...PUT#S TAREAS
Disfruten.
He estado recogiendo algunas bayas de alcohol de mi jardín privado para matar el tiempo. Las negociaciones con los países de los precios bajos del sur nos dejaron exhaustos. Descubrí que la jardinería es un buen método para liberar las tensiones acumuladas de un día de trabajo, además de que es bueno ver que algo no benigno se desarrollara bajo mi cuidado.
"¡PRINCESA!" grita el Pan de Canela desde uno de los balcones del castillo. "¡Mira lo que puedo hacer!" agita los brazos de arriba abajo como si quisiera aletear hacia el ocaso. Sé que no le pasara nada pero no puedo evitar preocuparme por él, así que me pongo de pie y le grito de vuelta "¡PAN DE CANELA! ¡Baja de ahí, vas a lastimarte!".
No parece escucharme y me preparo para correr hacia donde estaba. En eso veo como Mentita me vence a la entrada no sin antes escuchar su escusa "Descuide Princesa, lo tengo". Creo que no es necesario responderle ya que desapareció de mi vista tan pronto como dijo esto.
Volví a lo mío esperando que Pan de Canela no intentara alcanzar a Viernes, mi halcón que sobrevolaba la zona, con su aleteo. El rastrillo alineaba la tierra luego de sacar la baya desde su raíz, observo como su diminuta complexión parecía un duende regordete que sudaba enormes gotas de un líquido blanquizco que usábamos como desinfectante, así como para embriagar a quien lo requiera.
Me vendrían bien cinco de ellos ahora.
Me sigo sintiendo mal por lo que sucedió anoche en Aaa, las imágenes del humano siendo golpeado casi hasta morir me obligan a detener mis acciones de golpe, causándome una herida con la diminuta pala que llevaba.
La sangre que corre por mis venas es de un tenue rosa que puede diferenciarse de mi piel con facilidad y este no tarda en salir de mi pulgar. No hago el menor esfuerzo en detenerlo con un pedazo de tela de mi delantal o en usar el posible antiséptico que tengo a la mano.
Marceline y Finn se encuentran en ese foráneo mundo sufriendo los imprevistos que se les presenta, y yo estoy aquí cuidando de mi jardín. No suena justo.
Cuando describí la escena de pelea entre los dos humanos, me sorprendí al ver cuán violenta se volvió su disputa. Originalmente solo sería un golpe o dos de Fionna mientras Finn se explicaba a si mismo pero sus acciones fueron imprevistas, por decir menos.
"Hola Princesa" escucho una aguardentosa pero amigable voz detrás de mí. Identificándolo casi de inmediato saludé con una sonrisa mientras daba la vuelta sin despegar las rodillas del suelo "Hola Jake, que milagro que vienes por acá".
Desde que encontró el libro y se lo llevó no supe nada de él hasta ahora. "Pasaba por el vecindario y pensé en visitarte" noto las bolsas bajo sus ojos y las arrugas que recién aparecieron, se que ha estado buscando a su hermano por todas partes.
Debo permanecer en personaje "¿…te encuentras bien?". La inquietud puesta en mi pregunta parece convincente "Claro… claro… solo que… Finn no aparece, Princesa… Incluso no lo veo desde antes del prólogo". Si no lo supiera diría que hizo énfasis en mi título, desentiendo lo último que dijo
No sé qué decirle para terminar la conversación lo más pronto posible, no estoy en mi mejor momento como para sostenerla "Oh Jake… hacemos lo que podemos con lo poco que tenemos, ¿Por qué no vas con tus hijos y…?". Me doy cuenta de que sus cansados ojos están postrados sobre mí en una manera poco saludable.
"¿Jake…?" pregunto realmente desconcertada, ya que si el perro mágico estuviese descansado entonces estaría inquietada por su mirada. "¿Princesa?... si usted supiera donde esta Finn… me lo diría, ¿no es así?"
Si sospechara que algo extraño está ocurriendo seguramente no estaría boquiabierta o con la expresión de desconcierto que mi rostro debería estar mostrando ahora. Aquí es donde el don de la clarividencia me ha fallado y que el tiempo en aquella benévola prisión no me prepararían para lo que está por ocurrir.
"Pero por supuesto… ¿Qué te hace pensar que lo ocultaría de ti?" mi voz se mantiene serena pero mezclada con un dolor como si me estuviese acusando de algo, que él no sabe que si hice.
"No lo sé… pero siento como si hubiera algo que no me está diciendo su majestad…"me dice en una voz sombría que no era típica de él. Puedo ver que su mano se amolda a una cuchilla apenas perceptible para los ajenos a la conversación. No quiero usar la pala que tengo a la mano pero si veo que intenta algo y yo tengo una oportunidad la tendré que aprovechar.
"Preguntare otra vez solo para estar seguro… ¿Sabe donde esta Fi-?" las interrupciones se hacían frecuentes pero estaba agradecida por esta en particular. El poco sentido común del pastelillo que saltó de la cornisa acaba de detener a uno de nosotros.
No pensare en las posibilidades de los actos no cometidos por el momento, debo saber el por qué de sus sospechas. Ahí viene Mentita debo actuar con normalidad al respecto y parar el temblor en mi mano.
"¡Princesa! ¿Está bien?" me pregunta, creo que me veo algo pálida. "Si Mentita estoy bien, pero creo que Jake y Pan de Canela necesitan ayuda" apunto en su dirección y él sigue el camino imaginario hacia donde yacen los dos personajes. "Llévalos a la enfermería y espera a que yo llegue".
Sin vacilar recoge a ambos y los carga por separado sobre sus hombros. Antes de que volviera a desaparecer para cumplir su tarea le doy una última instrucción. "Mentita… no queremos que Jake se vaya a sorprender por lo ocurrido y rompa algo de vital importancia, por favor usa los amarres con él… solo para estar seguros".
Sin pestañear accede a mi petición con un 'Si su alteza'. Los rayos del sol enfatizan el brazo transformado de Jake que no tardó en volver a su forma normal.
Sera un capitulo interesante el de esta noche.
Diferentes idiosincrasias y opiniones políticas tenían que convivir en el mismo lugar pero no hablaran de eso ahora. Si no lo hacían con sus respectivas contrapartes cuando se presentaba la ocasión, era aun menos probable que comenzaran aquí mismo.
Tenían cosas más importantes de que preocuparse. Aunque el encuentro de dos mundos diferentemente similares puede ser un tema importante que discutir…
Ambos estaban noqueados y muertos de cansancio. No parecía que se moverían en mucho tiempo, por suerte para Finn la curación que contraparte hechicera realizo en él logro salvarlo… luego de que ella lo pusiera en ese estado.
La periódica y pacifica respiración del humano era muestra de que se quedaría con los vivos, y una no-muerta, por un tiempo más. La vampira apenas se separó de él en el trayecto al Dulce Reino para asegurar su supervivencia pero la mucama Mentita la convenció de esperar a que saliera del quirófano durante la cirugía.
La espera pareció una tortura y mientras lo hacía no pudo pensar en lo que podía llegar a decirle cualquiera que cruzase por las puertas dobles. Mil años es más que suficiente para adquirir un titulo medico o algún conocimiento útil en medicina pero copar con tu inmortalidad así como tratar de sobrellevar sus responsabilidades parecía una muy buena excusa para no hacerlo. Sin embargo la reina vampiro se reprochaba por ello.
"Descuida estará bien…" mencionó una voz desde el asiento adjunto. Ella sin embargo no quiso mover la cabeza del lugar de donde estaba, no quería que su más nueva amistad (relativamente hablando) viera el fantasma de algunas lágrimas desbordándose por sus ojos. "No lo sé Gumball, lo que ella hizo lo dejó muy mal…".
El gobernante hecho de goma de mascar trató de aclarar lo sucedido, con la escasa información que poseía. Pero no era sencillo convencerla de que todo esto sucedió por alguna razón y que Fionna debía tener una excusa para lo que hizo. Después de todo la humana decidió al final salvarle la vida.
"Sabremos lo que pasó cuando despierte alguno de los dos, por ahora solo podemos esperar" dijo el monarca de caramelo firmemente pero inseguro a la vez por los resultados de no estar en el cuarto esterilizado con alguno de los dos humanos. Además, no sabía que pensar sobre la vampira de otra tierra similar a la suya y que conoció hace solo unas horas, ella lastimó a Fionna y la puso en peligro mortal.
Diferentes idiosincrasias y opiniones políticas tenían que convivir en el mismo lugar pero no hablaran de eso ahora. Si no lo hacían con sus respectivas contrapartes cuando se presentaba la ocasión, era aun menos probable que comenzaran aquí mismo.
Hablando de contrapartes… "Gumball te tengo una pregunta…" dijo Marceline tratando de olvidar por un momento el estado actual de su humano. "Seguro, ¿Qué quieres saber?" contestó él.
"¿Dónde está quien se supone es mi yo alterno?" ella no esperaba que una pregunta tan simple creara un aire de tensión en el lugar pero lo hizo. El Dulce Rey dio un trago de saliva, o su equivalente, mientras ordenaba sus pensamientos y calmaba el shock que causó la pregunta.
"Seré sincero contigo y te diré que no soy el adecuado para contestarte eso, por desgracia tendrás que escucharlo de Fionna. Claro, cuando vuelva en si" oír eso solo provocó ansias que no necesitaba la vampira, así que solo murmuró frustrada aun en la misma posición "Genial. Algo mas por lo que esperar".
Una hora pasó desde que transcurrió este último intercambio de palabras. El tic-tac del reloj que posaba en la pared no ayudó nada en disminuir la tensión provocada por la incertidumbre, así que la reina de los vampiros decidió callarlo con un certero asiento volador que estaba hasta hace poco atornillado al piso.
Al mismo tiempo que el destrozado inmobiliario del hospital caía el Doctor Príncipe abrió ambas puertas que llevaban al quirófano, sus reflejos le permitieron esquivarlas justo a tiempo. A pesar de su roce con la muerte aun mantuvo su calma "Están algo estresados por lo que veo".
"¿Cómo salió todo doctor?" preguntó Gumball sin abandonar su asiento, parecía estar acostumbrado a este tipo de exabruptos pero aun mantenía un aura de preocupación alrededor suyo.
Revisó los papeles que llevaba en su tablilla una última vez, asegurándose de los resultados y noticias que les diría a ambos. "Fionna solo tuvo un par de huesos rotos y una contusión pero mejorará… en cambio el otro chico rubio estaba en pésimas condiciones cuando llegó. Ciento dos huesos rotos, casi todos sus músculos deshechos y un fallo de algunos órganos nos dieron lo suficiente como para dar el peor de los pronósticos…"
Marceline formó un puño durante la explicación del médico y tenía toda la intención de igualar el estado de la afortunada de Fionna. "Pero se recuperará, ¿no es así?" dijo Gumball quien parecía leer los pensamientos de la vampira.
"Vamos su alteza, sabe que crear estos momentos de tensión son mi cosa favorita del trabajo. Pero en efecto, él estará bien. Lo que le haya sucedido después de haberlo puesto tan mal ayudó en el proceso de sanación y gracias a ello saldrá de aquí al mismo tiempo que Fionna". Aunque las buenas noticias menguaron su mala sangre la confesión del doctor por poco logra que el desquite cayera sobre él, pero el Dulce Rey previno esto y comenzó a empujar a Marceline a través de las puertas dobles justificándolos a ambos con una visita que le harían a los afectados.
Cuando él se aseguro de que ella se había calmado lo suficiente fue cuando dejo de empujarla para comenzar a encaminarse, en silencio, a las habitaciones de los humanos. Al preguntarle por direcciones a uno de los enfermeros del lugar este les dijo que por el exceso de pacientes debido a un extraño concurso de comer alambre de púas se vieron obligados a colocarlos a ambos en una sola habitación.
Gumball temió por la humana, no por las represalias del chico con quien compartía cuarto de hospital (el cual parecía estar noqueado de cualquier forma) sino por quien iba a visitarlo en unos momentos. La vampira solo movió las cejas al escuchar sobre el paradero del rubio, pero más allá de eso no mostró alguna otra emoción durante el trayecto.
El rey ingeniaba planes y discursos emotivos para convencerla de que no hiciera algo 'impetuoso' al llegar con ellos. Cuando llegaron a la habitación que el enfermero les indicó se detuvieron unos instantes antes de girar el pomo de la puerta.
"Marceline yo-" comenzó solo para ser interrumpido por la vampira quien apenas notó que él dijo una palabra. "No estoy segura de lo que tu noviecilla haya hecho o tampoco el por qué. Por lo general no me gusta inmiscuirme en asuntos ajenos, pero… si se trata de Finn hare todo lo que pueda para asegurar su protección. No tratare de atentar contra esta tal Fionna, siempre y cuando no se atreva a ponerle una mano encima de nuevo. ¿Está claro?"
Se escuchó como un trago de saliva fue forzado por la garganta del hombre hecho de chicle y se vio incapaz de dar una respuesta más allá de un simple sí. Una vez que la vampira aclaró su punto de vista procedió a abrir la blanca puerta.
Lo que ella y su acompañante encontraron al otro lado no era lo que esperaban. Lo único que resonó en todo el edificio fue la voz de la vampira gritando consignas altisonantes, la más clara de ellas fue:
"¡¿QUÉ CAR#JOS CREES QUE HACES?!"
