Contenido: Universos alternos: Osomatsu rubio y cambio de edades. Angst, tragedia, probable mención de violencia, family, drama, posible OC (no intencional).

Pareja: Este fanfic se queda como un drama familiar. Así que no hay pareja y por ello no tiene publicación en mi perfil de Amor-yaoi.

Disclaimer:

Hikari: Queridos lectores, ha pasado tanto tiempo que ni siquiera me siento digna en saludar, pero no se preocupen que he regresado para, por fin, seguir con este fanfic. Diré lo de siempre, que la obra original fue gracias a Akatsuka Fujio y que yo solamente escribo esto por ocio y sin fines de lucro. Si me permiten, les contaré mas en las notas finales pero antes de eso, espero que disfruten este nuevo capitulo.

NOTA: A veces hasta yo misma me ando confundiendo con las edades de los hermanos, se las recuerdo una vez más por si acaso (las edades entre paréntesis son las que tenían cuando Osomatsu fue secuestrado): Osomatsu 23 (10), Karamatsu 20 (7), Choromatsu 18 (5), Ichimatsu y Jyushimatsu 13 (su madre estaba embarazada), Todomatsu 5 (ni existía el Totty :v ).

o*~o*~o*~o*~o*~o*~o*~o*~o*~o*~o*~o*~o*~o*~o*~o*~o*~o*~o*~o*~o

-.-.-Karamatsu-.-.-

Fingir. Actuar.

Representar una vida distinta a la tuya, expresar sentimientos ajenos mediante palabras y por medio de tu cuerpo. Vivir en una fantasía y creer que la magia y los milagros existen.

Por un breve momento, sentir una felicidad falsa, vivir en otro mundo y dejar de ser tú.

Todo hasta que el telón cae y los reflectores se apagan.

Pero, desde mi punto de vista, el telón aún sigue en lo alto, los reflectores provocan mi sombra, y yo, debo seguir interpretando aquel papel de "hermano mayor" durante más tiempo. Esta obra llamada "vida" comenzó hace poco más de trece años…y deseo que termine lo más pronto posible.

Aun puedo recordarlo, como a la corta edad de casi cinco años, mi amor por el teatro apenas comenzaba. Nuestros padres, habían decidido llevarnos a la obra que representaría un pequeño circo ambulante que había decidido realizar su parada en la ciudad donde vivíamos.

Con casi dos horas de duración, mis hermanos Osomatsu y Choromatsu se quedaron dormidos antes de la mitad de la obra, el mayor en uno de los asientos del teatro, el más pequeño en el regazo de mamá. Pero para mí, dos horas de espectáculo habían sido insuficientes y fugaces, quería seguir viendo, seguir escuchando los diálogos, la música y la mágica historia que contaban.

-Jejeje me quedé dormido- reía el hermano mayor, pasando su dedo índice por debajo de su nariz. - ¿Te gusto la obra, Karamatsu?

- ¡Fue fantástica! - mis pequeños brazos abrazaban fuertemente el panfleto que nos habían regalado. El tan solo recordar el show provocaba que fuertes emociones estremecieran todo mi cuerpo.

-Me alegro- a pesar de no haberla visto, Osomatsu me dedicó una amplia sonrisa al tiempo que deslizaba su mano sobre mi cabeza para revolver mis cabellos levemente.

Nunca hubiera creído que la actuación era tan difícil. Fingir; fingir ser quien no eres resultaba sofocante, desgastante. ¿Cuánto tiempo más tendría que mantener la falsa fachada de hermano mayor? ¿Cuánto tiempo debía seguir actuando como el líder de cinco hermanos? ¿Cuánto tiempo más fingiría ser el más fuerte?

- ¿Karamatsu-niisan? - me nombró con su voz aguda mi pequeño hermano- ¿Me estabas escuchando?

-Eh…si claro, claro que te escuchaba my little brother- intentando recuperar mi compostura, me acomodé con un movimiento sensual mis lentes de sol. Totty me contestó con una sencilla y silenciosa mirada de repulsión.

-Haz estado comportándote extraño…más de lo normal- nervioso, me percaté que estábamos a un par de metros de su escuela, por lo que, intentando no ser tan evidente, me despedí del pequeño para después regresar a casa.

Si, hasta yo mismo estaba consciente de que no me estaba comportando normal últimamente.

Hace aproximadamente una semana, el pequeño Totty había llevado a su amigo Atsushi a quedarse una noche en casa. El niño había resultado bastante amable y agradable, de hecho, hasta algo en mí se había sentido cómodo cuando fuimos seis personas las que compartimos el futón, a pesar de estar más apretados de lo acostumbrado. Pero no había sido la visita del niño lo que provocó que todo se tornara extraño.

A la mañana siguiente, al fondo del armario, había encontrado una fotografía. Un retrato de matices grises, blancos y negros de un chico, de quien alguna vez había sido nuestro hermano mayor.

En aquel momento, invadido por la confusión y el pánico, guardé la foto en donde supuse que había estado guardada…en la caja del "tesoro" de los gemelos. Nadie dijo ninguna palabra al respecto.

¿Qué podría decirles? ¿De dónde habían sacado aquella fotografía? Además, aquella fotografía resultaba curiosa, empezando por el hecho de mostrar a un Osomatsu no de 10 años sino de al menos unos 20. ¿Qué estaban planeando ese par de gemelos?

Maldición…a pesar de tener tantas preguntas, no logro encontrar el valor para decírselas a mis hermanos menores.

Así como nunca he tenido el coraje de preguntarle acerca de sus problemas a Choromatsu, mucho menos podría cuestionar a Ichimatsu y Jyushimatsu.

En algún momento de mi extenso mar de pensamientos, mis pies se encargaron de llevarme de regreso a casa. Había caminado más lento de lo normal, probablemente los gemelos ya habrían partido a la escuela.

- ¿Hoy tampoco tienes clase? - le pregunté a Choromatsu cuando lo vi sentando en la alfombra de nuestra habitación. Me estaba dando la espalda y frente suyo tenía una laptop prendida sobre sus piernas. Al no recibir respuesta, volví a mirarlo con mayor detalle, tenía un par de audífonos en ambas orejas, creo que no se percató de mi presencia.

Curioso, me acerqué con sigilo hacia él y, en un movimiento rápido, le quité uno de los audiófonos para poder escuchar yo también.

- ¡Karamatsu! - gritó alarmado, efectivamente no me había escuchado.

- ¿Una canción? - al momento en que me puse el audífono, una voz femenina invadió mis tímpanos, creo que aquella voz la había escuchado en varias de las canciones que Choromatsu solía escuchar, pero hasta yo mismo sabía que esta era algo distinta al resto.

-"No importa que tipo de mañana o noche me estén esperando, el silencio se arrastrará hasta aquí, y todo será simplemente vacío"- la voz de la chica resonaba con fuerza, provocando que cada palabra, cada silaba se impregnara fuertemente en mi ser.

¿Cómo podía explicarlo? De alguna manera, la canción me hacía sentir triste. Extremadamente triste.

- ¡Karamatsu! - repitió mi nombre Choromatsu mientras le ponía pausa a la canción desde la computadora- ¡No vuelvas a hacer algo así! ¡Casi me matas de un susto!

-Sorry, sorry- me disculpé regresándole el audífono- Esa canción…

-Es la nueva de Nya-chan- me percaté del cambio de humor de Choromatsu ante el tema de conversación. Últimamente, había notado cambios en todos mis hermanos. Empezando por Choromatsu, quien solía perderse en largos silencios, manteniendo su mirada firme ante la nada, sin prestar realmente atención a su alrededor, algunas veces con su reproductor y sus audífonos siendo sus únicos acompañantes. Probablemente escuchando esta canción.

- ¿Necesitabas algo? - me preguntó, intentando cambiar de tema.

-Ah…no, nada. ¿No irás a la escuela? - le pregunté mientras me levantaba.

-Hoy no tengo clases, solo iré a la academia por la tarde- Choromatsu se puso nuevamente el audífono y dejó de prestarme su atención. Ante el silencio, alcancé a percibir el susurro de la canción desde donde estaba mi hermano.

Solté un suspiro al salir de la habitación, como dije, mis hermanos habían estado comportándose diferente durante los últimos días, incluyéndome.

A pesar de estar evitando a los gemelos (por los nervios y el tema de la fotografía), no era realmente complicado no verse. A pesar de que ninguno de ellos estaba dentro de un club, ni tampoco parecían tener demasiados amigos, eran la clase de chicos que regresaban inmediatamente después de clases, pero eso parecía haber cambiado durante la última semana. Ichimatsu y Jyushimatsu regresaban un par de horas después de lo normal a casa, el menor con tierra y lodo por todo su uniforme, el mayor excusándose de que habían pasado al parque a jugar un rato.

¿Realmente pasaban tanto tiempo jugando beisbol solo ellos dos?

Y por último estaba el pequeño Totty, quien, a pesar de ser todavía un niño, aún así tenía sus propios problemas. Empezando por su extraña preocupación hacia su nuevo amigo, Atsushi, a quien no lo había visto desde que se había quedado a dormir en nuestra casa. Totty decía que era probable que el niño fuese reprendido y castigado por su hermana mayor que, a pesar de no conocerla, basado en los relatos de Atsushi de aquella noche, era la peor persona existente en todo el universo.

Y todo se reducía nuevamente en fingir. Fingir que no pasaba nada, que todos se comportaban como debían y que, si tenían algún problema o necesitaban algún consejo, acudirían a mí.

Porque yo soy el hermano mayor.

Con Choromatsu fuera, disfruté la cena con el resto de los menores. Nuestra madre, sufriendo otro ataque de depresión, no salió nuevamente de su habitación. Otro día normal.

Esperé a Choromatsu durante la noche, asegurándome que llegara a salvo, apagué el incienso que cada día, sin falta, encendía en la mañana. Poco tiempo después, estábamos los cinco recostados en el extenso futón. Y fue entonces que comencé otra vez a soñar.

- ¿Eh? - me quedé completamente estático. ¿Qué es lo que acababa de decir Osomatsu-niisan?

-Por eso te digo, Karamatsu- él también se detuvo pocos pasos más adelante de mí. Cuando giró para verme, mostraba una de sus típicas sonrisas, pasando su dedo índice por debajo de su nariz. Un hábito que se le había formado en algún momento de nuestra infancia- Si yo tuviera que irme, tú tendrás que convertirte en el hermano mayor.

- ¿P-pero que estás diciendo, Osomatsu-niisan? - mis manos comenzaron a temblar involuntariamente. ¿Que estaba diciendo? Estamos a pocas semanas de que nuestros hermanitos nazcan. Si tú no estuvieras aquí…

-Solo es un "solo sí". Tampoco te lo tomes a pecho- con un par de pasos llego a mi lado, y con entusiasmo pasó su brazo derecho sobre mis hombros- Todos viviremos juntos en nuestra casa.

-Si…-contesté no muy seguro. Una extraña sensación se posó en la boca de mi estómago, algo parecido a un mal presentimiento.

-Te gusta el teatro ¿no? - después de cinco minutos de estar andando, con mi hermano prácticamente colgándose de mí, volvió a hablar- ¿Sabes actuar? Decir alguna mentira o fingir estar dormido cuando en verdad no lo estés.

-Hmmm…- miré pensativo al cielo. - Supongo que puedo, aun nada extraordinario.

-Ya- contestó cortante, el también alzó su mirada- Karamatsu, si alguna mañana o noche llegas a escuchar algún escándalo o problema… ¿fingirías estar dormido? - extrañado, intenté ver directamente el rostro de mi hermano, pero su flequillo tapaba sus ojos que aún seguían fijos en el lienzo azulado.

- ¿Por que…? - ¿Qué tipo de petición era aquella? Un nudo en mi garganta se formó cuando, por fin, Osomatsu me devolvió la mirada.

Confundido e incapaz de poder responder alguna otra cosa, asentí con mi cabeza en silencio.

Sentí su cálida mano sobre mi cabeza desordenando mi cabello.

Noches después, escuché claramente cómo mi hermano se levantaba a una hora muy temprana de la mañana. Escuché como le murmuraba deseos a Choromatsu. Escuché el deslizar de la puerta y cómo el tercero se deslizaba del futón para estar cerca. Escuché los murmullos a lo lejos y los pasos de mis padres. Los gritos, los llantos, la puerta principal, los llantos de Choromatsu…todo eso logré escucharlo con nitidez.

Y yo, solamente me quedé en el futón. Fingiendo estar dormido.

Yo, Matsuno Karamatsu, me convertí en el hermano mayor aquel día.

Los recuerdos solían también atormentarme en la noche, aunque por lo regular a diferencia de Choromatsu, soñaba con los buenos momentos, con los deseos y las ilusiones infantiles, con las travesuras y los juegos que teníamos en nuestra niñez. Por primera vez en mucho tiempo, recordé el último día en que había visto a "Osomatsu-niisan".

Desperté con el corazón palpitando fuerte y dolorosamente dentro de mi pecho. El sudor cubría por completo mi rostro y sentía cierta sofocación en mi garganta. Intentando calmarme, y asegurándome que el resto se encontraba profundamente dormido, tomé un abrigo color azul y salí de la habitación. Tal vez el aire fresco nocturno podría ayudar a calmarme.

Viendo el cielo cubierto de estrellas, me dejé llevar por una lenta caminata, sin prestar demasiada atención hacia donde me dirigía. Cuando mis pensamientos por fin se encontraban más ordenados, me percaté que, de alguna forma, había llegado a un conbini cercano.

-Ya que estoy aquí…- Sintiendo una fría brisa, entré al local, donde compré una botella de agua, afortunadamente había un poco de cambio en los bolsillos de mi abrigo.

-Gracias por su compra- alcancé a escuchar al joven que me atendió antes de salir de la tienda. Dispuesto a regresar, antes de poder caminar un metro lejos de las puertas automáticas, una figura felina llamó mi atención.

Negro, de orejas puntiagudas y ojos entreabiertos. De inmediato reconocí al gato, era uno de los amigos de Ichimatsu que solía ver cerca de la casa. El felino solía comportarse manso cerca de su hermano, pero su actitud cambiaba cuando estaba con alguna otra persona, comportándose agresivo y arisco. De hecho, una vez había alcanzado a arañarme la mano en una ocasión, cuando tuve el atrevimiento de intentar acariciarlo.

Cuando el animal me vio, soltó un gruñido agudo, mostrándose renuente, dio un par de saltos antes de ocultarse en uno de los callejones cerca de la tienda. Intentando no hacer demasiado ruido, lo seguí sigiloso y, cuando me encontraba relativamente cerca, logré alcanzar a escuchar… ¿un ronroneo?

-Si que eres un gatito simpático- una voz de otro joven salía del mismo callejón. Desafortunadamente, solo podía ver entre la penumbra a una figura humana detrás de una máquina expendedora descompuesta, en cuclillas, acariciando el pelaje del animal.

Asombrado por ver la facilidad con la que se había acercado, pisé descuidadamente una rama seca, alertando al pequeño animal y al chico que lo acariciaba.

- ¿Quien está ahí? - en un tono completamente diferente, el chico inmediatamente se levantó, importándole poco que el gato emprendiera su huida por su cuenta.

- ¡Ah! Y-yo lo siento, no quise asustarte- levanté mis manos, nervioso, queriendo calmar al chico- Estaba siguiendo al gato, solamente- intenté calmar el ambiente con una risita algo nerviosa.

La poca luz me impedía poder ver con claridad al chico. Solo alcanzaba a ver su chamarra roja y un par de jeans desgastados, además de que su rostro tampoco era demasiado visible debido a que su capucha le cubría la cabeza.

Ambos nos mantuvimos en un silencio incomodo, sin saber exactamente qué decir, fue él quien abrió la boca primero.

-Es peligroso que un chico como tú esté a estas horas fuera de su casa- se recargó en la pared, ocultándose nuevamente detrás de la máquina.

-Bueno, eso mismo podría decir yo también- intentando forzar un poco más mi vista, me percaté de que el chico sacó un par de gafas delgadas del bolsillo de su chamarra, poniéndoselas cuidadosamente.

-No necesariamente…no todos tenemos una casa a la cual volver- el chico sacó de su otro bolsillo un cigarrillo, que prendió rápidamente y se lo llevó a la boca.

- ¿No tienes casa? ¿Huiste o algo parecido? - ignorando el hecho de que se trataba de un desconocido, yo también me apoyé en la pared. La maquina descompuesta era lo único que nos separaba.

-No hui…supongo que solo cambié de casa. Pero ahora mismo estoy un poco molesto con mi familia así que no he dormido ahí las últimas noches- soltó con un suspiro una nubecita de humo. Ambos nos quedamos inmersos nuevamente en un ligero silencio. Mis manos habían dejado de temblar. - ¿Tú también huiste?

-No- solté una breve risita- Solamente necesitaba un poco de aire freso- haciendo un leve sonido, saqué de la bolsa de plástico la botella que anteriormente había comprado- Tuve un pequeño sueño.

- ¿Una pesadilla?

-Supongo…- bajé la mirada, recordando mis memorias de hace trece años- Mas bien…podría decirse que fue un recuerdo triste. La razón por la que estoy tan cansado de actuar. - corregí.

Si. Estaba cansado, asqueado y exhausto de seguir con la farsa del hermano mayor. Pero, aun así, dándome cuenta que aquello era irrevocable y que jamás volvería aquel que me daría la oportunidad de regresar a ser el segundo hermano.

Abrí la botella que tenía entre mis manos. Un nuevo silencio nos rodeó, provocando una inquietud en mi corazón. Me di cuenta de lo que dije segundos después, esto era algo bastante tonto, en medio de la noche estaba junto a un chico que no conocía, contándole aquello que ni siquiera podía decir en mi propia casa. Me sentí un poco avergonzado por soltar tan confianzudamente mis problemas con alguien que no tenía nada que ver, aunque…él también me dijo un poco de su sentir…digo, al menos sabía que ese chico no quería regresar a casa esa noche.

-Esto es tonto…-alcancé a escuchar su voz susurrante. A pesar de no poder verlo desde donde estaba, supe que apagó su cigarro con su suela- Adiós. -

- ¡Esto…! - dije sin pensarlo. ¿Por qué sentía aquella necesidad de querer seguir hablando? No podía ver ni siquiera su rostro y, aun así, él era la primera persona que escuchó algo que jamás creí contar- El gato de antes…es raro que se acerque a las personas, solo lo había visto así de tierno cuando esta junto a mi hermano Ichimatsu- idiot! ¿¡Que tipo de tema de conversación era ese?! ¿¡Además, con qué motivos quiero retener a este chico?!

Pero a pesar de que probablemente lo haya incomodado, alcancé a escuchar una suave risita proveniente de él.

- Ah, ¿sí? - contestó brevemente- Nos vemos después- sin poder decir algo más, escuché claramente el retumbar de la reja del fondo. Salió de donde nos encontrábamos saltando la reja que impedía el paso a otra avenida de más atrás. Y para cuando salí de mi escondite ya no había rastro que evidenciara que alguien más había estado ahí.

Con una pequeña alegría, yo también emprendí el regreso a casa.

El chico había cambiado su despedida de un "adiós" a un "nos vemos después".

¿Continuará?...

o*~o*~o*~o*~o*~o*~o*~o*~o*~o*~o*~o*~o*~o*~o*~o*~o*~o*~o*~o*~o

Hikari: Pueden dejar sus comentarios y críticas constructivas en la cajita de reviews de acá abajo. Muchas gracias por la enorme espera, ya que he tardado 84 años en actualizar, en verdad no merezco ni el perdón de Dios (¿?) Xd.

Pero ya en serio, una profunda disculpa por el hiatus, la verdad es que la escuela me terminó venciendo en el semestre y cuando por fin salí de vacaciones la inspiración (para este fic) se me bloqueó y… ¡puff! Tardé aún más de lo que quisiera admitir. En fin, dejemos de lado mi aburrida vida y pasemos a las fechas de actualizaciones.

La última semana me mantuve escribiendo todo para este fic, a tal punto que ya lo tengo acabado en mi computadora, pero aún me falta corregir muchos detalles de todos estos nuevos capítulos. Es por eso que comenzaré nuevamente con las actualizaciones semanales SIN FALTA. Espero que puedan y disfruten acompañarme. ¡Muchas gracias y espero leerlos la siguiente semana! ¡Bye bye-perowna!