Aquí dejo el capítulo ocho de la saga. Como siempre ningún personaje es mío, menos los creados. El resto pertenece a J.K Rowling.

Sentimos el retraso , no hemos abandonado la historia, solo nos hemos retrasado un poco (falta de ideas creativas y universidad )

Capitulo 8

DE RECUERDOS Y CONFABULACIONES

SCOR:

Octubre dio paso a noviembre y este a su vez a diciembre. Del frío otoñal pasamos al invernal. Las clases se empezaron a volver más interesantes. Cada día nos acostumbrábamos mejor a los trastornos multipersonales del profesor Burker o a las amenazas que podía llegar a hacer la profesora Gaunt. Incluso uno podía aguantar el odio mal disimulado del profesor Longbotton.

A lo que no nos acostumbramos fue a la separación progresiva de Lia. A la integración en el grupo de varios Potters. A los eternos vacíos de Lauri, quien se refugiaba en la Biblioteca. O a que el miedo que sobrevino en el colegio tras el ataque en el campo de Quidditch no pasase.

Ahora mismo, observaba desde la lejanía a Lia leer tranquilamente en un sofá al lado del fuego. Prácticamente imperturbable a lo que sucedía a su alrededor. Mientras Albus, Lauri y yo terminábamos los deberes de Encantamientos, o en el caso de Lauri, de Pociones, quien había descubierto como corroer el culo de su caldero con una poción para sanar llagas ¿Como lo consiguió? Ni siquiera la profesora Gaunt encontró una explicación.

Pero volviendo al tema.

Miraba detenidamente a Lia porque mi padre me había pedido que la invitase por navidad a casa, pero viendo que nuestras supuesta amistad que según todos iba a durar mas allá de séptimo, para orgullo de unos y desgracia de otros; había pasado a una mera cordialidad. Sinceramente, me fastidiaba.

A mi no me importaba que Lia tuviese secretos. Todos los tenemos. Si ella no quería mezclarnos con todo eso tendría sus motivos. Albus eso no lo entendía, supongo que en parte era normal. Él venía de una familia donde todos sus miembros habían dado el todo por el todo en la guerra. Otros en cambio habíamos sido tachados en el otro bando, demasiadas cosas que ocultar bajo la alfombra

Me encontraba al filo de la silla, decidiendo si me acercaba a ella a pedirle que pasase las navidades en mi casa o primero perdérselo a Albus y Lauri. Odiaba ser tan indeciso, asi preferí decantarme por la opción más segura.

- Chicos, Estaba pensando... Estas navidades mis padres me han dejado invitar a unos amigos a las vacaciones de navidad ¿Os gustaría venir?

Lauri me miró con una sonrisa tierna pintada en la cara y Albus... como si estuviese loco.

- Tu quieres que a alguien de mi familia le de un infarto ¿No? - me preguntó mi amigo incrédulo

- No será mayor que el que le daría a mi abuelo, a mi tía abuela, a mi bisabuelo. Bueno, en realidad a toda mi familia menos a mi y a mi padre. Para abreviar.

Lauri empezó a reírse tan escandalosamente que toda la Sala común, incluidos cuadros, se volvieron hacia nosotros.

- ¿Tu familia es de esas snobs y elitistas que estaban a favor de la limpieza de sangre?- preguntó bastante más bajo y algo colorada.

- De las que más- comenté- ¿Has estado investigando mi familia?- pregunté inquisitivo y, aunque no lo quiera admitir, algo receloso.

Ella solo se encogió de hombros despreocupadamente

- He investigado algo del mundo mágico en general. Me centré sobre todo en los últimos cien años. Me lo aconsejó la profesora Gaunt. Así entendería mejor la postura de Slytherin y el por qué de su comportamiento. En serio, menuda fama tenemos ¿Que pasa? ¿No salió ningún Mortífago de Griffyndor, Ravenclaw o Huffelpuff?- preguntó indignada

- Por su puesto que salieron, pero son muchísimos menos. Además no solo fueron de Inglaterra. Voldy consiguió aliados en varios países de Europa- comentó con tranquilidad Lia, quien se había acercado a nosotros sin que ninguno lo notase.

- ¿Como lo sabes?- preguntó Albus bruscamente

- Calma esos nervios Albi. Me lo contó mi madre. Que solo hubiese Mortífagos en Inglaterra es como pensar que algunos, tras la caída de Voldy, no se escondieron en el extranjero y todos ellos están bien guardaditos en Azkaban.

Albus puso cara avinagrada ante ese comentario. No era la primera vez que se lo decían

- ¿Ya has acabado?- preguntó Albus enfadado.

Ella solo ladeó la cabeza, inexpresiva.

- Solo quería pasarle mi parte del trabajo de Herbología a Scor.

Era cierto, teníamos que entregar un trabajo en grupo sobre las Mandragoras. A pesar de la mirada furibunda de Albus, ella, tranquilamente sacó el pergamino para entregármelo. Después, solo con una inclinación de cabeza se marchó de la Sala Común.

Por fin me armé de valor, recogí rápidamente mis cosas y la seguí. La alcancé al final del pasillo

- ¡Lia!- grité viendo como ella giraba en la esquina.

Al instante volvió sobre sus pasos, confusa.

- ¿Querías algo Scor?

- ¿Cuanto tiempo vas a seguir con esa actitud con nosotros?

Ella desvió la vista a la pared como si fuese algo muy interesante.

- ¿Vas a decirnos ya que significa el lema "Por el bien supremo"?

Ella se acercó a mi dejando una distancia minima. Divertida, y maliciosamente dijo

- ¿Me estás diciendo que después de resignaros a que no os lo dijese, que lleváis sin hablarme como mas de un mes, que habéis registrado media biblioteca... Aun no sabéis que significa? os recuerdo que Potter es hijo de un Auror y tiene en su casa no se cuantos expedientes de magos Oscuros en Europa y una hermana que te idolatra en casa, y que tú, Scor, seas descendiente de una de las familias más oscuras de Inglaterra, dejáis mucho que desear.- cambió la expresión por una más seria pero sin perder el rasgo desafiante- No encontrareis nada en la Biblioteca, o uno sabe que buscar o los aurores y McGonagall se han encargado de apartarlo del alumnado.

Maravilloso, todo el trabajo no ha servido para nada y la mayoría teníamos la información en casa. Con todas las de la ley, somos idiotas.

- Entonces ¿Nos lo vas a decir?-pregunté

Lia miró alrededor, buscando algo. Para luego negar con la cabeza

- No es ni el momento ni el lugar, pero viendo que no vais a ceder te lo tendré que contar. Si me prometes que lo dejarás de lado e intentarás disuadir al resto.

¿Lo decía enserio? No llevaba mucho tiempo con los Potter o los Weasley y ya sabía que eran unos metomentodo que no reculaban hasta que se quemaban, las narices, las cejas, o se quedaban ciegos.

- ¿Cuando?

Entonces se me iluminó la cabeza y yo mismo me respondí a la pregunta

- Mi padre me ha dicho que podrías venir a mi casa en navidades. Sería el mejor lugar ¿No? Aunque también me ha pedido que se lo diga a Albus y a Lauri.

Ambos nos quedamos pensativos.

- Se lo comentaré a mi madre. Reúnete conmigo este fin de semana en la torre de Astronomía.

DRACO

Revolvía los huevos en mi plato, inconscientemente. Sabía que Sinistra me estaba hablando, o al menos eso hacía hace un rato, pero, por desgracia tenía demasiadas cosas en la cabeza.

Acaba de recibir una carta de Astoria en la que me decía que no pasaría las Navidades en casa. Ahora tenía a mi hijo, al vástago de cara-rajada y a mini-Elcor en mi casa. Pensé en llamar a mi madre para que me ayudase con los niños. Sin embargo quien realmente quería que viniese era Elcor.

Verla de nuevo tras veinte años había sido un soplo de aire fresco, aunque su trato conmigo había convertido ese soplo en un aire gélido. Algo en ella era diferente, algo en ella era oscuro e incluso... Siniestro.

¿Que importaba? Ella misma me llamaba como un canto de sirenas, daba igual como se comportase. Ella era la misma Corelein que conocí en primero, en la Sala común de Slytherin. El mismo cabello, los mismos ojos cargados de picardía, la misma risa cantarina, la misma forma de moverse, los mismos comentarios sagaces. Todo en ella me recordaba que era mi querida amiga Elcor, la chica de la que estuve secretamente enamorado desde los trece años, que por miedo no se lo dije, hasta que fue demasiado tarde y en Sexto año se marchó.

Que ironía, tuve miedo durante tres años y por esperar la perdí.

Ahora la veía , si. Con una hija, sin idea alguna de quien era el padre y con la fugaz esperanza de que la niña hubiese sido producto de la clonación muggle y no el producto de una larga relación amorosa. Si llegaba a esa teoría, solo me entraban ganas de acabar con aquel que se hubiese atrevido a ultrajar a mi querida Elcor.

Por suerte ahora tenía una oportunidad, solo había un problema. La alianza en el dedo que, legalmente, me ataba a Astoria. Aparte de que cada vez que hablaba en ella, surgía un silencio incómodo que deseaba llenar sin éxito.

Suspiré, retirando el plato de mi vista y levantándome de la mesa de los profesores. Ahora me tocaba clase con los de séptimo año. Nada más salir vi. a Hagrid cargando los árboles de navidad y mirándome con mala cara ¿Donde había quedado el espíritu navideño o el perdón del que tanto alardeaba el Ministro de Magia? Solo pude responder con arrogancia, muy típico o como lo llamaba Elcor. Mirada Marca- Malfoy, que en cuarto se transformó por "La mirada de mi pequeño huroncillo"

Eran en estos momentos cuando me daba la sensación de haber vuelto a ser una alumno, aparte, por su puesto de tener como compañero de trabajo a Longbotton, Elcor y tener rondando por los pasillos a Cara- rajada y sus nuevos lame culos.

Apoyé la cabeza en la puerta de la clase, hoy lo último que me apetecía era tener que dar clase. Lo que de verdad deseaba era volver a montar en escoba. Eso si era una de las mejores cosas de ser alumno.

- ¡Draco!- me llamó una voz que me hizo saltar como un resorte, acompañada de una sonrisa de idiota que tuve que disimular.

- Elcor ¿Como es que has salido de las mazmorras y de tus calderos?- dije enfatizando la voz arrastrada, que utilizaba en los primeros años

Me sonrió pícaramente.

- Cálmate huroncillo, era sobre la alumna Laurian Verity

- Es buena chica ¿Que le ocurre?

- ¿Va a ir a la mansión en fiestas?

- No lo se ¿Por qué lo preguntas?

- Sus padres son muggles, no se como se lo tomará tu madre o tus cuadros,

- Gracias a tu pequeño monstruito, sabe apañárselas ella sola, si no puede siempre tiene pedir ayuda. Elcor, me parece una escusa muy pobre para perseguirme, reconócelo, sientes algo por mi.

No se de donde salió ese comentario, pero por fin escuche era risa que tanto había extrañado.

- No te eches flores, te he visto extraño, por si acaso te molestaba que mi hija fuera.

No sabía quien me había sonreído, pero el día empezaba a mejorar a pasos agigantados, me sentía como un maldito adolescente. Ahora si creía que había vuelto a quinto curso.

- Lo que me preocupa es que me han mandado una carta donde mi mujer me decía que me deja solo en navidades con el hijo de mi archienemigo, tu pequeño clon, y una mocosa con demasiado carácter.

- y tu hijo

- Scorpius en buen chico

- Si se revolucionan ponles a jugar al Quidditch, es lo que hacíamos nosotros a su edad. Aun no se como llegaste a buscador, bueno si lo se y Granger también lo supo- dijo con sana malicia.

- Si quieres estar más segura sobre ellos, puedes venir cuando quieras, mi madre estará encantada de volver a verte, le caías bien.

- Lo pensaré. Una cosa, ¿que te parecería venir a Hogesmade la próxima tarde?

- ¿Tres escobas en el sitio de siempre?- pregunté

- Si aun nos acordamos nos veremos allí.- comentó marchándose

Sabía que iba a estar sonriendo todo el día. Acababa de cambiar toda mi visión sobre los silencios incómodos.

LIA:

Sabía que mi plan había funcionado, cada vez estaba más cerca de averiguar quienes eran los miembros que habían atacado en el partido. Tenía claro que el ataque de magos oscuros no había sido realizado por magos externos al colegio, sino por propios alumnos.

Al menos, quedaba claro que ellos sabían de mi existencia. Había sentido en más de una ocasión que me observaban, ya fuese en la Biblioteca, el Gran Comedor o la Sala Común.

Aunque el asunto que más me preocupaba ahora, era que estaba estancada. No sabía que hacer para llamar más su atención, bueno, si lo sabía pero no pensaba hacerlo. Sin embargo tal vez Scor pudiese darme un nuevo enfoque.

Supongo que por eso, había quedado con él, cuando todos los alumnos desde tercero a séptimo año, se habían marchado, junto con mi madre, la cual me vigilaba como un halcón para que no hiciese justo lo que llevaba haciendo un mes. Me sacaba de mis casilla. Hipócrita

Ni que Elcor Gaunt hubiese sido una alumna modelo que nunca se hubiese metido en un solo lío y hubiese sido una madre modelo. Si no quería que me metiese en líos que no me hubiese metido en problemas desde que usaba pañales.

- Ya puedes darme un buen motivo para haberos reunido aquí.- pidió Scor resollando por el cansancio al subir a la torre más alta.

- Aquí no viene casi nadie, a menos que haya clase- respondí con sencillez

- ¿Y eso?- preguntó con curiosidad

Me encogí de hombros, no creo que quisiese saber la respuesta.

Él parecía realmente incómodo con todo esto.

- ¿Realmente me lo quieres contar? Se lo que es tener secretos Lia, Yo solo quiero que todo vuelva a ser como antes

- Necesito tu ayuda, esto que te voy a contar no debe salir de entre tu y yo. Cuantos menos lo sepan mejor. Quienes atacaron en el partido de Quidditch fueron alumnos. No sería tan peligroso si no fuera por el símbolo que hicieron. Era el lema de Grindewald.

Durante un buen rato estuvo inmóvil.

- No puedes estar diciéndolo en serio. Además ¿para que me necesitas?

- Necesito que me ayudes a entrar.

Hasta aquí el capitulo ocho, espero que os guste.

Como siempre esperamos Reviews.

En el siguiente capítulo habrá un poco de Draco/Elcor y algún que otro flashback