¡Yo Protesto!

Después de saber que tendría que casarse con su propio hermano, Chris no soportó el abrazo de Wyatt. No lo quería cerca de ninguna manera, y menos saber que lo estaba tocando. Le dio asco; le dio miedo. En un arranque de ira que no pudo comprender, Chris empujó a su hermano y le soltó un golpe en el rostro.

"¡Soy tu hermano, diablos! Piensa en que lo que estás a punto de hacer no tiene nada de natural."

Wyatt sintió que un hilillo de sangre que caía desde su boca. No comprendía el comportamiento de Chris, en momentos se mostraba amoroso y quería recompensarlo sexualmente por haberlo salvado, y al siguiente se alejaba de él con golpes e insultos. ¿Qué importaba ya? Mientras tuviera a Leo secuestrado, podía obligar a Chris a casarse con él y entonces su plan empezaría a tener resultado. De todas maneras no podría soportar esa insolencia, y le regresó el golpe a su querubín.

"¡Yo soy tu dueño! He planeado la boda y se hará como yo digo. Te voy a dejar aquí para que pienses en el daño que me estás haciendo con tus palabras. Ya nos veremos en el cementerio para realizar la ceremonia. Te recuerdo que cualquier protesta tuya terminará en la muerte de nuestro padre. Si Leo muere será tu culpa."

"¿Cómo puedes decirme algo así?"

"Tú decides Christopher, las cartas están sobre la mesa: tu amor o el cadáver de papá."

Wyatt no tuve que decir nada más, ni esperar la contestación de su hermano menor. Simplemente lo dejó sólo en el cuarto para que pensara mejor en sus acciones.

Algunas horas después horas entraron varios demonios que reconoció como los guaridas más importantes del propio Wyatt. Ellos curaron a Chris, a la fuerza lo desnudaron y lo vistieron con el traje completamente blanco que le había mandando hacer Wyatt justo a la medida. Lo peinaron y lo fueron empujando por los pasillos del inframundo hasta que llegó a un viejo cementerio iluminado únicamente por antorchas. Ahí se había montado un altar sobre una de las tumbas y grupos de demonios se habían colocados a ambos lados del cementerio dejando un espacio en medio que serviría a modo de pasillo para llegar al altar. La música empezó a llenar aquel tétrico lugar.

Chris tembló de miedo.

Con un empujón, le hicieron saber al joven brujo que era momento de que empezara a desfilar por el pasillo como una novia. ¡Cómo le desagradaba esa situación! Sabía que todas las miradas estaban posadas sobre él y que los presentes lo criticaban por lo que estaba a punto de hacer. Al final del pasillo se encontró con Wyatt trajeado en negro, con una sonrisa en su rostro y sus rizos dorados recogidos en la nuca con una cola de caballo. Un sacerdote viejo estaba en el altar con una copa de plata entre sus manos.

"Estamos aquí reunidos", dijo el sacerdote una vez que los dos brujos estuvieron juntos. "Para unir en matrimonio maldito a Wyatt Matthew Halliwell y a Chris Perry Halliwell antes de que asciendan a sumo poder. Así que para empezar es necesario que el novio beba un poco de la sangre de su… pareja."

Chris dio paso atrás aterrado en cuanto vio el cuchillo en manos de Wyatt, y de repente tuvo una visión de su padre muerto, sin duda transmitida mentalmente por su hermano mayor. Así que no tuvo otra opción que ofrecerle su mano derecha para que la cortara. Fue sólo un piquetito y Wyatt bebió unas pocas gotas de sangre. Al menos fue suficiente por que el sacerdote asintió complacido.

"Ahora es tiempo de que cada uno recite sus votos… Wyatt.", dijo el sacerdote.

Wyatt se aclaró la garganta.

"Christopher, te he amado sobre todas las cosas desde el día que me di cuenta que tenías los ojos más hermosos del mundo. Ese tono de esmeralda es perfecto. Como tu esposo prometo enseñarte a obedecer y cumplir cada uno de tus deseos sexuales, además prometo respetarte conforme tu voluntad vaya cediendo ante la mía. Chris, ya sé que a veces no crees en mis palabras, pero te amo con todas mis fuerzas y sabes que haría cualquier cosa por tí."

Ante estas últimas palabras, Chris soltó un gruñido que su hermano mayor prefirió ignorar.

"Christopher, ahora tus votos", dijo el sacerdote.

"Creo que ya todo está dicho", contestó el brujo sin querer que sus insultos fueran a ser el motivo de la muerte de su padre.

Wyatt no quedó muy satisfecho con que su querubín no dijera alguna palabra de cariño en una ceremonia tan importante, pero al menos estaba agradecido que no saliera con sus usuales insolencias.

El sacerdote continuó:

"Ahora, siguiendo con las formalidades. Quiero preguntar si hay aquí alguien presente que esté en contra de la unión de estas dos personas…. ¿Nadie?"

"¡Yo Protesto!" se escuchó una voz a la entrada del cementerio.

Los presentes se volvieron para ver al hombre que había gritado y el rostro de Chris se encendió con una sonrisa.

"¡Primo Henry! Dime por favor que has venido a salvarme."

"Y a destruir a la Fuente de Todo Mal."

Los demonios presentes se abalanzaron sobre él y lo llevaron hasta Wyatt que alcanzó a darle un golpe en la boca del estómago.

"¿Crees que puedes forzar a Chris a tus perversiones?", jadeó Henry.

"Los dos sabemos que la única razón por la que vienes a salvar a Chris es por que lo quieres para ti. Pues déjame decirte que yo soy su dueño y en este momento me voy a convertir en algo más. Sacerdote, continúa con la ceremonia."

"Wyatt aceptas a Christopher para amarlo y respetarlo como un esposo fiel."

"Por supuesto que acepto."

"Y tú, Christopher aceptas a Wyatt para obedecerlo y serle fiel en cualquier circunstancia."

Chris no quería hablar, sabía que su primo lo había arriesgado todo para salvarlo y ahora estaba en peligro. Wyatt vio que su querubín no estaba respondiendo y tomó el cuchillo del altar para colocarlo contra el cuello de Henry.

"Habla o él se muere."

"Sí, acepto", dijo Chris lleno de miedo.

En ese momento el cuerpo de Wyatt y el de Chris empezaron a brillar por varios segundos. Cuando el efecto terminó, Wyatt rebanó la garganta de Henry y ordenó que lo dejaran junto a una tumba para que muriera desangrado.

"Ahora, mi querido querubín travieso a disfrutar de nuestra noche de bodas"

"Eres el hombre más enfermo que conozco", sollozó Chris, "Nunca me acostaré contigo después de lo que acabas de hacer."

"Eso ya lo veremos. Tengo formas de convencerte", concluyó Wyatt y empezó a arrastrar a Chris hasta su cuarto.