Hola, vaya, me alegra por fin poder publicar esta capítulo. Lo que es este y el que sige me costaron mucho trabajo y de verdad espero que les guste. Aunque esta historia ya está terminada publicarpe el proximo y ultimo capítulo hasta dentro de una semana, el día exacto será el Jueves 27 de agosto por la tarde, claro, en caso de que no vaya a haber problemas como falta de energía electrica y eso. Por lo pronto les dejo el noveno capítulo que espero les guste. Nos vemos/leemos, se cuidan.

El Prófugo

Capítulo 9: Y el Jurado Dice…

Roxanne corría lo más rápido que podía por las calles de la ciudad, acababa de ver en el noticiero el reportaje más horrible de su vida y ahora lo único que le importaba era llegar a la jefatura de policía cuanto antes. Las palabras de aquel amarillista comunicador resonaban en sus oídos provocándole un gran dolor y miedo.

"Les informamos que hoy en el aeropuerto internacional de toontown fueron por fin capturados los fugitivos Goofy Goof y Maximiliano Goof, este ultimo acusado del cargo de homicidio múltiple. Los agentes que los detuvieron los llevaran en breve a la jefatura de policía de la ciudad donde permanecerán hasta que se les dicte sentencia. El juicio se efectuará mañana a primera hora."

La joven había escuchado con terror que su novio y su suegro no lo habían logrado y lo único que podía hacer era estar con ellos en esos momentos. Poco después llegó a su destino agotada y sudorosa, justo a tiempo para ver a un gran número de vehículos estacionados y reporteros de diversos medios tratando de sacar fotografías y declaraciones de los acusados.

Roxanne se abrió paso entre los reporteros y camarógrafos que no dejaban de hacer preguntas estúpidas como "¿Qué se siente asesinar a cuatro policías?" y "¿Crees que te condenen de por vida?". No tardó en detectar a varios agentes llevando a los dos Goofs al interior del edificio y sin que nadie pudiera detenerla corrió hasta su novio y lo abrazó.

-¡Roxanne!, ¿Qué haces aquí?- preguntó Max feliz por verla pero incómodo por la situación en la que estaba.

Un par de agentes tomaron a Roxane por los hombros y trataron de alejarla del muchacho pero ella se resistió.

-Señorita, por favor no intervenga- dijo uno de los agentes.

-¡Déjenme!, ¡Max, no voy a dejar que te encierren!- alegó Roxanne.

Los oficiales comenzaban ponerse rudos y Max en verdad quería evitar que su novia también saliera afectada por todo eso.

-Roxanne… vete a casa. Ya no hay nada que puedas hacer aquí- le dijo tristemente.

-¿Qué?, ¿me estás diciendo que así termina todo?, ¿te vas a rendir?-

-Lo siento Roxanne- dijo Max entrando a la jefatura junto a su padre.

-¡No!, ¡Max!- gritó Roxanne justo antes de que un policía la volviera a sujetar y la alejara bruscamente de ahí.

-Váyase señorita. Tiene suerte de que no se presenten cargos contra usted por encubrir a estos dos- le dijo el oficial mientras la empujaba a la calle.

Roxanne se sentía desolada y asustada. No quería perder la esperanza pero sabía muy bien que el juez no sería nada compasivo con Max y su papá. Derrotada comenzó el regreso a su casa pensando en tantas cosas. Iba tan concentrada en su mente que ni siquiera se dio cuenta de a qué hora había llegado frente a la escuela.

Se quedó unos minutos mirando al edificio, aquel lugar lleno de tantas historias. Había sido ahí donde había conocido a Max, cuando lo vio caer de las gradas del campo de football. También se acordó del auditorio donde lo había visto imitar a Powerline, su primer gran problema con el director.

Si, tantas historias que la llenaban de alegría. No obstante también tenía muy en cuenta que ahí habían comenzado sus problemas apenas un par de días atrás. Era tan extraño que solo unos segundos y un accidente hubiera bastado para arruinar sus vidas. Finalmente comenzó a llorar mientras se sentaba en una de las bancas del patio escolar.

En ese momento escuchó la voz de P.J. dirigiéndose a ella. El muchacho también se veía bastante triste por lo ocurrido.

-Hola Roxanne-

-H…Hola- respondió la chica con dificultad.

-Supongo que ya te enteraste- dijo el muchacho.

Roxanne solo asintió con la cabeza. P.J. se sentó entonces a su lado dejándola recargarse en su hombro en señal de apoyo.

-Ay, P.J. ¿Por qué tuvo que pasarle a él?- preguntó Roxanne.

-No lo sé… creo que solo fue mala suerte- respondió P.J.

-Lástima que no podemos hacer nada-

-Cierto, si tan solo pudiéramos probar que todo fue un accidente…- comenzó a decir P.J. pero de repente guardó silencio. Sus ojos ahora estaban muy abiertos y Roxanne pudo distinguir una pequeña sonrisa en su cara mientras veía hacia la escuela.

-¿Qué pasa?- preguntó.

-Tal vez aún quede una esperanza- dijo P.J.

-¿En serio?- preguntó Roxanne reanimada.

-Sí. Todos conocíamos a Mazúr, estaba obsesionado con el orden y la seguridad- explicó P.J. –Siempre cerraba su oficina con llave cuando salía y además recuerda que hace algunos meses instaló cámaras de seguridad en toda la escuela-

-¿Cámaras de seguridad?... ¡Eso es!, ¡seguramente instaló una dentro de su oficina!- exclamó Roxanne.

-Si obtenemos los videos de vigilancia sabremos qué es lo que en verdad ocurrió ahí dentro y podremos probar la inocencia de Max… Me sorprende que los oficiales nunca revisaran esos videos- siguió P.J.

-Claro que no lo hicieron. Era más fácil culpar a Max por todo- dijo Roxanne molesta.

-Bueno, lo importante ahora es que ya sabemos qué hacer. El juicio de Max es mañana entonces aún hay tiempo. En la mañana le pediremos a la señorita Maples que nos de los videos y los llevaremos al jurado- dijo P.J.

-¿Crees que nos los dé?-

-Seguro, a diferencia de su jefe, la señorita Maples sentía aprecio por Max… desde que se puso a bailar con ella en plena oficina-

-Entonces no se hable más- dijo Roxanne más feliz que nunca.

Los dos amigos regresaron a sus hogares consientes de que al día siguiente deberían levantarse muy temprano. Todo estaba en juego, era el momento de jugar la última carta. Esa noche fue realmente larga para ambos chicos. Les costó mucho conciliar el sueño, nerviosos por el conocimiento de que si fallaban ya no habría segundas oportunidades.

-Descuida Max, te vamos a sacar de esto- pensó Roxanne.

Horas después, poco antes de que el sol se asomara por el horizonte. P.J. y Roxanne salieron de sus casas y fueron a la escuela. Sabían que la señorita Maples siempre llegaba antes que nadie, era una mujer muy comprometida con su trabajo y a pesar de los hechos recientes no había descuidado sus labores.

A los dos amigos les dio mucha alegría verla cuando llegaron a las instalaciones. Se encontraron con ella en la puerta principal cuando Maples se disponía a sacar sus llaves para abrir. La mujer se sorprendió bastante al verlos, aún faltaban varias horas para que comenzaran las clases.

-Niños, ¿Por qué tan temprano?- preguntó amablemente.

-Señorita, necesitamos su ayuda- dijo Roxanne.

-Por supuesto, acompáñenme y me lo explican todo en la oficina- contestó.

Los tres caminaron por los oscuros pasillos hasta la oficina principal. La puerta que daba a la oficina del director se mantenía cerrada con varios sellos en ella indicando que la entrada estaba prohibida.

-Bueno, ¿en qué puedo ayudarles?- preguntó Maples.

-Necesitamos que nos deje ver los videos de vigilancia de la oficina del director Mazúr- explicó P.J.

-¿Qué?, cielos, pensaba que se iba a tratar de un asunto académico. Yo no estoy autorizada para mostrarles esas grabaciones- dijo la mujer.

-Por favor háganos ese favor. Los necesitamos para probar la inocencia de Max- dijo Roxanne.

-¿Max Goof?, ¿el chico que mató al director Mazúr?- preguntó Maples un poco perturbada al oír ese nombre.

-Estamos seguros de que todo fue un accidente. Por favor, esos videos pueden ser la única prueba que lo salvará de un destino fatal- dijo P.J.

-Yo… no lo sé-

-¿En serio cree que Max pudo haberlo asesinado?-

-Ahora que lo mencionas…no. Ese muchacho siempre me pareció muy noble- respondió Maples.

-Entonces no se negará a ayudarnos. Hágalo por él- pidió Roxanne.

La señorita Maples lo meditó unos momentos y finalmente accedió. Aprovechando que casi no había nadie en la escuela los condujo a un cuarto lleno de monitores donde se veían varias partes del instituto. Pronto detectaron la cámara que daba a la oficina de Mazúr y revisando las grabaciones anteriores finalmente encontraron lo que buscaban.

En ese video se veía claramente todo lo que había pasado. La forma en la que Mazúr había insultado a Max, como este había perdido el control de sí y lo más importante, la forma en la que Mazúr caía por accidente. La señorita Maples se tapó la boca con horror al ver esas imágenes.

-Nunca imaginé que mi jefe hubiera tratado tan mal a ese pobre chico- dijo –Y ahora veo que es cierto…Max siempre fue inocente de ese asesinato-

-Le agradecemos mucho señorita, ¿podemos llevar este video al juicio?- preguntó Roxanne.

-Por supuesto, vayan y sálvenlo antes de que sea tarde- contestó.

Los dos muchachos tomaron la cinta y comenzaron a correr rumbo al jurídico con la prueba que necesitaban por fin en su poder. Mientras tanto, el juicio de Max ya se estaba desarrollando y la parte final se aproximaba. En la gran sala se encontraban varios presentes como público, un rígido juez, varios policías y un padre y un hijo esposados mirándose con temor.

-Tranquilo Max, todo estará bien- decía Goofy pero Max no le contestaba.

En ese momento el jurado entró por una puerta frente a ellos. Lentamente se colocaron en sus lugares y se prepararon para dar su veredicto.

-¿Ya tomaron una decisión?- preguntó el juez.

Una mujer joven se levantó y tomó la palabra.

-Sí, su señoría. Analizando las pruebas y las declaraciones de los acusados llegamos a la conclusión de que el señor Goofy Goof solo trataba de proteger a su hijo y en vista de que él no cometió ningún asesinato hemos decidido declararlo inocente, únicamente sugerimos una sentencia menor por haber obstaculizado la justicia.- explicó.

Hubo muchos murmullos en la sala, sin embargo las cosas no se veían tan malas como los Goofs esperaban. Claro que aún faltaba la otra parte del veredicto.

-Sin embargo- continuó la mujer –Al no haber pruebas de la inocencia del joven Maximiliano Goof, este jurado lo encuentra culpable de todos los cargos-

Estas palabras taladraron el corazón del joven, quien ya podía sentir el final aproximándose. Goofy rompió el llanto al escuchar esto último sintiéndose completamente inútil. Y aún faltaba lo peor.

-En ese caso- dijo el juez –Max Goof, te sentencio a la pena máxima por homicidio. Mañana en la mañana serás llevado a la silla eléctrica y ejecutado. Se levanta la sesión-

Y con eso el juez pulverizó las pocas esperanzas que le quedaban a Max. Los presentes comenzaron a aplaudir felices por la sentencia final mientras que Goofy y Max solo se quedaron en sus asientos completamente destrozados por dentro. Todo había terminado, Max estaba perdido.

Continuará………

¿Qué pasará?, ¿como irá a continuar esta historia?, ¿habrá ganado mi lado bueno o mi lado malvado?... el Jueves 27 lo sabrán, jeje.