¡Hola a todas! :3

Bien, ya sé deben querer matarme, pero entenderan que cuando tienes un bloqueo, así desees continuar es imposible. Pero, ¡ya se solucionó! Y aquí me tienen con una nueva entrega. Muchísimas gracias por las palabras de apoyo y comprensión, se los agradesco de todo corazón. 3

Sin más, ¡a leer!


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A Year Whitout Rain

By:

Ann U.

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Capítulo IX.

¿Qué podría ser peor?

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Todos le dirigieron miradas atónitas y curiosas, inclusive las chicas no le observaban con seducción, sino más bien con sorpresa. No bufó, tampoco gruñó ni lanzó sus conocidos monosílabos.

Él simplemente no estaba de humor, y es que, hacía tres días que él no había puesto un pie en la universidad, y su aspecto lucía tan cansado…

Simplemente se odiaba, cuando volvió a su hogar, después de las palabras de ella. Se gritó a sí mismo. "Estúpido" se reclamó, y no pudo evitarlo. Eso era, un pobre imbécil que había creído que aquella mujer era diferente, que había creído que ella parecía quererlo.

Maldita sea, hacía tanto que no había sonreído, y es que en verdad lo había hecho. Las sonrisas de ella le hacían sonreír. Sus gestos y su vitalidad iluminaban la oscuridad de la que se había llenado su vida.

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—Como pude haber sido tan estúpido…—siseó con odio.

Él la odiaba, claro, debió haberlo imaginado: la grandiosa Sakura Haruno, la que salía en la lista de los diez mejores médicos del siglo en la revista Forbes, había jugado. Así de simple. Y él, se había enamorado, de ella: de Haruno.

Y se odió aún más, cuando descubrió que las palabras de ella contenían algo de razón. Ellos no eran nada. ¡Ni siquiera se habían besado, joder! Quizás ella sólo quería ser su amiga, o al menos llevarse bien con él. Sin embargo, vio cosas donde no eran y por eso se encontraba en aquella patética situación.

Algo en su interior le había hecho pensar que ella le correspondía. Por algo sentía celos cuando una chica se le acercaba. Oh, claro que lo había notado… que ella no se haya dado cuenta ya era otra historia. Ella era de Japón… ¿Qué hubiera sucedido si la hubiera conocido cuando era más joven o cuando era más niño? Si la hubiera conocido cuando era un adolescente… como Itachi conoció a Ino. Sabía que su hermano —antes de la llegada de la Yamanaka— era frío e insensible, sabía que sufría… pero, él había visto luz en aquella chica de cabellos rubios.

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¿Habría sucedido lo mismo con él?

Ella habría querido seguir medicina desde joven… quizás le habría ayudado a enfrentar a su padre… porque, aunque pareciese que el fuera un tipo fuerte e intimidante, la realidad era otra…

Él era el más débil de todos.

Ella le había hecho recordar quien era en realidad. Sonrió con sorna, aunque no lo admitiese algo en su interior —algo que estaba renaciendo— había muerto. Seguramente ahora ella estaría en Japón, disfrutando su gloriosa vida de prodigio. Siendo respetaba y observada con ojos de admiración, es más, quizás tendría novio o algo por el estilo…

Pensarlo lo enfureció. Era realmente paradójico… la chica que le gustaba no se interesaba ni un poco por él.

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Eso era lo que él creía, que Sakura estuviese feliz, disfrutando… nada más lejos de la realidad.

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Destino: Tokio, Japón.

"Señores pasajeros, como estaba previsto en nuestro itinerario de escalas, estaremos arribando en unos minutos en París, Francia. Les pedimos por favor abrochar sus cinturones de seguridad. Gracias."

La azafata pasaba por todos los asientos verificando que la orden del piloto fuese cumplida, más una joven de cabellos rosáceos se hallaba profundamente dormida, observó un poco más su rostro, al parecer habría estado llorando, al juzgar por los caminos que habían formado las lágrimas en su rostro.

—Señorita…—llamó suavemente. La chica pareció removerse, hasta que abrió los ojos y se enderezó. Aquellos fanales verdosos estaban rojos e hinchados. —Pronto aterrizaremos en Francia… es una escala del viaje, por favor, abróchese su cinturón de seguridad—pidió con una suave sonrisa.

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Nueva York.

—Joder, parezco un estúpido adolescente —siseó.—Hn, ella no lo vale… debo retomar mi vida, ponerme al día con los estudios, no puedo perder la beca.

El Uchiha se hallaba en uno de los jardines de Yale. No había entrado clases, no tenía ganas de hacer nada, quizá debería intentar hacerlo de nuevo… coger restos de una botella e intentar cortarse, para luego…

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—¡Eh, el que tiene cara de estúpido!

Le dolieron los oídos, en su vida había escuchado una voz tan chillona, molesto —por haberlo interrumpido en sus planes de suicidio— le dirigió una mirada matadora al tipo que había osado hablarle así. Se encontró con un muchacho de su misma edad, rubio y de ojos azules, el cual venía acompañado de Hyüga, la conocía.

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—L-Lo siento, Sasuke-san— tartamudeó ella.—Disculpa a N-Naruto-kun, él solo…

—¡Pero Hinata-chan, porqué el teme de Sasuke debería disculparme!

Un momento, pensó el, ¿acaso el gritón ese lo conocía?, él no estaba de humor.

Se paró de donde se había desplomado, para poder irse.

No entraría a la siguiente clase. Tan sólo… quería que lo dejaran en paz. Sonrió con ironía, él no aprendía la lección, había decido confiar en sus instintos y dejar que ella se le acercara, que ella estuviera a su lado. Algo en su interior le decía que aquello era efímero, pero prefirió creer que Sakura era diferente a los de su familia.

Cuan equivocado estaba.

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—Oe, ¿quién te dijo que podías irte?

Sasuke volteó enfurecido, dispuesto a decirle un par de cosas al tipo que se atrevía a tutearlo. Ante esto, Hinata palideció, nada bueno saldría de esto, y ella lo sabía. Había tratado de que el rubio se acercara con más sutileza al moreno, más sus esfuerzos habían sido en vano. Sabia del carácter de Naruto. No lo conocía mucho, pero al menos entendía su carácter. Dentro de su mar de pensamientos, recordó como había encarado a aquella chica en Suna.

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Flash Back.

Algo le había hecho opresión en el pecho al ver a aquella rubia platinada sonreírle descaradamente a Naruto y por sobre todo, ¡besarlo! Sí, aquella tipa se había atrevido, y como nunca antes se enfureció, y dio grandes pasos hacia Naruto.

Su padre siempre le había recriminado su falta de carácter, pero hoy sería diferente, demostraría que tenía el carácter de un Hyüga.

—N-Naruto-kun, ¿Por qué te demorabas tanto? —preguntó acercándose a ellos y tomando del brazo al rubio. Ante esto, la muchacha de cabellos platinados adquirió un gesto de molestia.

—¿Y tú quién eres? —preguntó la muchacha.

—Y-Yo acompaño a Naruto-kun, la que sale sobrando eres tú, y si me disculpas, él se veía muy incómodo mientras lo acosabas.

La chica y el rubio se quedaron boquiabiertos. A Naruto le brillaron sus fanales azulados, ¡vaya carácter que había tenido escondido! ¡Hinata era un mar de sorpresas!

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—Tú no eres la novia de Naruto, niña —respondió mientras tomaba el de ojos azules del otro brazo posesivamente. Ante esto, y viendo que la situación parecía ir a mayores, el Namikaze se soltó gentilmente.

—Discúlpame Shion, pero… he venido con Hinata y no quiero hacerle un desplante. Eres muy linda, de veras, pero no me vuelvas a besar sin mi consentimiento ¿sí? Vamos, Hinata-chan.

Naruto la jaló de la mano a una ruborizada Hinata, dejando de lado a una sorprendida y rechaza Shion.

Cuando volvieron a su mesa, Hinata no pudo evitar ocultar el rostro, aquello había sido demasiado para ella, dios, ¿Qué estaría pensando Naruto?

—N-Naruto-kun y-yo… l-lo siento p-pero…

—Woah, ¡qué carácter Hina-chan! Te veías muy mona enojada.

—¿Eh?

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La Hyüga parpadeó confundida. ¿Acaso él no estaba molesto?

—Hinata-chan, yo debí parar a esa chica antes —mencionó el rubio poniéndose seri.—No quiero que haya malentendidos entre nosotros, de veras, porque tú me gustas. Sería genial conocerte, ¿qué opinas?

¿Le gustaba a Naruto?

¿Ella?

Una gran felicidad la llenó, su corazón palpitó fuertemente ante aquellas palabras, no se podía explicar, cómo unas simples palabras la habían hecho —en ese momento— la chica más feliz del mundo.

—Y-Yo… también quiero que nos conozcamos Naruto-kun…

Los dos se sonrieron, y el rubio la arrastró a la pista de baile de Suna.

End Flash Back.

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—Hinata, no es momento de recordar eso —se reprendió a si misma por tal acción, ya tendría tiempo después.

—Hn, me largo.

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El pelinegro estaba a punto de irse, más una mano en un su brazo lo detuvo. Aquel rubio escandaloso lo había detenido.

—Tú no te vas, no hasta que hablemos —expresó el de ojos azules con expresión seria.

—¿Qué diablos quieres? ¿Acaso te conozco, estúpido? —escupió de mala gana.

—Tú no, pero yo sí. Soy Naruto Namikaze, Kakashi-sensei ya me había hablado de ti, de veras.

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La sorpresa de Sasuke no fue detectada por ellos, pero vaya que aquello lo había agarrado por desprevino, seguramente era el hijo de Minato. Recordaba que Kakashi le había pedido que se volviera su "amigo". Quizá antes lo habría reconsiderado.

Cuando estabas con Sakura; cuando ella, con una sencilla sonrisa, te enseño a ser mas humano.

Ignoró a la estúpida voz de su conciencia.

Dios, hacía tanto que no se sentía así. Totalmente vacío. No podía entender porque ella había entrado tan pronto en su corazón. Siempre se consideró una persona calculadora y fría. Creía que todo aquel sufrimiento había calado en él y le había enseñado a desechar los sentimientos. Más no era así, ella, esa molesta había logrado…

… enamorarlo.

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Joder.

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—Hn, que quieres… —musitó, harto de pensar en ella.

—Kakashi-sensei está muy preocupado por ti —dijo el rubio. —Al parecer… él te ve como al hijo que perdió.

La sonrisa melancólica del de ojos azules hizo que algo se removiera en él.

¿Kakashi había tenido un hijo? Pero, jamás se lo había dicho. Debía ser una broma.

—Seguramente piensas que es una broma —adivinó Naruto, —ojalá y así fuera. Te pareces mucho a él Sasuke… Obito, él era como tú.

Obito…

Acaso él dijo… ¿Obito?

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Inesperadas imágenes recorrieron su mente, una película pareció proyectarse dentro de él. Una mueca de sorpresa se formó en su rostro, y ante un anonadado Naruto, él dio media vuelta y corrió a la oficina de Kakashi.

—¡Hey, teme! No he terminado contigo, ¡espera!

El Uchiha ya no escuchaba.

¡Esto debía ser una broma! No podía ser cierto…

Kakashi no pudo haberlo engañado, todo debía ser una coincidencia. ¡Carajo, debía ser así! ¿Es que acaso todo lo que creía cierto era una farsa?

—Obito.

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Él recordaba… hace tanto ya de eso. Un muchacho de ojos muy negros y cabello de igual color; un joven hiperactivo y lleno de vida, muy opuesto a los tradicionalistas… Uchiha.

Obito…

¿Kakashi Hatake?

No, quizá sería más correcto decirle tío.

Se abrió paso en las imponentes puertas de la firma Namikaze&Hatake. Sus ojos estaba fríos, endurecidos… parecían impenetrables. Abrió fuertemente la puerta de la oficina del peliplateado, éste lo miró con sorpresa al notar la agresividad del pelinegro.

—¿Sucede algo, Sasuke? —preguntó.

—Sabes… sabes muy bien que odio las mentiras, conoces porqué desprecio a mi familia y aun así… —siseó.

Kakashi se puso serio, presentía que algo malo ocurriría, se levantó del cómodo sillón en el que estaba. —Sasuke, habla claro.

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El muchacho pareció soltar una risa irónica.

—¿Hablar claro, dices? Entonces, ¿por qué nunca hablaste claro, tío?

Sin decir más, y dirigiéndole una mirada de odio y decepción el menor de los Uchiha salió de la oficina azotando la puerta, murmurando un "no volverás a verme jamás…" dejando a un perplejo Kakashi que no salía de su asombro.

—Sasuke, él ya lo sabe —murmuró. —No pensé que se enteraría tan rápido.

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La primera vez que se conocieron Sasuke desconfió de él. Y es que, no le creyó el cuento del "amigo solidario". Cuando le dijo, "Hatake", ciertamente le había recordado al apellido de soltera de su madre —apellido que seguramente utilizaría ahora— sin embargo, debía de ser una coincidencia. Ni que la familia de su madre fuera la única apellidada Hatake en toda la nación.

¿Cómo es posible que no lo haya recordado?

Ah, quizás porque no veía a su querido tío desde que tenía que tenía dos años. El hecho de que su madre no lo nombrara a menudo tampoco había ayudado.

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El mundo era un pañuelo.

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¿Acaso todo estaba en su contra? Primero Sakura, ahora Kakashi. La vida se ensañaba con él, seguramente habría cometido un gran crimen en su vida pasada.

La mirada de Sasuke nunca había estado tan dura y vacía como en esta ocasión. Quizás ya no habría nadie que lo hiciera escapar de la oscuridad en la que estaba volviendo a sumergirse.

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—Dios… que viaje —susurró. Sus pies se habían entumecido y se sentía un poco mareada. Observó el aeropuerto sin mayor interés, estúpida escala en París. Ella ya debería estar en Japón, pero no, debía estar ahí y hacer más larga su tortura.

Bueno, ella se lo merecía.

¿En qué diablos había pensado cuándo aceptó ir a Japón?

Claro… ella era una idiota.

Quería jugar a la heroína, a la hada madrina. Realidad, Sakura. Terminaste dañando al hombre más maravilloso que habías conocido.

Sasuke no era el tipo encantador y detallista. Pero, tenía tantas cualidades que te atraían. Sin mencionar su físico…

—¿En qué diablos estoy pensando? —se preguntó la muchacha de pelo rosa en tono irónico. Sus ojos volvían a cristalizarse, estaba a punto de echarse a llorar.

La Haruno se derrumbó en un cómodo sillón de la sala de espera del aeropuerto, tenía una hora antes de volver a subir. Escondió su rostro entre sus manos.

Ella se lo merecía. Se merecía todo lo que estaba pasando. Era su culpa, por mentirle a Sasuke.

El tiempo requerido pasó en un instante. Escuchó la mecánica voz llamando a los pasajeros de su vuelo. Sin ánimos, volvió a subir al avión. Se acomodó y soltó un suspiro de cansancio, ¿para qué deseaba llegar a Japón?... Su condena sería aún peor…

—Hey, ¡hola! —saludó femenina voz habló a su costado.

—¿Eh? —volteó, algo sorprendida por el repentino saludo y observó a una bella mujer, de cabellos rubios e impactantes ojos celestes. La chica le devolvió una sonrisa.

—Al parecer nos sentaremos juntas en el vuelo —sonrió—.Yo viajo de París a Japón, terminé con algunos negocios pendiente. Y bien, ¿cómo te llamas?

—Sakura Haruno —respondió la de ojos verdes con una diminuta sonrisa. La rubia era hiperactiva y animada, algo de su alegre carácter pareció reanimarte.

—Mucho gusto, Sakura —dijo ella—. Soy Ino Uchiha.

La pequeña sonrisa de la médico desapareció al instante, siendo reemplazada por una mueca de inesperada sorpresa.

¿Acaso el destino conspiraba en su contra?

Estaba segura… que ella era la esposa de Itachi Uchiha, el hermano mayor de Sasuke.

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—Sasuke-chan, llegaste temprano… —comentó Naoko al verlo.

Generalmente llegaba tarde, incluso ahora más, con la presencia de Sakura, iban a diversos lugares saliendo de clases. La anciana se sorprendió al no verlo con la pelirrosa, desde que ella había llegado estaban siempre juntos.

—Naoko-san —saludó el pelinegro con una voz fría.

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La mujer presintió que algo no estaba bien. Aquella voz… era más fría que la que tenía Sasuke antes de la llegada de la médico. Con su presencia, había podido notar que el Uchiha menor recobraba la vitalidad que había poseído de niño…

—Y… ¿Sakura-chan? —preguntó, con cierto temor.

Ante la mención, el muchacho pareció tensionarse.

—No la vuelvas a mencionar jamás, Naoko-san —siseó el pelinegro, arrastrando las palabras. Su tono era neutral, y su rostro no reflejaba el más mínimo cambio, pero…

… ella lo conocía, y sabía que Sasuke había tratado de esconder el resentimiento y decepción.

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Bien, ya no podía seguir así de patético. ¡Era ridículo! Suficiente había tenido con tres estúpidos días, preguntándose porqué Sakura se había largado de aquella manera. Debía recuperar el tiempo y ponerse al día con sus estudios. Sacó un libro al azar de su biblioteca, más al ver la portada, la ira volvió a sus ojos, y cogiendo el libro con fuerza, lo estrelló en la pared.

El arte de la cardiología.

Por: Sakura Haruno.

—Tsk… —bufó con notable fastidio.

Unos tímidos golpes llamaron a su puerta. Diablos, ¿quién podría ser? nadie sabía su dirección. Sólo Kakashi y ella. Su mente le jugó una mala pasada, y por un segundo imagino que era Sakura, sonriéndole y diciéndole que todo había sido una broma.

Una de muy mal gusto.

Omitiendo aquel pensamiento, abrió y se encontró a la persona jamás hubiera esperado.

Era… imposible.

Sus ojos se abrieron de sorpresa y no se molestó en ocultar su reacción.

—Sasuke-chan… —la voz femenina acarició su nombre con gran nostalgia.

Madre…

Mikoto Hatake —no más Uchiha— estaba parada en su puerta.

¿Qué podía ser peor?

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Nothes Annie´s

¿Y bien? Uhm ¡ya vamos llegando a lo bueno! Se apareció la madre de Sasuke, justamente en el peor momento. ¡Se encontraron Sakura con Ino en el avión! Pero... ¿porqué será que Sakura sabe quien es Ino? Sasuke jamás le habló de su pasado... ¿Porqué será? xD

Espero que haya sido de su agrado. Y ya saben, mi recompenza son los reviews, de verdad espero ver varios. Al menos una palabra, me hace saber que les agrada mi historia. Recuerden, tengas cuenta o no, puedes comentar.

¡Algo súper importante! ¿Se acuerdan que les mencioné el summary de un nuevo Fanfic llamado "Promesa"? ¡Lo estaré subiendo esta semana, creo que el viernes! Espero lo lean y me den un review, va a estar genial, se los aseguro, :)

Aquí dejo el summary de nuevo. :3

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Él tenía ocho años y ella dieciséis. Siempre la quiso para él. /—Cuando seas mayor seremos novios ¿sí? / —Hn, no me importa si lo dijiste para no herirme, pero fue una promesa, Sakura, y la vas a cumplir.

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Ahora sí, después de tanto. xD ¡Nos leemos!