería negarme, quería que todo terminase, que el dolor cesase y ya poder tener a mi hija en brazos, pero… ¿Quién dijo que el parto sería fácil? Inspire y exhale un par de veces, para pujar nuevamente. Un pequeño e imponente llanto se hizo presente en la habitación, de tal manera que de cierta forma deje de escuchar todo aquel ruido ajeno a su llanto

— Felicidades, mamá — dijo el doctor, mientras una enfermera me la entregaba rápidamente para que la sostuviera solo un poco — Es una hermosa niña, y por la intensidad de su llanto, será sana y fuerte — sonríe, besando la coronilla de la pequeña

— Gracias — murmuró sintiendo como lagrimas resbalaban de mi mejilla

— ¿Cómo se llamara, la pequeña princesa? —dude un poco, pues en realidad no sabía como llamarla, siempre me considere una persona absolutamente mala a la hora de elegir nombres, pero había un nombre que aunque lo intentara negar, siempre rondaba por mi cabeza — Se llamara Elizabeth... Marie

— Elizabeth, un nombre hermoso — concedió, antes de que una de las enfermeras me pidiera que le entregase a mi pequeña. La entregue a regañadientes, encargándome de observar todos los movimientos que hacían para con ella — Estará bien. Ahora, ocupémonos de ti, mamá

— ¡Ay dios! — escuche el chillido de Angela, seguido por un golpe seco, y la risa del doctor y Charlie

— Como en los viejos tiempos — mascullo Charlie, para quien tanto el doctor Cullen como yo lo escucháramos, al igual que una enfermera presente — Solo que el desmayado, fui yo

Fin del Flash Back

— Deja de reírte Charlie — se quejo, fulminando con la mirada a mi progenitor quien solo intentaba sofocar inútilmente sus risas. Los mande a callar a ambos, ganándome una mirada apenada de cada uno

— Descuida Ang; No planeo tener otro hijo. Elizabeth, será única

— ¿Elizabeth? Lizzy, Beth, Eli. Me gusta, tiene muchos abreviativos. Por cierto, ¿Donde se encuentra el doctor Cullen?

— Paso a saludar unos momentos, se iba hacia su ciudad — informó Charlie — Pues solo se encontraba aquí por una cuestión laboral, debía volver — sonreí al recordar al doctor Cullen, sin duda jamás lo olvidaría, no solo por ser un hombre extremadamente guapo, era el hermano menor de Zeus: de cabellera rubio, ojos azules, pies pálida como la porcelana, buen porte; Sino que también porque fue él que me ayudo a traer al mundo a mi pequeña

— Que lastima — se lamento Angela, ante la noticia, pues sin duda había sido deslumbrada por el doctor Carlisle Cullen. Sonreí, volviendo mí vista hacia mi pequeña, incapaz de observar cualquier cosa que no fuera ella. El criarla... resultaría ser la aventura más grande y maravillosa de toda mi vida

Tres años más tarde…

Ya casi habían pasado cuatro años des de el nacimiento de mi pequeña Lizzy. En su primer año de vida decidí que nos mudaríamos hacia California, para estar más cerca junto a mi padre, y así este se evitaría el viajar contantemente a visitarnos.

Se podría decir que Lizzy, era extremadamente curiosa para un niño normal de su edad, hiperactiva como ella sola, audaz, inteligente y traviesa. En realidad cada día me sorprendía a mi misma encontrándome al llegar a casa, con una pequeña princesita inglesa, dado que a pesar de las extensas horas de trabajo que me eran obligadas a cumplir, Lizzy simplemente ni si inmutaba por mí, en ciertas ocasiones, ausencia en la casa

Mi pequeña era sorprendente mente madura para su edad y hablaba con una fluidez que en ciertas ocasiones, parecía que estuviera hablando con un adulto. Negué divertida, observando cómo Nancy, la secretaria del hospital, y Lizzy, discutían los pros y los contras de Barbie. Me acerque hacia ellas en completo silencio, intentando escuchar al menos un poco de su conversación

— Barbie es muy guapa — decía Nancy sonriendo — ¿no quieres ser como ella?

— Mi mamá dice que soy guapa — se justifico — la muñeca, hace sentir imperfectas a las personas — Muy bien sin lugar a dudas eso lo había escuchado de Angela. Nancy abrió sus ojos de par en par, ante lo dicho por mi niña

— Tienes razón, ¿no te parece muy perfecto ese cabello, suyo?

— Si; Pero sus películas son lindas —defendió. Reí sin poder evitarlo, era común que mi niña primero odiara algo y luego lo defendiera con todas sus fuerzas

— Eres hija de tu mamá. Siempre llevándome la contra — se quejo, cruzandose de brazos, aquella muchacha de veintisiete años de edad, rostro perfecto, broceado, con pequeñas pecas adornando de manera irregular sus mejillas, aunque eso solo la hacia lucir mas guapa. A decir verdad, más de un paciente quedaba enamorado de ella

— ¡No es cierto! — debatió mi pequeña, imitando la postura de Nancy

— ¡Si lo es!

— No

— Si

— No

— ¿Otra vez peleando? — pregunte a manera de regaño, ambas se observaron de forma desafiante, para que luego mi pequeña señalara ceñuda a Nancy, quien instantáneamente, entre sorprendida y divertida, imito el gesto de Lizzy — Nancy, Lizzy tiene solo tres años. No debes pelearla

— Pero…pero…Es injusto

— Mi mami me quiere — escuche que murmuraba, riendo victoriosa. Nancy bufo, observándome indignada. Me encogí de hombros

— Te amo — asegure abrazándola, mientras la bajaba del escritorio, en el cual estaba sentada, para tomarla entre mis brazos. Ella me sonrió, depositando un sonoro beso en mi mejilla — Pero aun así no debes pelear a Nancy, ella te quiere y aunque se comporte como una niña caprichosa y malcriada, no debes pelearla

— ¿Acaso intentas defenderme? Gracias, mis enemigos lo harían mejor — replico la pelirroja, observándonos con fingida furia, mientras que Lizzy cubría su pequeña boca sofocando sus carcajadas — ¿Sabes, Peque? Eras aun más adorable cuando solo sabias pronunciar tres palabras — aseguro; Fruncí mi ceño ¿Cómo olvidarlo?

La primera palabra de mi pequeña fue: Papá, la cual fue seguida por mamá y mida, lo cual para Lizzy significaba comida. Aun recuerdo como me hacía sentir cuando al igual que yo, le decía papá a Charlie, quien solo sonreía tomándola en brazos, y diciéndole que solo era su abuelito, algo difícil de entender para un niño que creció con su abuelo como figura paterna, aunque claro que mi pequeña lo logro entender con el tiempo

— Ambas se dejan de pelear — les ordene, al observar cómo se sacaban la lengua mutuamente, evitando que yo las viera — Nancy ¿Hay alguna cita para hoy? — inmediatamente dejo de lado aquella fachada de niña, para suplantarla por una mas profesional y seria, mientras que ojeaba la computadora

— Si. La señora Robinson es la próxima cita, luego tienes dos pacientes más y puedes irte con esta pequeña diablillo a descansar — suspire, al menos seria pocas horas más, y luego podría disfrutar lo que resta del día con Lizzy

— Bien ¿cuando lleguen podrias hacerla pasar por favor? — prgunte depositando en el suelo a Lizzy que se movía con insistencia de entre mis brazos, una vez que toco el suelo, no hizo otra cosa que salir corriendo hacia mi oficina. Suerete que quedaba cerca

— Bella, espera — me llamo Nancy segundos antes que entrara a mi oficina. La observe curiosa, ganándome una sonrisa de picardía de su parte — Sabes lo que se rumorea ¿Verdad? — negué, no tenía tiempo para escuchar los rumores esparcidos por las enfermeras, los cuales el 90% eran mentira — ¡Bien! Dicen que el doctor Cullen, un hombre muy guapo, tierno, dulce, amable, caballeroso, que también es pediatra, vendrá a trabajar a este hospital. ¡Excelente no lo crees, ya estoy harta de siempre observar a hombres feos…!

— ¡Nancy! — chille temiendo que algún doctor pudiera escuchar su comentario y enojarse con ella

— Sabes que no miento. — asentí, los hombres del hospital no eran guapos pero si sabios e inteligentes, lo cual superaría a cualquier superficialidad como la belleza — Escuche decir que podría incluso compararse con un modelo de lo guapo que es. Además trabaja con niños ¿No es tierno? ¡Podrías llevar a Lizzy, y también…! — dejo su frase incompleta, mientras movía sus cejas sugestivamente

— Ponte a trabajar — masculle cuando el teléfono sonó en su segundo timbrado

— Esta bien la llevare yo — gruñí, no iba a utilizar a mi pequeña para seducir a ese hombre, el doctor… ¿Cullen, había dicho? — Hospital Central. Si, ¿Mañana a las 13:30, le parece bien? Perfecto, hasta mañana

— ¿Cullen, has dicho? — le pregunte, aún vez que termino la llamada. Ella asintió

— Si. ¿Lo has reconsiderado? ¡Vamos, Bella! Eres hermosa, los hombres, viene a ti por eso y también algunas mujeres

— ¡Vaya! Yo creía que pedían que los atendiera porque era buena doctora. Tonta de mí — comente con sarcasmo. Ganándome una morisqueta de su parte

—Eso también, pero también porque eres guapa — sonrió de manera angelical ante mi mirada fulminante — Está bien, Esta bien. Se apellida Cullen, es lo único que se ¿Lo conoces?

— Si...Bueno no…Tal vez sea el hijo, no lo sé. EL doctor que me ayudo con el parto de Lizzy, se apellidaba Cullen, pero era ginecólogo no pediatra — me encogí de hombros restándole importancia a la situación. Además, había muchos Cullen en el país ¿No? Tal vez solo me confundía

— Deberías ir a saludarlo una vez que se instale definitivamente en el hospital

— Eso estaba pensando — concorde — Avísame cuando llegue ¿Quieres? Iré a saludarlo — ella asintió, señalándome de manera disimulada la pequeña figura de Lizzy, que se encontraba detrás de mí, con mi bata puesta y el estetoscopio entre sus manos

— Está enferma — fue lo primero que dijo al verme observándola, mientras me tendía su muñeca la cual tome, rápidamente, entre mis manos

— Entonces, tenemos trabajo doctora Elizabeth —asegure, logrando que se sonrojara avergonzada. Reí al observar como el largo de la bata, evitaba que pudiera caminar bien. Lizzy había sido mi salvavidas estos, casi, cuatro años, ella es mi ángel, y aunque ser madre, y aun peor, soltera es difícil, todo vale la pena al verla sonreír, Por qué… ¿Quién dijo que seria fácil?


Hola gente linda. Espero que les guste Este capítulo, dejen sus Revierws (RR)

Díganme: ¿Qué les pareció? ¡JO! . Ya todos conocieron a la pequeña y dulce Lizzy. Ahora…Veremos si se reencuentran o..no ¡Muaja muajaa!

Buenos, quiero desearles a todos un a muy: Feliz Navidad, que todos sus deseos se cumplan y que papa Noel, les traiga todos y cada uno de los regalitos de deseen…

Besos: Bella-Ragaza

xoxoxoxoxoxoxo