Pasaron los minutos y en el aula 2-F todos se encontraban esperando a que llegara su profesor de matemáticas, Akane, ya más tranquila gracias a aquella charla con su amigo de la pañoleta y ese debate mental con ella misma, se encontraba en su asiento charlando amenamente con Yuka y Sayuri.
Por otro lado Ukyo esperaba en su pupitre, se encontraba sumamente satisfecha, pues organizó un reencuentro casual entre los prometidos, algo natural y que no se viera para nada planeado, no cabía en sí de la emoción que sentía, la chica se creía Cupido.
– Buenos días jóvenes – habló el profesor mientras hacía acto de presencia y los alumnos se acomodaban en sus correspondientes asientos – Lamento mucho la tardanza pero me han distraído un poco en la dirección, al parecer han hecho algunas modificaciones sobre el listado de alumnos del 2-F un alumno nuevo o algo así. En fin comencemos con la clase.
El profesor tomó asiento y comenzó a pasar asistencia, Akane esperaba pacientemente sin realmente prestar mucha atención a los nombres, hasta que escucho uno en particular.
– Saotome Ranma – dijo el profesor.
Automáticamente todas las miradas del alumnado se posaron sobre la peli-azul la cual se sonrojó al instante y desvío la mirada a su libro, se dio un cuchicheo insoportable para la Tendo menor.
– Jóvenes les pido orden por favor ¿No se encuentra Saotome? Bueno... –exclamó y prosiguió en lo suyo.
Tendo se encontraba tan incómoda que apenas pudo musitar un leve "presente" cuando llegó su turno, una vez terminado el asunto de la asistencia el profesor se dedicó a dar su clase con naturalidad.
El resto de las clases fue exactamente lo mismo, pasaban asistencia y nombraban a Ranma, pero para suerte de Akane sus compañeros de aula eran más conscientes de lo que había pasado entre la joven pareja de prometidos, así que la sorpresa y el cuchicheo duro tan sólo la primera hora.
Las horas pasaban lentas, Akane deseaba que tal noticia no se dispersara por la escuela, ya que eso conllevaba a que todo el mundo la mirara indiscretamente y se inventará una historia totalmente falsa. Si algo odiaba la Tendo menor era ser el centro de atención sobre todo en cosas que generaban chismes, y precisamente esto era una mina de oro para los chismosos.
Para su mala suerte la noticia de que Ranma había regresado se expandió tan rápidamente que para la hora del almuerzo la mitad de la escuela ya estaba enterada del asunto. En los pasillos todos miraban a Akane caminar junto con Ukyo y cotilleaban, no era necesario ser un genio para saber que hablaban de la boda o de teorías sobre el por qué del regreso del artista marcial. Había ocasiones en que las detenían para preguntar sobre el tema, Akane poco a poco iba perdiendo la paciencia, más sin embargo pasaba de las personas y seguía con su camino. Ukyo no pasó por alto que cada vez que alguien le preguntaba la Tendo menor apretaba con fuerza sus puños, hasta el punto de casi dejarlos blancos; la estaban llevando a su límite. pero sabía que la única forma de ponerle fin a eso era que su amiga hiciera una de sus rabietas, así al menos la dejarían en paz por ese día.
Al finalizar las clases la peli-azul se encontraba sumamente agobiada. Tomó sus cosas y se dirigió hacia su amiga que la esperaba ya fuera del aula. Al salir, automáticamente todas las miradas se posaron sobre ellas, y se dio un muy mal disimulado chucheo – por enésima vez en el día – Akane trato de ignorarlo, sin embargo aquello no le estaba dando resultados.
– Yo pienso que regresó solamente para heredar el dojo, mírala bien ¿tú crees que un chico como Saotome-kun se fijaría en ella? Y más con lo agresiva y poco femenina que es – exclamaba una chica de tercer año mientras miraba de arriba a abajo a Akane despectivamente.
Esas palabras, esa mirada, esa chica terminó con la paciencia y cordura de la peli-azul.
Velozmente y casi por obra de teletransporte la joven Tendo apareció delante de la chica propinando un fuerte golpe a la pared entre en el cuello y el hombro de la mujer, haciendo un hoyo al contacto y dejando a todos perplejos, inclusive a la joven Kuonji.
– Si vuelves a decir una estupidez como esa – le susurró Akane mientras la miraba de reojo llena de furia y frialdad asustando mucho a la muchacha – no tendré consideración y destrozaré tu lindo y femenino rostro.
Sin más salió de ese lugar seguida por su amiga.
Ukyo notó cómo la peli-azul comenzaba a relajarse y seguía su camino. Ambas se dirigían al Ucchan's en sumo silencio, concentradas en sus propios asuntos.
La cocinera de okonomiyaki meditaba la forma de llevar a su acompañante al parque donde había quedado con el Saotome menor a las 05:30, pues era una tarea complicada y ahora más debido al disgusto que la habían hecho pasar en la escuela. Aún así se atrevió a hablar.
– Qué día ¿eh Ak-chan?
–Y que lo digas –respondió Tendo con semblante serio. Ya no estaba enojada, pero tenía muchas dudas sobre su día, así que guardaron silencio unos minutos más.
Al llegar al restaurante, la Tendo subió y recogió sus cosas para irse a casa, estaba agotada y quería descansar en su habitación. Pero antes de irse quería hablar con su amiga de todo lo pasado.
– Ukyo– la llamo la peli-azul nuevamente en tono serio.
– ¿Qué sucede Ak-chan?
– Bueno es que... – Akane aun tenía una batalla mental sobre contarle o no sus sospechas de que Ranma había regresado antes de lo previsto y había estado en la escuela, no quería verse paranoica – ¿Tú a qué crees que se deba que Ranma aparezca en listas nuevamente? – preguntó, supuso que sería lo indicado empezar por lo obvio.
Ukyo se tenso un poco, pero su amiga paso desapercibida del acto, así que automáticamente se tranquilizo.
– Es muy obvio que es porque hoy regresa, Akane-chan.
– Pero... ¿apareció así mágicamente?
– Tal vez tu tía fue a inscribirlo mientras estábamos en la enfermería – le contestó, realmente ella no sabía nada de la transferencia de Ranma, así que no mentía.
– Pero en ese caso ¿no estarían las listas hasta mañana? – insistió la peli-azul.
– Akane-chan estas portándote muy paranoica, puede que haya ido ayer antes de llegar a tu casa, pudo haber llamado a la escuela o algo similar, no lo sé, pero lo que sí sé es que tienes que relajarte un poco, no es bueno que estés así. Dime ¿qué te preocupa? – hablo tranquilamente y viéndola con compresión.
– Es sólo que, ha pasado tanto tiempo – suspiro la pequeña Tendo – No sé como vaya a reaccionar.
Ukyo sonrió y la tomo de la mano para brindarle seguridad.
–Estoy muy segura de que todo saldrá bien ¿de acuerdo? – Akane sólo asintió – Bien ¿qué te parece si vamos por un helado para calmar esos nervios?
Aceptó, pero pidió que fueran a su casa para cambiarse de ropa, emprendieron camino hacia el dojo en un cómodo silencio, al llegar las recibió Nodoka la cual muy amable invito a Ukyo a tomar té con ella mientras Akane iba a vestirse.
La menor de las Tendo fue directamente a su habitación y buscó algo qué ponerse. Opto por usar una blusa de manga larga rosa claro y en cima de esta un vestido magenta, le sentaba bastante bien ya que se acoplaba perfectamente a su cuerpo un poco más desarrollado. Bajó y se puso a platicar un poco con su tía.
– Y díganme ¿qué tal su día? – Preguntó mientras le servía té a la peli-azul, la cual suspiró con pesar – ¿Pasó algo malo?
–No me digas que estás así porque Kuno-chan te gano hermanita – dijo burlona Nabiki que apenas llegaba de la escuela.
– ¿Cómo? – preguntó sorprendida Nodoka pues Kasumi le había platicado la situación de la joven. – ¿Eso quiere decir que tú y... Y él...?
–Para nada señora Saotome – interrumpió sutilmente Ukyo – Ryoga llegó justo a tiempo para evitar un tragedia.
– Además, Kuno-sempai solo logró golpearme porque me distraje – aclaró Akane, cruzándose de brazos y girando su rostro.
– ¿Y a qué se debe eso hermanita?
– Pues sentí un aura de batalla muy poderosa, fue algo alarmante, creí que iba a atacarnos y me distraje buscando al portador de tal poder– alegó la menor.
Nabiki hizo un gesto dándole a entender que no le creía, a lo cual Akane respondió con un puchero casi imperceptible.
– Uc-chan tú también la sentiste ¿no? Por eso te alejaste del lugar de la pelea, para buscarla ¿verdad?
La aludida se tenso al oír a su amiga, claro que sintió el aura y encontró al portador de ésta, pero no podía decirle que era cierto y que dicha aura pertenecía a su prometido.
– Así es pero no encontré nada – mintió la castaña intentando sonar tranquila mas no lográndolo, como no quería seguir con el interrogatorio, se levantó – Mejor vayámonos antes de que se haga tarde. Muchas gracias por el té, con permiso.
Tomó a Akane del brazo haciendo que se levantara y salieron de ahí a toda velocidad, dejado a una Nodoka confusa y una Nabiki divertida.
– Nabiki-chan – habló la matriarca – ¿Es que acaso pasó algo más que ese par no quisiera contarme?
– Pues verá tía...
La mediana de las Tendo le contó a su tía todo lo sucedido en la escuela a más detalle, desde cómo Ranma se había escondido hasta como Akane amenazó a la chica de tercer año.
– Vaya – exclamó la esposa de Genma – pero aún así ¿ellos no se han visto?
– No por el momento – dijo para posteriormente beber un poco de té – Pero pronto tía, pronto.
El dúo de amigas había llegado a la heladería a las 05:00 p.m se sentaron y comieron mientras platicaban sobre temas escolares. Al terminar decidieron dar un paseo por el parque.
En un lugar no muy lejos de ahí se encontraba nuestro artista marcial, sentado en una banca cerca de la fuente, esperando divisar a su prometida y a su amiga. Estaba hecho un manojo de nervios, pero no se echaría para atrás, necesitaba ver a su marimacho de una buena vez.
Akane por fin relajada miraba su entorno con mucha admiración, parecía que no había recorrido ese parque cientos de veces.
Al pasar cerca de la fuente, se encontró con algo inusual, algo que la hizo quedarse estática, cosa que llamó la atención de Ukyo la cual miró en dirección hacia donde su amiga lo hacía y una sonrisa se dibujó en sus labios. Akane parpadeó un par de veces y giró su rostro para verla, ésta sin dejar de sonreír asintió con la cabeza.
La Tendo miro la distancia, sólo los separaba unos cuantos metros, sin pensarlo más lo llamó mientras su corazón latía rápidamente:
– ¡Ranma! – gritó.
El aludido reconoció la dulce voz de su prometida que hacía a su corazón dar un vuelco, giro su rostro y la vio, por instinto sonrió y terminó imitándole.
– ¡Akane!
– ¡Ranma! – volvió a gritar mientras avanzaba corriendo hacia él.
– ¡Akane! – respondió y de igual manera corrió en su dirección.
– ¡Ranma!
– ¡Akane!– el azabache notó que ella sonreía como él, estaba que no cabía en sí de la emoción.
Pero de repente...
– ¡Ranma! – la voz de Akane se transformó, él miro sus ojos, ya no irradiaban felicidad como hacia menos de un minuto sino una especie de rencor y un tanto de tristeza.
– ¿Akane?– dijo él mientras paraba en seco y la veía con duda y temor.
– ¡Raaaanmaa! – gritó y acelero su paso.
Y él lo supo, Akane estaba enfadada, se tenso de inmediato e intentó calmarla un poco antes del impacto.
– No, no Akane, por favor, esper...
No terminó la frase pues ella lo golpeó con tal fuerza que salió volando directo a una pared que se encontraba a unos metros de ahí. Ukyo cerró los ojos y sonrío divertida «Se lo merece» pensó. Él se paró molesto y corrió hacia su prometida, mirándola con el ceño fruncido.
– ¡¿Qué demonios te pas...
No terminó una vez más pues la peli-azul se había lanzado hacia él, rodeándolo por la cintura con ambos brazos, escondiendo su cara en su pecho. Él se quedó en estado de shock unos segundos, pero rápidamente al reaccionar, posó ambas manos en la espalda de la chica, acercándola hacia él.
Por fin la espera había finalizado había esperando tanto por esto, Ranma había vuelto, estaba ahí, en Nerima con ella, abrazándola con mucha fuerza y cariño, no cabía en sí de tanta felicidad.
Akane profundizó más el abrazo llevando sus brazos al cuello del joven, él bajó sus manos hacia la cintura de ella, la levanto y apretó un poco más a su ser.
Por fin estaba ahí, por fin podía estar cerca de ella, y vaya que estaban cerca, no podía creerlo, ¡se estaban abrazando! Por su propia voluntad, nadie los había obligado y lo mejor es que ella fue quien lo abrazó a él en primer lugar, estaba tan contento.
Akane escondió su rostro en el cuello de Ranma mientras lo abrazaba un poco más fuerte, como si tuviera miedo de que él se fuera de nuevo, el joven se tensó al sentir la respiración de su prometida en su cuello, le puso los vellos de punta.
Lo pensó un momento ¿así de sencillo iba a ser todo? Sí, estaba de vuelta, regreso porque se había ido, estaba ahí con ella, pero la había abandonado en Nerima durante dos largos años, dejándola con la bola de locos que trajo consigo y ni hablar de lo que la hizo pasar en la escuela con sus compañeros ¿Lo iba a perdonar así de fácil?
Ranma apoyo su barbilla en la sien de la chica y la estrecho más a su ser mientras acariciaba con afecto su espalda.
Dudo un instante ¿estaba bien estar feliz o debía enojarse? De acuerdo, no dudaba de su felicidad porque siendo sinceros la extrañó más que a nada y más que a nadie y ésta lo abrazaba con mucha fuerza, como temiendo de que se apartara de su lado una vez más; pero no iba a negar estaba un poco decepcionado y molesto, porque minutos atrás le había proporcionado un tremendo golpe que hizo que se estrellara con la pared, ¿Cómo no sentirse confundido?
Ya no sabía que sentir ¿Por qué siempre se complicaba ella misma la vida? Ahora estaba enojándose de nuevo por sus propios pensamientos, y no sabía si eso era lo correcto. Tenía que sopesar las consecuencias, si se enojaba, tendría que alejarse de los brazos de su prometido, de su calor y volvería a sentirse desprotegida y sola, como en estos dos años. Tal vez y sólo tal vez, si no actuaba de forma impulsiva podría hablar con Ranma, exigirle de forma pacífica las respuestas a cada uno de sus cuestionamientos y, sólo tal vez por fin podrían tener un compromiso común y corriente, sin tantos pleitos e insultos sin sentido. ¡Al demonio todo! No iba a echar esto a perder. Había extrañado tanto a su prometido.
No sabía cual emoción era más fuerte, pero entonces lo sintió. Sintió un líquido tibio cayendo por su hombro, ese líquido, que le indicaba que Akane estaba llorando y supo que estaba más que feliz, pues su marimacho le había extrañado casi tanto como él a ella.
¡Konnichiwa! Por fin después de mil años les traigo la continuación de este fanfic, es algo corta pero espero que les guste, la hice con mucho cariño.
Quiero pedirles una sincera disculpa por dejar un abandonado este proyecto, he tenido unos problemitas y más aparte la escuela me tenía sumamente ocupada sin mencionar que me quede sin inspiración un buen rato, pero espero que a partir de ahora pueda actualizar más constantemente. Por mi parte nada más que añadir. Matta ne! :D
