Y aquí está el último capítulo de A través de la Distancia. Yo disfruto muchísimo de escribir sobre Steve y Ginny, y todavía más saber que hay gente que lee estas historias, así que muchísimas gracias por su apoyo. Lots of love :)


"Una vez te vi, era todo irreal. Y aunque fuese un sueño, te sentía junto a mí. Sé que estás ahí, que te encontraré. Aunque tarde una vida, yo jamás renunciaré." Ricky Martin, No Importa la Distancia.


9. Volverte a ver.

Ginny deja la casa de Peggy Carter con la misma tristeza con que llegó, aunque le alegra saber que Steve al menos había tenido a alguien en el último momento. Y, a pesar de que le cuesta conciliar la imagen de ese hombre en uniforme con los colores de la bandera fuera su Steve, por lo poco que la señora Carter pudo decir, él siguió siendo el mismo hombre después de ese cambio tan drástico en su vida.

Estúpidamente valiente Steve. Ella ni siquiera podía estar sorprendida, porque era todo lo que podía recordar de él. Su determinación y su gran corazón.

Steve, que había muerto como un héroe, en algún lugar desconocido. El sólo pensar en ello le produce a Ginny tanta tristeza que le cuesta enfocarse en todo lo demás.

¿Pero de qué sirve? No cambia nada. Ella siempre supo que él era un gran hombre, y siendo él como era no se podía esperar nada menos. Pero ahora sabe, con certeza, que Steve no llegó a vivir la vida larga que a ella le hubiese gustado para él.

En el museo, consigue una copia de la foto de Steve ya como el Capitán América, en su uniforme del ejército. No es exactamente lo mismo que tener una foto de él cuando ella lo conoció, pero sigue siendo un tesoro para ella.

Luego, como siempre ha hecho, ella sigue andando.


- Tía Ginny, ¿qué es lo que pasa con mamá? – pregunta Scorpius.

Él le mira, preocupado, con sus grandes ojos grises. Es una réplica de Draco, pero completamente tierno. Ginny simplemente ama a ese niño y le rompe un poco el corazón verlo así, triste y preocupado.

- No lo sé, Scorps, hay que esperar a que tu papá regrese con noticias, pero estoy segura de que se pondrá mejor- dice ella, acariciando la cabeza del niño - ¿Quieres comer algo? Yo tengo ganas de una taza de chocolate y malvaviscos.

- Mejor con crema.

- De acuerdo. Mientras, escoge una película para nosotros, ¿trato?

El niño se queda a dormir con ella, ambos viendo las películas de Tarzán en su dormitorio hasta que están finalmente muy cansados.

Al día siguiente lo llevará a la escuela y luego visitará a Astoria, para enterarse de que esta vez, al parecer, es realmente serio.

- Tengo miedo de perderla – confiesa Draco.

- Se pondrá bien. Ella ha salido de esto antes. ¿Por qué no descansas un rato? Un par de horas de sueño te hará bien, me quedaré aquí al pendiente en tanto regresas.

Él suspira.

- Creo que tienes razón. Gracias, Gin.

Ella le ve irse, con un paso lento, cansado.

En realidad espera que Astoria sea lo suficientemente fuerte para ponerse bien esta vez, también. Ginny no sabe que será de Draco si pierde al amor de su vida. Si es cierto que uno nace con alguien que está destinado a ser tu compañero, esa era Astoria para su amigo.

Algunas veces ella se pregunta si en todos esos años en que las cosas no han funcionado después de Harry y ella sigue pensando en Steve con añoranza, se debe a que era él la persona destinada para ella.

No, no existen otros ojos que puedan ver

Dentro de mí

Pero eso es absurdo, y totalmente injusto. ¿Cómo podía ser, que la persona con la que ella estaba segura pudo haber sido feliz, tuvo que vivir sesenta años atrás?

Tal vez era por eso, que ella prefiere estar sola. O bueno, con los Malfoy.

De verdad espera que Astoria se ponga mejor.


Seis meses después, ella está en China cubriendo la reunión anual de la Confederación Internacional de Magos (una de esas pocas ocasiones en que ella toma trabajos de corresponsal internacional para El Profeta) y Draco le llama.

- Si puedes, ven para acá. Está sucediendo algo totalmente loco en Manhattan – dice, y se oyen explosiones de su lado del teléfono – estoy tratando de sacar a la gente de mi oficina de esta calle, pero… ¡por los calzones de Merlín!

- ¿Qué?

- No lo podrás creer hasta que vengas aquí. Creo que es una invasión… de aliens. Tengo que sacar a Astoria y a Scorpius de este lugar. Adiós, Gin.

Finalmente el mundo acaba de enloquecer, piensa Ginny. Pero dos horas después está de regreso en Nueva York, y lo que le está esperando mueve el suelo debajo de ella.


Él está vivo. El Capitán América está vivo, y acaba de salvar a la ciudad junto con Tony Stark y otro grupo de héroes que se hacen llamar Los Vengadores.

Steve está vivo, de alguna manera, por algún milagro, y todo lo que ella puede pensar mientras conduce hasta las oficinas de S.H.I.E.L.D. (ellos creen esconderse bien, pero Nick Fury no sabe nada de los recursos que ella tiene para encontrar lo que quiere) es que necesita verlo de nuevo, saber dónde está.

Incluso si tiene que valerse de su magia para entrar a sus oficinas de noche e ingresar a su sistema para encontrar la información.

Steve está vivo, y ella tiene que verlo.


Él está dibujando distraídamente en su bloc cuando el toc-toc de la puerta lo sorprende.

No es normal que toquen a su puerta, después de todo, no es que él tenga a muchas personas que lo visiten.

Entonces abre, y por un momento, cree que finalmente su mente le está jugando una mala pasada. Haber despertado del hielo y saber que todo lo que él había querido alguna vez era historia le ha afectado demasiado.

Frente a él, la pequeña mujer de largo pelo rojo y ojos castaños, que permanece inmóvil en la puerta, ella es sólo una ilusión creada por su mente, porque en esas semanas todo lo que ha podido hacer es pensar en ella.

Ginny.

Ginny está muerta, han pasado demasiados años.

- Steve – dice, y su voz se rompe – Steve… tú de verdad estás vivo. No iba a creerlo hasta que te viera por mí misma.

Y lo abraza.

No, no existen otros brazos,

Que puedan levantarme tan alto

Es sólo cuando siente ese cuerpo menudo junto al suyo, y ese olor tan familiar, que él nunca pudo realmente olvidar, que Steve se da cuenta de que de alguna manera loca eso no es su imaginación. Su mente no podría reproducir ese aroma con tal exactitud.

- ¿Ginny? ¿Pero cómo?

Ella se separa de él, levanta el rostro para mirarlo a los ojos.

- Cuando te conocí, era una chica fuera de mi tiempo tanto como tú pareces serlo ahora. Pero esa es una larga historia.

- ¿Quieres decir, que cuando decías que tenías que irte… te referías al futuro?

Ella asiente con la cabeza.

O mejor dicho, a su presente, se dice él mentalmente.

Pero acaba de entender que Ginny, su Ginny es real y está allí, en sus brazos. Y que él, que pensaba haberlo perdido todo, estaba equivocado. Allí está su resquicio de luz.

- ¿Y no te volverás a desaparecer ahora, verdad? – pregunta él.

- Y espero que tampoco tú, soldado. ¿Debería llamarte Capitán Rogers ahora?

Él pasa una mano por la mejilla de ella, acariciándola suavemente.

- No has cambiado para nada.

- Ese es un gran cumplido, considerando que con todos los cálculos, han pasado diez años. – dice ella, su sonrisa ilumina su rostro – Pero no puedo decir lo mismo de ti. – agrega, golpeando con un puño su pecho.

Él ríe.

- Eso supongo. Lamento si es una decepción.

- Steve, verte de nuevo es lo mejor que me ha pasado en años, desde que nos mandé a Draco y a mí al pasado.

Tu amor me eleva fuera del tiempo

Y conoces mi corazón de memoria.

Y allí estaba. La mirada en sus ojos, con el mismo anhelo que él había sentido por tanto tiempo. Él se marchó una vez a la guerra, aceptando que no volvería a verla y que la culpa era, en parte, suya, por irse y no tener un argumento a su favor para hacerla quedarse. Pero ahí está su milagro, su oportunidad.

Ella parece pensar lo mismo.

- Si éste no es el momento, Steve Rogers, no sé cuándo lo sea.

Y entonces él toma su rostro entre sus manos y la besa.