AWWWW YEAAAAH GANE UNA APUESTA! OMAIGAAAAA GANE LA APUESTAAA JODETE HETFIELD! Hoy, a los 24 días del mes de Agosto del año 2013 LirioNegro1 GANO UNA APUESTA! es la primera apuesta que gano en lo que va del año :') soy tan feliz.

Bien bien, después de tanto tiempo he vuelto con otra rara entrega de mi de-lirios, en fin, sé que me he portado mal en estos últimos tiempos pero quiero que sepan que aunque me tarde no voy a dejar ninguno de mis proyectos a medias. Ahora sí, hace un tiempo (meses) le prometí este capítulo a my darling (ya sabe quién es, no hace falta decirlo) so... espero que con esto me entiendas un poco más y si bien ha pasado mucho en estos meses... nunca está de más seguir mostrándote una parte de mi n.n

Ok, espero que les guste y como saben, les agradezco muchisimo su apoyo y su paciencia.


─Es bueno verte de nuevo… no estaba seguro de si vendrías─ le dijo casi con una sonrisa. Ella levantó una ceja, no se lo esperaba.

─No me imaginé que fueras tú, he de decir que lo has planeado muy bien…

─ ¿Es que crees que no puedo planear algo? ─ preguntó acercándose a ella.

─ ¿Quieres la verdad? ─ dijo la espía con una sonrisa sarcástica y cruzándose de brazos

─ ¿Alguna vez la verdad saldrá de tus labios, mariposa?

─Ha salido más veces de las que quieres creer y muchas de esas verdades han llegado a tus oídos ─ respondió como una patada directa al hígado del hombre frente a ella

─Je… bueno… hasta donde sé, las verdades a medias son mentiras completas ─ Ada levantó una ceja entre incrédula y ofendida, no había viajado para una lección de moral y por lo visto… tampoco para una misión.

─Al parecer no soy la única buena en mentir por aquí; ¿O es que le has dicho a tu lady dónde te encuentras… y con quién? ─ dijo la morena poniendo un cierto énfasis sarcástico en la palabra "lady" y escupiendo su ponzoña natural en cada una de sus palabras, después de todo, su matrimonio se desmoronaba gracias al personaje de su pasado que se rehusaba a dar vuelta la página.

Tú tampoco te esfuerzas mucho en eso

─Las malas mañas son las primeras que se pegan

─Eso dicen… en fin… ¿A qué he venido?

─ ¿A qué crees que has venido? ─ preguntó tendiéndole una copa que ella no tomó

─Tu misteriosa carta decía que tenías una misión… dime cuál es y terminemos con esto─ sabía que no estaba allí por algo como trabajo, pero tampoco le molestaba eso.

─No podemos terminar con esto… ¿no lo has entendido aún? ─ replicó desde el bar de la habitación al cuál caminó para dejar la copa rechazada.

La verdad era que sí lo había entendido, que lo sabía perfectamente, por más que sus acciones fueran un vil insulto al hombre que reconocía como su esposo y a su familia, ella sabía, ya se había dado cuenta que el rubio no pretendía ponerle un fin a esta seguidilla de encuentros y ciertamente… tampoco estaba en sus planes dejar de hacerlo.

¿Y está en los tuyos?

Quizás

Lo amas

Sí, pero lo nuestro es imposible, así que no es importante.

Siempre lo había sido, es la verdad de todo, esa era su verdad, ellos estaban destinados a vivir separados, a ser una cruel broma de los hados que se empeñaban en unirlos y desunirlos a su gusto y parecer para que ellos mismos se destruyeran en el dolor de la espera, en la desesperación de la soledad y ahora… en la lejanía de la moralidad, en el fuego de la locura y en el hielo de la responsabilidad.

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─ Y si lo he entendido ¿qué? ¿Va a cambiar en algo el hecho que cada uno tiene su vida? ─ Su voz en ningún momento cambiaba, siempre era la misma, inmutable y con esos dolorosos toques de sarcasmo que siempre iban acompañados de curvatura casi imperceptible de sus labios carmín.

─Deberías ir aceptándolo… yo ya me voy haciendo a la idea ─ la verdad era que él estaba dispuesto a dejarlo todo por ella, una palabra y abandonaría todo.

─Borra la idea

─Es imposible

─Como lo nuestro

─Esto es tan imposible como tú quieras que lo sea… vamos di que me quieres lejos de ti y me iré… di que puedes alejarte de mí y te dejaré en paz ─ tal y como él lo esperaba, ella guardó silencio. Y él mismo se supo ganando algo de terreno ─ vamos… no creo haber dejado a Ada Wong sin palabras, dime qué quieres.

Un suspiro fue su única respuesta, un suspiro que rosaba los límites del sarcasmo y la resignación, la morena estaba segura que cualquier palabra o sonido que pudiera escaparse de sus labios sería la completa perdición… perdería su orgullo, su integridad y esa imagen que tanto le costaba mantener.

─El que calla otorga─ sonrió triunfante el rubio

─ Vamos Leon… sólo di que quieres de una vez

─Te lo dije hace unas semanas, cuando nos vimos por última vez… ¿recuerdas? Fue la última vez que te acostaste con alguien

─Mph… la última vez que tuve sexo fue a hace 5 días guapo…─ decía mientras se acercaba con ese contoneo de caderas que sólo ella sabía hacer, ese tan particular que hacía que todo ser viviente a su alrededor quedara completamente opacado por el sólo uso de unos cuántos músculos de su cuerpo. Una vez que hubo llegado a su lado, le quitó la copa de la mano y con ese suave ronroneo tiró su primera flecha explosiva─ con mi esposo… en la ducha…

Kennedy agradeció a todos los dioses que ella hubiese arrebatado el delgado cristal de sus dedos, de lo contrario de seguro ya estaría roto y algunos de los finos fragmentos estarían incrustados en su piel, aunque ciertamente heridas menores no eran lo más preocupante, lo que le afectaba era que de haber sucedido eso, el juego estaría perdido.

─ ¿Algún problema, guapo? ─ sonrió ladina, había notado la mínima tensión en su rostro.

─ ¿Qué te hace pensar que lo hay? Puedes follarte a medio país y sin embargo sabremos que me pasé por tu mente

─Cuando hay un problema o estas confundido o molesto, presionas demasiado la mandíbula, eso provoca tensión en todo tu rostro y los músculos de tu cuello ─ Kennedy abrió los labios en una mínima expresión de sorpresa… ella tenía razón, y le daba gracia que Kate jamás hubiera notado algo así. Wong tomó un sorbo de la bebida en la copa robada y chasqueó la lengua ─ siempre que me ves haces esa misma expresión, como si hubieses visto un fantasma.

─A veces pienso que lo eres…

─ ¿Debería serlo?

─ ¿Quieres serlo?

─Es…

─Complicado….─ dijo completando la frase por ella con una evidente molestia imposible de reprimir. Ada sonrió─ Ya he escuchado eso antes.

.-

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─ ¿Y qué hay de ti? ¿Quieres que ser un fantasma?

Los fantasmas viven apareciendo y atormentando… ambos son el fantasma del otro

Yo no lo atormento

Lo hiciste por quince años, apareciendo y desapareciendo… jugando con él como un gato que juega con un atontado ratón

─No, quiero dejar ese puesto y ser de nuevo un humano

─No puedes

─ ¿Lo quieres?

Claro que lo quieres pero no puedes tener a dos humanos, sólo a uno…

Una vez la morena guardó silencio, una vez más le regaló uno de esos silencios que tan bien le salían, esos en lo que sin querer -o queriendo, ya no lo sabía con certeza- dejaba ver más cosas de las que deseaba decir.

─Dime de una vez que es lo que quieres Ada, dime qué quieres y te juro por todos los dioses existentes que lo haré. ─ la única respuesta que obtuvo, tan similar a las anteriores, fue un suspiro, una simple escapada de aire que sobraba, aire de resignación, aire que no volvería… aire dedicado a ellos.

Sin más y con ese poco aire que salía por los labios carmesí de la morena, sus ojos se buscaron casi de forma instintiva, como si de alguna manera intentaran grabarse la mirada del otro para buscarse en otro momento, en otra vida, en otro universo que no los cagara, que no jugara con ellos, que nos los uniera y los separara, que no los utilizara como si fueran solamente ladrillos en una amarga y trastornada arquitectura que ocultaba sus pasiones escondidas, sus deseos más ocultos y sus placeres más culposos. Cuando sus orbes verdes encontraron esas esferas azules en las que se había visto reflejada en cada momento importante de su existencia, entonces, en ese mismo momento lo supo, sabía que ambos veían lo mismo, se sabían juntos y sumidos en una serie de promesas vacías y desesperadas, simples pero cargadas de ese sabor agridulce al que los dos se habían acostumbrado, promesas rotas, dobladas, quemadas, palabras y mentiras, debates internos en los que la razón siempre desollaba viva al corazón, corazón mil veces roto y perdido en el silencio y la soledad que ellos mismos fabricaron con su deber, su moral y una pretendida fortaleza; sabían que al principio pensaron que esa enorme estructura aislada era impenetrable, oscura y poderosa… al tiempo se vieron a ellos mismos intentando destruir su creación con palos y piedras inútiles que jugaban a ser personas importantes, soldados de plomo estáticos que intentaban reemplazar a alguien y llenar el vacío que retumbaba entre las gruesas paredes de su propia creación

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Sus silencios, sus suspiros, sus elegantes evasivas, todo era tortuoso, insoportable Leon ya no tenía palabras para ella, estaba prácticamente tendido a sus pies pidiéndole que le dé una respuesta, una sola respuesta fehaciente, concisa, firme… algo de lo que él pudiera agarrarse o donde él pudiera pisar de forma segura pero ella… sólo callaba, se guardaba celosamente esas palabras que él desesperadamente necesitaba como si pensara que el sólo hecho de pronunciarlas… abriría la caja de pandora; en cierta forma ese juego lo había consumido, estaba cansado de ese ir y venir, de esos "no" que sus labios repetían y de esos "sí" que sus ojos verdes gritaban; eran dos monosílabos que siempre parecían estar fundiéndose en un terrible "quizás", en un condicional, algo que le decía que… quizás si ellos no hubiesen vivido el horror, quizás si no fueran quienes eran, quizás si no hubiesen seguido con sus vidas… entonces quizás y sólo quizás podrían estar juntos, tan juntos como lo deseaban, tan juntos como se imaginaban en esas noches en las que un haz de luz se colaba por su gélida fortaleza de soledad, tan juntos como se sentían en silencio, aún pese a la distancia, aún al tiempo, aún pese a la razón o a la moral, pese a los bandos, pese a los fantasmas de un pasado en común que ambos llevaban en su espalda…

Al final él sabía que todo había ido muy lejos, era demasiado, era insoportable un segundo más de esa horrenda duda que se disfrazaba de cadenas en sus muñecas… Leon sabía que debía arrancarse esos pesados grilletes y exigir su respuesta; entonces hizo lo único que no había hecho antes para obtener algo de la morena.

¿Por qué haces esto? ¿No te das cuenta de lo ridículo que es?

Lo hago porque todo lo que he hecho antes con ella… jamás ha funcionado y quiero hacerlo

Estás desesperado por ella

Ojalá ella lo estuviera por ti

.-

Una misión privada.

España.

Uno o dos días.

Rasguños.

Silencio.

Frío.

La mente del castaño luchaba por no desmoronarse, por mantenerse tan firme como siempre se había mantenido a lo largo de los años, cuando sabía… cuando estaba seguro como el mismo infierno de que su esposa le pertenecía a él y sólo a él. Bien, probablemente estaba siendo un completo idiota, era claro que su mariposa era suya. Tenían una vida juntos, juntos habían roto los esquemas y habían borrado los estigmas que la vida les había impuesto… no habían pasado por todo eso sólo para que él arruinara todo con unos tontos e ¿irracionales? Celos.

Aunque claro, en los tortuosos inicios de su relación, cuándo no estaba seguro de ningún paso que fuera a dar esa dama de los provocativos vestidos rojos, entonces sus celos habían sido su mejor arma ya que le permitían distinguir a los insignificantes gusanos que se acercaban a ella con la estúpida y utópica idea de una oportunidad y ganarse cierta exclusividad con esa fémina… Damian los conocía a todos, ninguno la veía como él, ninguno era capaz de ver todo lo que él observaba y si hubiese habido alguno, de seguro él mismo se habría encargado de arrancarle la lengua y los ojos con sus propias manos.

Sin embargo, pese a su historia y a sus celos, a ese instinto animal tan certero del cuál Baker se jactaba había algo más que lo ponía inseguro… y era ese mismo instinto y la naturaleza de la mujer a su lado… ella era una cazadora natural, dominante, seductora por naturaleza… una jugadora empedernida y jamás dispuesta a aceptar un no por respuesta de algo que quería; entonces esa posibilidad, es amarga posibilidad de que esa cazadora se hubiese aburrido de su presa para buscar a otra comenzó a atormentarlo y como toda mente atormentada intentó buscar recuerdos que le dijeran que sus dudas eran erróneas, acto que resultó como un tiro por la culata.

~~···

Le fascinaba observarla, ver cada uno de sus movimientos, sin mencionar ese dulce contoneo de caderas que tanto alegraban la vista.

─ ¿De verdad planeas seguir con esto? ─ preguntó Nicholai mientras se servía una taza de café y mezclaba el líquido negro con alguna bebida alcohólica como era su costumbre.

─Sí… viviré con ella… sólo que ella aún no lo sabe─ respondió Baker seguro de sí mismo, él estaba completamente seguro que viviría hasta su último respiro con Ada Wong… y que probablemente su último aliento de vida estaría dedicado a esa fémina.

─No sé cuál es tu obsesión con ella… es una arpía

─Se supone que es tu amiga… ¿Por qué dices eso?

─Lo es… y aún así digo que es una arpía─ respondió con esa enorme sonrisa mientras tomaba un sorbo de su elixir matutino ─ tomará tu corazón y lo pondrá en su pared junto con los otros, para ella son como trofeos.

─Parece como si hubiese tomado el tuyo─ dijo el castaño sin poder ocultar mucho recelo, su única respuesta fue un encogimiento de hombros seguido de un largo trago de "café mágico", entonces supo que estaba en lo cierto… y también estaba en lo cierto al decir y pensar que su corazón no estaría en esa sala de trofeos… y si llegaba a estarlo al menos se defendería dignamente y se llevaría un pedazo de ella.

~~···

Kate aún se maldecía por haber hablado aquella noche; por lo general ella no decía nada, jamás lo hacía el silencio era su mejor compañero por el simple motivo que le impedía tener grandes problemas y pasar por malos momentos que simplemente prefería evitar. Otra razón para tener a ese oscuro compañero era el miedo, el miedo incesante de que ese hombre al cual ella amaba profundamente fuera a quitarle el regalo de su compañía si ella decía algo incorrecto.

El recuerdo de su madre invadió sus memorias llenándolas con el agrio sabor del desprecio, su madre había sido una de esas mujeres de antaño cuya única aspiración era casarse para hacer un uso excesivo de sus óvulos y traer hijos al mundo, niños que crecerían como hombres creyendo que el único lugar de la mujer era la casa y ser "esposa"… pero una esposa firme, una sólo de título ya que ellos podrían tener las mujeres que quisieran a su alrededor, mientras más mujeres tuvieran más grande sería su imagen. Por otra parte, las niñas que salieran de su próspera vagina, todas serían educadas bajo el lema de brindar servicio a su esposo e hijos y con la idea de que el silencio era siempre mejor que cualquier opinión… "así son mujeres de verdad" solía decir su madre mientras se tragaba mil lágrimas saladas con total solemnidad.

En cierta forma, y durante algún tiempo, Kate había deseado no ser "una mujer de verdad" había deseado poder gritarle a Leon que era un completo patán, había deseado no callar una sola palabra más, no tener que ocultar o reprimir una lágrima más… también por un momento odió a su madre por darle ese estúpido y arcaico ejemplo, odió a su progenitora por ser la arquitecta de su pena y secretamente esperó que su hija, al crecer, tuviera el carácter de su padre y no se pareciera en nada a ella.

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La piel descubierta sobre sus hombros era suave, tersa, como si fuera una fina y exótica seda perfumada con un aroma particular a pólvora y rosas.

El perfume de los mercenarios

Al tenerla en sus brazos, Kennedy se dio cuenta que era la tercera vez en su vida, la tercera vez en casi veinte años que la abrazaba y era la primera vez que no lo había hecho porque la vida de la morena se le escapaba como agua del cuenco de las manos o por que intentara protegerla de un psicópata transformer.

Por alguna razón los años le pesaron, se sintió viejo y débil, vulnerable, agotado; Leon sintió en esos brazos el peso de su egoísmo, de sus horribles decisiones y se lamentó por todos las idas y vueltas sin sentido, se lamentó por los bandos por la moral defendida y la moral que esa mujer le hacía despedazar sólo con una mirada. En definitiva, entre tantos lamentos… lamentó haber perdido el tiempo con ella, lamentó no haberla abrazado antes.

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¿Pero qué mierda?

Dios… ¿De verdad lo está haciendo? Apártalo…

No, no puedo

Ada Wong no dice eso

Entonces no quiero

Ese es otro asunto…

Y sí lo era, era un asunto completamente diferente, su vida siempre se había dividido entre lo que quería hacer y lo que debía hacer, siempre se encontraba atada por uno u otro motivo a hacer algo por el simple deber, el deber del trabajo, el deber de los roles a mantener, el deber de una moral corrompida, enferma, deshecha entre el deseo, la soledad y el pasado que dos almas igualmente rotas compartían, ese pasado que los unía a pesar de todos los daños, del tiempo y de toda la mierda en la que más de una vez se habían visto envueltos. Por alguna razón, extraña e inentendible, Ada se dejó tomar en ese abrazo; aspiró su aroma a colonia y jabón, también había algunos toques de licor, apoyó su rostro en el pecho firme de ese hombre, sintió los latidos de su corazón como una cálida melodía que sólo resonaba para ella…

La melodía de la vida

Se sentía diferente, completamente diferente a cuando Damian la sostenía así… incluso sus latidos sonaban completamente distintos; la verdad a los únicos latidos a los que ella les había encontrado una cierta y graciosa melodía, además de los de Leon… eran a los de James; pero no eran casos comparables, ese niño era excepcional, era lo único bueno que había salido de ella, era lo que más amaba en el mundo.

Y luego está Leon

Esa era una afirmación peligrosa, chocante, burlona y terriblemente verdadera; Ada suspiró una vez más, pero esta vez ese aire impactó en la piel del rubio, su suspiro no se perdió en el espacio y en la eternidad sino que se fundió en el pecho de ese hombre y a ella le pareció como si él lo hubiese absorbido. Wong subió la mirada para encontrarse con ese mar azul, inmenso y penetrante; sintió su aliento a alcohol impactar en su rostro y lo siguiente que sintió fueron sus labios… otra vez… una vez más se sintieron como la primera, como esa noche en la que sus vidas se cruzaron para siempre.

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Realmente estaba preocupado por su amigo, Damian llevaba días sin ser el mismo, estaba distante y mucho más frio e irritable de lo normal; cuando tuvo que separarlo de una pelea sin sentido por una pluma Gianovaef supo que su colega necesitaba desesperadamente un momento a solas y dado que su querida amiga de seguro estaba follando con ese agente, el ruso pensó que la mejor opción era alejar a James de su inestable padre, no porque pudiera hacerle daño o alguna locura, sino más bien para darle un momento consigo mismo a Baker y de paso, compartir algo de tiempo con ese hijo que él jamás tendría.

─Me llevaré al niño a dar una vuelta, tú haz lo que quieras, mastúrbate, ve con una puta, llora o lo que sea… pero cuando regrese quiero verte bien… no eres una mujer

─Vete a la mierda y cuida a mi hijo

─Sabes que lo haré o tu esposa me colgará de mis partes nobles

─Esas partes tuyas ya no tienen nada de nobles

─Pregúntale a las señoritas ligeras y ellas te dirán lo contrario

─No debería dejarte pasar tiempo con mi hijo

─James me quiere y tú babeas

La verdad Nicholai disfrutaba mucho de estar con James, de hecho, él era el único niño que no lo exasperaba debido a su obediencia y ese carácter tan sólido que sin duda era producto de la herencia de su madre.

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Sus labios eran cálidos y suaves, un suave sabor a licor se colaba por ellos y por su lengua que ahora jugueteaba con la suya en su boca, la morena colocó su mano en su cuello profundizando un beso que se volvía cada vez más apasionado; sus manos comenzaron a explorarla, con suaves toques que rosaban la timidez y las disculpas por sus errores pasados. Así mismo él recibió su perdón dado por sus suaves y hábiles manos que parecían intentar encender cada centímetro de piel que tocaban por debajo de sus prendas que comenzaban a descender al suelo.

Cada uno de sus movimientos, de sus caricias le hacían saber a Leon que estaba en una especie de limbo entre el cielo y la tierra por esa mujer, por su aroma, por su sabor, por su calor… estaba a medio camino, la llama estaba encendida y lo único que hacían era tirarle más leña a un fuego que por alguna razón se había mantenido encendido a pesar de las miles cargas de agua helada que ellos mismos habían intentado tirarle con el fin de apagarlo, de negarlo, de pretender que simplemente no estaba allí, que estaba enterrado en algún lugar de la memoria.

A medida que sus acciones ganaban distintos tenores y sabores, el fuego entre ellos se hizo más fuerte, consumiendo todo a su alrededor… quemando y fundiendo sus cuerpos, sus corazones, volviéndolos uno entre suspiros, gemidos, gotas de sudor que se formaban en ambos, entre balbuceos inentendibles de aliento y amor; ellos se encontraron como siempre debieron estar… juntos, realmente desnudos el uno frente al otro… mostrando sus cicatrices, sus errores, sus defectos, sus elecciones buenas y malas… se conocieron por primera vez sin máscaras de hielo o de deber, por primera vez sólo importaban ellos. Al final, se vieron unidos en una sola danza que los conectaba, que los golpeaba y los hacía entrar en razón… que les decía aquello que admitían con cierto arrepentimiento, a ellos sólo les quedaba decirlo.

─ ¿Te arrepientes? ─ Preguntó Leon intentando ocultar su mínimo temor ante la posible respuesta mientras ella aún estaba a su lado, recostada de lado y haciendo un extraño patrón de dibujo en su pecho.

¿Y si dice que sí?

Di que no… di que no… por favor di que no…

─No… ─ él respiró casi aliviado─ ¿Y tú?

─Para nada… ¿Debería?

─Quizás sí

─No tengo porqué, ambos queríamos hacerlo y lo sabes

.-

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─Sí…. Es cierto… ─Ada guardó silencio unos minutos más antes de volver a hablar ─ ¿Cómo es su nombre?

Ya lo sabes, sabes todo de ella, nombre completo, número de seguro social, fecha de nacimiento…

Quiero que él me lo diga….

─Kate Kennedy…─ respondió en un suspiro ─ ¿y él?

─Damian Baker

─Es un pésimo nombre ¿En qué pensaban tus suegros? ─ ella sonrió, realmente le gustaba el nombre de Damian pero Leon tenía una forma particular para decir sus malos chistes

─No los conozco y él los recuerda muy poco ─ el rubio hizo una mínima mueca de sorpresa ante su respuesta

Muchos de los mercenarios tienen la misma historia en la espalda, una muy diferente a la que tiene él o su esposa… eso te demuestra que no pertenecen al mismo lugar. Tú eres pólvora, sangre y dinero… él es todo lo contrario.

─Entiendo… entonces, eso te hace a ti ¿Qué? ¿Ada Baker?

─Mi nombre es Ada Wong

─Lo supuse, supuse que te quedarías con tu apellido de soltera, en fin ¿Y qué hay de tu hijo?... ¿Es un varón verdad? Espero que hayas elegido un mejor nombre que el que tiene tu esposo

─James, James Nathan Baker… ─ Respondió Ada con un suspiro… la elección del nombre de James había sido una completa tortura en la que Nicholai terminó interviniendo.

─ Ciertamente es mucho mejor… y antes que preguntes, es sólo Emma

─Es un lindo nombre

Sí, es un nombre que tú hubieses elegido…

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La situación era paradójica de principio a fin y hasta parecía una broma de pésimo gusto… dos personas que se aman y que acaban de terminar de tener una de las experiencias sexuales más gratificantes de sus vidas, hablando sobre sus respectivas parejas y sus hijos sin sentir un ápice de dolor o culpa.

Pregúntale porqué Damian y no tú

No

Sabes que te mueres por saber

No, no es cierto… lo último que quiero es saber eso

Aww… te enfrentas a todo y le temes a las palabras que salgan de los labios de una mujer

No es cualquier mujer…

Con más razón… ¿qué hizo Baker?

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─Nicholai Gianovaef─ susurró con una enorme sonrisa, se lo esperaba él y la zorra siempre habían sido cercanos; pasó su lengua por la cicatriz de su labio recordando la sensación del cuchillo del ruso cortando la piel de su rostro y el sabor de su sangre. En fin, aunque no se sorprendía de haber encontrado a ese tipo cerca de la puta, se sorprendía un poco de encontrarlo de niñero; habría dado el mundo entero por reírse en la cara del maldito ruso, darle una paliza y secuestrar al mocoso… pero eso hubiese sido tan fácil, tan vano, tan simple… y por otra parte, los secuestros ya no eran lo suyo, había que pensarlos demasiado, estudiar los movimientos de todas las personas que pudiesen estar involucradas, conseguirle un lugar "a salvo" a la víctima hasta que se decidan a acceder a sus demandas –en este caso sólo sangre- , además del hecho que nadie le daba el crédito que se merecía realmente… especialmente cuando se estaba muerto. Por eso, la idea del secuestro le causaba un mal sabor de boca pero también hacía hervir su sangre ante la memoria…

A él le importaba una mierda lo que pasara con el hijo de Wong y con la hija de Kennedy, sólo le importaba verlos humillados, destruidos, quería llevarlos al límite de la locura y hacerles entender que ellos sólo habían logrado retrasar su muerte unos cuantos años.

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─Siempre fuiste la última persona que pensé que terminaría así─ le dijo Leon con voz ronca

─… pensé lo mismo que tu otrora

─ ¿Qué te movió a hacerlo? ─ Ada levantó la mirada hacia su perfil y suspiró antes de volver a acomodarse en su hombro.

─Muchas cosas… y muy probablemente las mismas que te movieron a ti

─ ¿Despecho?

─No… ese motivo no fue mío

Medias verdades mentiras completas

─ ¿Eres feliz con él?

─ ¿Tú lo eres con ella?

─Lo era… hasta que te vi de nuevo… entonces me di cuenta que Kate era un simple escape ─ dijo mirando al techo. Quizás fuera la luz, pero en ese momento Ada pudo ver la verdadera edad de Leon en su rostro y el peso de todo…

─ ¿Un escape?

Finge demencia

─Sí, mi forma de escapar de ti…

De ti, de tus manipulaciones, de tus juegos, de tus mentiras…

─Ya estabas cansado

─No me digas que tú no estás cansada, porque si lo dices no te lo creeré ─ Ada guardó silencio─ llevas muchos años cansada, queriendo escapar.

─Al principio quise escapar de ti y ahora… me encuentro escapando contigo

─Otra broma de la vida

─Otra de las tantas sobre nosotros

─ ¿Hasta cuándo seguiremos con esto? ─ preguntó Kennedy siendo incapaz de ocultar la amargura en su voz

─Hasta el fin de nuestros días

─Puede ser mucho antes, si tomas mi mano…


Ok... tengo que decir esto de nuevo... JODETE HETFIELD! GANÉ XDDD! y bien ahora mi momento favorito que últimamente estuve obviando... revs! yay!

Cayendoenelolvido: como siempre... AMO TU USER! y como verás XD no he muerto sólo andaba de vaga

Nelida Treschi: MOOOOOM 3 fic fic fic fic fic y esta vez creo que no te pasé mucho así que podrás leer sin quejarte que te malcrio *-*

AdaKennedyW: Amiga! aquí tienes otra entrega despues de siglos! XDD espero que te guste y espero que algún día podamos terminar la campaña de Leon que empezamos lol

Motoko Draculia: As you wish my darling *3*

Kris. : Hermana! te dije que iba a actualizar pero tuuuuu ya no me crees nada T_T como sea ojalá te guste sis!

Gloria Vasquez: ola ke ase leyendo GP o ke ase? xD

AdaHetfield6: J-O-D-E-T-E yooo soy la champiooon! yooo soy la chaaampion!

UryuuWong: *-* que bonito es verte por aquí, espero que te guste mujer! algún día terminaré nuestro proyecto, lo prometo *o*

NessAkagami: Gracias por tu apoyo mujer! no sabes como te extraño! tenemos que reunir al equipo lemmon!

: Si no fuera por vos y tus palos... tardaría mucho más en actualizar XDD gracias por tu apoyo

: OMAIGA! Pero que revs taaan lindos! *O*! tu me has dado unas ganas salvajes de seguir escribiendo muchas gracias por tenerme fe

BlackAda: Saltamontes con nueva patita! espero que te guste este cap y ya sabes que te agradezco muchisimo tu apoyo *-*

Fran-LeeWong: Muchas gracias! espero que te guste este cap n.n

Hancock99: *-* opino lo mismo joder! ada debería salir sola en un RE... sería tan jodidamente hermoso y te agradezco mucho que me leas y que hagas lo que Kris dice XD... yo no lo hago nunca jajaja

Kassandra: O.o alguien nuevo *corre en circulos* OMG! bien, espero que te haya gustado este cap n.n

Ok, como siempre, prometo actualizar rápido la próxima vez... no me miren así... es verdad! T_T anyway les agradezco muchisimo su apoyo y el sencillo acto de leer mi de-lirio, valoro el tiempo que invierten en leerme y en comentar. Muchas gracias, significa mucho para mi.

Lirio