Disclaimer: Los personajes no me pertenecen, son de Masashi Kishimoto y la historia es una adaptación del libro de la autora Margaret Mitchell.
Lo que dejamos ir
.
.
.
.
Hay pasiones que la prudencia enciende y que
no existirían sin el riesgo que provocan.
Jules Amedeé Barbey D'Aurevilly.
Capítulo 8: Ostensible deseo.
Sasuke miraba con fastidio lo que ocurría a su alrededor. En tan sólo unos días todo había empeorado más, si eso era posible.
Ahora que ya muchos ninjas de Konoha que habían ido a pelear al frente se habían recuperado, estaban volviendo a la aldea y por desgracia, el Barrio Uchiha era una de las primeras construcciones que se encontraba en la entrada, por lo que los ninjas se quedaban a descansar ahí.
— ¡Benjiro!—exclamó Sasuke—. ¡No tenemos suficiente comida para regalarla a esos!—reprendiéndolo al ver que Benjiro tomaba más comida.
—Lo sé, Sasuke—dijo Benjiro mirándolo fraternalmente—. Pero no puedo quedarme sin hacer nada sabiendo que no han probado algo quizá por días…les daré de mi ración.
Sasuke rodó los ojos. Benjiro era idiota. ¡Él no había trabajado como burro sembrando todo el día bajo el sol! No dijo nada aún así. Esperaba que eso mugrosos se fueran pronto.
Benjiro salió de la cocina y lo siguió.
En el vestíbulo, vio irritado como Naruto y Kiba jugaban a las cartas junto con Shino y Sai, quienes acababan de llegar a Konoha.
Habían pasado cuatro meses desde el inicio de la guerra. Cuatro meses que habían sido eternos para él. Todo el día trabajaba para poder comer y en la aldea todavía había mucho por reconstruir.
—Teme—lo llamo Naruto—. ¿Tienes más agua?—le pregunto.
Sasuke miro a Naruto para responderle pero le hizo sentir incómodo la profunda mirada de Naruto. Últimamente él lo miraba de un modo extraño, aunque lo trataba de la misma forma de siempre y a Sasuke no le interesó nunca el motivo de eso. Tenía mejores cosas que hacer.
—En la cocina—respondió cortante Sasuke.
Naruto volteo a ver a Kiba cuando este le llamo pero se puso la mano a modo de visera para resguardar sus ojos de la luz del sol cuando vio una sombra en el sendero de la entrada.
—Más visitas—anunció.
Sasuke siguió su mirada pero sólo distinguió la silueta difusa a causa de la luz.
—Creía que ya se habían acabado los ninjas—dijo Sasuke—. Esperemos que no traiga mucha hambre.
Benjiro, que acababa de llegar junto a ellos intervino:
—Voy a decirle a Kiba que vaya por comida—dijo— y que no le haga bromas…
Se interrumpió tan bruscamente que Sasuke volvió para mirarlo. El rostro del joven se puso más pálido aún y sus ojos azules se dilataron enormemente. Al segundo siguiente Benjiro voló en dirección al sendero. Sasuke comprendió la verdad como si recibiese un fuerte golpe. Se paralizó cuando el visitante estaba más cerca de la casa y pudo ver los ojos café claro que tanto había extrañado y a Benjiro apretando su cuerpo entre sus brazos. Sasuke dio unos rápidos pasos hacia ella pero se vio detenido cuando Naruto lo detuvo y entonces comprendió que él sabía su secreto desde hace ya mucho tiempo.
—No lo estropees—le dijo Naruto con voz queda.
— ¡Suéltame imbécil! ¡Suéltame! ¡Es Takara!
Pero Naruto no aflojo su presión.
.
.
EN UNA FRESCA TARDE de a principios de octubre Sasuke estaba en el despacho haciendo cuentas de los gastos que habría de hacer para esa semana.
Con la llegada de Takara se tuvieron que hacer más gastos de lo planeado a causa de su avanzado embarazo. Con casi ocho mese se le tenía que cuidar más que los que estaban en la casa.
Estaba pos terminar cuando oyó el golpeteo en la puerta. Cuando dijo entre Naruto se interno con el cabello algo revuelto y se quedo mirándolo con una vaga sonrisa.
—Teme—le llamo—, ¿cuánto dinero tienes exactamente?
— ¿Y a ti que te importa?—pregunto él irritado.
—Quisiera saberlo.
Algo en los ojos de Naruto hizo que Sasuke se sintiera algo intrigado.
—Tengo veinte y un mil yenes—dijo Sasuke—. Es todo lo que tengo porque aún no puedo retirar dinero del banco.
—No basta.
— ¿No basta por qué?
—Para la contribución—contesto Naruto enarcando las cejas.
— ¿La contribución?—repitió Sasuke—. ¡Pero si la contribución está pagada!
—No me gusta molestarte, teme, con todas la dificultades que tienes, pero es mi obligación decírtelo. Esta mañana al estar comprando, oí decir que volverán a cobrar la contribución pero ahora con cuotas más altas debido a que Konoha necesita fondos para reconstruir y hacer que se vuelva a producir.
— ¿Cuánto más van a cobrar?—Sasuke estaba preocupado aunque no lo demostrara.
—Cuando supe que iban a cobrar más—prosiguió Naruto—, fui a investigar para asegurarme. Con los demás ninjas les pregunte y me confirmaron de que era cierto. Uno de ellos, que es el encargado de cobrar las contribuciones me dijo que para el Barrio Uchiha le corresponde pagar cincuenta mil yenes por el tamaño.
¡Cincuenta mil yenes! Sasuke se levanto de la silla para mirar por la ventana. ¿Cómo iba a pagar eso?
— ¡Malditos sean!—exclamo—. ¿Qué pasara si no se paga?
—Lo más probable es que vendas las tierras—respondió Naruto con voz preocupada.
—No le digas a nadie—pidió Sasuke mientras salía de la habitación. Necesitaba despejarse.
—No lo haré—escucho decir a Naruto.
Cruzo el jardín y diviso a Takara cortando algunas verduras en el huerto y el corazón de Sasuke se desgarró al ver la gastada ropa que usaba y sus descuidadas manos. Ella no debería hacer eso. Ella había nacido para dar órdenes en una gran casa y usar vestidos finos. Prefería hacer eso él a sufrir mientras lo hacia ella.
—Esto es un buen ejercicio—comento Takara al verlo.
Él frunció el ceño. Takara siempre hacia comentarios frívolos acerca de su condición.
Le conto inmediatamente las noticias traídas por Naruto. Seguramente a ella se le ocurría algún remedio. Pero nada decía hasta que le puso una mano en el hombro.
—Bueno—dijo él finalmente—, ¿no piensas que hemos de encontrar ese dinero de algún modo?
—Sí—contesto ella—; pero ¿dónde?
—Por eso te lo pregunto—repitió Sasuke enojado.
Había desaparecido de él un sentimiento de alivio. Si no podía ayudarlo, ¿por qué no le decía algo consolador como: todo va a estar bien?
Ella sonrió.
—Es estos últimos mese sólo sé de una persona que tenga dinero ahora: Haruno Sakura.
Kiba le había dicho que Sakura estaba de regreso en la aldea y que no tenía preocupaciones a causa de que sus ricos abuelos le habían dejado una cuantiosa herencia, además de que ya tenía por todo el dinero que sus padres le habían dejado.
—No hablemos de ella—dijo Sasuke escuetamente—. Es una molestia.
Takara se separo un poco de su lado y miro a la lejanía.
—No sé qué es lo que pasará con nosotros, Sasuke. ¿Viniste a mí esperando que yo podría ayudarte? Pues bien. No puedo. El mundo al que yo pertenecía ya no existe. Cada día que pasa veo cuan inútil soy para ponerme a la altura de las circunstancias. Me asusta afrontar la realidad. ¿Comprendes lo que quiero decirte?
Él asintió con la cabeza. No tenía idea de lo que ella quería decir pero estaba atento a sus palabras.
—Es un afán no querer mirar las realidades. Nunca podré pagarte todo lo que estás haciendo por nosotros, Sasuke. Yo no crecí para enfrentarme a este mundo y ahora que se derrumbo no se qué hacer; preferiría que todo fuera como antes. En cambio tú jamás ansiaras escapar de ellas.
—Estás equivocada—exclamo Sasuke con la respiración acelerada—. ¡Estoy cansado de todo! Me duelen hasta los huesos y no puedo aguantarlo más. ¡Huyamos…dejándolos a todos! Alguien más se ocupara de ellos—comenzó a decir vertiginosamente—. ¡Huyamos tú y yo! Podríamos marcharnos a la Niebla. Yo trabajare para ti. Haré por ti cualquier cosa. Ya sabes que tú no amas a Benjiro…
Takara iba a hablar, con el aturdimiento reflejado en su semblante; pero él detuvo sus palabras.
—Me dijiste que me amabas aquel día… ¿Recuerdas? ¡Huyamos! Podríamos ser felices.
—Habíamos quedado en olvidar aquella noche en la biblioteca.
— ¿Crees que podría olvidarlo? ¿Lo has hecho tú?
Ella hizo una rápida aspiración de aire y contesto rápidamente:
—No, no te quiero.
—Es mentira.
—Aún siendo mentira—dijo Takara con voz calmada—no lo puedo hacer. ¿Crees que podría irme y abandonar a Benjiro? Dejarlo con lo enfermo que ha estado. ¿Estás loco?
Takara se había inclinado hacia él y, por un instante, Sasuke creyó, con el corazón palpitante, que ella iba a cogerlo entre sus brazos. Pero en vez de hacerlo le acarició una mano.
—Yo sé que estás cansado y que por eso hablas así. Voy a ayudarte en todo lo que pueda.
—No hay nada que nos retenga aquí.
—Nada—repitió ella quedamente—. Nada…excepto el honor.
La frustración de Sasuke creció aún más. Estaba cansado de todo pero tenía que continuar si quería sobrevivir. Algo en el semblante desolador de Sasuke hizo que Takara lo abrazara.
— ¡Sasuke! ¡Qué valiente eres! ¡Tienes que ser fuerte!
Al contacto, percibió Takara cómo toda cambiaba en el cuerpo de Sasuke al sentirse entre sus brazos, y cómo su cuerpo se ceñía al suyo. Para Takara la primavera había vuelto, esa medio olvidada y fragante, plácida e indolente, de días superficiales en los que los juveniles deseos circulaban por sus venas. Vio los labios de él, rojos y temblorosos, que se abrían cerca de ella y los besó.
En los oídos de él retumbaban los latidos de su corazón. Su cuerpo parecía fundirse con el de Takara, y durante un instante largo permanecieron unidos el uno a otro mientras sus labios oprimían los de Takara, ansiosa, insaciablemente.
Cuando, súbitamente lo soltó, a él le pareció que no podía sostenerse en pie.
— ¡No te acerques!—dijo—. ¡No te acerques! ¡O serás mío aquí mismo!
Él sonrió. Con una sonrisa que hacía caso omiso al lugar y al tiempo, de todo que no fuese su boca sobre la suya.
—La culpa es mía…no volverá a suceder. Me iré con Benjiro.
—Pero Takara, no puedes marcharte. ¿Por qué lo harías? Me quieres…
— ¿Deseas que te lo confiese? Pues bien, te lo diré. Te quiero. Te quiero por tu fuerza y tu tenacidad. ¿Cuánto? Tanto que hace un momento me habría olvidado de que espero el hijo de otro hombre. Pero hay algo que quieres más que a mí, Sasuke: el Barrio Uchiha.
Sasuke comprendió cuando la vio que jamás dejaría a Benjiro. Nunca podría atravesar su corazón. Las palabras de hospitalidad, honor, lealtad, significaban para ella mucho más que para él.
—No necesitas marcharte—le dijo con voz firme, limpio a de toda emoción—. No necesitan irse y morirse de hambre simplemente porque me haya ofrecido a ti. Esto no volverá a suceder nunca.
Takara se alejo y volvió la vista, Sasuke erguía lentamente los hombros. Y este gesto penetró en su corazón más que todas las palabras que él le había dicho.
Mientras tanto Sasuke seguía viendo a la lejanía. Takara tenía razón, amaba al Barrio Uchiha, ahí tenía los recuerdos más felices y haría cualquier cosa por cuidarla. Y exclamo:
—A Dios pongo por testigo que no podrán derribarme. Sobreviviré, y cuando todo haya pasado, nunca volveré a pasar hambre, ni yo ni ninguno de los míos. Aunque tenga que matar, engañar o robar ¡a Dios pongo por testigo que jamás volveré a pasar hambre!
Pasaron unos instantes en el que el aire fresco golpeo su cara. Pensaba cómo conseguiría el dinero para pagar la contribución. De pronto, recordó las sarcásticas palabras de Takara:
—Sólo sé de una persona que tenga dinero ahora: Haruno Sakura.
¡Sakura! Ella le prestaría el dinero. Por un momento, su alivio fue tan grande que sintió una debilidad repentina.
No sé en cuanto tiempo podré sacar mi dineropensó con angustia. Y necesitaré dinero para arreglar el Barrio Uchiha. Recordó aquella noche en el bosque mientras le decía: Te amo, Sasuke porque te conozco como eres.
—Me casaré con ella—resolvió fríamente—. Así estaré seguro de no tener que preocuparme más por cuestiones de dinero. Le dije algunas cosas cuando nos abandono pero puedo hacer que las olvide.
De pronto recordó que Sakura había dicho alguna vez que no era de las que se casaban.
—No importa, la haré creer que me he enamorado de ella—pensó seguro de sus encantos—. Le haré creer primero que siempre la he querido, pero que aquella noche estaba trastornado.
Ese pensamiento lo dejo satisfecho. No le gustaba la idea de casarse con Sakura pero el sacrificio valía la pena.
No quiero pensar en esto ahora, lo haré después de que me case con ella.
Con ese consuelo se adentro en la casa.
—Teme—pregunto Naruto, quién lo había visto entrar—. ¿A dónde vas?
—Iré a conseguir el dinero—contesto resueltamente—. Ya se puede pasar al otro lado de la aldea.
— ¿Cómo lo conseguirás?—le pregunto curioso.
—Eso es asunto mío—lo corto él.
Naruto lo miro con suspicacia y siguió a Sasuke al recibidor donde se encontraban todos.
Cuando Naruto les dijo a todos que Sasuke salía a conseguir el dinero para la recaudación todos hicieron bromas sobre cómo lo conseguiría.
—Debe ser Sakura—dijo sagazmente Benjiro, y todos soltaron una carcajada al oír tal cosa, porque sabían el odio que le tenía Sasuke, que nunca hablaba de ella sin decir:Esa molestia de Sakura Haruno.
Pero Sasuke endureció su gesto, y Takara, que se reía, cambio súbitamente de expresión al notar la rápida y enigmática mirada que Naruto le dirigió a Sasuke.
Quería salvar a Sasuke de ello. Ni una sola vez había podido cruzar mirada con él aquella noche, y el sarcasmo punzante y duro con que Sasuke la trataba le había asustado. Las dudas le asaltaron pero ella ni tenía derecho a preguntarle si eran ciertos. Apretó los puños. No tenía derecho alguno sobre él, porque esa misma tarde había renunciado a tenerlos, y para siempre.
Yo soy la causa de todo—pensaba con desesperación—. Yo lo he empujado a ello.
Sabía que nunca había conocido a una persona que jamás se rindiera como Sasuke Uchiha. Él siempre conseguía todo lo que quería.
.x
.
.
No todos los hombres malos pueden llegar a ser buenos; pero no hay
ningún hombre bueno que no haya sido malo alguna vez.
San Agustín.
De verdad siento por tardarme tanto pero es final de semestre y me estoy volviendo loca.
Odio a Takara pero así lo puso la autora. Lo bueno es que Sasuke ya se está empezando a distanciar de ella. No sé cómo es que no se da cuenta de cómo es en verdad Takara.
Pero ya en el próximo capítulo por fin aparecerá a quien hemos extrañado =DD
Gracias a los que me ponen en favoritos y follows y a:
-Eiribet
-Sesslain
-lovetemaki1
-DULCECITO311
-Adriss
-Nancyclaudinec
-mussa-luna
-MissNaruhina
Espero que el capítulo les haya gustado. Nos leemos en el próximo.
Gracias por leer.
