Arthur estaba en su habitación estudiando, o intentándolo ya que por el elevado calor que hacía lo desconcentraba. Sin mas dejo sus libros y bajó hacia la cocina para tomar algo refrescante, y también para despabilarse un poco. Pero al entrar en esta se encontró con cierto ojiazul que tomaba una paleta helada. Arthur al verlo quedo medio vacilando, hacia mucho que no lo molestaba y no iba desaprovechar la situación, así que se acercó a este y rápidamente tomo el helado dándole una "sensual" lamida, haciéndolo dar un respingo por tal acción.

- ¿Qué estás haciendo pequeño pervertido? - Arthur solo se encogió de hombros y volvió a acercar la paleta a sus labios. Alfred trago en seco ante esto intentando reprimir sus impulsos de tirarse ahí mismo sobre el ojiverde, el rostro lascivo que le estaba dando este lo ponía demasiado.

- Tu madre vuelve mañana... - dijo de repente carraspeando un poco la voz, Arthur lo miró extrañado alejándose de él, pero Alfred lo tomó y lo acercó nuevamente para morderle el lóbulo de su oreja y susurrarle - ...pero con todo lo que tengo pensado para hacerte hoy, no se si podrás recibirla.

- ¿A sí? ¿Y por que...? - pregunto para luego unir sus labios con los del ojiazul, abriendo paso con su lengua a la boca del otro para profundizar el beso. De pronto Alfred se levanto y tomo el cuerpo de Arthur aprisionándolo contra una de las paredes de la cocina, el ojiverde entrelazo sus piernas a la cadera del mayor creando mas fricción entre los miembros de ambos, haciendo que dieran suspiros entre el beso.

- Porque te voy a coger como no te lo imaginas - dijo Alfred atacando el cuello de Arthur dejando vistosas marcas en este, Arthur al escuchar eso se sonrojo rápidamente pero luego rio - ¿De que te ríes? - dijo el ojiazul deteniéndose y mirándolo extrañado, Arthur solo negó con su cabeza - ¿Tú crees que no lo haré? - el ojiverde volvió a negar nuevamente mientras mordía su labio inferior - ¿Acaso quieres que te castigué?

Arthur vaciló, pero rápidamente volvió a tomar posesión de los labios del ojiazul en un corto pero fogoso beso - Hazlo daddy.


Arthur estaba recostados sobre el sofá de la sala de estar con sus piernas levantadas pasando sus brazos por debajo de ellas, para poder sostenerlas. Dejando, según Alfred, una hermosa vista para el. Sus mejillas estaban levemente sonrojadas por tal posición sin poder ocultar su rostro, mientras que el ojiazul lo miraba con algo de ternura.

Alfred se acercó a él, y posó sus labios mientras que con uno de sus dedos pasaba lentamente el dígito por la entrada de Arthur dándole leves espasmos que recorrían a través de su columna vertical. El ojiverde mantenía sus ojos cerrados, hasta que por algo helado que el mayor había insertado en su interior los abrió enormemente. Quiso dar un quejido, pero este fue callado por los labios de Alfred.

El ojiazul aumento la velocidad del objeto haciendo que este se derritiera rápidamente, dejando pegajosa y dulce esa parte de Arthur. Sin mas se acerco a la entrada de este y comenzó a lamer aquella zona, haciéndolo gemir fuertemente debiendo morder uno de sus brazos.

Pero de pronto Alfred se detuvo, bajo un poco sus pantalones y ropa interior, e introdujo su miembro en la entrada del ojiverde, sin previo aviso y dejando las piernas de este subidas en sus hombros. Arthur dio un gran grito presionando las paredes internas y presionando dolorosamente el miembro de Alfred. Este dio un quejido mientras intentaba comenzar con las estocadas.

- ¡No vuelvas a hacer eso! - le gritó Arthur con algunas lagrimas en sus ojos - Ten mas cuidado.

- Lo siento... - se disculpó Alfred con algo de pena - Fue algo...del momento no volverá a pasar.

Arthur suspiro mientras asentía e intentaba calmarse para darle paso a que comenzara con el vaivén el ojiazul.


Durante el segundo round, ambos se encontraban en la habitación del de orbes azules.

Alfred estaba sentado en la orilla de la cama mientras que Arthur estaba frente a él arrodillado, tenía esposadas tanto sus muñecas como sus tobillos y de su cuello colgaba una cadena, estaba sumamente indefenso de cualquier movimiento que pudiera hacer el ojiazul. El menor tenía el miembro del ojiazul en su boca, que al no tener sus manos sólo podía usar esta mientras que él también lo ayudaba a veces, aunque por lo erecto que estaba no tenia problema alguno. Arthur hacia lentos movimientos circulares con su lengua recorriendo toda la punta de este, dándole cada tanto una que otra mirada lasciva a Alfred.

El pecho del ojiazul comenzaba a subir y bajar rápidamente, e instintivamente tomó la cabeza de Arthur haciéndolo bajar rápidamente. Este al notar que el miembro comenzaba a palpitar aumentó el movimiento de su cabeza, hasta que al escuchar un gemido por parte del mayor y que por algo que llenó toda su cavidad bucal, rápidamente lo sacó de esta, haciendo que el pegajoso líquido terminará por algunas partes de su rostro y cuerpo. Arthur sin desagrado alguno trago este degustándolo.

Alfred, ya con la respiración calmada, tomo a Arthur obligándolo a subir a la cama, dejando levantadas sus caderas y acariciándolas lentamente, este lo miraba expectante de lo que podría suceder ahora, hasta que pudo escuchar como el ojiazul se levantaba a buscar algo, y que al volver le propuso un golpe en uno de sus muslos. Pero que este no había sido por la palma de su mano, mas bien, se había sentido como si le hubiera golpeado con algo fino, así como con una vara. Un grito que casi desgarra su garganta volvió a salir al sentir el segundo golpe, y las lágrimas no tardaron en descender por sus ojos.

- ¿Te gusta esto? - le pregunto el ojiazul golpeándolo nuevamente.

- Lo amo - contesto Arthur luego de otro golpe, el dolor había pasado al placer y los golpes ya no dolían tanto, pero cuando sintió que el mayor se había detenido, el ardor había comenzado a sentirse en sus caderas, sacándole un quejido.

El ojiazul se paró nuevamente a buscar algo, y al volver inserto en la entrada del ojiverde no uno, sino que dos vibradores, y también nuevamente su miembro, Arthur lanzo un gran gemido ante la "pequeña" molesta en su interior. Y que al encenderlos comenzó con el vaivén de estocadas, haciendo que Arthur no parara de gemir, que si no fuera porque estaba mordiendo una almohada parecería una perra en celo al estar pidiendo más y más.

Alfred tomó un cinto y comenzó a golpearlo en su espalda por cada vez que pedía que fuera mas rápido y profundo, dejando un par de cicatrices que estarían en la piel de este por varios días.

Luego desposó al menor, dejándolo ya por fin "libre", y dio vuelta su cuerpo bruscamente, siguiendo con el vaivén aún mas rápido, haciendo que Arthur clavase sus uñas en la espalda del ojiazul y mordiendo uno de sus hombros para callar sus gritos.


Unos minutos más tardes ambos ya estaban recostados uno al lado del otro, estabilizando sus respiraciones, ya que después de casi 5 rounds los dos ya casi ni tenían energías. El ojiverde había sido el primero en caer en el Morfeo, quedando plácidamente dormido en los fuertes brazos del ojiazul, el cual lo miraba cálidamente en la poca iluminación que había en la habitación. Corrió los cabellos que ocultaban su rostro, y que estaban medios húmedos por el sudor, y le dio un corto beso en la frente antes de quedar completamente dormido.