Butch se hallaba descansando contra un árbol, su respiración pesada y sudor pegando su pelo contra su frente. Miraba hacia la copa del árbol, pasivamente dándole sombra. Realmente no quería mirar otra cosa, por qué entonces su ira regresaría.

Ahora, Butch no era el tipo de suprimir su enojo, eso se lo dejaba al chico líder, pero sus nudillos estaban sangrando, rosados y tiernos por qué se había pasado golpeando el árbol y este se había comido la piel de la mano.) y Butch tampoco era un masoquista.

Butch hizo un sonido impaciente. Necesitaba hacer algo, todavía sentía energía correr por su cuerpo, como un fantasma recorriendo sus brazo o como hormigas subiendo sus piernas...

Espera un minuto.

Butch frunció el ceño, su monólogo interno preocupante, y se levantó tratando de ver si por accidente no se había sentado en un hormiguero- y si. Si lo había hecho.

Butch empezó a sacudirse los pantalones, soltando maldiciones.

Una vez logró quitarse las desgraciadas hormigas, alzó la vista y su cara decayó en una mueca.

Lo que había sido su pequeño gimnasio estaba intacto, lo cual nada más le recordaba el hecho de que no tenía poderes y eso incrementaba la energía Butch causándolo un tic persistente en uno de sus ojos. Butch negó con la cabeza, tratando de aclarar un poco.

Todavía podía hacerse útil. Lo único que se le venía a la mente era espiar al maestro Green, claro podía ayudar a Brick con sus planes directamente, dando sugerencias y buscando en periódicos lo más que pudiera encontrar sobre el tipo, pero realmente todo eso era un problema que le hacía doler la cabeza. No, Butch era más de accion que sus dos hermanos. Era más fácil sacar información de esa manera.

Butch frunció el ceño.

El problema era que sus poderes aún no habían regresado. Le hecho un último vistazo al bosque, e hizo una mueca. Era investigar a Green o enfrentarse al árbol otra vez. Si, era una decisión clara.

Por supuesto, tendría que ser lo más cauteloso sin sus poderes, pero todavía podía hacerlo.

Butch bufo, empezando a descender del bosque hacia saltadilla.

Tomó varios minutos en bajar y aún más en esperar a que pasara un taxi, camión, o algo que lo llevara más cerca a su destino. Cuando finalmente se detuvo un taxi, Butch se subió en silencio, dándole una instrucción al taxista. Butch se puso su capucha y solo entonces en algo que parecía un puchero (¡pero no lo era!), se acordó de sus nudillos y los examinó. Seguían un poco rojos y tiernos, pero la sangre comenzaba a secarse.

Butch hizo una mueca, se rascó la barbilla y le indicó al taxista que lo dejara mejor en una farmacia.

No estaba contento con ese pequeño desvío, por que le iba a costar tiempo, pero Butch suponía que era mejor. Así no sería tan sospechoso si el taxista se paraba en frente de la escuela.

No tener poderes era lo más inconveniente de todo el universo, pero al menos la escuela estaba a unas cuantas cuadras de la farmacia, las cuales camino mientras ponía curitas en cada uno de sus nudillos y haciendo la caja una bolita y metiéndola en su chamarra.

Cuando llegó a la escuela Butch frunció el ceño al ver a su contraparte y su hermana rubia sentadas en una banca. ¿Que estaban haciendo ahí? ¿Y qué hay de Bombón, donde estaba ella?

"No me digas que también están detrás del Maestro Green"

Fue lo primero que pensó Butch antes de hacer una mueca. Eso no tenía sentido, ni siquiera sabía por qué lo había pensado.

Butch sacudió la cabeza y buscó otro lado por el cual entrar. Toda la escuela tenía una barda, así que probablemente se las tendría que ingeniar para poder saltarla.

Butch solo pudo encontrar una caja vacía y al otro lado un bote de basura de plástico, el cual usó como un escalón para pasarse al interior.

Se dio una palmada en el hombro, satisfecho consigo mismo, y buscó una ventana para entrar al edificio. De ahí era nada más buscar la oficina de maestros.

Como no había nadie por los pasillos Butch no se tomó la molestia en esconderse, y tampoco se apresuró por llegar, después de todo había hecho un espléndido trabajo hasta ahora, se merecía regodearse un poco. Esto duró poco sin embargo, pues logró vislumbrar a la nerd rosa, saliendo de la oficina del director y tuvo que buscar donde esconderse rápidamente, teniendo que desviarse de su curso un poco.

Este no fue el fin de sus problemas, sin embargo. Después de que Butch caminara por un sinfín de pasillos, se encontró con la oficina de maestros, solo para encontrar que estaba cerrada con llave.

Ahora, ¿era esto suficiente como para detener a Butch?

Antes no, por qué con sus ojos láser hubiera simplente deterrido la perilla. En el Ahora, sin embargo, Butch soltó un gruñido de queja y consideró rendirse.

No lo hizo, por qué entonces habría caminado para nada, y Butch no estaba por hacer ejercicio sin premios. Asi que Butch se puso a buscar una ventana cerca Por donde salió y empezó a caminar en la dirección que creía era correcta y...

La ventana por la que podía entrar a la oficina también estaba cerrada.

-¡Me carga la chingada!

Dijo Butch exasperado. Una cosa era clara, el no iba a regresar a buscar una llave, en su lugar Butch buscó una piedra con la cual rompió el vidrio una vez la encontró y entró por la ventana rota sin más. Que culparan al conserje.

Butch puso sus manos en sus caderas y escaneo con la mirada el lugar. Varios escritorios, llenos de papeles y la mayoría desorganizados.

Bueno, esto iba a hacer más difícil encontrar el escritorio del maestro Green, pero Butch no se dejo desanimar, después de todo su mejor cualidad era fisgonear... bueno, justo después de ser el mejor peleador y el más fuerte de los jocosos y para ser honestos de todo el mundo.

Busco por unos minutos, tocando papeles, escribiendo numeros del 1 al 10 al azar en los ensayos y exámenes hasta que finalmente se encontró con lo que parecía era el escritorio que estaba buscando.

Butch se puso a rebuscar entre todas las cosas que estaban ahí, abrió cajones y saco libretas, todo hasta que finalmente pudo encontrar una pequeña libreta.

Butch la abrió para encontrar que era una agenda y sonrió, para acto seguido meterse la agenda en su chamarra y salirse del lugar.

El regreso a su choza fue largo, pero con el hallazgo que había hecho no le molestó nada tener que subir.

Esa agenda significaba bastante. Significaba que por fin podrían tomar acción y... Bueno, Butch no sabía exactamente qué hacer. Hasta entonces su plan era convencer a Brick de regresar a caravilla y regresar a la casita que les habían dado allá. Pero bueno, con la agenda podían encontrar al maestro ese y quitarse los chips.

Butch sacudió la cabeza (estaba pensando demasiado otra vez. A nadie le ayudaba pensar en el futuro.), y de una patada abrió la puerta.

—chicos, más les vale que besen el suelo por donde camino.

Dijo Butch por saludo, haciendo que Boomer saltara en su asiento.

Brick compartió una mirada con Boomer antes de que los dos voltearan a ver al pelinegro, cada uno con una ceja alzada.

Butch mantuvo su sonrisa, tomando grandes pasos hasta llegar a la sala. Brick regreso a su mueca permanente (por supuesto que si, que eran los chicos jocosos sin su líder grunge-emo-vampiro).

—¿Vas a decirnos que hiciste?

Preguntó Brick, cerrando su "No-es-un-diario-tarado" diario. Butch sonrió.

—Veo que tienes una libreta en tus manos.

Dijo el, solo para ganarse dos miradas confundidas.

—Butch, siempre he tenido esta libreta.

Comentó Brick

Butch lo ignoro a favor de sacar la agenda que había encontrado.

—Por que yo también tengo una libreta.

Dijo el.

—...y quieres que besemos el piso que caminas... ¿por qué conseguiste una libreta?

Preguntó Boomer a tiempo que Brick decía:

—Felicidades. Deberíamos hacerte una fiesta ahora que ya sabes escribir y leer.

Seca y sarcásticamente. Boomer soltó una pequeña risa mientras que Butch fruncia el ceño.

—No. No es mía. Es la agenda del Perico.

—¿el Perico?

Repitió Boomer.

—Si el maestro de los chips. El tipo ese que enseña ciencias. Tiene una súper nariz.

Dijo Butch, haciendo gestos vagos con la mano libre. Inmediatamente Brick se levantó a agarrar la agenda y a inspeccionarla, su cara se había vuelto aún más seria de lo normal. Butch se encogió de hombros y se sentó en el sofá.

—¿Como conseguiste esto?

Preguntó Brick moviendo la agenda. Butch se encogió de hombros otra vez.

—Suerte.

Fue la simple respuesta que dio, pero Brick la aceptó de todas formas, luego el pelirrojo se puso a asentir.

—Bien hecho, Butch.

Fue lo único que dijo Brick empezando a irse a su cuarto.

—Espera, ¿entonces no vamos a ir por el Perico?

Preguntó Butch, tensándose.

—No, aún no. Tengo que hacer un plan y tú tienes que recuperar tus poderes, pero pronto.

Butch dejo escapar un sonido de queja al escuchar las palabras de Brick. Por supuesto que Brick iba a tomarse su tiempo. Brick ya no era divertido como en los viejos tiempos, en el que hacía los planes mientras estaban actuando. Ahora era esperar y esperar y esperar por las instrucciones de su líder.

Butch no se dejó desanimar, sin embargo. Aún si se tardaban esa agenda serviría bastante para finalmente ser libres


Butch no puede ser discreto por mucho tiempo

¡Un gracias a MisguidedGhost08 y Mar-Chan21 por comentar!

MisguidedGhost08: Jajaja si, La Verdad es que si. Pero me divierte mucho escribirlo. Y Boomer pobre me dan ganas de protegerlo y eso que soy la que lo puse en su situación (^-^') y no te preocupes Brick se va a volver más meloso... en algún punto... tal vez no cercano... y lo de Bombón como Regina jajaja Ahora necesito un fic sobre las chicas superpoderosas como las plásticas (¿Brick sería Cady?)

Mar-Chan21: jaja Butch soluciona sus problemas o hablando idioteses o pegando cosas. Ninguna le resultan muy bien jaja. Boomer obtendrá su cama cuando regresen a caravilla... si es que regresan a ese lugar. Brick es una persona difícil jaja pero espero pronto poder darle más líneas y darle más base a por qué actúa así de enojon.

En el próximo capítulo vemos cómo las chicas pasan sus días libres o un capítulo escrito completamente por qué quise.