S: hola! perdon por no actualizar antes, es que...
K: estubiste ocupada haciendo cosas mas importantes.
S: Claro que no Kisara! Estube ocupada terminando Get Back y leyendo cosas...
K: Si tu lo dices... vamos a la historia?
S: Siiii! Espero que les guste!
Capitulo IX
Nunca pensé que aquella libertad que tanto anhelaba se volvería en mi contra con semejante furia. Estaba atemorizada luego de ver "aterrizar" el gigantesco dragón en los jardines de Hogwarts. A mi lado, Trunks temblaba como una hoja y al parecer estaba en Shock. Atiné a tomar su mano y largarme a correr con todas mis fuerzas sin mirar atrás.
A nuestro paso, el dragón quemaba las carpas del invernadero con furia, una tras otra. Inmediatamente lamente que todo nuestro trabajo se perdiera en tan solo un instante, pero preferí seguir corriendo antes que defenderlo. Mi vida tenia mas valor.
Luego de correr varios metros a obscuras llegamos a la entrada del castillo. Sin embargo de poco nos sirvió ya que una barrera humana nos estaba esperando, con una sonrisa macabra en sus rostros y sus varitas apuntando directamente a nuestros corazones.
Imaginen por un segundo la situación que estaba viviendo. Estaba lloviendo torrencialmente, estaba completamente mojada de pies a cabeza, mi amigo no reaccionaba y estaba en peligro de muerte. Sumado a esto, no había ingerido mis medicinas y sentía la leve urgencia de alimentarme con sangre ¿Como una niña de 11 años puede enfrentarse a todo esto y salir airosa? Poco posible, ¿no? Bueno, así me encontraba yo, entre la espada y la pared, sin poder pensar en otra cosa mas que la salvación.
En fin, al no estar en posición de una solución, estábamos arrinconados y perdidos. Sentía como mi varita, inexplicablemente, quemaba en mi bolsillo, deseando salir y luchar; sin embargo no era una opción: moriría al primer intento. Mi mente maquinaba un plan fallido tras otro, sin oportunidad de éxito, hasta que, en la fracción de un segundo veo una gran llamarada dorada a mi izquierda, que salvaría mi vida. Era nada mas ni nada menos que Trunks, que al parecer, había sacado un as bajo la manga. Él se había transformado en una especie de "Superhombre", que se hacían llamar Super Sayan. Su cabello, liso y de color lavanda, había pasado a ser puntiagudo y rubio; su masa muscular y su altura había cambiado considerablemente; y su mirada, antes tierna y pacifica, había cambiado a una agresiva y guerrera.
Estábamos en la linea de fusilamiento y lo ultimo que vi antes de que apareciera en un refugio desierto fue una lluvia de luces verdes apuntando donde habíamos estado hacia unos instantes. Mágicamente la postura de mi irreconocible mejor amigo había variado. Caminaba de un lado a otro, siempre en linea recta, con sus manos detrás de la espalda y su rostro completamente desfigurado por la tensión. Súbitamente, caminó hacia mi y me dijo:
- ¿Que haremos ahora? Estamos rodeados y este lugar no resistirá lo suficiente para protegernos
- No lo se Trunks. Aunque podías haber mencionado este truco tuyo.
- ¿Acaso crees que no quise? Pero mi padre me lo prohibió.
- Ahora entiendes por lo que pase. La verdad que no entiendo como pudiste ser tan cruel conmigo y haberte enojado de esa manera- le reproche mientras le daba la espalda. Era inaudito que después de que él no me halla hablado durante casi 2 semanas pretenda que yo lo perdone a él, simplemente inaudito.
- Escucha si, lo siento. Se que tendría que habértelo dicho antes, pero con todo el problema de..
- Con que problema?- pregunté mirándolo a los ojos agresivamente- el que empezó esta estúpida guerra entre nosotros fuiste tu, no yo.
- Lo se, y lo lamento. ¿Podríamos olvidar todo y empezar de cero?
- No te perdonaré tan fácil Trunks.- le respondí sacandole la lengua de manera infantil.- Pensemos un plan para volver al castillo, debe ser mas seguro que estar aquí afuera.
- Espera- articuló débilmente mi amigo tomándome bruscamente del brazo- antes quiero decirte algo.
Quede estancada en el lugar mientras sentía la respiración de mi amigo cada vez mas cerca mio. No sabia que decir, que contestar, como reaccionar ante sus constantes acercamientos. Mi instinto me ordenaba atacar ya que era una presa fácil que se acercaba gratuitamente a su final, pero mi cerebro establecía prioridades: buscar la manera de safar de aquel enredo; por lo que, mientras me escapaba de su presión, me limité a preguntar:
- ¿De que hablas?
- De lo que realmente sucedió en el tren- replicó él bajando la mirada, sintiendo hostil el rechazo- Sé que no debería decirte esto Sam, pero debes conocer la verdad. Tienes el derecho.
- Hablas como si alguien te hubiera prohibido contarme algo. Acaso fue Fil-fil?- deduje sin pensarlo demasiado. Era típico de mi tía.
- No, no fue ella- respondió negando enfáticamente con la cabeza- Fue el Profesor Dumbledore.
Esa confesión me cayo como un balde de agua fría. Hasta ese momento no había dudado nunca de la lealtad y la bondad de aquel anciano personaje, jamas pensé que la persona en la que mas confiaba me traicionaría; sin embargo, a lo largo de mi vida él lo seguiría haciendo sin razón aparente ni explicación alguna. Durante varios segundos no emití palabra alguna y me quedé mirando a Trunks como hipnotizada.
Un ambiente de tensión se creó entre nosotros y nadie quería romper el hielo aun. Creo que mi amigo temía en la reacción que tendría si me decía algo mas y yo no podía asimilar mas cosas; estaba bloqueada. Atiné a sentarme en el suelo y enterrar mi cabeza entre las rodillas. Necesitaba calmarme y pronto porque si no... No, no quería ni pensar en aquella posibilidad. Comencé a respirar profundamente y tratar de poner mi mente en blanco, pero no funcionó. El ruido exterior se multiplicaba y no lograba concentrarme, por lo que tomé la decisión de olvidar todo eso y enfocarme en lo que importaba ahora, la "verdad" que Trunks debía contarme.
- Y bien, ¿Me dirás algo?
- Si claro- respondió él sentándose a mi lado- dejame aclararte primero que él nos denegó hablarte de esto por tu propia protección y que solo deberíamos decírtelo en caso de emergencia.
- ¿Piensas que este lo es?- dije sarcásticamente poniendo cara de sorprendida.
- No empieces de nuevo, es algo grave.
- ¿Acaso crees que no me doy cuenta? Solo habla de una vez!
-Esta bien. Solo una ultima pregunta. ¿Que recuerdas de ese día?
- Diablos Trunks!- le respondí elevando la voz y acercándome peligrosamente a su rostro en un ataque de ira- Me exasperas! ¿Que recuerdo? Recuerdo que bajaba del tren y vi a un maldito vampiro blanco de ojos rojos en el anden y luego fuego y calor a mi alrededor. ¿Contento?
- Era lo que necesitaba saber- respondió mi amigo levantándose y comenzando a caminar de un lado a otro- Veras, verlo de afuera fue realmente fuerte. Sucedió que, sin razón aparente, te arrodillaste sobre el suelo y comenzaste a prenderte fuego. Quisimos acercarnos para ver que te pasaba, pero el calor era tan fuerte que no pudimos mas que dar unos pasos. Lo peor de todo es que nos dimos cuenta que el fuego era real porque quemabas todo a tu paso y no te detenías por nada, hasta que en un momento pudiste levantarte y pude ver tu rostro. Tenias los ojos muy abiertos y rojos; y estabas rodeada por una capsula de fuego inquebrantable. Te acercabas a nosotros con una sonrisa macabra y no te detenías hasta que el Profesor Dumbledore apareció de la nada e hizo desaparecer el fuego. ¿Sabes que fue lo peor de todo? Escuchar una voz siniestra que repetía continuamente: "El conocimiento es la clave de la dominación". Pensé que estaba loco, pero preguntando me di cuenta que todos los que estábamos allí lo escuchábamos.
- ¿Entonces significa que todos los alumnos vieron lo que paso?- Pregunté con las manos en mi rostro avergonzada.- Pero tu viste al vampiro ¿verdad?
- No- respondió él dulcemente mientras me abrazaba- El profesor borro sus mentes para que no lo recordara nadie. Aun no empieza lo mejor. Luego de que él te rescatara de aquel accidente, nos hizo prometer que no te contáramos nada porque si no nos expulsaría directamente. Solo escuche la voz, pero no vi nada querida, solo te vi a ti convertida en una bola de fuego. Quizás fue una invención de tu imaginación. Lo siento.
Estaba totalmente indignada y abochornada luego de que Trunks terminara su relato. "¿Como pudieron ocultarme algo así?" pensé inmediatamente "¿Acaso pensaron que yo seria una potencial amenaza para todos? Demasiado tarde, porque la amenaza ya se había desatado y era muy difícil detenerla". Instintivamente quise salir al exterior, para tratar de tranquilizarme, pero fue una mala idea. Inesperadamente escuchamos una gran explosión fuera de nuestro escondite. Sin algún motivo alguno mas que ver que había sucedido, salí para saber que estaba ocurriendo, pero en seguida me arrepentí. La torre de Griffindor se desplomo íntegramente bajo mi atenta mirada.
Mi mente no podía procesar aun el hecho de que absolutamente todo el castillo se hallara en una situación de caos absoluto. Ademas formulaba una y otra vez la misma pregunta, que se había disparado a partir de la confesión de mi amigo ¿Quien estaba detrás de todo esto?. En seguida y como una maldita jugada del destino, la respuesta fue revelada. Muy cerca mio (tan cerca que podía oler el perfume natural que emanaba su piel) apareció un blanco y enorme vampiro, de ojos carmesí intenso y una gran dentadura inmaculada.
Mi cuerpo tembló de pies a cabeza, no de miedo si no de rabia y un odio profundo ante la situación. "Primero lo del tren y ahora esto?" pensé mientras que abiertamente y sin darme cuenta me acercaba cada vez mas a la amenaza. "Estoy agotada, voy a zanjar este asunto de una vez por todas". Que estúpida fui. Me sentí lo suficientemente fuerte como para poder derrotar a un vampiro de 1000 años solo con 11. Estaba completamente a su merced y mi vida estaba en sus asquerosas manos. Cuando estuve a escasos metros de él me di cuenta de mi error. Demasiado tarde. El monstruo me tomo del cuello y fácilmente me levantó del suelo, como si fuera una pluma. Luego, colocó su rostro cerca del mio y me susurro:
- ¿Acaso crees que puedes vencerme con tu pequeño cuerpo de humana? Puedo manejarte a mi voluntad pequeña Sammy. No eres una abominación como piensas, eres simplemente un patético medio vampiro sin energía.
Dejé de resistirme cuando dijo mi nombre. No lograba entender como diablos lo sabia; por otro lado, sentía como la falta de aire afectaba a mis pulmones, que se debilitaban a velocidad luz. Era mi fin y estaba muy consciente de eso. Sin embargo todo cambio en el instante que vi una llamarada dorada a mi alrededor: Trunks estaba atacándolo con todas sus fuerzas y milagrosamente una de ellas dio en el blanco. Segundos después estaba en el suelo recuperando el aliento.
"Dejame ayudarte" me dijo Kisara dulcemente mientras ponía su mano en mi hombro "Deja que yo entre en tu cuerpo para que puedas dominar tu fuego interior". Confié ciegamente en ella y dejé que su espíritu inundara mi alma para que toda aquella pesadilla acabara. Me levanté del suelo y encontré que mi amigo estaba en una pelea cuerpo a cuerpo con el gigantesco vampiro. Corrí a socorrerlo y ambos comenzamos a golpearlo con todas nuestras fuerzas, sin embargo este esquivaba con facilidad nuestros movimientos. Estuvimos varios minutos realizando la misma estúpida danza hasta que en un momento dado Trunks cae desplomado contra el suelo y su sangre corría por el césped como el rio Nilo.
Enseguida y sin previo aviso, aquel evento desafortunado hizo que, al fin, mi verdadera naturaleza se desatara. El rojo fuego me rodeó rápidamente y sentía que este se hacia uno con mi cuerpo, al igual que Kisara lo hizo conmigo. Mis ojos, primero verdes, pasaron a ser de color rojo sangre intenso. Me sentía extremadamente poderosa y con grandes chances de ganar. En venganza de mi amigo, salté sobre el vampiro y comenzamos a luchar nuevamente, pero esta vez pude notar como en su blanca piel se llenaba de cicatrices, que eran proyectadas a su rostro con muecas continuas de dolor intenso.
- ¿ahora te parezco patética?- le dije una vez que logramos separarnos- voy a hacerte caer definitivamente.
- ¿Acaso crees que todo esto gira en torno a ti? Me das lastima. El que yo haya aparecido en el tren no significa nada. Solo estaba probando lo débil que eres y ahora lo compruebo. Fue muy fácil manipularte, hasta lo disfrute créeme, que lastima que morirás como tus padres Potter, te lo aseguro.- agrego luego de lanzar una carcajada maligna.
- ¿A si? Eso lo veremos. No eres mas que un viejo vampiro arruinado. Te veré del otro lado.
Con el rabillo del ojo alcancé a ver que Trunks respiraba aunque sus ojos permanecían fuertemente cerrados, sin embargo no fue eso lo que me hizo bajar la guardia. Por mi derecha se acercaba un enorme lobo negro a todo galope, directo a atacarnos. Sin pensarlo dos veces fui a proteger el inconsciente cuerpo de mi amigo, sin embargo fue en vano.
En mi intento de correr hacia Trunks, tropecé con el vampiro y ambos rodamos colina abajo sin detenernos. En aquel extraño incidente algo malo sucedió. Un objeto dorado se deslizó lentamente del bolsillo del vampiro sin que ninguno pudiéramos detenernos a tomarlo, provocando que este se rompiera y una especie de halo nos envolviera de pies a cabeza. Mi enemigo me miraba aterrado e intentaba safarse, pero no lo logró y ambos caímos a un negro portal que se abrió en el suelo. Yo no entendía que estaba sucediendo y a donde iba a parar, pero de una cosa estaba segura, mi aventura apenas comenzaba y este enfrentamiento era el prefacio de una guerra interminable.
s: Y que les parecio?
K: quieres decirme de donde lo copiaste?
S: de ningun lado, es mi propia imaginacion
K: que se saturo, por lo que no habra intrigas hoy.
S: Al fin dices algo sensato!
K: gracias a Nyu-nono por su apoyo incondicional y por insistir para que actualice. Nos vemos en la proxima!
