Capitulo 9

El día que su corazón latió por segunda vez.

-¿Disculpa?- Chiaki estaba aturdida y no entendió lo que le acababa de preguntarle Zenki.

-Chiaki son solo humanos, puedo encargarme de ellos fácilmente y ambos nos beneficiamos…tú te liberas de esos idiotas y llevas tu vida "normal" y tú a mi me devuelves a mi verdadera forma-

-¿Qué?...oh ya veo, esta es tu manera de ver las cosas, ¿no es así Zenki? Como siempre pensando que todo se puede resolver a la fuerza, ¿esta es tu manera de ver las cosas diferentes? ¡Pues yo sigo viendo al mismo idiota que solo piensa en pelear!...es por eso que quiero que te vayas Zenki, ¡porque lo que harás es meterme en problemas en vez de ayudarme!- Chiaki se levantó enojada de su asiento y se fue a su habitación, pero antes de encerrarse de nuevo exclamó- Esa es la gran diferencia entre tú y Goki Zenki, ¡él es mucho mejor que tú!-y de un solo portazo la conversación terminó.

Zenki se quedó aturdido ante lo que acababa de escuchar. Jamás pensó que intentara decirle lo que estaba sintiendo en ese momento y fue por eso que cambió de conversación de repente pero en su corazón sintió un frio, un temblor que le estremeció los huesos con la última frase que había escuchado de ella, Goki era mejor que él ¿pero cómo y en qué?, ¡él era el gran Zenki y Goki era solo su compañero de batalla!, sencillamente no entendía lo que le pasaba a esa chica. Enojado fue a su habitación, se colocó una camisa y los zapatos y después se fue del apartamento sin rumbo fijo. Caminando por las calles de Tokio pensando en el suceso con Chiaki, Zenki sin quererlo fue a dar a la cafetería de la abuela Nagi, al levantar la mirada la vio dentro del local así que aprovechó en ir hasta allá que estar vagando por las aceras. Al entrar, la abuela al principio se asustó creyendo que era uno de los maleantes que venía a cobrarle pero después de ver que era Zenki, le extraño su presencia.

-¿Zenki-san que hace aquí? Le dije que hoy no habría trabajo y que tenía el día libre-

-Lo sé, solo que tuve un problema y como venia caminando por aquí cerca y vi que estaba aquí decidí venir para ayudarla- dijo él si sacar las manos de los bolsillos y observando hacia otro lado.

-Zenki-san ¿qué tiene? Lo veo triste y pensativo… ¿Acaso tuvo una discusión con Chiaki-shotto?- la anciana enseguida observó al hombre que estaba a su lado y notó que estaba aturdido ante la pregunta, había dado en el blanco.

-¡Claro que no! Yo con esa niña no tengo nada que ver….y ella conmigo tampoco- exclamó con un suspiro, sabía que no podía ocultarlo, se le notaba en la cara que su problema era con ella.

-¿Ah no? Pues como se ve tan interesado en ella pensé que seguramente habrían discutido por algo- la abuela no dejaba de acomodar los papeles que se encontraban en la mesa, tenía la sensación de que seguramente le estaba dando en el punto.

-¡Yo no estoy interesado en esa niña mocosa! ¡Es muy malcriada, gritona, mandona, una tonta y una loca!….-Suspirando se volteó en dirección donde estaba la vitrina, los recuerdos de lo que pasó el día anterior volvían a su mente, las miradas indiscretas, la sensación extraña que le producía al estar cerca de ella, las ganas de decirle lo hermosa que se veía ahora.- Ella no entiende lo que soy…-

-¿y tu entiendes lo que es ella? ¿Sabes por qué actúa así?-

-¡Ella es así porque si! Nunca escucha lo que le tengo que decir, siempre me reclama por que intento ayudarla, siempre me trata como si yo no supiera lo que pasa, siempre...intenta dominarme y eso no me gusta-

-y dime Zenki-san ¿tú crees que la forma en que tratas de resolver las cosas son de la manera correcta?-

-¡Claro! Es decir…siempre he solucionado las cosas a mi manera y así es como me resulta, yo…- en ese instante la imagen de Goki vino a su mente. A cambio de él, Goki siempre había sido pacifico, intentando solucionar las cosas de una manera inteligente sin la necesidad de ir a los golpes, era por eso que los humanos lo aceptaban entre ellos porque no lo veían como una bestia salida de control que lo único que deseaba era comer y satisfacer su ego. En ese momento sintió una punzada en el corazón, sentía dolor pero no es el que experimentaba cuando salía herido de una batalla, era diferente, que venía de adentro de su ser.

-¿Zenki-san?- la abuela Nagi había notado que Zenki se apretaba la zona de su pecho comenzando a respirar fatigosamente, vio que su rostro se tornaba pálido y comenzaba a sudar de repente, ella se paró de su silla y fue ayudarlo pero al tocarlo sintió como el cuerpo de él se desplomaba en sus brazos.

Chiaki estaba en la cocina preparándose algo de comer, mientras picaba las zanahorias con ímpetu se acordaba de las palabras de Zenki, "¿Cómo se le ocurre resolver todos sus problemas a golpes? se notaba que nunca había vivido una vida decente, claro él era una bestia que fue capturada por su ancestro para su uso nunca sabría lo que es vivir con problemas, tener una familia, convivir con las personas a su alrededor, pensar, sentir los sentimientos que su corazón le mostrase, lo más probable es que ni siquiera tuviera ese órgano", los pensamientos iban y venían sin salir de su mente.

Mientras descargaba su ira ahora en la tabla vacía de cortar, Sayaka llegaba de la universidad junto con Ako y Ayame, todas venían contentas hablando cuando al momento notaron a Chiaki apuñaleando la tabla y gritando -¡Tonto tonto tonto!-

-¿Chiaki te sientes bien?-preguntó Sayaka atemorizada por el comportamiento de su amiga.

-No Sayaka, no estoy bien… ¡estoy harta de ese ser que se atravesó en mi vida! ¡Por culpa de él es que dejé de ser alguien normal! ¡No sé como el amo Ozuno pudo aguantarlo y hacerlo su shikigami!... ¡Como desearía que volviera a la roca donde nunca debió salir y jamás haberlo conocido!-

Todas sabían que se refería a Zenki, al parecer habían tenido una discusión pero esta vez parecía diferente, Chiaki se mostraba herida y enojada por algo más allá de una tonta pelea. Ako se acercó a su amiga para intentar consolarla ya que inmediatamente que dejo de hablar, se volteó para picar la cebolla, era obvio que no quería que la vieran llorar por un hombre otra vez.

-No te preocupes Ako, es…es la cebolla que me hace llorar- decía más tranquila.

-tranquila Chiaki, te comprendemos- Ako abrazó a su amiga en señal de solidaridad, no dejaría que se sintiera sola en esos momentos pero el ruido incesante de un teléfono rompió el momento de fraternidad.

-¿Quién será que este llamando tan urgente?- Ayame, quien era la que estaba más cerca de la sala fue a contestar el teléfono, al principio estaba bien pero mediante los minutos pasaban su rostro fue transformándose cada vez más en preocupación hasta que un sobresaltado -¿¡Queeee!- llamó la atención de las chicas.