ADVERTENCIA: Lemon (Sexo gráfico), lenguaje vulgar, violencia, muerte, Universo Alterno, Humanizado.
DISCLAIMER: Los personajes no me pertenecen. Esta historia no tiene fines de lucro.
AVISO: Meteré también personajes de Madagascar, obviamente humanizados XD.
ADVERTENCIA 2: Abuso, violación, tortura. Si no te gusta, no leas.
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Capítulo 8: Preparación.
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— ¡¿CÓMO DEJARON QUE ESCAPARA UNA?! — Ladró Blowhole, furioso.
Doris no contestó. Antonio rodó de ojos.
— ¿Dónde mierda está Hans?
— No lo sé, Francis. Hace días que no lo vemos. — Comenzó a decir lentamente la pelinegra, algo tensa.
El hombre gruñó, furioso.
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Gia se despertó de golpe y comenzó a toser sonoramente. Eva entró a la habitación al oírla y la alcanzó.
— Tranquila, Gia. Tranquila…— Susurró al posar con muchísimo cuidado su mano en su espalda. La de cabellos dorados respiró profundamente. — ¿Ya estás mejor? — Ella asintió. — Y esta vez… ¿Estás lista para hablar?
La de ojos avellana se mantuvo callada unos segundos. La última vez, había tratado de hablar, sin embargo le dio un ataque de pánico y tuvo que ser sedada.
—… Sí. — Habló con la voz rasposa. — Pero…— Dijo rápidamente al ver a la rubia albina colocarse de pie. Eva la miró. — Quiero que solo venga Skipper. — Pidió. Miró sus manos. No tenía el valor suficiente para encarar a Alex. No sabía si él se quebraría primero o ella apenas se vieran. — ¿Por favor?
—… Entendido.
La rubia vio a la agente de North Wind salir tras la puerta de su habitación. Gia inspeccionó su estadía. Era una habitación caribe azul, con bordes blancos. Se veía frío. Miró sus brazos pálidos, uno de ellos estaba conectado al suero que tenía a su derecha.
Dejó escapar un suspiro entrecortado.
Skipper abrió la puerta sin preguntar, causando un susto de muerte a la rubia, quien se incorporó rápidamente, aterrada.
El pelinegro miró con sorpresa su reacción, aunque después entendió que su forma de actuar era normal.
—… La cortesía hace que pierda el tiempo. Soy de pronta respuesta, preciosa. — Sonrió sin ganas. — Lamento eso.
Gia se relajó notoriamente y asintió.
Skipper borró su sonrisa y se sentó al lado de la camilla. La joven de cabellos dorados lo miró.
— ¿Lista para hablar?
—… Sí. — Susurró.
—… Bien. Primero…— Le mostró una carpeta. — Quiero que me digas si has visto a todas estas mujeres durante tu cautiverio.
Gia la recibió en silencio y comenzó a ojearla, identificando a cada persona en cada página que veía. Skipper observó en silencio cada movimiento de la rubia. Sus dedos temblaban cuando daba vuelta las hojas, tragaba saliva de manera constante y su respiración era ruidosa. Pestañeaba mucho.
—… Sí. — Soltó con la voz ahogada. — A todas las conocí cuando…— Prefirió no continuar. Miró los ojos azules del capitán. — Pero esta…— Señaló la foto de Nazli. — No creo que puedan salvarla.
Los ojos de Skipper se agrandaron.
— Ya… creo que la mataron. — Confesó con la voz temblorosa
El líder asintió, con la mandíbula tensa.
—… Bien. — Se levantó y comenzó a pasearse por la habitación a una distancia prudente de Gia. Sabía que si se acercaba, la joven se asustaría. — Pero hay algo que quiero saber. — La miró directamente a los ojos. — Fuimos a Sunset Park. Y en los prostíbulos de allí, no había señal de ustedes. — Frunció el ceño. — Exijo saber cómo funciona todo esto.
Gia inhaló lentamente.
—… No estoy muy segura en dónde nos mantienen encerradas. — Skipper iba a hablar, pero la rubia fue más rápida. — Pero sé que es en las alcantarillas.
Skipper la miró con sorpresa, hizo una mueca, analizando la información.
— Después aparecemos en los prostíbulos que visitaste cuando estamos de servicio solamente. Nos retiramos apenas terminamos con… Nuestro turno. — Sus ojos se llenaron de lágrimas. — Nos vendan los ojos para llevarnos, pero no somos los suficientemente estúpidas como para no reconocer el lugar.
—… ¿Y cómo los clientes dan con ustedes?
— Según oí de Blowhole… Pueden llegar a nosotras a través de varios códigos por computadora. Solo me sé la dirección de entrada.
—… ¿Y esa es…?
— Lovegoddesses. net — Pronunció lentamente. — Solo sé que hay que entrar en esa dirección, después vienen toda clase de códigos. Solo pueden entrar los recomendados de los mismos socios.
— Con los que hacen el trabajo sucio. — Sonrió, ya atando más cabos.
— Así es. Y todos tienen un alias.
—… Perfecto. — Le dio la espalda. — Kowalski se encargará de los códigos. Serán pan comido. — Le aseguró para volver a mirarla.
Gia asintió, mirando sus manos con una acongojada expresión.
— Daremos con ella en menos de veinticuatro horas. — Prometió. La rubia alzó rápidamente la mirada, sorprendida. Skipper le sonrió con seguridad. — Esto ya acabó. Cuando tuviste el valor de llegar a nosotros, nos diste esperanzas, Gia. Buen trabajo.
La joven mantuvo su mirada, hasta que no pudo más y rompió en llanto, cubriendo su rostro con sus manos.
Skipper entrecerró los ojos y miró el suelo. Ya no había nada más que decir. Sin decir nada, abandonó la habitación, dirigiéndose rápidamente a donde estaban sus compañeros.
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— Atención, muchachos. — Dijo firmemente, al entrar. Hizo una mueca al ver que no solo su equipo y North Wind estaban allí, sino que también estaban Julien, Alex, Marty, Stacy, Becky, Maurice y Mort. —… ¿Y a estos quién los invitó?
— Skipper, están preocupados por Gloria y Marlene. — Private trató de calmar a su líder.
—…— Resopló. No tenía tiempo de echarlos. — Bien. Kowalski. — El más alto se irguió, firme. — Necesito que ingreses a esta dirección. — Le entregó una tarjeta. — Descifrar códigos es lo tuyo. Que Eva se encargue de echarte una mano.
La rubia albina se levantó y asintió. Kowalski abrió su laptop y tecleó rápidamente. Alzó una ceja.
— ¿Lovegoddesses. net?
— Es para ingresar a su sector. — Indicó Skipper mientras sacaba una maleta. — Gia me explicó todo. Están ubicados en alguna parte de las alcantarillas.
— ¡¿Qué?! — Exclamaron todos.
— Debieron construir algún sector debajo de los prostíbulos. — Comentó el líder. Classified frunció el ceño.
—… Es brillante.
— Lo es. — Concordó. — Demasiado brillante para mi gusto. — Escuchó un pitido y miró a Kowalski. — ¿Y bien?
— Ya ingresamos cinco códigos, señor. — Lo miró. — Pero... ¿Qué haremos con esto?
—…— Frunció el ceño. — Necesitamos un conejillo de indias. A nosotros ya nos conocen, y no nos aceptarán. A ellos tampoco. — Señaló a North Wind. Después miró a sus civiles acompañantes. —… Ringtail tampoco, lo conocen por lo escandaloso que es… Ojos tristes es solo un niño… El león psicópata y el monocromático menos…— Miró finalmente a Maurice. — Tú.
— ¿Y-Yo?
— Necesitamos que seas una distracción. — Ordenó. El hombre iba a negarse rotundamente, pero se detuvo al oír lo siguiente que dijo el líder. — Así rescataremos a Marlene y a las otras.
—…— Frunció el ceño. — Lo haré.
— ¡Qué bien, Maurice! ¡Me complace que hagas una buena obra para mi beneficio! — Agradeció Julien con energía, aunque se le veía realmente preocupado. — Así tendremos de vuelta a nuestra nutria.
Skipper suavizó su mirada.
Ellos no lo sabían.
No sabían por los horrores que pasó Marlene.
Además de ellos y el equipo del norte, solo Alex y Marty lo sabían. De seguro Stacy y Becky quedarían destrozadas, al igual que los otros.
—… Skipper…
Se giró al oír la voz temblorosa de Kowalski. Se acercó al ver el rostro pálido del pelinegro. Private lo miró consternado.
— ¿Kowalski?
— Se-Señor…— Se levantó abruptamente de su asiento y se retiró, murmurando una disculpa.
— ¡Kowalski! — Iba a seguirlo, pero Eva lo detuvo.
—… Yo iré por él. — Dijo antes de retirarse, solo que con más tranquilidad.
Skipper se preguntó que rayos había visto su compañero para que reaccionara de esa manera.
— ¡Oh, Dios! ¡Skipper!
— ¡¿DORIHH?! — Exclamó Rico.
El líder se acercó a la pantalla y la contempló. Kowalski había logrado dar con todos los códigos, pero la descripción los había dejado pasmados.
Una mujer se encargaba de cuidar a las geishas y presentarlas ante los clientes.
Había una fotografía de ella.
Una mujer de largos cabellos negros y ojos azules.
—… Doris.
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— Marlene… No pierdas la fe, por favor. — Pidió Gloria. — Volveremos a casa…-
— ¿Cuál casa, Gloria? Mataron a Nazli porque quisimos escapar… No sabemos dónde está Gia… ¿Qué pasa si a ella también la mataron? — Murmuró más para sí misma que para su amiga. Se cepillaba distraídamente el cabello.
— No podemos perder la esperanza, Marlene…-
— ¡¿Cuál esperanza, Gloria?! — Se giró abruptamente, mirándola con ira. — En este lugar, la esperanza no existe. ¡No tenemos un lugar al cual regresar! ¡Somos…!— Respiró fuerte. — Protitutas… Somos menos que cualquier cosa. — Susurró con horror, mirando sus manos.
— ¡Marlene! — Gloria la agarro de los hombros. — Entiendo que estás lastimada. Sé que te duele, ¡nos duele a todas! — La sacudió, tratando de borrar el ciego desaliento de la castaña. — Pero piensa como siempre lo has hecho. ¡De manera optimista!
—…
— Skipper nunca nos ha fallado, Marlene. ¿Crees que lo hará ahora?
—…— Sus orbes casi dorados brillaron por las lágrimas. Negó con la cabeza. —… No lo sé, Gloria… Ya no lo sé…
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—… Con que hermana de Blowhole.
Kowalski alzó la vista, encontrándose con los oscuros ojos de su líder.
—… Lo-Lo lamento mucho, señor. — Trató de reponer su voz. — Mi forma de actuar no fue la correcta. No volverá a ocurrir…-
— Kowalski. — Le cortó suavemente. —… ¿Qué es lo que te molesta de todo esto?
—… Señor, yo…-
— ¿Aún profesas vagos sentimientos hacia ella?
—… No. — Contestó honestamente. — Usted debe saber… Que desde que Eva llegó a mi vida… Todo pareció… Encajar. — Kowalski sonrió un poco, pero después miró con rencor el suelo. —… Lo que no puedo creer es…
—…
—… ¿Cómo te sientes tú, Skipper? — Le preguntó. —… Años atrás, la consideramos una amiga…— Se levantó y miró con rabia y a la vez pena a su líder. — ¡Era una de las mejores amigas de Marlene!
—… Lo sé.
— ¡No puedo creer que le haya hecho esto a ella! ¡A Marlene! ¡Ella no se lo merece! El solo imaginar el cómo debe sentirse…— Se revolvió el cabello, angustiado. —… Fue herida en manos de una persona que apreció, Skipper…
—… No dejes que tus sentimientos nublen tu mente, Kowalski. — Dijo con voz queda. — No podemos permitir que esto se vuelva algo personal. Somos profesionales.
—…— Respiró profundamente. —… Entendido, señor. — Lo miró. — Pero antes… ¿Permiso para hacerle una pregunta personal?
—…— Lo miró profundamente a los ojos, hasta que suavizó su expresión. — Concedido.
Si era honesto consigo mismo, se sentía como una bomba de tiempo de Rico. En cualquier momento podría estallar, y las consecuencias serían fatales. Hablar con un socio, un amigo, un hermano… Le haría apaciguar el nudo de su garganta.
Kowalski miró con gran tristeza a su líder. Sabía que Skipper estaba pasando por un momento realmente doloroso. No era la primera vez que perdía a personas importantes para él, pero no por eso era menos agonizante.
—… ¿Cómo te sientes con todo esto, Skipper? Tú y Marlene…
Dejó la oración al aire. No iba a pronunciar algo de lo que su líder ya era consciente, pero jamás admitiría de forma directa.
Skipper contempló el cielo nocturno en el balcón del departamento. Kowalski le siguió.
—… Pensaba que me estaba ahogando con mi propia saliva. — Comenzó. — Pero es algo más que eso. Tengo atragantado un grito en mi garganta, pero no puede salir. Mi corazón late con energía. — Sonrió con melancolía. — Pero cada palpitación es más dolorosa que la otra.
—…
—… Tengo miedo, Kowalski. — Entrecerró los ojos cuando una suave brisa golpearon sus rostros. — Porque sé que no puedo seguir negando la realidad. — Se giró un poco para mirarlo. — La Marlene que nosotros conocimos murió hace mucho. — El más alto se sorprendió por esas palabras. — A la que estamos a punto de rescatar, es a una Marlene desconocida. A una mujer que jamás quise conocer. — Negó con la cabeza.
El agente brillante solo tendió a posar una mano en el hombro de su líder. No tenía las palabras correctas para calmar la angustia que lo carcomía vivo. No importaba lo que dijese, sabía que todo lo que decía Skipper era la verdad.
El teléfono de Kowalski sonó. Lo cogió, murmurando unas disculpas y contestó.
—… Entendido. — Colgó para mirar a Skipper. — Debemos volver al cuartel, señor. Hay que progresar con el plan.
— Bien.
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Eva estaba colocándole un rastreador electrónico a Maurice por debajo de su camisa mientras Skipper, Kowalski, Private y Rico seguían ojeando la página web del sector.
Kowalski presionó el menú.
Rico le tapó los ojos a Private cuando se mostraron las opciones de qué mujer estaba disponible. Todas estaban vestidas con lencería en una posición provocativa.
—… Kowalski.
— Sí, señor.
Presionaron la tercera fotografía. Era Gloria, sentada con las piernas abiertas y con el pecho inclinado hacia arriba. Sus piezas de ropa eran azul marino.
— Bueno, ya vimos a una. Ahora solo nos falta…-
— No será necesario, Skipper. Mira. — Presionó la séptima.
El corazón del líder sintió un vuelco.
Se podía ver a Marlene recostaba con una pasiva expresión. Tenía los brazos estirados hacia arriba, dejando ver mejor su cuerpo. Llevaba una preciosa lencería. El sujetador era de color vino, pero las bragas eran negras. Debajo de la copa, caían suaves alas negras semitransparentes. Además, se notaron unas ligas en sus blanquecinas piernas.
—… Cómprala.
— ¡¿Qué?! — Exclamó Kowalski, algo anonadado.
— Es por el plan. — Intervino Classified. — Maurice supuestamente irá para que le ofrezcan el buen servicio. — Rodó de ojos. — Pero mientras calma a Marlene, nosotros nos infiltraremos en el sector donde están las demás mujeres.
— El problema es, que aún no estamos seguros en qué sector de las alcantarillas es.
— No, no lo es. — Dijo Eva. — Gia acaba de informarme que había un hombre viviendo allí un tiempo. Es un sin hogar. — Explicó. — Su nombre es Roger. Y él las descubrió escapando, pero decidió no decir nada por su bien. Corporal y Short Fuse fueron a interrogarlo. Ya sabremos dónde queda todo.
—… Genial. — Skipper sonrió. — Bien, Kowalski. Hazlo.
El agente asintió y presionó la fotografía de Marlene. Un mensaje se formó en la pantalla.
"Cuando llegue al norte de Sunset Park, uno de nuestros asistentes lo esperará y quedará a cargo de su automóvil. Por cortesía y seguridad de nuestros clientes, les serán retirados sus celulares y radiolocalizadores. Una vez que haya elegido a su acompañante, la privacidad, la sensualidad y el buen gusto, estarán con usted. Disfrute su visita y regrese pronto."
— ¿Listo, Maurice?
— Sí, señor.
Skipper sonrió.
— Esta noche, estarán acabados.
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— Marlene. Tienes un cliente esta noche. — Informó Doris al llegar.
La castaña se giró, para asentir sumisamente.
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Continuará…
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Les tengo una pregunta. Ustedes tienen idea de lo que ocurrirá después. El prólogo tiene las respuestas. Pero quería saber si quieren que continúe esta historia, de tal forma en que se narre cómo Marlene va superando todo esto.
Es decisión de ustedes.
